Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

8791 resultados encontrados...

Artículo BIT
Colaboradores: EN MI OPINIÓN. ¿Quién financia el futuro?
EN MI OPINIÓN. ¿Quién financia el futuro? Por Antonio Ruiz del Árbol No merece la pena gastar una línea en reiterar que el futuro, ya el presente, pertenece a las tecnologías de la comunicación. Tampoco es rentable hacer gasto de tinta alguno en insistir que el futuro, casi el presente, de las tecnologías de la comunicación ha de desenvolverse en un marco desregularizado. Tal vez un problema de solución menos evidente es cuestionar quién financia el advenimiento de ese futuro, tan absolutamente predecible como de costosa realización. La pregunta es ¿cual es el riesgo económico que asumen quienes invierten en hacer real lo evidente?. De modo un tanto grosero podemos asegurar que, desde la década de los veinte hasta la fecha, el trinomio inversión-oferta de servicios - consumo de servicios en las telecomunicaciones españolas no ha resultado gravoso, e incluso ha producido beneficios. Telefónica, el protagonista casi único de esta historia hasta hace pocos años, ha sido capaz de financiar con su actividad la extensión de una red troncal y sus derivaciones capilares, para servicios de voz y datos. La contraprestación ha sido el monopolio. La segunda gran actividad en la que descansan las tecnologías de la información es la de los medios audiovisuales. Esta es ya otra canción. Por referirnos únicamente a la televisión, las cuentas de la universalización de la red y de la operación del servicio, tanto antes, en la época del monopolio de RTVE, como ahora que ya hemos consumido un lustro de competencia, arrojan un saldo claramente deficitario que tiene un exponente, a veces dramático, en los balances de todas las televisiones públicas y de la mayoría de las privadas. La tercera actividad, la extensión del equipamiento y de los servicios informáticos, arroja un saldo decrecientemente positivo. La situación de libertad como marco histórico para el desarrollo de este mercado (a pesar de la importancia de las compras públicas) ha descargado las alegrías en época de vacas gordas, y las miserias en tiempo de vacas flacas, sobre el último renglón de las cuentas de resultados de las compañías suministradoras. Desde antes de ayer se han incorporado al presente y futuro de las tecnologías de comunicación dos factores que han venido a trastornar los ya de por sí inestables equilibrios en unas actividades cuya materia prima es la volatilidad; la competencia y el concepto de la integración multimedia. La suma de ambos se traduce en la aparición de infinidad de nuevos servicios y ofertas que exigen la multiplicación de la capacidad, de la inversión, y por tanto del riesgo. En España, país preñado de peligrosas fantasías, los grupos empresariales han dado la bienvenida a los nuevos servicios multimedia enredandose en un ruidosa y peligrosa proliferación de batallas, reales o imaginarias, de las que cada quien pretende salir dueño exclusivo del futuro. Podemos estar hablando del mercadeo vía de Internet, del control de Infovía, de la explotación de la televisión digital y los sistemas asociados de pagar para ver, de la fantasmagórica contradicción entre servicios de cable o la televisión por satélite o de los decodificadores. Da igual. Cualquier nueva tecnología, cualquier nuevo servicio es excusa para una guerra. Menudean las descalificaciones en prensa, el diseño de alianzas estratégicas que duran lo que cuesta anunciarlas, las presiones políticas que se traducen en leyes que nacen caducas. Da igual. Cualquier tecnología, cualquier nuevo servicio es excusa para montar una nueva versión electrónica del cuento de la lechera. Tras un cálculo flácido, se presuponen fabulosos beneficios para la explotación de servicios que, en realidad hoy en España, suponen facturaciones de nada o de muy poco y que, incluso en los países punteros, apenas han superado el embrionario. ¿Quién puede dudar que el inmediato futuro pertenece al teletrabajo, a la compra electrónica, a los sistemas de distribución por cable, a la interactividad, a las redes de redes, al uso masivo de satélites, a pagar para ver?. Pero, antes de que estos futuribles sean realidades rentables, ¿cuantos de los que hoy apuestan con desparpajo se van a quedar arruinados por el camino?. Para ganar tan sólo una pequeña parcela en el futuro de las tecnologías de la comunicación hay que empezar a hacer inversiones cuantiosas, desde ya, para generar la demanda. La volatilidad de los servicios, la rapidísima revolución en las soluciones multiplican las incertidumbres. La única certeza es la cuantía millonaria de la inversión a corto plazo. El resto de las incógnitas sólo se despejan cuando el éxito o el fracaso son hechos poco menos que irreversibles.
