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Viajes: Egipto, tierra de dioses y faraones
Egipto, tierra de dioses y faraones Egipto es un regalo del Nilo, afirmaba el padre de la Historia, Heródoto en el siglo V antes de Cristo. Y no le faltaba razón, pues de hecho el Nilo ha sido y es la clave del desarrollo de una de las más grandes civilizaciones que han existido sobre la Tierra hasta nuestros días. Una civilización grande, muy grande. Me atrevería a decir que más que la nuestra, pues si hay algo que se puede comprobar en los grabados omnipresentes por toda esta tierra es que vivían felices. Podemos dividir Egipto en varias áreas de interés: El Bajo Egipto o zona del delta con Alejandría como ciudad más emblemática, el Cairo, el Alto Egipto o valle del Nilo (desde el Cairo hasta la frontera con Sudán), la península del Sinaí y las zonas de desierto. Una primera aproximación a este país debe comprender el Cairo y el valle del Nilo. Un crucero por el Nilo, por ejemplo desde Luxor hasta Assuán puede ser la mejor alternativa para comenzar. Además de las delicias habituales de este tipo de transporte, al remontar el curso del Nilo descubrimos un paisaje asombroso: en un primer plano el agua, con unas riberas exuberantes de vegetación entre las que asoman pequeñas aldeas que nos abren una ventana a la vida de sus gentes. Poco más allá y completando el hermoso cuadro de colores, el desierto, silencioso, imponente. Pero además de todo esto, el crucero posee un encanto adicional, el espectáculo diario de las incomparables puestas de Sol, un Sol que en esta tierra se llama Ra y adquiere carácter divino. Durante el viaje seremos testigos del esplendor del Egipto Faraónico.- Luxor, la antigua Tebas, capital imperial dividida en dos ciudades por el curso del Nilo. A la derecha, la ciudad de los vivos con los más impresionantes templos: El de Luxor, con una joven mezquita en su interior de tan solo 1.000 años y unido en su día al de Karnak. Este último, el gran templo de Amon con 40 siglos a sus espaldas. Importante centro religioso y de poder del antiguo Egipto que parece ser, llegó a tener más de 20.000 sacerdotes. Pero hay otra Tebas aún más fascinante, la de la orilla izquierda, entre el agua de la vida y el lugar donde cada noche muere Ra, a ambas laderas de una gran montaña de forma piramidal se encuentran los Valles de los Reyes y las Reinas, necrópolis de los faraones y sus esposas y donde los nativos incluso hoy en día temen pisar al caer la tarde. Un escenario sobrecogedor, idóneo para emprender un viaje a la Eternidad. Excavados en la montaña, los hipogeos. Dentro de ellos, la sensación es asfixiante. Calor, mucho calor y una gran sequedad no invitan a quedarse durante mucho tiempo. Estamos en los dominios de Osiris, el dios que enseñó a los hombres la agricultura y cuyo cuerpo recompuesto por su esposa y hermana Isis tras ser asesinado por su hermano Seth, renació así para la inmortalidad desde la que engendró a su hijo Horus. Es entonces cuando Osiris se convierte en rey de los campos de ultratumba y preside el juicio final. Pasado este los faraones emprenderán el viaje “de las 12 horas” emulando el que Ra realiza cada noche por el Más Allá para renacer puntual cada día al alba. En Esna, y mientras esperamos nuestro turno para pasar por la esclusa, seremos sorprendentemente abordados por una flotilla de comerciantes que nos lanzaran desde sus pequeños botes su mercancía de manteles y alfombras. Nos esperan, el templo de Horus en en Edfú, el de Sobek, el dios cocodrilo en Kom Ombo y el de Isis en Filé para llegar finalmente a Assuán, ciudad marcada por la construcción de la presa. Desde aquí, una excursión en faluca (barcas de vela que usaban los antiguos, tradicional medio de transporte en el Nilo) nos llevará hasta un poblado nubio en una zona aún más tranquila y paradisiaca del Nilo, donde se podrá dar un paseo en camello o bañarse en el río. Ya de amanecer y a más de tres horas por carretera atravesando el desierto en convoy, como en su día hacían las caravanas de camellos, llegaremos hasta Abú Simbel. Embustero fenómeno, el de los espejismos. Y ya, por fin Abu Simbel, la cueva astronómica, custodiada por cuatro colosos de 20m. de altura con la efigie de Ramsés II, y que como silenciosos centilas atemorizaban a las tribus invasores procedentes del Sur. En su interior, el santuario de los santuarios con las estatuas de Ptah, Amón, Ramsés II y Ra-Horakhty. El 21 de octubre, equinoccio de otoño y, durante apenas 20 segundos un rayo de sol incide entre las 2 plumas del casco de Amón, instante durante el cual pasa a ser Ra-Amón. El 21 de febrero, equinoccio de primavera, el Sol hace lo propio con Ra-Horakhty. En ambas fechas el Sol rayo acaba iluminado a Ramsés II en medio de ambos, pero jamás iluminará a Ptah, dios de la oscuridad. El conjunto se torna aún más impresionante cuando recordamos que fue cortado en piezas y trasladado piedra a piedra a un lugar cercano para evitar que muriera ahogado en el Nilo tras la construcción de la presa de Assuán. Continuaremos hacia El Cairo, una metrópolis por la que se mueven 17 millones de personas.- Mezquitas como la de alabastro en la ciudadela de Saladino, Ibn Tulun, Hassan, Er Rifai, con los mausoleos del rey Faruk y el sha de Persia, o la del Azhar donde aún hoy se imparten estudios islámicos. El Museo Egipcio lleno de tesoros, siendo uno de los que más brilla el de Tutankhamon. El tranquilo y misterioso barrio copto donde se respira en el ambiente un cristianismo primigenio con las iglesias de la Suspendida, construida a caballo entre dos torres de la antigua muralla romana, San Sergio en cuya cripta se refugió según la tradición la Sagrada Familia durante su huida a Egipto o San Jorge donde se podrá sentir el peso de las cadenas con las que éste fue martirizado. La ciudad de los muertos, imponente conjunto de mausoleos de sultanes y califas en un barrio a las afueras del casco antiguo, refugio utilizado hoy en día por los marginados, lo cual no hace muy recomendable su visita con fines turísticos. Bazares y zocos como el más popular del Khan el Khalili donde regatear se convierte en todo un arte. Y por fin la sorpresa, los conjuntos de Sakkara y Gize. El primero con la pirámide escalonada del faraón Zoser, pionera de este tipo de construcción, evolución del concepto de mastaba y escalera faraónica para subir al Cielo, el 7º cielo. Y las pirámides de Gize, nueva evolución arquitectónica, esta vez fruto de una nueva evolución, la de la religión, que ahora pasa por el culto