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El apalancamiento financiero
Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación [email protected] El apalancamiento financiero ¿Cómo determina una empresa su estrategia de financiación? ¿Cómo alcanza el nivel de endeudamiento óptimo? El presente artículo trata de contestar a estas preguntas. En el actual sistema capitalista una empresa debe adaptarse a las reglas del juego para poder operar en el mercado. Las reglas del juego vienen dictadas por los organismos reguladores y se han ido conformando a lo largo de los años, redefiniéndose tras las crisis financieras, hasta llegar a su estado actual. No son reglas estáticas, sino más bien dinámicas. No responden a un modelo ideal, sino más bien a un modelo en constante revisión que presume de sobreponerse a las múltiples crisis y vaivenes financieros que se han ido sucediendo a lo largo de los dos últimos siglos. Entre las reglas del juego, la empresa debe estructurarse en lo que posee (activo) y lo que debe (pasivo). La estructura de activo y pasivo se conoce como balance y se completa con la cuenta de resultados. Se trata por tanto de los dos estados contables por definición que dan una idea de cuál es la salud financiera de la empresa. Los dos estados contables an teriores son habitualmente auditados por compañías de auditoria como PricewaterhouseCoopers o Deloitte. El balance El balance de una empresa suele actualizarse cada trimestre y se publica en la memoria anual, coincidiendo con el ejercicio fiscal. El balance consta de los bienes que posee la empresa y las deudas contraídas. La ecuación fundamental que debe cumplirse siempre es que el activo sea igual al pasivo. El pasivo suele dividirse entre deuda y fondos propios (acciones). La deuda suele tener preferencia sobre los fondos propios y éstos se consideran subordinados a aquélla. El siguiente esquema muestra la estructura de balance simplificada en la línea de lo descrito con anterioridad: Cuando una empresa incurre en pérdidas reduce su activo y, por tanto, su pasivo. Los fondos propios tienen menor prioridad que la deuda y las pérdidas empiezan comiéndose los fondos propios. Por definición, cuando no quedan fondos propios, la empresa se declara en bancarrota y los bancos a los que la empresa adeuda se convierten en los nuevos propietarios de la sociedad. Los bancos habitualmente procederán a la liquidación del activo restante de la empresa para recuperar parte del capital que prestaron a la misma. Cuando una corporación tiene la necesidad de buscar capital para financiar nuevos proyectos de inversión como, por ejemplo, la construcción de una fábrica, tiene dos opciones: – Pedir un préstamo a una entidad financiera. – Realizar una ampliación de capital en Bolsa, si se trata de una empresa cotizada. (1) Incrementará la parte de deuda del pasivo en el balance, mientras que (2) incrementará los fondos propios. En principio, la empresa tiene una obligación contraída con los bancos que le han concedido la deuda. La obligación consiste en la devolución “La empresa debe adaptarse a unas reglas del juego dinámicas, basadas en un modelo en constante revisión, para poder operar en el mercado” bit 156 ABR.-MAY. 2006 69 INGENIERÍA FINANCIERA. El apalancamiento financiero de los intereses sobre el principal prestado, además del principal al vencimiento del préstamo. Una empresa deberá primero satisfacer el pago de intereses de la deuda a corto y largo plazo. El remanente del beneficio va a parar a los accionistas. En resumidas cuentas, una empresa que cotiza en bolsa puede obtener capital, firmando un préstamo con una entidad bancaria o realizando una ampliación de capital en Bolsa. Cada uno de los modos de financiación anteriores tiene sus ventajas y desventajas que analizamos a continuación. El ratio de apalancamiento y el coste de capital El ratio de apalancamiento se define como el cociente entre el total de la deuda y los fondos propios de la sociedad. La estrategia financiera de una empresa debe especificar qué porcentaje del pasivo se corresponde a deuda y qué porcentaje a fondos propios. Habitualmente una empresa que cotiza en Bolsa se financiará utilizando tanto deuda como fondos propios. La deuda tiene un tipo de interés asociado, que fijará habitualmente la entidad financiera, en función del perfil de riesgo de la empresa a la que se prestan los fondos. Hablamos en este caso del coste de capital asociado a la deuda. El coste de capital se refiere al tipo de interés que carga la entidad financiera por la deuda contraída. Por otro lado, y aunque parezca sorprendente, los fondos propios o acciones de una empresa, tienen también asociado un coste de capital que denominamos coste de capital asociado a los fondos propios2. Imaginemos una empresa que se financia únicamente con deuda. Imagi nemos que tiene un pasivo total de un millón de euros y que el banco le carga un tipo de interés del 5% anual. La empresa deberá generar al menos unos beneficios del 5% del total del activo para poder saldar la deuda con el banco. De otro modo, será incapaz de saldar la deuda con el banco y se declarará en bancarrota. El coste de capital es, por tanto, de un 5%. Este es el sentido del coste de capital. Cuando una empresa se financia únicamente con acciones, el coste de capital será mayor. El coste de capital ponderado se calcula como la media ponderada del coste de capital asociado a la deuda y del coste de capital asociado a los fondos propios. Se pondera según la proporción de deuda y fondos propios del balance. El coste de capital total descenderá conforme aumenta la proporción del pasivo asociado a la deuda y, por tanto, conforme aumenta el ratio de apalancamiento, como podemos observar en la siguiente figura: Caso práctico Imaginemos un caso práctico. Consideraremos un escenario con dos empresas que se financian a base de deuda bancaria y de fondos propios. Ambas empresas pueden acceder a líneas de préstamos bancarios a un 5% de interés (coste de capital de la deuda). Al mismo tiempo las dos empresas que cotizan en Bolsa pueden acudir a los mercados financieros a realizar una ampliación de capital, vendiendo acciones y por tanto consiguiendo los recursos necesarios. Consideraremos que el coste de capital asociado a los fondos propios es de un 10%. La empresa A (ver figura anterior) tiene una estructura de capital equili brada: tantos fondos propios como deuda, por lo tanto el ratio de apalancamiento será igual a la unidad y el coste de capital asociado 0.5*5%+0.5*10%=7.5%. Por otro lado la empresa B está más apalancada, es decir, tiene más deuda en relación a fondos propios. En particular tendrá 4 veces más deuda que fondos propios y por tanto su ratio de apalancamiento (D/E) será igual a 4. El coste de capital asociado a la empresa B será por tanto 0.8*5%+0.2*10%=6%. Conclusiones De lo anterior deducimos que el coste de capital desciende conforme aumenta el ratio de apalancamiento. Sin embargo, endeudarse demasiado con el fin de disminuir el coste de capital puede ser un arma de doble filo. Un alto nivel de endeudamiento puede conducir a situaciones en las que una empresa encuentre cada vez más difícil cumplir con los pagos de la deuda. Mantener un elevado ratio de apalancamiento es una estrategia financiera acertada pero, a la vez, hay que vigilar que éste no llegue a niveles demasiado altos que pongan en entredicho la capacidad de la empresa para responder a los pagos asociados a la deuda. • Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó Ingeniería Superior de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en 2000. Tras cursar el MBA del Collège des Ingénieurs en Paris y el máster en análisis financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el máster en ingeniería financiera en la University of California at Berkeley. Actualmente trabaja en la ciudad de Nueva York. 2 La interpretación de este coste de capital es sencilla: un accionista decide invertir en acciones en lugar de invertir en un activo más seguro y menos volátil como pueden ser las letras y obligaciones del Tesoro Público. La acción tiene asociado un perfil de riesgo o volatilidad mayor y por tanto el inversor en acciones debe esperar una rentabilidad mayor que la del activo libre de riesgo (letras y obligaciones del Tesoro Público).
