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¿Sólo importan los precios?
Es un hecho que, al cabo de ocho años del comienzo del proceso de liberalización de las telecomunicaciones, el panorama no resulta recisamente positivo. ¿Sólo importan los precios? La política de la Unión Europea (UE), dirigida al impulso de la competencia, seguida con mayor o menor rigor por los respectivos gobiernos, ha dado lugar, con el paso del tiempo, a un sector carente del apoyo público suficiente, escasamente dinámico, constreñido, que con dificultad será capaz convertirse en uno de los que, antes o después, pueda estar llamado a sustituir al ladrillo, cuando la construcción decaiga, como motor de nuestra economía. Las medidas orientadas a aumentar la competencia han buscado una disminución de los precios de los servicios, con la idea de que esto es lo que beneficiaría al ciudadano, línea en la que, lógicamente, está la CMT (Comisión del Mercado de Telecomunicaciones). Una primera cuestión a considerar es si no nos encontramos demasiado en manos de las decisiones de los reguladores, porque ¿se beneficia al ciudadano logrando sólo que los precios bajen cada vez más? ¿Acaso es eso lo único importante? ¿El beneficio de un país se mide por la capacidad de reducir precios que tengan sus organismos reguladores? Para empezar, cabe preguntarse, si la competencia en España está tan necesitada, después de ocho años de liberalización, de más medidas liberalizadoras y, sobre todo, si el único problema que teníamos, y tenemos, es bajar permanentemente los precios de los servicios, que, por cierto, han descendido ya más de un 30 % en los últimos años, en este sector, en nuestro país. ¿Tiene alguien en cuenta las inversiones en infraestructuras, el empleo de calidad, la existencia de unos salarios dignos, la necesidad de mayores inversiones en I+D+i, la merma de calidad en los servicios que estamos sufriendo, la salud de nuestras empresas más competitivas, y los mayores impuestos que éstas generarían si no estuvieran permanentemente presionadas por cargas “regulatorias” y sus resultados no estuvieran siempre basados en un constante recorte de gastos? Si se tuvieran en cuenta todos estos indicadores, ¿no se beneficiaría más al ciudadano? ¿Tiene lógica que estemos consiguiendo, entre unos y otros, que las empresas de telecomunicación, a pesar de representar el sector con más futuro de la economía, hayan logrado alcanzar el dudoso éxito de situarse, desde que llegó la competencia, entre las que menos tasa de retorno de capital generan entre sus accionistas y las que hayan sufrido mayores pérdidas bursátiles, en su conjunto, en el 2005, yendo este año 2006 por el mismo camino? La memoria colectiva es muy débil y olvida que, en su día -no hace tanto- para “beneficiar” al usuario y a la sociedad en general, los gobiernos, con la aquiescencia de la UE, obligaron a las empresas de telefonía móvil a llevar a cabo impresionantes esfuerzos para poder operar en 3G comprando una licencia a precios astronómicos. La consecuencia de una medida tan contraria a las reglas del mercado ha sido la parálisis de la actividad empresarial, aquejada de enormes deudas y una nula inversión en nuevas infraestructuras y servicios. Una parálisis de la que empezamos a recuperarnos, después de casi cinco años. Pudiera ser que ahora estemos actuando de forma similar, obligando al mercado a asumir decisiones impuestas, reguladas, intervencionistas, actuaciones que abocan a las empresas que de verdad deberían interesar a este país a considerar sus estrategias, una vez más, a la baja. Cuestión que, probablemente, esté influyendo negativamente sobre la buena marcha de nuestra economía y, con seguridad, lo está haciendo en la de nuestro sector, en lo que a calidad de servicios, generación de empleo y de negocio se refiere. Que todo ello no tenga lugar dependerá, tal y como están las cosas, de la intervención que, en cada caso, tenga la CMT, a quien habrá que pedir un importante grado de responsabilidad estratégica en sus decisiones así como también una exigencia de auténtico valor añadido a cada nuevo operador entrante. A los profesionales nos va mucho en ello, pues seguimos apostando por un sector dinámico, generador de riqueza, inversor, innovador y capaz de impulsar, tanto nuestra economía como nuestro bienestar social. Y no nos parece que vayamos en esa dirección.
