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De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno La reciente celebración de un seminario en torno a la planificación en telecomunicaciones, vaió, una vez más, para reactivar el debate lo concerniente a la pendiente ordena.ión y racionalización del sector, asunto, de tanto plantearlo desde tribunas de todo tipo ya levanta escepticismo incredulidad entre quienes piensan, o irisaban, que esto debería ser mucho eolítica real por solucionarlo. Está visto lueen algunas áreas habría que reconveri ir a la propia Administración. Y es que «a voluntad política que muchos creímos ver al inicio del mandato del actual Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones en sus primeras declaraciones, allá por los meses de Febrero y Maro de 1983, resultó, con el peso del tiempo, un espejismo. En su intervención en nuestro Colegio en aquella época, que ya va para dos años, y tirando de archivos, Enrique Barón señalaba la imposibilidad de establecer, como hubiera sido su deseo, un amplio debate nacional sobre el futuro de nuestras telecomunicaciones, tal y como estaba ocurriendo en otros países. Desgraciadamente, decía la situación límite a la que se ha llegado no permite excesivas demoras. Hay que actuar pronto y con energía. Cabe ahora preguntarse a qué se refería Enrique Barón cuando se refería a actuar pronto y con energía Es pronto no haber logrado nada al cabo de dos años Resulta actuar con energía ir descendiendo escalones en los objetivos hasta un momento, el actual, en que ya casi ni sabemos dónde estamos Ahora parece que está a punto de publicarse en el B.O.E. la creación de una Secretaría General de Comunicaciones, de quien dependerían dos Direcciones Generales, una de Correos y otra de Telecomunicaciones. Si ello es cierto, que ojalá lo sea cuando estas líneas vean la luz, mucho ha costado dar tan necesario paso. Suponiendo que por fin lo sea, cabe preguntarse cómo se va a hacer funcionar adecuadamente un nuevo Departamento sin el personal adecuado, sin medios humanos suficientes. La muy recien te publicación en el B.O.E. de un Real Decreto por el que se aprueba la oferta de empleo público para 1985 deja entrever cuáles serán los problemas reales de este nuevo organismo. El mencionado Real Decreto prevé la contratación de 27.841 empleos de nueva creación en la Administración española 135 ingenieros de caminos, 10 arquitectos, 30 ingenieros industriales, 20 ingenieros de minas, 70 ingenieros agrónomos, 40 ingenieros de montes y 5 ingenieros navales. De telecomunicación, ni uno solo. Que conste, de entrada, que, como colectivo, no necesitamos. Estamos saturados de trabajo. Pero, aunque no lo sienta por nuestra profesión, sí lo siento por la Administración. Por la ceguera de quienes deben llevar a buen puerto, sin saber a ciencia cierta dónde está el Norte, nuestras telecomunicaciones se ven así privadas del concurso de profesionales adecuadamente preparados. Destaquemos que que ingresaron en la Administración lo hicieron ya ocho años. Seguiremos, pues, disfrutando de los mismos profesionales que hasta la fecha y de la misma destecnificación que tantas veces hemos denunciado desde estas mismas páginas. Aquí, desde luego, está costando demasiado que llegue el cambio. Para que sirva de referencia y porque los considero, en muchos aspectos, procesos análogos, convendría recordar el nacimiento de la Dirección General de Electrónica e Informática hace aproximadamente 5 años. La electrónica y la informática, contraban dispersas entre las competencias de múltiples y variados estamentos oficiales, sin que nadie entendiese fundamentalmente de ellas. Las enormes presiones, especialmente desde la industria coordinada en aquellos momentos desde ANIEL, lograron la creación .de la Dirección General solicitada. Los resultados desde entonces están a la vista. Ahí está, entre otros logros, el Plan Eléctrico e Informático Nacional, al que jamás se hubiera soñado llegar de no haber contado con la mencionada Dirección General. Creo sinceramente que en tanto no se tenga un responsable único de nuestras te inapreciablemente en este forma, ni recurriendo a que la política global del Gobierno no está por de 8BIT tender las nuevas tecnologías y ello repercute sobre las telecomunicaciones, puede justificarse el vacío actual. Frente a la ineficacia de parte de la Administración, destaquemos lo contrario en el caso del equipo que dirige Joan Majó. Destaquemos los esfuerzos que se realizan últimamente por apoyar nuestra industria nacional. El camino elegido es el que a continuación paso a detallar. Garantizados los acuerdos con las empresas multinacionales, que, por suficientemente aireados, no explico, se ha pasado al establecimiento de ayudas concretas a las industrias de capital y tecnología nacionales. Del presupuesto de 1984 sobraron algunos millones, que se repartieron entre aquellas empresas que justificaron inversiones en I D durante dicho año. Ello se hacía en cantidades que oscilaban en función de lo que cada uno había invertido en base al mencionado concepto. A esta ayuda puntual, que a la mayoría de las empresas sorprendió, por desconocida, y agradó a la vez, sigue, y esto es lo más importante, una 3yuda global a cuatro años con aquellas industrias que programen sus necesidades a cuatro años y negocien dichas perspectivas con la Administración. Se puede anticipar que, hasta el momento de redactar esta líneas sólo Eliop, S.A. y Electrónica Ensa han firmado sus acuerdos con la Dirección General de Electrónica e Informática, pero que están en plenas negociaciones la mayoría, es decir, el Grupo Piher, Fagor, Piher Electrónica, Televes, Aurki, Tagra, Elbasa, Premo, Autrón, Experiencias Industriales, Amper, Equipos Electrónicos, Diseda, Investrónica y Ceselsa. Entre todos han programado invertir casi 17.000 millones durante el período 8487, comprometiéndose a alcanzar una producción global de 73.000 millones y una exportación por valor de 25.000 millones en el mismo período. El solo ejercicio que supone para las empresas del sector programar y cumplir en negociaciones con la Administración, y con su posterior seguimiento, un programa a cuatro años, ya resulta un importante logro. Puede interpretarse que la industria nacional, hasta la fecha sin ningún apoyo real y efectivo desde los poderes públicos, empieza a descubrir que tal apoyo empieza a existir, y que, en algunos casos, hasta tiene nombres y apellidos. Tras el que viene el lobo, algunos ya empiezan a verle las orejas. Ala Dirección General de Obras Hidráulicas le dieron este pasado mes de Diciembre el premio Actualidad Electrónica al organismo ajeno al sector que más había colaborado en beneficio de nuestra industria electrónica nacional. El tiempo está demostrando lo merecido del veredicto final del jurado. La reciente adjudicación del control automatizado de ia cuenca del Segura, con un presupuesto cercano a los mil millones de pesetas, a la industria nacional con equipo de diseño y fabricación propio, así lo demuestran. Quienes durante años han venido pidiendo para el sector electrónico soluciones puntuales como ésta, deben valorar la labor realizada por esta Dirección General y desear que el ejemplo cunda. Pensemos lo siguiente existen lo que se suele llamar nichos tecnológicos, donde nuestra Industria debe, tiene, que estar presente y, al menos en nuestro país, en cabeza, por tecnología y mercado, y, para ello, tanto Administración como empresarios y sindicatos deben hacer esfuerzos especiales. Cuando, en determinadas áreas, la Administración, que tiene la capacidad de la demanda, organiza y planifica ésta, y encuentra el adecuado eco en la industria nacional, en calidad y precio, los resultados han de ser espectaculares. Ya no puede venderse la solución de que para que nuestra industria particípela Administración debe pagar más, y, a veces, con peores resultados. Acordemos en exigir a la Administración un esfuerzo por planificar su demanda. Pero sólo cuando a continuación la industria nacional está a la altura de las circunstancias, el modelo funciona. Los medios para lograrlo son ya harto conocidos financiación del í D, apoyo a la buena gestión empresarial desde el Estado, política de prototipos, planificación de la demanda, homologación de equipos, etc. etc. En determinadas áreas, como Defensa, Electrónica Industrial, o Telecomunicaciones, ello es perfectamente posible. En Defensa por su carácter estratégico y el actual esfuerzo, por razones evidentes, que se está realizando en lograr suministradores con tecnología y fabricación nacionales, siempre que ello sea posible. En Electrónica Industrial, aunque no por causas, sucede algo parecido el hecho de que se trate de y sistemas casi siempre a medida del usuario, facilita enormemente la actividad de la industria nacional. Sobre telecomunicaciones me reitero en lo que afirmé desde esta misma tribuna en el número anterior. Increíble en 1985 la Administración no contratará ni un solo Ingeniero de Telecomunicación. La actuación de la Dirección General de Obras Hidráulicas, un ejemplo a seguir. La Dirección General de Electrónica e Informática hace, por fin, esfuerzos por apoyar la Industria Nacional.
