Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

Artículo BIT
La convergencia: peligros y oportunidades para los medios
La convergencia: peligros y oportunidades para los medios. Prensa/Radio/TV. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA. Enrique Gutiérrez Bueno. Decano-Presidente COIT/AEIT. Nadie podía, hace tan sólo dos décadas, anticipar el profundo cambio de entorno que, obligado por la tecnología, todos íbamos a sufrir. Este cambio es especialmente significativo en el mundo de la información y los medios, tradicionalmente bohemio y estático, y hoy sacudido por las nuevas tecnologías. En este artículo, su autor se refiere a algunas de las más destacadas consecuencias de este fenómeno. La digitalización de las señales electrónicas que representaban la información en cualquiera de sus formas, el desarrollo de cada vez más potentes técnicas de compresión, y el incremento de la velocidad y el flujo de datos que las redes soportan, ha traído consigo la aproximación de sectores que anteriormente no tenían relación entre sí (las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual), que convenimos en llamar convergencia. Es un fenómeno básicamente propiciado por el hecho de que las señales digitales son esencialmente iguales, ya se trate de vídeos, fotografías, voz, música, textos o datos de cualquier naturaleza. Los medios, en vanguardia del uso de la tecnología Estamos ante una actividad económica, la que supone la gestión de la información y los medios, que siempre estará en la vanguardia de la revolución tecnológica porque este producto, la información, es, junto con otros pocos, de los que mejor se adaptan a Internet. La información es intangible, no es material, no hay necesariamente que llevarla de un lado a otro por medios físicos, como cuando uno compra por Internet, pongamos que un televisor, y alguien tiene que transportarlo a casa. Los propios medios se refieren, cuando escriben sobre I+D+i, a la actividad de otros sectores productivos, sin darse cuenta de que este sector, precisamente, el de los medios, es uno de los que más actividad en “i minúscula”, en innovación, debe desarrollar. Porque, ahora, la competencia entre medios, además de depender de la excelencia de la información, depende de qué uso se hace de la tecnología para tener una mejor y más directa relación con el usuario final, para fidelizarle gracias a los nuevos servicios que las tecnologías de la información y el conocimiento posibilitan. Colaboración entre ingenieros y periodistas Mi experiencia me dice que es fundamental disponer, en los tiempos convergentes que corren, de los recursos para poder competir; contar con una estructura técnica y humana que esté permanentemente pensando cual es el paso siguiente, qué demanda el mercado, qué se puede ofrecer a los lectores, qué tecnología domina y cuales están a punto de hacerlo, cuales son las mejores prácticas en el mundo, y, en consecuencia, qué nueva herramienta se debe desarrollar para diferenciarse, para captar más lectores en un mundo globalizado y competitivo como en el que vivimos. Equipos de trabajo, periodistas y técnicos, ingenieros de telecomunicación, que trabajen juntos. La futura “brecha tecnológica” entre los medios Y aquí surge otro problema, pues, consecuencia de todo ello, de esa necesidad de estar permanentemente “al día” que genera el proceso convergente que vivimos, se generan unos costes que sólo algunos se pueden permitir, especialmente con esta filosofía del “todo gratis” que impera en Internet. Ese reto que supone invertir sin la garantía de un retorno económico, como sucede en cualquier negocio, es lo que, poco a poco, está generando, aquí también, otra brecha digital entre los medios con recursos y los que no pueden responder al reto tecnológico como debieran. Brecha que irá en aumento y que debería ser motivo de reflexión colectiva. La Convergencia, además, genera inestabilidad. Cuesta, cada vez más, dominar el proceso. En el negocio de los medios, la disponibilidad de tanta información en la Red, y el desarrollo de potentísimos buscadores, está llevando al absurdo de que parezca que la información “no vale”.Estamos en una etapa en la que la información es cara de producir y fácil de reproducir. Habrá que buscar, entre todos, cómo combatir ese modelo que ha creado Internet, que elimine el “gratis total” que no conduce a ningún modelo sostenible. Es difícil mantener un modelo basado en que el usuario no pague por los servicios que recibe, y que los ingresos provengan, casi todos, de los gastos en publicidad de las empresas. ¿Puede funcionar un sistema en el que los ingresos de las cadenas de televisión, ya numerosas tras la llegada de la TDT, de los periódicos impresos, de las revistas, de las versiones digitales de ambos, y de las emisoras de radio vengan prácticamente de una única fuente, la publicidad que genera el resto de la sociedad? En mi opinión, y a medio plazo, esto es difícilmente sostenible, pero a nadie parece preocuparle. La influencia de los nuevos modos de comunicarnos Finalmente, otro elemento básico para comprender el futuro es el del modelo que promueven las nuevas tecnologías de Internet, los nuevos modos de comunicarnos. Hace 10 años prácticamente sólo conocíamos la llamada de teléfono y el fax. Ahora mandamos mensajes cortos y correos electrónicos, entramos en chats, leemos blogs, generamos nuestras propias páginas Web, nos relacionamos cada vez más intensamente con la mensajería instantánea, intercambiamos archivos peer to peer, etc. El mundo cambia, y nosotros, detrás. El lector ha cambiado, sabe más, es más participativo y cada día más exigente, tiene más alternativas para buscar información en la red. Es más difícil de fidelizar. Internet ha abierto la puerta de la comparación y del intercambio de experiencias a escala planetaria con un coste mínimo. De los medios depende que esa relación bidireccional entre suministradores de información, los medios, y los usuarios finales, en especial los más jóvenes, se transforme en conocimiento y éste en innovación y en una oferta de más y mejores servicios, más personalizados. La distribución de los contenidos La distribución de contenidos informativos, es, probablemente, la cuestión más desarrollada hasta ahora, por la enorme competencia que existe, no sólo entre los propios medios, sino, con otros actores que utilizan la información ajena para generar negocio en este mundo convergente. La competencia es feroz. Superada, o simultánea, a la oferta de “gadgets” al lector cuando compra un periódico (libros, DVD, y hasta vajillas), ahora la cuestión es cómo llegar al cliente utilizando los nuevos recursos tecnológicos. Hace nada, a comienzos de los años 90, las redacciones de los periódicos sólo tenían como objetivo publicar un diario impreso todos los días. Hacia mediados de la década, y ante la aparición de Internet, los medios empezaron a tener su propia página Web, y, un poco más tarde, a volcar el contenido impreso en la RED. Ahora el acceso de los medios a los lectores por Internet es intenso y personalizado, con una amplísima oferta de contendidos, muchos de ellos a medida, y con acceso a completísimos archivos. Si se tiene un buen producto, lo que hasta ahora llamábamos “lectores”, y que hoy son otra cosa, pueden y deben acceder a los contenidos por tierra, mar y aire. Se ha acabado con el concepto portal, para hablar del concepto red. Y sólo ha pasado una década. Ahora, la aparición de la Web 2.0 significará un nuevo salto cualitativo de la oferta y del protagonismo del usuario en todo este proceso. La Web 2.0 representa la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones Web enfocadas al usuario final, de forma que los sitios Web 2.0 actuarán más como puntos de encuentro, o Webs dependientes de usuarios, que como Webs tradicionales. Y aparece un nuevo reto para el mundo de la información y los medios. Básicamente, cómo controlar el proceso, y dar valor al producto en un entorno más colaborativo y más abierto que nunca, mucho más que el que ahora tenemos. Cómo pasamos, fortaleciendo nuestro producto en ello, de la Sociedad del Conocimiento a la Sociedad de la Participación. La captación de la información Finalmente, una cuestión a la que quiero referirme, consciente de que dejo muchas cosas en el tintero, es el proceso de captación de información. Aparte de un uso intensivo de las infraestructuras de telecomunicación, a las que habrá que dedicar especial atención desde los medios, será inevitable, porque así lo facilita la tecnología y el proceso de convergencia en el que estamos inmersos, que ésta, la captación de información, sea multimedia, o, mejor, multiformato, con el máximo ahorro de recursos. En el plazo de unos pocos años, menos de los que nos creemos, las cámaras de vídeo profesionales, de reducido tamaño, trabajarán en alta definición, y de sus imágenes podrán extraerse, congelando la imagen, fotografías de la calidad que ofrecen las cámaras actuales. Sin olvidar que la señal de audio acompaña a la de vídeo. Será difícil, en un mundo convergente, donde los formatos se mezclan, no llegar, a poco que nos lo propongamos, hacia la obtención simultanea de información multiformato por una única persona. De un único soporte se podrá obtener vídeo, audio y fotografía, todo ello de muy alta calidad. Sólo le queda al redactor sentarse y escribir la noticia. Aceptemos que esto, periodísticamente, sólo será posible cuando la noticia en concreto lo permita, y no siempre. Pero llegará, y hay que prepararse. Será necesario, probablemente modificar procedimientos para hacerlos más sencillos y amigables. Y, seguro, habrá que abordar la formación de los profesionales del futuro en este sentido. Haciéndolo bien, no sufrirá la calidad de la información, como algunos afirman. Y se ganará en eficiencia del sistema y aumento del caudal informativo, que, ahora sí, pasaría a ser multimedia en la mayoría de los casos.
