Artículo BIT
Homenaje del COIT a los “50 Años de Profesión”
50 Años de Profesión50 Años de Profesión Homenaje del COIT a los “50 Años de Profesión” El pasado 19 de abril el COIT celebró, en el Instituto de la Ingeniería de España (IIE), un homenaje a los colegiados que este año cumplen 50 años de profesión. El Decano-Presidente, Enrique Gutiérrez Bueno, presidió una ceremonia en la que se reconoció la trayectoria de los graduados en la XXIV promoción, que obtuvieron su título en 1954 y marcaron la senda de lo que es y deberá ser en el futuro un ingeniero de Telecomunicación. Adrián Nogales, Secretario co, Emilio Escobedo, José Garrido Sa-agradecimiento por el reconoci- General del COIT leyó a llés y Guillermo Palomo. miento a sus trayectorias profesiocontinuación los currícula vi-Finalmente, José Garrido Sallés, nales y recordó afectuosamente a tarum de los cinco galardonados: quien intervino en representación aquellos compañeros de profesión Fernando Andueza, Gregorio Blan-de los homenajeados, mostró su fallecidos. • Imagen de familia de la Junta Directiva del COIT con los homenajeados. bit 157 JUN.-JUL. 2006 101 50 AÑOS DE PROFESIÓN. Homenaje del COIT a los “50 Años de Profesión” Sr, Decano-Presidente, Srs. de la mesa, Srs. y Sras., compañeros: Han transcurrido 50 años, casi sin notarlos. Durante este medio siglo han pasado muchas cosas, de las que casi no nos hemos dado cuenta, porque formábamos parte de ellas y las veíamos desde dentro y, tal vez, únicamente en ocasiones, seamos conscientes de que somos menos jóvenes que cuando terminamos la carrera y, prácticamente, sólo percibimos tres cambios, que aunque no sean totalmente tecnológicos, han ocurrido en estos años. En primer lugar, el suelo está cada vez más bajo, por el contrario, los escalones son cada vez más altos y las cuestas son todas cuesta arriba y su pendiente aumenta día a día. Tal vez, yo tendría que intentar contar cómo era la telecomunicación en 1956 y cómo ha cambiado en este medio siglo pero hay algo que no puedo dejar de citar y es el recuerdo de todos los compañeros que, hoy, no están con nosotros porque han muerto a lo largo de estos años. Estoy seguro de que, aunque ya for- men parte de la historia de la telecomunicación, les hubiera gustado estar aquí, en este día. Y a nosotros tam- bién nos gustaría el tenerlos hoy aquí, entre todos, pero la vida debe tomarse tal y como se presenta, sin que la podamos modificar, por lo que después de dedicarles un cariñoso recuerdo, tenemos que continuar. He utilizado varias veces la palabra “Telecomunicación” y quisiera hacer una observación acerca de ella. Nosotros somos Ingenieros de Telecomunicación, no de telecomunicaciones. Es como si de un profesor de música dijéramos que es “profesor de músicas”. Lo clásico sería que intentase recordar los jalones tec- nológicos por los que hemos pasado, pero son tantos, que resultaría interminable. Por lo tanto, prefiero referirme a las experiencias personales que he vivido. Cuando tomé pose- sión de mi destino, en Mallorca, los técnicos de las espe- cialidades de centrales, líneas y radio -tres excelentes per- sonas- tenían edades comprendidas entre los 50 y 60 años, frente a mis 25 años recién cumplidos. Una vez más, tuve una suerte enorme: como ya me había pasado en el exa- men de ingreso en el que pusieron un problema en el que el planteamiento de un sistema de 5 ecuaciones con 5 incógnitas, una de las cuales era x + y = 7 y, las otras, mez- claban todas las incógnitas con grado, hasta 5. Después de intentar resolver el problema eliminando una incógnita, lo que era fácil, no encontré la forma de meter el diente al sistema. Y así estaba, cuando dieron el aviso de que falta- ban quince minutos. Para no presentar el ejercicio en blan- co, tiré por la calle de en medio. Resolviendo la ecuación diofántica x + y = 7 , el sistema se satisface para x = 4 e y = 3. Meses después, vi ese problema en la revista “Euclides”, resuelto por uno de los mejores matemáticos de la época, el profesor Barinaga -no el futbolista- que lo resolvía de la misma forma. En representación de los homenajeados por el 50 aniversario profesional Discurso del Ilmo. Sr. D. José Garrido Sallés José Garrido Sallés en el curso de su intervención. 