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EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Telecomunicaciones: un negocio con nuevas formas de actuar
Telecomunicaciones: un negocio con nuevas formas de actuar Ignacio Santillana Director General comercial de Telefónica Internacional EL SECTOR MUNDIAL de las telecomunicaciones se caracteriza en los últimos años por su dinamismo y los continuos cambios en sus componentes principales, mercados, productos, servicios e intervinientes. Sin duda, es uno de los sectores que está jugando un papel clave en el desarrollo económico y es pieza fundamental para la modernidad de las sociedades. Una sociedad sin un sector de telecomunicaciones avanzado no es moderna ni dispone de la infraestructura idónea para crecer apropiadamente. La mejor caracterización es considerarlo como un sector en cambio progresivo producido por los avances tecnológicos, la desregulación y liberalización de los mercados y la apuesta por la gestión privada. Los avances tecnológicos están produciendo alteraciones en los servicios que se prestan, en la forma de ofrecerlos y en la composición de los propios oferentes. Estas modificaciones tecnológicas están conduciendo a una clara convergencia de ramas de actividad que antes mantenían desarrollo segmentados y no siempre eran parte del núcleo central. El sector tiende a la convergencia de las telecomunicaciones, la informática, la información y el entretenimiento, en base a medios considerados tradicionales para las comunicaciones y ofreciendo conjuntos completos de servicios Las demandas en función del cliente, los cambios regulatorios y la estructuración del mercado están promoviendo formas de actuación más flexibles, dirigidas a la lucha por el mercado y sus diferentes segmentos, la eficiencia y el liderazgo competitivo en un marcos globalizado. En la prestación de los servicios se actúa en el mercado con una oferta múltiple, global e interdependiente a través de una gestión integrada de los distintos servicios bajo el principio de lucha por el cliente en un esquema de alta sensibilidd por los resultados económicos. Es decir, es un negocio nuevo con componentes básicos y modernos, en donde la demanda es múltiple y también lo debe ser la oferta. La caracterización de nueva forma de hacer el negocio viene determinada por la ruptura del marco tradicional de actuación. Se pasa de lo local a lo global, del monopolio doméstico a la competencia (nacional e internacional), de la regulación a la creciente desregulación y mayor liberalización. En paralelo, el sector, que venía preocupándose de forma especial por lo básico, lo técnico (la red), las tarifas y la universalidad del servicio se decanta a dar atención prioritaria a los servicos en plural, a la magnitud y generación de tráfico y a la conquista y fidelización del cliente. La mayor atención a éste último, "el nuevo rey", es un cambio sustancial que marca la línea divisoria entre lo moderno y lo tradicional. Este cambio en el enfoque del negocio, ha impactado en las estrategias fundamentales de las empresas prestadoras de servicios de telecomunicaciónes. Se observa una tendencia a la prestación más amplia de servicios -telecomunicaciones, información, entretenimiento, informática, etc.- en un ámbito de coaliciones (alianzas, acuerdos temporales, etc.), de empresas de distintas ramas de actividad y con miras a mercados de mayor tamaño nacionales y/o internacionales. A este reto están respondiendo las empresas del sector (telefónicas, informáticas, de información y entretenimiento) alterando el modelo de producción y de prestación de los servicios, definiendo un servicio global "multimedia", ofreciéndolo al cliente de forma segmentada, según su capacidad de uso, y sensibilizados de forma especial por la rentabilidad y la generación de valor para el propietario o accionista. Este último es también el rey al que mira el gestor. Para ser exitoso en este nuevo escenario, el conductor del nuevo negocio debe pensar en las fortalezas y debilidades de las empresas. Entre las fortalezas, merecen destacarse las buenas perspectivas de crecimiento del sector, diferenciándolo por líneas de negocio (mejor en lo internacional, móvil, entretenimiento y sistemas de información). Entre las debilidades, hay que resaltar la dificultad de ofrecer individualmente los diferentes servicios que se están demandando, la dificultad de ofrecer todos los servicios y la exigencia de un tamaño apropiado para ofrecerlos eficazmente. En consecuencia, priorizar los servicios en función de los clientes, aunar esfuerzos entre empresas complementarias para el srvicio global, mirar más allá de lo básico y lo nacional y ver los efectos combinados de estos parámetros en los resultados económicos y en el valor de la acción son elementos cruciales en la búsqueda de un espacio y éxito en el mercado del multimedia. Todo ello tiene incertidumbres técnicas, de negocio, de mercado... El impulso de la oferta por un lado y el gusto del consumidor por otro, pueden forzar un cierto desorden. Se precisa una nueva forma de hacer el negocio bajo una actitud gerencial distinta, en donde el conocimiento del cliente, el arriesgar y predecir el futuro son piezas claves. Aparece para el gestor el dilema financiero clásico entre invertir para el corto o para el largo plazo. Aquellos gestores en el sector, que preparen las empresas e inviertan para el fuiuro sufrirán en sus ganancias a corto plazo. Estas pérdidas relativas de ganancias a corto plazo hay que compararlas con la probabilidad, cargado por definición de incertidumbre, de obtener ganancias compensatorias a largo plazo. El mercado financiero penaliza el pensamiento a largo plazo, pero el mundo de las telecomunicaciones es sin duda de largo alcance. El futuro negocio de las telecomunicaciones es para aquellos que lo ven hoy. Aquí está el reto para el gestor: mantener solvente lo de hoy, viendo lo del mañana. Este mañana es distinto. Requiere más y mejores servicios, nuevo ámbito de actuación y preocupación por el gran desconocido ("el cliente del futuro") en un entorno con mayor sensibilidad económica del usuario y del propietario.
30 oct 2015