30 oct 2015
Artículo BIT
La prensa se mueve.
La prensa se mueve. Los diarios de papel exploran las nuevas tecnologías para multiplicar sus contenidos sin renunciar a la calidad. Ignacio M. Benito García. Director General de AEDE. La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) viene promoviendo desde hace años distintas iniciativas sobre estos asuntos. Se trata de aprovechar la credibilidad, la experiencia y el rigor informativos de los periódicos para introducirse en nuevos formatos digitales y ofrecer contenidos a la carta. El objetivo final es hacer la información más permeable, tratarla específicamente para cada medio y difundirla por más canales a más personas. El boom de Internet y los terminales móviles está difuminando las distancias entre medios de comunicación. La tecnología permite establecer nuevos canales y está alterando los gustos de la audiencia. Los editores de diarios intentan explorar esas oportunidades y aprovechar su ventaja como gestores informativos para ganar posiciones en la información del futuro. Lejos de ser mundos opuestos, los editores de diarios están tendiendo puentes entre los recursos con que cuentan sus empresas periodísticas y los nuevos canales digitales. El propósito es llevar la información más lejos y simultáneamente hacerla más participativa, mucho más actualizable y de mayor calidad. Internet como punto de partida El primer paso de la prensa hacia el ámbito digital y los nuevos soportes tecnológicos ha sido Internet. Según la Asociación Mundial de Periódicos (WAN por sus siglas en inglés), el público lector que más crece en todo el mundo es el de Internet, que en 2005 experimentó un crecimiento del 8,71 por ciento, y que acumula un alza del doscientos por ciento en los cinco últimos años, con un aumento del veinte por ciento en el número de portales digitales de periódicos en todo el mundo. Todos los expertos coinciden en que la popularización de la banda ancha multiplicará el interés por acercarse a los periódicos a través de Internet. En 2004, el número de accesos a Internet por banda ancha superó en España a las conexiones tradicionales. Ese mismo año AEDE suscribió con la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones un acuerdo marco para potenciar los usuarios y el acceso a Internet e impulsar la Sociedad de la Información (SI). Entre otras medidas, los acuerdos han cristalizado en el lanzamiento hace medio año del Canal Internet sobre la SI, www. canal-si.com, al que puede accederse desde los portales de los diarios. Desde la asociación que agrupa a los editores de diarios españoles, se considera que Internet es un medio especialmente afín para los periódicos, con los que se complementa como un guante, y su desarrollo se considera especialmente estratégico. Según datos del “Libro blanco de la prensa diaria 2006”, publicado por la Asociación, con 43 diarios digitales en 2004, último año del que se disponen de datos completos comparables, España ocupa el quinto lugar europeo por número de portales. Las visitas a diarios digitales crecieron un 44,4 por ciento en ese mismo período, para quedar en 2.592.842 visitas, y el número de páginas vistas se incrementó un 16 por ciento, hasta 19.114.081 páginas. La subida en el número de páginas vistas fue especialmente intensa en la prensa deportiva, con una subida porcentual anual del 106,6 por ciento. Los lectores de prensa digital crecieron un 31,1 por ciento, y al cierre de 2004 suponían ya 4.357.000 personas. Los expertos de AEDE estiman que el mayor ancho de banda y la celeridad de las descargas incrementará sustancialmente en el futuro el número de lectores de diarios digitales, e irá atenuando año tras año la distancia entre la prensa en papel y la digital. Todo indica que el texto no va a quedarse atrás en los nuevos medios, y en esas condiciones los periódicos cuentan con un importante aval. En una reciente jornada organizada por los editores de diarios españoles, se expusieron los datos de una encuesta de prisacom.com a sus públicos, según la cual el formato preferido para el 35 por ciento de sus internautas es el texto, para un 25 por ciento es el vídeo, para un 20 por ciento son las fotos, para un 15 por ciento son los gráficos y para el cinco por ciento restante son los audios. Todo un abanico de oportunidades Sin embargo, la Asociación no considera suficiente limitarse a apostar por los website en Internet. Hay otros formatos informativos emergentes, como pueden ser los blog, como son los formatos “html” y “PDF” de los ordenadores, con archivos que puedan generarse e imprimirse a petición del lector y cada vez con más versiones de banda ancha, o como pueden ser los servicios informativos para los terminales del móvil y de las agendas personales (PDA), que garantizan la mayor proximidad al usuario, al facilitar la permanente actualización mediante las versiones 3G y alertas telefónicas, las ediciones de bolsillo de las PDA o los pocket PC, los envíos multimedia MMS, las descargas de audio, vídeo y tonos, y las versiones PSP, entre otras. Los editores de diarios han empezado a desarrollar contenidos para todos estos canales, y desde la Asociación se intenta impulsar una aproximación científica a las oportunidades y a las características que se presentan. En un marco cada vez más instantáneo, se está empezando a perfilar una nueva generación de consumidores de medios, mucho más personalistas y a la vez más participativos, porque las audiencias han tomado la iniciativa del proceso de comunicación y pueden fabricar sus propios menús. La nueva situación exige de los editores y de los periodistas una oferta informativa mucho más interpretativa que hasta ahora, poniendo el acento en una mayor participación de los lectores, en noticias más locales y en historias mucho más cotidianas. Las intersecciones entre la prensa y los nuevos medios son cada vez mayores. Isabel Aguilera, directora general de Google para España y Portugal, ha destacado, en unas jornadas organizadas por la Asociación de Editores en Santiago, la complementariedad entre buscadores y portales digitales de periódicos, que evolucionan hacia una segmentación creciente y un marketing cada vez más interactivo. El feed-back en tiempo real al que se encaminan estos buscadores permitirá conocer de dónde vienen los usuarios, qué buscan y a dónde se conectan, lo que posibilitará profundizar pronto en la segmentación y personalización de los clientes y obtener información en retorno sobre sus consumos informativos y publicitarios. El panorama se vuelve más personalizado día a día, y esa creciente capacidad de respuesta individual está impulsando la participación de todos. Los blogs y espacios de opinión están en auge y, en general, se tiende hacia un diálogo emergente entre periodistas, expertos, críticos, protagonistas de la noticia, lectores y público en general. Es tan sólo el pistoletazo de salida de los nuevos géneros porque el proceso de convergencia entre telecomunicaciones, informática y audiovisuales apenas ha empezado, y la digitalización y compresión de las señales ya permite a operadores y fabricantes incorporar casi a diario nuevos productos y servicios. A medida que éstos vayan saliendo al mercado, los editores de diarios quieren ser de los primeros en testar sus posibles alcances informativos, que en la práctica es tanto como anticiparse al futuro.