30 oct 2015
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Un cambio de actitudes
Un cambio de actitudes E l paso del tiempo, juez último y preclaro de tantas cosas, nos lleva a la conclusión, poco optimista, de que nuestras telecomunicaciones no atraviesan, al cabo de ocho años del inicio de su liberalización, de la salud y el reconocimiento que todos hubiéramos deseado cuando se inició ese proceso. Cierto es que estamos ante uno de los sectores con más futuro, que más tecnología desarrolla, soporte, a su vez, de los demás sectores productivos. Pero también es verdad que, entre unos y otros, y bajo la influencia de la poco atractiva y afortunada política marcada desde la Unión Europea, hemos conseguido el descontento generalizado de todos los agentes del sector. A lo que hay que añadir, un cierto escepticismo social –más o menos patente– ante una actividad que, hasta hace muy pocos años, constituía la admiración y referencia de todos. Las consultas que, con carácter permanente, realizamos entre nuestros colegiados y asociados, ponen en evidencia, una vez más, superado el estallido de la burbuja tecnológica de hace cuatro años, un aumento del empleo de nuestros ingenieros de telecomunicación. No obstante, estos estudios y sondeos reflejan, igualmente, un deterioro sostenido de la calidad de ese empleo, un incremento de la precariedad y un descenso de los niveles salariales. Todo ello, junto a los varios procesos de reducción de empleo que hemos sufrido, está dando lugar a que los jóvenes se replanteen si la Universidad, en general, y los estudios de Telecomunicación, en particular, resultan la mejor elección profesional posible. Con la consiguiente pérdida del relevo generacional que garantice el bagaje de formación y conocimiento, absolutamente necesario para el futuro económico y social. Por su parte, las empresas proveedoras del sector, muchas de ellas lideradas por ingenieros de telecomunicación, sufren las consecuencias de esos recortes de gastos de los operadores, con una excesiva presión a la baja de sus márgenes de rentabilidad y viabilidad. Debido a ello, las empresas acaban aplicando las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, pero en otros sectores, donde el reconocimiento empresarial se encuentra menos supeditado a los costes. Finalmente, los usuarios, precisamente debido a esa presión permanente que se ejerce para el recorte de los precios, sufren una erosión en la calidad de los servicios. Ello se traduce en crecientes quejas y conflictos que dañan seriamente la imagen de nuestras telecomunicaciones entre los ciudadanos. Tenemos la convicción de que este sector debería dar mucho más de sí. Que exige, por nuestra parte, una reflexión urgente que propicie un cambio general de actitudes, para que llegue a ocupar el lugar que le corresponde como un sector más, sujeto a las reglas de la competencia, en el que se confíe en la libertad de mercado para optimizar el retorno de las inversiones, la innovación y una generación de empleo y de oportunidades de negocio en consonancia con lo que correspondería a una actividad que es sustento y soporte de nuestra economía.
30 oct 2015
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Telefonía móvil: los ayuntamientos tienen la última palabra
Telefonía móvil: los ayuntamientos tienen la última palabra Una de las características diferenciales de las telecomunicaciones es, sin duda, su capacidad para crear valor en el conjunto del tejido económico mediante la generación de actividades, dentro de la práctica totalidad de los sectores, que cada vez recurren de forma más intensiva a la utilización de la información y el conocimiento. Podría decirse que las telecomunicaciones constituyen el sistema nervioso de una sociedad moderna. En ese incuestionable camino hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento, resulta evidente la necesidad, tanto de desarrollar e implantar nuevas tecnologías como de hacer llegar sus “beneficios y bondades”, en las mejores condiciones, a todos los ciudadanos. Pero en ese tránsito de las tecnologías y sus beneficios a toda la población, se manifiesta claramente como condición “necesaria” -aunque no suficiente: el despliegue de redes e infraestructuras de Telecomunicación. Un despliegue establecido mediante la Ley 32/2003, de 3 de Noviembre, General