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...El horizonte está en LMDS, en avance desde TRAC y la nada conectiva…
.....El horizonte está en LMDS, en avance desde TRAC y la nada conectiva...... Xavier Alcalá Las telecomunicaciones existen porque somos bichos fabuladores. Lo nuestro es vivir y contar lo vivido, en presente, que se hace pasado inmediato, y en pasado lejano. Esa manía de dar relación de lo acontecido nos lleva a querer alcanzar lo inalcanzable físicamente y de ahí el telégrafo, el teléfono y, ahora, el bendito correo electrónico que nos devuelve a la etapa epistolar de la civilización. Por mucho que le fastidie a don José Saramago, la pantalla nos ha reconciliado con el papel, ahora virtual, y el negro sobre blanco (que, para los que ya usábamos aquellos programas editores de los inicios, fue blanco sobre verde)… Pero no nos perdamos en lo alfanumérico y sigamos con lo vocal. El primero en llamar fue Antonio Lecuona, desde Tenerife. El segundo, confirmando, Julio Pernía. La nómina de colegas se completaba con José Pascual González, Félix Martín, José Luis Saez y José Ramón Puente. También venían compañeros de trabajo: Carlos Blanco, Enrique Montorio, Gerardo Prados y Fernando Ferrer (éste, un economista sabio de las telecomunicaciones). El lector avisado no tardará en reconocer que se trataba de una reunión de amigos hechos en los tiempos de una SINTEL ilusionante, bajo el mando de Gerardo Prados, gerente entonces. Madrid fue nuestro punto natural de unión, y, en concreto, la calle de la Princesa nos vio juntos a la despedida, después de un largo almuerzo. De lo que en él se habló podrían escribirse libros, biografías, y quizá hasta la radiografía de un sector industrial que no acaba de ser todo lo importante que se merece, el nuestro. Nos despedimos con la seguridad de que vamos a volvernos a encontrar ya que seguimos queriendo vivir de nuestro oficio; y quien esto relata hasta aseguraría que algún negocio entre empresas se va a concretar, cruzando caminos de la España peninsular, llegando hasta las islas afortunadas y codiciadas. Esperamos que sea labor de periodistas e historiadores lo que pasó en SINTEL, y lo que está todavía pasando. Que pregunten. Hay ac- lu A vuelapluma BIT 140 AGO.-SEP. 86 2003tores dispuestos a relatar. Y no desdeñemos la máxima de que no se debe olvidar lo pasado, para así, teniéndolo en cuenta, evitar nuevos errores… De retorno en Galicia, presentación de la Gran Enciclopedia Gallega -en nueva versión con ayuda de la telemática- del atrevimiento de un asturiano, Silverio Cañada, allá por los tiempos en que, con permiso de Su Excelencia el Jefe del Estado, todo estaba prohibido. Se conserva la idea y la apariencia del formato, pero ahora edita El Progreso, veterano periódico de Lugo, y los responsables de la obra nos piden a los técnicos voces enciclopédicas gallegas, como, por ejemplo, “telefonía rural”. De la capilla gótica del Hostal de los Reyes Católicos pasaron los convidados al gótico patio contiguo. Allí, un encuentro, con el nuevo director de Telefónica para Galicia y Asturias, José Ángel Veiga, que sustituyó a nuestro colega José Manuel Soto, que a su vez sustituyera a José Ángel. O sea: que Veiga era director territorial en el Impaís gallego pero, al ser destinado a Méjico, su cargo fue ocupado por Soto, hasta la vuelta del antecesor. Copa en mano, saboreando lo mejor del Albariño, hablamos del reto de hacer accesible a la red de redes una gran parte del territorio gallego, el que antes era sólo rural y ahora se va convirtiendo en suburbano. El horizonte está en el LMDS, en avance desde el TRAC y la nada conectiva. Pero, por en medio, no se pueden dejar de lado las redes de área local sin hilos, en lo que la legislación permita extenderlas. Parece ser que todos estamos de acuerdo con explorar cuanto la técnica ofrece para entregar soluciones