30 oct 2015
Artículo BIT
Entrevista a Txema Alegre
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA Entrevista a Txema Alegre de “lavanguardia.es” Txema Alegre Redactor Jefe de la Redacción Digital. “lavanguardia.es” Los periódicos pierden fuerza frente a las versiones digitales en Internet ¿Cómo crees que evolucionará está tendencia en el futuro? No creo tanto en que las ediciones impresas pierdan fuerza frente a las digitales como en el hecho de que las tecnologías de la información han modificado el escenario de los medios de comunicación, en general, y el de los diarios, muy en particular. Ha surgido un nuevo modelo y lo ha hecho con fuerza. En Internet, tal como se ha configurado, no hay que ESTAR: hay que SER alguien, y alguien con referencia creíble. La Red ha modificado el rol social de los editores de diarios, de los propios periodistas -como intermediarios entre los acontecimientos, sus protagonistas y el público- y el de los modelos de negocio clásico en los periódicos. Las tecnologías de la información han puesto en evidencia que el valor añadido de los medios de comunicación no se encuentra en el formato en el que comunican las cosas, sino en la capacidad de comunicarlas en diversas plataformas. En consecuencia, es más importante la inversión en el activo humano capaz de generar información -veraz y de calidad- que aquélla en activos inmovilizados inherentes a la edición impresa. El papel no tiene un porvenir negro, sólo debe saber reciclarse. Los medios de comunicación deben ser capaces de transmitir la mejor información y, con su referencia de marca, generar opinión pública entre sus lectores en todos los formatos posibles (papel, redes, móviles...). El papel tiene un valor tangible que en el futuro se asimilará a la calidad. Nunca desaparecerá. Por consiguiente, toda información relativa a datos (mercados, deportes, etc.) se distribuirá en red debido al carácter de inmediatez y continuidad “non stop” que permiten las TI. La información en profundidad, plena de interés humano, seguirá demandándose en formato papel. Dentro de ese escenario, la web es una plataforma más de las existentes generadas por las nuevas tecnologías, pero no la única. Con el tiempo formará parte la prehistoria del nuevo paradigma de la comunicación. Forzada por la tecnología y la convergencia, y sus espectaculares avances, ¿crees que va a ser inevitable la fusión de redacciones, la del papel y la digital, en una única? ¿Nos dirigimos hacia el periodista multiformato? Siempre habrá una asignación de tareas en las que unos periodistas buscarán información para “reportarla”, otros la editarán ajustándola a cada formato (papel, web, móviles)... de modo que, estén o no integradas sus redacciones, cada equipo humano tendrá misiones diferenciadas. Resulta imprescindible que estas unidades de trabajo tengan una coordinación transversal que permita mantener, siendo cada medio (papel o digital) tan diferente, una misma línea editorial. La integración de redacciones no significa que el periodista deba ser un hombre orquesta. La estructura de producción general del medio debe resolver que toda información “reportada” por un periodista sea “editable”, en distintos formatos, para su publicación y difusión en los canales existentes. Del mismo modo que siempre habrá periodismo especializado en áreas temáticas (económico, deportivo, diplomático...), debe haber unidades expertas en el tratamiento informativo (infográfico, textual, dinámico, audiovisual...). El multiformato está en el resultado final de la producción, no en el origen. Gracias a Internet, avanzamos hacia un modelo social que impulsa y facilita la participación del usuario. ¿Cómo influirá esto en los medios? ¿Cómo se adaptarán a esta realidad? La Red ha transformado a los usuarios, de receptores a emisores. El periodista -y el editor de diariosya no ostentan el monopolio como emisores únicos de información. El usuario tiene capacidad para emitir información a través de la red o los SMS (correos electrónicos, blogs...) y los diarios acogen estas participaciones en modelos muy abiertos en sus ediciones digitales enriqueciéndolas. El valor de la información se sitúa ahora en el rigor y veracidad con que se emite para que los receptores le atribuyan un alto o bajo crédito. Vivimos un modelo, de cara el usuario, que facilita el "gratis total" a la hora de acceder a la información, lo que hace que el negocio digital de los medios no sea, en la inmensa mayoría de los casos, rentable. ¿Qué crees que se puede hacer? ¿Cómo deben actuar los medios? ¿No nos estamos engañando a nosotros mismos creyendo que la publicidad da para todos (papel, Internet, televisión, radio...)? Una de las características de la red es el exceso de información circulante que devalúa lo que el usuario está dispuesto a pagar por conseguirla. El valor de los diarios se funda en el crédito de sus informaciones y capacidad para influir en los lectores y generar opinión pública en la sociedad y en la red. La publicidad es una fuente de financiación de todo proyecto de comunicación pero no la única: si el usuario percibe valor en el servicio informativo, seguirá pagando por ello. La necesidad de hacer frente a fuertes inversiones para impulsar esta nueva forma de periodismo digital, con escasos ingresos, fundamentalmente provenientes de la publicidad, ¿no dividirá a los medios que pueden asumirlo de aquéllos que no pueden? ¿No surgirá otra "brecha digital" entre medios con recursos y medios sin ellos, que quedarán descolgados en el periodismo del futuro? La "brecha digital" entre los medios, dependerá más de la capacidad para entender la estrategia a seguir como marca de comunicación en el nuevo entorno que de la capacidad inversora en nuevas tecnologías. De saber migrar su rol social y modelo de negocio de los editores de diarios a gestores de contenidos capaces de comunicarlos en tantas plataformas como surjan.