30 oct 2015
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De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno El mundo entero, al menos el civilizado, anda revuelto por el futuro tecnológico de las próximas décadas que ahondará definitivamente las barreras entre quienes posean tecnología propia y quienes dependan de los conocimientos de otros. El último envite ha sido el de la llamada guerra de las galaxias. Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países líderes de Europa Occidental, junto con sus homólogos estadounidense, japonés y canadiense se han reunido recientemente en Bonn para hacer rente a uno de los desafíos más importantes desde la II Guerra Mundial: Cómo evitar que el desfase tecnológico europeo rente a los EE.UU. y Japón se convierta en los próximos años y gracias a la "iniciativa de Defensa Estratégica" en algo absolutamente insuperable. En nuestro país, gobernantes y gobernados, acostumbrados al histórico deslumbramiento ante lo ajeno y al desprecio de lo propio, sólo pensamos er cómo sacar el mejor partido a todo este tinglado mundial, con el menor esfuerzo, Narciso Serra afirma que apoyaremos "posturas europeas comunes". Faltaría más, especialmente tras nuestra tan próxima entrada en la CEE. Pero esto, como de costumbre, no será suficiente. Hace falta algo más: apostar con garra por nuestras propias capacidades. Ni lo poco que el PEIN está significando, ni la política recientemente seguida, y ahora ralentizada, por la CTNE en materia industrial, son respuestas suficientes ni adecuadas. Mientras que el resto de los países de occidente dedican importantes cantidades a desarrollo de electrónica e informática y se ponen conjuntamente de acuerdo en invertir 26.000 millones de dólares (cuatro billones y medio de pesetas) en un proyecto que revolucionará el entorno tecnológico mundial, nosotros seguimos gastando incomprensiblemente muchísimo más en el sector eléctrico o en la siderurgia que en potenciar nuestras capacidades en electrónica e informática. Seguimos dando la espalda a la realidad, y buscando, como señaló recientemente Luis Solana, en declaraciones que producen vergüenza ajena, "que otros nos enseñen a hacer las cosas". Sólo hay un camino que nos puede llevar a salir adelante en este sector: fe en nuestra propia capacidad, inversiones dirigidas a potenciar nuestra propia tecnología y aprovechamiento del mercado cautivo que las compras públicas suponen. Cualquier otra solución es, a juicio de quien esto escribe, pan para hoy y hambre para mañana. Claro que, siendo los períodos electorales cada 4 años, el pan para hoy puede ser importante. ay quienes gustan, con excesiva facilidad, de arrojar la toalla ante las dificultades y buscar caminos más fáciles a corto plazo, pensando o bien que "se ha perdido el tren de la tecnología" o "que lo busquen otros". Dos razonamientos ante tan extendida forma de pensar. En tecnología cada día sale un tren, y nunca es tarde para coger el que sale mañana mismo. Existen, además, muchos niveles tecnológicos, y aunque algunos de ellos nos están, a corto y medio plazo, vedados, otros no lo están s iponemos los medios. Italia es, por ejemplo, un país que nunca alcanzará a EE.UU. o Japón, pero que conocedor de que puede desarrollar una tecnología propia en algunas áreas, ha puesto manos a la obra, y nos lleva decenios de ventaja tecnológica. Es alguien en telecomunicaciones y en algunas áreas de electrónica para la defensa, por poner algunos ejemplos. Ese es nuestro camino. Tener tecnología propia y luchar en mercados internacionales en determinadas áreas tecnológicas. Sírvanos Italia y países análogos como ejemplo y dejémonos de buscar, salvo en áreas muy concretas que nadie discute, soluciones a nuestros males necesariamente más allá de nuestras fronteras. No pretendamos ser, de la noche a la mañana, un país como EE.UU. o Japón o, como alternativa, no ser nada y negociar las migajas de otros. Cuando nuestro anterior número entraba en impresión, se producía en CTNE el dimi-cese de Pedro Higuera. Se fue en la cresta de su ola personal al servicio de la Compañía. No lo hizo porque su entonces Presidente estuviese en desacuerdo con la política industrial seguida. Luis Solana ha manifestado siempre que le ha sido posible sus _ ideas respecto de la salida industrial de nuestro país en electrónica en informática, que no era otra que la que Pedro Higuera hacía, por otro lado, realidad día a día, pues no en balde era el padre de la criatura. Pactar con las multinacionales, ofrecerles la "zanahoria" de la planificación, y, por tanto, del mercado cautivo, para hacerles el "tocomocho" de la inversión tecnológica en España, del I + D autónomo frente a la casa matriz y el compromiso de la exportación masiva para nivelar artificialmente nuestra balanza comercial. Aceptada esta filosofía como buena, el trabajo realizado por el dimitido Dtor. Gral. fue irreprochable. Se le dimitió porque su poder en Telefónica estaba siendo mayor que lo que el aparato y ciertas multinacionales, que salían peor paradas, podían permitir. Imprimió un ritmo excesivo para lo que está acostumbrada "la casa". Fue víctima de su brillante trabajo. En cualquier caso, los proyectos iniciados permanecen, en su mayoría, inconclusos, y esa política industrial clara, aunque tuviera detractores, como quien esto escribe, ese holding industrial compacto, se desvanecen. Y Pedro Higuera está ahora en el paro. Un lujo que países como el nuestro no deben permitirse. Son ya varios los ejemplos de profesionales "aparcados" aún después de haber demostrado ampliamente sus capacidades. Cuando Telefónica, por medio de su Dirección de Planificación e Industria buscaba esa salida para nuestra industria, tenía, primero, que lograr la firma de la multinacional de turne a! pie de una serie de acuerdos y después, y quizá más importante, lograr que éstos se cumpliesen. En opinión de quien esto escribe, se estaba creando un complejo montaje con sus cimientos podridos: nadie cede tecnología sino muy en contra de su voluntad, pues sólo quien la tiene controla el futuro. La situación estaba tan poco afianzada que cualquier cambie la haría tambalear. El cese de su creador la ha tirado por los suelos. Con a política seguida desde hace tres meses en CTNE con el equipo existente en este área, y suponiendo que se terminasen los acuerdos iniciados, ¿quién peleará día a día el cumplimiento de las cláusulas pactadas? El final de todo esto viene a demostrar que sólo consolidando tecnología propia, en determinadas áreas, se puede tener seguridad. Pero este papel no sólo corresponde a CTNE, sino al conjunto de la Sociedad. ¿Seremos algún día capaces de asumirlo? Poco le queda ya a la Ley de Coordinación y Fomento de la Investigación Científica y Técnica, más conocida como Ley de la Ciencia, para ser pública. Tal y como aparece en el borrador, cuenta entre sus principales novedades con el establecimiento de vías inéditas de colaboración entre los organismos de investigación y las empresas públicas y privadas, que persiguen, según la exposición de motivos de la Ley, "una articulación entre la política científica y la política industrial".Toda política científica que se pretenda llevar a cabo debe estar respaldada por un fin último: colaborar al desarrollo industrial de nuestro país. El fin tiene que ser, a medio o largo plazo, nuestra industria. El esquema global, la organización completa, el binomio investigación aplicación industrial, debe ser coherente. Sin embargo, y aceptado esto, con la industria electrónica actual, con el modelo elegido como viable para el futuro, con la cada vez mayor presencia de multinacionales en nuestro país, con tanta carencia que empresas que tengan como práctica habitual desarrollar tecnología propia, ¿tiene sentido potenciar nuestra investigación básica? ¿para qué? ¿quién se va a beneficiar? Otra cosa bien distinta sería que el conjunto de los resortes existentes para potenciar tecnológicamente a nuestro país se movieran coordinadamente. Si el Gobierno pusiese en la picota de su programa el desarrollo tecnológico de nuestro países hiciese de motor para lograrlo; las cosas serán bien diferentes. Activar nuestra política científica y buscar y motivar a los empresarios mediante apoyos de todo tipo y una adecuada política de prototipos y compras públicas sería todo ello, al tiempo, lógico. Pero potenciar a actividad científica mediante la Ley de la Ciencia, y al tiempo, abrir las puertas de par en par a la entrada de multinacionales y no poner el máximo interés en potenciar a las industrias españolas con tecnología propia, resulta absurdo. ¿Dónde se piensa que vaya a parar ese teórico e hipotético bagaje de logros científicos, e investigación básica que se pretende? Nunca es tarde para coger el tren tecnológico. Subámonos mañana mismo: Luis Solana: "Que otros nos enseñen a hacer las cosas". Seguimos igual.
