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Economía en Red. La economía transformada por las TIC
Economía en Red La economía transformada por las TIC -------------------------------------------------------------------------------- La relación entre cambios técnicos y economía tiene una historia larga y relativamente repititiva. Tras la obra de Schumpeter se admite que las grandes innovaciones desencadenan movimientos económicos importantes P ero es difícil reconocer con certeza los signos de la llegada de una de esas fases de cambio. De aquí que cada vez que una nueva tecnología prometedora aparece en el horizonte, las opiniones oscilan entre las de quienes declaran que por más que la técnica progrese la economía se comporta siempre según las mismas leyes, y las de aquellos que piensan que una mutación total se avecina mañana mismo. Las telecomunicaciones y la informática están particularmente sometidas a los discursos extremos. Son tecnologías complejas que evolucionan con extraordinaria rapidez, rodeadas de un halo casi mágico para los no iniciados. Pero a la vez se muestran accesibles y próximas, imprescindibles ya en la vida cotidiana, lo que les confiere un impacto social simbólico y significativo. Esta doble imagen las ha situado en primera línea de expectativas y, paradójicamente, también de temores, provenientes en buena medida de exageraciones e incluso de manipulaciones. Su integración en lo que denominamos tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) ha hecho que asistamos a un resurgimiento del discurso tecnooptimista, ligado especialmente a la popularidad e incidencia de la explosión de Internet. Desbordando los medios especializados, las TIC acceden a la tribuna pública por primera vez como protagonistas, acaparando titulares de prensa que anuncian cambios fabulosos y el advenimiento de una nueva era. ¿Inducirán las TIC efectos sobre la economía en la medida de las enormes esperanzas que se suscitan? Su potencial transformador es indudable. Sin embargo ¿es suficiente para crear una dinámica nueva capaz de marcar una discontinuidad histórica respecto de la base socioeconómica anterior? No sin que el conocimiento disponible se concrete en aplicaciones trascendentes para los modos de producción y distribución dentro de un contexto cultural e institucional propicio a su adopción y propagación. Entonces, la siguiente pregunta que ha de plantearse es: ¿se dan esas circunstancias adicionales capaces de convertir la acción en revolución? Sin necesidad de recurrir a argumentos grandilocuentes, nos parece que sí por tres razones: Las nuevas capacidades del sistema son formidables, tratando datos, voz e imagen integradamente y ofreciendo facilidades extremas al usuario para su manejo. Su difusión está alcanzando un ámbito casi mundial. Aunque es particularmente intensa en las economías más poderosas del planeta (claro está, los medios dependen decisivamente del grado de desarrollo), la mayor parte de los Estados han apostado por el impulso de las TIC mediante programas de apoyo decidido o, cuando menos, eliminando posibles trabas. El reformado marco regulatorio facilita que las nuevas tecnologías se expandan rápidamente sin estar encorsetadas por normas fijas ni sometidas a las estrategias de los monopolios. En realidad, el impacto decisivo de las TIC sobre la economía, tanto a nivel micro como macroeconómico, comienza a ser ya visible. La combinación de los factores aludidos está acelerando el proceso, que se hará progresivamente más patente. Para poner en pie el paradigma naciente, las TIC cuentan con un aliado con el que interrelacionan y se retroalimentan. La globalización es el segundo gran motor de cambio de la economía en el fin de siglo. Globalización originada en buena parte por la evolución de las telecomunicaciones: sin unos intercambios de información más rápidos, seguros y baratos no habrían sido posibles las modernas concepciones industriales ni la internacionalización de los servicios. La confluencia de ambas fuerzas está en camino de dar forma al nuevo modelo, presentado bajo la etiqueta de "Nueva economía" o de "Economía en red". Algunas de las transformaciones que han llegado o llegarán con la economía en red son conocidas, pues han atraído la atención de manera especial. Quizá la más estudiada sea la dependencia del empleo con las TIC, su evolución esperada y la variación de las condiciones laborales, en particular la incidencia del teletrabajo. Pero las TIC alcanzan todos los dominios de actividad y promueven el cambio organizativo; sin tenerlas en cuenta, va a ser imposible comprender el sistema económico y operar en él. Por ello, si hacemos un repaso de los conceptos básicos en torno a los que se articula cualquier manual de economía general vemos que, en mayor o menor medida, todos están sometidos a esta influencia. Esto no significa que el cuerpo de teoría económica construido en los últimos dos siglos y medio sea inválido y que sea preciso "inventar" uno nuevo. Aunque sí implica que algunos modelos deban ser replanteados, introduciendo otras variables que expliquen mejor las relaciones observadas y permitan predecir resultados más ajustados a la nueva realidad. Así, el mecanismo de mercado, y por tanto el modelo de determinación de los precios relativos utilizando el esquema basado en la oferta y la demanda, mantiene toda su vigencia. Ni siquiera las profecías más radicales o futuristas que el auge (real o esperado) del comercio electrónico está generando recientemente rompen la lógica del sistema teórico. Lo que no quiere decir que todo siga igual: en este análisis son parámetros decisivos la información que poseen y las condiciones en las que interaccionan oferentes y demandantes, factores que en el futuro (cómo no, tratándose de tecnologías de la información y de la comunicación) van a ser muy diferentes de los habituales hoy. Otro ejemplo: la contabilidad nacional no dejará de utilizarse como herramienta fundamental del análisis económico pero su estructura actual no es la más adecuada para ofrecer una imagen enfocada de la economía. La lista de novedades no acaba aquí, es mucho más larga: la consideración de la inversión inmaterial, la financiación de la actividad económica con mercados de capital globalmente integrados, la reorganización estructural de las empresas, el dinero y los nuevos modos de pago, la persistencia o atenuación de los ciclos económicos, el papel que el Estado asume... En los próximos números nos plantearemos como objetivo estudiar separadamente la influencia de las TIC en cada uno de los grandes bloques de la economía. No es la intención de los autores dar una visión exhaustiva de los fenómenos considerados, algo casi imposible a causa de la velocidad con la que se modifican y la multiplicidad de variables y facetas que presenta su análisis. Tampoco desean efectuar ningún juicio de valor sobre las evoluciones que se van a presentar, cuyas consecuencias sociales podrían ser más significativas que las económicas. Su única ambición es la de aportar un complemento "actualizador" a los discursos de economía "tradicionales" que sirva de partida para el conocimiento y comprensión del modelo de economía en red al que nos acercamos -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en DErecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica
30 oct 2015