30 oct 2015
Artículo BIT
Entrevista a Gumersindo Lafuente Frutos
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA Entrevista a Gumersindo Lafuente Frutos de “elmundo.es” Gumersindo Lafuente Frutos Director de “el mundo.es” Los periódicos pierden fuerza frente a las versiones digitales en Internet ¿Cómo crees que evolucionará está tendencia en el futuro? No pierden fuerza por sus versiones en Internet, sino por el gran poder de Internet, que está dejando obsoleta su manera de dirigirse a los lectores o a las audiencias. También existen otros factores muy importantes como los gratuitos y el crecimiento de la oferta en televisión. La evolución va a ser, en algunos casos, dramática. A una reducción del número de lectores sucederá una disminución de los ingresos por venta de ejemplares y publicidad. Esta situación dará lugar a planes de recorte de gastos que afectarán a la calidad del producto (menos redactores, menos tamaño del diario -en formato y páginas- menos inversión en producción informativa diferenciada lo que, a su vez, desembocará en un progresivo deterioro del producto y del negocio. Los que sepan adaptarse al nuevo escenario podrán ir equilibrando parte de la rentabilidad informativa y económica de su negocio tradicional con los nuevos medios, pero también deberán hacerlo con valentía y cambiando profundamente la manera de dialogar con los lectores, adaptándola a los lenguajes y herramientas de cada medio. Forzada por la tecnología y la convergencia, y sus espectaculares avances, ¿crees que va a ser inevitable la fusión de redacciones, la del papel y la digital, en una única? ¿Nos dirigimos hacia en periodista multiformato? Dependerá de cada situación. No creo en las recetas generales. Sin embargo, pienso que lo lógico sería que la comunicación más directa e inmediata con los lectores (Internet) debería hacerse desde un núcleo fuerte y el resto de los productos (papel gratuito, papel de pago...) irían después, adaptando sus redacciones al carácter que se le quiera dar a cada producto. Gracias a Internet, avanzamos hacia un modelo social que impulsa y facilita la participación del usuario. ¿Cómo influirá esto en los medios? ¿Cómo se adaptarán a esta realidad? Está influyendo ya. Nos está ayudando a ser más rigurosos, a estar más al servicio de los ciudadanos, más cerca de sus inquietudes y problemas. Pero esto es sólo el principio de algo muy importante que va a modificar, sin duda, el oficio de periodista. Quizá por romanticismo, pero también por algo más, soy de los que piensa que el periodismo va a seguir siendo muy importante y necesario. Vivimos un modelo, de cara el usuario, que facilita el “gratis total” a la hora de acceder a la información, lo que hace que el negocio digital de los medios no sea, en la inmensa mayoría de los casos, rentable. ¿Qué crees que se puede hacer? ¿Cómo deben actuar los medios? ¿No nos estamos engañando a nosotros mismos creyendo que la publicidad da para todo (papel, Internet, televisión, radio...)? La publicidad dará sobre todo a los líderes, por tanto, no dará para todos. El tiempo está demostrando que un sitio de información general de calidad en Internet puede ser muy rentable. “elmundo.es” lo es desde hace tres años y tengo mucha fe en que continuará siéndolo en el futuro. Ahora bien, habrá otros escenarios -cuando Internet madure, la oferta multimedia se incremente, exista algo con un valor añadido muy fuerte- en los que se podrá cobrar por ello. Los que ahora no ganan dinero deberían hacerse una pregunta esencial: ¿Qué estamos haciendo mal? No todos podrán ganar pero en la actual situación de crecimiento de lectores y publicidad se producen algunos casos sorprendentes de ineptitud que llevan a que “grandes marcas” no estén obteniendo buenos resultados. La necesidad de hacer frente a fuertes inversiones para impulsar esta nueva forma de periodismo digital, con escasos ingresos, fundamentalmente provenientes de la publicidad, ¿no dividirá a los medios que pueden asumirlo de aquéllos que no pueden? ¿No surgirá otra “brecha digital” entre medios con recursos y medios sin ellos, que quedarán descolgados en el periodismo del futuro? Cada medio debe adaptarse a sus posibilidades y a su entorno. Las inversiones que hay que llevar a cabo para sostener un sitio digital competitivo son casi de broma si las comparamos con las que hay que realizar para lanzar un diario de papel o una televisión local. Ese no es el problema. La dificultad radica en descubrir qué es lo que tienes que hacer en la Red, qué demandan los que pueden ser tus clientes potenciales, identificar primero el modelo de producto, si se acierta... El modelo de negocio llegará casi solo.
30 oct 2015
Artículo BIT
Entrevista a Eva Fernández Suárez
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA Entrevista a Eva Fernández Suárez de “diariodenavarra.es” Eva Fernández Suárez Coordinadora de “diariodenavarra.es” Los periódicos pierden fuerza frente a las versiones digitales en Internet ¿Cómo crees que evolucionará está tendencia en el futuro? Es evidente que se trata de una tendencia imparable pero ninguno de nosotros estamos en condiciones de pronosticar el plazo de vida que les queda a las ediciones impresas. No obstante, creo que, aunque desaparezca el soporte en papel, la información que elaboran las empresas periodísticas -que serán cada vez más multimediaseguirá publicándose en otros soportes digitales y seguirá siendo un referente social y de marca importante. Forzada por la tecnología y la convergencia, y sus espectaculares avances, ¿crees que va a ser inevitable la fusión de redacciones, la del papel y la digital, en una única? ¿Nos dirigimos hacia en periodista multiformato? Pienso que la convergencia tecnológica va a permitir que ofrezcamos a nuestro público simultáneamente información textual, gráfica, sonora y audiovisual sobre un mismo acontecimiento de actualidad. Sin embargo, creo que el lenguaje de cada formato es diferente. También son distintos los tiempos de elaboración que exigen y difiere, además, las habilidades que requieren los profesionales. A pesar de ello, el periodista del futuro estará más familiarizado con los distintos formatos y sabrá manejarse e informar mejor en diferentes lenguajes. Gracias a Internet, avanzamos hacia un modelo social que impulsa y facilita la participación del usuario. ¿Cómo influirá esto en los medios? ¿Cómo se adaptarán a esta realidad? Los medios pueden enriquecerse mucho gracias a la aportación y la participación de los lectores, pero las empresas tendrán que dedicar, al mismo tiempo, mayores recursos para seleccionar y filtrar las colaboraciones de interés. Vivimos un modelo, de cara el usuario, que facilita el “gratis total” a la hora de acceder a la información, lo que hace que el negocio digital de los medios no sea, en la inmensa mayoría de los casos, rentable. ¿Qué crees que se puede hacer? ¿Cómo deben actuar los medios? ¿No nos estamos engañando a nosotros mismos creyendo que la publicidad da para todo (papel, Internet, televisión, radio...)? El usuario tendrá que pagar por determinados contenidos y servicios (igual que en el caso de la televisión). El concepto del “gratis total” ha llevado al mercado a abusar de formatos publicitarios muy intrusivos que deberán sustituirse por otras fórmulas más creativas. La necesidad de hacer frente a fuertes inversiones para impulsar esta nueva forma de periodismo digital, con escasos ingresos, fundamentalmente provenientes de la publicidad, ¿no dividirá a los medios que pueden asumirlo de aquéllos que no pueden? ¿No surgirá otra “brecha digital” entre medios con recursos y medios sin ellos, que quedarán descolgados en el periodismo del futuro? El desarrollo tecnológico ha democratizado el acceso a la información y a las herramientas necesarias para desarrollar actividades que antes estaban reservadas únicamente a las grandes empresas. Por supuesto, que habrá una élite de medios que manejarán los proyectos que requieran grandes inversiones, pero siempre habrá espacio para soluciones más modestas e imaginativas.