30 oct 2015
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Inversión sostenible: la versión insostenible del actual panorama financiero
Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Inversión sostenible: la versión insostenible del actual panorama financiero La inversión sostenible se define, desde un punto de vista financiero, como la adquisición de participaciones en fondos de inversión que invierten en compañías que cotizan en bolsa y que, paralelamente, se caracterizan por implantar, aplicar y ejercer políticas sociales de gobernabilidad y gestión. El concepto de “buen gobierno”, de políticas éticas y sociales apropiadas es, en el momento actual y a ojos del autor, ciertamente abstracto. Unos lo ven como una opción en manos de la cúpula directiva de la empresa (en contraposición a un deber). Otros lo ven como un paso fundamental en la evolución de la empresa actual. No hay un conjunto de reglas claras y universalmente reconocidas que dictaminen si una determinada firma cumple con un código de buen gobierno. La gestión ética y social debe, a su vez, ser respetuosa con los individuos (proporcionar condiciones dignas de empleo) y el medio ambiente (protegerlo y no contaminar). Niveles actuales de inversión sostenible En un artículo2 publicado en el diario económico Cinco Días se facilitaban cifras que dan una idea de lo reducida y poco notoria que es la contribución de los fondos social “No hay un conjunto de reglas claras y universalmente reconocidas que dictaminen si una determinada firma cumple con un código de buen gobierno” mente éticos al actual panorama financiero. En particular, el volumen de patrimonio asociado a fondos éticos equivale al 0,56% de todos los fondos de inversión mobiliarios comercializados en España, hasta un total de 1.008 millones de euros. Los números a nivel continental no son mucho mayores, con un montante de 21.127 millones de euros en Europa o un total del 0,48% del total invertido en fondos de inversión. El lector se preguntara por qué los fondos de inversión formados por títulos de empresas que practican con el ejemplo no merecen mas atención por parte de los gestores de fondos. Los fondos éticos no tie nen por qué ser menos rentables. La evidencia responde precisamente a lo contrario. 76 bit157 JUN.-JUL. 2006 INGENIERÍA FINANCIERA. Inversión sostenible: la versión insostenible del actual panorama financiero Pioneros en la calificación ética de “En el escenario actual existen una serie de actores empresas capaces de evaluar a una empresa según su código ético y sus políticas a nivel corporativo” Existen en el escenario actual una serie de actores que, aunque todavía no ejercen un papel influyente, son capaces de evaluar a una empresa de acuerdo con su código ético y sus políticas a nivel corporativo. Esta evaluación sigue -y persigue- una lógica similar a la de la calificación crediticia (salud financiera de una empresa), que realizan las “Agencias de Rating” (Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch). A continuación citamos tres ejemplos. David Held argumenta en un libro publicado recientemente3 que las Reglas de la OCDE para Empresas Multinacionales4 son un ejemplo de cómo poner en practica un sistema global de evaluación de políticas corporativas con un enfoque social y ético. El Profesor Held argumenta que estas reglas, monitorizadas a nivel local a través de delegaciones nacionales, permitirían penalizar a aquellas compañías que no cumplen con las mismas. Held prosigue con el testimonio de un experto de Naciones Unidas (UN) que analizó las políticas corporativas de un conjunto de multinacionales con actividad en la República Democrática del Congo. En el informe enviado posteriormente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se mencionaba que 50 multinacionales pertenecientes a países de la OCDE (entre las que se encuentra España), debían ser penalizadas por explotar ilegalmente recursos naturales del mencionado país africano. Ninguna acción ulterior ha sido llevada a la práctica contra este grupo de multinacionales. El concepto de inversión sostenible se vincula a la protección del medio ambiente. En un segundo ejemplo, destacamos la primera empresa que califica la inversión sostenible con presencia en España5: Analistas Internacionales en Sostenibilidad (AIS) que orienta su actividad a valorar la transparencia y la política de gestión de la empresa privada en cuestiones sociales y medioambientales. AIS forma parte de Triodos Bank, referente de la banca ética europea, fundado en 1980. El autor norteamericano William Greider menciona6 la firma Innovest, con sede en Toronto (Canada), que identifica centenares de indica- dores sobre el rendimiento de una empresa en temas ecológicos y sociales. Innovest asigna una calificación ética muy al estilo de las “Agencias de Rating” referidas más arriba, denominando la calificacion ética “EcoValue”. La figura piramidal que se muestra, concebida por la firma Innovest, pretende destacar que el capital financiero no es más que la punta del iceberg de una corporación, cuya base se asienta en sus políticas de gestión sostenibles: Implantación de códigos éticos, vía regulación, en materia financiera La empresa del actual sistema capitalista no se caracteriza precisamente por ser una institución sin bit 157 JUN.-JUL. 2006 77 INGENIERÍA FINANCIERA. Inversión sostenible: la versión insostenible del actual panorama financiero “Un mundo globalizado no puede permitirse la presencia y operación de corporaciones que no hacen los deberes a nivel ético, social y medioambiental” ánimo de lucro. Únicamente un conjunto de reglas contables y financieras aseguran la transparencia en la gestión económica de la misma. Simplifiquemos el escenario al máximo y supongamos que no existe una regulación que obligue a las empresas a ajustarse a un sistema contable e impositivo. En este hipotético caso, la compañía mentiría sobre sus beneficios para incremen tar el precio de la acción. Del mismo modo, la empresa decidiría no contribuir con el impuesto de sociedades, sobre el beneficio adquirido durante cada ejercicio fiscal, con el objetivo, de nuevo, de incrementar el precio de la acción. Imaginemos que no existe un sistema y que la empresa “A” decide voluntariamente ajustarse a unas reglas contables y contribuir con el impuesto de sociedades. Suponga mos una empresa “B” que no cumple ninguno de los dos anteriores requisitos. En igualdad de condiciones, “B” obtendrá un beneficio superior, e incluso lo inflará, mediante argucias contables no auditadas. “B” es claramente la ganadora. En el escenario actual sustituimos las reglas contables y financieras por las reglas éticas y medioambientales. No hay un código ético que las empresas deban cumplir de forma obligada. No se premia a una compañía por ajustarse, en mayor o menor medida, a un código ético de buen gobierno. Los fondos éticos deberían cobrar mayor importancia a medida que el fenómeno de la globalización se hace más presente en la realidad cotidiana. Algún día, el consumidor será consciente de que su elección, a la hora de adquirir un producto o servicio, ejerce una influencia directa e inmediata en la condición financiera de una empresa. Un mundo globalizado no puede permitirse la presencia y operación de corporaciones que no hacen los deberes en el plano ético, social y medioambiental. • Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó Ingeniería Superior de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en 2000. Tras cursar el MBA del Collège des Ingénieurs en Paris y el máster en análisis financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el máster en ingeniería financiera en la University of California at Berkeley. Actualmente trabaja en la ciudad de Nueva York. 2 Los fondos éticos fracasan en su implantación en España, Cinco Días, 12 de Octubre 2005. 3 Debating Globalization, Polity, 2005. 4 OECD Guidelines for Multinational Entreprises, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, 2005. 5 Llega a España la primera empresa que califica la inversión sostenible, Cinco Días, 2 de Marzo 2006. 6 The Soul of Capitalism, Simon & Schuster, 2003.