30 oct 2015
Artículo BIT
Humor Gráfico: CON HUMOR. FORGES
no disponible
30 oct 2015
Artículo BIT
Humor Gráfico: CON HUMOR. RAMÓN
no disponible
30 oct 2015
Artículo BIT
Humor Gráfico: CON HUMOR. SIR CÁMARA
no disponible
30 oct 2015
Artículo BIT
BIT cumplió 100 números
BIT cumplió 100 números an sido muchos años de esfuerzo de todo el Colegio y la Asociación para mantener vivo este vínculo entre nuestros profesionales, la sociedad y el sector en el que nos desenvolvemos. Cuando BIT se creó, era un sentir general la necesidad de contar tanto con un órgano de expresión, como con un lugar común, una plaza Mayor en donde todos los ingenieros de telecomunicación pudiéramos encontrarnos y debatir sobre aquellos temas que nos han ido preocupando a lo largo de los anos. De esta forma, la revista ha contribuido a dar forma a un Colegio y una Asociación que, como cuentan los pioneros, tuvieron serias dificultades en sus inicios, cuando la sociedad no acababa de situar nuestro quehacer. La supervivencia de la revista a lo largo de estos cien números ha sido posible gracias al apoyo del sector, de las empresas que lo forman, de los compañeros que con tanta dedicación han trabajado y trabajan en el día a día o han contribuido y contribuyen con sus artículos desinteresadamente. Como característica a destacar, hay que decir que BIT es una revista que en su mayor parte, está realizada con aportaciones de los mismos ingenieros tanto en temas técnicos como de ocio, cultura u opinión . La versatilidad de nuestros ingenieros escritores ha permitido que BIT sea un medio útil y de entretenimiento y que represente al sentir de toda nuestra profesión. En cuanto a la fiesta de presentación de BIT 100, es muy de agradecer el respaldo recibido por parte de todos, profesionales, empresarios, autoridades que tuvieron la gentileza de arroparnos con su presencia, como queda constancia en el reportaje gráfico. A todos quiso agradecer, en su breve intervención el director de BIT y Vicedecano de COIT/AEIT, Enrique Gutiérrez Bueno su apoyo y su presencia, junto con el Decano y presidente, Jorge Pérez
30 oct 2015
Artículo BIT
El espacio público de numeración telefónica
Alberto Domingo Ajenjo Jose Javier Esteban Yago El espacio público de numeración telefónica l espacio público de numeración telefónica es, al igual que el espectro de frecuencias, un bien nacional escaso. Como tal, constituye un recurso estratégico para operadores, proveedores de servicios y usuarios, y la responsabilidad de su gestión y administración debe recaer en un organismo independiente de los operadores. Para los operadores, un plan de numeración telefónica adecuado permite realizar el encaminamiento de las llamadas de manera eficaz y eficiente. Los proveedores de servicios y los usuarios asocian a los números de teléfono un valor subjetivo relacionado con la utilidad de éstos para identificar el tipo de servicio al que se accede o, incluso, al destinatario final de la llamada. La disponibilidad de números de fácil memorización (como el 900 123.123) o de códigos cortos sencillos (003) posiciona favorablemente a quienes puedan utilizar los mismos como parte de su imagen corporativa. En España se va a producir una coincidencia parcial entre tres hechos muy significativos relacionados con el espacio de numeración: la inminente incorporación de nuevos operadores de telefonía fija, la implantación de un nuevo plan de numeración (cuya primera fase comienza en Zaragoza a principios de 1997) y el traspaso de las competencias en materia de gestión y administración del plan y del espacio de numeración a la Dirección General de Telecomunicaciones (y, en concreto, a la recién creada Subdirección General de Recursos Escasos). El espacio público de numeración Actualmente, en España, los números de teléfono son, tal y como muestra la figura 1, de nueve dígitos, siendo el primero de ellos siempre el 9 (el prefijo de acceso a la red interurbana y a otros servicios, tales como telefonía móvil o servicios de red inteligente). La marcación puede hacerse a 9 dígitos (llamadas interprovinciales, a teléfonos móviles o a servicios de Red Inteligente, tales como servicios 900, 906, etc.), a 7 dígitos (llamadas intra provinciales en provincias con gran parque telefónico) o a 6 dígitos (llamadas intra provinciales en provincias con parque reducido). También es posible acceder a servicios especiales mediante códigos cortos (tales como el 091 para llamadas a la policía o el 003 para acceso a información telefónica). Todos los códigos cortos han estado situados en el segmento 0XY, aunque comienzan a aparecer los primeros en el segmento 1XY (tales como el 112, para servicios generales de emergencia), motivado fundamentalmente por la necesidad de acomodarse a las disposiciones de la Unión Europea en este sentido. Vistas así las cosas, el espacio asociado al plan de numeración vigente en nuestro país tiene una capacidad teórica máxima aproximada de 108 números telefónicos distintos. Esto es, de unos 100 millones de números, más otros 100 números adicionales en el segmento 0XY. Sin embargo, ningún número de abonado debe comenzar por 9 (colisionaría con el prefijo interurbano que antecede al indicativo de la provincia) ni por 0 (colisionaría con el dígito inicial de los códigos cortos 0XY), por lo que el espacio disponible queda limitado aproximadamente a unos 80 millones de números (algo menor, teniendo en cuenta otras restricciones de segundo orden). En un país con unos 40 millones de habitantes y en torno a 20 millones de líneas instaladas, un espacio de 80 millones de números parecería más que suficiente para cubrir las necesidades previsibles a corto y medio plazo, incluso teniendo en cuenta la incorporación de nuevos operadores (tales como Retevisión o los futuros operadores de cable), el crecimiento espectacular de los servicios de telefonía móvil, la aparición de nuevos servicios o la posibilidad de varios números por línea que permite la RDSI. Sin embargo, esto no es así (en Reino Unido, por ejemplo, se cambió el plan cuando había 17 números por habitante, mientras que en España hay escasamente 2 números por persona), y el plan de numeración está, en España, prácticamente exhausto a nivel global, y en condiciones críticas en zonas localizadas, tales como Zaragoza. Veamos por qué. Segmentación y fragmentación del espacio de numeración Es altamente deseable que el usuario que llama por teléfono tenga una indicación suficientemente