30 oct 2015
Artículo BIT
De las palomas mensajeras a la Sociedad del Conocimiento
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA De las palomas mensajeras a la Sociedad del Conocimiento El autor repasa en este artículo la evolución de las agencias de noticias en el tiempo, impulsadas por los avances tecnológicos, primero con los satélites y posteriormente con la digitalización de la información y la llegada de Internet. José Luis del Rey Director de Tecnología y Sistemas de la Agencia EFE Ingeniero de Telecomunicación Las Agencias de Noticias representan, para muchos, el periodismo más directo, el más ligado a la noticia. Con su actividad garantizan el flujo de noticias a nivel mundial, llevan la información desde cualquier rincón del planeta hasta cualquier medio de comunicación y, éstos, a los lectores. Se trata de negocios básicamente centrados en el B2B (business to business). La mayoría de los países desarrollados poseen su propia agencia de noticias. A nivel mundial destacan Associated Press, Reuters, France Press y la Agencia EFE, centrada esta última en el flujo informativo dentro de la comunidad hispana. Para comprender el peso específico de estas organizaciones dentro del mercado mundial, como ejemplo, podemos destacar que la agencia EFE, fundada en 1939, cuenta con infraestructura en todos los continentes y más de 2.500 usuarios en el mundo, cubriendo la información en más de 140 ciudades de más de 100 países. EFE genera diariamente 3.500 noticias en español, catalán, inglés, portugués y árabe, 1.300 fotografias y una importante variedad de servicios audiovisuales. El uso del telégrafo óptico y de las palomas mensajeras Ya en sus inicios, las agencias tenían el convencimiento de que lo importante no sólo era contar con la información sino hacerla llegar a los usuarios con la mayor rapidez posible. Para ello, en el siglo XIX se empleaba el telégrafo óptico y el eléctrico junto con las palomas mensajeras. Dada la limitada y deficiente infraestructura de los servicios telegráficos de la época, las palomas mensajeras constituían, en muchas ocasiones, un medio de comunicación más eficaz y seguro. La difusión de la información a los clientes se llevaba a cabo por telegrafía o mensajeros que hacían varios repartos al día. Hasta mediados del siglo XX, el teletipo como terminal, y la telegrafía, la radio, el teléfono y la mensajería fueron los elementos más utilizados. El impacto de la telegrafía eléctrica fue decisivo en el sector. A partir de enconces, las agencias podían capturar información desde cualquier parte del mundo y transmitirla casi instantáneamente. Sus servicios informativos se convierten en transnacionales y nace la figura del corresponsal. Por fin, al lector, usuario final de la información, se le amplían sus secciones habituales con otras que le informan de los sucesos que acontecen a lo largo y ancho del planeta. En el último tercio del siglo XIX se desarrollan las primeras redes de telefonía, tecnología que ejercerá un impacto decisivo en la evolución de los hábitos sociales del siglo XX. Poco a poco, se crea un complicado tejido de redes de alcance internacional que es aprovechado por las agencias de noticias para mejorar los tiempos de repuesta y ampliar sus coberturas geográficas. La llegada de los satélites Desde el 4 de octubre de 1957, en que fuera enviado al espacio el primer satélite artificial, el SPUTNIK 1, ha sido incesante la puesta en órbita de satélites para enlaces punto a punto, punto multipunto, redes interactivas, etc. que facilitan todo tipo de comunicaciones en ámbitos geográficos nacionales, continentales e intercontinentales. Las series INTELSAT, EUTELSAT, ARABSAT, AUSSAT, BRASILSAT, ASTRA, INMARSAT y nuestro sistema HISPASAT son, y han sido, entre otros, buenos ejemplos. Con el “Early Bird”, en 1965, primer satélite geoestacionario comercial de comunicaciones, propiedad del consorcio INTELSAT, se abre un nuevo escenario. Las Agencias los emplean con profusión para difundir sus servicios de noticias a partir de la segunda mitad de los ochenta. Las velocidades se incrementan vertiginosamente, de los 75 ó 300 baudios, que en las mejores ocasiones nos permitía la telegrafía, pasábamos a circuitos de 64 kbps o superiores, con coberturas geográficas mundiales e independientemente de las infraestructuras de comunicaciones y organismos locales. Por fin, era viable llegar con los servicios de noticias a zonas geográficas y usuarios a los que hasta entonces había resultado imposible llegar. Las agencias se convertían verdaderamente en medios globales de comunicación. Actualmente, son habituales velocidades desde cientos de Kbps a Mbps (Kilobits y Megabits por segundo). El uso masivo de satélites puede considerarse una primera revolución en el mundo de la información de las agencias de noticias. La llegada de los ordenadores En 1943, durante la II Guerra Mundial, quedó plenamente operativo el que podríamos considerar el primer ordenador digital totalmente electrónico, el COLOSSUS. Tres años más tarde, en 1946, se puso en marcha en la universidad de Pensilvania, Filadelfia (EE.UU), el primer ordenador electrónico con verdadera potencia de cálculo, el ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer), que contenía 18.000 válvulas de vacío, 30 toneladas de cable, válvulas, relés, resistencias y estructuras de acero que ocupaban una habitación de 100 metros cuadrados. Las Agencias son grandes devoradoras de esta tecnología. A partir del empleo de los circuitos integrados, con la llamada cuarta generación de ordenadores, iniciaron la implantación de sistemas automatizados para resolver sus procesos fundamentales. A finales de los años setenta y principios de los ochenta se montaron sistemas centrales para controlar sus comunicaciones y, posteriormente, se emplearon sencillas pantallas con microprocesadores y programas grabados en “memoria de sólo lectura” especializados en las tareas de edición. Globalización, personalización, multimedia, interactividad La digitalización de la información y el impacto técnico y social de Internet, que, en unas pocas décadas, ha pasado de ser una red de investigación a la infraestructura vital e imprescindible de intercambio de información, marcan una profunda revolución e innovación en las agencias de noticias. En efecto, a mediados de los años noventa se desarrollan las primeras webs que ofrecen noticias que se actualizan en tiempo real. Al día de hoy, todas las agencias cuentan con una amplia experiencia en Internet. En unos casos han desarrollado completamente sus propios servicios web y, en otros, han optado por soluciones mixtas mediante acuerdos de desarrollo y gestión de la información con empresas tecnológicas del sector. Con las redes IP, la cobertura de los satélites quedó ampliamente superada y se fue aún más lejos. Hoy en día, sí se puede llegar al usuario final de la información esté donde esté. Ya no son clientes de las agencias de noticias únicamente los medios. También lo es cualquier demandante de información: empresas, instituciones y particulares. Potentes metabuscadores desarrollados ex-profeso clasifican y ordenan las noticias y la información se adapta y personaliza para el cliente final. Los recientes desarrollos