a Ra. Keops (la única en pie de las 7 maravillas del mundo antiguo), Kefrén y Micerinos. Sorprendente descubrir 8 caras laterales en la pirámide de Keops, cuando mucho antes de albergar cuerpos reales se dedicaba a fines astronómicos, que aunque disimulados, son claramente observando desde unas de sus aristas. Y entrar en las pirámides, experiencia única. Descender por un estrecho y empinado pasillo primero y seguir por largos corredores después en los que resulta difícil mantener la verticalidad hasta llegar al fin a la cámara funeraria, un punto en el que el tiempo parece dejar de existir. Egipto es hoy día un pueblo que se encuentra inmerso en pleno desarrollo. Un pueblo acogedor, que trabaja en silencio sin afán de notoriedad. Un pueblo que está haciendo habitable el desierto, llevando agua a las zonas áridas, convirtiendo la arena en oasis y en estos construyendo auténticas ciudades: Un pueblo que en unos pocos años habrá cambiado su propia geografía. Un pueblo, en definitiva por cuyas venas sigue corriendo hoy la sangre de los faraones. Motonaves y falucas son los medios de transporte por el Nilo. Más cómodas las primeras, más genuinas las segundas. En cuanto a los transportes terrestres y dejando a un lado el camello, auténtico protagonista del país (como en los aviones, sujétense bien durante el despegue y el aterrizaje, pero no dejen de probarlo), el medio más recomendado es el taxi, pues sus precios son asequibles. Eso sí no se olvide de negociar el precio antes de ponerse en marcha y de asegurarse de que el taxista le confirme que se ha enterado a donde quiere ir. Tampoco se extrañe cuando al indicarle al taxista que hace calor, este le dé un manubrio que insertado en el lugar indicado de la puerta y accionado de forma circular se consigue el efecto de bajar la ventanilla. No obstante, si en el Cairo desea descubrir otros medios pruebe el metro, aunque habrá de asesorarse sobre el itinerario en las taquillas, pues dentro de las estaciones no encontrará planos y en los únicos que hay fuera no entenderá demasiado. Con los autobuses pasa lo mismo. Si aún desea integrarse un poco más pare una de las furgonetas que circulan con las puertas abiertas y en las que asoman unos tipos vociferando el supuesto nombre del lugar hacia el que se dirigen y comparta vehículo hasta llegar al destino. Como podrá fácilmente imaginar el precio es decreciente en cada uno de estos medios. En cualquier caso, desista de conducir si no ha pasado por un curso de conducción especial, pues aunque ellos se sienten muy cómodos y confiados usted no ha nacido allí y si no se le cruza un peatón se encontrará un carro cargado de sandias tirado por un burro de frente en un callejón sin asfaltar. Estos también se los puede encontrar en un carril de una autopista, pero lo realmente curioso en estas es ver como los vehículos cambian de sentido realizando un giro de 180º atravesando la mediana a menos de 10 m. de la policía. Eso sí allí nadie parece extrañarse lo más mínimo. Algunas recomendaciones.- La primera recomendación que haría es si acaso la más difícil de cumplir: Aproveche el invierno para viajar a Egipto y evite el verano. En cualquier caso, lleve cremas protectoras, gafas de sol y compre algo que le cubra la cabeza (si esto último se le olvida, no se preocupe, no saldrá de allí sin que le hayan vendido un turbante). Los antidiarreicos tampoco le han de faltar. Tanto si bebe agua sin embotellar como si deja de beber la embotellada - son los efectos de la deshidratación, (aunque por experiencia les diré que las farmacias locales suelen tener remedios bastante eficaces). Por encima de todo, acostúmbrese a llevar siempre agua y beba, beba mucho, aunque no tenga sed, pues sino se irá deshidratando paulatinamente. La temperatura del agua automáticamente pasa a ser un factor secundario y uno logra acostumbrarse a apreciarla aunque no esté fresca. En cuanto a la seguridad, no se preocupe, pues antes se hartará de ver policías a sentirse inseguro (quizás incluso llegue a sentirse más seguro que por estos lares). Respecto al idioma, aunque no se encuentre my confiado con el inglés no se preocupe pues ellos ya se encargarán de saludar a su amigo con su hola, hola pepsi cola para comunicarle que en su comercio se vende más barato que en Andorra (el Corte Inglés o Carrefour en sus últimas versiones). Algunos enlaces de interés www.egipto.com www.egiptomania.com www.newton.cam.ac.uk/egypt/ Vinos | Jazz | Cine | Libros | Viajes Bit - Nº 129 Sumario Editorial Opinión A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit H. Valencianos Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Perfil Rincón Internet Portal Ingeniería ¿Qué es? Marco Regulador Tecn. y Sociedad Gale. Operadores Bit Recomienda N Juan José Sánchez Aguila-Collantes Ingeniero de Telecomunicación por la UPM --e-Relationship Programme Manager. División Airtel. Ericsson España, S.A. [email protected]
30 oct 2015
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Vinos: Vinos para pasar una guerra
Vinos para pasar una guerra Realmente cualquier vino es bueno para pasar una guerra. O, por lo menos, cualquier vino es mejor que el palo seco. Cualquier vino conforta y, llegados al extremo, cualquier vino puede ayudar al olvido de matanzas y desastres. Alrededor de cualquier vino se hace más fácil la fraternidad y el acuerdo, y aunque es verdad que también hay borrachos con mal vino, no son éstos sino sobrios y serenos quienes fríamente dibujan sus cruces sobre los mapas de campaña. Líbrenos Baco del ascetismo vengativo de quienes no prueban gota para que no tiemble su pulso de guerreros. Bush resolvió su “problema del alcohol” y ya es un caudillo fiable para sus huestes de piadosos bebedores de refrescos. Abstemios hasta la muerte, como antes Hitler o Franco, sus amigos de ayer hoy enemigos, los mujaidines, jamás tuvieron tal “problema” y guardan toda su energía para el combate sin tregua ni clemencia. Realmente el peor vino siempre valdrá más que la mejor guerra. Y cuanto más gusto dé, más nos hará guardar la vida para su disfrute, en lugar de entregarla ciegamente a una orden de mando ajena. No creo que la guerra sea nunca un choque de civilizaciones, partiendo de que civilización no hay más que una, la que el conjunto de nuestra especie ha conseguido alcanzar en cada tiempo frente a la barbarie, movida por el deseo de vivir más y de sacarle más gusto a la vida. Es verdad que esto mismo se persigue a través de todo un mundo de formas culturales diversas, pero en cualquier guerra éstas sólo son