aproximada del tipo de servicio al que accede y, sobre todo, del precio aproximado que puede esperar pagar por la llamada. También es deseable, aunque menos prioritaria, la indicación de la zona geográfica a la que llama. Esta información está presente en el número de teléfono. De un simple vistazo es posible deducir si la llamada es local (6 ó 7 dígitos), interprovincial (9 dígitos, comenzando siempre por 9X, siendo X distinto de 0), si es un servicio de red inteligente (9 dígitos, comenzando por 90, siendo el 900 para llamada gratuita, 901 y 902 para coste compartido, 903 y 906 para tarificación adicional, etc.), o si es un servicio especial (comenzando por 0, tal y como el 091 o el 003). Igualmente resulta posible, aunque es cada vez más problemático en el plan actual, saber si el número llamado pertenece a un abonado a un servicio móvil. Asimismo, se tiene una indicación bastante clara del coste de la llamada. Incluso en los números de abonado local hay cierta información geográfica de detalle (no siempre conocida por todos). Un usuario puede saber que al llamar a un número local que comience por 319 desde el centro de Madrid incurre en el coste de una llamada metropolitana, mientras que si marca un número de abonado que comience por 854 (Guadarrama) incurrirá en el coste de una llamada provincial (varias veces más cara). El hecho que permite que esta información esté implícita en el número de teléfono es la organización jerárquica del espacio de numeración, que se consigue a base de segmentar el espacio disponible en diferentes subconjuntos, asignando cada uno de ellos a un propósito concreto. Las figuras 2 y 3 muestran cómo está segmentado el espacio de numeración en España, en la actualidad. Al ser una organización jerárquica, esta segmentación se repite en niveles inferiores de la jerarquía y, por ejemplo, el espacio de numeración asignado a telefonía fija se subdivide a su vez entre las diferentes provincias, éstas a su vez entre zonas metropolitanas y provinciales, etc. La segmentación no sólo es útil para el usuario, que obtiene rápidamente la información que necesita sobre el servicio accedido. También es útil para el operador, que sabe, sin más que procesar los dígitos iniciales, a qué central debe encaminar la llamada y cuál es la tarifa a aplicar al usuario que llama y/o al abonado que recibe la llamada. Un efecto inmediato de la segmentación es la fragmentación del espacio disponible, que impide que un segmento asignado a un servicio concreto pueda ser utilizado por otro (lo que haría perder la información implícita en el número, pudiendo inducir a confusión). La consecuencia directa de la fragmentación es la pérdida de eficiencia que se produce cuando ciertos segmentos no alcanzan ocupaciones elevadas mientras que otros se agotan, y la segmentación impide aprovechar el espacio remanente no utilizado. Así, para un plan de numeración concreto, existe un compromiso entre la información contenida en un número cualquiera y la eficiencia en la utilización del espacio global. Cuanto mayor sea la información presente en el número (mayor estructuración del plan de numeración), mayor será la probabilidad de que al crecer la demanda de manera desigual en los diferentes segmentos alguno de ellos quede prematuramente agotado, y mayor será también la probabilidad de que nuevos servicios no previstos inicialmente tengan dificultades para encontrar un "hueco" en el plan de numeración (salvo que se reserve un espacio excesivo para la incorporación de futuros servicios). Cuando un plan de numeración concreto llega a agotar el espacio de numeración disponible en uno o varios de los segmentos definidos es preciso reestructurar el plan (cambiando los segmentos existentes, lo que puede inducir a incertidumbre para los usuarios en lo que respecta a la información presente en el número) o crear uno nuevo que se apoye en un espacio de numeración mayor (lo que se logra generalmente a costa de aumentar el número de dígitos que el usuario tiene que marcar para efectuar una llamada). Un cambio de plan, aunque es algo a veces necesario y totalmente dentro de la normalidad, constituye una situación poco deseable, sobre todo si implica un cambio del número de abonado para muchos usuarios. Los cambios de número se traducen en dificultades y costes adicionales para operadores y usuarios (incluyendo las modificaciones necesarias en los equipos terminales), en múltiples llamadas equivocadas y en muchas llamadas no efectuadas (que, con frecuencia, llevan aparejadas pérdidas de contactos y de oportunidades concretas de negocio). FORMATO EJEMPLOS USO 9-XY-ABMCDU 9-1-319.74.19 Marcación nacinal completa a 9 dígitos (llamadas interprovinciales, en el ejemplo, al teléfono del COIT de Madrid) 319.74.19 Marcación provincial a 7 dígitos (provincias con prefijo de 2 dígitos, en el ejemplo, al teléfono del COIT de Madrid) 12.34.56 Marcación provincial a 6 dígitos (provincias con prefijo de 3 dígitos) 900-123.123 Marcación de servicio de red inteligente a 9 dígitos (en el ejemplo, cobro revertido automático) 907-123.123 Marcación de servicio de telefonía móvil celular (en el ejemplo, un abonado de Airtel) 0XY 07-NIS Acceso a la red internacional (en el ejemplo, NIS es el número E.164 internacional significativo) 091 Servicio de emergencia (policía nacional) 025 Acceso a servicio de directorio telefónico internacional Fig. 1. Marcación telefónica dentro del Plan de Numeración Vigente Situación actual en España El Plan de Numeración Vigente en España, concebido y gestionado hasta hace poco por Telefónica, ha cumplido su propósito con eficiencia durante muchos años. En la actualidad, sin embargo, las limitaciones derivadas de su diseño en épocas con requisitos muy diferentes acotan su validez actual y futura. Los principales factores que han abocado a esta situación son los siguientes: * El crecimiento heterogéneo de la demanda de números en las diferentes provincias, llevando a una situación crítica en puntos tales como Zaragoza o Murcia, y excesivamente desahogada en otros como Soria o Palencia. * El enorme crecimiento de determinados servicios, tales como la telefonía móvil, que han rebasado las previsiones iniciales, agotando rápidamente el espacio de numeración previsto para tales fines. * La reciente incorporación de nuevos operadores (tales como Airtel Móvil), y la inminente incorporación de otros (como Retevisión o los futuros operadores de voz sobre redes de