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Artículo BIT
ADSL: ¿No podíamos llamarle"modem asimétrico para bucle de par"?
A Vuelapluma ADSL: ¿No podíamos llamarle"modem asimétrico para bucle de par"? -------------------------------------------------------------------------------- Telegráfico, porque son muchas las historias a contar Primero, Brasil, enorme, a donde me dirigía cuando os dejé con la última entrega a vuelapluma. Una vez más allí, me reitero: un monstruo industrial, humano, cultural, algo paralelo a la India, tierra de parias y ricos, capaz de producir exquisiteces tecnológicas, incapaz de contener contaminación, destrucción de la naturaleza... Telefónica, muy presente. Espero que les vaya bien con un real que ya vale medio dólar... No le va a ir tan bien a De la Rúa como no devalúe el peso. Brasil se come a Argentina y a quien se ponga por delante, con Mercosur y sin él. A la vuelta, en Compostela, junta de la Asociación de colegas de Galicia. Perfil del ingeniero que debemos promocionar: el conectado con la empresa, empresario, arriesgado, no asalariado. Madrid. Reunión de redacción del BIT. Proponemos algo así como una "cárcel de papel" para todos los atentados contra el idioma de comunicación formal, código que, si no respetamos en esencia, deja de tener valor de universalidad y se convierte en lo que hoy viene siendo, un patois tecnológico. San Gabriel. Me siento al lado de Julio Pernía y, a la hora del refrigerio, me presenta a su patrón, octogenario y alegre, feliz con el galardón de los que llevan más de cincuenta años. Quién nos diera llegar allá... El señor secretario general habla de la radio digital y la frecuencia única que puede facilitar "espacios culturales uniformes", y lo entendemos: uniformizar España a golpe de producto hecho en Madrid. Por si fuera poco, alerta sobre el castellano en la Internet (¿por qué no "interred" señor castellanista?), y cae en la trampa del ADSL. Por favor, compañeros, tomemos la lengua franca en serio: ¿No tiene el Ministerio para pagar un poeta, un filólogo, un ingeniero con "espíritu de la lengua"? ¿No podíamos llamarle "modem asimétrico para bucle de par"? ¿No nos valdrían para España las siglas MAB-P, junto con MAB-C para el modem asimétrico correspondiente a las redes de coaxial? Oporto. Conferencia internacional sobre las tecnologías de la información y el trabajo. Se alzan voces asustadas por el intercambio telemático de documentos entre empresas, la logística conectada con él, el teletrabajo, la teleenseñanza. Pero no se le pueden poner puertas al campo, caiga quien caiga. Darwin ya dijo lo que tenía que decir... Cena en bodega con tres siglos de historia, cata de oportos blancos secos, merluza con grelos y otras delicadezas, vinos verdes y maduros que tienen embelesado a un alto funcionario de Bruselas, danés de nación. Con el paladar acomodado, nos explica como están diseñando la nueva Europa, en decadencia demográfica, necesitada de mano de obra barata: es mejor que penetren la fortaleza gentes rubias, de cultura cristiana, que morenas de cultura musulmana. España es un problema para Europa, por su vecindad. Los próximos países "europeos de verdad" serán Estonia, Chequia, Polonia y Hungría. A Coruña y Mondariz. Al lado de mi casa, por suerte, presento una novela magnífica: Paso a dos, de Ramón Pernas, premio Ateneo de Sevilla, historia del horror heredada: paseo falangista, represión franquista, exilio, venganza... La autopista se hace dura con lluvia. Llego a Mondariz cuando parte de los actos ha acabado. Ya se nombró socio de honor a Antonio Couceiro, antes consejero de Industria, ahora presidente del Puerto coruñés; y se presentó el premio Gerardo García Campos, amigo ausente. Van a sentarse a cenar más de doscientos compañeros. De los de Madrid, el decano, gallego consorte, que sabe de mares batidos y mariscos; y Raúl Cabanes, a cuyo lado me acomodan, que pone cara de hombre mediterráneo ante la atrocidad de camarones, centollos, nécoras etcétera que nos colocan delante. Hablamos mucho, con la cordialidad que impone el calor de un balneario fuera del cual todo es bruma y, cuando llega la hora del ingeniero del año, el presidente de nuestra asociación me pide unas palabras sobre Esteban Solleiro. Micro en mano, narro nuestro primer encuentro, cómo lo mandé a hablar con quien lo podía contratar, cómo se empeñó en diseñar y fabricar lo que no parecía interesante para aquella empresa. No puedo evitar comparaciones: para mí es más difícil fabricar que dar servicios, por muy importantes y dignos que éstos sean. Solleiro toma la palabra y cuenta algo que nos debe animar: un sarao como este -pero cuando éramos muchos menos- fue el "momento fundacional" de Egatel, su empresa. Por tanto, hay que reunirse: de la agitación vienen los choques; de las colisiones, los negocios. Hacia las dos de la madrugada se inicia el desfile, unos a la habitación, otros a la discoteca. Manuel Morgade se manifiesta lector de A Vuelapluma. Gracias. Joaquín Lameiro corrobora anécdota: en una conferencia sobre teleenseñanza en Lugo, un figurón empresarial nos dio una charla de cierre repitiendo su admiración por los circuítos "intrigados". Ángel Viña carcajea, y queda con Lameiro en hablar del e-business de IBM... Jorge González me confiesa haber caído también en las redes de Telefónica, como otros compañeros jóvenes. Me parece bien: estos rapaces distinguen fácilmente entre "abonado" y "cliente". El imperio se renueva antes de contraatacar... Miguel Armesto me dice lo más agudo de toda la magna fiesta: cuando se acaben de renovar las infraestructuras, cuando convivan pares, coaxial y accesos por radio, ¿para qué usaremos la capacidad instalada? Será el momento de los contenidos. La Guardia Civil vigila el balneario, pero no es por nosotros, sino por una partida de mulatos que tuvieron la suerte de escapar de la favela. Compartimos hotel con la selección de fútbol brasileña Por los pasillos, fotos del tiempo glorioso de los balnearios. En ellas, Primo de Rivera... Pobre España, que no sabe inventar, ni vender nombres: Vichy existe en el mundo. Mondariz, no. Buenas noches. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor
