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La marca
Trato de adherirme con entusiasmo a la campaña para el fomento y la defensa del prestigio de la “marca” Ingeniero de Telecomunicación. Me pregunto a quién debe, prioritariamente, dirigirse el esfuerzo. Creo que el sector ya está convencido y que el desafío consistirá en seducir al resto de la sociedad. Ya que estamos, cuestionemos su denominación excesivamente larga. Según los manuales, el éxito de una marca radica en que su nombre sea corto, fácil de leer y recordar, y agradable para el oído. Afortunadamente, allí donde habita lo popular está admitida la abreviatura teleco, así que, con permiso de los puristas, la utilizaré aunque sólo sea para ajustarme al límite de caracteres que establece la Dirección de la revista. Cuentan los expertos que la distinción y credibilidad de una marca depende, en gran medida, de su capacidad para generar sentimientos positivos. No fueron, precisamente, reacciones favorables (más bien, el efecto contrario) las que percibí cuando, a petición del presidente de mi comunidad de propietarios y revestido del supuesto prestigio de la “marca”, comenté ante mis vecinos una oferta para instalar antenas en el tejado del edificio y les describí el alcance de la adaptación de las instalaciones a la normativa de las Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones (ICT). Sospecho que les sometí a tal sobredosis de conceptos sobre antenas, radiaciones, cables, canalizaciones, registros, etc. que mis palabras tuvieron más poder de disuasión que de persuasión. Aquello que valoriza la “marca” en el ámbito restringido del sector (como sucede con el éxito en el despliegue de la telefonía móvil y las ICT), no es precisamente el ejemplo más adecuado para lograr un extenso reconocimiento social. El prestigio y la credibilidad de nuestra profesión ante la sociedad no dependen tanto de la demostrada competencia para crear redes e infraestructuras, como de la habilidad para aplicar la tecnología en el desarrollo de productos que provoquen en la ciudadanía estímulos positivos de sorpresa y curiosidad. Tengo serias dudas de que la noticia de instalar fibra óptica hasta el hogar o el despliegue de nuevas redes de acceso radioeléctricas o la imposición de la TDT, favorezca el reconocimiento social de la “marca”. Es preciso dar un salto cualitativo y convencer a la opinión pública de que los teleco somos también protagonistas en el progreso de la educación, de la sanidad, de la asistencia social, de la seguridad, de los transportes y, por añadidura, de la información y del ocio en sus diferentes modalidades (TV, videojuegos, radio, turismo, etc.); y que, además, estamos capacitados para colaborar en proyectos multidisciplinares en los que se precisa relacionar elementos inconexos para crear algo nuevo. En cualquier caso, toda marca está unida indisolublemente al sonido y a la imagen. Teleco suena bien pero de imagen andamos un poco pobres. Observen el escudo de la especialidad: una mezcla de antena, línea de postes, hilos, rayos… ¿No deberíamos buscar un logo, más moderno y sugerente, que ayude a extender y fortalecer el prestigio de nuestra “marca”? La marca Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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NGN: una oportunidad
La crisis de las telecomunicaciones, que desde el año 2000 azotó a las empresas tecnológicas de todo el mundo, se manifestó en los años 2002 y 2003 en toda su crudeza, con despidos masivos y quiebras de algunas grandes operadoras (algunas no quebraron porque el Estado vino en su ayuda). Se trataba de una crisis financiera, debido al alto precio pagado por las operadoras por las licencias 3G y los altos endeudamientos adquiridos por los suministradores de equipos para el desarrollo de tecnologías emergentes y la alta competitividad, fruto de la intercionalización. Se llegó al mercado con una tecnología móvil de banda ancha, la 3G, que parecía la panacea, pero para la que los usuarios no estaban listos. En la actualidad, las operadoras de telecomunicaciones generan grandes flujos de caja, pero su nivel de endeudamiento es relativamente elevado, debido a las fuertes pérdidas sufridas en el pasado, el proceso de integración de las redes fijas y móviles en una red convergente y el proceso de adquisiciones para generar sinergias entre los distintos negocios internacionales. Los operadores deberán afrontar fuertes inversiones para poder ampliar su catálogo de servicios mediante