30 oct 2015
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Fondos garantizados: en el fondo una garantía
Fondos garantizados: en el fondo una garantía Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación [email protected] El actual universo de posibilidades de inversión abarca multitud de productos financieros que cubren el abanico de opciones existentes. Desde las alternativas, por su propia naturaleza más conservadoras, consistentes en fondos de renta fija, a los nuevos fondos de inversión libre (o “hedge funds”) que se anticipan más arriesgados pero con mayor proyección de rentabilidad. Dentro de este panorama, el fondo garantizado se manifiesta siempre –y valga la redundancia– como una garantía para el inversor. La inversión en renta fija cubre muchas opciones: desde bonos y obligaciones del Tesoro Público a emisiones de deuda corporativa de empresas que cotizan en Bolsa. Se caracteriza por abonar un tipo de interés que se determina en el momento de adquisición de un activo financiero de semejante naturaleza. A su vez, la renta fija más segura y, por ende, menos volátil se corresponde a la deuda emitida por entidades como el Banco de España o la Reserva Federal de Estados Unidos con una calificación crediticia máxima, usualmente conocida como triple-A. Esta calificación crediticia asume que el riesgo de quiebra o bancarrota de una economía nacional, como la española, resulta despreciable y entiende que la entidad emisora de deuda, el Tesoro Público, en el caso español, cumplirá con sus obligaciones y pagará en tiempo y cantidad el montante correspondiente a cada pago de interés o cupón. Las opciones de inversión para el pequeño ahorrador con fondos depositados en cuentas corrientes de bancos y cajas de ahorros son, a su vez, numerosas. ¿Por qué dejar esos euros en la cuenta corriente, que apenas proporcionan rentabilidad, si se pueden depositar en una cuenta de ahorro que remunera el 2% ó el 3% anual? Una cuenta de ahorro garantiza un 2% ó un 3% anual a los niveles actuales de tipos de interés, fijados por el Banco Central Europeo (BCE). Para garantizarlo, la entidad financiera debe invertir los fondos de los inversores particulares en renta fija de la máxima calificación crediticia. Los Fondos Garantizados Tras la opción más segura y menos volátil para el pequeño inversor (la cuenta de ahorro que proporciona una rentabilidad fija y segura), se contabilizan otras opciones que incrementan el riesgo y la rentabilidad. El lector no puede -ni debe- olvidar que el binomio riesgo-rentabilidad es uno de los principios fundamentales en materia financiera. Cualquier opción que anuncie mayor rentabilidad vendrá necesariamente asociada a un mayor riesgo. Nadie puede garantizar una rentabilidad superior a la que proporciona el activo libre de riesgo (los bonos y obligaciones del Tesoro Público, en este caso). Nadie puede garantizar una rentabilidad superior a la que proporciona el activo libre de riesgo (no se trata de un error tipográfico, es importante incidir en esta máxima financiera que, con tanta facilidad, olvida el pequeño inversor) 2. El Fondo Garantizado constituye la siguiente opción, la cual sigue a la cuenta de ahorro (que proporciona una rentabilidad fija y segura), en los términos del binomio riesgo-rentabilidad. El Fondo Garantizado ofrece un mayor recorrido de rentabilidad a expensas de aumentar la incertidumbre en el rendimiento alcanzado. Pongamos un ejemplo: un fondo de bolsa garantizado a un plazo fijo de un año. Este fondo garantiza que al vencimiento (un año), el inversor recuperará por lo menos el montante que invirtió. Además, remunera un determinado porcentaje de la subida del índice bursátil especificado, por ejemplo, el IBEX 35. Este porcentaje puede ser de un 40% ó de un 50%, y lo fija la entidad financiera que comercializa el fondo garantizado, en función de las características intrínsecas del índice. ¿De qué estamos hablando exactamente? Supongamos que disponemos de 1.000 euros en la cuenta corriente del banco. La cuenta corriente, por lo general, no proporciona rentabilidad alguna (más bien, los intereses que genera ese capital improductivo a nuestros ojos, pasan a ser patrimonio del banco y de sus accionistas). Una alternativa sería depositar los 1.000 euros en una cuenta de ahorro a plazo fijo que remunere, por ejemplo, un 3% anual. Al cabo del año dispondremos de 1,030 euros. Supongamos, en un segundo caso, que decidimos invertir en un fondo garantizado. Al ser garantizado, se nos asegura que al cabo de un año, o cuando vence el plazo fijado, dispondremos de los 1.000 euros. Además obtendremos una rentabilidad adicional si el índice bursátil ha subido en ese período de tiempo. Veamos dos opciones en función de que suba o baje el índice bursátil (o, como popularmente se dice, si la bolsa ha bajado o subido durante ese año): El índice bursátil sube un 20% (en torno al recorrido alcista del año 2005 en el mercado bursátil español). El fondo garantizado proporciona un 50% de la subida del índice bursátil. Por tanto, al importe garantizado (1.000 euros), que se corresponde con la inversión inicial, tendremos que sumar un 10% de rentabilidad adicional (un 50% del 20% de subida), ó 100 euros, para un total de 1.100 euros. El índice bursátil baja. En este caso, independientemente de cuánto disminuye éste último, mantendremos la inversión inicial de 1.000 euros, porque se trata de un fondo garantizado. ¿Qué tipo de inversor es usted? ¿Qué prefiere, una inversión segura o está dispuesto a sacrificar la seguridad de la inversión a cambio de mayor recorrido en la rentabilidad? Pregúntese qué opción de las dos indicadas más arriba elegiría: la primera en la que al cabo de un año obtiene 30 euros adicionales; o, la segunda, en la que quizás obtenga 100 euros adicionales o, quizás, ningún euro adicional. Diversifique su inversión. Contemple las opciones seguras y las menos seguras. Deposite el grueso de su patrimonio en inversiones más conservadoras pero no deje de destinar parte de los fondos a inversiones más arriesgadas con un mayor potencial de crecimiento. Y no olvide que nadie, nadie puede garantizar un rendimiento superior al ofrecido por el activo libre de riesgo. Tampoco que el binomio riesgo-rentabilidad es uno de los principios fundamentales en materia financiera. Sienta curiosidad por cualquier activo que su entidad financiera le intente vender, ya sea caja de ahorros o banco comercial. Pregúntese el por qué de una determinada rentabilidad. No se deje intimidar por la aparente complejidad de los productos financieros disponibles a día de hoy. Forme su cultura financiera, eduque su instinto inversor y no pierda de vista que hay tantos productos buenos como malos, que una gestión activa de patrimonio requiere de un historial pasado de rentabilidades superiores a la media, que esos ahorrillos de toda una vida bien merecen encontrar un destino que los incremente en menor o mayor medida. Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó Ingeniería Superior de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en 2000. Tras cursar el MBA del Collège des Ingénieurs en Paris y el máster en análisis financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el máster en ingeniería financiera en la University of California at Berkeley. Actualmente trabaja en la ciudad de Nueva York. 2 La excepción a la regla la conforman depósitos al 6% ó 7% a un plazo temporal de un mes, que el autor considera herramientas publicitarias de captación de fondos más que productos financieros que ofrezcan una rentabilidad sostenible a plazos más largos.
30 oct 2015
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DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (1)
DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (1) Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación http://jaime.pozuelo.org Con esta colaboración el autor comienza una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del Tercer Mundo. A lo largo de una serie de diez contribuciones, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. l sistema económico-financiero mundial está articulado en torno a una serie de instituciones multilaterales que fijan, en muchas ocasiones, la línea de las políticas económicas de las diferentes administraciones nacionales. Estas instituciones se conocen por el nombre de Bretton Woods3 y su origen se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial en 1944. En aquella época, el economista norteamericano John Maynard Keynes propuso la creación de instituciones de alcance mundial que contribuyeran a la estabilidad económica y pudieran asegurar el crecimiento económico y el progreso en las distintas naciones del mundo. La foto en blanco y negro muestra a los economistas Harry Dexter White (izquierda) y John Maynard Keynes (derecha) durante el transcurso de la conferencia. El papel bien definido, tanto del Banco Mundial como del Fondo Monetario Internacional (FMI), se ha ido -en opinión del autor- difuminando con el paso del tiempo y, en numerosas ocasiones, sus labores e intenciones se solapan parcialmente. Históricamente, el Banco Mundial ha ejercido de manera más notable su papel como actor en contra de la pobreza extrema de muchos países, proponiendo políticas económicas que fomenten el crecimiento y realizando préstamos a proyectos de