A Vuelapluma Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor -------------------------------------------------------------------------------- Pasaron los meses. Hizo el año desde que Gerardo García Campos nos dejó. Pasó la Navidad del 99, con un Papá Noel del que no sabíamos nada los españoles de antes. Vinieron los Reyes de siempre y dejaron algún cariño Ya se prepara el carnaval, que por aquí se llama Antroido, o Entroido, que viene de Introitum, introducción a la Primavera Gozosa. En tierras próximas, de fablas absorbidas por la castellana, lle llaman Entruejo. Viene el carnaval y de él contaremos; pero hablemos ahora del pasado: Tuvimos visita. Aquí se presentó Miguel Ángel Lagunas, que está como lo dejamos en la Escuela pero con carga de piel -que la piel es una desconsiderada y no deja de crecer sobre músculo y panículo. Miguel Ángel es el mismo tipo cordial, bienhumorado, y viene dispuesto a tener paciencia, a un examen de titularidad que trae cola. Hablamos. Cuando nos damos cuenta, estamos en aquella escuela de don Julio de Paula, don Narciso, Warzanskij, Arto Madrazo, Alarcón, Jover... Uno es de donde hizo vida. Las patrias son muchas. Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor. A Lagunas le ha salido un problema en estas aldeas ártabras, algo ya sufrido antes por Aníbal Figueiras: hay un sujeto de conducta incomprensible que les fastidia las oposiciones a nuestros compañeros, y a los presidentes de los tribunales. Profesor titular de algo físico, se presenta a todo lo telemático que desconoce. Manipula -legalmente- datos y condiciones e impugna las decisiones del tribunal que justísimamente lo manda a hacer gárgaras... Tuvimos más visitas. Eran tiempos duros de invierno -oficialmente todavía otoño-, de diluvio frío y aeropuertos inutilizados, cuando se desarrolló en Coruña el Commerx 99, una revisión de las cosas que llamamos comercio electrónico impropiamente. Con tal modo de comercio (¿cómo lo llamaríamos acertadamente?) anda todo el mundo nervioso; se dicen y hacen muchas sandeces. Recuerda a los tiempos iniciales de la energía eólica: había que estar en lo de los molinos, pero pocos quijotes quedaron a la hora de producir kilovatios hora. Ángel Viña le echó pecho y montó una reunión de la que se deduce quien va a supervivir. Con un nombre, Commerx, que, tirando de la cuerda filológica, lleva al latín. Y mirad qué cosas, hermanos: a Viña le dijo un catedrático de Letras que ese nombre era demasiado culto para que lo hubieran inventado unos ingenieros. En fin: si algunos ingenieros contasen lo que leen y escriben a los excluyentes cultivadores de las lenguas latinas... En el Commerx 99 estuvo Fernando Pardo. Habló, como el hace con primor, a la americana, en un descanso entre platos de almuerzo. Nos puso los puntos sobre las íes. Después discutí con el: al IED (EDI) tradicional ha de supervivir -creo- a la novedad del LME (XML). Tienen que convivir las dos formas de estructurar datos, la comprimida del IED que llegó a EDIFACT pasando en Europa por ODETTE y la que se apoya en un lenguaje nuevo, autodescriptivo. No se puede tirar por tierra todo el trabajo de compresión de mensajes que demandaban las redes de hace veinte años. Ahora la capacidad abunda y no importa despilfarrar metadatos... Bueno, perdón, que ya estaba en la batalla sobre lo que todos los previsores indican como masivo en el “comercio telemático” (¿os gusta?). Ya me perdía en el intercambio de documentos entre empresas, documentos sin evidencias de papel -lo que va a representar una inmensa mayoría de las transacciones. De izda a dcha: Luis Miguel Uriarte, Bernardo González Palacios, Xavier Alcalá, Luis Arroyo, Fernando Saez Vacas y Manuel Fonseca, todos telecos escritores B2B frente a B2C, en siglas inglesas poco serias, con juego fonético por el medio, que en castellano podrían ser EAE (empresa a empresa) y EAC (empresa a consumidor). Y vuelvo a pedir disculpas, compañeros, pero me resulta exasperante la estupidez mimética de los españoles todos, que de toda España los había en nuestra reunión coruñesa. Me harté de oír términos en inglés mal pronunciado. Salté en público contra un infeliz que decía target en vez de objetivo. En una comida, nuestros colegas de Telefónica contaron lo de pasar Telefónica Datos a Telefónica Data. Les faltó contar lo de Telefónica B2B. Esto es una pena, y todavía hay que aguantar el patrioterismo españolista dando la vara y la murga con las inmersiones lingüísticas periféricas. España no tiene solución. Se está convirtiendo en algo incómodo, colonia gratuita porque nadie le pide serlo: ¿o es que no podía haber una Telefónica EAE, por ejemplo? Lingüicidas. Propongo que Martín de Bustamante nos devuelva el premio, borrar a Lada de los archivos de miembros de junta y castigar a Cabanes con suspensión de representación hasta que, con los demás, nos presente el propósito de enmienda: dirigir desde la empresa más poderosa aquí y allende los mares una operación españolizadora... ¿Estaré solo en esta batalla? No. Me acompaña Serafín de la Concha. Leyó un original de novela de mares y abordajes; de lo que casi fue, de lo que hubiera sido si España se hubiese repartido el mundo con Inglaterra (“Con todos guerra y paz con Inglaterra”). Me dice que le hice pasar unos buenos ratos. Y me sugiere incluir mapas y esquemas con el texto: Ferrol y su arsenal, el Río de la Plata, la Patagonia, la Tierra del Fuego... Hablamos cuando navego por la autopista del Atlántico hacia Oporto. Me quedo pensando: quiero sitio en el servidor de la red al que nos conectamos los de Telecomunicación. Allí pondría los productos de las vanidades literarias, para que los consultáseis y, si os gustasen, los leyérais para enviar comentarios a mi buzón. Creo que ésta va a ser una nueva forma de expresión literaria. La nueva, vía interred global. Y que a tipos avanzados como nosotros (la virtud se nos supone) les corresponde experimentar. Piénselo también la redacción del BIT. Quizás habría que juntar de nuevo a los ingenieros escritores y tratar el tema a fondo... Que se enteren los de Letras de todo lo que se puede inventar, para que no les falte materia de trabajo. Un abrazo a todos (incluídos los castigables de Telefónica). -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
