
El pasado 12 de marzo de 2026 tuvo lugar el evento “Ingeniería del Espacio: Negocio, ingeniería y futuro de las comunicaciones satelitales”, celebrado en el Instituto de la Ingeniería de España, con la colaboración del GT del Espacio del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación / Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación-Madrid y el Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España.
La sesión contó con la participación de:
- Miguel Ángel Redondo (Hisdesat), quien aportó la visión de mercado.
- Carlos Ramos Gutiérrez (ARQUIMEA Space), quien abordó la ejecución industrial.
Más allá del interés tecnológico, la sesión puso de manifiesto un mensaje claro: estamos ante un cambio estructural en el modelo de conectividad global, con implicaciones directas para telecomunicaciones, defensa, industria digital y sector público.
Miguel Ángel explicó que, en los últimos años, el sector de las comunicaciones satelitales está experimentando una transformación profunda que trasciende lo puramente tecnológico. La irrupción de constelaciones en órbita baja (LEO), la reducción del coste de acceso al espacio y la progresiva convergencia con las redes terrestres están redefiniendo el modelo de conectividad global. A esto se suma la aparición de nuevos paradigmas como el direct-to-device, que permite extender la cobertura de las redes móviles más allá de las limitaciones físicas de la infraestructura terrestre, así como un contexto geopolítico que sitúa la conectividad como un activo estratégico vinculado a la soberanía tecnológica y la resiliencia de infraestructuras críticas.
Este nuevo escenario está acelerando la transición hacia modelos de conectividad híbridos, donde la frontera entre redes terrestres y satelitales tiende a desaparecer. Las futuras arquitecturas de red, integradas dentro del ecosistema 5G y previsiblemente 6G, evolucionarán hacia esquemas Non-Terrestrial Networks (NTN), en los que la conectividad será transparente para el usuario final. En paralelo, Carlos Ramos explicó que el sector espacial avanza hacia una fase de industrialización, caracterizada por la fabricación en serie, la reducción de costes y ciclos de innovación más ágiles, al tiempo que emergen nuevos retos asociados a la gestión del espectro, la congestión orbital y la sostenibilidad del entorno espacial.
Desde una perspectiva estratégica, esta evolución redefine las reglas del juego para operadores, fabricantes y proveedores de servicios digitales. La conectividad deja de entenderse como una dicotomía entre lo terrestre y lo satelital para convertirse en una infraestructura global integrada, lo que obliga a los distintos actores a replantear su posicionamiento en la cadena de valor. Al mismo tiempo, la entrada de nuevos competidores (desde empresas tecnológicas hasta actores del New Space) intensifica la presión competitiva, mientras que el creciente peso de la regulación y la geopolítica refuerza el papel de los gobiernos en la configuración del sector.
En este contexto, las conclusiones que afloraron de este encuentro fue que "el espacio se consolida como una infraestructura crítica transversal, no solo como soporte de conectividad, sino como habilitador de nuevos modelos de negocio y aplicaciones en múltiples industrias", como señaló Miguel Ángel. Más allá de la tecnología, el verdadero cambio reside en la integración del espacio dentro del núcleo del ecosistema digital global, y en este punto es donde los ingenieros de telecomunicación tenemos aún mucho que seguir aportando.