abusadas como máscaras para ocultar otros miedos e intereses. ¿O es que alguien cree que el té puede convertir a sus bebedores en enemigos mortales de quienes apreciamos el vino, cuando además nada impide tener a la vez las dos aficiones? Leyendo al cristiano Bocaccio nos sentimos más cerca del musulmán Jayyam, buenos catadores ambos, que del fervor implacable de cruzados o de inquisidores. Ojalá (quiera al-lah) que, para cuando este BIT esté en vuestras manos haya pasado ya el furor de esta guerra que ahora nos llena los telediarios y las conciencias. Esta guerra que hoy no me deja escribir de vinos más que como alivio para el horror. Pero aunque así fuera y pase, hay otras más olvidadas, y ninguna resuelve sin más los conflictos que alimentan aún más guerras, en una cadena inacabable mientras la estupidez y la crueldad sigan sueltas y con armas. Y éstas nunca han faltado. Menos mal que aún nos queda vino. Bueno, malo o regular, en España hay excedentes. Y además va mejorando. A trancas y barrancas la civilización avanza. Seguiremos en ello. Salud. Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Manuel Gamella
30 oct 2015
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Jazz y más: Art Blakey y Adrián Iaies
Vinos | Jazz | Cine | Libros Jazz y más Art Blakey y Adrián Iaies Art Blakey. (Pittsburg, 1919-N. York, 1990) fue uno de los inconmensurables bateristas que ha dado el jazz moderno (bop). En 1939 ingresó en la orquesta de jazz clásico del famoso Fletcher Henderson, pero ya en los años cuarenta conoció al excepcional pianista Thelonious Monk –para mi el músico de bop más importante que ha existido– y la cosa cambió. No obstante siguió posteriormente colaborando con otros grupos clásicos y modernos de jazz hasta que en 1954 fundó su famoso grupo The Jazz Messengers (hubo quintetos y sextetos) cuya formación fue variando con los años hasta la muerte de Blakey. La lista de músicos que pasaron por el grupo es muy extensa para darla aquí. Los primeros fueron: el trompetista Clifford Brown, el saxo alto Lou Donalson, el pianista Horace Silver y el contrabajista Curly Russell, siempre con Blakey a la batería. Mi primera escucha de un disco de los Jazz Messengers fue en los primeros años sesenta. La formación tenía como invitado al citado Monk. La grabación original era de 1957 y aquí creo recordar que lo sacó el sello Belter. El LP estaba en el Colegio Mayor Nebrija de Madrid, donde yo residía, y en el que había una buena discoteca de música moderna y flamenco con bastantes discos de jazz (muchos del sello Capitol, editados en los años cincuenta). En el contiguo Colegio Mayor Cisneros había una discoteca exclusivamente de jazz (con algo de folklore también). Ambos Colegios Mayores tenían, asimismo, sendas salas con espléndidas discotecas de música clásica, en aquellos años sesenta. Volviendo a aquel disco de Blakey con Monk (en el CD que recomiendo más adelante hay un número sacado del mismo) diré que me impactó fuertemente y quedé subyugado por el estilo hard-bop de Blakey con aquellos redobles característicos suyos y todo su peculiar estilo. Es de señalar que Art Blakey fue a África en los primeros años cincuenta a estudiar ritmos africanos y luego grabó también discos a dúo con el bongosero cubano Sabú. En directo le vi tocar tres veces: la primera en el desaparecido Club Balboa Jazz, de Madrid, en los años 70, a menos de 2 metros de distancia, con momentos de intensísima emoción. El trompetista era ruso (Ponovarev). Después la misma sensación en dos conciertos dobles (tarde y noche) que dio en abril y noviembre de 1981 en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. Recuerdo que en uno de ellos pedí –y me hicieron caso– a los encargados de los focos que le iluminasen todo el tiempo con un foco (más débil cuando destacaban los otros solistas, pero que siempre pudiéramos ver a Art Blakey y no quedase nunca en penumbra). Yo me pasé el concierto con los ojos y oidos puestos en Blakey y dejando “desenfocados” de forma visual y sonora al resto de los músicos por muy solistas que fueran. Me viene a la memoria, con gran nostalgia, el que me felicitase por ello (por poner un foco fijo, débil para no molestar a Blakey) el gran pianista francés Jean Luc Vallet, que tanto enseñó jazz –hizo hasta una gran orquesta– a músicos españoles, antes de fallecer de cáncer. El CD recomendado, de la serie “Ken Burns Jazz” (sello Verve-music-group, 3145490892) tiene nueve números grabados por diversas formaciones de los Jazz Messengers entre 1954 (el grupo que cité al principio) y 1981 (uno de los grupos que vi en el Colegio Mayor San Juan Evangelista). Como anécdota recuerdo el gran abrazo que me dio Art Blakey (de esos largos y fuertes) cuando al final de uno de sus conciertos le expliqué en el camerino la cadencia de doce tiempos del estilo flamenco de “bulerías por soleá”). Adrián Iaies. Pianista nacido en Buenos Aires en 1960, interpreta en el CD recomendado (Tango Reflections, sello Ensayo, EN4-CD-9812) una música basada normalmente en tangos rioplatenses antiguos, que toma como referencia para hacer una música nueva mezclada con ecos de música clásica y de improvisación de jazz, camino que abrió el grandísimo Astor Piazzolla. Es para escuchar; no piense nadie que va a bailar tangos con esta música, si acaso que lo hiciese un ballet moderno. Es música con frecuencia delicada, de “arte figurativo”, que va gustando más cuanto más se escucha el CD. Unos números van a piano solo y otros son sendos dúos con Pablo Mainetti (bandoneón), con Horacio Fumero (contrabajo) o con David Xirgu (batería). A propósito del nombre de tango pienso que debería denominarse realmente “tango rioplatense” ya que a mediados del siglo XIX, y seguramente antes, se denominaba tango a lo que hoy conocemos como habanera; por ejemplo, el compositor navarro Emilio Arrieta en su ópera “Marina” (1855), en aquél coro de marineros que empieza: ‹‹Dichoso aquél que tiene la casa a flote…››, anotó en la partitura que era un tango. Hoy a aquello le llamamos habanera. Es cierto que, entre otras influencias, la habanera y la música de los negros del Río de la Plata (candombé) influyeron enormemente para la creación del tango rioplatense a finales del siglo XIX. En España existen los tangos flamencos, que son otra cosa aunque algo “hermanos” de ritmo. La música de Adrián Iaes, como la de su “padre musical” –Astor Piazzolla– se podría considerar como “ecos de tango rioplatense evolucionado con improvisación procedente de otras influencias”. Música viva de hoy. Al respecto diré que el genial trompetista de jazz Miles Davis decía que no quería que a su música se le llamase jazz: ‹‹que se le llame música y eso basta››. Ya que hablamos de tangos rioplatenses recomiendo tres libros sobre el asunto: • El Tango, por Blas Matamoro (Acento Editorial-Madrid) librito pequeño y estupenda guía. • El Tango, por Javier Barreiro (Ediciones Júcar-Madrid y Gijón). Además de su introducción histórica, etc., tiene muchas letras de tangos. • Jazz, Flamenco, Tango, por José Luis Salinas (Editorial Catriel-Madrid). Como su título indica, también informa estupendamente de jazz y flamenco. Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. 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30 oct 2015
