Artículo BIT
Vino: el vino y la mesa moderna (en tiempos de Alfonso XII)
BIT RECOMIENDA too EL VINO Y LA MESA MODERNA fea tiempos de Alfonso Xllj La vida te da sorpresas1 a veces agradablesg En medio de unas áridas sesiones de trabajo en Bruselas sobre la telemática del Cuarto Progi ma Marco Comunitario coincidí cansado de mejilk nest en una cena tunecina con Juan Reig1 presidente de la sociedad andaluza de tecnologías de la info mación SADIKL y allí surgió el comentario de que su institución y una de las mías dni tienda de vinos í cumplían en este año su décimo aniversar Mi tiendaI como no podía ser menosl lo ha festejado bebiendOj mientras1 que la suya lo ha hecho reed tando1 no una memoria técnica de las que ya hay muchaSg sino la curiosísima colección de artículos publicados entre 1867 y 1882 sobre la Mesa Moder na por el Doctor Thebussem y el Cocinero dé Su Majestadj seudónimos de dos ilustres caballeros dé aquellos años de la Restauración Todo un reordáy torio de la necesaria conjunción de nuevjW viejas tecnologías y culturas para una buena corjcációh JA humanai El libroI que Juan Reig me obsequió afcrá siguienteI recoge un sugerente debate socioi nómico con multitud de facetas1 de las que mente sólo voy a referir aquí unas cuantas erí ción con los hábitos de bebida propios de los quetes de una época que nos resulta extrañamente distante y familiar a la vez El Doctor y el Cocinero argumentan sobre un mundo cortesano de refrigerios largos y extensos Cnada que ver con la nouuelle cnisine de hoyX en los que reina una especie de versión ecuménica del gusto francéSj hasta el punto de que los menús sQ len escribirse enteramente en ese idiomaI como los misales en latín y por análogas causasI Como traste aparece al fondo otro mundo localista y si tre de condumios populares1 y se discuten posibles incorporacioneSj adecuadamente refinadasT de e mentos del segundo en el primercx Este panorama tiene un claro reflejo en materia de vinos1 Estamos en tiempos de progreso5 y nues tro fiel Cocinero elogia la primera exposición real que promovió en la capital los vinos embotellados1 encorchados y etiquetados1 frente a los de odre jarrillo y botelleja con olor a heraimbre1 sabor a pez y turbios de posos1 Sin embargo5 no son aún estas novedades nacionales las que abastecen las cartas de las buenas mesas1 sino una rica variedad francesa de sauternesJ champagnesy burdeos y borgoñasa sólo acompañada en el capítulo de los vinos espe ciales por los tokay de Hungría 1 los oportost los m Manuel Gamella rriadeiras yI por finI tros jereces y manzanillasI La Rioja aún no aparece ni ninguna otra comarca 1 excepto Valdepeñas que es brevemente menciom da como una simpática afición privada de Su Majes tacL loca comprobar en la Mesa Moderna lo relativo y mudable de los maridajes que las modas han pre lido siempre fijar entre platos y bebidas 1 Con Ha lucided admirable los autores fustigan la rutinase repiten en su tiempo los sauternes con 5 pstras1 los jereces con las sopas1 las cervezas con escadoSj los burdeos con las entradasl los tokay as avesI los champagnes con los asados7 los foportos con los postres y los cognacs cop los cafés1 yPíira más originalidad se estila trasvasar el champa Ps para que pierda la espuiruL te todas estas complejidadesI el Cocinero deja asomar una vena radical y propugna nada menos que una mesa libre en un estado libre1 donde cada comensal pueda elegir a su gusto entre las botellas que se ofrezcan mientras que Thebussem nos manN fiesta su inclinación por la sencillez de un buen bu deos a la entrach un jerez tras los asados5 y un buchito de champagne Hablando de banquetes no podía faltar un artíci lo dedicado a los brindis1 que por lo que se ve deb an ser abundantes y copiososJ lo que da pie al Doc tor para una erudita disquisición sobre la historia de esta costumbre remontándose a las libaciones relN giosas de los antiguos griegos y romanos5 siguiendo por las práctica medieval de beber sucesivamente de una misma jarra que augura suerte y salud al que la vacía Corigen del toast inglést por el picatoste que se dejaba en el fondo para el afortunadoX y llega do hasta su utilización contemporánea como arma de manifestación o agitación política al parecer muy frecuente y eficaz1 Mucho ha llovido desde entonces sobre aquella Mesa Modernac Ya no hay que hablar en francés para pedir aquí un vino5 y en verdad este asunto se ha vuelto más democráti No es que todos belx mos lo mismoJ por suerte1 ni tampoco que todos tengamos igual capacidad para comprar buenas cosaSj pero sí que las barreras entre el mundo de los banquetes cortesanos y el del bebedor común se han ido haciendo borrosas dentro de este mercado general y variopinto1 Algo así como la mesa libre de nuestro CocineroI en un estado libre pero de page Arriba copas JuaiL sa
30 oct 2015