televisión por cable), que solicitarán nuevos códigos de acceso y espacio de numeración geográfica previsiblemente en las zonas de mayor demanda, coincidiendo, por tanto, con las zonas donde la reserva actual de números ya está muy reducida. Además, estos nuevos operadores podrían solicitar números de "calidad" similar (igual longitud, similar formato, parecida memorabilidad) a los que usa ahora Telefónica, como método de evitar rechazo inicial por parte de los usuarios llamantes. Se han venido realizando pequeños cambios puntuales para poder acomodar en un plan casi agotado la demanda creciente en ciertas zonas y servicios. Estos cambios han pasado por la ampliación y disminución de segmentos geográficos de provincias concretas, y por la asignación de nuevos códigos de acceso a servicios con gran demanda (como el 929 o el 970 para telefonía móvil GSM). El resultado es un plan de numeración con poca capacidad de crecimiento, ciertamente desordenado y que puede ser confuso para el usuario. Así, por ejemplo, un usuario puede marcar el prefijo 906 para una llamada con tarificación adicional, y el 907 ó 908 para una llamada a un teléfono móvil. Puede marcar el 970 para llamar a un móvil de Airtel y el 971 para llamar a un abonado de Baleares. El 980 para una llamada a Valladolid y el 908 para una llamada a un móvil de Telefónica. Tampoco existe una relación clara entre los códigos cortos y el servicio al que se accede ni el coste que implica. El coste de una llamada al número 002 (asistencia técnica, coste de la llamada nulo), es muy distinto del coste de la llamada al 003 (información provincial y nacional, 8 unidades de tarificación por llamada) o al 025 (información internacional, 24 unidades de tarificación por llamada). Un problema fundamental del plan actual es su incapacidad para dar cabida, con carácter general y en condiciones de igualdad, a los nuevos operadores quienes, de no cambiar la situación, encontrarán dificultades para conseguir suficientes bloques de números y códigos cortos para dar servicio a sus abonados, especialmente en ciertas zonas geográficas. * Alberto Domingo Ajenjo es Doctor Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid. En la actualidad pertenece a la División Aeroespacial de la empresa SENER Ingeniería y Sistemas, S.A., donde ejerce las funciones de Director de Proyecto del Estudio sobre el Espacio Público de Numeración Telefónica. * Jose Javier Esteban Yago es ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid y funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información de la Administración del Estado. En la actualidad ejerce las funciones de Consejero Técnico en la Subdirección General de Gestión de Recursos Escasos de Telecomunicaciones de la DGTel. El nuevo plan de numeración Consciente de las limitaciones del plan actual, la Administración ha realizado ya algunas actuaciones con vistas a la implantación a corto plazo de un nuevo plan de numeración en España. El nuevo plan arranca con la experiencia de Zaragoza, prevista para febrero de 1997, y culminará con su implantación a nivel nacional durante 1998. Algunas de las actuaciones realizadas han sido las siguientes: * Realizar diversos estudios sobre los aspectos concretos de gestión del plan de numeración en entornos competitivos, incluyendo temas tales como la selección de operador, la problemática derivada de la introducción de servicios de portabilidad numérica y la creación y organización de una oficina encargada de la gestión del plan y la asignación de bloques de números a los operadores, entre otros. * Asumir las competencias en materia de gestión y administración del espacio público de numeración y del plan de numeración telefónica, que son ejercidas a través de la recién creada Subdirección General de Gestión de Recursos Escasos de Telecomunicaciones de la DGTel. Los objetivos perseguidos durante la elaboración del nuevo plan de numeración son, fundamentalmente, los siguientes: 1. La creación de suficiente espacio de numeración para albergar la demanda presente y futura durante un número razonable de años. 2. La identificación de mecanismos que permitan la incorporación de nuevos operadores y servicios en condiciones de igualdad competitiva. 3. La ordenación del plan de manera que maximice la información implícita en el número y, en concreto, permita asociar claramente números a servicios. 4. La minimización de los costes y molestias para los operadores y los usuarios y, en especial para estos últimos, evitar, en la medida de lo posible, cambios drásticos en los números de abonado. 5. La identificación de la estructura y mecanismos de funcionamiento de una oficina de administración del espacio público de numeración como un recurso nacional estratégico, de carácter limitado y escaso, que tenga en cuenta tanto las necesidades de operadores, proveedores de servicios y usuarios como la evolución de la regulación nacional e internacional (y, en especial, la europea) en esta materia. Conclusión Existe en estos momentos una oportunidad única para preparar en España el entorno de numeración que permita la integración de nuevos operadores, proveedores de servicios y servicios en términos de igualdad de oportunidades y siguiendo criterios de disponibilidad, objetividad, igualdad y transparencia. Este entorno ha de tener en cuenta un pasado histórico (caracterizado por la presencia de un único operador en régimen de monopolio) que ha dado como resultado un panorama actual muy concreto, difícil de modificar radicalmente sin poner en peligro la estabilidad del sistema. Pero, a su vez, es preciso ser muy consciente de las necesidades tanto inmediatas como previsibles, y que nacen de la reciente política liberalizadora y de los rápidos cambios en el contexto tecnológico y social, no sólo a nivel nacional sino, también, con carácter europeo. El resultado del proceso de integración debe garantizar tanto la igualdad de oportunidades de establecimiento y crecimiento para los diferentes actores involucrados, como también la adopción de las medidas necesarias para minimizar el impacto negativo sobre los usuarios y sobre los costes asociados. Sin embargo, aunque este último factor pueda considerarse como de trascendental importancia, no debe ser la excusa que impida la incorporación de nuevos operadores y servicios que, en un futuro próximo, sin duda redundarán en beneficio para todas las partes implicadas (y, especialmente, sobre el usuario).