Proclamemos la libertad del conocimiento
A Vuelapluma Proclamemos la libertad del conocimiento -------------------------------------------------------------------------------- Y, como anunciaba en la nota anterior, aquí esta don Carnaval, gran fiesta de irreverencias que este año coincide con la payasada electoral. Júntese todo a una primavera adelantada y España será una juerga con flores y cantos de pajaritos Nunca se había visto tanta falta de imaginación en los discursos, ni se llegaría a pensar que la política estuviese manejada por mentes tan romas, por lenguas tan incapaces. Resulta maravilla, prodigio extremo, que todavía funcione algo en este impaís. Cuando ésta llegue a vosotros, queridos amigos, ya habrá pasado la contienda. Sabremos cómo se reparte el poder. Con suerte, estaremos en disposición de ver el rumbo del progreso en nuestros conocimientos. Hablando de progreso, os diré que anduve por tierras californianas, es decir: por el futuro. Me encerraron cerca de San Francisco y me contaron lo que va viniendo en la programación que afecta a las telecomunicaciones especialmente; y a todo lo demás, porque la pasión del humano es la pseudoubicuidad, el pesudo-tiempo real, con los retardos inevitables de procesado y transmisión. Pero aquellos evangelists (¡llaman evangelistas a los predicadores del avance tecnológico!) no consiguieron evitar que me fugase con algunos compañeros españoles y que, con ellos, volviera a ver lo que más gusta de esa monumental Puerta de Asia. En días de lluvia y poca luz, los llevé a lugares de visitas pasadas, incluso a la Chinatown -y al Empress of China, con camareros chinos vestidos a la europea y azafatas chinas a su estilo de seda y largas sayas, evocador todo de película de Orson Welles. Repasamos la ciudad de rascacielos y casas de yeso y madera, cuestas y tranvías. Y en un bar irlandés se nos confesó una señora filipina: reconoció que sus abuelos hablaban castellano, y que su madre le enseñó una canción, quizá habanera, de amores lindos, que ella nos supo cantar con voz quebrada... Volvimos para aquí seguros de que ya no son veinticinco años los que nos separan de los ianquis de nuestro oficio, como hace cinco lustros ocurría. Cada lustro que anduvimos por la historia de la telemática, la diferencia entre americanos y españoles se fue reduciendo otro lustro. Hoy estamos de ellos a cinco años: los que necesitaría una buena gobernación para convencer a todas las familias españolas de que un ordenador es un electrodoméstico, no un becerro de oro. Algo nos une a los americanos y a otros europeos que nos acompañaron en San Francisco: se ha producido la popularización de las técnicas que se apoyan en la interred universal y en las páginas virtuales. Falta gente preparada. Peligra la calidad del producto. A mi vuelta enfrento el tema tanto en el centro de innovación para el que trabajo como en la facultad desde la que doy teoría (con la ilusión de que alguien quede capacitado para pagarme la pensión). Hay que hacer una terapia de choque. Se necesita formar técnicos capacitados para resolver las necesidades de la nueva realidad. Y una anécdota: llama un despistado, de alguna asociación de "avanzados" en la materia. Dice que va a denunciar a nuestro centro público "por hacer páginas web para las empresas, en competencia con la iniciativa privada". Respondo: hoy, programar con lenguajes que llevan a la construcción de páginas virtuales es como manejar un procesador de textos. Estamos en un mundo nuevo, en el que no caben los especialistas. Un centro de transferencia tecnológica puede proporcionar información a las empresas asociadas por medio de páginas que residen en su servidor. No se les va a mandar por fax, o por correo electrónico, si se recogen datos variables minuto a minuto... Vino Aníbal Figueiras. En el Consello da Cultura Galega hablamos de asuntos interesantes. Por ejemplo, que en 1851 se hizo en la universidad de Santiago una demostración de luz por arco voltaico. Fue la primera de España. Y también hablamos de transmitir datos por redes de energía eléctrica. Acompañando a Domingo Docampo por la Ferradura compostelana, estuvimos de acuerdo: esa red es un canal "sucio", con "explosiones espectrales". En la práctica, lo estropean los transitorios, infinitos al nivel de la baja tensión. No parece que vaya a abaratar la capilarización de las redes de datos. Ojalá sirva para resolver casos difíciles de acceso. También estuvo por aquí Rafael Lamas. Fuimos hasta Os Corrais, a la casa que fue de don Gonzalo Torrente Ballester, de la que habla con saudades en sus crónicas de diario madrileño. Rafael, buceador de la ría ferrolana, recordó que en el bajo de esa casa con blasón y placa otrora se vendían almejas, vieiras y zamburiñas. Rafael Lamas Lamas suscribe algo más de lo que me habían dicho en Compostela los amigos catedráticos de teoría de la señal: el acceso inmediato, la sustitución del bucle tradicional, será por radio, jugando a minimizar potencias, a exprimir el espectro, con protocolos que añadan una inteligencia cada día mayor. Confieso que con Rafael Lamas, compañero de aventuras en la telecomunicación y en la transferencia de conocimiento técnico, también hablé de chismes. Por ejemplo, de los cuartos que podríamos haber amasado si nos llegamos a quedar en aquella CTNE de nuestras juventudes. Hoy España toda mira con envidia a un hombre: Villalonga, vaso lleno que rebosa y vierte sobre los inmediatos. Viendo brillar la ría, y las garzas patilargas pasear por la orilla como caprichos de relojero, consideramos posible que a Villalonga se le llegue a perdonar lo del reparto, pero nunca lo de la lindura y el patrimonio de la moza con la que disfruta amores. De la visita a Ferrol del ferrolano de Airtel me quedó una idea aparentemente ácrata, pero acertadísima: debemos proclamar la libertad del conocimiento, ¡abajo las patentes! Hasta la próxima, compañeros -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