30 oct 2015
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De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno Por fin Joan Majó cesó como Director General de Electrónica e Informática. Pero no fue a dirigir la posible candidatura española a los JJ.OO de 1992, como todos creíamos, sino a responsabilizarse del Ministerio de Carlos Solchaga, nuevo Ministro de Economía y Hacienda. Aunque habrá sorprendido hasta al propio interesado, que a buen seguro satisface y alegra al conjunto del sector. Con Joan Majó se podía o no estar de cuerdo en los métodos elegidos para afrontar el gap tecnológico en que estamento global unánime a su capacidad; personal, claridad de deas y valor político. Como quiera que a partir de ahora echa tenerlo simplemente cerca, valgan estas líneas para celebrar tan importante. Amigo Joan: Seguro que estamos ante un gran Ministerio de Industria. La segunda lectura de este nombramiento y el de Carlos Solchaga en Economía y Hacienda es objetivos económicos y tecnológicos. Me explicaré. Tan importante resulta lograr una política económica adecuada, como garantizar que esta pase por no olvidar que cualquier futuro despejado pasa, en esta segunda mitad del siglo XX, por poseer tecnología propia, al menos en aquellas áreas en que ello sea posible, que son bastantes más de lo que en general, y por desconocimiento, se. El tándem Solchaga-Majó bien podría ser el de la reindustrialización de nuestro país, por el simple hecho de que Limbos la falta de sensibilidad hacia lo importante que es invertir en tecnología propia. Parece ahora mucho más fácil alcanzar ese equilibrio indispensable entre el logro de objetivos para lograrlo, léase apoyo a nuestra capacidad industrial y a nuestra independencia tecnológica. Lo que sería muy triste es que se desperdiciase la ocasión y se nos vendiera, de nuevo, al mejor postor con el objetivo de saltarnos escalones tecnológicos por los que todos los países alguna vez deben pasar o no ser nada. La verdadera labor de un buen Ministro de Industria no es sólo facilitar los medios logia de otros, sino desarrollar nuestras propias capacidades, que existen, y no dependen de terceros. La otra faceta quizá fuera inevitable como Director General en base a la falta de medios y del adecuado apoyo político, Pero no puede serlo para todo un Ministro de Industria. Importantísima consecuencia de nuestro ingreso en la CEE será, entre otras, la valoración que en el futuro hagamos todos los españoles de palabras como tecnología o eficacia. Ya en la primera asistencia del Presidente de nuestro Ejecutivo a la reunión de los doce Jefes de Estado y de Gobierno de la temen tematizado el valor que los países miembros de la CEE dan a la componente tecnológica, especialmente desde que Reagan levantó la bandera para el inicio de la loca carrera hacia la guerra de las galaxias Dije alguna vez que este tipo de transformaciones, como la tecnológica, son procesos que van necesariamente de arriba hacia abajo, de forma que solo cuando la clase dirigente de un país es consciente de le que ello, pueden si por el resto de la población. Hasta la fecha tal gestión pública ha brillado por su ausencia y el ciudadano medio y el país en su conjunto han sido ciegos ante el proceso tecnológico en ejemplo. Uno de los viene a ser la figura del periodista. Su mentalización viene a ser reflejo del sentir del hombre de la calle. De aquí Que resulte importantísimo que los medios de comunicación sean sin embargo, nada más lejos, salvo puntuales, quisiera transcribir parte de una entrevista muy reciente en el semanario Tiempo mantenida con Enrique Barón, ex ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones poco antes de su cese. Tras un bombardeo de preguntas relacionadas exclusivamente con Transportes y Turismo, textualmente la parte que merece marco y el, en otras sociedades, consiguiente desprestigio para el periodista de turno. BARÓN. La seguridad ciudadana ha sido prioridad absoluta de este Gobierno, que ha sido aún más sensible en este aspecto en las zonas turísticas. Mi Ministerio y el del Interior hemos estudiado conjuntamente las zonas turísticas para emprender acciones específicas, con reforzamiento en las épocas de máximo nivel turístico. Nuestra colaboración está dando buenos resultados. Me llama la aten- PER1ODISTA. Dígame. B. Que siempre me preguntan por Transportes y Turismo, pero se olvidan de que soy también ministro de Comunicaciones. P. Y usted quiere que le pregunte porque es el aspecto más brillante de su gestión. B. No, en absoluto, es que me sorprende de lo poco que se interesan los españoles por la tercera revolución industrial, lo que se la tercera ola, la futura sociedad de la comunicación y de la información. Se habla mucho de la televisión privada, pero muy poco de los cambios que están produciendo en nuestras vidas, los progresos en materia de telecomunicaciones. Y este país tiene una capacidad tecnológica muy importante... P. Perdón, ministro, pero apenas queda espacio y aún me gustaría saber si ha perdido usted muchos amigos en este Queda evidente el escasísimo interés, rozando la absoluta ignorancia, del periodista. Ante un párrafo del entonces entrevista para cualquier profesional de la información mucho más extensa que ésta, el entrevístador sale por los cerros de Úbeda preguntando por los amigue-tes. Lo triste =s que tal forma de sentir en torno a temas tan trascendentales, es moneda de uso cotidiano, Ahora, sin embargo, las cosas empegarán a verse de forma diferente. Compartiremos inevitablemente, como obsesión por la tecnología que antes camino por recorrer, pero nunca es tarde para intentarlo. Depende de los medios que pongamos para lograrlo. Ahora si que iba de veras. Si hubiera sido por el cese de E Barón, ya tendríamoso mente tanto Secretaría General de Comunicaciones como Dirección General de nuestro sector. Enrique Barón iba al que sería su último Consejo de Ministros con los nombramientos en la mano. M. Paz Fernández Felgueroso como titular de la Secretaría General y Antonio Martínez Ovejero como Director General. No pudo ser por rabones evidentes y sale Enrique Barón del Ministerio siendo el ministro que más anteproyectos, proyectos, borradores, propuestas de leyes y alternativas varias ha generado en materia de telecomunicaciones, sin lograr publicar, al cabo de casi tres años, ni un sola letra impresa de importancia en el BOE. Pero teniendo deja al final de su etapa un sabor agridulce que permite pensar si su sustituto y los que después vengan no lo harán muchísimo peor, que todo es posible en este país. En cualquier caso, y cuando oficialmente contemos con las mencionadas Secretaría General y Dirección General, procuremos no echar las campanas al vuelo. Exijamos a quienes sean titulares que afronten la situación, que sean serios y consecuentes en su gestión, que no se dejen manejar por las circunstancias y que den resultados, esos que llevamos tanto tiempo esperando. El tándem Solchaga-Majó bien podría ser el de la reindustrialización de nuestro país. La labor de un buen Ministro de Industria está en desarrollar nuestras propias capacidades, y no depender de terceros. Cuando contemos con la Secretaría General y la Dirección General de Telecomunicaciones procuremos no echar las campanas al vuelo.
