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Sobre arte, vinos, viajes, cine... y más
BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA), Dirección: Richard Linklater, 2014 Una semana de rodaje al año, durante 12 años para dejar constancia fílmica del crecimiento de un niño de los 6 a los 18 años, desde su infancia a la adolescencia y el inicio de la madurez; así puede definirse este experimento cinematográfico de un director artísticamente obsesionado con retratar el paso del tiempo y, sobre todo, las emociones tan especiales que se experimentan desde la niñez hasta convertirse en un joven adulto moldeado por el paso del tiempo. El proyecto inicial preveía 120 minutos de metraje, a razón de 10 minutos por cada año de filmación, que se iban montando año a año y se rodaban en 35 mm para mantener la unidad formal. Sin embargo, conforme iban transcurriendo los años la propia película pidió más tiempo por año de modo que la duración prevista se vio incrementada en 45 minutos. No es un documental, es una ficción sobre la evolución física real de unos personajes que componen una familia en la que los años se van sucediendo, sin fundidos, ni carteles introductorios, ni voces fuera de campo y en la que el espectador se acaba incorporando como uno más para participar de los momentos de esa historia humana, sencilla y conmovedora en la que no puedes evitar si no verte reflejado, pues en esto cada uno tiene su mundo aparte, sí evocar, revisar, aquellos años que estás viendo proyectados en la pantalla. INTERSTELLAR, Dirección: Christopher Nolan, 2014 Una pantalla de cine de gran formato (PLF, Premium Large Format, en inglés) es un producto tecnológicamente superior cuyo crecimiento se apalanca en el estancamiento del 3D y despega propulsado por el evidente incremento de los ingresos, la competencia, la necesidad de elevar el nivel sobre el entorno doméstico y, sobre todo, el esfuerzo por presentar la experiencia cinematográfica más novedosa. Esta tendencia ha alcanzado un nuevo hito en EE.UU. al superar por primera vez el PLF (374 pantallas) al Imax digital (360), datos del 29 de septiembre de 2014. Y así el patio llega Interstellar, moviéndose majestuosamente por el espacio tridimensional determinado por la exhibición comercial, la explotación medioambiental y la relación interpersonal: “Antes mirábamos hacia arriba preguntándonos cuál sería nuestro lugar en las estrellas, ahora miramos hacia abajo angustiándonos por cuál será nuestro lugar en la Tierra”. Nolan renueva el género mezclando la trama familiar de un padre con su hija con planteamientos intergalácticos, rigurosamente científicos, de los que surgirán nuevas y bellísimas relaciones emocionales, demostrando una vez más su deslumbrante capacidad para crear imágenes potentes, atmósferas carismáticas y universos detallistas. Un PLF para certificar que “el amor es lo único que trasciende el tiempo y el espacio”. Grandiosa en todos los sentidos. ORÍGENES, Dirección: Mike Cahill, 2014 “¿Tú, en qué crees?. Soy científico, creo en los datos. Y, ¿qué investigas?. Biología molecular, siento una especial fascinación por el ojo. Los ojos. Y, ¿porqué?. El ojo es el punto de conflicto que la gente religiosa utiliza para desacreditar la evolución... lo utilizan como prueba de un creador inteligente. Quiero zanjar la discusión de una vez por todas con... claros y concisos datos.” Este fragmento de diálogo nos abre los ojos a cómo se llevó el premio a la mejor película del festival de Sitges 2014. Cahill comenta que la idea le sobrevino cuando 12 años atrás empezó a investigar sobre la biométrica del iris y leyó que todos los ojos son únicos como las huellas dactilares. Añadamos la referencia de Séneca "Los ojos son el reflejo del alma" y el gen inspirador de la historia de Sharbat Gula, la joven afgana que fue portada de National Geographic en 1985, y reencontrada en 2002, gracias a sus espectaculares ojos. Todo ello presentado con una cámara serena y atenta, a modo de ojo imparcial, da como resultado un fascinante juego de miradas que se cruzan mientras recorren el debate evidente entre ciencia y espíritu. El director opina que “detrás de cada gran hombre hay una mujer, o dos"; de ahí que nos muestre las dos historias de amor del protagonista que, como el ojo, evolucionan con el tiempo: inicialmente el que te arrastra como un huracán haciéndote sentir la calma en su ojo y