desarrollo sostenible. Por el contrario, el FMI propone, grosso modo, políticas macroeconómicas austeras a los países altamente endeudados (deuda externa), con el fin de que éstos no incurran en déficits fiscales que les conduzcan al impago de sus obligaciones a los acreedores del Primer Mundo, a la vez que “rescata” a países en crisis económica de la situación de quiebra o bancarrota, utilizando préstamos monetarios e imponiendo posteriores políticas macroeconómicas (excesivamente) austeras. Se trata pues de un escenario relativamente estático en el que, aparentemente, las reglas del juego están fijadas de antemano y en el que queda poca cabida para soluciones alternativas que permitan generar recursos monetarios adicionales. Un sistema que no ha existido siempre del mismo modo. Un sistema cuya naturaleza se ha ido forjando a lo largo de los años y de las crisis económicas. Un sistema que no es, a pesar de lo que aparenta, estático, aunque su mastodóntico tamaño y naturaleza burocrática lo hacen un gigante incapaz de reaccionar a los retos y amenazas del mundo presente. ¿Cuál es el papel de las economías nacionales? Dentro del contexto orientado a proponer medidas que permitan aumentar de forma considerable el montante económico que el Primer Mundo dedica anualmente a ayuda al desarrollo, las economías nacionales de los países desarrollados pueden y deben ejercer un papel más activo y no necesariamente alineado con las políticas austeras impuestas por los organismos multilaterales a los que se ha hecho referencia en la sección anterior. Existen mecanismos alternativos que no se han tenido en cuenta en la actualidad y que podrían ser implementados con consecuencias fundamentalmente positivas para los países más desamparados. Políticas económicas diseñadas - en y desde el Primer Mundo- para cambiar el escenario de pobreza extrema al que se enfrenta la mayoría de la población mundial. Dentro de este contexto, proponemos en este artículo inaugural de la serie de diez, el primero de los mecanismos que se sugieren como alternativa. La deuda nacional: un tesoro público con mucho potencial La deuda nacional es una herramienta que permite a los gobiernos actuar en tiempos de crisis económica para financiar, con gasto público, infraestructuras y servicios públicos que, por un lado, permitan conservar el “Estado del Bienestar”, y por otro, mantengan la tasa de desempleo en niveles sostenibles. Son los famosos déficits y superávits que siempre se entremezclan en los informativos de sobremesa con la comida de las tres. Déficits y superávits que se suelen alternar en tiempos de bonanza y crisis económicas. Una política económica austera impondrá un techo máximo al déficit, de modo que una economía nacional no se endeude en exceso. En cierto modo, es la manera en la que el “Tío Sam” está financiando la alargada guerra en Irak o las inundaciones de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Una preocupación, la del endeudamiento excesivo en el tiempo actual, que tendrá repercusiones en nuestros hijos y nietos, según dicen algunos. Por qué causas merece la pena endeudarse en exceso a nivel nacional, es otra pregunta a la que algunos de nuestros dirigentes deberían responder. El nivel de deuda nacional relativo al Producto Interior Bruto (PIB) varía en función del país que consideremos. La siguiente figura indica el nivel de deuda como porcentaje del PIB para una serie de economías de países integrantes de la Unión Europea4: El nivel de deuda varía en función del país que se considere, habiendo países escasamente endeudados, como Luxemburgo, y otros altamente endeudados, como Italia o Grecia. Por otro lado, la economía española alcanzó su máximo de deuda pública sobre el PIB en 1996, con un 57 por ciento, y ha ido disminuyendo el nivel de deuda paulatinamente hasta llegar a niveles de en torno a un 40 por ciento. Entre los requisitos del Tratado de Maastricht, de adhesión a la Unión Económica y Monetaria, se encontraban dos relacionados con el nivel de deuda: que el déficit público no supere en ningún caso el 3 por ciento del PIB, y que la deuda pública no supere el nivel del 60 por ciento del PIB. En repetidas ocasiones, estos niveles han sido rebasados, como ha sido el caso reciente de Francia y Alemania respecto al límite del 3 por ciento en el déficit fiscal, o Grecia e Italia, respecto al límite de deuda pública del 60 por ciento del PIB. Observando el nivel actual de deuda en España y otras economías de la zona Euro, concluimos que sería posible incrementar la deuda en unos cuantos puntos porcentuales con el fin de destinar los fondos obtenidos de este modo a la creación de un gran fondo de ayuda al desarrollo5. Impacto de un nivel elevado de deuda En anteriores artículos hemos presentado el papel desempeñado por las “Agencias de Rating” o de calificación crediticia6. Del mismo modo que una agencia asigna una calificación crediticia a una empresa, también la asignará a una economía nacional. Son los denominados “rating soberanos”. La siguiente tabla indica el número de países que han obtenido una calificación crediticia desde 1970 y la calificación crediticia en cuestión: Como observamos a partir de la tabla siguiente, en 1970 tan sólo ocho economías nacionales obtenían calificación crediticia6. En el 2006 este número aumentó de forma considerable hasta alcanzar casi el centenar. La calificación crediticia es fundamental para una economía porque, en función de la misma, la economía nacional tendrá un coste de endeudamiento mayor o menor. España tiene en la actualidad una calificación crediticia AAA o máxima, lo que equivale a afirmar que el riesgo de impago o de quiebra (como le ocurrió a Argentina a comienzos de la década) es mínimo. Por tanto, el inversor en deuda pública española con una calificación crediticia AAA exigirá un tipo de interés reducido a cambio (el lector no debe olvidar la relación entre riesgo y rentabilidad). El nivel de endeudamiento afecta muy directamente al riesgo de impago o quiebra de una economía nacional. A mayor endeudamiento, mayor será el riesgo de impago o quiebra, fijado por la calificación crediticia. El nivel de deuda actual de una economía nacional determina si la misma puede o no llevar a cabo un endeudamiento adicional de un nivel importante (en torno a un 10 por ciento). Incurrir en un endeudamiento adicional conlleva la obligación de realizar futuros pagos a aquellos inversores que deciden invertir en deuda. Un nivel sostenible de deuda garantiza el pago futuro y un incremento no excesivo no supondrá un empeoramiento de la calificación crediticia soberana. El siguiente diagrama pretende resumir las limitaciones expresadas más arriba. Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó Ingeniería Superior de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en el 2000. Tras cursar el MBA del Collège des Ingénieurs en París y el máster en Análisis Financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el máster en Ingeniería Financiera en la University of California at Berkeley. Actualmente cursa el máster en Desarrollo Económico Local en la London School of Economics. 2 “Decem” es el término en latín equivalente al número diez. 3 Con el objetivo de reconstruir el sistema económico internacional, delegados de 44 naciones aliadas se reunieron en la ciudad estadounidense de Bretton Woods, en una conferencia que dio origen a los mencionados organismos. 4 Según datos recopilados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). 5 Con posterioridad se explicará la forma de administrar los fondos obtenidos como resultado de incrementar el nivel de deuda en un 10 por ciento del PIB. 6 Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch son las tres principales Agencias de Rating.
30 oct 2015
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DECEM2. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (2)
DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (2) El mundo de hoy en día es un mundo a tres velocidades. Un mundo en el que el sistema capitalista se ha impuesto a aquel con el que durante décadas rivalizó respecto a su condición inexpugnable de modelo económico de facto. Un mundo con una brecha económica que no deja de crecer, y que afecta ya al 80 por ciento de la población de un planeta poco solidario llamado “Tierra”. Un sistema, el capitalista, basado en la economía de mercado y el beneficio económico. El presente artículo sugiere una tasa destinada a compensar la desigualdad, fruto de pasados procesos de colonización que agudizaron los desequilibrios de riqueza ya existentes. Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación [email protected] La contribución corporativa: el grano de arena de la empresa privada La sociedad occidental del mundo presente se sustenta en una base económica y financiera que se ha ido forjando a lo largo de las décadas y tras sucesivas crisis que azotaron a países y sociedades a golpe de devaluaciones forzosas, reventones bursátiles y crisis que hicieron madurar el denominado sistema capitalista. Una sociedad, por tanto, vertebrada desde su raíz en los principios de libre mercado, de la ley de la oferta y la demanda, en que el espíritu emprendedor se premia cuando un proyecto empresarial se materializa y se convierte en público mediante una oferta pública de venta de acciones. Las sociedades más avanzadas operan bajo la tutela del libre mercado, pero se sustentan gracias al poder impositivo de las Administraciones Públicas. La incapacidad, a nivel tributario, de economías como la rusa o la argentina, alimentaron las crisis económicas que azotaron sus estructuras económico- financieras en 1998 y 2002, respectivamente. El beneficio corporativo es, a ciencia cierta, la recompensa del emprendedor al trabajo bien hecho. Un beneficio corporativo que se tasa en mayor o menor medida. Un beneficio corporativo que supone el pilar de la valoración bursátil de aquellas compañías que cotizan en los mercados financieros. El mercado bursátil constituye un elemento clave en la coyuntura y estabilidad económica de un estado soberano. Posibilita la financiación de grandes proyectos, a la vez que la abarata. Democratiza el acceso al capital y permite al pequeño ahorrador ser partícipe de las ganancias cuando las hubiere. Un panorama, el descrito con anterioridad, que ex–ante resulta satisfactorio. Satisfactorio si el poder no se reparte entre unos cuantos que acaban jugando el papel de mano invisible de Adam Smith. Un panorama, el descrito con anterioridad, que premia la capacidad gestora del individuo, al mismo tiempo que penaliza al trabajador de clase media el cual, cada vez con mayor dificultad, encuentra la estabilidad deseada por todos aquellos que formamos parte de una sociedad denominada del “bienestar”. El éxito de las compañías multinacionales no es únicamente fruto de los aciertos del tiempo presente. Lo es también del favoritismo de tiempos pasados, del abuso de una posición dominante, de la mala práctica del desequilibrio negociador frente a estados frágiles -controlados por dictadores déspotas- de la explotación durante décadas de recursos naturales y humanos. La sociedad occidental proporciona oportunidades, a través de sus grandes empresas, a las sociedades en vías de desarrollo. Pero tambien es parcialmente culpable de sus políticas pasadas, con consecuencias nefastas en la realidad presente del mundo pobre. Permitamos que el emprendedor siga albergando la motivación de arriesgarse en un proyecto personal, de levantarse cada mañana con la pasión de ver su negocio prosperar. Permitamos que se le premie mediante la retención del beneficio corporativo. Pero compensemos a las sociedades que sufrieron los abusos del proceso colonizador, a lo largo de siglos de historia, con el beneficio de compartir parte de esas ganancias que hoy suponen la piedra angular del sistema capitalista de los denominados países industrializados. El valor bursátil3 Uno de los principios clave de la economía financiera se centra en el cálculo del valor bursátil de una corporación. La definición técnica diría que el valor bursátil se determina sumando el valor presente de los flujos de caja futuros. Tan rimbombante expresión no es más que la suma de los beneficios futuros, actualizados a unidades monetarias del momento actual. No es lo mismo ganar un millón de euros hoy que el año que viene, o que dentro de diez años. Los precios aumentan porque existe inflación, un fenómeno económico que subyace detrás de la pérdida de valor del dinero conforme transcurre el tiempo. Los beneficios futuros están sujetos a incertidumbre: a incertidumbre macroecónomica, a riesgos de todo tipo (operacional, de mercado, de crédito, de tipos de cambio, etc). Por consiguiente, los beneficios futuros calculados para determinar el valor presente de una corporación son beneficios esperados. Es un juego de expectativas y las expectativas cuentan. Si las expectativas se baten, el valor bursátil de una corporación subirá, si no se cumplen, el valor bursátil descenderá. De este razonamiento se puede derivar el comportamiento de un valor bursátil en función de la tasa corporativa que se aplique. A mayor tasa corporativa (el llamado “impuesto de sociedades” dentro del sistema tributario español), menor es el beneficio. Por tanto, el valor bursátil debería disminuir. Sistemas fiscales como el irlandés, con una tasa corporativa relativamente baja respecto a otros sistemas tributarios de la zona Euro, han conseguido atraer la razón social de muchas corporaciones, por motivos evidentemente vinculados al aumento del beneficio corporativo. Una tasa al beneficio corporativo neto El beneficio neto es el resultante después de aplicar la tasa corporativa o “impuesto de sociedades”. Supongamos que de cada 100 euros de beneficio bruto, el Fisco retuviese, por ejemplo, 30, si la tasa corporativa fuese de un 30 por ciento. Al beneficio neto proponemos aplicarle una segunda tasa, denominada “tasa decem”, que consiste en destinar a un gran fondo de inversión el 10 por ciento del beneficio neto. En el caso del que hablamos, la corporación debería depositar 7 euros de cada cien en un gran fondo de inversión. El lector podrá pensar que el beneficio neto pasa de 70 a 63 euros por cada 100 euros de beneficio bruto y que, en consecuencia, el valor bursátil de una compañía descendería automáticamente un 10 por ciento. La conclusión aparente es que la adopción de una medida similar a la propuesta haría bajar el mercado bursátil automáticamente en un 10 por ciento, en el momento de adoptarse. Piense el lector formado en economía financiera en los estados contables de la empresa privada: la cuenta de resultados y el balance, este último formado por activo y pasivo. Proponemos que el 10 por ciento del beneficio neto remanente, una vez aplicada la tasa corporativa (“impuesto de sociedades”) se invierta en un gran fondo de inversión, gestionado de acuerdo a criterios éticos y sostenibles, cuyos intereses se dedicarían a ayuda al desarrollo en economías emergentes y del otrora bien denominado Tercer Mundo, a través de infraestructuras básicas, sistemas educativo y sanitario... Este diez por ciento del beneficio neto seguirá siendo propiedad de la empresa que, sin embargo, no podrá utilizar a su antojo. Formará parte del activo y, por ende, del pasivo. El montante se liberará en caso de quiebra de la empresa, situación en la que los acreedores podrán acceder al mismo para minimizar pérdidas y aumentar de este modo el valor recuperado, técnicamente denominado “ratio de recuperación”. La “tasa decem”, consistente en trasvasar un 10 por ciento del beneficio neto corporativo, contribuiría a aumentar el montante del gran fondo de inversión, cuyos beneficios resultantes de las estrategias inversoras se destinarían a ayuda al desarrollo. ¿Bajaría el valor bursátil de una corporación que cotizase en Bolsa si se aplica una medida similar? Es posible que bajase en medio o un punto porcentual, sin tener en cuenta el impacto que un gran fondo de inversión concebido de esta forma tendría en mercados emergentes, donde a menudo la gran corporación cosecha la mayor parte de sus beneficios. Un impacto positivo en las economías emergentes tenderá a compensar la pérdida de valor asociada a una medida del estilo de la “tasa decem”: el resultado de sumar las dos tendencias puede resultar, sin duda, positivo. Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en el 2000. Tras cursar el master en Administración de Empresas del Collège des Ingénieurs, en París, y el master en Análisis Financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el master en Ingeniería Financiera en la University of California-Berkeley. Actualmente cursa el master en Desarrollo Económico en la London School of Economics. 2 “Decem” es el término en latín equivalente al número diez. 3 Ver análisis en la última página de este artículo.
30 oct 2015
Artículo BIT
DECEM1 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (3),
DECEM1 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (3) Tasación del patrimonio: un concepto de justicia global El principio de redistribución es, en esencia, solidario y describe a la sociedad del estado de bienestar, que garantiza acceso universal e indiscriminado a servicios como la educación o la sanidad. La tasación de los patrimonios elevados, mediante un robusto sistema de tributación, y su inversión en un fondo común, puede ayudar a aumentar la justicia global. