Artículo BIT
De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno La reciente celebración de un seminario en torno a la planificación en telecomunicaciones, vaió, una vez más, para reactivar el debate lo concerniente a la pendiente ordena.ión y racionalización del sector, asunto, de tanto plantearlo desde tribunas de todo tipo ya levanta escepticismo incredulidad entre quienes piensan, o irisaban, que esto debería ser mucho eolítica real por solucionarlo. Está visto lueen algunas áreas habría que reconveri ir a la propia Administración. Y es que «a voluntad política que muchos creímos ver al inicio del mandato del actual Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones en sus primeras declaraciones, allá por los meses de Febrero y Maro de 1983, resultó, con el peso del tiempo, un espejismo. En su intervención en nuestro Colegio en aquella época, que ya va para dos años, y tirando de archivos, Enrique Barón señalaba la imposibilidad de establecer, como hubiera sido su deseo, un amplio debate nacional sobre el futuro de nuestras telecomunicaciones, tal y como estaba ocurriendo en otros países. Desgraciadamente, decía la situación límite a la que se ha llegado no permite excesivas demoras. Hay que actuar pronto y con energía. Cabe ahora preguntarse a qué se refería Enrique Barón cuando se refería a actuar pronto y con energía Es pronto no haber logrado nada al cabo de dos años Resulta actuar con energía ir descendiendo escalones en los objetivos hasta un momento, el actual, en que ya casi ni sabemos dónde estamos Ahora parece que está a punto de publicarse en el B.O.E. la creación de una Secretaría General de Comunicaciones, de quien dependerían dos Direcciones Generales, una de Correos y otra de Telecomunicaciones. Si ello es cierto, que ojalá lo sea cuando estas líneas vean la luz, mucho ha costado dar tan necesario paso. Suponiendo que por fin lo sea, cabe preguntarse cómo se va a hacer funcionar adecuadamente un nuevo Departamento sin el personal adecuado, sin medios humanos suficientes. La muy recien te publicación en el B.O.E. de un Real Decreto por el que se aprueba la oferta de empleo público para 1985 deja entrever cuáles serán los problemas reales de este nuevo organismo. El mencionado Real Decreto prevé la contratación de 27.841 empleos de nueva creación en la Administración española 135 ingenieros de caminos, 10 arquitectos, 30 ingenieros industriales, 20 ingenieros de minas, 70 ingenieros agrónomos, 40 ingenieros de montes y 5 ingenieros navales. De telecomunicación, ni uno solo. Que conste, de entrada, que, como colectivo, no necesitamos. Estamos saturados de trabajo. Pero, aunque no lo sienta por nuestra profesión, sí lo siento por la Administración. Por la ceguera de quienes deben llevar a buen puerto, sin saber a ciencia cierta dónde está el Norte, nuestras telecomunicaciones se ven así privadas del concurso de profesionales adecuadamente preparados. Destaquemos que que ingresaron en la Administración lo hicieron ya ocho años. Seguiremos, pues, disfrutando de los mismos profesionales que hasta la fecha y de la misma destecnificación que tantas veces hemos denunciado desde estas mismas páginas. Aquí, desde luego, está costando demasiado que llegue el cambio. Para que sirva de referencia y porque los considero, en muchos aspectos, procesos análogos, convendría recordar el nacimiento de la Dirección General de Electrónica e Informática hace aproximadamente 5 años. La electrónica y la informática, contraban dispersas entre las competencias de múltiples y variados estamentos oficiales, sin que nadie entendiese fundamentalmente de ellas. Las enormes presiones, especialmente desde la industria coordinada en aquellos momentos desde ANIEL, lograron la creación .de la Dirección General solicitada. Los resultados desde entonces están a la vista. Ahí está, entre otros logros, el Plan Eléctrico e Informático Nacional, al que jamás se hubiera soñado llegar de no haber contado con la mencionada Dirección General. Creo sinceramente que en tanto no se tenga un responsable único de nuestras te inapreciablemente en este forma, ni recurriendo a que la política global del Gobierno no está por de 8BIT tender las nuevas tecnologías y ello repercute sobre las telecomunicaciones, puede justificarse el vacío actual. Frente a la ineficacia de parte de la Administración, destaquemos lo contrario en el caso del equipo que dirige Joan Majó. Destaquemos los esfuerzos que se realizan últimamente por apoyar nuestra industria nacional. El camino elegido es el que a continuación paso a detallar. Garantizados los acuerdos