El orgullo de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro
A Vuelapluma El orgullo de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro -------------------------------------------------------------------------------- Escribo mientras viajo, desde Saint Nazaire a París, desde París a Barcelona, y desde Barcelona a Coruña. Aprovecho las ventajas del primer ordenador verdaderamente portátil de mi vida, algo que pesa menos de quilo y medio Pasando por Nantes, patria de Jules Verne, no puedo evitar un recuerdo para su genio inventor -que nunca alcanzaría a soñar las maravillas telemáticas de nuestro mundo. Y siento un orgullo peculiar, de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro que hoy es presente: En una itinerante semana por Francia, estuve tan accesible como sin salir de mi aldea. El teléfono móvil paneuropeo me fue comunicando con la oficina, con casa, con la facultad. El ordenador sólo necesitó de una clavija para abrir todos los buzones de correo a mi servicio. Me faltó a penas probar la intercomunicación del portátil con el móvil a través de sus interfaces de infrarrojos. Lo haré en el próximo viaje por estas Europas nuestras (o la primera noche que duerma en Portugal). Y, por cierto, un avance que vi en la France: los lectores portátiles de tarjetas de crédito. Intrigado, pregunté a los responsables de los restaurantes y me dijeron que no tenían ningún transceptor en los establecimientos. Me quedé pensando si, para el caso, se usará una aplicación especial de GSM -porque hacerlo con LMDS parece matar mosquitos a cañonazos. Si la cosa es así, dentro de la telefonía digital "de andar por casa", ¿por qué no tenemos en España ese servicio? Considero que es importante el no dejar de ver la propia tarjeta de crédito. Os recuerdo que dejé de verla un rato en Buenos Aires y me robaron más de trescientas mil pesetas en software descargado a través de la interred de los virus y otras trampas. Tomad nota, colegas con licencia de telefonía móvil... Vuelvo a casa y traigo conmigo una sensación de crisis tan paneuropea como el teléfono. Europa se ha distorsionado. España es un esperpento de Europa. Veamos: Las necesidades de la sociedad de la información no se pueden satisfacer por falta de personal especializado en las técnicas correspondientes (un inciso: cuidado, colegas, con el abuso de la palabra "tecnología"). Mientras, sobran parados. Y no entremos en el absurdo de que nos lluevan los "inmigrantes" para hacer los trabajos que rechazan los inscritos en las listas de desempleo (en la costa cantábrica de Galicia importan marineros peruanos mientras los de la ría de Vigo miran, de brazos cruzados, cómo los marroquíes no les dejan pescar). Un reto colosal para nosotros, gentes de la telemática, es responder a la demanda que podemos temer inflada, pero que, si viniese al punto de equilibrio, aún costaría mucho satisfacer. Dentro de ese reto están los nuevos métodos de enseñanza. Y con eso llegamos a la "teleenseñanza semipresencial" -de nuevo una fórmula híbrida, propia de nuestros tiempos, en los que conviven los sistemas: el papel y los soportes multimediáticos, el eutoaprendizaje y la discusión con el profesor. Otro reto, amigos de Madrid, es la descentralización de las empresas "cuaternarias". Nos estais dejando la periferia sin gente, cuando todos sabeis que nada paga en Madrid la libertad de levantar mantas de gaviotas a galope tendido por una playa invernal y solitaria. Francia -la centralista- lo comprendió hace tiempo (damos testimonio los viajeros por la Bretaña o el Pays de la Loire). Y no hablemos de los Estados Unidos. Si queremos hacer España en equilibrio, sin tensiones territoriales, es mejor repartir. El "rompeolas de las Españas" debe quedar reducido a una casta administrativa. Ya sois muchos en Madrid, amalgamados, porque entre vosotros funcionó la melting pot como ya viera George Borrow -"don Jorgito el inglés"- en los años ásperos y desarrapados de la reina niña Isabel II. Ahora, sed buenos españoles y no nos tenteis con ofertas que sólo brillan en dinero. Basta de stock options ahí. Ofrecédnoslas en las tierras de nuestros hijos y de nuestros nietos. Pagaremos con fidelidad... Bien. Acaba el curso. Para mí con preocupación. Me tocó un primero y recomprobé que nadie sabe de memoria el valor de los logaritmos básicos, ni de las más básicas raíces cuadradas. Para más, en los exámenes aparecen grandes descubrimientos científicos como el "miliherzio" y el "nanohertzio". No sé si sabreis que los telemáticos de Coruña planteamos un cisma amable. Nos marchamos del departamento de Electrónica y Sistemas a otro nuevo: Tecnologías de la Información y la Comunicación. Ya nos veremos en diferentes saraos, que todos somos arrieros del bit. Y hablaremos, que la cosa está viva e inalámbrica. Doy noticia de haber hablado con Ricardo Alvariño, quien a la sazón manejaba los recursos escasos de las telecomunicaciones y ahora manejará lo que le mande doña Anna, con dos enes). Ricardo me explicó cosas complicadas de la "portabilidad" de los números de teléfono. Yo le ofrecí pago en almejas de la ría de Ferrol, y ahora quisiera ofrecerle también ostras de las mismas aguas. En Airtel, discutiendo otras complejidades, me encontré con César Cid, que secuestrásteis en ese Madrid sin sitio para estacionar ni los Smarts. Quiero que César vuelva... Y no me faltó libro fiel de mi profesor Sáez Vacas, que ya da teoría hasta desde los más exquisitos púlpitos de la cultura reservada a filósofos y literatos. Gracias, Fernando. Por lo demás, todo bien. Gil Bernardez nos gobierna, y, cuando no podemos asistir a las reuniones de junta, nos hace entrar en teleconferencia. Un acierto, Gil. Y una sugerencia para todos los de la profesión: ¿por que no promovemos la tele-multi-vídeo-conferencia global? Los encuentros deben ser sólo para comer y beber. Más barato que en Francia, claro... Hasta otra y viva España. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
El comercio electrónico no es sólo cosa de web