30 oct 2015
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De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno Director Importantes novedades se han operado en el sector en las pasadas semanas. Por fin se creó una estructura mínima coherente potencialmente capacitada para asumir el papel que cualquier Estado moderno debe jugar en la adecuada ordenación de sus telecomunicaciones. Reconozcamos el mérito de tal logro al anterior Ministro, Enrique Barón, y a su asesor, Antonio Martínez Ovejero, y esperemos que el actual titular, Abel Caballero, garantice a los nuevos responsables el apoyo político necesario para lograr objetivos que a muchos se nos antojan muy importantes para el futuro de nuestro país, pero que, y no creo equivocarme mucho, van a costar sudor Los nombramientos de M. Paz Fernández Felgueroso como Secretaria General y de Javier Nadal como Director General, junto con el hecho de que los pocos profesionales que en este área tenemos, hasta la fecha dispersos, van a estar a partir de ahora trabajando juntos en torno a un proyecto de que se aborden problemas y situaciones pendientes de solución de una vez por todas. Quede claro, sin embargo, que nuestro sector se ha vuelto escéptico ante el nacimiento de nuevas expectativas, pues han sido ya varias las ocasiones en que tras crearse la sensación de que los poderes políticos tomaban interés en nuestras telecomunicaciones, el paso del tiempo ha demostrado justamente lo contrario. También el tiempo se encargará de demostrar si de nuevo sucederá lo mismo en esta ocasión. representación del COIT y de AEIT mantuvo a finales de septiembre una larga entrevista con el Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Se le entregó y explicó el contenido de cada uno de los diferentes documentos que nuestras juntas de gobierno han hecho públicos, especialmente nuestra colaboración en torno a la hasta hace poco llamada LOC y a la ordenación de la televisión en España. Abel Caballero justificó la política seguida con la LOC, su división en dos leyes diferenciadas, y la revisión del contenido del borrador de ambas en el hecho de que había aspectos de las mismas con los que no creía estar de acuerdo. Aseguró, contra la opinión que estaba empezando a circular, que la ley de ordenación de las telecomunicaciones estará en el Parlamento antes de la próxima legislatura. Esperemos que así sea. En cualquier caso, pensamos que, en estos momentos, tan importante resulta contar con una LOT, o como las llamemos, como que la recién nacida estructura administrativa alcance cuanto antes su madurez, aunque ambas cosas están, lógicamente, relacionadas. A veces da la sensación de que las grandes verdades quedan marginadas a la hora de llevarlas a la práctica. Supongo que no estoy precisamente descubriendo la pólvora, pero muchos, en aras de ser pragmáticos, pierden la memoria. Se pregunta uno si no se puede ser pragmático manteniendo los principios de origen hasta el final. Parece que los encargados de hacer realidad esos principios de origen, de enunciado sencillo, pero de muy importante contenido cualitativo, a la que encuentran a su paso algún problema (escollos que a veces adquieren grandes dimensiones tras tantas décadas creándose obstáculos e intereses de todo tipo), se olvidan de ellos y aceptan la realidad como un "mal menor" del que pueden sacar grandes cosas, especialmente para ellos. Quisiera dejar aquí algunos de esos principios que, a mi juicio, deberían condicionar de forma inequívoca cualquier actuación de este Gobierno: a) Las telecomunicaciones constituyen el armazón sobre el que pivota nuestra economía y la organización de nuestra sociedad y son ya una necesidad básica mas del individuo en países del desarrollo del nuestro, b) Deben, por tanto, ser garantizadas por el Estado y alcanzar hasta el último ciudadano que desee utilizarlas en nuestro territorio, c) Separados los servicios de la red nacional, esta última ha de estar, por razones técnicas obvias, unificada, y tan controlada por el Estado que la mejor solución es que esté gestionada por él mismo, que no debe hacer dejación de responsabilidad tan grande; otro cantar son los diferentes servicios para los que dicha red se utilizase, d) La gestión ele la red, insisto Que como bien común y responsabilidad del Estado, no puede gestionarse bajo condicionantes de rentabilidad económica y generación de beneficios, vayan éstos a parar donde vayan, cosa que ocurre precisamente en la situación actual, e) Las telecomunicaciones son motor tecnológico de las sociedades; las inversiones en este área se han de realizar teniendo muy en cuenta su influencia en la creación y desarrollo ciencia industria nacional con tecnología propia; no puede justificarse la existencia de beneficios, aunque la mayoría vaya para las arcas del Estado, y que ello suceda en detrimento de tas inversiones en tecnología y en potenciar un mayor desarrollo industrial de nuestras capacidades. Muchos son los programas El Eureka, el Esprit, la "Guerra de las Galaxias", el R.A.C.E., los programas de la Agencia Espacial Europea, etc., conforman una preocupación colectiva por formar del pelotón de cabeza en la carrera tecnológica iniciada a nivel mundial. Ante todo ello ¿qué debe hacer España? Centrémonos, por ejemplo, en el programa Eureka, por su carácter civil y por el interés demostrado por el Ejecutivo Joan Majó que a su juicio la organización del mencionado programa debería asemejarse a la de un club, en donde para participar se tendría que satisfacer una cuota, pues ésta sería la solución que más beneficiaría a nuestro país. Pensemos, sin embargo, en nuestra historia inmediata. Recientísimos ejemplos demuestran que en clubs como éste acabamos desperdiciando nuestros fondos, pues sirven, en última instancia para financiar la investigación y el desarrollo de otros. Ahí están, sin ir más lejos, nuestra participación en la Agencia Espacial Europea y el Consorcio Airbus. Recordemos en el primero de los casos los escasísimos retornos tecnológicos en forma de contratos con la Agencia Espacial Europea, y en el segundo la impotencia de determinada industria nacional con tecnología propia, contrastada y buena, a la hora de que se le permitiese la participación en áreas de tecnología avanzada, a pesar de nuestra contribución a la financiación del consorcio airbus. ¿Quién garantiza que no nos sucederá lo mismo cuando participemos en proyectos como el Esprit o el Eureka, o el RACE? Por otro lado, no podemos quedar al margen de experiencias tecnológicas de tan marcada envergadura y carácter europeo. La solución es, por tanto, difícil, pero apunta hacia una inversión en dos frentes paralelos, uno exterior y otro interior. Resultará muy difícil encauzar nuestra participación en estos proyectos y lograr un justo retorno económico y tecnológico si no tenemos empresas españolas preparadas para ello. Por otra parte, si ese retorno tecnológico y económico revierte en dar trabajo a industrias multinacionales instaladas en España,-flaca utilización estamos haciendo de los fondos públicos de todos los españoles. Pensemos que si las cantidades que oficialmente se van a gastar hacia fuera para permitir nuestra pertenencia a tanto club tecnológico distinguido se gastasen en desarrollar las capacidades de nuestra industria con tecnología propia, al menos en tecnologías intermedias nos acercaríamos al resto de los países del club, con lo que habríamos saltado al primer peldaño y sólo nos quedaría otro. Por tanto, el problema, desde luego de complicada solución, consiste en crear y potenciar nuestras capacidades utilizando para ello, de forma decidida, nuestro mercado interior, y participar paralelamente en actividades externas. Será, indudablemente, más caro, de forma que lo que los poderes públicos no han gastado ni planificado durante décadas, tendrán que hacerlo ahora. Malos tiempos pintan para que todo esto suceda, en tiempos de importantes recortes presupuestarios en los diferentes Ministerios, pero no existe otro remedio que apostar fuerte, tanto como se hizo a la hora de reconvertir ciertas industrias desfasadas, si queremos a medio plazo tener independencia tecnológica y ser alguien en Europa. "Por fin se creo la infraestructura mínima que tanto necesitaban las telecomunicaciones" "Según Abel Caballero la ley de ordenación de las telecomunicaciones estará en el Parlamento antes de la próxima legislatura. ¿Será verdad?" "¿Es que no se puede ser pragmático manteniendo los principios de origen hasta el final?
