Artículo BIT
Música: música y electrónica y (III)
TIEM"O LIBRE Luis Piedra del Palacio Por últimO,dos pal abras en este tercer artículo, sobre la música puramente llamada electrónica. (Los dos primeros artículos de esta serie aparecieron en los números 28 y 29 de BIT). La música electrónica produce sonidos sintéticos a partir de una fuente electrónica, y los estructura en una intención compositiva precisa. Es decir, este nombre se reserva para aquella música que produce timbres nuevos por adición de sonidos producidos por fuentes exclusivamente electrónicas, sin perjuicio, y ya veremos luego por qué, de que también se combinen a veces con otras fuentes sonoras. Es pues, en cierto sentido, una derivación más elaborada aún de la música concreta, por alteraci ón total de los sonidos originales mediante inversión, retrogradación, o combinación contrapuntística de los mismos, realizada en laboratorio, combinándolos con son idos instrumentales y con voz humana. Los nuevos planteamientos musicales se derivan hoy precisamente de la aparición de la música electrónica, aunq ue los proced im ientos técnicos varían según las escuelas y la intenci ón de cada compositor. Basta pensar en el abanico de posibilidades que se ofrecen al un ir a los sonidos del mundo puramente electroacústico los del sonido convencional pero transformados, por ejemplo suprimiento el momento de ataque, dejando sólo la resonancia, o a la inversa; o invirtiendo el orden natural de su audición; o util izando fi Itros para suprimir determinadas frecuencias; o situando múltiples fuentes sonoras para la audición, con lo que se especializa. (por ejemplo, esto hizo en 1958 Edgar Varese al componer lo que él tituló "Poema electrónico" con destino al pabellón Ph il ips de la Exposición Universal de Bruselas de aquel año, y que era reproducido en el pabellón a través de 400 altavoces que distribuían el sonido sobre las tres dimensiones espaciales que rodean al oyente). A este respecto, h ay ya actualmente en el mundo no menos de una veintena de laboratorios electromusicales para investigar y crear música electrónica y concreta, además de otras variantes que no citamos, y entre los que cabe destacar los de la RAI en Milán, RTF en París (G R M, grupo de investigaciones musicales). radio alemana occidental (WDR) en Colonia, estudio Hermann Heiss en Darmstadt, los de I as universidades de Utrecht y Taranta, y más recientemente el I RCAM del centro Georges Pompidou, de París. Esto es indicativo de la importancia creciente que va adquiriendo este campo de expresión artística en nuestro "11undo tecnificado. Actualmente, la tendencia es a combinar la música producida por fuentes puramente electrónicas en laboratorio con la producida por ejecu tantes en vivo. Valga citar a este respecto la serie de obras que existen ya para orquesta y cinta magnetofónIca, o para voz humana y sonido electrónico, como por ejemplo "La fabbrica illuminata", del italiano Luigi Nono (1964), en la que emplea, junto a los sonidos electrónicos, una serie de voces que emiten sonidos incoherentes, casi siempre en una tesitura aguda, creando una atmósfera en la que quizá 10m ás destacable sea la sensación de prisión, de obsesión despersonalizada y onírica que produce el oyente. Sin duda, en el empleo de esta combinación de música electrón ica con ejecutantes en vivo hay una razón psicológica muy profunda que me gustaría esbozar. Y es muy profunda porque la música electrónica pura prescinde del intérprete, con lo que ese puente humano que rel aciona al compositor que crea la obra de arte con el oyente a quien va destinada llegaría a ser sustituido por la máquina -qué signo más formidable de nuestro tiempo! -, privando a la música de uno de sus componentes característicos, que es casi privativo de la música entre I as demás artes. En la música electrónica concebida químicamente pura no cabe participación alguna a ningún intérprete, ya que ha sido elaborada y luego grabada en el laboratorio de sonido según la vol untad de su creador, y perdura en ese estado, dogmáticamente infalible, hasta que una nueva máquina se la sirve al oyente. La situación es análoga a la que se da en la pintura o en la escultura salvo que en la pintura y la escultura la máquina reproductora no existe por no ser necesaria. La conclusión a que nos llevaría esta música electrónica pura es socialmente estremecedora dentro del terreno musical por las consecuencias que de ella se derivarían. Porque esta fal ta de uno o varios intérpretes en una sala de conciertos expresamente concebida, sin embargo, para escuchar a través de los ejecutantes, crea un grave problema por su influencia inconsciente, o, si se ql:iere emocional, en fa comunicación con los oyentes; porque es que las nuevas fuentes sonoras despersonalizan la audición, no sin una gran perplejidad para el públ ico. Este efecto social, mucho más importante de lo que pud iera parecer, y del que se podrían sacar conclusiones muy llamativas, es un escollo grave que los compositores de vanguardia salvan uniendo el procedimiento nuevo, esta nueVa herramienta que la técnica electrónica ha conquistado, a los instrumentos convencionales o a las voces que, por otra parte, no había motivos para abandonar. Y surgen así las músicas electrón icas de hoy día, que combinan ambas fuentes sonoras -la electrónica y la convencional-, y que quizá están señalándonos el camino por donde va a ir la música del futuro. En cualquier caso, un camino en el que se manifiesta una vez más el poder de la mente humana dentro de la obra perfecta de la Creación, y en el que nuestra técnica interviene de una manera decisiva.
30 oct 2015