de telefonía móvil y la adaptación del producto informativo de la agencias a esta plataforma, permiten que las noticias se reciban en movilidad y en cualquier parte del mundo. El usuario final, ya sea particular, empresa, institución o, en la mayoría de los casos, un medio de comunicación, recibe los servicios de las agencias tanto por satélite como por Internet, y es él quien elige. Globalización, personalización, multimedia, hipermedia e interactividad son ahora las palabras claves. Estos cuatro grandes conceptos, que conforman los pilares básicos sobre los que se sustentan las infraestructuras tecnológicas de las agencias internacionales de noticias han marcado -y seguirán definiendo- el acontecer diario de este dinámico sector. La competencia de las agencias de noticias por llegar antes al cliente la condiciona la utilización inteligente de la tecnología. Actualmente, conviven sistemas clásicos con redes avanzadas de telecomunicación. Se emplean redes tradicionales, formadas por pares de hilos físicos como la red telefónica básica, la red digital de servicios integrados y las líneas dedicadas o punto a punto, con circuitos IP, Frame Relay, de fibra óptica, ADSL, UMTS, radioenlaces digitales y redes VSAT (Very Small Aperture Terminal), coexistiendo todos ellos en armonía. El mercado presenta unas tendencias claras que deberán de ser tenidas en cuenta por las agencias de noticias en su negocio: vídeo digital, radio digital, comunicaciones móviles, periodismo electrónico, comercio electrónico, servidores multimedia, redes corporativas IP, teleenseñanza, teletrabajo y generalización de los sistemas interactivos. Está claro que los contenidos son y seguirán siendo lo fundamental y que se emplearán todos los formatos de presentación, que la escritura favorece análisis más duraderos y el sonido y las imágenes potencian la emotividad. Vivimos en una sociedad multimedia donde la información debe estar bien clasificada y categorizada; una información dispersa, difícil de manejar y confusa no tiene interés. Desde sus inicios, las agencias de noticias se han visto obligadas a difundir sus servicios perfectamente estructurados, por lo que son un buen ejemplo a seguir. En el futuro, seguiremos disfrutando de estructuras mixtas, formadas por sistemas terrestres y vía satélite, donde coexistirán tecnologías y redes que aportarán una capacidad extraordinaria para la creación y difusión de servicios avanzados de información. Pero el adecuado uso de la tecnología permitirá distanciar a unos de otros en un sector que siempre estará en vanguardia en la Sociedad de la Información.
30 oct 2015
Artículo BIT
La radio y la tecnología: breve historia y perspectivas
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA La radio y la tecnología: breve historia y perspectivas Isaac Moreno Peral Director Técnico de la Cadena COPE La radio española, con casi un siglo de existencia, se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia, propiciado, como casi siempre, por los avances tecnológicos. La radio es el medio electrónico con mayor penetración mundial, gracias a su accesibilidad, su versatibilidad y al módico precio de sus aparatos receptores. Ha llegado a convertirse en uno de los medios de mayor prestigio (debido probablemente a su habilidad para aprovechar las posibilidades tecnológicas en beneficio propio, modificando y actualizando formatos, programas y contenidos, etc.). Hoy en día es uno de los medios de comunicación más aceptados, de mayor credibilidad y con mayor capacidad de liderazgo en la creación de opinión pública. La audiencia, en consecuencia con todo lo anterior, ha ido creciendo de forma constante, aunque con algunos altibajos, y ello a pesar de su madurez (casi un siglo desde las primeras emisiones) y de la emergencia de otros poderosos medios como la televisión, Internet, etc. Aunque ocupa el cuarto lugar en inversión publicitaria, después de la televisión, la prensa y las revistas, el porcentaje de participación en la tarta publicitaria se mantiene estable con el tiempo. Con una audiencia al alza y un puesto ganado por méritos propios en el sector de los medios de comunicación, la radio se desenvuelve en un escenario tranquilo y apacible. Pero no es oro todo lo que reluce: la radio española está afectada por una serie de amenazas, algunas estructurales y otras coyunturales, que pueden condicionar su futuro desarrollo. Una relación, no exhaustiva, de las más importantes de dichas amenazas sería: – Distorsión en el mercado derivada de la doble financiación de emisiones públicas. – Regulación deficiente y no actualizada. – Órganos reguladores autonómicos (FM) actuando sobre realidades de cadenas nacionales. – Creciente presión regulatoria sobre determinadas formas de publicidad. – Permisividad de las autoridades ante incumplimientos generalizados de la normativa regulatoria no solamente por emisiones privadas, sino también por emisiones públicas. – Introducción de nuevas tecnologías de emisión de forma desordenada y poco meditada. No obstante, y a pesar de todo, la radio española constituye en estos momentos un sector dinámico, en auge y con buenas perspectivas de mercado, y por tanto, con un futuro prometedor. La radio: breve historia de una evolución En sus casi cien años de vida, la radio ha sufrido una drástica transformación, como la han sufrido también las pautas de consumo de la misma por parte del público. Circunscrita, en un principio, a un pequeño espacio donde se producían programas sencillos, fundamentalmente música, monólogos o diálogos, charlas, conferencias, lecturas de textos, etc. Es decir, la radio se hacía completamente dentro de un estudio, donde un locutor hablaba, leía y ponía música. Los gustos de la incipiente audiencia evolucionan con la radio hacia fórmulas de más espectáculo (las radionovelas, los conciertos, los programas-espectáculo cara al público), que calan en la audiencia llegando a constituir algunos de ellos un verdadero fenómeno social. A pesar de estos importantes cambios en el estilo, pocos se habían producido en el aspecto tecnológico: voces en el estudio y música en vivo o grabada. El único aspecto técnico diferencial lo constituía la mayor o menor calidad de los diferentes dispositivos empleados en la producción: micrófonos, platos giradiscos, grabadores y reproductores y mesas de mezclas. Poco a poco, con la disponibilidad de líneas telefónicas y enlaces móviles, la radio va saliendo al exterior en forma de reportajes, cobertura de eventos exteriores previstos e, incluso, llevando la producción de los programas fuera de las emisoras. Con la introducción de la FM en España, durante la década de los 60, la radio (en FM) evoluciona hacia fórmulas más juveniles, siendo a comienzos de los 80 cuando la FM se hace cargo, además, de la radio convencional, comenzando la onda media un lento pero inexorable declive. A finales de esa década comienza a vislumbrarse lo que va a ser una profunda transformación en la radio: la invasión de la informática, primero de forma casi imperceptible, ocupando cada vez más espacios en la grabación, edición, producción y automatización. Este cambio, unido al abaratamiento de las comunicaciones vía satélite, propició una transformación