luego el amor sólido como una montaña que te conquista día a día y que inspirador te guía. Hay que quedarse hasta después de los títulos de crédito pues nuestros ojos aún han de ver 30 segundos más. Cine Atanasio Carpena Martín Ocio y + 3Ocio y + El milenario monasterio de Leyre está situado en pleno Prepirineo Navarro, entre los comienzos de los valles del Roncal y Salazar. Es un lugar privilegiado donde se encuentra la tranquilidad propia de la naturaleza y de los hermosos paisajes que podemos contemplar. A sus pies se sitúa el pantano de Yesa que cubre parte de la Foz de Lumbier y al otro lado del pantano las montañas de Sos. Desde aquí pueden verse, en el horizonte, el Pirineo y Prepirineo Aragonés en el que cabe destacar la imponente silueta de la Peña Oroel. Al sur, en el horizonte, podemos distinguir Ujué e incluso, en días claros, las sierras de la Ibérica (que si preguntas a la gente del lugar, te dirán: “se ve Castilla”). Además de los hermosos paisajes podremos disfrutar de su arquitectura, arte e historia. No es el fin de esta reseña el detallaros la historia del monaterio pero bien vale la pena indicar que su fundación data de los tiempos de los primeros reyes de la dinastía Iñigez del reino de Pamplona (precursor del reino de Navarra) siglo IX. Se puede decir que su fundación es debida, sobre todo, a la expansión monacal de la orden Benedictina y más tarde, la Cisterciense. Aunque su existencia en los tiempos actuales es más bien un empeño de preservar la identidad navarra porque después de más de 100 años de total abandono, después de la desamortización de Mendizabal, hubo que recuperar el monasterio en ruinas, llamando de nuevo a la orden Benedictina para que se hiciera cargo del mismo. El monasterio conserva todavía la antigua fábrica románica de la que destaca su cripta y los ábsides del templo principal pero también tiene componentes góticos como la nave central del templo aunque yo no soy el más indicado para explicarlo y os recomiendo hacer la visita guiada que realmente os permitirá disfrutar del lugar en el que nos encontramos. También resulta imprescindible asistir a alguno de los oficios litúrgicos, los cuales son cantados en gregoriano por los monjes. Yo quiero además recomendaros algunos de los paseos que podemos realizar desde el monasterio. Uno de ellos es la visita a la fuente de San Virila. Este santo parece ser que nació en el siglo X, que llegó a ser abad del monasterio benedictino y que pensaban que había muerto mártir en una de las incursiones de Abderramán III. Pero sin embargo ya en el siglo XII, un monje bajó de las montañas vestido con el hábito negro de los benedictinos y se encontró con que los monjes llevaban el hábito blanco de los cistercienses (hay que indicar que los cistercienses eran más austeros y no gastaban ni en tinte para la ropa). El monje se identificó como Virila, abad del monasterio y pudo comprobarse que hacía 300 años había desaparecido. Pues bien, la llamada fuente de San Virila es el lugar donde se supone que el santo pasó esos 300 años contemplando como cantaba un ruiseñor. Yo estuve allí un cuarto de hora pero me gustaría haberme podido quedar más tiempo. A ver si vuelvo. Es cierto que para visitar Leyre podemos llegar desde Pamplona que está a una media hora de viaje y que la visita puede ser en el día pero bien merece la pena pasar aquí varios días pues hay posibilidad para ello en su hospedería. Excursión EL MONASTERIO MILENARIO DE LEYRE Julián Fernández Navajas Ocio y + 3 Vinos ELa llamada Ribeira Sacra es la comarca entre Orense y Lugo que alberga los escarpados paisajes donde se unen el Miño y el Sil, Puedo asegurar a quien no la conozca que bien merece una visita, tanto por su impresionante naturaleza, con bosques y barrancos sobre los ríos, como por su riqueza en arquitectura religiosa románica (la importancia de sus monasterios es el origen del nombre), y por el interés de su gastronomía y de sus vinos. De éstos vamos a hablar aquí. No sabemos cuándo se introdujo la vid en estos lugares, pero sí que ya existía en la época romana y que en la Edad Media los numerosos monjes se encargaron de favorecer su cultivo y la elaboración del vino. En el clima atlántico de Galicia una buena maduración de las uvas necesita aprovechar al máximo la exposición al sol, principalmente aquí en bancales prácticamente colgados en las pendientes orientadas al sur de los