el despliegue de fibra hasta el hogar, una tecnología para la que, esta vez sí, están listos los usuarios, si bien la demanda se verá afectada por la desaceleración económica. Sin embargo, la actual crisis financiera global, conocida como “crisis suprime”, originada en el mercado hipotecario de alto riesgo de Estados Unidos, ha generado una elevada incertidumbre sobre su alcance e impacto económico y ha supuesto la restricción del crédito internacional. Los suministradores están sufriendo estas consecuencias con mayor intensidad debido a la entrada de los suministradores asiáticos, como Huawei y ZTE. Los suministradores chinos están "rompiendo" el mercado gracias a precios inicialmente, y aparentemente, más bajos que los tradicionales competidores europeos (ALU, Ericsson, NSN, etc.) y americanos (Nortel, Morotorla, Tellabs, etc.). Este sector ligado a la innovación, sufre con más intensidad la caída de la demanda por la desaceleración económica y la prudencia inversora de los mercados financieros. El aumento del poder de compra de los operadores y la presión de márgenes, dará lugar a un proceso de concentración de los suministradores, donde sólo unas pocos suministradores multionacionales sobrevivirán. Estos suministradores ofrecerán un amplio catálogo de equipos, servicios y software para redes de telecomunicaciones para operadoras y empresas. Trabajarán en tecnologías estratégicas como "resellers" o "partners" de pequeñas empresas, mucho más flexibles y rápidas para la I+D. Este proceso, que ya ha comenzado, no estará exento de reestructuraciones de plantillas y venta de activos que han dejado de ser estratégicos, algo que afectará muy negativamente a la economía española en particular, porque no anda sobrada de empresas nacionales o extranjeras punteras tecnológicamente. La realidad es que la inversión en redes de nueva generación puede actuar como catalizador de la recuperación económica de nuestro país, generando un nuevo tejido industrial con alta cualificación, competitivo y exportador. El Gobierno debe fomentar políticas que favorezcan la inversión en estas nuevas redes como medio para conseguir resolver uno de nuestros mayores problemas: la falta de competitividad. Favoreciendo las inversiones en este sector (desgravación por I+D y contratación, inversión en formación, ayudando con inversión pública en las zonas de menor competencia, etc.), la mano de obra trabajando tradicionalmente en la construcción podría ser "reciclada" para soportar el despliegue de la infraestructura de las nuevas canalizaciones de fibra óptica, apoyada por la excelente cualificación tecnológica que tienen los ingenieros de telecomunicación de este país. Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación NGN: una oportunidad
30 oct 2015
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Telemedicina, el futuro del sector sanitario
El desarrollo tecnológico y la aplicación de las nuevas tecnologías a las demandas sociales están cambiando por completo nuestros hábitos y costumbres. Una de las áreas en las que más se están empleando estos avances es en el sector sanitario. La telemedicina es un sistema relativamente reciente, impulsado por las tecnologías de la información y las comunicaciones. Sus aplicaciones incluyen educación médica, diagnóstico y tratamiento. La formación de profesionales sanitarios a través de los sistemas de videoconferencia, o e-learning, permite hacer uso de estas técnicas con las que sacar un mayor provecho de las clases sin necesidad de acudir físicamente. La mejora de la tecnología ha permitido una excelente calidad de imagen y sonido, y su perfecta sincronización en tiempo real y en varias ubicaciones simultáneamente para su utilización en la formación de profesionales sanitarios. Esto se debe a que el desarrollo de aplicaciones y programas de formación se ha concentrado en aquellas disciplinas en las que la imagen era el elemento fundamental, como es el caso de todas las variantes quirúrgicas. Pero quizá la más sorprendente de todas sus prácticas sea la telediagnósis. Este recurso tecnológico permite atender a pacientes mediante videoconferencia, evitando desplazamientos, tanto de médicos especialistas como de pacientes al hospital. Esta ventaja de movilidad facilita la asistencia, sobre todo, a aquellos pacientes que viven en zonas rurales o a largas distancias del hospital más cercano. Estos sistemas permiten que cualquier diagnóstico que necesite una imagen tanto fija como en movimiento, desde