102 bit 157 JUN.-JUL. 2006 50 AÑOS DE PROFESIÓN. Homenaje del COIT a los “50 Años de Profesión” La misma suerte tuve cuando, a poco de llegar, teníamos que localizar una avería en un cable submarino. Fuimos a medir y me encontré con la sorpresa de que el puente de medida que íbamos a utilizar era como el que manejá- bamos en la Escuela. Y todavía fue más suerte que me diera cuenta (y no dijera nada) de que el jefe de líne- as había cometido un error de cálculo. Cuando terminó, dije que iba a medir yo y, claro, obtuve un valor distinto. Después de repetir la medida varias veces, se constató que el valor bueno era el que había obteni- do yo. La tercera situación se produjo al probar una emisora de radio que habíamos modificado para aumentar la potencia. La primera respuesta que obtuvimos en nuestra primera llamada general fue de un barco que estaba en el océano Indico, cosa prácticamente imposible, dada la frecuencia y potencia de nuestro equipo. Con esta emisora tuve también un accidente que pudo ser grave pero que, gracias a Dios, no tuvo ningu- na consecuencia para mí. Estaba ajustando el variómetro de antena y llevaba un pitillo en la mano con la que manejaba el variómetro. Eso hizo que tocase algo indebido. Saltó un arco eléctrico de la bobina a mi mano, que aún recuerdo como los de las películas de “Frankenstein”. Me hice una quemadura bastante seria y, cuando volví a casa con la mano aparatosamente vendada, mi mujer me contó los dedos, para ver si esta- ban todos. Y me acordé de lo que hizo Eva con Adán, aquella vez que llegó tarde a su casa diciendo que había estado cazando osos. Cuando se durmió, le contó las costillas para ver si le faltaba alguna. Una pri- mera conclusión que saqué de ese accidente era que el tabaco podía ser malo para la salud por lo que, 37 años después, dejé de fumar. El equipo de comunicación telegráfica que utilizábamos con Madrid, Valencia y Barcelona era el Baudot, que califico de equipo multiplex en el tiempo por procedimientos mecánicos, basado en un disco de latón con sectores aislados entre sí y recorrido por unas escobillas de hilos de cobre. Una de mis primeras expe- riencias fue, cuando en la sala de aparatos, el Jefe de Servicio me comentó que sobraban quintas, y vi que el técnico de instalaciones que estaba de guardia cogió unas tiras de papel y metió alguna en el entrehierro de un relé y así se resolvió la avería. Ni que decir tiene que esa tarde busqué un texto en el que se describía el Baudot, que procuré estudiarme. ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez que los actuales sistemas multiplex en el tiempo tienen la misma base de funcionamiento que el Baudot, con las ventajas que ha supuesto la tecnología actual para sustituir los tochos de latón y escobillas de cobre por dispositivos electrónicos? Podría extenderme contando parte de las experiencias que hemos vivido a lo largo de estos 50 años pero me temo que resultaría demasiado pesado y repetitivo. Por lo que creo que ha llegado el momento de poner el punto casi final. Para terminar, por lo tanto, desafío a todos los aquí presentes a que en el 2056, es decir, cuando hayan transcurrido 100 años desde que terminamos la carrera, tengamos el gusto y el honor de reunirnos de nuevo en este lugar. Muchas gracias a todos y hasta el 2056. Y que conste que pasaré lista para ver si falta alguien. “El suelo está cada vez más bajo, por el contrario, los escalones son cada vez más altos y las cuestas son todas cuesta arriba y su pendiente aumenta día a día” “Desafío a todos los aquí presentes a que en el 2056, es decir, cuando hayan transcurrido 100 años desde que terminamos la carrera, tengamos el gusto y el honor de reunirnos de nuevo en este lugar”
30 oct 2015