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Sobre vinos, viajes, libros, deportes... y más
Han coincidido en el tiempo dos iniciativas, una de la Real Academia de la Lengua junto a Youtube y la otra de la Biblioteca Nacional de España, que ponen de manifiesto el maravilloso papel que pueden tener las nuevas tecnologías en la divulgación del arte y la cultura. El Quijote interactivo es un proyecto que permite un acercamiento innovador a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada en los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Gracias a esta iniciativa es posible disfrutar del Quijote como si se tuviera el libro en sus manos, al tiempo que se puede acceder a contenidos multimedia que ayudan a contextualizar la obra. Este proyecto, financiado por Telefónica, ha partido de la digitalización a muy alta calidad de los ejemplares que conserva la BNE de la primera edición del Quijote: la de Madrid de 1605 y la de Madrid de 1615; alrededor de esta nueva digitalización se ha construido un portal interactivo al que se han incorporado mapas, ilustraciones, grabados, música de la época y otros contenidos procedentes de 43 ediciones distintas del Quijote y de otras 21 obras más, todas pertenecientes a la BNE. Todos los interesados pueden consultar toda esta documentación en http://quijote.bne.es/libro.html. En paralelo, la Real Academia Española (RAE) y Youtube España, lanzan una curiosa iniciativa para hacer una lectura completa del Quijote virtual. Desde cualquier ciudad del mundo, más de 2.000 personas podrán leer o interpretar un fragmento del Quijote y subir sus videos a You Tube, que albergará esta lectura universal del clásico. El texto completo se han dividido en 2.149 párrafos, que irán siendo asignados a quienes se sumen a esta iniciativa a través de Internet. Los interesados pudieron registrarse en el espacio creado por el portal https://www.youtube.com/user/ElQuijote, donde les fue asignado un fragmento de la obra, cuya lectura debían subir a la misma web en un plazo de 6 horas. El resultado además reflejará los distintos acentos y registros de todo el mundo hispanohablante. De hecho, en la iniciativa ha participado activamente la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). EN UN LUGAR DE INTERNET, DE CUYO NOMBRE NO QUIERO ACORDARME... Libros El pasado 7 de octubre se presentó en Madrid, en el auditorio de la sede de Telefónica, en la Calle Gran Vía, el libro “Crónicas de un teleco impenitente”, escrito por Miguel Vergara. Arroparon al autor en la presentación Javier Nadal (Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Telefónica (que además firma el prólogo) y Javier Fernández del Moral, Catedrático de la UCM. El texto realiza un recorrido histórico por el pasado reciente de las telecomunicaciones en España entrelazando las crónicas de los principales eventos acaecidos, con la historia de la música y las comunicaciones en una época donde en ambos surgieron una serie de grandes innovaciones importantes. Javier Fernández del Moral describió el libro como “un recorrido sinfónico por elementos comunicativos, mitológicos e históricos que tienen como telón de fondo las tecnologías de la comunicación” y su papel protagonista en la historia viva de las telecomunicaciones en España. Este libro recopilatorio de los artículos que el autor ha publicado en la revista "Dinero" entre los años 2004 y 2008 incluye, en su edición en papel, un CD con la 5ª Sinfonía de Gustav Mahler cuyos cinco movimientos dan título a las crónicas de cada uno de los cinco años. Vergara nos sumerge en la fascinante historia reciente del mundo de la información y las comunicaciones, analizando los cambios radicales que ha provocado en la forma en que nos relacionamos con los demás y los hábitos de toda una sociedad. Sus crónicas se entrelazan con una de las más famosas sinfonías de la historia de la música. En palabras de Nadal, Vergara, como buen melómano “ha tomado de la quinta sinfonía de Mahler los títulos de sus cinco movimientos para convertirlos en cinco años de crónicas: de la Marcha Fúnebre al Rondo Finale, a través de 60 artículos, nos cuenta, pesa y sopesa otros tantos hechos, fenómenos e ideas en el ámbito de las telecomunicaciones, de Internet, la tecnología, los contenidos, las redes sociales y su poder transformador.” CRÓNICAS DE UN TELECO IMPENITENTE Autor: Miguel Vergara Trujillo Edita: Miguel Vergara Trujillo. Madrid. Abril, 2009 Vinos Con el artículo anterior espero haber convencido del carácter esencialmente efímero de las buenas fases en la vida de un vino. El filósofo Cioran venía a decir que todo en esta vida acaba mal, aunque sólo sea porque todo acaba. Pero Cioran era, claro está, un cenizo impenitente, mejor poner la cosa del revés y decir que lo bueno puede