30 oct 2015
Artículo BIT
Restos arqueológicos
Manuel Gamella Restos arqueológicos No es sólo que el tiempo huye, sino también que la memoria es traidora. Desde que escribí el artículo sobre la prehistoria de nuestro BIT para el número 100, una serie de piezas sueltas de excavación me han permitido ordenar un poco los acontecimientos de aquel pasado remoto y ahora puedo corregir y completar algo mi brumoso relato. a verdad es que no sé muy bien si esto tiene ya mucho interés, porque lo que importa es el futuro y ése ni se repite ni se adivina. Pero en cualquier caso la Historia (cualquier historia real) siempre satisface sanas curiosidades, y al menos da alguna idea de cómo pueden desenvolverse las cosas cuando se dan ciertas circunstancias. La primera pista que me iluminó está en el mismo número 100 de la revista, en la reproducción de la portada del primer número, el último de mi dirección, que tiene por fecha junio de 1978. Había creído yo recordar que el BIT-revista había surgido ya a principios del 76, recién constituida la primera junta posfranquista de la Asociación, pero no fue así. ¿Qué había pasado en esos dos años y medio?, reconstruyamos los hechos. Como un reflejo de la transición política general, la de nuestras instituciones corporativas también fue, como diría Marcelino Camacho, una "ruptura astillada", o sea, a trozos. Las juntas de gobierno de la Asociación y del Colegio se renovaban sólo en su mitad cada mes de diciembre, así que en la elección de 1975 la candidatura que se denominó democrática sólo cubrió el 50% de los cargos en la Asociación, incluyendo, eso sí, la presidencia con Angel Luis Gonzalo, y ni siquiera se presentó para el Colegio por la sencilla razón de que gran parte de los ingenieros más jóvenes no podíamos aún colegiarnos a falta del proyecto fin de carrera (la Asociación tenía más manga ancha). Para rememorar lo que ocurrió por entonces con nuestro boletín han venido en mi ayuda en estos días dos viejos amigos que, ¡por fin!, me han podido proporcionar copias de algunos ejemplares perdidos del dichoso BIT-hoja. Tengo así delante los números 3 (mayo de 1976), 9 (marzo de 1977) y 10 (abril de 1977) del Boletín Informativo de Telecomunicación, órgano ya oficial de la AEIT y del COIT, que mantenía el formato de hoja DIN A3 pero duplicada para mayor capacidad, aún sin el logo "televisivo" que, ahora deduzco, no debió introducirse hasta la aparición del número 1 del BIT-revista. Esta era la publicación que yo como director depositaba puntualmente en el Ministerio de Propaganda, digo de Información. De los números y las fechas se desprende que la frecuencia de salida debía ser ligeramente mayor que bimensual y, por una reseña del primer número del BIT-revista, parece que la última de estas hojas apareció en septiembre de 1977 (situemos las fechas: las primeras elecciones democráticas en todo el país habían sido en junio), por lo que en total se debieron producir unos doce o trece números (a ver si siguen apareciendo y llega a ser posible recopilar la serie completa). El BIT-revista fue pues un resultado trabajoso de la culminación de la transición en nuestras instituciones profesionales con la renovación total de sus juntas en las elecciones de diciembre de 1977, pero ¿cómo fue entonces el principio del BIT-hoja?. Felizmente tengo también delante la copia de uno de los ejemplares precursores. Tal como recordaba, tiene el formato de una sola hoja DIN A3, hábilmente plegada para su envío postal (con sello del Caudillo de 1"50) y con agujeros pensados para coleccionar en anillas. Sin embargo aún no se llamaba BIT (en abril de 1975) y estaba numerada como circular de la AEIT y del COIT, según la autorización que, como ya dije, obtuvimos de las viejas juntas los jóvenes ingenieros para difundir los "nuevos problemas de la ingeniería". Este número no era el primero, ya que en él se recoge la segunda parte de los resultados de una encuesta (hoy diría que refrescantemente tendenciosa) sobre esos "nuevos problemas". Tampoco debió ser el último de esa etapa, de modo que aún no sé cuántos hubo ni cuándo exactamente se empezó. Pero estamos tocando el fondo, estas circulares (de cuyos creadores equivoqué en mi artículo el apellido de Fausto Benito, perdón Fausto) sí son el origen primitivo de todo el tinglado, y su formato sirvió igualmente, con un oportuno oportunismo, para el folleto de la candidatura democrática en la campana electoral que inició el cambio dentro de la Asociación en diciembre de ese mismo ano. Los BIT-hojas, ya así llamados y numerados, constituyen por lo tanto una etapa intermedia de esta historia, inaugurada cuando, según recuerda Aquilino Morcillo en su artículo conmemorativo, los redactores del invento acudimos a él, como secretario aún de las juntas, para legalizar oficialmente el boletín tras el resultado de aquellas elecciones. El suceso pienso ahora que compuso una hermosa imagen de relevo generacional, resaltada incluso por la coincidencia de que el propio Aquilino había estado unos cuantos anos atrás entre los fundadores en la Escuela de otro BIT muy distinto, como él mismo nos relata. Las generaciones corrían muy deprisa por aquel entonces, y cada una traía sus propias novedades y sus cambios. Tengo la impresión de algo de esa dinámica se ha ido aflojando posteriormente, aunque admito que algo debe haber en ello de nostalgia por la juventud perdida. Quizás sería interesante discutirlo. Ya veremos.