de Telecomunicaciones. Como consecuencia de ello, la Comisión Sectorial para el Despliegue de Infraestructuras de Radiocomunicación, dedicada básicamente a las comunicaciones móviles, aprobó un procedimiento administrativo de referencia y una serie de recomendaciones “para favorecer el desarrollo armónico de las infraestructuras de red de radiocomunicaciones”, garantizando su despliegue ordenado, equilibrado, de calidad, riguroso, y con el máximo respeto al medio ambiente, a la salud y a la seguridad de toda la ciudadanía. Para conseguirlo, la totalidad de los organismos competentes, a todos los niveles, deberían haber trabajado hasta ahora a fin de poder disponer de una reglamentación única y unas ordenanzas municipales comunes en su espíritu, de tal manera que permitiesen, en aras del bien común, desarrollar las infraestructuras de telecomunicación bajo unas mismas premisas, criterios y parámetros. A fecha de hoy, esa no es la realidad. Raro es el día en el que no aparecen noticias de ámbito local donde se denuncia un bloqueo en el despliegue de redes, una ralentización en el proceso de concesión de licencias, etc. Ello dificulta enormemente la labor de despliegue de las infraestructuras, encarece su coste y, por último, ejerce un marcado impacto en esa disponibilidad de servicios de telecomunicación que todos demandamos. Por si hubiera dudas, una reciente sentencia del Tribunal Supremo determina que los niveles de exposición que recoge la normativa vigente, fundada en la intervención facultativa de los ingenieros de Telecomunicación, son los adecuados. Junto con las últimas aportaciones de la Organización Mundial de la Salud, (fact sheet nº 304. Mayo 2006), coadyuva, una vez más, a desenmascarar a oportunistas y agitadores que propagan tesis que a ingenieros y científicos deberían avergonzarnos. El hecho indiscutible es que los operadores defienden el propósito de ofrecer una mejor cobertura para optimizar el servicio, entre otras cosas, debido a los compromisos que mantienen con la Administración. Sin embargo, aún se les pone en la tesitura de no disponer de todos los permisos y licencias que una heterogénea y compleja administración autonómica, insular y local les impone lo que coincide, además, con una escasa coordinación entre éstas últimas. Falta, a nuestro juicio, un mensaje claro y contundente de las distintas administraciones que remate el emitido por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. En especial, por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo que, ante la todavía preocupante alarma social, no logra transmitir el mensaje de tranquilidad que su propio Comité de Expertos propugna. Año tras año perdemos terreno frente a otros países en el desarrollo de la Sociedad de la Información en movilidad. Los ingenieros de Telecomunicación hemos pedido, en reiteradas ocasiones, que las administraciones locales se conciencien de la situación y den el paso definitivo con el objetivo de resolver una situación que dura ya demasiados años. Como bien saben los Ayuntamientos, a los profesionales nos tienen a su entera disposición para solucionar esta complicada y difícil situación en la línea de lo establecido por el convenio suscrito entre la Federación Española de Municipios y Provincias y el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación que esperemos produzca resultados positivos para todos.
30 oct 2015
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En beneficio de los ciudadanos europeos
En beneficio de los ciudadanos europeos Nos encontramos ante una nueva oportunidad de debate sobre la política europea de Telecomunicaciones tras la publicación, el 29 de junio de 2006, de una Comunicación de la Comisión Europea que plantea la revisión del marco regulador de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas. Lo hace con objetivos poco ambiciosos pues, partiendo de que, en su opinión, la regulación europea ha sido una historia de éxito, sólo aborda cambios parciales, lo que no concuerda con la opinión de muchos, entre ellos, con la nuestra. Es el momento de hacer una reflexión a fondo sobre el futuro marco regulador, partiendo de la situación del sector en España, y proponer alternativas que enfoquen plenamente unos objetivos centrados en el beneficio de los ciudadanos europeos. Estamos interesados en