ser exquisito, al menos mientras dura. Y para que un vino dure tanto como pueda permitir su naturaleza (unos más y otros menos, no nos empeñemos inútilmente), aparte de un buen cuidado en el ambiente en que lo conservamos, influye y mucho la forma en que esté tapada su botella. Una gran mayoría de los bebedores tradicionales dirían que sobra plantearse este asunto, porque desde que, según la leyenda, en el siglo XVII el monje Dom Pérignon taponó con corchos las primeras botellas de champán ningún gran vino que se precie ha dejado de cerrarse con tapones de ese material. Sin embargo dos factores están actualmente impulsando otras alternativas y agitando la polémica. En primer lugar el surgimiento de nuevas potencias vinícolas en lugares como California, el Cono Sur americano, Australia o Suráfrica, tan alejados del hábitat del alcornoque (alrededor del Mediterráneo, pero sobre todo Portugal y Extremadura), ha llevado a ir introduciendo, incluso aquí, cierres a base de plástico o de rosca metálica. En segundo lugar, y a pesar de todos los esfuerzos por evitarlo, entre un uno y un siete por ciento de las botellas encorchadas (según lo estrictos que nos pongamos) desarrollan el desagradable “olor a corcho” del que no se libran ni los vinos más caros y escogidos. Se sabe ya que el agente de este “sida” vinícola son moléculas de tricloroanisol (TCA) que se producen por acción de microorganismos a partir de compuestos clorados que es difícil eliminar de corchos y maderas que han estado expuestos a ciertos pesticidas o tratamientos. ¿Qué decir de este asunto? Realmente los cierres alternativos son más económicos, son homogéneos, no necesitan hincharse por humedad como el corcho permitiendo almacenar de pie las botellas, y eliminan o al menos minimizan el peligro del TCA. Y sin embargo un buen corcho humedecido por el propio vino puede aún ser más eficaz que el plástico para evitar la entrada de oxígeno y se comprueba que, al menos en algunos casos, el contacto con los nuevos materiales puede difundir moléculas peligrosas para el gusto o la salud. La innovación tecnológica no se detiene, pero para muchos el tapón de corcho y sus rituales (nada que ver con el desenrosque, ni con la vista y el tacto de los tapones plásticos) es todavía una parte nada desdeñable del encanto. Y, por si fuera poco, los defensores de la naturaleza tienen también un argumento en la conservación de los bosques de quercus suber, que a saber en qué se convertirán si dejan de producir corcho. TAPONES Arte El Museo del Prado acoge hasta el 6 de febrero la primera monográfica del maestro impresionista. 31 obras del Renoir más joven, provenientes del Clark Art Institute, que vienen arropadas y contrastadas por lienzos de grandes pintores del Prado como Tiziano o Velázquez, a los que el pintor francés admiraba. Retratos, desnudos, paisajes y naturalezas muertas, concretamente sus celebérrimas flores, permiten acercarnos a este pintor de la juventud y la vitalidad, curiosamente ausente en las grandes colecciones españolas hasta la apertura del Museo Thyssen. En el Prado les esperan dos de las pinturas históricamente más importantes del autor “Palco en el teatro” y “Muchacha dormida” (la obra más grande de la colección) ambas de 1880. Pero también “Cebollas”, la obra preferida de Clark, así como el autorretrato del pintor de 1875, y “Retrato de Madame Monet”, entre otras joyas. PASIÓN POR RENOIR. La colección del Sterling and Francine Clark Art Institute Museo del Prado, 19 de octubre - 6 de febrero de 2011 Manolo Gamella Pierre-Auguste Renoir, Palco en el teatro (En el concierto), 1880. The Clark, Williamstown, MA, USA Ocio y + 3 agosto-septiembre 2010 87 Existen varias alternativas para llevar a cabo esta excursión en función de las fuerzas que atesoren nuestras piernas o de la edad de los que la realicen. Y lo digo por propia experiencia puesto que la he realizado de tres formas distintas: en familia, en grupo de buenos caminantes o como montañeros (quizás montañeritos). Empecemos por la familiar. Utilizando los telesillas que suben a la estación de esquí de Panticosa, llegamos a las pistas desde las cuales se nos ofrece una bella vista del valle de Tena. Desde allí, incluso los niños pueden hacer una caminata hasta el ibón de Sabocos y disfrutar de un descanso merecido a orillas de sus frías aguas. Se puede llevar comida o también comer en la estación de esquí. Si en el grupo se encuentra algún que otro caminante podemos subir hasta el collado del valle, situado a 2.090 metros de altitud. Desde allí, en lo más alto, podemos ver el valle de la Ripera mientras casi tocamos con los dedos los picos de la Tendeñera. Podemos hacer el descenso por este valle, puesto que nos llevará hasta los telesillas que dejamos en Panticosa pero son varias