una endoscopia hasta una ecografía, puedan ser analizados por otros especialistas, vía remota, en el mismo instante en el que se está produciendo. La telemedicina se está aplicando prácticamente en todas las especialidades médicas, pero los esfuerzos iniciales se han centrado en la asistencia domiciliaria a mayores y pacientes crónicos, así como los grupos más vulnerables, como las mujeres embarazadas. Mediante el apoyo de las telecomunicaciones y las ciencias informáticas, el abanico de posibilidades que se abre ante la telemedicina o e-salud (término que indica un campo de actuación más amplio) puede ser tan extenso como alcance la imaginación. Tan sólo es necesario un sistema de telefonía y una conexión a la red y, por tanto, la telemedicina puede ser aplicada, por ejemplo, en situaciones de emergencia o catástrofes. Allí donde un médico o especialista tardaría horas en llegar, este sistema podría salvar la vida a un accidentado cuya vida corre peligro. Aún se está lejos de alcanzar y aprovechar todo el potencial que esta solución técnica aporta a la medicina. Pero la confianza de las nuevas generaciones en el desarrollo de las tecnologías al servicio del ciudadano permitirá en un futuro el uso masivo de la Eduard Arnau Director Comercial de Techno Trends Telemedicina, el futuro del sector sanitario
30 oct 2015
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El fracaso de la regulación del cable en España
Una de las razones del lamentable panorama de las redes de nueva generación en España es la falta de competencia, heredada de una regulación ineficiente que impidió la creación, desde un primer momento, de uno o dos grandes operadores nacionales de cable. Los concursos de cable se convocaron en España entre 1997 y 1998, dando lugar en 1999 a las siguientes operadoras concesionarias: ONO (Cantabria, Huelva, Cádiz, Comunidad Valenciana, Islas Baleares), Supercable (Andalucía), Menta (Cataluña), Able (Aragón), Telecable (Asturias), R (Galicia), Euskaltel (País Vasco), Retena (Navarra), Canarias Telecom (Islas Canarias), Retecal (Castilla y León), Reterioja (La Rioja), y Madritel (Madrid). Las únicas regiones en las que el concurso de adjudicación de licencias de cable quedó desierto fueron Extremadura y Castilla La Mancha. Telefónica Cable obtenía licencia para operar en todas las demarcaciones, si bien acabó por terminar de revocarla, sustituyendo sus compromisos en fibra óptica por ADSL, reaprovechando así el par de cobre telefónico. La situación actual ha ido cambiando bastante, siguiendo un proceso lógico de concentración en el sector. ONO obtuvo en 2003 la concesión administrativa para operar en Castilla la Mancha, y en 2004 compró Retecal. Por otra parte, Auna decide en 2003 agrupar sus cinco operadoras regionales de cable (Madritel, Menta, Able, Canarias Telecom y Supercable) y en 2004 compró Tenaria. Finalmente, a mediados del año 2005, ONO adquiere Auna. Así, la empresa resultante de la integración de ONO y Auna, que mantiene el nombre comercial de ONO, controla el actual mercado español del cable, a excepción del País Vasco, Asturias y Galicia, donde están presentes los operadores Euskaltel, Telecable y R, respectivamente, además de Extremadura, que carece de este tipo de servicios de telecomunicaciones. ¿Quién ha ganado en este proceso de concentración? Los accionistas iniciales de todos estos operadores (bancos, cajas, compañías eléctricas, etc.), que han visto recuperada su inversión inicial junto a un beneficio, por liderar un proyecto empresarial llamado al fracaso desde el primer momento. ONO cuenta en la actualidad con los necesarios volúmenes de alcance, escala y experiencia, pero todo este proceso de fusiones le han supuesto continuas reestructuraciones de plantilla, una planta de infraestructura heterogénea y difícil de mantener y la desviación de esfuerzos técnicos y comerciales a esfuerzos reorganizativos. Los recursos en comprar otros operadores se podrían haber invertido desde un primer momento en incrementar la capilaridad de su red, incrementar su catálogo de servicios, incrementar el número de clientes y mejorar la imagen de marca. Ahora estos operadores no tienen capacidad de invertir en redes de nueva generación y esto supondrá un gran retraso a España, porque la situación regulatoria tampoco beneficia la inversión por parte de Telefónica. El fracaso de la regulación del cable en España Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Más que un club