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Cine: JE RENTRE À LA MAISON de Manoel de Oliveira. LA STANZA DEL FIGLIO de Nanni Moretti
Vinos | Jazz | Cine | Libros Cine JE RENTRE À LA MAISON de Manoel de Oliveira LA STANZA DEL FIGLIO de Nanni Moretti JE RENTRE À LA MAISON (Vuelvo a casa, Francia-Portugal, 2001), presentada en los últimos Festivales de Cannes y San Sebastián, del portugués Manoel de Oliveira, único director cinematográfico en ejercicio que inició su actividad profesional en el cine mudo, y LA STANZA DEL FIGLIO (La habitación del hijo, Italia, 2001) del italiano Nanni Moretti, Palma de Oro del último Festival de Cannes. Dos películas europeas lejos de la tecnología y de los monigotes a los que nos están acostumbrando las imágenes dominantes, tanto en la pantalla grande, lugar del cine, como, lo que es mucho más grave, en la pantalla pequeña, lugar por excelencia del audiovisual. Hay un cine que, como ya hemos dicho otras veces, se hace pero no se ve, una desgracia, y hay un cine que desde luego se hace aunque no da prácticamente tiempo a verlo, una pena. Es el caso de la película de Manoel de Oliveira cuya exhibición ha durado unos pocos días del presente otoño. En JE RENTRE À LA MAISON un actor viejo y consagrado, Gilbert Valence (Michel Piccoli), recibe, al finalizar la puesta en escena de la obra teatral ROI SE MEURT de Eugene Ionesco en la que interpreta el papel del rey (primera escena del film), la noticia de la muerte de su mujer, su hija y su yerno en accidente de tráfico. Drama interior. En LA STANZA DEL FIGLIO un psicoanalista de una pequeña ciudad del norte de Italia, Giovanni (Nanni Moretti), recibe, después de algunas secuencias (primera mitad del film) en las que lo cotidiano, el trabajo y las pequeñas costumbres o manías nos conducen sin sobresaltos ni fracturas a través del día a día de un grupo humano estructurado alrededor de la familia, la noticia de la muerte de su hijo Andrea como consecuencia de un accidente cuando practicaba submarinismo. Drama interior. ¿Es posible representar el dolor? ¿Más concretamente, es posible representar el dolor cuyo origen está no en la agresión traumática sobre el cuerpo, = dolor físico, sino en la violencia ejercida directamente sobre la intimidad del sujeto, sobre el cuerpo sin órganos, sobre aquellos territorios existenciales dominados por las lógicas de autorreferencia, = dolor sentimental? ¿Es posible elaborar un relato y/o construir un texto alrededor de este dolor? En términos de representación quizás únicamente sea posible hacerlo en el despliegue hacia fuera de universos incorporales, de entidades de referencia intrínseca al propio sujeto, mediante la puesta en existencia y/o semiotización (= discursividad) de cualidades existenciales desterritorializadas o no en universos de la conciencia. Sólo en la producción de “Afectos” (plano estructural), y por lo tanto producción de subjetividad, y de “Efectos” (plano semiótico), y por lo tanto producción de actuaciones –gestos que dicen algo de alguien– podemos encontrar la respuesta del sujeto a la conflictividad emocional originada en unas circunstancias sentimentalmente no deseadas. La palabra poco o nada tiene que decir aquí, quizás un plus de expresividad, de sobreactuación. Pero sabemos también de la desaparición de la palabra como forma principal, en primer lugar, de enunciación del sujeto y, en segundo lugar, de comunicación con el otro y su sustitución por “flujos informativos mediáticos transportados por canales maquínicos que desbordan por todas partes los antiguos territorios subjetivos y colectivos” (F. Guattari). De aquí que en ambos filmes la palabra es reducida al espacio de lo profesional: práctica teatral (Gilbert Valence) y práctica psicoanalítica (Giovanni) y evacuada del espacio doméstico donde, en las pocas ocasiones que aparece, es para acentuar la unidireccionalidad del habla. En términos de relato, de construcción de un texto –fílmico en nuestro caso–, tanto la película de Manoel de Oliveira como la de Nanni Moretti son una respuesta posible a estas cuestiones sentimentales desde constelaciones de lo narrado dispares (=territorio de la diégesis), desde relaciones entre los tiempos diegético (= de la historia contada) y representado (= del discurso fílmico, de la película vista) similares y desde articulaciones de las imágenes diferentes. En JE RENTRE À LA MAISON la víspera del año 2000 en un París lleno de luminosidad artificial y gratificante pero también de oscuridad y amenazas, toda una metáfora de la cultura occidental. En LA STANZA DEL FIGLIO el universo familiar, la vida en una pequeña ciudad de provincias del Norte, metáfora, también, de la cultura occidental pero, esta vez, desde dentro, desde lo ya interiorizado. Una cosa, sin embargo, une estos dos filmes: la no-historia, la falta de historia. En ambos casos una anécdota, una circunstancia traicionera, no esperada, ni siquiera pensada, llena un discurso en el que la palabra desaparece para dar paso al gesto, un discurso en el que los personajes ocupan la pantalla sin elementos o artilugios dramáticos que justifiquen sus comportamientos y actitudes en la continuidad de las imágenes y, por lo tanto, sin narraciones de relleno tras las que el espectador corra como un poseso durante toda la película lo que ¿justificaría? su gasto o inversión de dinero y de tiempo. Inversión que por desgracia solamente se da en muy pocas ocasiones. En JE RENTRE À LA MAISON y LA STANZA DEL FIGLIO el tiempo no tiene unidad de medida. No existe. No hay una historia que lo explique y lo cuantifique. Las coordenadas espacio-temporales en las que lo narrado y, en última instancia, el universo de referencia –el dolor sentimental– se sitúa no siguen las leyes de la ciencia física y más específicamente las leyes de la conservación de la