A Vuelapluma El comercio electrónico no es sólo cosa de web -------------------------------------------------------------------------------- Amigos todos: De lo que hay por las provincias del Noroeste —como el franquismo mandaba llamar— en esta entrega nada os contaré; pero sí os quiero contar de lo vivido en tierras donde el Noroeste español se desangró durante siglos de emigración Confieso que nunca me desprendo de la Argentina; que su acento suena constantemente próximo a mí, desde la infancia. Me crié entre quienes tenían parientes en "Buenos Aires", lugar impreciso que, mirando al mapa, se podía convertir en otros tan distantes de él como Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia o Río Gallegos, en el Sur de la epopeya nacional que se dirigía desde "el París del Plata". Con ellos y las hablas de indianos (siempre motivo de chanza) imaginé un sueño de territorios magníficos, fertilísimos. Siempre quise viajar a conocerlos y fue Madrid —querido e insoportable Madrid— el lugar extraño donde aparecería una moza argentina que se atrevió a compartir vida conmigo... De Argentina vengo. Recién llegado estoy cuando os escribo. Agradezco una vez más a Fernando Maristany la oportunidad de ir a explicar lo que voy sabiendo en la universidad más porteña de todas: la UCA de Puerto Madero, desde donde se mira el agua barrosa de la Mar Dulce. Fernando entendió lo que yo pretendía: algo que está en la mente de todos los que vemos un bluff de pesadilla en tanto ".com" que se publicita. Me dio opción a que me escuchasen veintiocho profesionales argentinos del ramo de las telecomunicaciones, a los que les quería indicar qué hay detrás de la pantalla del ordenador cuando hablamos de algo que ya tiene dos décadas de uso: el comercio electrónico "de verdad". En un Buenos Aires lleno de anuncios de empresas "electrónicas" (que dicen vender desde amor duradero hasta cereales a granel) me estaba esperando un colega argentino, Raúl Viñales, corresponsable del curso master de la EOI a que nos envía Maristany. Raúl ya me tenía preparado un seminario breve en el COPITEC, Consejo Profesional de Ingeniería de Telecomunicaciones, Electrónica y Computación. Quería que hablase largamente de los trabajos que por aquí hacemos en materia de comunicar aplicaciones de ordenador para aliviar a los humanos en los actos de comercio —sean de consulta o de compromiso... Sobre las márgenes del Plata se hacía sentir el invierno; y una desazón pesada como el toldo de plomo algodonoso de las nubes. Llovía "con tristeza de tapera" según dice el tango —mucha sabiendo que una tapera es un rancho arruinado, venido abajo. Gallegos que conocen mi mala conciencia de narrador me convidaron a almorzar antes de ir a la facultad a dar clase. Hablamos de robar materia literaria y devolver al pueblo informador lo que se debe. Por mucho que yo admirase a don Gonzalo Torrente, no puedo olvidar que vertió en castellano lo que originalmente exprimió de su Galicia, como hicieran Valle-Inclán o la Pardo Bazán. Por eso no los consideramos escritores gallegos. Hablamos —digo— de tal materia, y de mi deuda con Argentina: sobre el inmenso país admirado sólo escribí en castellano un libro (que le leyó Javier Nadal, con gusto, antes de irse a dirigir aquella Telefónica). Tendremos que traducir... El vino de ese almuerzo, Fond de Cave, que pocos riberas del Duero —españoles o portugueses— superarían, nos permitió tomar un contacto a fondo con la realidad argentina: Españoles somos, pero argentinos de corazón (y mis interlocutores, de más vísceras). Reconocemos que la República del Sol en la Bandera quitó hambres y alimentó ilusiones de todos los que saltaban del barco. Pero desilusionó a casi todos y amenaza con amargar el fin de vida a los ancianos que allá quedan. No hay duda de que durante los años de "el turco" Ménem se produjo un lavado de cara del país. Con el ojo puesto en las telecomunicaciones, recordemos por ejemplo cómo funcionaba la ENTEL: se levantaba el teléfono y sólo a veces había tono para marcar. Hoy, sin embargo, la telefonía funciona (con extrañas limitaciones, como la de itinerancia de los móviles), los datos se transmiten debidamente y hay accesos a Internet que bien quisiéramos tener en España. Pero el desasosiego manda entre los argentinos: "ya no queda nada por vender" (ninguna empresa pública), los políticos "se lo robaron todo" y el capital sigue actuando con la prepotencia de siempre. Tan prepotente que, ante el anuncio de impuesto sobre los intereses de los depósitos a plazo, respondió al gobierno con un cruce de río —a Uruguay, en maleta— de ciento cincuenta millones de dólares en una sola noche. Por Corrientes, avenida de librerías y teatros, se impone la parodia con un título eficaz: "Lo que el turco se llevó". Y dicen que entre él y sus compañeros de viaje imposible, socializante (por peronista) y liberalizador (por orden del FMI) al tiempo, "se metieron cincuenta mil millones debajo del poncho"... Bien. Con los alumnos, un gusto: se asustaron oyendo que el comercio electrónico no es cosa sólo de web, o que la interred global es una infraestructura y la web un "mega-almacén" de información. En la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, acuerdo: coincidimos en la evolución posible desde el EDI tradicional a los nuevos sistemas de intercambio telemático de documentos comerciales. Y la intervención en el COPITEC, inolvidable. Fuera, en la calle Perú, quedaba el azote húmedo del invierno. Dentro todo fue cordialidad. Un público ávido de oír puntos de vista ajenos provocó que el conferenciante modificase el curso de la presentación. No se acababa la discusión. A horas de tomar camino para cada casa en algún punto de la ciudad desparramada, nos enganchamos en los modelos de confianza y las técnicas de comunicación en función de ellos. Nada hay como sentirse escuchado. Y el agradecimiento obliga: Traigo recado para Enrique Gutiérrez Bueno, decano del COIT, de parte de Valentino Kunica, presidente del COPITEC: tenemos un acuerdo de cooperación que explotar... Si hace falta, querido Enrique, me ofrezco de puente. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
Y con las cosas de la interred no se puede jugar...