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com Las economías de los países industrializados, que integran la locomotora del sistema capitalista, en la que los países en vías de desarrollo componen el vagón de cola, se caracterizan por tener robustos sistemas de tributación, que permiten a las administraciones recaudar de forma eficiente, mediante la tasación progresiva de la actividad económica de los individuos, con distintas rentas, que disfrutan de la estabilidad proporcionada por el bien denominado estado de derecho y del bienestar. Un sistema, el tributario, basado en mayor o menor medida en el principio de la redistribución, un principio que penaliza con tasas mayores al que por otro lado disfruta de rentas mayores. Un sistema basado en el principio de solidaridad entre las rentas altas y las bajas, que supone un trasvase de recursos entre las que los disponen en exceso (rentas altas) y los que carecen de los mismos (rentas bajas). Una sociedad actual, en la que no elegimos donde nacemos, en la que no decidimos cuándo nacemos, cuánto heredamos de nuestros antepasados o con qué talentos contamos para luchar por un trozo de esa tarta denominada mercado. Una sociedad que ha sido hasta la fecha solidaria a nivel de estado-nación y, en el caso de la Unión Europea, a nivel continental. Una sociedad actual, la del mundo denominado industrializado o rico, que no puede seguir mirando hacia otro lado y debe enfrentarse a la extrema desigualdad en renta y riqueza entre el primer y el tercer mundo. Una tendencia que se está acentuando y parece no alcanzar un punto de inflexión, un punto de inflexión necesario. Orígenes del sistema redistributivo El principio de redistribución es, en esencia, solidario y describe a la sociedad del estado de bienestar que garantiza acceso universal e indiscriminado a servicios como la educación o la sanidad. De este modo, el impuesto sobre la renta se incrementará según aumenta el nivel de renta, en un régimen de tasación comúnmente conocido como progresivo. Los orígenes del sistema progresivo de tasación, que conforma la piedra angular del principio de redistribución, se remontan a los tiempos del economista Adam Smith, quien en su obra maestra The Wealth of Nations menciona que “la indolencia y vanidad del rico están hechas para contribuir con facilidad al rescate del pobre, abaratando el transporte de bienes pesados a otras partes del país”, haciendo alusión al mayor recargo que afectaba a los carruajes de la clase rica, fundamentalmente más pesados que los coches y vagones de la clase pobre. Thomas Jefferson argumentó, a principios del siglo XIX, que los aranceles a productos importados eran una forma de tasar al rico, pues el pobre únicamente adquiría bienes dentro de las fronteras del país y, por ende, no pagaba las tasas asociadas a productos importados. En la actualidad hay regímenes fiscales más progresivos que otros. En general, sociedades con un avanzado estado del bienestar se caracterizan por penalizar más a las rentas altas, frente a otras sociedades con menos servicios sociales, considerados universales o de acceso indiscriminado. En un espacio económico relativamente homogéneo como el norteamericano, el trabajador no tiene motivación para darse de alta en un régimen fiscal claramente favorecedor y menos punitivo. En un espacio económico escasamente homogéneo, como el europeo, aun habiendo claras diferencias entre regímenes fiscales como el sueco o el irlandés, no existe una movilidad geográfica a nivel laboral, similar a la norteamericana, que haga temer a los regímenes fiscales más progresivos una huída en masa de trabajadores que, por motivos de tasación, decidan emigrar a regímenes, como el irlandés, menos punitivos. Incremento de la desigualdad internación Los objetivos del milenio establecidos por Naciones Unidas en 2000, que pretenden reducir la pobreza extrema en el mundo a la mitad en 2015, requieren, entre otros, de la capacidad y habilidad de medir los índices de pobreza extrema en las naciones en vías de desarrollo. A estos efectos ha habido controversia entre reconocidos economistas, a lo largo de los últimos años, respecto a cómo evaluar la pobreza y la tendencia que describe la misma. Mientras que el economista de Columbia University Xavier Sala-i-Martin argumenta, tras un detallado estudio, que la pobreza extrema ha ido en descenso, el economista jefe del departamento de investigación del Banco Mundial Branko Milanovic, en su reciente libro Worlds Apart, presenta un escenario un poco menos optimista. La conclusión grosso modo, si uno se centra en la vista de pájaro, es que China e India, con su sostenido y vertiginoso crecimiento, están logrando disminuir de forma considerable la pobreza extrema dentro de sus fronteras, mientras que otras muchas naciones, menos populosas, fundamentalmente en Africa y América Latina han quedado rezagadas de forma considerable. Un mundo a la deriva Antes o después llegará el momento de plantear de forma seria y mesurada las bases de la solidaridad internacional, existente en la actualidad únicamente en la imaginación de una clase política anclada en los problemas del pasado y sin capacidad de reacción ante los problemas presentes y futuros que acucian al mundo actual. La sociedad del siglo XXII mirará hacia atrás y no podrá comprender la disparidad extrema entre rentas altas y bajas a nivel intra e inter nación. Una disparidad que no responde al concepto de justicia global. Un observador interplanetario, que fuese enviado al planeta Tierra y realizara un análisis objetivo y escrupuloso de la situación actual, no daría crédito a la coexistencia en el mismo espacio geográfico de diferencias tan dispares, diferencias que nunca fueron de tal magnitud y tal consistencia a lo largo y ancho de territorios y naciones. Es un concepto de justicia global. Si nunca toleraríamos una crisis humanitaria en Andalucía, Baviera o Texas, si nunca dejaríamos que un número elevado de ciudadanos de nuestro propio país se muriera literalmente de hambre y sufriera las consecuencias de una epidemia global como el SIDA, alejada de toda suerte de servicios sanitarios, por qué, en un mundo globalizado que nos beneficia de forma considerable, toleramos o, quizás, ignoramos los mismos problemas que azotan de forma salvaje a millones de ciudadanos del mismo planeta. Los problemas de un mundo globalizado han dejado de ser problemas locales que no nos afectan. Los problemas globales son problemas que, antes o después, tendrán un impacto extraordinariamente negativo sobre una sociedad occidental, hasta el momento incapaz de proporcionar soluciones proporcionales a los problemas de un mundo en caída libre, a nivel medioambiental, a nivel humano, a nivel ético, y, quizás, en crisis y, por qué no, en vías de extinción. Una tasa sobre el patrimonio La tendencia a lo largo de los últimos tiempos ha beneficiado a las grandes fortunas con la progresiva eliminación del impuesto sobre el patrimonio. Una argumentación lógica si se tiene en cuenta que el individuo de gran riqueza suele generar abundantes ingresos anuales, que ya son tasados correspondientemente a través del impuesto sobre la renta de las personas físicas. El impuesto del patrimonio, en esta línea de argumentación, incorporaría una segunda línea de tasación desproporcionada y provocaría la huída de las grandes fortunas a otros regímenes/paraísos fiscales más permisivos y menos punitivos a nivel tasativo. Sin embargo, la anterior línea de argumentación no es ni la única ni necesariamente la más razonable. Las grandes fortunas se generan gracias al trabajo duro y constante, a las grandes ideas, a la visión de mercado y de producto. Pero, también, son resultado de herencias, de golpes de suerte, de la rentabilidad de un patrimonio invertido en fondos de inversión desestabilizadores que especulan e invierten a corto plazo en economías en vías de desarrollo, de la rentabilidad de un patrimonio invertido en multinacionales que explotan de manera literal los recursos humanos y naturales de naciones que les dan la bienvenida como si de Mr Marshall se tratara. Se trata de un arma de doble filo, de una delgada línea que separa el patrimonio conseguido de forma justa de aquel que, por las circunstancias de la vida, nos ha caído en gracia. Una difícil tarea, la de diferenciar cuál es cuál. En un mundo desigual, carente de mecanismos de redistribución y solidaridad internacional, en un mundo desigual hambriento y ávido de soluciones que incrementen de forma sustancial el montante de fondos que se dedican a ayuda al desarrollo, es necesario hacer un llamamiento a la clase super rica, para la que un millón más supone un simple juego de rivalidad con sus iguales. No es una estrategia de imposición de medidas radicales, desde la clase más desfavorecida a la menos numerosa clase pudiente y poseedora del poder económico y, a menudo, político. No es un juego de fuerza mayor, en el que argumentaciones populistas vencen a la teoría de mercado, que defiende que el propio mercado será capaz de compensar los desajustes y desequilibrios de la economía mundial. Un mundo en el que los que más tienen no contribuyen, de forma notable y sientan ejemplo y cátedra con su comportamiento, no es un mundo justo. Un mundo justo no es una utopía si creemos en él. Si las bases del sistema que ha permitido la generación de grandes patrimonios no son redefinidas, todos y cada uno de esos grandes patrimonios desaparecerán junto con el resto de la sociedad en un mundo que afronta retos cada vez más difíciles de superar. En la anterior línea de argumentación, proponemos que el 10% del patrimonio personal por encima de los 100 millones de euros se invierta en el gran fondo de inversión que conforma la piedra angular de esta serie de artículos. Al igual que la contribución corporativa del artículo anterior, esta contribución sigue siendo patrimonio del individuo y, únicamente, los rendimientos resultantes de las estrategias de inversión se destinan a ayuda al desarrollo. Sólo con ideas, simples de aplicar y poderosas en sus planteamientos y alcance, lograremos un cambio de rumbo, un giro de timón en una nave que navega a la deriva. Los dinosaurios desaparecieron por la aparición en escena de un meteorito. Nosotros somos ese meteorito que, sorprendentemente, apunta hacia nuestra propia desaparición. Pero, a diferencia de los dinosaurios, la clase humana presume de ser racional. En la racionalidad de la clase humana confiamos. Nota 1 Decem es el término en latín equivalente al número diez.
