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Una llamada, un enlace con un satélite, una imagen de radar y el estudio de una galaxia dependen de la radiociencia. Esa base imprescindible para numerosos servicios de la vida cotidiana protagonizó la 41.ª edición del Simposio Nacional de URSI. La Universidad de La Laguna celebró el encuentro en el campus de Guajara entre el 2 y el 4 de septiembre, con una previsión superior a 300 asistentes entre investigadores, profesionales, empresas y alumnado.

Las jornadas recorrieron la cadena que separa el conocimiento teórico de su utilización práctica. Se presentaron trabajos sobre ondas, componentes, señales, redes y aplicaciones, favoreciendo el diálogo entre áreas diferentes. Las conversaciones abordaron cómo ampliar las prestaciones de las próximas redes, reducir el consumo de recursos, extender las comunicaciones más allá de la infraestructura terrestre y convertir cantidades crecientes de datos en información útil. La mejora de los instrumentos destinados a observar el cosmos ocupó también un lugar relevante. También se examinaron sus aplicaciones civiles y científicas. El intercambio reveló necesidades compartidas y posibilidades de colaboración real y duradera entre equipos científicos y compañías.

El emplazamiento añadió contenido al programa. Las condiciones naturales del archipiélago, sus instalaciones y universidades hacen de Canarias un entorno singular para investigar la atmósfera, vigilar el espacio, desarrollar telecomunicaciones y practicar radioastronomía. El Instituto de Astrofísica de Canarias intervino en las sesiones sobre esta última materia. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria participó en el bloque sobre tecnología y turismo, que trasladó la reflexión a un sector central de la economía insular. La agenda relacionó así los desafíos internacionales con capacidades presentes en las islas.

Según Manuel Rodríguez Valido, presidente del Comité Organizador, la cita permitió dar a conocer ese ecosistema canario. Su celebración en el entorno universitario ofreció otra ventaja: quienes inician su carrera investigadora pudieron defender sus trabajos, descubrir otros campos y establecer relaciones con posibles colaboradores y empleadores.

El COIT acerca la investigación al ejercicio profesional

El COIT se incorporó al simposio desde la intersección entre ciencia, formación y actividad profesional. La radiociencia pertenece al núcleo de la ingeniería de telecomunicación y sustenta soluciones que después se integran en infraestructuras, empresas y servicios. Acudieron Carlos Couros y Félix Herrera, decano y vicedecano de la Demarcación de Canarias, junto a miembros de su equipo. Adrián Amor representó a la Junta del Colegio y al Grupo de Trabajo de Radiociencia, que coordina. En el punto informativo, estudiantes y profesionales conocieron las opciones de precolegiación y colegiación, además de los servicios asociados.

La intervención colegial se concretó también en acciones para la comunidad académica. Couros entregó dos distinciones a investigadores jóvenes. El Foro Histórico de las Telecomunicaciones COIT-AEIT aportó una de sus publicaciones para los presidentes de sesión, que recibieron además el volumen recopilatorio del congreso. Los dos gestos relacionaron la memoria profesional con el apoyo a quienes desarrollarán nuevos avances. El Colegio considera que la cooperación de docentes e investigadores resulta decisiva para acercar la profesión al alumnado y acelerar la transferencia de conocimiento hacia las empresas.

Durante la cena del 3 de septiembre, la atención se dirigió a las mujeres que amplían las fronteras de este ámbito. Lourdes Verdes-Montenegro recibió el Premio Embajadora WIRS 2026-COIT. La iniciativa pertenece al Capítulo Español de Mujeres en Radiociencia de URSI-España y valora la calidad científica, la creación de referentes femeninos y la capacidad de atraer nuevas vocaciones.

Verdes-Montenegro es profesora de investigación en el IAA-CSIC y utiliza la radioastronomía para comprender la evolución de las galaxias. Al frente del grupo AMIGA, estudia el medio interestelar en galaxias aisladas. Desde 2011 dirige la contribución científica y técnica española al Square Kilometre Array, proyecto internacional al que el país se incorporó como miembro pleno en 2023. También encabeza espSRC, el centro español de la red que procesará y analizará los enormes flujos de datos producidos por el SKA.

El reconocimiento incluyó su manera de ejercer el liderazgo. Su trabajo incorpora ciencia abierta, igualdad, inclusión y responsabilidad ambiental. Ha mentorizado a unas 50 personas, dirigido seis tesis doctorales y continúa supervisando otras dos. En 2022 recibió el Premio Ada Byron; dos años después, el CSIC le otorgó la Medalla Margarita Salas.

Otras dos colegiadas fueron premiadas en Tenerife. Ana García Armada, colegiada y catedrática de la UC3M, obtuvo el Premio Embajadora WIRS respaldado por la Cátedra Fundación Oesía-Universidade de Vigo. Magdalena Salazar Palma recibió el Premio Honorífico Embajadora WIRS 2026 y protagonizó un homenaje en la sesión plenaria final. Catedrática emérita de la UC3M y Life Fellow del IEEE, ya había recibido del COIT el Premio Pioneras_IT 2022.

La edición confirmó que el progreso técnico depende tanto de laboratorios e infraestructuras como de espacios capaces de reunir saberes, generaciones e instituciones. Con su participación, el COIT apoyó la transferencia de resultados, el reconocimiento del talento femenino y la incorporación de jóvenes a una profesión que necesita renovar continuamente sus conocimientos.

URSI