energía ni, desde luego, de la temporalidad de los microprocesadores en la época de la globalización, de la informatización planetaria, de la aldea global, de la sociedad de la información, ni, en otro orden de cosas, del espacio que la ingeniería biológica –genética– está abriendo. Hay que buscarlas en otro lugar, el de la subjetividad maquínica, donde el tiempo no se mide por el tránsito de un momento a otro ni el espacio por la perspectiva quattrocentista. Gilbert Valence en JE RENTRE À LA MAISON pierde en primer lugar a su familia, excepto su nieto, luego sus zapatos que le son robados por un marginado social, y finalmente su memoria, no recuerda el texto aprendido para interpretar el ULISES de James Joyce delante, esta vez, de la cámara de cine. Únicamente la palabra aparece cuando el actor se muestra (representaciones de ROI SE MEURT, THE TEMPEST de William Shakespeare y ULISES) y el sujeto se confunde con el sujeto actor y éste con el sujeto del texto dramático ante la mirada del sujeto espectador. El lugar de la sala, el lugar del cine, no el lugar de la vida. Bastaría recordar las palabras del propio Manoel de Oliveira: “Un conjunto formado por la cabina de los aparatos de proyección; una pantalla que recibe, en oscuridad y en el otro extremo de la sala, las imágenes proyectadas; los altavoces que emiten los sonidos; un asistente(espectador) situado en el espacio que separa la cabina de la pantalla. Este es el legítimo LUGAR DEL CINE. Eso que uno ve proyectado sobre la pantalla es la representación, por un fantasma, de realidades o simulaciones atrapadas en otros lugares y que se suceden en cadena. No debemos confundir la gran pantalla que aparece iluminada al fondo de una sala oscura, delante de una asamblea –grupo de espectadores– en un acto público y social, que es privilegio del cine, con las pantallas de otros medios audiovisuales de dimensiones mucho más reducidas que ocupan otros lugares más propicios para una utilización específicamente solitaria” Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Fernando Jiménez Molina
30 oct 2015
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Libros
Libros Vinos | Jazz | Cine | Libros EL LIBRO DE BIT Del Castillo, Michel. Tanguy, historia de un niño de nuestro tiempo. Colección Correria Ed. IKUSAGER. ISBN 84-85631-74-9. Vitoria 1999. 293 pág. Michel-Xavier Janicot del Castillo nació en Madrid en 1933. Su infancia y juventud estuvieron llenas de acontecimientos poco habituales : paso por campos de concentración franceses y alemanes, internados...Su primera y mejor obra Tanguy, la publicó cuando tenía veinticuatro años y significó el comienzo de una importante carrera literaria; siempre utilizando el francés, pero con referencias continuas a España : La Guitare (1957), sortilegio español (1977), Las lobas del Escorial (1980). Con El viento de la noche, consiguió el premio de los libreros franceses y con La noche del decreto (1981) el Premio Renaudot. Tanguy (1957) comienza relatando los acontecimientos provocados en su familia por el final de la guerra civil española. Su madre, una activista republicana, debe huir a Francia; el tiene seis años. En Francia se encuentran con un padre no muy propenso a reconstruir la vida familiar y dispuesto a llegar hasta la denuncia para quitarse de en medio a esposa e hijo. Ambos acaban en un campo de refugiados en el medio de Francia. Allí pasan dieciocho meses; pues su madre cae gravemente enferma y deben internarla en un hospital. Cuando la madre se recupera, siguiendo los pasos de su padre, huyen a Montpellier. La madre no consigue regularizar su situación y planea su vuelta a España. Como la policía busca a una madre y un niño, decide una separación momentánea para pasar la frontera. Tanguy queda a la espera de la oportunidad en una casa donde también se ocultan judíos. Pero son descubiertos, apresados y enviados a Manhausen. Su vida en el campo de concentración solo encuentra consuelo en la amistad que le ofrece Gunther, un joven abogado alemán de Hamburgo. No solo le ayuda en la lucha contra el hambre, el frío, el agotamiento, la locura, la tentación de dejarse morir; también le rodea de fuerza moral, impidiéndole sucumbir al odio. El final de la Segunda Guerra Mundial llega tras tres años interminables y Tanguy desea volver a España en busca de los restos de su familia. Con poco éxito, pasa una temporada nefasta en Barcelona y otra feliz en los jesuitas de Ubeda. Negándose a admitir el abandono en que le tiene su padre, de su madre no ha vuelto a saber nada, decide volver a Francia en su búsqueda. El final del libro podemos adivinarlo sin mucha dificultad. Aunque escrita como ficción, es una historial real de sus experiencias como refugiado político y prisionero en campos de concentración. Y como, El Diario de Ana Frank, tiene la profundidad de un testigo infantil en situaciones dramáticas. Para acabar una de sus observaciones más interesantes y, desgraciadamente, actuales: “En una guerra no hay vencedores ni vencidos, solo víctimas”. LIBROS EN INTERNET La Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción (AEFCF) y su web (www.aefcf.es) suponen un buen punto de partida para los interesados en las andanzas de este genero en España. Para degustar de las piezas que atesoran hay que hacerse socio. OTROS LIBROS RECIBIDOS Ulrich, L.A. Excel sin problemas. Ed. McGraw-Hill Interamericana. ISBN 84-481-3151-7. Madrid 2001. 342 pág. Stone, M. D.; Poor, Alfred Pc sin problemas. Ed. McGraw-Hill Interamericana. ISBN 84-481-3186-X. Madrid 2001. 364 pág. Esta colección nos gusta por varias razones: • Identifica claramente las problemas más comunes con los que nos encontramos cuando pretendemos, sin ser expertos en el programa, realizar un trabajo digno. • No están ligados a una determinada versión o sistema operativo. • Da instrucciones claras y directas para resolver un problema claramente enunciado. • Uso de gráficos solo cuando contribuyen a mejorar la explicación. • Muy recomendables Guía Peñín de los vinos de España. La nueva cosecha 2002. Pi&Erre Ediciones. 91 307 78 90. La guía Peñín del 2002 nos ofrece una visión completa del panorama vinícola. Casi 800 vinos más catados que en la edición anterior e ilustraciones de los mapas climáticos y microclimaticos de España. Además, trata temas como “Los grandes terroirs de España, las Lias, el TCA o la microoxidación Ramón Gabilondo/Gorka Zumeta. Aún más estupidiario. Editorial Aguilar Es como si nos dejaran entrar en una fiesta que hasta el momento sólo estaba reservada para el mundillo específico de la radio o la televisión. Para los neófitos, gazapo significa ni más ni menos que meter la pata en un acto de expresión oral, con especial interés en los medios audiovisuales. Los autores adjuntan a un texto literariamente florido, una casete con una desternillante recopilación de meteduras de pata recogidas en la rica geografía de la radio española de los últimos años. Una garantía de entretenimiento y una forma diferente de acercarse al apasionante mundo de la radio, tal vez el soporte más entrañable de la comunicación de masas.. Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Bernardo González Palacios