30 oct 2015
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De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno Tras la publicación de las cifras del sector electrónico por ANIEL, el Consejo de dicha Asociación ha elaborado y hecho público un informe matizándolas. Por su interés, podéis encontrarlo integro en estas mismas páginas. Viene a demostrar su contenido que cualquier triunfal istmo en nuestro sector resulta, por el momento, un relativo montaje. Queda en dicho informe patente que ni siquiera esa nivelación de nuestra balanza de pagos se está logrando. Simplemente separando el subsector informática del resto del sector electrónico, el Consejo de ANIEL demuestra que donde únicamente han cambiado las cosas es en dicho área, de forma que, en concreto, es fundamentalmente la producción en nuestro país de determinada gama de ordenadores de IBM lo que ha revolucionado las cifras. El crecimiento del resto del sector electrónico, PEIN y lo que se quiera por medio, ha sido raquítico. Que el lector saque Quisiera destacar, para sensibilizar a quien aún no lo esté, que somos, de los países de nuestro entorno, quizá el único que no posee su propia multinacional en el sector convenciendo de que ello, en todos los casos, es irremediable. Todos los protagonistas del momento se han puesto de acuerdo para convencernos del mismo mensaje no hay salida a la situación nacional de carencia de tecnología sino vía multinacional. Para ello dedican enormes presupuestos que, dicho sea de paso, originan una falta de transparencia y claridad en el sector realmente importante. Ello solamente esconde la enorme laguna que se está dejando en la potenciación de una tecnología realmente propia allá donde se pueda, que es en más áreas de las que los actuales responsables, por interés, creen y quieren convencernos. Falta, entre otras cosas, valentía para tomar decisiones y fe en nuestras propias capacidades. Existen parámetros que tenemos necesariamente que modificar, vía propio esfuerzo. He aquí alguno de ellos. Cualquier país realmente preocupado por su desarrollo tecnológico viene a dedicar una de cada cien pesetas generadas al año por su actividad económica a producir tecnología en España dedicamos solamente 0,4 pesetas. El pasado año fueron solicitadas 10.700 patentes de ellas, un 85,5 eran de procedencia extranjera. Los pagos anuales por asistencia técnica y royalties han sido, en la última década, entre cuatro y siete veces superiores a los ingresos. Para romper estas fatídicas cifras, tendríamos que convencernos de que somos capaces en la mayoría de las áreas, que no en todas, de hacerlo por nosotros mismos. El día en que, elegido un ciudadano al azar se le diga tecnología y no se encoja de hombros o salga corriendo, habrán empezado a cambiar las cosas. Qué pasaría si el Ministerio de Industria, en lugar de repartir pequeñas cantidades entre muchas empresas, lo que equivale a repartir miseria, eligiese diez o doce con tecnología propia, que las hay, y me cuesta silenciar sus nombres, y la apoyase fuertemente exigiéndoles, después, resultados. Por qué no podrían al menos la mitad de ellas llegar a ser multinacionales a medio plazo. Qué sucedería si se pidiesen responsabilidades a los funcionarios que, existiendo industria nacional, no ponen todos los medios para que sea beneficiada, como sucede en otros países, con las compras públicas. Con medidas como estas y análogas llegaríamos, ciertamente, y antes de lo que muchos creen, a crear una capacidad propia en tecnologías avanzadas, que no punta, de la que tan necesitados esta el día en que el Industria decidió aplicar, Real Decreto sobre homologación al que nadie hacía caso. Tal y como dicho Real Decreto preveía, y para el caso concreto de los terminales informáticos con pantalla y teclado, la Administración decidió aplicar, al cabo de los meses, la ley. Y, fabricación, importación y venta de todos los equipos que no estuvieran homologados. Como ninguno lo estaba, cerrajazo. Claro, que al día siguiente, y con el revuelo organizado, tuvo que publicar otro Real Decreto, retrasando el efecto otros seis meses. En primer lugar, la decisión de aplicar la ley solo merece reconocimiento, pues toda esta materia en torno a la homologación desde el Estado se estaba convirtiendo en papel mojado, y era necesario dejar las cosas en su sitio. Deberíamos, sin embargo, y en segundo lugar, profundizar algo mas. La homologación, en países de nuestro entorno, supone una defensa extra arancelaria de su propia tecnología. Así, con este espíritu, se inició, hace ya nueve largos años el lento camino que llevaría a la publicación en el B.O.E. en 1981 del Real Decreto sobre Homologación y Normalización, y a las actuales órdenes Ministeriales sobre los diferentes equipos. Da la impresión, sin embargo, a estas alturas, que no existe correlación entre la influencia que la aplicación estricta de esta política sobre homologación establece y el interés de la sociedad actual y sus gobernantes por generar y poseer tecnología propia a la que defender. La homologación viene a ser un instrumento válido para defender una parcela tecnológica frente a agresiones ajenas. Pero aquí parece que, salvo casos por todos conocidos, no existe, ni ponemos los medios para que exista, tal parcela. Puede, por tanto, dudarse de si esta herramienta es realmente necesaria. Porque puede que en toda esta política y los esfuerzos que por su logro se pongan, lleguen a protegerse los radioenlaces diseñados en Italia, o los radioteléfonos holandeses, o los ordenadores japoneses por mucho que radioenlaces, radioteléfonos u ordenadores se fabriquen en España. Para acabar de liar las cosas, parecemos empeñados en meternos unos en el terreno de los otros y liar las cosas que funcionan. Ahora Luis Solana, es decir, la C.T.N.E., parece haber puesto en su punto de mira entrar en el sector de Defensa, donde ya hay empresas con tecnología propia haciéndolo bien, tanto privadas como públicas. Que me digan qué pinta la Telefónica en este área, trayendo, además de la mano a compañías que, si tienen su sitio histórico en telecomunicaciones, no lo tienen, en absoluto, sino vía importaciones innecesarias, en el sector de Defensa. De todo esto se induce que cada vez tendente a aclararnos los protagonistas de casa, que sustituya a la otra, esa que lo arregla todo buscando soluciones En muy pocas áreas se ha podido crear empresas con tecnología propia contrastada y potencialmente capacitadas para, en breve plazo, competir más allá de nuestras fronteras el área de electrónica para la Defensa, es una de ellas. Aquí la relación entre tecnología ajena y tecnología propia es, todavía, esperanzadora y constituye un modelo para como deberían haberse hecho las cosas en otras áreas. Estuvo Joan Majó en el Club Siglo XXI. Sabe Majó dar el mensaje adecuado en el momento oportuno. Vino a resumir que la política de su Departamento ya no se dirigirá a sectores prioritarios, sino hacia el fomento del aumentó de la competitividad de determinadas empresas, aquellas que hayan sabido aprovechar las oportunidades, en detrimento de las que no han sabido luchar contra las dificultades. Queda en el aire saber si se ha hecho lo suficiente en la etapa anterior, que podríamos llamar la de ayudas sectoriales o globales o de aplicación del PEiN, para que esas empresas españolas a la que ahora se piensa apoyar con decisión nacieran, crecieran, y se multiplicaran. Nos encontramos así, al menos en el sector electrónico, con un número de empresas con capital y tecnología nacionales excesivamente escasos para lo que el momento exigiría. El tejido industria español está, en dicho sector, demasiado verde para tan fuerte embite. De cualquier forma, y como somos un pueblo con fama de crecerse ante las adversidades, mensaje captado, Sr. Ministro. Ojala que tales ayudas a las pocas industrias españolas que todos tenemos in mente lleguen puntuales. Cada vez resulta más necesaria esa estrategia global que sustituya a la que lo arregla todo buscando soluciones fuera. Existe una falta de transparencia y claridad en el sector realmente importante. Majó fomentará la competitividad de aquellas empresas que hayan sabido aprovechar las oportunidades.