A Vuelapluma Y con las cosas de la interred no se puede jugar... -------------------------------------------------------------------------------- Carmen Fernández, nuestra directora adjunta, me llama y me escribe; me echa en cara que nunca vaya a Madrid (lo cual no es cierto) y, de paso, lamenta no acompañarme a algunos viajes Debe pensar que me paso la vida en un vuelo. Quizá considere que, de entre tantos compañeros como somos, miles, yo sea un gran viajero. Lo cual no es cierto: por ejemplo, Ramón Bermúdez de Castro anda de viaje siempre y conoce lugares exóticos como nadie. Pero no es ecritor, para bien de su alma. Eso quedó claro en la feria del libro de Coruña, que es feria de verdad, con casetas, libros y gente. Nos juntaron a hablar y lo dijimos: para escribir de viajes no hace falta sólo viajar sino ser escritor —vanidoso, pavoneante—... y salir de tour a veces. Bien. Primer viaje: semana en Barcelona, encierro sobre lo que nos obsesiona a unos cuantos y de lo que muchos hablan a tontas y locas. A la capital de Cataluña vinieron unos tipos del MIT que se referían a si mismos como "we, the academics" y que, más allá de tan académica pedantería, nos dieron una visión del estado de la realidad del comercio electrónico. Tenían una baba mala, venenosa. Presentaron un ".com cemetery", cementerio de empresas ".com" que ellos calculan difuntas en más o menos tiempo. No nos aclararon lo principal: cómo automatizar el paso entre las voluntades humanas conjugadas en modo web, icónico-sónico, y las órdenes de ejecución: o sea, los intercambios de datos, alfanuméricos, entre aplicaciones de las máquinas de gestión de los socios comerciales. Si hablasen con Miguel Merino y conmigo, talvez tuvieran idea de cómo hacerlo. Porque Merino, desde Vigo, y el que os escribe, desde Ferrol, vemos como avanzan los trabajos de un gran centro de encuentro virtual, verticalizado y horizontalizable, diseñado para un sector industrial que ya lleva quince años enredado en esta forma de comercio que algunos piensan nacida ayer... Barcelona, decía. Ciudad llena de gente, de rarísima gente, aparentemente invadida de paquistaníes, con una Plaça de Catalunya donde, al atardecer, se juntan criaturas coloridas, de piel y ropa, con grandes paquetes envueltos en plástico blanco. Admirable Barcelona, punta de playa para el asalto a la fortaleza europea. Se necesitaría el don de hablas, la ayuda del Espíritu Santo, para sacar provecho a tanta variedad. De Barcelona, hermoseada en verano, vuelvo con una frase en inglés: "from web to grid". La web se va superando. Más que en tela de araña, debemos pensar en malla. ¿Entendido? A la vuelta a Galicia se confirma el rumor: José Manuel Soto deja la dirección general de Intelsis y pasa a mandar en la Telefónica del nor-noroeste (Asturias incluída). Preocupante por un lado y de enhorabuena por otro. Nuevo viaje, esta vez por mar, en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano, desde Marín a Cádiz: olas, viento en las velas, delfines saltadores, una luna de misterio, bermeja, que se va hundiendo en la negrura del cielo. Y la limpieza de las constelaciones. Conversaciones sin fin. España como fondo. Los militares se muestran liberales; los civiles, conservadores. Un exministro socialista se atreve a decir que "los parlamentos regionales son cosas de la señorita Pepis". Otra curiosidad: el correo electrónico entre el Elcano y el mundo funciona con un enlace intermedio de HF. Sin perder noticia llegamos a Cádiz, que tiene tres mil años y parece la antesala de La Habana. En Ferrol ya, llega la llamada de Soto, y su explicación de compañero: uno ha de estar donde lo quieran, donde le dejen actuar. Hablamos de un negocio concreto, de comercio con técnicas de intercambio electrónico de documentos, que les interesa a su Telefónica y a mi CIS. Y quedamos para hablar más al retorno de un nuevo viaje. Salto a Manaus, al corazón de la Amazonia. Para volar, un libro, que las horas de avión y aeropuerto son veinticuatro. Excelente idea la del Manual de estilo para profesionales de las Telecomunicaciones. Aplaudamos a la Fundación Airtel y a la Universidad Antonio de Nebrija: los idiomas no son masa amorfa, chiclosa, masticable. Hay un "espíritu de la lengua" que debe prevalecer. Las personas se identifican por un idioma: el idioma condiciona su manera de pensar, es la raíz de su nación. Pero, ojo: revisen los redactores de la obra la voz "datagrama". Lo que dicen sobre el elemento base de las comunicaciones no orientadas a conexión es incoherente, absurdo. Y con las cosas de la interred no se puede jugar... De ellas hablamos en Manaus, profesores de universidades ibéricas y americanas. Es difícil resumir lo visto y oído en el Intercom 2000, en un hueco abierto en la selva. Pero queda en la memoria una palabra portuguesa, inventada en Brasil: conteudista. Es la nueva profesión, la de fazer conteúdos. Hay que hacer contenidos. Se necesitan contenidistas para la expresión en modo web. Viajando por los misterios de la selva inundada (con teléfono móvil de la Amazônia Celular), transpirando ríos de sudor, viendo pirañas, delfines rosados, monos, aves de gloriosos colores y ojos de jacarés, la palabra se repite: conteudista. Tomamos nota... De nuevo en tierras europeas de vino blanco y marisco, reunión de junta de Asociación. Recuento de cosas hechas. Aviso de gran fiesta, el 24 noviembre, con Birulés y Fraga, en la balnearia Illa da Toxa. Entregaremos premio García Campos. Seremos muestra de unión. Y viaje final, a Ourense, a la Expoenter, feria de avances telemáticos en ciudad de encrucijada –León, Galicia y Portugal— con autovía, parque tecnológico y facultad de informática. En una tertulia abierta al público, hablamos. Me acompañan cuatro colegas: César Alberte, de Comunitel, Francisco Rodríguez, de R, Guillermo Rey, de Telefónica, y Xavier Calvo, de Airtel A Calvo le cupo la mejor frase. Dijo que España no se pondrá al día en cuestiones de Internet "hasta que los ordenadores aparezcan en las listas de boda". O sea: hasta que los consideremos electrodomésticos imprescindibles para fundar un hogar. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
Las telecomunicaciones, instrumento asequible que hace vivir mejor