el debate, al que aportaremos nuestras propuestas, desde el convencimiento de que nuestras telecomunicaciones no atraviesan, transcurridos ya ocho años de liberalización, por el buen momento que todos hubiésemos deseado. Si realmente se pretende perseguir el beneficio de los ciudadanos europeos, COMO CIUDADANOS, es necesario ir más allá, y no limitarse sólo a pensar en lo que el ciudadano, en tanto consumidor, pudiera lograr a corto plazo. Es preciso hacer una distinción entre consumidor y ciudadano, entre el mercado y la necesidad de impulsar la naciente Sociedad de la Información europea. El logro de beneficios inmediatos para el consumidor actual, principalmente con la competencia en ampliación de servicios y la permanente bajada de precios, está condicionando el futuro desarrollo de todo el sector. El objetivo a medio y largo plazo tiene que seguir siendo el crecimiento de la economía, así como la generación de riqueza y empleo que se deriven del progreso de la Sociedad de la Información. Para ello, la regulación debe contemplar de forma prioritaria, además de la competencia en los actuales mercados, las necesidades de innovación y de nuevas inversiones. La convergencia, referente permanente de las transformaciones del sector, tiene que ser considerada, además de como fenómeno tecnológico, también, y sobre todo, desde el punto de vista socioeconómico. La regulación europea que se implante va a condicionar la forma en que se comporten los agentes económicos, particularmente en cuestiones estratégicas, como la innovación y la inversión, verdaderos motores del futuro. Uno de los aspectos más significativos de este planteamiento, a medio y largo plazo, es la necesidad de inversión en infraestructuras. La convergencia, por ejemplo en el ámbito fijo-móvil o en la integración del audiovisual, debe desembocar definitivamente en las esperadas redes de nueva generación, cuyo despliegue se encuentra actualmente más retrasado de lo que se preveía hace ya una década. Nuevas infraestructuras que facilitarán el soporte para los nuevos servicios de la Sociedad de la Información, basados tanto en la utilización masiva de la banda ancha como en la integración de soluciones a partir de los diferentes aspectos de la convergencia. La competencia de plataformas integradas con las nuevas infraestructuras, va a requerir, además, el desarrollo de un auténtico mercado único, con un marco regulador que garantice la igualdad de todos los ciudadanos europeos para disponer de los servicios y de los beneficios de la Sociedad de la Información en condiciones similares. En este sentido, hay que recordar, desde la perspectiva española, la necesidad de una armonización del mercado único por parte del marco regulador, especialmente en aspectos como los derechos de los usuarios, el tratamiento fiscal o la participación de capital público en el accionariado de compañías privadas, presencia que desequilibra el mercado único y que resulta incompatible con un sector liberalizado de hecho. La nueva regulación debe, finalmente, considerar asimismo el interés de los ciudadanos europeos desde la perspectiva de la competencia no europea. El riesgo de un marco que no facilite de forma decidida la innovación y la inversión, representa un peligro para el eventual retraso del desarrollo de las comunicaciones electrónicas en Europa, y otorgaría ventaja a otros operadores globales no pertenecientes a la Unión Europea para entrar en los mercados de nuestro continente.
30 oct 2015
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Cuarenta meses para el apagado analógico
Cuarenta meses para el apagado analógico En julio de 2005 el Gobierno lanzó una serie de medidas de impulso para el lanzamiento e implantación de la Televisión Digital Terrestre (TDT) en nuestro país, estableciendo como fecha para el apagado analógico el mes de abril de 2010, antes de la fecha establecida por la Unión Europea. Han pasado desde entonces diecisiete meses y el panorama de implantación de la TDT muestra todavía signos de incertidumbre que hay que tratar de despejar con medidas concretas. El éxito de nuestro país en la implantación de la TDT depende del trabajo bien hecho y coordinado entre todos los agentes y que los resultados lleguen al ciudadano de forma que perciba las ventajas de esta nueva tecnología. Tenemos que