30 oct 2015
Artículo BIT
La regulación de las telecomunicaciones en EE.UU.
Luis Molero La regulación de las telecomunicaciones en EE.UU. El Acta de las Comunicaciones de 1934 (47 USCS 151, 48 Stat. 1064) ha constituido durante algo más de 60 años, el marco legal en el que se ha basado la regulación de las telecomunicaciones en los Estados Unidos de América. Dicha . Acta se fundamenta en la existencia de estructuras legales diferentes y lo que es más importante independientes (tales como los textos que regulan las actividades de l os portadores comunes, radiodifusión y televisión por cable). Historia del acta El Acta de las Comunicaciones de 1934 No era en realidad, un documento nuevo. Fue estructurado como una integración de dos estatutos legales ya existentes: el Acta de Radio de 1927 (44 Stat 1162) y el Acta de Comercio Interestatal de 1887 (24 Stat. 379) con su enmienda de 1910 (el Acta Mann-Elkins, 36 Stat. 539). Incluso la agencia federal encargada de la gestión de las telecomunicaciones (l a FCC o Comisión Federal de las Comunicaciones) no era un concepto nuevo: no fue más que una modificación de la FRC (Comisión Federal de Radio), creada en 1927. Con anterioridad a 1934, la ICC (Comisión de Comercio Interestatal) constituía el organismo federal encargado de la regulación del servicio telefónico interestatal, así como del transporte ferroviario (es interesante constatar cómo desde su aparición, las telecomunicaciones han estado íntimamente ligadas al transporte ferroviario, debido a la supuesta relación existente entre el transporte de información en cualquiera de sus estados, y el transporte de seres humanos). La FRC se responsabilizaba de la regulación de l as comunicaciones por radio. Con anterioridad a los años 30, el 98% de las comunicaciones telefónicas eran intraestatales, lo cual justificaba l a suficiencia de un sistema basado en la jurisdicción estatal. El crecimiento de los operadores telefónicos, y el subsiguiente incremento de las comunicaciones interestatales obligaron al Congreso a modificar el sistema existente de regulación de las telecomunicaciones dando mayor preponderancia a la jurisdicción federal sobre a la estatal. El 26 de febrero de 1934 el Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt publicó un mensaje pidiendo al Congreso que redactara una legislación comprensiva y la creación de una agencia federal con jurisdicción sobre comunicaciones por radio y por conductores. Como respuesta, el Congreso aprobó el Acta de las Comunicaciones de 1934. En dicha Acta se creó la FCC, que a partir de ese momento regularía las comunicaciones interestatales el internacionales (las comunicaciones intraestatales son reguladas a nivel estatal). Así mismo, se estableció una clara separación entre la jurisdicción del gobierno federal y el gobierno local y estatal; punto éste clave en la regulación de las telecomunicaciones en los EE.UU. Otros de los principales objetivos del Acta fueron: (1) Asegurar justicia y eficiencia, es decir el acceso sin ningún tipo de discriminación a un sistema de comunicación eficiente y a un precio asequible y razonable. (2) Servicio universal. Aunque este punto está relacionado con el anterior merece, por su importancia mención especial. Ya lo dijo el primer presidente de AT&T, Theodore N. Vail quien, en 1910 propuso un servicio telefónico que fuera "universal, [...] ofreciendo la oportunidad a cualquier suscriptor de comunicarse con cualquier otro suscriptor [...]". (3) Integración de los diversos documentos legales existentes anteriormente a 1934 y creación de un único entorno legal para la regulación de las telecomunicaciones en sus tres formas conocidas en la época en que el Acta fue redactado: telegrafía, telefonía y radiodifusión. El Acta, tal y como fue redactado en 1934, sería el documento regulador de la radiodifusión y de los portadores comunes. Ambas categorías quedaron definidas en dicho documento aunque de manera poco clara y, en el caso de ésta última, circular. Esta ambigüedad era discutiblemente necesaria, ya que el Acta no pretendía ser un texto específico, sino un marco legal de carácter general: quedaría en manos de los tribunales determinar la aplicación de las cláusulas del Acta a cada caso particular. Este carácter general y ambiguo crearía problemas más tarde, con la aparición de la televisión por cable en los años 40 y la necesidad de regular dicho servicio mediante una de las categorías existentes en el Acta de 1934. El Acta ha sido enmendado en numerosas ocasiones. Dichas enmiendas han sido tradicionalmente modificaciones de algún punto en particular, y cambios radicales se han dado en muy contadas ocasiones de entre las que cabe destacar las enmiendas de la televisión por cable de 1984 y 1992 y el nuevo acta de las telecomunicaciones de 1996. Televisión por Cable. Enmiendas de 1984 Y 1992 Los sistemas de televisión por cable en los Estados Unidos surgieron en los años 40 como una evolución totalmente natural de los sistemas de televisión comunitaria. De hecho; las siglas CATV se refirieron inicialmente, a los sistemas de televisión por antena comunitaria (Community Antenna TeleVision) aunque posteriormente se ampliaría su significado para referirse a los sistemas de televisión por cable (CAble TeleVision). Recordemos que los Estados Un idos, dada su gran extensión ha carecido tradicionalmente de una red de repetidores para radiodifusión como la existente en nuestro país. Existían por tanto numerosas poblaciones donde estos sistemas de televisión por antena comunitaria eran la única posibilidad viable de tener acceso a canales nacionales. De ahí el espectacular crecimiento que