La ingeniería de telecomunicación es una especialidad joven. Sirva como muestra el que, en un colectivo de 11.234 titulados (abril, 2009), el 58% son menores de 41 años, y el 79% todavía no cumplió los 51. En el club del 21% restante, están los que lucen o hemos lucido la divisa de prejubilados. La de los “telecos” es una divisa veterana, de las más antiguas entre los sectores de la ingeniería, y a la que siguen incorporándose nuevos miembros, cada vez más jóvenes, lo que mantiene vivo el debate sobre el impacto de los expedientes de regulación de empleo (ERE) con la edad como criterio de selección. El procedimiento de las prejubilaciones es un tema con muchas aristas que exigiría un extenso análisis y, por supuesto, la opinión de los sindicatos aunque, sobre este asunto, sostengan una inusual discreción. Sucede, sin embargo, que la mayoría de los ponentes que intervienen en los debates sitúan la supuesta pérdida de conocimiento en las empresas, como el efecto más relevante de las prejubilaciones. Si, desde la perspectiva de los diez últimos años, observamos la evolución de la capacidad innovadora en negocios que han hecho un uso intensivo de los ERE, cabe pensar que el supuesto deterioro del talento no es tan determinante. Habrá que aceptar el principio de que “nadie es imprescindible” (aunque parece que hay algunos más “necesarios” que otros), y que nuestros sucesores están muy bien preparados (enorgullece ver el éxito de los que fueron tus colaboradores). En cualquier caso, el conocimiento adquirido reside en las personas e, incluso cuando llevan la etiqueta de prejubilados, el talento viaja con cada uno y sigue disponible para la sociedad. Lo cierto es que el mercado no valora el equipaje de un patrimonio profesional adquirido a lo largo de los años, y, además, no es fácil subirse al tren de las nuevas iniciativas (y ahora, circulan muchos más que cuando iniciamos el camino) ya que comportan un riesgo tan alto que es complicado asumirlo y gestionarlo. En el club del 21% se percibe como, con el tiempo, se relativizan las incertidumbres y se difuminan las certezas, haciendo que uno sea menos rotundo en sus juicios y valoraciones. Hay quienes lo interpretan como un signo de despreocupación. Sin embargo, en el ambiente del club se advierte una profunda preocupación por la situación profesional de los compañeros más jóvenes abocados a competir en un mercado con alta precariedad profesional y salarial, donde los contratos tienen fecha de caducidad y los trienios son una quimera. Al compartir sus inquietudes, uno experimenta una mezcla de admiración y de solidaridad que relativizan las circunstancias propias. A la mayoría de “telecos”, todavía demasiado jóvenes para ingresar en el club del 21%, la prejubilación les sonará a cuento del abuelo, y, a ellos, debería corresponderles el protagonismo en los debates sobre la evolución del empleo. Mezclar la reflexión sobre coyunturas tan distantes provoca la sensación de que algunos intentan marcarse un tango, mientras el mundo interpreta un vals. Más que un club Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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El báculo de la Masala
Es cierto lo del báculo de la vejez. Dice una noticia que los estudiantes de ingeniería de Madrid podrán hacer sus prácticas en empresas indias a través de una de las consultoras TIC más importantes del mundo. Y es que nosotros vamos a aprender allí, lo que Occidente sabía antes que ellos, por lo que el sentimiento es similar al del abuelo rebasado por los conocimientos del nieto. Europa está vieja en todos los órdenes. No sólo la población no se regenera, también es lenta y conservadora en ideas, criterios políticos y soluciones económicas. Llegar a la India, con una población que dobla a la europea a aprender ingeniería, va más allá de aprender un mero lenguaje de programación. Es un prisma extendido que enfoca las relaciones humanas, los comportamientos religiosos o la cultura del trabajo. Así lo han entendido las empresas TIC más vanguardistas del capitalismo occidental. Se dieron cuenta de la inversión del conocimiento y Google, Yahoo, Motorola y tantos otros, se establecieron en una especie de Sillicon Valley con sabor a Masala (en hindi significa mezcla). No creo que sólo sea un tema cuantitativo de número de ingenieros por kilómetro cuadrado. En el caso de la India, China o Brasil, se dan síntomas, además de crecimiento acusado de la economía, también de modelos sociales y políticos desconocidos hasta ahora en Estados