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“En los últimos años estamos redescubriendo Cartagena”. Esto es lo que nos dijo la amable guía cuando nos mostraba las ruinas romanas que se han encontrado bajo la ciudad de Cartagena. Hasta hace pocos años esta ciudad costera del Mediterráneo español era conocida por su actividad portuaria. Ciudad marítima por excelencia donde se conjugan lo civil con lo militar con una arquitectura propia de sus quehaceres cotidianos. Muchos han sido los esfuerzos realizados por las autoridades políticas para reinventar la ciudad y darle un nuevo aspecto de modernidad, incluida una intensa actividad universitaria liderada por la escuela de “telecos”. Pero se encontraron con que no hacía falta reinventarla sino redescubrirla, puesto que bajo sus calles se encontraban algunos de los edificios más notables de la antigüedad. Fueron varios los yacimientos que visité el pasado septiembre, con motivo de la celebración de las jornadas de ingeniería telemática, y algunos me produjeron gran asombro. Merece la pena destacar el tramo de muralla púnica, uno de los más grandes que se conservan en todo el mundo, el fabuloso teatro romano o la antigua catedral. Con respecto a la muralla púnica hay que decir que está muy bien acondicionada y que las explicaciones cubrieron todas mis expectativas. Coincide dicho yacimiento con el de una cripta de enterramientos del siglo XVI, que se visita a la vez. Con respecto al teatro… no sabría por dónde empezar ni cómo acabar para daros todo tipo de explicaciones y hacer múltiples comentarios de alabanza sobre el mismo. Todavía se conservan grandes estatuas de mármol, señal de la importancia de la ciudad. Hasta ahora, Cartagena se había considerado como un “Oppidum”, un fuerte romano destinado a la defensa y las conquistas militares. Pero la aparición de las ruinas del teatro nos dice que nos encontramos ante una gran ciudad del imperio romano. Pero no sólo tiene un gran valor la construcción de un teatro, sino que las mismas piezas que sirvieron para el ocio, se reutilizaron más adelante para la edificación de un mercado y, posteriormente, el levantamiento de un pueblo altomedieval. Y todo ello se muestra gracias a un valioso trabajo de arqueología del que no puedo dejar de maravillarme. ¡Por favor, que los arqueólogos tomen nota de lo bien que se ha hecho aquí! Todavía queda mucho, mucho por descubrir en esta ciudad y espero que lo hagan con la misma dedicación y acierto que hasta ahora. Por mi parte también redescubrí la gastronomía cartagenera, pero eso queda para vosotros, si decidís seguir mi consejo y visitar esta ciudad. EXCURSIÓN Julián Fernández Navajas REDESCUBRIENDO CARTAGENA, CIUDAD IMPERIAL Ya he contado alguna vez que encuentro poco atractivo el término “maridaje”, tan de moda hoy para hablar de la conjunción entre vinos y comidas. Fonéticas aparte (el palabro suena a “potaje” o “abordaje”), para mí que en estas cosas no valen bodas, sino más bien seducciones y promiscuidades en las que, en circunstancias adecuadas (lo circunstancial suele ser importante), se producen felices encuentros entre gustos muy diversos. Y no es que todo valga, porque un gusto nunca debe ahogar a otros, pero sí que conviene huir de normas fijas y arriesgarse a la aventura. Hoy quiero mostrar otra amplia unión de gustos en un caso concreto. Sajazarra es un pueblecito de la Rioja Alta a 9 Km. de Haro y 50 de Logroño. No tiene más de 150 habitantes fijos, pero desde su aparición en las crónicas del siglo XI ha ido atesorando un conjunto único de antiguas casas de arenisca, iglesia y castillo. Ahora el sitio permite disfrutar desde hace veinte años de un festival de primera categoría de música antigua y barroca durante seis dulces días de agosto, en amigable combinación con el entorno, la cocina riojana y el excelente vino local. Las sesiones (incluyendo este año un día de teatro y música con el “Misterio del Cristo de los Gascones”) se celebran en la iglesia del siglo XIII, pero el encanto fluye por todos los rincones del lugar. La principal bodega aquí es Castillo de Sajazarra que cuenta con 48 Ha. de viñedos de tempranillo, graciano, garnacha y mazuelo. Sus vinos se elaboran por separado según variedades de uva y fincas, y se ensamblan después para dar tres líneas distintas: Castillo de Sajazarra, con un estilo muy actual, oscuro, frutoso y potente; Solar de Líbano (el nombre de la familia), algo más clásico, menos cubierto, con regusto a buena madera; y Digma, con tempranillo de dos fincas seleccionadas y una crianza ligera y muy cuidada. Las reservas de los dos primeros tienen precios por debajo de 20€, el último por encima de 30€, considerando que está calificado por puntuaciones y premios nacionales e internacionales entre las primeras decenas de vinos de España. Lo simplificó con humor un chino al que conocí en la cena de un congreso de informática: “hay dos placeres básicos en esta vida, uno la buena mesa… el otro la música, naturalmente”. Vinos y músicas, libiamo ne’lieti calici. VINOS JUNTANDO GUSTOS Manolo Gamella EnLos sentidos son el mecanismo fisiológico de la percepción: nos proporcionan la información vital que nos permite relacionarnos con el mundo que nos rodea. Las sensaciones son el resultado del procesado de los estímulos que nuestro cuerpo recibe: luz, sonidos, sabores, frío o calor, dolor, olores, caricias, cosquillas y besos. Isabel Coixet, con la producción de Mediapro bajo el brazo, ha tomado el avión y ha aterrizado en la ciudad de Tokyo para, cámara rozando el desenfoque y micrófono de alta sensibilidad captando, trazar sobre el soporte de celuloide un mapa de sensaciones íntimas que estimulan nuestros sentidos durante la proyección. La vista no siempre trabaja para nuestro bien; unas veces nos engaña, otras nos distrae la atención, algunas nos ciega. Conocedores de estos efectos secundarios, cuando queremos retener un momento instintivamente cerramos los ojos para dejar que nuestro cerebro recree la realidad que íntimamente más nos plazca. Quizá por eso el cartel muestra un ojo cerrado o en escenas el primer plano avanza hasta rozar el desenfoque, como si quisiera inducirnos a hipnosis: percibid las sensaciones, no dejéis que la vista os distraiga cuando lo que se os está contando es algo íntimo, sensual. Sí, no dejemos que la imagen nos distraiga con la apariencia sexual de la escena, no dejemos que el pensamiento se nos despiste intentando enhebrar los hilos del guión o las reacciones de ciertos personajes y concluyamos lo que se deriva del final: lo importante no es lo que ves sino lo que sientes cuando revives lo que sentiste cuando no eras capaz de ver lo que iba a pasar. ¿Acaso no te apercibiste de que no era una película al uso?. ¿No te llamó la atención que supiera a limón cuando a pescado hubiera sido lo esperado?. CINE Atanasio Carpena Martín MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKYO Dirección: Isabel Coixet, 2009
30 oct 2015