cañones sobre el río Sil. El trabajo en estas pendientes, que llegan al 80%, requiere esfuerzos y hasta acrobacias que justifican su catalogación oficial como “viticultura heroica”, sólo atenuada en algunos viñedos por sistemas de elevación por carriles. Aunque también produce algunos buenos blancos de uva godello, la Ribeira Sacra se diferencia de las otras cuatro denominaciones de origen gallegas (Monterrey, Rías Baixas, Ribeiro y Valdeorras) por el claro predominio de uvas tintas, sobre todo de la variedad mencía, la misma que predomina en el Bierzo leonés. Los tintos que resultan son los más interesantes de Galicia, menos ácidos y más frutosos que la mayoría de los otros. Suelen embotellarse jóvenes o con ligeras crianzas en madera y acompañan bien a los platos populares, como el pulpo, el lacón, los potes o las empanadas. Hay datos sobre el aprecio de estos vinos en la Roma imperial, y actualmente la denominación de origen reúne a unas noventa bodegas, desde el empeño de la primera, Rectoral de Amandi, cuyo nombre recuerda a la parroquia del siglo XVII junto a la que se ubicaron los viñedos de los que se obtiene un vino sabroso e intensamente violáceo. La buena elaboración ya desmiente el tópico de que los vinos gallegos pierden si se sacan de su tierra, pero sigue siendo cierto que beberlos allí es un plus. VITICULTURA HEROICA Manolo Gamella 3Ocio y + Alo largo de la historia de la música se ha intentado, en varias ocasiones, describir mediante una composición musical determinadas visiones de la realidad, como son los elementos de la naturaleza, la pintura figurativa, las actividades humanas, etc. Este intento de expresión ha dado lugar al concepto de música descriptiva o programática. Si bien en un principio se habló de música descriptiva al referirse a la representación de la realidad visible, fue a mediados del siglo XIX cuando Franz Liszt generalizó este concepto, introduciendo el término de música programática para definir aquella que se ha compuesto, con carácter narrativo o descriptivo, a partir de una idea o argumento. La polémica sobre si la música puede o no puede describir aspectos del mundo real ha estado presente no sólo entre los compositores, sino también entre los aficionados, el mundo de la crítica, e incluso entre los filósofos. La duda sigue vigente, pues aunque ciertas composiciones transmiten sensaciones relacionadas con la realidad, se trata de sentimientos subjetivos que no todo el mundo percibe de igual forma. Uno de los ejemplos de referencia en la descripción mediante la música, y tal vez el más conocido, es la creación por parte de Beethoven de su sexta sinfonía, conocida como Pastoral, en la que se exponen, más que la descripción de fenómenos naturales, los sentimientos ante la contemplación de la naturaleza. El propio autor indica un programa que incluye, por ejemplo, la Escena al borde del arroyo o la Tempestad. Otra referencia muy conocida es la composición, por parte de Gustav Mahler, de su primera sinfonía, conocida como Titán, en la que también trata de describir escenas de la naturaleza, relativas a los animales y la caza, incluyendo su famosa marcha fúnebre que describe, al parecer, el entierro del cazador por parte de los animales del bosque. Aparecen también, como composiciones características de la música programática, los poemas sinfónicos, tanto en el periodo romántico como a partir del impresionismo, en especial en algunas obras de Claude Debussy, uno de los grandes renovadores de la música. Son conocidas obras suyas como El mar o el Preludio a la siesta de un fauno. Merece mención especial, en la creación de música descriptiva, el intento de Modest Mussorgski con los Cuadros de una Exposición. La obra comienza con un paseo, repetido luego varias veces, representando a un visitante que recorre una exposición de cuadros y se para delante de cada uno para observarlo. En cada parada, la música va describiendo cada uno de los once cuadros visitados, a intervalos con el paseo. Aunque la composición de los Cuadros fue hecha para piano, hoy es más conocida por la orquestación posterior que realizó Maurice Ravel. Para una recomendación sobre la música descriptiva, proponemos una grabación que incluye tanto la versión original de los Cuadros, para piano, como la versión orquestal de Ravel. MÚSICA DESCRIPTIVA Y PROGRAMÁTICA El rincón de la música clásica J.M. Martínez Adrados
30 oct 2015