30 oct 2015
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Vinos: Música, máscara y vino
Vinos | Jazz | Cine | Libros "Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos. Por honra de Sant Antruejo parémonos hoy bien anchos, embutamos estos panchos, recalquemos el pellejo. Que costumbre es de concejo que todos hoy nos hartemos que mañana ayunaremos" Música, máscara y vino Hermosa cancioncilla, ésta de Juan de la Encina (1469-1529), que muestra bien a las claras el despliegue de buen vivir con el que sus paisanos de la época se enfrentaban durante los días del carnaval al triste presagio de los rigores cuaresmales, simbolizando en la práctica la eterna pugna humana entre los goces y las penalidades de la existencia. Para esta crucial batalla todos los trucos son buenos, cualquier pretexto es aceptable. Santos apócrifos, como este Sant Antruejo (algo así como “San Atracón”), o costumbres asumidas (“de concejo”), todo vale para justificar ante la autoridad una relajación de las represiones cotidianas, aunque haya de ser bajo promesa (“que mañana ayunaremos”) de una inmediata vuelta al orden (¿natural?). Hoy día, al menos para las partes más acomodadas de nuestro mundo, las represiones alimentarias no son ya, afortunadamente, las más acuciantes, pero otras muchas nos acosan y, allá donde se conservan, las músicas, las máscaras y las libaciones carnavalescas siguen dando pie a pequeñas, pero gozosas, escapadas de tantas rigideces y ataduras impuestas por los roles y las servidumbres sociales. Con la ayuda desinhibidora de la música y del vino, la máscara ha facilitado desde siempre dos maneras distintas, pero ambas liberadoras, de una expresión inusual. En su forma más cerrada, el disfraz que oculta la identidad del enmascarado le permite (con voz de falsete) abordar a propios y extraños, superiores e inferiores, con palabras y comportamientos severamente reprimidos, y no por ello menos auténticos o deseados, en la rígida realidad cotidiana. En su forma más vistosa, el disfraz que no oculta sino que transforma nuestras imágenes “normales” nos permite ser otros sin dejar de ser nosotros mismos, en una especie de metamorfosis con la que salimos, por un paréntesis temporal, de nuestras estrechas y limitadas personas (personajes), intercambiando sin mayor riesgo nuestros papeles de ricos/pobres, jóvenes/viejos, hombres/mujeres, corrientes/extraordinarios. ¿Quién, si es sincero, no reconoce querer alguna vez otra vida? Otras bebidas con mayor potencia estupefaciente, suelen sustituir en estos tiempos al vino acompañando a músicas y máscaras. Y, sin embargo, ninguna como el vino excita tanto y de tantos modos la vista, el gusto y el olfato, ampliando y alargando la participación de los sentidos en la fiesta sin tener que llegar hasta el sopor. No es, desde luego, el bullicio de un baile de carnaval el ambiente más propicio para apreciar las sutilezas de grandes vinos de autor. Los gustos populares, desarrollados desde hace generaciones, aconsejan aquí vinos de expresión más directa, perfectos para despertar las entrañas a la farra (“de la panza nace la danza”, decía mi abuela) y calentar el cuerpo en las frías noches de invierno. Probemos, por ejemplo, con recios vino de Toro, bien próximos a las tierras de nuestro Juan de la Encina. Las buenas técnicas actuales los redondean ahora en las mejores bodegas, sin hacerlos perder su fuerte carácter. Vinos con color y calor, monovarietales de la uva tinta de Toro (tinta fina en Castilla, tinta de Madrid, tempranillo en Rioja, cencibel en La Mancha, ull de llebre en Cataluña). Pueden ser jóvenes, oscuros y amoratados, recién salidos de la última vendimia, como el Primero de Bodegas Fariña, o el Bajoz de cosecha de la Cooperativa. O con alguna crianza, como el Camparrón 99, fuerte de cuerpo, suave de madera y ligeramente tostado. No son únicos, hay más, todo es buscar y catarlos. Música, máscara y vino en honor a Sant Antruejo. Buena excusa, hoy como ayer. Danzad, danzad, benditos. Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Manuel Gamell
30 oct 2015
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Jazz y más: Paco de Lucía
Vinos | Jazz | Cine | Libros Jazz y más Paco de Lucía Paco de Lucía. Francisco Sánchez Gómez nació en Algeciras (Cádiz) en 1947. Comenzó a tocar la guitarra a los seis años y en 1967 ya destacaba como concertista solista de guitarra flamenca. Había colaborado –y ha seguido después– con sus hermanos, el guitarrista Ramón de Algeciras y el cantaor Pepe de Lucía. Paco recibió mucha influencia, entre otros, del famoso guitarrista Niño de Ricardo primero y posteriormente del sin par Agustín Castellón "Sabicas" al que conocí personalmente en su ancianidad y que te hablaba con una gran sencillez, como un chico que está empezando y sin el más mínimo asomo de arrogancia, siendo sin embargo el mejor guitarrista flamenco del mundo entonces. Paco de Lucía se enamoró de la música latinoamericana cuyos ecos introdujo en el flamenco, aunque no fue el primero que lo hizo. En el año 1973 constituyó un auténtico "bombazo" una rumba flamenca con sabor caribeño compuesta e interpretada por él: "Entre dos aguas", a partir de la primera frase de un exitoso número de Las Grecas (cantantes gitanas de flamenco-pop): "Te estoy amando locamente". Paco colaboró muchísimo con el extraordinario cantaor "El Camarón de la Isla": 12 discos grabados conjuntamente. Ha grabado más de 20 discos y hoy en día es la figura más universal del flamenco: sus discos se encuentran a la venta en muchísimos lugares del mundo. Una cualidad fundamental de Paco de Lucía es su talante de músico abierto, con la improvisación como elemento esencial en sus conciertos, es decir, nada de repetir sus conciertos nota por nota algo ya hecho, lo que eleva a un músico a la categoría superior de creador instantáneo e intérprete de ello a la vez, por encima del nivel inferior de los ultravalorados "grandes intérpretes" que no crean nada, o casi nada, sobre la marcha por mucho mérito que tengan, mérito que, todo hay que decirlo, sube también cuando el intérprete que repite todo igual en los conciertos, ha compuesto previamente lo que lleva "de cliché" por todos los sitios. No obstante prefiero mil veces al improvisador cuando es gran artista como es el caso de Paco de Lucía. Esa creación instantánea es para mí la auténtica pureza flamenca y no el ir repitiendo por ahí lo que hicieron grandes creadores del flamenco de antaño, que está muy bien pero no es más que una simple difusión del flamenco clásico que ya conocemos en discos de entonces, y que no nos dice nada nuevo. En particular siempre preferí al famoso guitarrista Manolo Sanlúcar como acompañante de un cantaor –ya que éste hace que el guitarrista saque "algo nuevo" sobre la marcha– que al Manolo Sanlúcar concertista por muy grande que sea el mérito de haber compuesto él previamente sus obras, ya que el concepto de este músico como concertista es análogo al de un compositor, e intérprete después de ello, de música clásica, como nos dijo en los años setenta en una entrevista que le hicimos en Radio España-FM (Onda Dos): algo así como: "las ideas musicales que te vienen son como un niño al nacer: que nace sucio y luego hay que lavarlo y arreglarlo, etc. Y así compongo yo mis conciertos". Le faltó decir: "Como un músico de música clásica", por mucho mérito que ello tenga. Voy a recomendar dos discos de Paco de Lucía, muy valorados por artistas profesionales (me entero por la revista de flamenco "Alma 100" (tel. 91 420 43 33), sobre todo el titulado "Siroco" (sello: Polygram Ibérica) con 8 formidables número de los que, a mi entender, dos de ellos son insuperables: los toques por alegrías y por bulerías con la colaboración entre otros del grandísimo bailaor extremeño de taconeo de pies Juan Ramírez que toca el suelo como una metralleta, idóneo para acompañar a la genial y rapidísima guitarra de Paco. En ese CD también me ha gustado mucho la minera que Paco toca con gran sentimiento. En el disco, entre otros interviene también su hermano Pepe de Lucía como palmero (¡qué cruce de palmas hay en las bulerías!) y el extraordinario percusionista brasileño Rubem Dantas que trajo de América en los años setenta el cajón: un instrumento hoy ya tradicional y extendidísimo en el flamenco y, al parecer, procedente de Perú. Recuerdo que cuando Rubem llegó a España le regalé grabaciones con bulerías muy marcadas rítmicamente, con palmas y taconeos, para que aprendiese el difícil compás de 12 tiempos típico de este estilo creado hace más de doscientos años por gitanos del Barrio de Santiago, de Jerez de la Frontera. En Nueva York, hace poco, preguntaban unos músicos americanos a otros españoles: ¿ese originalísimo ritmo de las bulerías, qué es? ¿es un ritmo nuevo de 7 por 4? Siempre me emociono cuando me encuentro con el citado Rubem Dantas, percusionista en la giras mundiales de Paco de Lucía, porque me abraza con fuerza recordando aquéllas grabaciones que le hice. El referido CD está comentado interiormente por el musicólogo Faustino Nuñez y por el escritor, y autor de un libro sobre Paco, Félix Grande. Otro CD recomendable es el titulado Luzía (Polygram Ibérica) y en el que, precisamente, el número que más me ha gustado es el que da nombre al disco, y dedicado a la madre del guitarrista: es un toque por seguiriyas muy moderno, muy de hoy. Otros temas muy interesantes son: el toque por soleá (para muchos artistas profesionales, y para mí, el estilo rey del flamenco) y la rondeña donde, al final, Paco canta un poquito sintiendo la muerte de Camarón. En el CD colaboran otros 11 artistas, entre ellos el cantaor catalán Duquende (Camarón decía que éste sería su sucesor) que canta unos tangos flamencos con coros de la estupenda cantaora granadina Chonchi Heredia. También taconea muy bien el bailaor jerezano Joaquín Grilo e intervienen el contrabajista mallorquín Carles Benavent, el percusionista cubano Luis Dulzaides, etcétera. Paco grabó hace años discos a trío con los guitarristas de jazz John MacLaughlin y Larry Coryell, y posteriormente con el primero y con Al Di Meola. En las giras de Paco le acompaña un músico excepcional: el saxofonista y flautista madrileño de jazz y flamenco Jorge Pardo, que también ha hecho discos como líder: escuchad los CDs últimos: "2332" y "Mira", éste considerado por los críticos de la revista Cuadernos de Jazz (tel. 91 308 03 02) como el mejor CD de jazz español del 2001, y veréis lo que es calidad (ambos CD del sello Nuevos Medios). Recuerdo lo que dijo –hablo de memoria– el enorme guitarrista de flamenco Juan Habichuela (al que considero, y así le sucede a muchos, el mejor acompañante hoy de cantaores del flamenco clásico) el año pasado en un programa de TV, algo así como: "En guitarra flamenca moderna todo lo ha hecho don Francisco Sánchez, también conocido como Paco de Lucía". Como estupendo primer libro sobre Paco os recomiendo el que hizo en 1992 (el guitarrista norteamericano, y gran escritor de libros de flamenco en varios idiomas) Donn E. Pohren, afincado en España desde los años cincuenta, y casado con la bailaora española Luisa Maravilla. El título es "Paco de Lucía y familia" y se puede solicitar a la editorial del autor "Estudios Españoles" apartado 83, 28230, Las Rozas (Madrid). También he visto sus libros en "La Casa del Libro" (Gran Vía, 29 Madrid), posiblemente la mejor librería general de la ciudad. Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N N Juan José González N N
30 oct 2015
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Cine: EN CONSTRUCCIÓN, de José Luis Guerin