Unidos y Europa. No hay que ser muy ducho en relaciones internacionales para ver una diferencia que salta a la vista y es que, cuando una medida de estímulo económico se ha “impulsado” en nuestra sociedad, en los países emergentes se han creado un centenar de empresas. Es un efecto mariposa al revés, algo que no debe de pasar desapercibido para quien se supone que tiene el poso de la experiencia y aspira a sobrevivir. En eso se afana nuestra clase política en los G-N de turno, y a eso aspiran los ciudadanos que no renuncien a creer en una civilización, hoy al borde del colapso. Facebook ha hecho pequeño al mundo, pero las barreras mentales siguen siendo gigantes. La marca histórica, la tradición cultural y la propia inercia de la vida hacen difícil pescar fórmulas en otros caladeros que nos den soluciones a nuestros viejos problemas. Sin embargo la subida y bajada de pensamientos y sistemas políticos es una constante desde que el hombre salió de la caverna. Todo lo nuevo no tiene porqué ser válido, pero tener siempre prestos los ojos a aprender en cabeza ajena nos puede ahorrar disgustos. Sólo encontrar lo que hay de común entre un habitante de Kerala y un bávaro permitirá adivinar detrás de una compleja superestructura político-económica, un salvavidas social. Si la experiencia es un grado, también lo es la frescura de un nacimiento que tiene mucho que enseñar. Los ingenieros que se forman en la India se apoyarán en hombros de gigantes para ver más lejos y quizás podamos enderezar una caída que auguró Spengler hace décadas. Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación El báculo de la Masala
30 oct 2015
Artículo BIT
¿ Es necesario el visado de proyectos
Desde el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, como máximo órgano de representación de la profesión y, por ende, de las buenas prácticas y de la elaboración de proyectos que cumplan con la normativa vigente, nos vemos en la obligación de defender el sello de calidad por excelencia de los telecos y, en general, de las profesiones técnicas: el visado. Con la nueva Ley Ómnibus en vías de tramitación en el Parlamento, en consonancia con lo que exige la Directiva Europea de Servicios, se establece la no obligatoriedad del visado excepto si así lo requiere un Real Decreto, esta herramienta de control y garantía se encuentra en la actualidad en peligro de desaparecer. Y no podemos permitirlo, pues como cualquier normativa ISO, sello de calidad o certificado de garantía, el visado es en sí mismo un sello de profesionalidad y de seguridad. Por un lado, certifica que el trabajo profesional se realiza por un profesional colegiado y siguiendo la normativa vigente, lo que ofrece una garantía a la Administración o al contratante; por otro, minimiza los daños que una mala praxis pueda ocasionar, puesto que el proyecto cumple las condiciones establecidas por la Ley. Asimismo, el visado incluye un seguro de responsabilidad civil, lo que garantiza resarcir el daño que se pueda ocasionar, aun cuando el trabajo haya cumplido con la normativa y haya sido aprobado por nuestra institución. El visado, como certificado público y reconocido a nivel estatal, cuenta además con una serie de ventajas y garantías para el profesional en casos de plagio, propiedad intelectual, certificación de experiencia, pérdida de documentos, etc. En el caso del plagio, de suplantación de la firma o de propiedad intelectual, por ejemplo, el visado podría servir como prueba ante un juicio. Los colegiados, además, pueden solicitar un certificado de experiencia al Colegio, útil como garantía de veracidad en un currículum, o recuperar los trabajos visados en caso de pérdida. Este sistema de certificación resulta especialmente económico en comparación con otros sellos de carácter privado, gracias al volumen de trabajos presentados y a ser realizado por una institución oficial como es el COIT. Para la Administración que tiene que autorizar el trabajo resulta muy relevante, sobre todo si estamos hablando de pequeños ayuntamientos que no pueden permitirse el disponer de técnicos que comprueben los trabajos. La evolución del visado ha comportado, además, una serie de servicios complementarios de gran utilidad que, si se convierte en algo anecdótico, corren el peligro de desaparecer o de encarecerse notablemente por falta de recursos. Este es el caso de nuestro Servicio de Visado Colegial, puesto en funcionamiento hace apenas un año con el objetivo de asegurar la calidad en la obtención del visado. Los