Las telecomunicaciones, instrumento asequible que hace vivir mejor Noite Galega das Telecomunicacións Hoy estuve en Madrid, y llovía. Una hora y cuarto entre Barajas y la ETSIT, y no quiero decir la cuenta de taxi Llegué tarde y no pude ver a Fernando Sáez Vacas, pero estuve hablando con Gregorio Fernández de asuntos informáticos. Anduve por la escuela con la sensación con que retorno al instituto de bachillerato: esperando que, en cualquier momento, la vida dé marcha atrás y podamos revivirla. Ahora escribo en compañía de mi perro y mi nieta. El perro duerme y la niña ha decidido tirar al suelo un montón de ejemplares del BIT desde el estante inferior de la librería. Ahora les “habla” a las caras de los colegas y les da besos a su modo: chupándolas. Muestra un especial cariño hacia Javier Nadal, supongo que por las gafas grandes y las barbas que le recordarán elementos de adorno en la faz de su abuelo ... Aquí, compañeros, seguimos como siempre, comandados por Gil Bernárdez y ayudados por las telecomunicaciones para conseguir juntarnos y hablar. Nada hay como la vídeoconferencia y esa sensación de encuentro que proporciona, ese engaño cinematográfico de estar donde están los otros, algo que no se logra con la multiconferencia telefónica (que también usa la junta de la AETG). Siendo de la profesión, deberíamos convertirnos en apóstoles de estos medios que ahorran viajes, gastos de combustibles fósiles que no van a llegar a nuestros descendientes. Aunque, claro, la gente también quiere juntarse, y tocarse —lo cual viene siendo terapéutico según los psiquiatras. Por eso nos juntamos, y no sólo los residentes en este impaís atlántico. El 24 de noviembre pasado se organizó asamblea y sarao anual de nuestra asociación y vinieron a vernos los compañeros de Madrid presididos por Enrique Gutiérrez Bueno. Yo llegué tarde a la gran junta de los telecomunicantes en la isla balnearia de los potentados. Esa tarde viajé desde Celeiro en la costa cantábrica hasta A Toxa. Iba de la sede de una cofradía de pescadores a un gran hotel, traía conmigo la sensación de lo mucho que queda por hacer en materia de telecomunicaciones para la pesca cuando la radio me asaltó con la noticia de un nuevo desastre: se había hundido un pesquero frente a la isla de Sálvora y no se pudo saber de los náufragos hasta que algunos de ellos fueron avistados. A Toxa: mala noche para llegar, bajo el temporal. Y poco me faltó para quedarme en la carretera, sobre A Gañidoira, alto de paso entre el Cantábrico y la Terra Cha lucense. Allí se juntaron lluvia y niebla y, de repente, surgieron los espectros: caballos salvajes cruzando en manada. Ya sabemos que la Transcantábrica no va a llevar trazado por esa zona, pero algo habrá que hacer para que nadie muera de tan primitiva forma, en choque contra bestias bravas del monte... Cuando conseguí estacionar el coche en los jardines del hotel, el reloj me indicó un final de ceremonia y principio de cena. Y así fue, al menos en parte. Ya se habían repartido los premios Gerardo García Campos a la gente joven; y no pude asistir a las galanuras correspondientes a Secundino Mauriz, que manda en Airtel por estos territorios, a quien se nombraba socio de honor de la AETG. Pero no importa: Mauriz, leonés, gallego irredento y galleguizado, es un colega de aventuras telemáticas por Galicia. Nos lo tomaremos en particular con vino. Y seguiremos dando la batalla diaria para que la gente se entere de que las telecomunicaciones son un instrumento asequible, que nos hace vivir mejor. Presidía el presidente Fraga, y faltó la ministra Birulés (quizá avisada del temporal sañudo). Fraga y Bernárdez hablaron, y es fácil que don Manuel tomase buena cuenta de lo que le decía el presidente de nuestra asociación, porque el viejo político siempre fue receptivo –y consecuentemente activo— en materias que nos conciernen. Hubo cena lujosa y animación de grupo grande, que ya se cuenta por muchos cientos. Los abrazos proliferaron cuando se fue disolviendo la etiqueta de comer. Una nostalgia de tiempos idos nos hizo recordar a Ángel Luis Gonzalo y aquella primera reunión de dos docenas de colegas en que se decidió crear un apéndice de la AEIT en Galicia. Alguno de los fundadores sugirió lo que tendría inmediata aceptación: una cena de la vieja guardia... Aplaudimos el nombramiento de Javier Franco como ingeniero del año y, mientras el temporal rugía y los cadáveres de los pescadores tocaban fondo (y sus familias saboreaban la sal de la tragedia, una vez más), nos pusimos serios, in vino veritas: Esto del sector no va bien en Galicia, porque sigue cojo, como cojo está por toda España. Aquí no se fabrica circuitería en la mínima proporción necesaria. La empresa de Esteban Solleiro sí produce equipos; como las empresas en que empeñara su vida Gerardo García Campos. Se defiende Arteixo Telecom con los diseños que le mandan y surge ante Italtel un reto de altura allá arriba en As Pontes, a la sombra de la chimenea desmesurada de la central térmica de ENDESA. Pero nada más. Esto no es como el sector textil, que nació de la nada, sin materias primas originadas en Galicia ni otra explicación que la inventiva y las ganas de imitar. Aquí no surgen fábricas de dispositivos de telecomunicación, y telecomunicar no es sólo dar servicios o desarrollar programación específica para el ramo. Allá van veinte años —o más— de asociación, no aparecen empresas de volumen y sigue la emigración de ingenieros gallegos a esos agujeros negros que se abren, voraces, en Madrid y Barcelona. En el cincuentenario de la muerte de Castelao se puede decir que Galicia sigue en lo mismo que él denunciaba genialmente. Sólo se ha progresado en sofisticación... Y en el punto final, la respuesta a un compañero que me escribe y pregunta por qué, usando el castellano en estas notas, escribo “Coruña” y no “La Coruña”: Porque es un galleguismo añadir el artículo que defienden los antigalleguistas. Los castellanos no acostumbran poner artículos a los nombres de lugar, mientras que los hablantes del romance galaico-portugués lo hacen frecuentemente. De ahí que “o Porto”, capital del norte portugués, suene a oídos castellanos como “Oporto”, que así escriben. Soy partidario de “a (con minúscula) Coruña” en gallego y de “Coruña” en castellano. De hecho, en Burgos tienen su Coruña del Conde y a nadie se le ocurre llamarle La Coruña, siendo el étimo —Clunia— igual para ambos topónimos, estepario y marítimo, de la vieja Hispania de los romanos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Compañeros con uniforme azul van a transferir seguridad de la Armada al entorno civil…