Vinos | Jazz | Cine | Libros Cine EN CONSTRUCCIÓN de José Luis Guerin Desde sus comienzos, a finales del siglo XIX, el cine ha venido registrándose entre dos territorios cuyas fronteras se han visto desbordadas y reubicadas con el transcurrir de los años sin por ello perder la intención primera que subyace en su nacimiento –el de las fronteras– y conquistas posteriores –las de los territorios– y que no es otra que la aprehensión y/o reconstrucción, en un producto imaginario, de una realidad interior (el yo–objeto) y/o exterior (el mundo–objeto) con vistas a su contemplación / comprensión / transformación. Detrás de todo ello un sujeto y una maquinaria de fabricación, no de sueños sino de películas, con la que aquél se confunde llegando a ser una misma cosa. La razón de estos desplazamientos hay que buscarla tanto en las afueras, evolución de la tecnología y del pensamiento, como en los adentros, desarrollo del propio hecho cinematográfico. Uno de estos dos territorios es propiedad de Georges Méliès, el otro de Louis Lumière. Quizás podríamos decir, arriesgando un poco más, que a uno se le conoce por L´AFFAIRE DREYFUS (El caso Dreyfus, G. Méliès, 1899) o LE VOYAGE DANS LA LUNE (El viaje en la luna, G. Méliès, 1902) y al otro por L´ARRIVÉE D´UN TRAIN (La llegada de un tren, L. Lumière, 1805) o LA SORTIE DES USINES (La salida de las fábricas, L. Lumière, 1895) o L´ARROSEUR ARROSÉ (El regador regado, L. Lumière, 1895). Yendo aún más lejos, podríamos decir que dichos territorios se identifican con un “cine por su camino teatral espectacular” (G. Méliès) el primero de ellos y con “la naturaleza misma sorprendida in fraganti” (críticos de la época) el segundo. Cine-ficción y cine-documento(al), dos líneas de segmentariedad dura que no han dejado de marcar la historia del cine. Máquina abstracta binaria que no ha de dejado de sobrecodificar las producciones cinematográficas que conforman esta historia. La primera de ellas halla su paradigma en cualquier película de la serie B hollywoodiana o lo que es lo mismo en el denominado “film narrativo”, la segunda en la escuela documental inglesa y especialmente THE MAN OF ARAN (Robert Flaherty, 1932-34). Bien es verdad, sin embargo, que han sido múltiples las líneas de fuga que, mediante la experimentación y los riesgos a ella asociados, han definido movimientos de desterritorialización llegando a establecerse, en algunos casos, como líneas de ruptura que han dado lugar a la creación de nuevos territorios y/o la aparición de procesos de reterritorialización. Basta recordar, sólamente a título indicativo, el “expresionismo alemán” con Pabst, Murnau, .… el “realismo poético francés” con Clair, Renoir, Carné, …. el “neorrealismo italiano” con Zampa, de Sica, Rosellini, .… la “nueva ola francesa” con Truffaut, Rhomer, Chabrol, Godard, Resnais …. y tantos otros territorios cinematográficos no necesariamente identificados con movimientos o escuelas. La conjunción de estas líneas flexibles sobre las que se han instalado las imágenes-fuga, evidentemente fílmicas, ha trascendido el plano de organización inicial establecido por los dos segmentos duros a los que hacíamos referencia para alcanzar un plano de consistencia donde las líneas de fuga se conjugan en devenires, por citar únicamente algunos ejemplos, originados en/por/desde: Luis Buñuel, Jean-Luc Godard, Pier Paolo Pasolini, Carl Theodor Dreyer, Sergei M. Eisenstein, Alfred Hitchcock, …. ZERO EN CONDUITE (Cero en conducta, Jean Vigo, 1932), LES 400 COUPS (Los cuatrocientos golpes, François Truffaut, 1959), PRIMA DELLA REVOLUZIONI (Antes de la revolución, Bernardo Bertolucci, 1964), …. “nouvelle vague”, “nuevo cine alemán”, “cine verdad”, …..Pero también encontramos situaciones en las que el recorrido por estas líneas de fuga ha conducido a agujeros negros como, por ejemplo, es el caso de Bernardo Bertolucci. EN CONSTRUCCIÓN (José Luis Guerin, 2000), Premio Especial del Jurado y Premio Internacional de la Crítica del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián, no se escapa de esta sobrecodificación, pero se sitúa en una línea de fuga especialmente marcada por las apariencias que, al menos en este trabajo del cineasta catalán José Luis Guerin, Premio Nacional de Cinematografía 2001, nos conducen a hacernos preguntas tales como: ¿Hasta qué punto la ficción se cuela de rondón en el documento? ¿Hasta qué punto el documento se cuela de rondón en la ficción? ¿Dónde está la frontera entre ficción y documento? ¿Existe la una sin el otro y viceversa? Desde el momento en que hay elección ¿no hay ficción? Elección del referente, elección de la mirada, elección del espacio profílmico, elección de los personajes (sean o no actores) y de sus acciones, elección del encuadre, elección de la puesta en escena, elección de la tecnología soporte, etc. En la película de Guerin aparentemente asistimos a un documental sobre la construcción de un nuevo edificio en el barrio chino barcelonés allí donde las máquinas han abierto hueco, allí donde las máquinas han desplazado a los personajes desde sus “territorios-vivienda-marginal” hacia “territorios-de todavía más marginación”, allí donde las máquinas han prolongado la maquinaria de un vasto programa de rehabilitación ¿especulación? del espacioñciudad y con él del ordenamiento urbano. ¿Hasta qué punto no se está contando la historia, y por lo tanto ficción desde el momento que aquella llena la pantalla, de una prostituta toxicómana y su pareja? ¿Hasta que punto no estamos ante una ficción alrededor de la inmigración? ¿Por qué no hablar de microhistorias ficcionadas alrededor de un catalizador y aglutinante de todas ellas: el derribo de lo viejo y la construcción de lo nuevo? Incluso el film incluye algunos momentos de suspense, tan característicos de la narrativa fílmica, como las apariciones arqueológicas, y el interés que despiertan en el vecindario, o la necesidad de un nuevo espacio para vivir y el desasosiego que produce. ¿Estamos ante una película de ficción con grandes dosis de documental o ante un documental con grandes dosis de ficción? Posiblemente ambas cosas. Hay reside la belleza del film. Su interés. La realidad está allí fuera, caracterizando al otro frente al sujeto que siente y entiende esa realidad. Un discurso lo es sobre mí y el mundo sentido–entendido por mí o no es nada. El objeto no existe sino es a través de mí. La cámara de cine –o de vídeo– es el órgano sensorial que permite maquinalmente la formación de una imagen fantástica en y por el sujeto que, desde las realidades mundana (en la que se incluye el propio sujeto que actúa o desea actuar en ella) y profílmica (siendo ésta ya una reconstrucción y/o selección de aquella), nos presenta una nueva realidad al mismo tiempo (re)presentación y sentimiento, objeto, a su vez, de entendimiento y de sensaciones. Proponer una lectura objetiva ¿documental? del otro sólo es posible a través de las llamadas ciencias físicas. Proponer una lectura de la realidad entendida y sentida sólo es posible a través de la estética lo que implica la aparición del sujeto en el documento y con él la aparición de la ficción. Juego de las apariencias. Documental que no lo es pero lo parece: EN CONSTRUCCIÓN. Ficción –film narrativo– que no lo es pero lo parece: THE NAVIGATORS (La cuadrilla, Ken Loach, 2001). Vinos | Jazz | Cine | Libros Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Fernando Jiménez Molina
30 oct 2015