horas. Es una bajada muy pronunciada y de esas que machaca las piernas. Si no estamos acostumbrados es mejor hacerla con cuidado. La excursión más dura es hacer ese mismo recorrido pero en sentido contrario. Partimos de Panticosa por el llamado “camino de las tierras”. Es un sendero que sale a la izquierda de los telesillas y discurre por la margen derecha del río Bolatica hasta llegar al “puente de las tierras”. Es un camino (de vacas no de bicicletas) bien señalizado y que no tiene pérdida. Si lo hacemos en pleno verano, se agradece su frondosidad que además ofrece un sinfín de aromas de boj, helechos y, si no recuerdo mal, robles, arces, avellanos, servales, etc. Hasta el puente se puede llegar también con los más peques porque el entorno merece la pena. Desde aquí parte un sendero empinado y menos marcado, a tramos, que nos lleva por la margen izquierda hasta el “refugio de la selva” a 1.380 metros, donde podemos descansar. Seguimos caminando entre prados y bosque divisando a la izquierda (margen derecha del río Ripera) la pista de todorerrenos. Ahora podemos pasear porque no salvamos grandes desniveles, sino que buscamos la orilla del río y lo cruzamos. Es un paseo largo pero descansado. Una vez cruzado el río comenzamos a subir sin descanso. La vegetación ha desaparecido, los sarrios y las marmotas se refugian a nuestro paso y las piernas van notando el cansancio. Hemos pasado dos refugios más de pastores y la pista se convierte en sendero, bien señalizado pero agotador. Por fin llegamos al último refugio situado a 1900 metros desde el que divisamos el collado del valle. Una vez allí nos encontramos ante el valle de Tena y podemos ver Sabocos o la Peña Telera. Atrás queda la Ripera y la larga ascensión. La bajada podemos hacerla en telesilla o por las pistas dependiendo de lo cansadas que llevemos las piernas. Han sido seis horas de caminata, más los preceptivos descansos, pero ha merecido la pena. Excursión SABOCOS Y EL VALLE DE LA RIPERA Julián Fernández Navajas Emociones, sensaciones, ilusiones, fantasías, proyecciones, temores, son algunos de los elementos que nutren nuestra mente. Como espectadores no estamos tan alejados de los moluscos bivalvos: aposentados en el patio de butacas, entreabrimos los ojos, dejamos pasar la luz hasta nuestras retinas y empezamos a filtrar, tamizar, los nutrientes que nos van llegando al cerebro desde la pantalla y los altavoces. Cristopher Nolan en Memento (2000) apuntó maneras en el manejo de los ritmos de tiempo y de la asunción del pulso narrativo llevando al espectador de la mano por una historia que avanzaba retrospectivamente en el eje temporal, con Batman begins (2005) y El caballero oscuro (2008) se afianzó en la industria cinematográfica sin perder las maneras de sus inicios y ahora con su reciente Origen (2010) revalida sus apuntes y consigue un pleno al envolver de espectacularidad visual una narración compleja en la que de manera onírica se mezclan e imbrican realidad y ficción no sólo para ofrecernos dosis proporcionadas de nutrientes sino para erigirse como esperanzado faro de referencia en el páramo de remakes, precuelas, secuelas y adaptaciones que la condicionada oferta cinematográfica viene encauzando hacia la tercera dimensión como salvación. En 1968, “2001: Una odisea espacial” narraba visualmente como la inducción de una idea (“¿Porqué no usas el hueso?”) por parte del bien proporcionado monolito negro llevaba al mono de pasar hambre en la Tierra a pasear como hombre por el espacio. En 2001, las imágenes de TV del doble desplome puntualizaron que la odisea resultó ser global. En 2010, un Origen que nos evoca 2001 nos muestra cómo se empieza creando situaciones artificiales para apropiarse de los secretos más íntimos para acabar planteándose inducir la idea que será tomada como propia. Y las pantallas planas de TV cada vez más se parecen, en aspecto y proporciones, al monolito de 2001: el buen hacer de los guardianes de la odisea espacial está mutando hacia el interés terrenal global. Puede que no estemos tan alejados de las ostras pues a veces entre los nutrientes que filtramos se encuentra la partícula extraña que hace que nuestro organismo genere las inferencias que la acaban convirtiendo en perla. Origen no sólo es una perla selecta a añadir al collar cinematográfico sino que se erige en un espectacular circo visual de tres niveles oníricos que con sincronizada patada para volver a una hipotética realidad, posiblemente más rayana en la locura o desvarío de una sociedad que hace aguas que en la cordura de quien intenta salirse de su cerco de intereses condicionados, esboza conscientemente las bases del origen de todo lo que últimamente nos viene pasando. Cine ORIGEN Dirección: Cristopher Nolan, 2010 Atanasio Carpena Martín
30 oct 2015