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DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (4)
ATlitteurlnaactiióvna so f ienla anrcteie draes epsatrruac atuyuradra f laulj odse sdaer rcoalljoa l mundo globalizado del siglo XXI es un mundo de creciente complejidad, en el que la libertad de movimiento de bienes y servicios, del capital humano y de los flujos monetarios en un fenómeno denominado liberalización, ha acelerado, aún más si cabe, la interconexión de las distintas piezas de ese puzle llamado globalización. Dicen los expertos que el fenómeno de globalización no es ni mucho menos reciente. La realidad es que el mundo vivió un primer episodio de globalización entre los años 1870 y 1914. Una globalización intrínsecamente ligada a un aumento considerable del comercio internacional, un fenómeno que en el primer episodio mencionado con anterioridad tuvo lugar entre las potencias europeas y sus imperios coloniales y ex – colonias (como fue el caso de Norteamérica) repartidos a lo largo y ancho del globo. Un primer episodio de una serie que hoy continúa. Hay una diferencia clave entre la primera etapa de globalización y la segunda que vivimos en la actualidad y que comenzó en 1971, cuando Estados Unidos decidió de forma unilateral abandonar el sistema de tipos de cambio fijo. En ambas, el comercio internacional ha aumentado de forma notable. Sin embargo en la primera etapa hubo flujos migratorios considerables entre Europa y sus (ex) colonias, mientras que en la segunda etapa los flujos migratorios han sido sustituidos por flujos monetarios. Las sociedades ricas del norte han cerrado sus fronteras a los flujos migratorios del sur, a la vez que han impuesto la retirada de aranceles a las economías en vías de desarrollo, haciendo uso de su poder de votación, que no de persuasión, en las Instituciones Económicas Internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio). Se crea de este modo una sensación artificialmente natural de apertura comercial, una sensación de que todos los países jugamos el mismo juego bajo las mismas reglas de transparencia, unas reglas establecidas gracias al consenso y el buen hacer de nuestros representantes políticos. ¿Quién sustentaba el poder económico en el primer episodio de la globalización? ¿Quién sustenta el poder económico durante la actual etapa de la globalización? Hemos pasado de un escenario en el que las potencias europeas regían el devenir económico del mundo, a un escenario complejo caracterizado por la creciente sofisticación de los instrumentos financieros. Una creciente sofisticación que parece escaparse del entendimiento de una mayoría de la población, incapaz de beneficiarse de una nueva corriente que gana en importancia conforme pasa el tiempo. Los fondos de inversión El poder económico del siglo XXI es un poder oculto detrás de los fon- DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (4) Fondos de inversión libre: el poder económico que nadie ve Éste es el cuarto artículo de la serie Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de la serie de artículos, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com E Alternativas financieras para ayuda al desarrollo dos de inversión, un poder sustentado por la industria bancaria y los grandes patrimonios. El poder económico del siglo XXI es un poder capaz de crear flujos monetarios que invierten y desinvierten cantidades inimaginables a escala mundial, gracias a técnicas financieras sofisticadas. Un poder económico tan capaz de llevar prosperidad y esperanza de crecimiento a muchas zonas del globo, y tan incapaz de realizarlo de forma sostenible y duradera. Tan incapaz porque la prioridad para una mayoría de fondos es el beneficio económico puro y duro a corto plazo. Un beneficio puro y duro que no busca el denominado rendimiento social y que se limita a buscar una rentabilidad económica que muchas veces no está ligada a un aumento del bienestar. Los fondos de inversión son, sin embargo, necesarios en un mundo capitalista concebido del modo actual. Son necesarios porque permiten que los ahorros de muchos pensionistas e individuos no pierdan su valor conforme pasa el tiempo y porque permiten la operativa de un sistema basado en el crédito y el ahorro, un sistema basado en el endeudamiento como forma de llevar a cabo un proyecto o una adquisición. Se suelen distinguir dos tipos de fondos: aquellos que están regulados y aquellos que no lo están. Un fondo regulado debe seguir una serie de criterios de inversión establecidos por la autoridad competente. Se trata de fondos habitualmente al alcance del pequeño ahorrador. Un fondo no regulado recibe el nombre de fondo de inversión libre, fondo de cobertura, o según su denominación en inglés hedge fund. Se trata de una caja negra a ojos del regulador, un tipo de fondo con libertad total de invertir en los activos que estime oportuno, únicamente accesible por el ahorrador cualificado, definido como aquel cuya inversión supera un cierto umbral1. Los hedge funds han cobrado una importancia notable en los últimos años. Se han convertido en el instrumento de inversión favorito de muchos porque son capaces, utilizando estrategias de inversión sofisticadas, de obtener rendimientos superiores a los obtenidos por los fondos de inversión regulados. La importancia de los hedge funds es clave a la hora de entender el comportamiento del mundo. Tienen una operativa no regulada que les permite endeudarse de forma considerable e invertir cantidades muy superiores a las cantidades de las que realmente disponen. Cantidades que, gracias a la liberalización de los flujos monetarios, pueden ser invertidas en todo tipo de activos (divisas, materias primas) en mercados emergentes y economías en vías de desarrollo. Los hedge funds se han convertido en la “Espada de Damocles” del capitalismo. Por un lado aumentan de forma considerable la capacidad INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo de inversión, gracias a la técnica del endeudamiento. Esta capacidad de inversión repercute de forma positiva en los mercados financieros gracias a un aumento de la liquidez. Sin embargo, su objetivo de búsqueda de rentabilidad económica en el corto plazo los convierte en un instrumento desestabilizador y causante de una volatilidad creciente en los mercados de divisas y de materias primas, entre otros. Pregúntese por qué el tipo de cambio euro-dólar sube y baja en la actualidad de forma tan virulenta y por qué el precio del barril de petróleo o el metro cúbico de gas natural varía con tal frecuencia y magnitud. Quizás la respuesta se la pueda dar un gestor de hedge funds. El endeudamiento Supongamos que partimos de una cantidad inicial a invertir de un millón de euros. Si la decidimos invertir en un fondo regulado, el gestor correspondiente dispondrá de esa misma cantidad que podrá invertir en los activos que considere más atractivos desde un punto de vista de la rentabilidad. Podrá invertir medio millón de euros en acciones y otro medio millón de euros en deuda pública. Supongamos que partimos de una cantidad inicial a invertir de un millón de euros. En esta ocasión acudiremos a un fondo no regulado, también denominado fondo de inversión libre o hedge fund. A diferencia del fondo regulado, el hedge fund puede endeudarse e invertir cantidades muy superiores a la originalmente invertida. En este caso el hedge fund puede pedir prestados al banco nueve millones de euros, para disponer de una cantidad final de 10 millones de euros. Se ha aumentado por tanto la cantidad inicial por un determinado factor, lo que se denomina en la jerga financiera como factor de endeudamiento o apalancamiento. El efecto magnificador de la industria de fondos de inversión libre es desconocido de muchos. Es frecuente encontrar factores de apalancamiento de entre 10 y 15 veces la cantidad inicial. La cantidad, por tanto, de que disponen para invertir supera con creces la cantidad inicialmente invertida. La operativa de endeudamiento es habitual en la industria financiera y, por tanto, no debe sorprender al lector. Es una operativa habitual que suele beneficiar tanto a la parte que se endeuda (hedge fund) como al prestamista (banco). Es una operativa habitual que no suele beneficiar a terceros que sufren las consecuencias de un aumento, en ocasiones muy significativo, en la volatilidad del activo. Una volatilidad que gusta a los mercados porque hace subir el precio de las opciones. La razón de ser de un factor de apalancamiento alto es el convencimiento de haber descubierto una buena oportunidad de inversión. La rentabilidad de una buena oportunidad de inversión se dispara gracias al poder del factor de apalancamiento2. Un endeudamiento que magnifica las ganancias, pero que también puede magnificar las pérdidas. Al aumentar de forma considerable la cantidad disponible para invertir, el endeudamiento tiene consecuencias severas en la determinación del precio del activo. Cuando la oferta excede a la demanda, la teoría económica afirma que el precio del activo sube, y viceversa. Por tanto si la cantidad a invertir se multiplica artificialmente por diez o quince, la demanda superará con creces a la oferta y el precio del activo podrá ser susceptible de aumentar de forma considerable y por tanto de provocar una burbuja o de “no responder a fundamentales” como gusta decir al analista financiero. Continue leyendo decem04 en http://decem.info Notas 1 Habitualmente 500.000 euros en Europa o un millón de dólares en Estados Unidos, aunque la reciente legislación en España ubica el umbral en 50.000 euros. 2 En un ejemplo básico que describe una oportunidad de arbitraje, imaginemos que compramos un millón de acciones a un precio de 10 euros por acción en el mercado europeo. El fondo regulado habrá comprado 100,000 acciones y el fondo no regulado podrá comprar (gracias al endeudamiento) un millón de acciones. Supongamos que la acción cotiza simultáneamente a 11 euros en el mercado norteamericano. El fondo regulado vende 100,000 acciones a un precio de 11 euros, obteniendo un beneficio de 100,000 euros que se corresponde con un 10% de la inversión inicial. El fondo no regulado, sin embargo, venderá un millón de acciones a un precio de 11 euros, obteniendo un beneficio de un millón de euros que se corresponde con un 100% de la inversión inicial. La rentabilidad del fondo no regulado es por tanto 10 veces superior a la del fondo regulado, gracia a la capacidad de endeudamiento por tratarse de un instrumento no regulado. “Los fondos de inversión son necesarios en un mundo capitalista, porque permiten que los ahorros de muchos pensionistas no pierdan su valor con el tiempo”
