
Artículo de Lola Samblás, Miembro del Grupo de Trabajo Talento50+
La evolución de la tecnología, los nuevos hábitos de consumo y el ritmo de vida actual impulsan al sector bancario a buscar soluciones innovadoras. La financiación no es una excepción, y solicitar y contratar un préstamo sin moverse de casa es hoy una realidad. Lo que antes requería citas presenciales, firmas manuscritas y varios días de espera, hoy puede resolverse en cuestión de minutos desde el móvil.
Detrás de esta transformación está el onboarding digital, el término que en el sector financiero usamos para referirnos al registro y alta de nuevos clientes.
El onboarding digital se ha convertido en un componente clave de la estrategia de captación en entidades financieras. Este artículo revisa de forma sencilla los pilares técnicos y regulatorios que lo sostienen. Comprender un onboarding digital va más allá del diseño de interfaces: implica alinear seguridad, automatización y normativa en un flujo coherente para el cliente. Y es, además, un terreno fértil para la ingeniería.
¿Qué es el onboarding digital?
En el contexto financiero, el onboarding digital es el proceso de alta y validación de un cliente a través de medios digitales. En un préstamo, su objetivo es doble:
- Identificar al usuario de forma fiable.
- Asegurar que cumple los requisitos para la concesión del crédito, cumpliendo la normativa vigente.
Un flujo habitual incluye las siguientes fases (el orden puede variar):
- Captura del documento de identidad: el cliente escanea su DNI, pasaporte o NIE.
- Verificación biométrica: se compara el documento con una imagen o vídeo en tiempo real.
- Recogida de datos adicionales: dirección, ingresos, cuenta bancaria, etc.
- Evaluación crediticia y validación antifraude: se cruzan datos con fuentes externas (ficheros de solvencia, validadores de identidad, análisis de comportamiento).
- Firma del contrato: normalmente mediante firma OTP, aunque cada vez más con firma electrónica cualificada.
- Desembolso: si todo es correcto, el préstamo se activa y se transfiere el importe.
Agregación bancaria: acceso rápido y fiable a la información financiera
Una de las piezas clave que también utilizamos con éxito en los onboarding digitales es la agregación bancaria. Gracias a la directiva PSD2 y a los servicios de open banking, el cliente puede conectar su banco habitual durante el proceso de alta y autorizar el acceso a sus movimientos e ingresos.
Ventajas principales:
- Valida ingresos reales, incluso si el cliente no tiene nómina fija.
- Evita aportar documentación manual, como justificantes o recibos.
- Reduce el tiempo de análisis, al ofrecer datos estructurados y actualizados.
Desde el punto de vista del cliente, el proceso se percibe como más ágil. Desde el lado del prestamista, se gana en fiabilidad, rapidez, capacidad de automatización del scoring y reducción del fraude.
Por supuesto, este acceso está regulado, requiere consentimiento explícito y se realiza a través de APIs seguras, ofrecidas por entidades registradas como AISP (Account Information Service Provider).
¿Qué tecnologías intervienen?
Detrás de este flujo hay múltiples capas técnicas, entre ellas:
- OCR (reconocimiento óptico de caracteres) para extraer datos del documento de identidad.
- Biometría facial y pruebas de vida para verificar que hay una persona real.
- Validadores documentales, que detectan documentos falsos o alterados.
- Sistemas de scoring y reglas de decisión automatizadas, que evalúan el riesgo de impago.
- Infraestructura de firma digital: firmas avanzadas o cualificadas, con trazabilidad legal.
- Integraciones apificadas entre plataformas, proveedores de identidad, bureaus de crédito y motores de riesgo.
Cumplimiento normativo: KYC, AML y eIDAS
Un onboarding digital no solo debe ser eficiente: debe cumplir con los marcos normativos que rigen la contratación financiera remota:
- KYC (Know Your Customer): identificación fiable del cliente, clave para prevenir fraudes.
- AML (Anti-Money Laundering): medidas para evitar el blanqueo de capitales.
- Reglamento eIDAS: regula la validez de las firmas electrónicas y la identidad digital en la UE.
- En España, el SEPBLAC establece requisitos adicionales sobre identificación no presencial.
Este cumplimiento obliga a diseñar flujos simultáneamente seguros, auditables y fluidos para el usuario.
Abandono: el gran enemigo
Uno de los principales retos no es técnico, sino de experiencia de usuario: el abandono del proceso. Si el flujo es largo, complejo o poco intuitivo, el usuario desiste. Las tasas de abandono en onboarding financiero pueden superar el 60 % si no se optimiza la experiencia.
Factores críticos:
- Pedir demasiados datos en fases tempranas.
- No explicar bien qué pasos vienen después.
- Interfaces mal adaptadas a móviles o usuarios poco digitales.
Por eso, el diseño UX y la comunicación clara son tan importantes como la infraestructura técnica.
¿Dónde aportamos los perfiles tecnológicos?
Este tipo de procesos requiere una combinación de competencias: diseño de sistemas distribuidos, gestión de identidades digitales, análisis de datos, ciberseguridad, UX y cumplimiento normativo.
Los perfiles tecnológicos que entienden tanto la arquitectura como las restricciones regulatorias son clave para que todo funcione de forma coherente. El reto está en traducir requisitos legales, necesidades de negocio y experiencia de usuario en un flujo robusto, seguro y escalable.
Conclusión
El onboarding digital para préstamos es un caso ejemplar de cómo integrar múltiples tecnologías —identidad digital, automatización de decisiones, biometría, firma electrónica y open banking— en un flujo orquestado y seguro.
Diseñar estos procesos implica abordar retos de arquitectura distribuida, fiabilidad del dato, interoperabilidad entre APIs y cumplimiento normativo. No se trata solo de desarrollar interfaces, sino de construir sistemas sólidos que conecten proveedores de identidad, motores de scoring, plataformas de firma y fuentes externas en tiempo real, manteniendo la trazabilidad y la experiencia de usuario.
Desde mi experiencia, animo a mis compañeros ingenieros de telecomunicación a explorar el sector financiero. Hay espacio para aplicar conocimientos en integración de sistemas, comunicaciones seguras, automatización, procesamiento de datos o diseño de arquitecturas resilientes.
Y, especialmente, el talento sénior tiene mucho que aportar: la visión sistémica, la comprensión de los requisitos regulatorios, la experiencia en entornos críticos y la capacidad para traducir complejidad técnica en soluciones operativas son hoy más valiosas que nunca.
La ingeniería tiene mucho que aportar: no solo en eficiencia y seguridad, sino también en cómo acercamos el crédito a quienes lo necesitan, de forma más justa, ágil y tecnológica.