resultados han sido muy positivos ofreciendo, entre otras cosas, una mayor atención, la obtención del visado en tiempo mínimo y la formación de los revisores. El nuevo servicio, que se presta prácticamente en su totalidad por vía telemática a través de la Plataforma Visatel ®,que ha tenido una excelente acogida por parte del colegiado, ha conseguido reducir el promedio de espera del visado a 13 horas (el 80% se tramita en menos de 24 horas), así como ofrecer un servicio continuado (incluso en vacaciones), la unificación de criterios técnicos del visado y la posibilidad de escoger la unidad de visado, entre otros logros. Pero, sin duda, una de las mayores novedades ha sido la implantación el pasado mes de abril de un servicio de apoyo técnico, con el fin de atender de forma inmediata o en el menor plazo posible las consultas técnicas que el colegiado necesite aclarar. El éxito es abrumador, pues se atienden unas 250 consultas al mes. Estamos hablando, por lo tanto, de una herramienta vital tanto para el colegiado como para el cliente (Administración, empresa…) e incluso para el propio ciudadano, pues el visado cumple esa función “tranquilizadora” ante éstos y la propia sociedad, y asume las consecuencias de los daños que, en momentos puntuales, se pudieran llegar a ocasionar. Por estos motivos, como responsables de velar por los intereses de nuestros ingenieros, desde el COIT estamos trabajando porque la adecuación de la institución del visado a la directiva de servicios se realice de forma que se respeten sus fundamentos básicos y continúe siendo una herramienta eficaz de garantía y control de calidad. Adrián Nogales Escudero Secretario General del COIT ¿Es necesario el visado de proyectos?
30 oct 2015
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¿Llegó el momento de la domótica?
El sector de la construcción en España pasa por una profunda crisis después de un largo período de crecimiento en viviendas construidas y precios. Durante este tiempo, la demanda de vivienda era superior a la oferta y los promotores no necesitaban competir entre sí para vender sus promociones. El mundo de la construcción en España no podía seguir instalado mucho más tiempo en ese estado de "locura" injustificado, con un elevadísimo número de casas construidas, superior a las 450.000 al año, a precios desorbitados y con ínfima dotación tecnológica (las ICT son casi la única). Esto originó un sector muy atomizado y con poca competencia, llegando a existir más de 50.000 empresas promotoras y 90.000 constructoras. Sin embargo, muchas han comenzado a desaparecer durante el irremediable proceso de ajuste después del pinchazo de la "burbuja". Ahora, el comprador de la vivienda está más informado y es más exigente ante la decisión de inversión probablemente más importante de toda su vida, pues el precio medio de la vivienda en España es superior a 2.390 €/m2. El estado de estanflación, la crisis de liquidez y las pobres perspectivas económicas, hacen que incluso se medite mucho más su compra. Está claro que lo que más valora el cliente son las características intrínsecas del edificio (la ubicación, la orientación, las dotaciones comunitarias, etc.), no obstante, una vez satisfechos estos requisitos básicos, cualquier valor añadido constituye un elemento diferenciador respecto a la competencia. En un escenario de recesión económica, la oferta supera a la demanda y es necesario ofrecer una mejor relación calidad-precio para poder vender, y es ahí donde entra en juego la domótica, dotando a los edificios de un valor añadido muy alto e incrementando notablemente la imagen de calidad. Según los expertos, una vivienda de gama alta con un sobrecoste de sistemas tecnológicos del 3%, es valorada un 10% más por el comprador que la misma vivienda sin dichos sistemas. La domótica además ha mejorado mucho en varios aspectos, como el precio, la manejabilidad, la estandarización, la normativa, etc. Hoy en día los usuarios son más conscientes de la importancia de un sistema domótico con acceso remoto en la vivienda, que gestione la climatización, iluminación, seguridad, etc. Esta situación es una oportunidad excelente para el despegue definitivo del sector de la domótica, a medida que mejore la situación económica, lo cual beneficiará también a los suministradores de equipos y operadores de telecomunicaciones, que llevan trabajando en el "hogar digital" durante años. ¿Llegó el momento de la domótica? Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015