Pasar al contenido principal

Hace unos días se presentó el II Barómetro de Edadismo de la iniciativa "Hablando en Plata", de Atresmedia. Sus resultados reflejan una realidad que todos reconocemos, pero que todavía nos cuesta abordar con decisión.

Casi el 80 % de las personas encuestadas, de entre 18 y 55 años, percibe discriminación por edad hacia las personas mayores y el 85,5% considera que también está presente en el ámbito laboral.

Pero quizá el dato más revelador sea otro: más de la mitad de las personas encuestadas contrataría antes a una persona joven que a otra de mayor edad, aun teniendo ambas la misma experiencia.

Ahí aparece una contradicción que merece reflexión. Una amplia mayoría reconoce el valor de la experiencia, el criterio y la capacidad para transmitir conocimiento. Sabemos que la experiencia importa, pero a menudo no la incorporamos a nuestras decisiones.

En España, el V Mapa de Talento Sénior de Fundación MAPFRE recoge más de medio millón de personas mayores de 55 años desempleadas en 2024.

El edadismo no siempre se manifiesta de forma explícita. A menudo aparece cuando una oferta parece dirigida solo a determinados perfiles, se presupone que alguien tendrá dificultades para adaptarse a una nueva tecnología o se le descarta de ciertos proyectos por su edad.

El propio barómetro refleja ese prejuicio: el 78,3% atribuye a las personas mayores una menor habilidad tecnológica.

En plena transformación tecnológica, esta cuestión cobra especial relevancia. La inteligencia artificial, la automatización y los nuevos modelos de trabajo están cambiando las competencias que demandan las organizaciones, pero también revalorizan capacidades desarrolladas con los años: visión global, criterio profesional, gestión de situaciones complejas y transmisión de conocimiento.

Por eso, el debate no debería limitarse a evitar la discriminación. La pregunta más interesante es cómo aprovechar mejor ese talento disponible.

El barómetro apunta una posible respuesta: más de tres cuartas partes de los encuestados consideran necesario fomentar espacios de colaboración entre generaciones.

Desde el Grupo de Trabajo Talento 50+ compartimos esa visión. Cuando existen oportunidades para colaborar, aprender y compartir conocimiento, las diferentes generaciones se enriquecen mutuamente.

El reto consiste en crear esos espacios y convertirlos en algo habitual dentro de las organizaciones.

Podemos empezar por seleccionar por competencias, facilitar formación en inteligencia artificial y promover mentorías en ambos sentidos, para que experiencia y nuevos conocimientos circulen entre profesionales de distintas edades.

Porque una sociedad que vive más años trabaja durante más tiempo y acumula más conocimiento que nunca difícilmente puede permitirse desaprovechar la experiencia de una parte tan importante de sus profesionales.

Un artículo de Lola Samblas

Coordinadora Grupo de Trabajo Talento 50+                

Lola Samblas