Compañeros con uniforme azul van a transferir seguridad de la Armada al entorno civil... Y, cuando nos demos cuenta, queridos compañeros, ya sólo faltará medio año para decirle adiós a la peseta, moneda que algunos conocimos en aleación dorada y en papel; en metal con la cara del Cerillita (versión ferrolana) o el Comandantín (versión ovetense) que se convertiría en Su Excelencia el Generalísimo... Y en papel, con una cara marrón y quijotesca que servía para las pipas, los pirulís y el cine... Ay, qué saudades del tiempo ido y qué dudas de futuro tiempo en una España donde toda va bien menos muchas cosas. Aquí, en Galicia, Fin de Europa -nación del euro- donde las Américas se anuncian con brutalidad marina, continúan los naufragios, las muertes de hombres que “ya nacieron para navegar”, como decía una viuda de marino. Todos los que vivimos y trabajamos mirando al mar sabemos de la fascinación de su furia, compañera de los vientos, que llega a aniquilar la voluntad de huir de ella. El mar es una prueba de caracteres, obliga a mostrar el temple de cuantos lo desafían y elige a los que sobreviven para contar angustias pasadas. Pero tampoco nos vamos a dejar arrastrar por la épica de la navegación. Tenemos que ser racionales, fríos, ingenieros: ¿Cuándo se vio naufragar un barco de guerra sin daños bélicos? Casi nunca, en tiempos modernos; mientras los mercantes se rompen por la mitad y los pesqueros son engullidos por las olas todos los días. Nuestros compañeros -ingenieros de telecomunicación- con uniforme azul han decidido ocuparse de transferir su conocimiento de sistemas de seguridad para buques y tripulantes desde la Armada al entorno civil. Ellos saben mucho, y en su saber incluyen precios no asumibles por los armadores de barcos que hoy capean temporales o que, desde hace tiempo, pueblan el inmenso cementerio de la humanidad viajera. Aquí, en esta región europea que suponen la mayor potencia pesquera de la Unión, vivimos el reto profesional de ayudar a introducir dispositivos electrónicos inteligentes conectados a sistemas de telecomunicación en “plataformas de alto riesgo laboral, móviles sobre un medio hostil”. Y todo ello por un precio adecuado al costo de dichas plataformas. Los que nos imagináis siempre difuminados por la bruma comprenderéis que la situación requiere urgencias porque Galicia sólo tiene sitio en los medios de comunicación de allende Pedrafita cuando aparecen -o no aparecen- cadáveres flotando. Y creemos que el asunto afecta a todos porque España es un país marítimo, a pesar de que su capital sea Madrid, donde “mar” se asocia con vacaciones, pescado y marisco... Bien: los temporales no pudieron con la primavera, que se esfuerza por mostrarse en bosques algodonosos, de un verde tierno, pálido, sin clorofila. Así nos sorprendió la muerte de Claude Shannon, autor de nuestro tecnológico evangelio; y discutimos quién fue más importante para el pasado siglo de los inventos, si Einstein o él. Luis Castedo me dio la noticia con la aflicción de quien enseña teoría de la señal, y prometió un obituario para BIT. Miguel Merino organizó una vez más el MITE (Mercado de la Informática y las Telecomunicaciones) en los espacios feriales de la Semana Verde de Galicia, donde público curioso se juntó a oyentes especiales para las jornadas técnicas. Allí pudimos conocer a otro compañero, Jesús Villasante, que desde Bruselas se dedica a promover la “sociedad de la información”. Quedamos amigos, después de oír su verbo fácil y ferviente, de convencido defensor de la e-Europe, cacofónica y gratuitamente inglesa. Por tanto iremos allá, a verlo en la ciudad descolorida de los mejillones insulsos y la cerveza rubia; y con él trataremos de cómo uniformizar el continente en materia telemática. También oímos en el MITE a Robert Cohen, vicepresidente de la Information Technology Association of America, quien nos explicó los porqués de que los negocios yanquis se muevan por la interred como en ningún otro mundo dentro del Mundo. Dio un conjunto de claves que apunté según las oía y que reproduzco sin traducir, ya que todos parecemos entender bien el inglés (por lo mucho que adornamos el castellano y otros romances con perlas de la lengua de Shakespeare). Cohen justificó las bases de la voluntad de hacer negocio con Internet por la generalizada “willingness to fail” a cerca de quien se mete a los negocios y porque, cuando se falla, se acepta “bankrupt as a badge of honor”. Consideró que allá en los EEUU hay ya una “critical mass” de usuarios de la red de redes que produce en los negocios un “bounce effect” amplificador. De manera que muchas empresas entienden lo que se hace en modo web no como un “market disrupter” sino como un “complementary facilitator”. Sólo mostró su preocupación por el “delicate balance” entre el “free flow of information” y los “private interests” que supone comunicarse por datagramas globalmente. Y terminó advirtiendo que el gran reto de la nueva manera de comerciar es -y más va a ser- regular sobre él la “taxation”. En resumen: pudimos aprender en el ferial de Silleda, y ya estamos pensando en visitar Oporto, capital europea de la cultura, que en su ferial ofrece un magno encuentro sobre tecnologías de nuestro ramo. Será en tiempo de jazmín florido y vino verde, cuando el Norte portugués, esmeraldino, se hace más apetitoso... Y, por la Asociación, ya sabréis: renovada la directiva -que repite-, continúa el torrente de ideas, que Gil Bernárdez intenta encauzar. Fluyen, presionan y obligan a seguir tocando en el tuétano de nuestra desgracia periférica: Siendo ubicuas las técnicas con que trabajamos, ¿por qué todo el trabajo está en Madrid? ¿Por qué, en tiempo de teleenseñanza y teletrabajo, España no se homogeneiza? Quizá en el Juicio Final tendremos la respuesta.
30 oct 2015