30 oct 2015
Artículo BIT
De todo un poco
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30 oct 2015
Artículo BIT
De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno Director Se publicó en el B.O.E., por fin, y tras muchos avatares, la ley sobre la regulación de las atribuciones de los arquitectos e ingenieros técnicos. Se cumplió, así, lo que estaba escrito debía suceder desde que, no se sabe bien cómo, el Parlamento recibió el mandato de igualar lasatriburiones de titulados superiores y medios. A muchos Tecordara este episodio aquel que, en su día, significó que quienes hubieran iniciado sus estudios antes de 1964 fueran, prácticamente por decreto, Doctores Ingenieros, independientemente de lo que individualmente supieran, en detrimento de quienes para lograrlo necesitaban dos años más de estudios y una fuerte tesis doctoral. Demuestra la historia, vez más, que resulta mucho más fácil resolver las cosas vía Boletín Oficial. Aquí, lo suyo es adecuarlas enseñanzas técnicas a los tiempos que corren, cosa que venimos solicitando desde hace tiempo y que arreglaría la situación por la vía más lógica. El Gobierno ha congregado a un selecto grupo de expertos en tor a Manuel Castells, para ela detallado informe titulado Nuevas Tecnologías, Economía y Sociedad en España. Quienes estén interesados en su contenido pueden acceder a él en su versión íntegra, formada por dos tomos, o en forma reducida, a través de una edición abreviada en un solo volumen. Destaca el informe cuatro ejes fundamentales sobre los que debe pivotar nuestro desarrollo tecnológico. El primero se refiere al necesario protagonismo del Estado en el proceso en marcha, actuando de tal modo que los agentes del desarrollo sean la empresa privada y la sociedad civil. El segundo eje viene a representarlo la transferencia de tecnología desde el exterior, destacándose lo ventajoso, incluso indispensable, que resulta la localizarión en España de empresas multinacionales, con la condición de que se aseguren los mecanismos para que efectivamente se produzca tal transferencia de tecnología. El tercero es el desarrollo de un potencial humano autónomo, y el cuarto la creación de un tejido tecnológicondustrial que genere una trama cada vez más amplia de producción de nuevas tecnologías. Queda pendiente una lectura rigurosa de tal informe, que debe ser, para muchos, páginas de obligada referencia. De la transcendencia que a este informe se quiere dar es buena muestra la asistencia oficial a su reciente presentación pública en un importante hotel madrileño. La presencia del Vicepresidente del Gobierno, y de al menos cuatro Ministros, entre ellos Joan Majó y Abel Caballero, demuestra que el asunto este de la adecuación tecnológica de nuestro país esta de moda y será caballo de batalla del partido en el poder en un futuro cercanoy vedettede su programa electoral. Especialmente preocupada exclusivamente en cargarse a Calviño. De alguna forma, este acto vino a ser el pistoletazo inicial de cara a las próximas elecciones. Que se haya elegido este tema no es, en absoluto, casualidad, sino decisión premeditada de quienes saben lo que se juegan si, como ha sido costumbre histórica en este país durante siglos, seguimos dejando la actividad tecnológica para otros. .J diferentes organismos a cónsultar, entre ellos el CO1T, el borrador de la futura Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones. El equipo de Javier Nadal acaba, así, una primera fase que debiera haber sido, según los planes previamente establecidos, algo más coTta, y puede decirse que ha hecho un buen trabajo. Entiéndase tal valoración producto del reconocimiento de la actividad y el cumplimiento de etapas previamente establecidas. No se olvide que hasta la fecha era normal el incumplimiento sistemático de plazos y el retraso de años en el desarrollo de compromisos. Por otra parte, quizá lo recogido en el borrador en cuestión sea lo máximo a lo que se puede actualmente aspirar. Habrá reacciones de todo tipo, porque aspectos polémicos existirán, comosiempre. Lo impor yaia LOTUseaSpronto realidad. Loue está cada vez más claro es que en este tal alguno. Pero que, al menos, este intento signifique una cierra evolución hacia la tan esperada racionalización del papel que se debe esperar del Estado en nuestras Telecomunicaciones, del que desde hace tanto tiempo se viene haciendo dejación. Del contenido del borrador propuesto tiene una especial importancia la redacción de un Plan Nacional de Telecomunicaciones. En concreto, la disposición adicional primera señala que en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente Ley, el Gobierno establecerá el Primer Plan Nacional de Telecomunicaciones. En el mismo se fijarían por ejemplo. Los niveles de extensión de los Servicios Públicos de Telecomunicación a las zonas rurales y urbanas, e programa de introducción de los nuevos servicios, el calendario de integración y coordinación de los mismos, las previsiones de introducción de técnicas digitales en las redes, la distribución de televisión por cable, las telecomunicaciones espaciales, la radiodifusión directa por satélite, y las posibles experiencias piloto de Red Digital de Servicios Integrados. Todo ello además de la determinación de los medios, fondos, calendarios y derechos y obligaciones de los prestatarios de los Servicios Públicos de Telecomunicación que sean necesarios para la realización del Plan. Como se puede apreciar, aspectos todos ellos de indudable trascendencia. Tiene, en definiti taloralit comprom portantísimo que diferencia, entre otros aspectos, este borrador del que le antecedió hace unos meses. Representa la asunción por el Estado de una tarea que, a mi juicio, le corresponde, aunque a muchos no les guste. El problema será cómo llevarlo a la práctica. A Telefónica, que sería a quien más le afectará, no le interesa el control que tal planificación significaría. Prefiere ir buscando beneficios allá donde rae fuera, le hubiera dedicado mal interés a ese 2o Plan Cuatrienal que se nos lleva desde hace tiempo prometiendo historia de la Compañía ha visto la luz. Resultará, por tanto, difícil que Telefónica colabore abiertamente con la Administración en el establecimiento de algo, que, en principio, no let t de algo, que, resa. Pero, ppor ola partein los mp p,ales, el equipo que dirige Javier Nadal, que sería quien asumiría tal responsabilidad, carece de los medios suficientes para abordar con éxito tan compleja tarea. Cómo, pues, hacerlo. Es este, a mi juicio, y por su trascendencia para el conjunto del país, y especialmente para nuestra industria, un aspecto que debería pen darlo. En caso contrario, el contenido de la Ley en este aspecto sería papel mojado y un lujo demasiado caro para los tiempos que corren asunto de la tecnología está de moda y será caballo de batalla del partido en el poder y vedette de su programa electoral. Lo recogido en el borrador de la LOT es quizá lo máximo a lo que actualmente podemos aspirar. Los Planes Nacionales de Telecomunicación, previstos en la LOT, de desarrollo crucial para nuestro país.
