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Tecnología nacional o importada. La respuesta es obvia: ambas
Tecnología Nacional o Importada. La respuesta es obvia Ambas. Históricamente el desarrollo industrial español se ha basado en un modelo soportado por la importación de tecnología, que ha comportado el hecho singular de la existencia de un fuerte desfase entre el grado de desarrollo industrial en términos cuantitativos y la falta de tecnología autóctona incorporada al mis Tal hecho, a un tiempo fruto y resultado de una determinada cultura económica y empresarial, que produjo una rápida industrialización y altas tasas de crecimiento económico, tenía debilidades estructurales importantes que la crisis económica ha puesto de relieve con un alto coste cierre de multitud de empresas y una alta tasa de paro. En términos de la economía real, y no sólo de resultados macroeconómicos que se refieren más bien a como es el marco en que ésta se desenvuelve, debemos ser conscientes que la modernización de la economía española dependerá de la adaptación de las empresas españolas a las exigencias del Reto Tecnológico. Es pues, el factor Tecnológico un factor estratégico del futuro desarrollo económico, y por tanto la alternativa no es discutir si Nacional o Importada. Ambas son necesarias. Así, la Tecnología es cada vez más el factor determinante del trasvase de una política industrial articulada sobre objetivos de ajuste a la baja de la capacidad productiva de los sectores maduros la reconversión, a otra que junto al estímulo de las áreas ligadas a las nuevas tecnologías, estimula la modernización técnica y de gestión de todo el tejido industrial, a través de la innovación y difusión de la Por todo ello, la tecnología se conjuga cada vez más con situaciones tales como el nivel de paro, la formación a todos sus niveles, el fomento de la inversión y de la competitividad, las exportaciones, Como conseguir la adecuada relación para llevar a cabo lo anterior en términos de la mayor eficacia es la ecuación a resolver. Pero además tecnología es sinónimo de Autonomía. de capacidad de decisión en términos políticos como país. Francisco Martínez Martínez, es Doctor Ingeniero de Telecomunicación por lo ETSITM, Tiene un Moster en Administración de Empresas y actualmente es Subdirector General de Extensión del Servicio Telefónico en el Medio Rural en Telefónica Se comprende, por tanto, que una responsabilidad del máximo nivel que corresponde tomar a cualquier Gobierno, sea la definición del horizonte tecnológico a corto y medio plazo, que necesariamente ha de estar conexionado con la política científica e industrial, en lo que algunos llaman el Sistema Tecnología Industria del país. En este contexto, es donde la incorporación de tecnología importada puede cumplir no sólo el de ser factor exógeno impulsor de la renovación del tejido productivo, sino uno de los elementos fundamentales de generación de Tecnología dentro del propio país. Para ello, es imprescindible establecer las adecuadas estrategias de acompañamiento que permitan su asimilación, y reelaboración posterior. De esta forma, la definición de áreas prioritarias por la Administración, la asignación de los recursos y su coordinación, el establecimiento de programas locomotoras o de promoción, la introducción horizontal de tecnologías, la difusión cultural de las mismas, permiten incorporar la tecnología foránea en un proyecto económico y social a medio plazo que impulse a la sociedad a nuevas metas de progreso y bienestar. En este sentido, son evidente los pasos que se han ido dando, y el recientemente aprobado Plan Nacional de Investigación, as como algunos de los programas de gestión para el 92, o nuestra participación en los programas europeos, pueden constituir un buen resumen. Pero no debe ocultársenos las carencias existentes, y que constituyen algunos de los retos a resolver la existencia de empresas nacionales de dimensión internacional crear las condiciones para que las empresas, especialmente la privada, sean capaces de incrementar su esfuerzo en ID, pasando de una concepción del mismo como gasto a otra más ligada a la inversión, y por tanto ser capaz de interpretarse en términos de beneficio o que la Administración propicie lugares de encuentro entre la demanda y los sectores generales de tecnología de una manera más eficaz, podrían ser alguno de los ejemplos de dichos retos a los que hacer frente. Cabría mencionar por último dos reflexiones si Tecnología es sinónimo de Autonomía y ésta se define en ámbitos más amplios de los meramente nacionales, en nuestro caso en el marco europeo, debemos de ser conscientes de papel especifico que juega la subespecie Exportación Importación Tecnológica con los países de la C.E.E. La última vendría a poner en cuestión la opinión de que la liberación de mercados favorece el desarrollo tecnológico el de algunos, o el de todos. Los ejemplos de Japón y Francia pueden ser significativos de que el axioma no es tal y quizás sólo en el marco de un equivalente nivel económico y técnico ello pueda tener sentido.
30 oct 2015