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De los que un día nos fuimos de Madrid y de los que hoy se vienen a Boecillo
Telecos en Castilla y León De los que un día nos fuimos de Madrid y de los que hoy se vienen a Boecillo -------------------------------------------------------------------------------- La verdad, cuando me propusieron escribir estas líneas no lo pensé dos veces. Es un gran acierto por parte de BIT que, los que estamos fuera de Madrid, tengamos la oportunidad de contar lo que por aquí nos acontece. Sin duda, ello contribuirá a que nos sintamos, si cabe, más unidos a nuestra profesión. También esperamos que en esta sección los compañeros de fuera de Valladolid encuentren información interesante Muchos de los telecos que estamos en Valladolid pertenecemos a esa reciente generación que, ante el dinamismo de las telecomunicaciones en las diversas Comunidades Autónomas, decidió cambiar a finales de los ochenta y principios de los noventa, las excelentes perspectivas profesionales de las empresas de Madrid por un horizonte de posible mejor calidad de vida… aún a riesgo de encontrar dificultades por lo reducido de la profesión fuera de la capital, ya que Madrid ofrece más movilidad en cuanto a perspectivas de trabajo. Hoy, gracias al espectacular crecimiento cualitativo que está teniendo el Parque Tecnológico de Boecillo y su especialización como Parque Tecnológico de Telecomunicaciones, lo que antaño parecía una aventura hoy se está convirtiendo en una buena apuesta. Aun así, para los recién llegados uno de los temas de conversación favoritos es plantear su inquietud ante la incertidumbre. Es humano, aunque yo creo que, si bien podríamos admitir que se trata de una apuesta, las probabilidades de resultar ganador son realmente muy altas. Así se las ponían a Felipe II… Da gusto pasear por el Parque Tecnológico de Boecillo. Como ancha es Castilla no puede ser menos la sensación de amplitud que ofrece el Parque, pues son muchas las hectáreas de pinos que lo rodean. Quién le iba a decir a Felipe II que los lugares en los que sus fieles súbditos le ponían la caza a tiro de piedra (de ahí el célebre dicho “así se las ponían a Felipe II…”) se iban a convertir en un lugar en el que las ansias de innovación se respiran por todos los rincones. Aquí nadie espera que le traigan nada… todos sabemos que hay que ir a por ello. Quizá por eso, porque vamos a Madrid “a por ello”, cuando uno para a tomarse un café en el Area de Servicio de Villacastín de la Autopista A-6 (tienen unos bollos que valen la pena), es frecuente encontrarse con algún colega que va hacia Madrid. Personalmente, prefiero los huevos fritos con chorizo en el restaurante “La Alegría” de Martin Muñoz de las Posadas (no hay pérdida, siempre hay muchos camiones). Cómo se corre la voz, ya somos bastantes los que nos apuntamos a la modalidad de quedar en Madrid, para las reuniones, a las cuatro y media de la tarde, y así tener una buena excusa para comer por el camino ese festival de colesterol (¡que se fastidie el médico!- como diría el amigo Florencio Carrera, el siempre sorprendente Director de Televisión Castilla y León). Para desayunos en el Parque, no obstante, los de Alberto Vielba. Sin duda, el momento del día de mayor inspiración del gerente de CEDETEL (el Centro para el Desarrollo de las Telecomunicaciones) se sitúa frente al café con leche y el bollo, y si es en su queridísimo Parque Tecnológico (ese amor de juventud), pues mucho mejor. Los castellanos son así, sinceros, fieles y constantes, y cuando encuentran un amigo, lo conservan… y en el caso de Alberto quedan para desayunar y hablar de todo un poco. Buena manera de hacer negocios y de recibir a las personas y a las empresas que se interesan por Valladolid y quieren conocer algo más de los entresijos de esta zona. Unas ocas con bulimia Cuando estoy escribiendo estos párrafos es un frío y tranquilo Domingo por la tarde. Mi hijo, el mayor de cuatro años, está viendo atentamente una película de vídeo de Disney y, como estoy evocando en mi mente algún que otro entrañable recuerdo mientras escribo esto, no puedo evitar el verlo caminar torpemente hacia aquel grupito de ocas del Parque Tecnológico de Boecillo (como entonces éramos pocos teníamos que estar en todo y, en ocasiones, uno no tenía más remedio que ir con el niño a cuestas). Afortunadamente hoy ya tengo la vida más organizada y mi otro hijo, el pequeño, ya no frecuenta los lugares de trabajo, pero sirva este recuerdo como símbolo de lo que es más fácil encontrar en un lugar como Valladolid: somos profesionales que tenemos que responder ante un sector, las telecomunicaciones, que vive una época de absoluta locura… pero también somos personas humanas. Por cierto, ya no hay ocas. Cuando se abrió la cafetería del edificio Sur, las ocas comían algún que otro pedazo del bollo del desayuno, se pusieron gordas como elefantes y parece ser que se volvieron locas por el ansia de la bulimia, pues nunca quedaban saciadas. Con más frecuencia de la deseable a veces uno se encuentra con algún ser humano que se asemeja a esas ocas. Todo un símbolo. Bueno, de esto hablaremos otro día. -------------------------------------------------------------------------------- Rafael Mompó Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015