30 oct 2015
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Construir el futuro
Tenemos fundadas razones para pensar que las cosas están cambiando, que la informática ya ha salido de los "ghettos" en los que se la tenía ence>rrada y que el usuario (ciudadano, trabajador, directivo, empresario, político, etc.), una vez superado el oscurantismo tecnológico, se enfrenta con la telemática con grandes dosis de realismo. HACIA UNA CULTURA PLANETARIA Humanismo y universalidad son los aspectos más importantes de la cultura, por lo que hablar de la telemática como soporte de una cultura planetaria es perfectamente lógico, dado que la telemática está orientada al hombre y a éste le permite romper las coordenadas de espacio y tiempo, pasando de hombre doméstico a hombre universal. Con objeto de concretar algunas ideas sobre esta aportación de la telemática vamos a citar unos simples ejemplos en tres áreas tan importantes como son la investigación, la enseñanza y la política. En el año 1948, la Real Academia Inglesa decidió promover un sistema de información entre los investigadores, porque en aquella época era más difícil conocer lo ya inventado que inventario de nuevo. En la actualidad se dispone de la tecnología necesaria para crear unas bases de datos mundiales y públicas, que pueden resolver perfectamente el proble. ma anteriormente planteado, llegándose incluso a la posible creación de equipos de investigación supranacionales, trabajando cada uno de ellos en sitios distintos, pero siguiendo un esquema de investigación común> y compartiendo los logros alcanzados. Una parte de estos descubrimientos podría hacerse a beneficio del planeta, paliando de esta forma la creciente desigualdad que separa a los pa íses ricos de los pnbres. Debo decir que solamente tengo una idea, pero no un plan concreto, para hacer que una mesa equivalga a un puesto escolar. La telemática, que hace posible el que el televisor, uno de los electrodomésticos más difundidos, se convierta en un equipo terminal de ordena. dar, puede revolucionar los sistemas de enseñanza, haciendo realidad uno de los principios contenidos en la Carta de los Derechos Humanos y que hasta ahora no está siendo más que letra impresa. En las últimas consultas electorales, En la universidad de Pennsylvania en 1946, nació este ordenador diseñado para la resolución de problemas balísticas. el Gobierno ha utilizado la informática para el escrutinio de votos, lo que se ha dado en llamar el "recuento electrónico", que no es lo mismo que el "voto electrónico"; en este último caso se tratará de hacer desaparecer la papeleta mediante el envío al ordenador, a través de un teléfono de teclado, de la respuesta del ciudadano a la consulta que se le haga, permitiendo la obtención del resultado de forma casi instantánea. Este sistema de ciencia-ficción ya fuepresentado hace bastantes años en la película "Zardoz", en la cual se había dado un paso más, sustituyendo el teléfono por una comunicación telepática entre los ciudadanos. N o quisiera caer en la trampa de la futurología, y por ello no voy a seguir presentando más ejemplos; los aquí ex. puestos tienen el único objeto de servir de reflexión individual y colectiva para que nos demos cuenta de que la telemá. tica puede ser la base de esa cultura planetaria que nos depare un futuro más esperanzador. Como ya dije al principio, el hilo conductor de todos los temas que he tra. tado de exponer ha sido la persona humana, arrinconada al papel de marioneta, y que debe recuperar el protagonismo que le corresponde. En lugar de ha. cer una síntesis de lo dicho hasta ahora, me voy a limitar a transcribir dos ideas, la primera de un gran filósofo e historiador y la segunda de un sociólogo. Arnold J. Toynbee en su famosa obra "Estudio de la Historia" dice: "Desde que el hombre pasó del estado paleolítico inferior al estado paleolítico superior, del progreso técnico, el género humano fue siempre en la tierra > el señor de la creación, pues a partir de este momento ni la naturaleza inanimada ni ninguna otra criatura no humana estuvieron ya en condiciones de exterminar el género humano o de siquiera interrumpir >su progreso. Desde entonces nada en la tierra, con una sola >excepción, pudo interponerse en el camino del hombre o causar su ruina. Pero esa ex. cepción era una excepción formidable: el mismo hombre". Para facilitar la compresión de lo que Toynbee nos dice bastará con recordar que la más trágica ira-> nía de esta época es que nuestros mayo. res esfuerzos materiales e intelectuales se dedican al mantenimiento de la miseria, la ignorancia y el temor. V esto es lo que quizá refleja de forma contundente el doctor A. Gregg cuando dice en su libro "Aspectos médicos del problema de la población" que "el mundo tíene cáncer, y el cáncer es el hombre". Va estoy firmemente convencido de que todas estas premoniciones deben ser utilizadas como señales de alarma para cambiar drástica mente la sociedad en que vivimos basta conseguir, parafraseando al doctor Gregg. que "el mundo tiene futuro, y el futuro es el hombre". abrumar a los lectores con tecnicismos, modismos o silogismos propios del mun. do informático, pero sí considero suma. mente importante tratar de bosquejar las grandes líneas de esta joven industria, que está a punto de convertirse en la segunda en importancia mundial después del petróleo, apoyándome principalmente en las actitudes que la sociedad ha venido adoptando ante el fenómeno informático. A principios de la década de los cuarenta, cuando los ordenadores eran unas inmensas máquinas llenas de válvulas que ocupaban toda una nave y cuyo nao cimiento y muerte se producía en el mismo lugar, el ciudadano medio tenía un desconocimiento total de lo que se es. taba fraguando; esta falta dé información se agravaba por el hecho de que muchas de estas máquinas estaban sujetas a secreto militar. A partir de los años cincuenta, los ordenadores salen de los laboratorios y comienzan a inundar las oficinas, las fábri. cas y los organismos gubernamentales. En estos años se fragua el mito de la máquina o, si se quiere, el maquinismo; la sociedad pasa del desconocimiento al asombro. Diez años más tarde el asombro se transforma en desencanto: los usuarios de los ordenadores, que hab ían depositado en estas máquinas todas sus esperanzas, se dan cuenta de que la informática no es ninguna panacea universal, que por sí mismo el proceso de datos no aumenta la productividad, ni hace crecer la cifra de ventas ni> mejora los resulta. dos. Quizá por estas razones fos respon. sables de las empresas continuaban haciendo una total dejación de su responsabilidad, abandonando en manos de los técnicos todas las decisiones inherentes a la utilización de la informática en sus empresas. A pesar de todos los problemas que estamos mencionando, el "boom" de la informática continuó, y lo que en los años cuarenta no era más que unas cuantas máquinas aisladas se ha trans. formado en una industria con centenares de miles de equipos repartidos por todo el mundo. Los años setenta alumbran la unión de la informática y las telecomunicaciones, matrimonio que, aunque mal avenido, pudo eludir el divorcio. Co. mienzan a aparecer equipos terminales (pantallas, teleimpresoras, etc.), que facilitan el acceso a distancia al ordenador central, el cual, merced a la tecnología del almacenamiento masivo de información, permite la consulta a bases o bancos de datos de decenas de miles de millones de caracteres. Ante la intrusión del ordenador en la vida privada, el ciudadano pasa del desencanto al temor, pues se da cuenta de que una perversa utilización de esta tecnología puede sumir a la sociedad en la más negra y despiadada de las dictaduras; las profecías de George Orwell en .sú novela "1984" comienzan a estar cada vez más próximas, con el consigúiente miedo por parte del ciudadano. A lo largo de esta sucinta historia del fenómeno informático no hemos encontrado la única actitud que debiera haber adoptado la sociedad desde el principio, y ésta no es ni más ni menos que el puro y simple realismo; esta actitud puede conseguir que el hombre, y no la máquina, se convierta en el auténtico protagonista del fenómeno informático. Por aquello de seguir las pautas encontradas en los libros de historia, podemos clasificar los años transcurridos desde 1940 en edades históricas, con lo que obtendríamos el siguiente resultado: (Cuadro 1). TELEMATICA Creo que alguien ha dicho que las ideas originales que se le ocurren al "españolito de a pie" deben sufrir un pe. ríodo de hibernación hasta que son inventadas en el extranjero, para que la idea original se convierta en pura adaptación y pueda gozar de la tibia aceptación de sus congéneres. Va he tenido la oportunidad de sufrir este síndrome cuando en mayo de 1977 alumbré el vocablo "telemática" como título de un artículo publicado en una revista técnica. En ene. ro de 1978, y a ra íz de la publicación en nuestro país del informe Nora-Minc, alguien tuvo Ja genial idea de escribir que la telemática era simplemente la traducción de la palabra "telematique", inventada en Francia; aunque me Quede el oro gullo de que este extraño vocafffo se haya convertido en moneda de uso corriente no sólo en castellano, sino también en francés e inglés ("telematics"). he de reconocer con humíldad que todo ello se debe al informe de los franceses, que, como muchas otras veces, nos han dado una lección de cómo promover las ideas mediante una mezcla inteligente de chovinismo e imperialismo. Si nos limitamos a lo puramente tecnológico, la telemática no es más que la fusión o integración de dos tecnologías -informática y telecomunicación- en una sola, con lo cual a partir de ahora la telemática abarcará el inmenso y poderoso mundo del ordenador y el teléfono. Si es importante esta definición tecnológica de la telemática, lo es mucho más la que la considera como nueva actitud ante el fenómeno informático, puesto que, como ya hemos dicho, esta nueva concepción devolverá al hombre el protagonísmo que le corresponde. Si la sociedad ha padecido treinta y cinco años de sometimiento informático, tiene por delante toda una eternidad de protagonismo telemátíco. Si a alguno de mis lectores le parece un poco fuerte la prímera parte de este aserto, no tiene más que pensar que una única empresa controla más del 60 por 100 del mercado mundial, con lo que la tiranía que puede ejercer sobre el mismo coloca a éste en un oscurantismo muy superior al de nuestros antepasados medievales; si este argumento aún no es suficíente, baste con decir que durante muchos años la situación del comprador de un ordenador es similar a la de un ciudadano recién motorizado que compra un coche y el fabricante le obliga a echar gasolina en un surtidor específico, utilizar una única marca de aceite, reparar el vehículo en un único taller, le dice dónde tiene que veranear y le obliga a ir al lugar de veraneo por una ruta predeterminada. Eras informáticas Técnicas Actitudes Prehistoria Edad Antigua Edad Media Edad Moderna Edad Contemporánea Cálculo científico Proceso de datos Informática Teleinformática Telemática Desconocimiento Asombro Desencanto Temor Realismo Cuadro 1 sociales comenzaron a gestionarse a principios de siglo, justo es reconocer que partir el mundo en tres bloques (USA, URSS y los demás) es un hecho real. mente nuevo, que condiciona profundamente el comportamiento de los Gobiernos y, por consiguiente, el de los go. bernados. La constante confrontación Este-Oeste, aunque en ciertos casos pueda ser positiva, entraña unos riesgos potenciales difíciles de cuantificar, pero incuestionablemente elevados. Si de la escena política pasamos al mundo industrial o, si se prefiere, al tecnológico, debemos resaltar el hecho de que después de terminada la segunda conflagración mundial comienza una frenética carrera armamentista, base del desarrollo industrial, trampolín para la sociedad de consumo, y que aporta su granito de arena hacia la total alienación de la persona. La literatura y el cine nos han presentado muchas veces personajes que más que tales desempeñan un mero papel de marionetas movidas por unos hilos que nadie sabe de dónde parten ni cuáles son las razones para que se mue" van en un sentido o en otro. Este tipo de situaciones no son exclusivas de ningún sistema político, pues tanto la dictadura como la democracia pueden ser concebidas como meros sistemas de acceso al poder, con la única diferencia de que en la primera se sube a la cumbre a través del dedo y en la segunda mediante el voto. La razón habría que buscaria quizá en que el hombre se concentra_en el.aquí y ahora, desentendiéndose del allí y mañana, sin darse cuenta de que su futuro depende mucho más de lo segundo que de lo primero. Una de las formas de sacar al hombre de su alineación podría ser la de potenciar al máximo la coexistencia, hasta tal punto que, parafraseando a Descartes, podríamos decir: "me comunico, luego coexisto", y creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en que la coexistencia tiene una dimensión mucho más amplia que la puera existencia. Vemos cómo la comunicación puede ser la base para cambiar drásticamente las pautas de comportamiento a las que nos ha condu. cido la sociedad de consumo. A principios de la década de los 40, los ordenadores eran unas inmensas máquinas llenas de válvulas que ocupaban toda una nave. El que aquí recogemos fue diseñado para ""solver ecuaciones algebraicas lineales, COMUNICACION La zoología nos ha enseñado que los animales tienen un hábitat limitado por sus capacidades físicas, tales como el olfato, la vista, la fuerza, la capacidad de desplazamiento, etc.; el hombre, por el contrario, tiene un hábitat limitado ex- " clusivamente por su intelecto, por lo que ha venido manteniendo una lucha cons" tante para romper las coordenadas espa. cio-tiempo que desde antiguo le han atenazado. Los medios de transporte han constituido una victoria sobre el es. pacio, y no hemos de olvidar que, mero ced a ellos, en el siglo XV el universo se convirtió en planeta redondo; y es interesante reflexionar sobre el hecho de que el movimiento renacentista, que re. presenta uno de los logros intelectuales más importantes jamás conseguido por el ser humano, estuviera basado en una nueva concepción del universo (el heliocentrismo de Copérnico) y del cuerpo humano (el "Tratado de Anatomía" de Vesalio). Me permito insisiir en que unos, aparentemente simples descubrimientos, constreñidos en un principio a las fronteras de las ciencias, se convirtieron en palanca impulsara de toda una revolución cultural, mediante la cual el hombre salió de las tinieblas en las que había estado sumido durante toda la Edad Media. La profunda raíz de este comuni. cante le ha llevado al hombre, desde sus orígenes, a buscar nuevos medios para transmitir ideas a sus semejantes, para dejar constancia de sus descubrimientos y, en suma, para coexistir. Desde el descubrimiento de la imprenta hemos de esperar hasta la aparición del telégrafo, para asistir luego a una larga serie de logros científicos o tecnológicos que han alumbrado la aparición del teléfono, la radio y la televisión; todos estos medios de comunicación han creado una malla física de cables que interconectan hogares, ciudades, naciones y Gonti. nentes, lo que Marshall McLuhan da en llamar "la aldea global". Los medios de comunicación hacen que las distancias aparentes que separan a los hombres queden reducidas a las dimensiones de una pequeña plaza de pueblo. La tecnología básica de los medios de comunicación es la electrónica, y ésta nació de la carrera armamentista y se desarrolló espectacular mente durante la ca. rrera espacial para permitir reducir al máximo el tamaño y el peso de los equipos montados en los cohetes espaciales. La electrónica ha sido la base de los ordenadores, con lo que éstos también nacen de la carrera armamentista; no hemos de olvidar que el primer ordenador se fabricó para resolver problemas de balística. INFORMATICA No quisiera caer en la trampa de Luis Arroyo, Premio Nacional de las telecomunicaciones españolas CONSTRUIR EL FUTURO: NO ADIVINARLO La Comisión de Telemática nos remite el presenteartícu lo, premio nacional de las telecomunicaciones españolas, otorgado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones con motivo del Día Mundial de las Telecomunicaciones. Su autor es nuestro compañero LUiS ARROVO GALAN, Director General de Entellbermática. No es tarea fácil sintetizar los aspectos básicos del ser humano, pero creo que la cultura y la orientación hacia el fnturo son las características básicas y hasta esenciales de la persona. Según dicen algunos diccionarios, la cultura es la que diferencia auténticamente al hom. bre de los demás seres vivos; por lo que se refiere a la segunda característica, ésta presenta una doble vertiente: la preocupación por el futuro mediato nace del materialismo, y el futuro lejano, o más allá, es consecuencia de su religiosidad. Hasta hace no mucho tiempo el fu. turo ha sido cosa de futurólogos, hechi. ceros, brujos, profetas; en suma, se trataba de actividades con un cierto sentido mítico o, si se quiere, deshumanizado. En los últimos años han aparecido unas nuevas corrientes de pensamiento, en las cuales la preocupación por el futuro no nace de un deseo de adivinarlo, sino de una firme decisión de construirlo, porque la persona y la sociedad cada vez son más conscientes de que día a día están fabricando su mañana. Esta preo. cupación puede ser a nivel individual, colectivo o incluso estar insertada en organizaciones como el Club de Roma, cuyo objetivo principal o fundacional es el futuro. Los cuatro informes que hasta la fecha ha publicado el Club de Roma tienen como mensaje principal el concienciar al individuo y a la sociedad de Que estamos fabricando un futuro, bueno o malo, pero que lo estamos fabricando, ,entre todos y todos lo sufriremos o lo disfrutaremos; por otra parte, estos in. formes tratan de cuantificar el futuro, analizándose los problemas del crecimiento ilimitado, estudiando la encrucijada en que se encuentra la humanidad, definiéndose un nuevo orden internacional y, por último, abordando el tema del aprendizaje. LA SOCIEDAD EN QUE VIVIMOS Aunque llena de achaques, la sacie. dad en que nos ha tocado vivir apenas ha cumplido los seis lustros, puesto que es a partir de 1945 cuando la Conferencia de Yalta y los Acuerdos de Breton Woods configuran la escena política y económica de nuestro mundo. Admitiendo que algunas de nuestras características.
30 oct 2015