importante en el mundo de la radio: la práctica desaparición de las emisoras locales, como negocio familiar, y la transformación de todo el parque de emisoras en una cuantas cadenas con gran capacidad técnica para compatibilizar la emisión en cadena con pequeñas desconexiones locales para publicidad local, o para realizar cortos tramos de programación local, eventualmente regional (sobre todo en informativos). Para entonces, la digitalización en la radio ya era prácticamente total, por lo que se refiere a la grabación y reproducción , edición y transporte de la señal desde el centro de producción hacia los centros de producción local y desde éstos a los centros emisores. Por otra parte, la telefonía móvil e Internet han borrado prácticamente los límites a los que puede acceder la radio, haciéndola ubicua. No existe prácticamente ningún evento del tipo que sea, donde no esté de forma prácticamente inmediata la radio, entrando en directo a antena, editando incluso el propio reportero para la emisión de su última entrevista, o los resúmenes de una rueda de prensa, en cuestión de minutos. La única polémica que se alza aquí es la eterna consideración de la calidad del sonido frente a la inmediatez, ya que ambas características son a veces imposibles de conciliar. En la actualidad puede decirse que los estudios de una emisora constituyen prácticamente una red informática de área local, con periodistas que acceden a las noticias que les llegan desde las agencias de prensa, vía satélite o las que los propios reporteros recogen de la calle, las editan y las preparan en forma de archivos sonoros que van encolados dentro de un programa de continuidad. El conductor de programa va desarrollando el programa, perfectamente pautado, con comentarios que puede leer en una pantalla. Si algo necesita, puede recurrir a su búsqueda en los servidores propios o en Internet. El uso de la informática y la total digitalización propician la realización de los grandes y complicados programas deportivos, con fuentes de señal en dos o tres docenas de puntos fuera de la emisora, con multiconferencias donde todos y cada uno de los corresponsales exteriores van entrando bajo la batuta del conductor del programa. Igualmente, la telefonía móvil e Internet han propiciado el estrechamiento de los lazos entre la radio y sus oyentes. Cada vez más programas de radio aprovechan los comentarios y aportaciones de los oyentes en tiempo real, propiciando de esta manera una especie de interactividad incipiente. La radio digital: hacia la digitalización integral En la década de los 90 ven la luz diferentes tecnologías que posibilitan la digitalización del último eslabón pendiente en la radio: el de la transmisión y la consiguiente recepción. Sistemas como el DAB (Digital Audio Broadcasting o Difusión de Audio Digital) garantizan una mayor calidad en la recepción, e incluso en condiciones de recepción móvil y en presencia de propagación multitrayecto, proporcionan mayor eficiencia espectral y disponen de capacidad excedentaria para transmitir y recibir además del programa de radio propiamente dicho, una serie de datos adicionales que pueden servir como herramienta para reforzar los recursos del programa y /o pueden ser útiles como soporte para la difusión de nuevos servicios que aporten al oyente utilidades por las que incluso esté dispuesto a pagar. Pero hay un problema: para recibir estas emisiones digitales hacen falta nuevos receptores. Sin una introducción coordinada a nivel internacional de la radio digital, no habrá en mucho tiempo receptores asequibles. Sin un esfuerzo de los radiodifusores en producir nuevos y atractivos programas (adicionalmente a los que vienen produciendo para la radio analógica) no parece que los oyentes estén motivados para comprarse un receptor caro. La primera circunstancia no se ha dado; y la segunda, en la medida en que la radio digital, con nuevos agentes entrantes en el mercado, no supone una clara alternativa a corto plazo frente a la madura tecnología analógica, tampoco parece que vaya a darse a corto plazo. Todo indica que vamos hacia una coexistencia más o menos pacífica de tecnologías: la analógica y la DAB, seguida posteriormente de otras como DRM, i-Biquity etc. y que dicha coexistencia se mantendrá por mucho tiempo, a menos que cambien las circunstancias antes apuntadas. Tendencias de futuro A estas alturas, creo que a nadie le queda duda de que el futuro de la radio es completamente digital. La cuestión es el cuándo y el cómo. A pesar de que parece que el tiempo de transición puede ser largo y de que puede haber múltiples tecnologías emergentes, incluyendo las que digitalizan directamente las frecuencias de onda media y las de FM (con técnicas transitorias de simultaneidad del mismo programa en analógico y en digital sobre el mismo centro emisor y en la misma frecuencia), no hay tiempo que perder, y hay que afanarse en analizar, comprender y prepararse para los grandes retos que se plantean a los radiodifusores: – La ampliación de la oferta, sin que parezca que el mercado publicitario de la radio, muy maduro, vaya a aumentar mucho más. – Consecuentemente a la ampliación de la oferta, se producirá una segmentación de contenidos en busca de nichos de oyentes, incluso en las fórmulas musicales. – La búsqueda de mecanismos de investigación de audiencias más fiables, precisos y rápidos en la presentación de resultados que los actuales (EGM o Estudio General de Medios), sin los cuales va a ser imposible colocar la radio en las cifras de inversión publicitaria que le corresponderían en función de las cifras de audiencia. – Los servicios de valor añadido y la comercialización de alguno de ellos, supondrá el inicio de una nueva actividad de las compañías radiodifusoras que deberán afrontar el cambio de modelo de un espectador pasivo a un cliente que recibe un servicio por el que paga y por cuya prestación es exigente. – La multiplicidad de tecnologías en juego obligará a los radiodifusores a un esfuerzo adicional en el mantenimiento de sus infraestructuras de soporte o en el pago por su uso. – Los grandes defectos del marco jurídico-administrativo bajo el que se desarrolla la actividad del radiodifusor no servirán precisamente de ayuda para afrontar los retos que los avances tecnológicos imponen. Pero con independencia de la digitalización de la radio y de la mayor o menor tardanza en la consolidación de las diferentes tecnologías, el mayor reto al que la radio se enfrenta, desde el punto de vista conceptual, es Internet. El progresivo aumento de los accesos en banda ancha unido al desarrollo de las técnicas de consumo en este medio hacen que, por ejemplo, el “podcasting” permita al usuario la disposición para el consumo de sus programas y productos favoritos de la radio en el lugar y modo que mejor le convenga. La radio, pues, deberá concentrarse fundamentalmente en la producción de contenidos y asegurarse de su diseminación por el mayor número de plataformas posible, que garanticen su máxima difusión. No es ociosa, a este respecto, la consideración de una posible radio de pago, centrada en programas o productos específicos. El futuro de la radio está por definir, pero la radio debe empezar a andar ya hacia ese futuro.