con las empresas multinacionales, que, por suficientemente aireados, no explico, se ha pasado al establecimiento de ayudas concretas a las industrias de capital y tecnología nacionales. Del presupuesto de 1984 sobraron algunos millones, que se repartieron entre aquellas empresas que justificaron inversiones en I D durante dicho año. Ello se hacía en cantidades que oscilaban en función de lo que cada uno había invertido en base al mencionado concepto. A esta ayuda puntual, que a la mayoría de las empresas sorprendió, por desconocida, y agradó a la vez, sigue, y esto es lo más importante, una 3yuda global a cuatro años con aquellas industrias que programen sus necesidades a cuatro años y negocien dichas perspectivas con la Administración. Se puede anticipar que, hasta el momento de redactar esta líneas sólo Eliop, S.A. y Electrónica Ensa han firmado sus acuerdos con la Dirección General de Electrónica e Informática, pero que están en plenas negociaciones la mayoría, es decir, el Grupo Piher, Fagor, Piher Electrónica, Televes, Aurki, Tagra, Elbasa, Premo, Autrón, Experiencias Industriales, Amper, Equipos Electrónicos, Diseda, Investrónica y Ceselsa. Entre todos han programado invertir casi 17.000 millones durante el período 8487, comprometiéndose a alcanzar una producción global de 73.000 millones y una exportación por valor de 25.000 millones en el mismo período. El solo ejercicio que supone para las empresas del sector programar y cumplir en negociaciones con la Administración, y con su posterior seguimiento, un programa a cuatro años, ya resulta un importante logro. Puede interpretarse que la industria nacional, hasta la fecha sin ningún apoyo real y efectivo desde los poderes públicos, empieza a descubrir que tal apoyo empieza a existir, y que, en algunos casos, hasta tiene nombres y apellidos. Tras el que viene el lobo, algunos ya empiezan a verle las orejas. Ala Dirección General de Obras Hidráulicas le dieron este pasado mes de Diciembre el premio Actualidad Electrónica al organismo ajeno al sector que más había colaborado en beneficio de nuestra industria electrónica nacional. El tiempo está demostrando lo merecido del veredicto final del jurado. La reciente adjudicación del control automatizado de ia cuenca del Segura, con un presupuesto cercano a los mil millones de pesetas, a la industria nacional con equipo de diseño y fabricación propio, así lo demuestran. Quienes durante años han venido pidiendo para el sector electrónico soluciones puntuales como ésta, deben valorar la labor realizada por esta Dirección General y desear que el ejemplo cunda. Pensemos lo siguiente existen lo que se suele llamar nichos tecnológicos, donde nuestra Industria debe, tiene, que estar presente y, al menos en nuestro país, en cabeza, por tecnología y mercado, y, para ello, tanto Administración como empresarios y sindicatos deben hacer esfuerzos especiales. Cuando, en determinadas áreas, la Administración, que tiene la capacidad de la demanda, organiza y planifica ésta, y encuentra el adecuado eco en la industria nacional, en calidad y precio, los resultados han de ser espectaculares. Ya no puede venderse la solución de que para que nuestra industria particípela Administración debe pagar más, y, a veces, con peores resultados. Acordemos en exigir a la Administración un esfuerzo por planificar su demanda. Pero sólo cuando a continuación la industria nacional está a la altura de las circunstancias, el modelo funciona. Los medios para lograrlo son ya harto conocidos financiación del í D, apoyo a la buena gestión empresarial desde el Estado, política de prototipos, planificación de la demanda, homologación de equipos, etc. etc. En determinadas áreas, como Defensa, Electrónica Industrial, o Telecomunicaciones, ello es perfectamente posible. En Defensa por su carácter estratégico y el actual esfuerzo, por razones evidentes, que se está realizando en lograr suministradores con tecnología y fabricación nacionales, siempre que ello sea posible. En Electrónica Industrial, aunque no por causas, sucede algo parecido el hecho de que se trate de y sistemas casi siempre a medida del usuario, facilita enormemente la actividad de la industria nacional. Sobre telecomunicaciones me reitero en lo que afirmé desde esta misma tribuna en el número anterior. Increíble en 1985 la Administración no contratará ni un solo Ingeniero de Telecomunicación. La actuación de la Dirección General de Obras Hidráulicas, un ejemplo a seguir. La Dirección General de Electrónica e Informática hace, por fin, esfuerzos por apoyar la Industria Nacional.
30 oct 2015