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EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Tecnologías de la información, tecnologías de la innovación
Tecnologías de la información, tecnologías de la innovación Eduardo Olier Presidente de SEDISI HABLAR de la situación actual de algo tan complejo como las tecnologías de la información, y dar una visión que se salga de los tópicos tradicionales no resulta tarea sencilla. Es desde luego posible hacer un paseo por lo que ha sucedido en los últimos 20 años -coincidiendo con la efemérides que celebramos con el número 100 de la revista BIT-, y llegar, quizás, a la obvia conclusión de que las tecnologías de la información han transformado profundamente nuestra industria, nuestra economía y, sin lugar a dudas, nuestra sociedad; y que a buen seguro incidirán más profundamente en esos cambios en el futuro. A partir de aquí, será más o menos fácil -dependiendo de la imaginación de cada uno- deducir dónde estamos y hacia dónde, presumiblemente, vamos. Sin embargo, es tanto lo que esta sucediendo en el mundo de las tecnologías de la información en nuestros días, que se hace sumamente difícil no ya predecir, sino entender donde estamos. O como refiere un artículo de IEEE Spectrum del último mes de julio: "No sabemos lo que estamos haciendo y, lo que es peor: nadie lo sabe". O lo que viene a ser lo mismo, trayendo a nuestro caso tecnológico lo que decía un famoso político de la extinta UCD al respecto de aquel momento político: "La confusión es tal que ya no sabemos si somos de los nuestros". Siendo totalmente sincero, he de decir que, después de permanecer algunas décadas muy cercano a las incidencias, digamos ""claves", de este sector, me encuentro entre esa inmensa mayoría que fue incapaz de predecir la tremenda explosión de Internet; y encuentro igualmente dificultades para avanzar si este proceso continuará creciendo al mismo ritmo, o incluso si está en este preciso momento gestándose un fenómeno tecnológico parecido. Como, igualmente, me resulta muy complicado avanzar si la Ley de Moore seguirá siendo la norma de la industria de semiconductores para los próximos años, o si el PC " tonto" acabará implantándose masivamente. Si algo se ha demostrado en estos últimos 20 años, es que el mundo de la tecnologías de la información, incluyendo allí telecomunicaciones, informática y contenidos, aún incidiendo como lo hace en todas las actividades de la vida y de la sociedad, resulta impredecible en su evolución, no ya en períodos anuales sino, me atrevería decir que mensuales. Y dar una respuesta a todas las incógnitas que nos presenta actualmente ese complicado mundo, se parece bastante a contestar al Sombrerero de la famosa merienda de locos cuando le pregunta a Alicia en qué se parece un cuervo a una mesa de escribir. A lo que Alicia, a requerimiento de la Liebre de Marzo que andaba presente, contesta que: "... después de todo viene a ser la misma cosa ¿no?". Leyendo las últimas tendencias, todo parece que una de las claves fundamentales está en lo digital. El mundo, de pronto, es digital: la sociedad lo es, y se diría que todos nosotros también. Sin embargo, los sistemas electrónicos digitales tienen más de 50 años de vida, y los primeros ordenadores digitales de los años 40 no difieren mucho en su arquitectura con los de hoy, al menos desde el punto de vista conceptual. Por no decir que el sistema binario -los bits-, base del lenguaje máquina, es un invento considerablemente más antiguo. Y, yendo más adelante en el tiempo, los PCs de hace 15 anos siguen manteniendo idéntica estructura que los de hoy y, hoy, no parece haber ningún invento revolucionario en ciernes a este respecto. ¿Qué es, por contra, lo que subyace en ese proceso de cambio constante e imparable que apreciamos al hablar de tecnologías de la información, o para ser más específicos en este caso, de ordenadores?. Desde luego, no lo son conceptos novedosos tales como ciberespacio o realidad virtual. A este respecto, incluso! cuando William Gibson acuñaba estos términos en su libro Neuromancer en 1984, hacía años que había desaparecido Norbert Wlener, inventor de la Cibernética a finales de los 40. Lo que, sin embargo, parece que subyace detrás de estas tecnologías es la innovación. De todas !as actividades humanas, y desde su inicio, el sector de las tecnologías de la información está de manera casi constante dominado por un permanente fenómeno innovador que permea todas sus actividades, desde la tecnología, ya sea el hardware o el software, hasta otras, como pudieran ser las comerciales o las de producción. No se trata tanto de nuevos inventos como tales, sino de nuevos conceptos aplicados a elementos ya existentes. Esto es: innovación. Cuando se mira a IBM en sus