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DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (5)
litteurlnaactiióvna so f ienla anrcteie draes epsatrruac atuyuradra f laulj odse sdaer rcoalljoa l crédito: “dícese de aquella cantidad de dinero, o cosa equivalente, que alguien debe a una persona o entidad, y que el acreedor tiene derecho de exigir y cobrar”1. El crédito es un concepto abstracto a la vez que práctico y necesario. Abstracto porque consiste en un acuerdo entre dos partes mediante el cual la primera parte prestará una cantidad de dinero a la segunda durante un periodo de tiempo a cambio de una compensación denominada comúnmente tipo de interés asociado. Práctico porque permite la adquisición de bienes materiales a cambio del compromiso por parte del prestamista del pago a plazos en un tiempo futuro. Necesario porque sin la habilidad de pedir dinero prestado, o similarmente de endeudarse, el mundo capitalista de comienzos del siglo XXI no podría existir del modo que lo conocemos. Piense en su vida cotidiana. Piense en qué medida depende del crédito y se dará cuenta de que sería difícil prescindir de él. En el ejemplo más básico la solicitud de una hipoteca se ha convertido en un trámite muy común entre aquellos que desean adquirir una vivienda en propiedad. La hipoteca no es más que un préstamo a plazos que compromete al prestamista a realizar pagos futuros durante una cantidad predeterminada de tiempo. Los pagos futuros de una hipoteca y en general de cualquier otro tipo de préstamo, suelen consistir de principal e intereses. El principal es sencillamente el precio original del bien adquirido, sea este una vivienda o un automóvil. Los intereses reflejan la compensación que se paga al acreedor (persona o entidad) por disponer de una cantidad de dinero por adelantado. Los tipos de interés reflejan de otro modo la depreciación del dinero con el paso del tiempo. Un euro hoy tiene más valor que un euro en un año, porque existe inflación que, haciendo honor a su nombre, infla los precios con el paso del tiempo. Así las cosas, la posibilidad de solicitar un préstamo es importante no solo para las personas, sino también para las empresas. Las empresas deben endeudarse a menudo para llevar a cabo un proyecto que requiera financiación. Un proyecto empresarial podría implicar la apertura de una sede DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (5) La cadena de valor del crédito Esta es la quinta entrega de Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de estos artículos se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com E “El crédito hace posible la vida hoy en día tal y como la conocemos, tanto a las personas como a las corporaciones” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo en el extranjero, o la construcción de una factoría. En definitiva, el crédito hace posible la vida hoy en día tal y como la conocemos, tanto a las personas como a las corporaciones. Los bancos: facilitadores del crédito Decir que la sociedad actual del modo que la conocemos no sería factible sin el crédito, es equivalente a decir que los bancos juegan un papel crucial como facilitadores del mismo. Los bancos facilitan el acceso al crédito en la medida que lo hacen posible. El papel de un banco no es otro que el de conciliar a aquellos que desean invertir su dinero con aquellos que desean endeudarse. De este modo se satisface a dos audiencias diferentes con diferentes objetivos: una deseosa de obtener un rendimiento por el dinero invertido, y otra deseosa de endeudarse para adquirir un bien porque necesita financiación. Los bancos juegan por consiguiente un papel crucial, ocupando un privilegiado lugar en la cadena del valor del crédito. Una cadena de valor en la que el banco es un intermediario puro y duro, pero sin el cual el crédito sería ciencia-ficción. De este modo un banco no debe en ningún caso conceder un préstamo a un cliente potencialmente moroso. Además, el banco tiene una responsabilidad para con la sociedad: asegurar que el crédito se concede en condiciones justas para una financiación de un producto o proyecto que cumple con una serie de criterios éticos, sociales y medioambientales. Desafortunadamente hoy en día un banco únicamente presta importancia a la solvencia del tomador del préstamo. De este modo el banco únicamente concederá un préstamo si considera que con una probabilidad muy alta el prestamista devolverá el principal más los intereses. Maximización del beneficio económico La mayor parte de los grandes bancos comerciales son entidades que cotizan en Bolsa. De este modo la prioridad de un banco será la maximización del precio de la acción y por tanto la maximización del beneficio puramente económico. Lamentablemente el actual modelo capitalista busca únicamente la maximización del beneficio económico sin incorporar otras dimensiones más sociales, más humanas, tales como la ética o la medioambiental. Un banco concederá un préstamo basándose en criterios estrictamente económicos, cargando un tipo de interés proporcional al nivel de morosidad del prestamista, o de forma equivalente inversamente proporcional a la probabilidad de impago o nivel de solvencia del prestamista. Un banco no incorpora el propósito del préstamo, es decir, qué producto el prestamista desea adquirir, o alternativamente qué proyecto el prestamista desea financiar. La consideración del propósito del préstamo es fundamental. Un banco debe incorporar la dimensión ética y medioambiental a sus criterios de asignación de crédito que permiten dilucidar si se concede o no un préstamo para financiar la adquisición de un producto o la realización de un proyecto. No es lo mismo financiar la construcción de una planta que genera energía sin contaminar el medio ambiente, que financiar la construcción de una planta que genera energía contaminando sustancial- “La industria bancaria conforma el sector más lucrativo de cuantos existen en el capitalismo actual” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo mente. No es lo mismo financiar a un país africano gobernado por un dictador que financiar a un país africano democrático cuyos líderes han sido elegidos en un proceso electoral transparente. Los bancos son los facilitadores del crédito. Forman de este modo una parte fundamental de la cadena de valor del crédito. Sin los bancos jugando el papel de intermediarios, el concepto de crédito simplemente no existiría. Una industria lucrativa La industria bancaria conforma el sector más lucrativo de cuantos existen en el capitalismo actual. El más lucrativo de acuerdo a cuatro dimensiones2: volumen de ventas, beneficios, activos, y capitalización bursátil. El sector bancario ocupa de manera consistente la primera posición en tres de las cuatro categorías mencionadas con anterioridad, de un total de 27 sectores considerados. Es importante recordar que el modelo de gestión de un banco busca la maximización del beneficio económico, una estrategia puramente económica que descarta criterios éticos o medioambientales. La razón de ser de este modelo radica en que la mayor parte de los bancos son entidades que cotizan en Bolsa, motivo por el que se ven forzadas a sucumbir a las exigencias de los accionistas. Buscando la maximización del beneficio económico y dejando a un lado otras consideraciones menos relevantes desde el punto de vista de la rentabilidad, un banco concederá préstamos a proyectos de dudosa credibilidad ética y medioambiental. Proyectos de dudosa credibilidad porque se gestionan desde dictaduras de países en vías de desarrollo cuyos líderes ilegítimos gobiernan a sus anchas sin respetar ni al ser humano ni a la madre naturaleza. Proyectos de dudosa credibilidad porque se encargan de financiar la compra de armamento por parte de gobiernos en guerra civil que permiten a las compañías occidentales aumentar sus ingresos y por tanto sus beneficios para la dicha del accionista. Proyectos de dudosa credibilidad porque se encargan de financiar la construcción de plantas petrolíferas y de extracción de minerales en países en vías de desarrollo sin respetar estándares mínimos de sostenibilidad medioambiental. Los bancos deben cerrar el grifo a proyectos que no cumplen con una serie de requisitos éticos y medioambientales. O, al menos, aquellas entidades que pretenden llevarlos a cabo deberían ser penalizadas y forzadas al pago de una tasa de interés mayor para compensar el daño colateral que habitualmente resta impune, un daño colateral que gusta a Occidente porque exime de la responsabilidad de corresponder con una compensación económica equivalente. Continue leyendo decem05 en http://decem.info Notas 1 De acuerdo a la definición de la Real Academia Española. 2 De acuerdo a datos de 2007 de las 2000 compañías más grandes del mundo obtenidos de la revista Forbes. “Los bancos deben cerrar el grifo a proyectos que no cumplen con una serie de requisitos éticos y medioambientales”
30 oct 2015