ésta tecnología ha tenido desde su concepción (en 1993, el 62% de los 94,2 millones de hogares americanos con televisión estaba conectado a un sistema de televisión por cable y los cables pasaban por el 97% de los hogares norteamericanos). En los últimos años estamos siendo testigos no obstante de una disminución en la expansión de los sistemas CATV debido, entre otras razones, a la aparición de tecnologías que compiten por un mercado económicamente atractivo: MDS (Multi-point Distribution Services), SMATV (Satellite Master Antenna Television), MATV (Microwave Master Antennae Television), LPTV (Low Power Television), y principalmente, DBS (Direct Broadcast Satellite, tecnología que permite ofrecer hasta 200 canales de televisión digital, con sonido calidad compact disk a un precio inferior al que actualmente pagan los usuarios de CATV). También ha sido decisivo el escaso servicio de atención al cliente debido al deseo de las compañías de cable de aumentar la base de clientes a toda costa a veces en detrimento de la atención a los mismos. Es paradójico observar cómo el despegue de los sistemas de CATV en España (un país, por otro lado, sin tradición en este tipo de sistemas) coincide con el declive que la televisión por cable está sufriendo en los EE.UU. en los últimos años. Lo que parece cierto es que los servicios adicionales que las compañías de CATV ofrezcan en nuestro país (tales como telefonía, transmisión de datos, video bajo demanda, acceso a Internet etc.) serán la clave de su éxito. Los sistemas de televisión por cable fueron regulados en un principio por las autoridades locales. La FCC no impondría su jurisdicción sobre este nuevo sector de las telecomunicaciones hasta 1965-1966, fecha en que impuso una prohibición a la importación de señal es de TV en los 100 mercados de mayor importancia salvo que se probase que dicha importación no perjudicaría el desarrollo de los sistemas de UHF. Dicha decisión fue llevada a los tribunales, los cual es declararon en 1968 que la FCC al tener plena potestad sobre los sistemas de radiodifusión, tiene también jurisdicción para regular l os sistemas de televisión por cable. A partir de ese momento comenzó la lucha por definir qué categoría de las definidas en el Acta de 1934 sería la mas apropiada para los sistemas de CATV: (a) la categoria de portadores comunes más estricta y controlada don de el servicio universal, el acceso sin discriminación, y el control de las tarifas son necesidades primordiales. Los sistemas de CATV no encajan perfectamente en esta categoría, ya que los usuarios de televisión por cable no poseen el control sobre el contenido de la transmisión. (b) la categoría de radiodifusión a los que se aplica un grado más al to de libertad de expresión (pero inferior al nivel de la primera enmienda aplicado a los sistemas de comunicación impresa). La regulación de los sistemas de radiodifusión quedó justificada por los tribunales en 1969 (Red Lion Broadcasting v. FCC., 395 U.S. 367), basándose en la premisa de la escasez de frecuencias (espectro radioeléctrico). Es cuestionable la validez de dicha hipótesis en sistemas de CATV. Debido a la presión por parte de las compañías locales de radiodifusión, la televisión por cable fue sujeta en sus comienzos a una regulación excesiva asignándole la categoría de portador común. Cabe notar la escasa imparcialidad con que la FCC adoptó sus decisiones para frenar el desarrollo de los recién creados sistemas de CATV y protegiendo así a los sistemas de radiodifusión a las que se supone que debía regular. Más tarde, en los años 70, debido al poder creciente de la televisión por cable, la FCC adoptó una postura más flexible, asignando los sistemas de CATV a la categoría regulatoria de radiodifusión. Ante la posterior decisión de los tribunales de que la televisión por cable y la radiodifusión no pueden ser regulados según el mismo criterio, debido a las grandes diferencias entre ambos sistemas el Congreso terminó adoptando en 1984 una nueva enmienda al Acta de las Comunicaciones de 1934 creando una nueva categoría para los sistemas de televisión por cable. Se podría decir que existen ciertas bases que justifican la regulación de los sistemas de televisión por cable: el uso que las compañías de CATV hacen de la propiedad pública (calles y aceras) la escasez física de espacio para ubicar los cables; la intrusión de la programación dentro de los hogares; o la supuesta característica de monopolio natural de los sistemas de televisión por cable, entre otras. Independientemente de estos motivos y debido a la tendencia desregulatoria existente en los EE.UU. a mediados de los anos 80, el Congreso decidió optar por una regulación flexible y de carácter procompetitivo de manera que se promoviese el crecimiento de los sistemas de CATV. Un ejemplo de este propósito fue la desregulación de las tarifas que permitió que el 97% de las franquicias fueran desreguladas desde Diciembre de 1986. Esta liberalización de las tarifas junto con la posibilidad de concesión de franquicias exclusivas creó una situación de "monopolio desregulado" una de las peores situaciones existentes. De hecho el Congreso de los EE.UU. encontró, en 1992, que "[...] desde la desregulación de las tarifas el precio mensual del servicio básico se ha visto incrementado en un 40 % o más, en el 28% de los subscriptores de televisión por cable [... ]". Esta conclusión junto con otras hizo que se redactase, en 1992, un nuevo texto legal para reforzar la regulación de los sistemas de televisión por cable. La enmienda de 1992 criticada por su excesivo carácter regulador, fue llevada a los tribunales en numerosas