años de éxito, y se analizan los sistemas estrella basados en las arquitecturas 360 o 370, se comprueba cómo, bajo un mismo concepto -digital, por supuesto- existe un permanente cambio innovador. Permítaseme que en una revista de ingenieros haga un pequeño apunte técnico: desde 1965, con la misma arquitectura basada en el modelo 360/50 y partiendo de un ciclo de tiempo de CPU de 500 ns y un almacenamiento de 256 Kbytes, llega IBM, 20 años después (1986), al sistema 3090/400 con un ciclo de CPU de 18,5 ns y memoria de 128 Mbytes, habiendo "innovado" en el camino -dentro de la misma arquitectura tecnológica- una enormidad de sistemas y conceptos: memoria virtual, encaminamiento entrada/salida, etc., etc. Y es la propia IBM, la que, basándose en tecnologías existentes, comercializa en el año 80 el PC, que llegará desgraciadamente para ella a ser el "elemento" digital causante de gran parte sus problemas actuales. PC, cuya tecnología, innova hoy en ciclos menores de 6 meses. Paralelamente, cuando se profundiza algo en el "éxito Microsoft" no deja de sorprender, de la misma manera, un permanente y brillante camino innovador; combinando eso sí, por una lado, conceptos tecnológicos que datan de los primeros años 70, y por otro, nuevas y más eficaces ideas en las técnicas comerciales y de marketing. O, volviendo al principio, cuando se quiere entender el fenómeno Internet, causa asombro que su breve historia sea la historia del concepto "World Wide Web" desarrollado -prácticamente antes de ayer- en el CERN por Tim Betners-Lee usando tecnología de software bien conocida desde hace bastantes años. Es decir, otro resultado de la innovación. En las telecomunicaciones se diría que pasa otro tanto. ¿Que es sino un delirio innovador lo que subyace en la idea de llenar nuestro espacio sideral con miles de satélites para servir de sistemas de comunicación de elementos móviles o incluso de Internet?. No siendo, como dije antes, capaz de aventurar el futuro particular de cada uno, si que parece que Globalstar, Iridium, Odyssey, o el último concepto de Bill Gates y Craig McCaw, Teledesic, serán uno u otro una próxima realidad, permitiendo comunicaciones de voz, datos o imágenes -fijas o móviles- en cualquier parte del planeta. Aparentemente, se diría que se está "inventado" algún nuevo concepto tecnológico en los satélites de comunicaciones, y lo que realmente sucede es un proceso innovador del que no está ajena la búsqueda de nuevos mercados desde las sociedades de comunicación -los media-. De ahí toda esta "batalla" en que están inmersos desde hace dos años más o menos los Time Warner, Disney, etc. en EEUU, o más próximos en Europa, grupos como Kirch. Todos ellos en procesos de fusiones o alianzas con compañías operadoras de telecomunicaciones, e incluso en algunos casos con compañías informáticas. Se sería injusto, e incluso se le podría tomar a uno por inexacto, sino se añadieran a lo anterior las evidentes realidades que representan las nuevas tecnologías que, tanto en informática como en telecomunicaciones, se han desarrollado en estos últimos 20 años. Centrales inteligentes -digitales- de conmutación, lenguajes de 4ª Generación, más rápidos procesadores, etc. en el campo de la tecnología, y nuevas técnicas en los sistemas de producción, así como nuevos productos, en el campo más empresarial -si se permite el concepto- son realidades demasiado evidentes como para no tenerlas en cuenta. Además, unos profesionales más formados y un mundo económicamente más empequeñecido -o global, como se suele decir- gracias a las tecnologías de la información son, sin duda, aspectos que configuran el entorno donde nos movemos. Sin embargo, es urgente ver que la innovación no es patrimonio de ningún Estado o grupo, y en consecuencia, cualquier país con suficiente capacidad en sus profesionales y suficiente voluntad en las instituciones y empresas puede jugar un papel relevante dentro de las tecnologías de la información España tiene profesionales muy preparados en estas tecnologías -sólo falta quizás "saberlo ve~", y un impulso convencido desde la propia sociedad-. Entre todos, profesionales, empresas y poderes públicos podemos hacer que nuestro país juegue en el futuro un papel importante en este campo, donde capacidad tecnológica es sinónimo de capacidad de innovación. Desde luego puede ser un proyecto ilusionante para muchos. Para ello bastaría dar un ligero giro a los conceptos y revisar las "formas de hacer". Lewis Carroll nos lo dejó escrito con la respuesta del Grifo de la Cuadrilla de la Langosta a Alicia: "¿Sabes por qué son blancas las pescadillas?". "Pues porque sirven para darle brillo a los zapatos y a las botas, por lo blancas que son". Es cuestión de aplicar la tecnología innovadoramente.
30 oct 2015