Artículo BIT
FRONTERA. La ley del mínimo esfuerzo
En el artículo “La economía española vista por un ingeniero”, publicado en estas páginas hace ya dos años, recogí la opinión de que se había “destrozado la productividad y competitividad española”, y en consecuencia “se anuncia el fin del ciclo” (de prosperidad). Un año después, y ante la campaña de la elecciones generales parlamentarias, el Presidente del Gobierno llamó catastrofistas y antipatriotas a quienes así opinaban. El día que escribo, la Comisión Europea –comisario Sr. Almunia- tumba los ya pesimistas pronósticos del vicepresidente 2º del Gobierno y anuncia un retroceso de un 2% del PIB en este año, y un desempleo del 19% en 2010, el más alto de Europa y el doble del de la UE. Desconozco si el presidente del Gobierno mintió cuando los expertos vaticinaban la catástrofe económica española, o sencillamente decía a los españoles lo que querían oír desconociendo la realidad y viviendo en el país de Alicia. La respuesta podría estar en otro artículo publicado aquí hace un año: “Educación para la sabiduría”, en el que indicaba que “el sistema educativo ha antepuesto la igualdad a la excelencia... y el resultado es que por primera vez en cien años, debido al efecto LOGSE, la generación más joven tiene menor nivel educativo que la anterior”. Somos responsables de no haber previsto, cuando había tiempo, la sustitución de la economía especulativa basada en la construcción en una economía del conocimiento, conduciendo el país a la recesión y a una época de vacas flacas, que si es generalizada en el mundo, en España es la peor de Europa, endeudada y con destrucción de su tejido industrial. Como el crecimiento de un país está directamente ligado a la sociedad del conocimiento, con la tecnología propia de nuestra profesión, no debe extrañar que los memes de la mediocridad educativa introducidos, ya extendidos como plaga en el tejido social, sustituyan a la ética de la excelencia por la ley del mínimo esfuerzo y produzcan estos resultados. El problema no es si quien nos dirige engaña o sólo ignora, sino el de una sociedad que elige a quien mejor representa a esta decadente mentalidad. Dejando por imposible la enseñanza primaria, secundaria y formación profesional, que al parecer no están entre las prioridades de políticos o ciudadanos (CIS), la enseñanza superior tendrá que adaptarse en 2010 al Espacio Europeo de Educación Superior, según los acuerdo firmados en 1999 por 29 países (Declaración de Bolonia). Y es ahora cuando se empieza a discutir sobre esto, lo que indica imprevisión. La pregunta de si saldremos adelante o no, es ociosa. He nacido en un país cercano al subdesarrollo que mi generación lo transformó en la 8ª potencia económica mundial. Pero si se olvidan los valores de la superación por el esfuerzo, la argentinización está a la vuelta de la esquina, pues la prosperidad no nos la regaló nadie. La adquisición y reintroducción social de la mentalidad de la excelencia corresponde a las nuevas generaciones. Al menos, los arquitectos han conseguido no degradar su profesión con el pretexto de Bolonia.
30 oct 2015