ocasiones. Algunos de los apartados problemáticos fueron: la regulación de tarifas las reglas must carry y retransmission consent, los canales PEG (de carácter público educativo y gubernamental), y la regulación de programación indecente y obscena, entre otros. Debido a que se está viviendo una nueva etapa desreguladora en los Estados Unidos la regulación de tarifas impuesta en 1992 ha sido en su mayor parte eliminada en la enmienda más importante y más reciente: el Acta de las Telecomunicaciones de 1996. Acta de las telecomunicaciones de 1996 El .Acta de las Telecomunicaciones de 1996 (Pub L. .No. 104-104, 110 Stat 56) aprobado por el Congreso y firmado por el presidente Bill Clinton el 8 de febrero de 1996 es, sin lugar a dudas y con diferencia, la enmienda más importante al estatuto regulatorio vigente desde 1934. Su principal característica es el carácter procompetitivo y desregulatorio, que tiene como objetivo primordial el abrir definitivamente a la competición el mercado local (sección 251) y de Larga distancia (sección 271). Así mismo se pretende con este reciente texto eliminar la ambigüedad inherente en un sistema regulatorio definido hace más de sesenta años, cuando aún no existían ni la televisión por cable ni la telefonía móvil. Esta reforma del acta era, sin lugar a dudas un paso necesario dado el extraordinario crecimiento observado en las compañías de telecomunicaciones en la última década. Existían demasiadas restricciones y barreras artificiales (impuestas por el Congreso y por la FCC, y ratificadas por los tribunales) que impedían la entrada de nuevas empresas en el lucrativo sector de las telecomunicaciones. Estas limitaciones (como las impuestas por el juez Harold Greene en 1984 o las reglas de cross-ownership, entre otras) servían dudosamente al interés público mediante el control de las actividades anticompetitivas de los monopolios. Nuevos jugadores en el campo, así como nuevas tecnologías y aplicaciones, llevaron al Congreso a la decisión de eliminar la mayor parte de estas restricciones. Por fin, y tras casi 100 años de monopolio, parece posible la existencia de una multiplicidad real de ofertas en el mercado de telefonía local. ¿Qué beneficio obtendrán las compañías de telefonía local, a cambio de permitir que sus competidores utilicen su red local existente? Entre otros, la nada desdeñable posibilidad de entrar de lleno en el mercado de larga distancia, televisión por cable, y fabricación de equipos. Así mismo, las compañías de telefonía de larga distancia y las de televisión por cable podrán ofrecer servicio telefónico local directamente a los usuarios. A pesar de todo, lo realmente importan te no es lo que obtendrán estas compañías, sino el beneficio que supondrá para los usuarios: multitud de opciones, nuevos servicios, y, supuestamente reducción de precios. Ante este nuevo clima de competición, las compañías de telecomunicaciones están uniendo sus esfuerzos, anunciando alianzas como las de MCI y BT, Bell Atlantic y Nynex SBC y Pacific Telesis, USWest y Continental Cablevision, etc. Las reacciones al Acta de 1996 no se han hecho esperar. AT&T presentó el año pasado su solicitud para ofrecer servicio telefónico local en todos y cada uno de los 50 estados y argumenta que ya está preparada para ofrecer dicho servicio en algunas áreas de Michigan. También está llevando a cabo una serie de pruebas para ofrecer servicio telefónico local en California y planea iniciar este año una serie de pruebas para ofrecer servicio local en Chicago utilizando nuevas técnicas de bucle de abonado móvil MCI, por otro lado, ofrece en la actualidad servicio telefónico en 13 mercados locales. Cox Communications, una compañía de televisión por cable, también está realizando pruebas para ofrecer servicio telefónico local en 25 hogares de San Diego, California. Ameritech presentó el 2 de enero de este año, una solicitud ante la FCC para poder ofrecer servicio telefónico de larga distancia en Michigan. Algunos de sus potenciales competidores como AT&T argumentan que Ameritech aún no cumple con los catorce requisitos necesarios para que pueda entrar en el mercado de larga distancia (sección 271) entre los que figuran: posibilidad de interconexión; acceso no discriminatorio, portabilidad de números (posibilidad de mantener el mismo número y la misma calidad al cambiar de portador), y paridad de marcación (ausencia de códigos de acceso). A pesar de que la FCC ha denegado recientemente la petición de Ameritech la fiebre continúa y se esperan en los próximos meses numerosas peticiones de RBOCS (Regional Bell Operating Companies) para ofrecer servicio de larga distancia en sus regiones de servicio. Por otro lado Bell South, que ofrece servicios de comunicaciones a mas de 25 millones de personas en 17 países, ya ha firmado con tratos con más de 28 compañías para compartir su mercado local. No cabe duda que Bell South, al igual que muchos otros, está ya preparando el camino para una futura entrada en los servicios de larga distancia. Por fin ha caído el muro de Berlín de las telecomunicaciones como mencionó el vicepresidente Al Gore durante la firma del Acta. Si todo continúa como en los últimos meses, 1997 será un año de intensa actividad en cuanto a telecomunicaciones se refiere. Las alianzas y uniones ente operadores están a la orden del día y elegir correctamente al aliado será, en muchas ocasiones, la clave del éxito. Los gigantes de la información están jugando bajo nuevas reglas, ofreciendo nuevos servicios basados en nuevas tecnologías. Desgraciadamente, no todos pueden sobrevivir. Sólo queda esperar y ver quienes se proclaman vencedores.
30 oct 2015