30 oct 2015
Artículo BIT
La influencia de la tecnología en la televisión
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA La influencia de la tecnología en la televisión Luis Sanz TV Consultant Alguien decía, en una mesa redonda sobre tecnología y alta definición, que la alta definición digital había supuesto una importantísima mejora para la televisión. Comentaba que, en una pantalla no muy grande, de alta definición, había podido ver con todo detalle el dibujo de los calcetines de Ronaldhino en la final de la “Champions”. En mi opinión, esta posibilidad no supone un gran aumento en la felicidad de la humanidad y creo que, realmente, los avances tecnológicos aplicados a la televisión, en algunos casos, han sido más ruido que nueces. La tecnología tiene una enorme presencia en la televisión pero su peso no es tan importante. La televisión es un fenómeno tecnológico en si mismo, pero una vez que ha nacido, es mucho más un servicio que un escaparate de tecnologías. Los grandes hitos en la historia de la TV La televisión nació con la tecnología mecánica, con el disco de Nipkow, puesta en marcha en 1929 por el escocés John Baird, pero, rápidamente, se aprovechó de la tecnología electrónica, apoyada en el iconoscopio de Zworykin, y en 1931 RCA comenzó las primeras transmisiones en esta tecnología. El primer hito tecnológico de la televisión fue precisamente su nacimiento, la posibilidad de ver imágenes en movimiento de lo que estaba pasando en un sitio lejano al de exhibición. El segundo gran hito tecnológico fue el uso del color en televisión. Se captaban los colores primarios en la cámara, se transmitían sincronizadamente y después se mezclaban en la reproducción. 1953 fue el año del lanzamiento de la TV color de forma regular en Estados Unidos. El tercer hito tecnológico fue la posibilidad de registrar las imágenes y sonidos captados por la televisión y reproducirlos posteriormente. Era en 1956. Había nacido el magnetoscopio construido por Ampex. El cuarto hito es la utilización de la tecnología de transmisión por satélite, que permitió enviar una señal de televisión de Estados Unidos a Europa en 1962, y que habilitó la recepción directa desde el satélite al televisor, con una antena parabólica, generalizada a lo largo de los años ochenta. La utilización de la tecnología de la transmisión de señales por cable, por circuitos urbanos o rurales, para hacer llegar la televisión a los hogares, no puede considerarse como un hito ya que su uso se inició exclusivamente para hacer llegar la televisión a zonas que, por su orografía, no podían recibir señales directas de los transmisores terrestres. Después, en Estados Unidos, se unieron las tecnologías de satélite y cable con el fin de que el cable, con más ancho de banda y protección que la transmisión hertziana, fuera el vehículo para hacer llegar a los espectadores de las ciudades densamente pobladas la nueva oferta televisiva que había nacido: la televisión de pago, con una especialización de la programación en diferentes canales temáticos. Y ese impulso comercial es el que ha llevado a la televisión por cable a su implantación actual. Además, la tecnología del cable habilitó la posibilidad de que la televisión fuera interactiva, de forma que el espectador tuviera la posibilidad de interactuar con la pantalla, respondiendo a través de un canal de retorno a la cabecera del cable por el mismo cable con el que recibe los canales de televisión. El quinto hito tecnológico ha sido la digitalización de las herramientas de producción de programas de televisión, aplicada masivamente a partir de mediados de los noventa. Ello ha permitido reducir drásticamente el tamaño de los equipos y su coste, de manera que se ha potenciado el desarrollo de canales de televisión con centros de pequeño tamaño y presupuesto muy ajustado, con lo que ha sido posible la generalización de la televisión de cobertura local y bajo coste. Así nació la llamada “televisión de proximidad”. El sexto hito tecnológico lo ha supuesto la ampliación de las implantadas técnicas digitales de producción a la transmisión, difusión y recepción de canales de televisión por medios hertzianos. Es la TDT, televisión digital terrestre, que al utilizar técnicas de compresión del vídeo, permite, entre otras ventajas, el multiplicar al menos por cuatro el número de canales que pueden llegar a un receptor, con el mismo ancho de banda que con la difusión analógica. Su implantación se está realizando en estos momentos. Ciertamente, la técnica de la digitalización de las señales de televisión ya se había empleado años antes en la tecnología de transmisión y difusión vía satélite, con lo que se había logrado multiplicar por 8 el número de canales existentes en analógico. Pero, para el televidente, el paso de analógico a digital de la televisión por satélite, no le ha supuesto el mismo cambio que de la televisión analógica terrestre a la TDT. En efecto, con la tecnología de la TDT, además de incrementar notablemente el número de canales, se mejora la calidad de la imagen y el sonido y se establecen servicios interactivos aunque el canal de retorno sea por un soporte complementario, una línea telefónica, móvil o fija. De esta forma, la interactividad que funcionaba ya en el cable y parcialmente en el satélite, se incorpora plenamente en la televisión de transmisión hertziana terrestre. Por otra parte, se consiguen nuevas prestaciones, como la recepción móvil, reservada hasta ese momento a la recepción de radio, o la ausencia de desvanecimiento en la imagen, el famoso “fading” en la recepción analógica cuando había lluvia, que ahora desaparece en la TDT, o la imagen se ve bien o no se ve. El séptimo hito tecnológico ha sido la convergencia entre las técnicas digitales de la televisión y la informática, sobre todo con la irrupción y crecimiento de Internet. Ahora es posible ver canales de televisión a través del ordenador y acceder a Internet y al correo electrónico a través del televisor. Las tecnologías de “streaming” permiten ver imágenes en vivo mientras se descarga el fichero que las representa, que está codificándose en directo en el servidor que está mandándolo a Internet. Es una revolución tecnológica que parece que afecta mucho a la televisión pero no tiene mucha aceptación entre la gente. A nadie se le ocurre coger un avión para ir a la oficina, aunque fuera posible, ni ir en coche para llegar a Bombay. Pues parece que ocurre lo mismo con la televisión e Internet. Nadie ve una buena película en el salón con el ordenador, ni se le ocurre, salvo raras excepciones, poner un correo electrónico con la pantalla LCD de 42 pulgadas. Quizás en un futuro lejano pero no está claro. El octavo y último hito tecnológico, de momento, que incide en la televisión, es la alta definición. Salvo unas iniciativas superadas en formatos analógicos a principios de los noventa, la alta definición se está implementando directamente en digital, con lo que sigue pareja al desarrollo de las técnicas digitales en la televisión estándar o de definición normal. ¿Qué es lo que aporta entonces? Pues ni más ni menos que tiene un número superior de líneas de exploración y que ésta, además de entrelazada (un campo de líneas pares, un campo de líneas impares), puede ser progresiva (un campo con todas las líneas una detrás de otra). Con las normas actualmente aprobadas internacionalmente, la televisión convencional es entrelazada y con un número de líneas activas de 475 en América (a 60 HZ) y algunos otros países y de 575 en Europa (a 50 Hz), mientras que la televisión en alta definición es entrelazada o progresiva con 1080 líneas activas para todos. No hay más mejoras espectaculares en la imagen y algunas “peoras” como que ocupa un importante ancho de banda que divide por tres el número de canales disponibles. Por ello, la alta definición no aporta mucho al servicio de televisión. En un televisor de 14 pulgadas, es muy difícil diferenciar una imagen de televisión estándar de una de alta definición. En pantallas grandes domésticas, de 30 a 50 pulgadas, se ven los detalles un poco más nítidos, con un poco más de resolución visual que en las imágenes de televisión digital de definición estándar pero, eso sí, con la alta definición es posible la proyección de imágenes en pantallas de decenas de metros cuadrados con finura de detalle similar o superior a la mejor proyección de película cinematográfica y, sobre todo, recibiendo las imágenes en directo, algo vedado al cine. En fin, la tecnología ha supuesto importantes modificaciones del medio televisivo pero no tanto en su incidencia en el destinatario. La diferencia entre un telediario de los años setenta en color, analógico, y uno actual, con tecnologías digitales, es, en resumen, que se ve más nítido aunque sin el “calor” del color analógico, que se puede ver en una pantalla mucho más grande, que hay más contenido de imágenes y menos “bustos parlantes” y que hay más directos. Poco más. Realmente, el contenido, es prácticamente el mismo, solo depende de la redacción de los servicios informativos, no de la tecnología.
30 oct 2015