ser capaces de trasladar al ciudadano que la TDT es algo más que una tecnología de sustitución y convencerle de sus muchos valores añadidos. Una vez finalizados los trabajos del Foro Técnico de la Televisión Digital, que, bajo los auspicios del MITyC, congregó a todos los agentes involucrados en el proceso de implantación de la TDT –fabricantes, radiodifusores, operadores de red, facultativos, empresas instaladoras, administradores de fincas, organizaciones de consumidores y usuarios–, es el momento para que el MITyC lidere el proyecto y aporte, en el plazo más breve posible, una planificación detallada de extensión de cobertura por áreas técnicas, hasta alcanzar los niveles de cobertura comprometidos, junto con el calendario de apagado de la televisión analógica en dichas áreas. Esta planificación permitirá, asimismo, que los profesionales competentes ofrezcan soluciones técnicas adecuadas para aquellos municipios que puedan quedar fuera de las zonas planificadas y deseen ampliar dichas coberturas. Queda mucho por hacer y tenemos poco tiempo. Los radiodifusores tienen que promocionar el uso de la televisión digital poniendo en marcha contenidos nuevos y atractivos, así como servicios interactivos que contribuyan a enriquecer sus programas, fidelizar sus audiencias y acercar la sociedad de la información a sus telespectadores; los operadores de red, por su parte, tienen que ser capaces de ofrecer la cobertura necesaria en toda España en los plazos establecidos. Es importante conocer qué parque de edificios queda por adaptar para la adecuada recepción colectiva de la TDT y los resultados de los ya adaptados. Se han de intensificar las campañas de publicidad, información y divulgación destinadas al ciudadano, que desconoce las ventajas de la TDT, que le sensibilicen hacia el cambio a esa nueva forma de ver la televisión. Finalmente, es importante destacar que los descodificadores instalados hasta la fecha son, mayoritariamente, tipo “zapper” (sin interactividad). Para cambiar esta tendencia y facilitar que el parque de receptores que se vaya creando permita una mayor penetración de la Sociedad de la Información, fin último de la apuesta pública por la televisión digital, se deberían ofrecer programas producidos con capacidad interactiva al tiempo que se desarrollen otro tipo de medidas por parte del MICyT que fomenten la disponibilidad de receptores MHP en el mercado y su adquisición por los ciudadanos. Quizás las respuestas o el cambio de rumbo en los planteamientos anteriores haya que buscarlos en “Impulsa TDT”, de quien se esperaba más, y a quien hay que pedir más. Esperemos, por tanto, sus actuaciones y respuestas. Pero también hay cuestiones que el MITyC debería regular para facilitar que los distintos radiodifusores, que se ven obligados a compartir un múltiplex, lleguen a acuerdos aunque tenga intereses no coincidentes en la utilización del múltiplex que comparten. Hay que favorecer experiencias de apagado selectivo como el proyecto piloto “Soria digital” que, gestionado por la entidad pública empresarial RED.es, deberá aportar información sobre aspectos técnicos y jurídicos implicados en el apagado, proceso de adaptación de antenas colectivas, planes de comunicación que se deberán desarrollar para informar a la población, velocidad de penetración de la TDT y plazos mínimos de emisiones simultáneas analógicas y digitales para completar con éxito el proceso de transición. Este proyecto se debería completar con antelación suficiente al inicio del plan de apagado progresivo. En definitiva, son muchas las cuestiones a resolver en estos cuarenta meses que nos separan del cada vez más cercano apagado analógico. El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, consciente de que para alcanzar los objetivos tenemos todos que arrimar el hombro, pone a disposición de las entidades involucradas en la implantación de la TDT sus conocimientos para facilitar la extensión de la cobertura mediante micro-reemisores, definir el proyecto técnico de despliegue de TDT, elaborar el material divulgativo necesario y realizar las labores informativas y formativas necesarias hacia el ciudadano. Hagamos, entre todos, que la TDT sea una nueva ventana de entrada a la Sociedad de la Información y represente mucho más que la mera sustitución de una tecnología por otra.
30 oct 2015
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Una nueva etapa
Una nueva etapa El intenso proceso electoral que ha tenido lugar ha supuesto una demostración del nivel de desarrollo y madurez alcanzado por nuestras instituciones, así como del interés que suscitan, de lo que todos debemos alegrarnos. Una vez finalizado el mismo con la proclamación por parte de las Mesas Electorales, mediante las correspondientes Actas firmadas por unanimidad de sus miembros, de la candidatura electa tanto para el gobierno del COIT como para el de la AEIT, se ha celebrado la preceptiva reunión conjunta para el traspaso de poderes entre las Juntas salientes y entrantes. De esta manera, cumpliendo con nuestros Estatutos, las Juntas entrantes han asumido sus funciones con renovada ilusión y compromiso de servicio al colectivo, retornando así la normalidad al funcionamiento diario de nuestras instituciones. Formalizada la toma de posesión por las nuevas Juntas, queremos que sus actuaciones sean ya de todos y para todos. Hacemos una llamada a la unidad y a la participación, manteniendo un discurso institucional, integrador, abierto a todos y en positivo. Las puertas de nuestras instituciones estarán siempre abiertas a todos los Ingenieros de Telecomunicación. A todos los que nos han votado, queremos manifestarle nuestro agradecimiento por confiar en nosotros para llevar adelante el programa que hemos defendido. Trataremos de no defraudarles. A los que no lo han hecho, queremos asegurarles que nos importan y aportan mucho sus críticas constructivas al funcionamiento de nuestras dos instituciones y, sobre todo, sus argumentos, que recogeremos en positivo para mejorar nuestra gestión en donde sea necesario. Esperamos ganar su confianza. A los que no han participado, quisiéramos ser capaces de ofrecerles motivos para que en el futuro sean de su interés estas elecciones y la actividad de nuestras instituciones. Las nuevas Juntas del COIT y de la AEIT ya están trabajando para hacer que nuestras instituciones os representen a todos y os puedan dar el mejor servicio, para tratar de reforzar nuestra identidad como colectivo, y para seguir impulsando nuestra presencia en el Sector y en la Sociedad. Las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información deben tener en nuestras organizaciones profesionales un faro de referencia. Tenemos mucho trabajo por delante. Contamos con unas sólidas Juntas, que aúnan experiencia y juventud, y con un programa electoral, conocido por todos, que pondremos en práctica. Y a eso vamos a dedicarnos, a seguir con el intenso trabajo de los últimos años y a mejorar en todo lo posible, contando siempre con vuestra ayuda y colaboración y con la ilusión y el esfuerzo de todos los miembros de las nuevas Juntas electas.
30 oct 2015
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Nueva Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación
Nueva Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación 1.Enrique Gutiérrez Bueno Decano Presidente 2.Francisco Mellado García Vicedecano 3.Adrián Nogales Escudero Secretario 4. José Fabián Plaza Fernández Vicesecretario 5. Carlos González Mateos Tesorero 6. Carlos Fernández Valdivielso Vocal 1º 7. Carlos Jiménez Suárez Vocal 2º 8. Bernardo Balaguer Monterrubio Vocal 3º 9. José Luis Adanero Palomo Vocal 4º 10. Marta Balenciaga Arrieta Vocal 5º 11. Antonio Lecuona Ribot Vocal 6º 12. Luis F. Méndez Fernández Vocal 7º 13.Julio Martínez Sabater Vocal 8º 14. Juan J. Sánchez Águila-Collantes Vocal 9º 15. Pedro M. Sandoval Díaz Vocal Suplente 1º 16. Mª Araceli García Cuartango Vocal Suplente 2º 17. Andrés Brox Ruiz Vocal Suplente 3º 18. Francisco Doncel Campos Vocal Suplente º 19. Luis de Eusebio Ramos Vocal Suplente 5º Más información en http://www.ingenierosdetelecomunicacion.net
30 oct 2015
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Nueva Junta Directiva de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación
Nueva Junta Directiva de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación 1. Enrique Gutiérrez Bueno Decano Presidente 2. José Ignacio Alonso Montes Vicepresidente 3. Adrián Nogales Escudero Secretario 4. Francisco J. Gabiola Ondarra Vicesecretario 5. Carlos González Mateos Tesorero 6. José Luis Ruiz Mendoza Contador 7. Olga Pérez Sanjuán Vocal 1º 8. Isaac Ruiz Gómez Vocal 3º 9. José Manuel Martínez Adrados Vocal 4º 10. José Manuel Huidobro Moya Vocal 5º 11. Victoria Ramos González Vocal 7º 12. Francisco Bosch Roig Vocal 8º 13. Mª Victoria Andrade Blanco Vocal Suplente 1º 14. Gustavo Bermejo Martín Vocal Suplente 2º 15. Alfonso Fernández Durán Vocal Suplente 3º 16. Antonio Moreno Calvo Vocal Suplente 5º Faltan en la fotografía: Gil Carlos Bernárdez Matovelle, Vocal 2º; Miguel Vergara Trujillo, Vocal 6º y Ramón Merchán Sanzano, Vocal Suplente 4º Más información en http://www.ingenierosdetelecomunicacion.net
30 oct 2015