a los usuarios. Ya lo dice Veiga en la revista ECO que leen los empresarios del Noroeste galaico-portugués: “Nuestra misión es hacer fácil la tecnología a los clientes”. Y el trabajo es mucho, como siempre misionero en esta tierra de contrastes, de Zeltia o Inditex frente al taller de calderería o la granja de vacas. “El porcentaje de hogares con ordenador personal en Galicia –continúa Veiga en ECO- es del 19,4% frente al 33,3 en toda España. El porcentaje de hogares que acceden a Internet en Galicia es del 6,9% frente al 15,3 en España”. Pero estamos dispuestos a luchar. ¿No nació aquí la idea del TRAC? ¿No fue la Xunta el gobierno regional que se decidió a apoyar el “móvil quieto” en las aldeas? Pues ahora pueda ser que los ayuntamientos gallegos y la propia administración autonómica quieran entrar en la jugada de las redes con norma IEEE 802 en versión –de momento- 11b (por cierto, que algunos nos acordamos de los orígenes de la Ethernet, y hasta de que “802” viene de 80/2, febrero del 80, cuando el comité correspondiente se puso a depurar la norma que nació para el cable gordo y los “vampiros”. Qué viejos somos; y qué jóvenes éramos algunos cuando nos contrató la Rank Xerox para enseñar el invento). Bien. Tomemos un caso, el del ayuntamiento de Arteixo, con un extenso territorio rural que contrasta con su zona industrial, sede, entre otras grandes, de Zara. Asesor de su alcalde es José Carlos Campos, también asesor del consejero de Presidencia de la Xunta. Nuestro colega Campos se responsabilizó de un piloto de red a tener en cuenta: allá en los altos verdes, refulgentes, de Santa Locaia, a donde apenas se sube a caballo o en moto de trial, hay un lugar que no tiene ni cobertura de telefonía móvil. Pero ahora los vecinos pueden entrar en el mundo entero a través de la “arañeira”, la web. Apenas les cuesta 120 euros una instalación que los conecta con el transceptor montado en lo alto de la peña de Santa Locaia. Desde allí un radioenlace los lleva al valle, cerca del balneario que tanto alabara el marido de Rosalía Castro. La casa consistorial es el otro extremo del enlace. Dentro de ella, la red de alta velocidad que, vía convencional, enlaza con el proveedor de servicios de Internet. El “concello” regala el servicio a los vecinos. Por cuenta de éstos sólo quedan el ordenador y los dispositivos intermedios… En fin. Volviendo al principio: somos animales fabuladores; que se mantienen vivos a golpe de ilusión. Que la ilusión no nos falte y que la vida nos siga enseñando. Un abrazo a todos. BIT 140 AGO.-SEP. 87 2003
30 oct 2015
Artículo BIT
...Nosotros, colegas, somos los obreros de la fabulación moderna…
...Nosotros, colegas, somos los obreros de la fabulación moderna... Xavier Alcalá Otoño, nubes plúmbeas tras el verano más caluroso que pueda recordar un cincuentón criado en el Impaís de los gallegos. Qué fresco descanso, pero qué recuerdos tan lindos del estío: como el de nadar de espaldas remolcando a un nieto con flotador que se te agarra a los dedos gordos de los pies convencido de que así gobierna al abuelo... La vida sigue, compañeros, y otros vendrán que nos hagan honra o nos desprecien. Otoño, digo, y nuevo curso, nuevas titulaciones para las universidades gallegas. En la universidad coruñesa hay encargos nuevos para los profesores de ingeniería telemática: enseñar lo necesario en la facultad de Comunicación Audiovisual. El departamento de las TICs ya asignó materias y algunos para allá vamos, agradecidos porque la pasión es vieja. La pasión por la radio, la televisión, por todo lo icónico-sónico y por lo intermedio o derivado viene de atrás. Perdón por insistir –como cualquier abuelo– en la idea de que somos bichos fabuladores y por eso llegamos a las telecomunicaciones. Fabular no es cosa de libros sino de palabras, habladas en principio, después escritas; pero también es materia de gráficos, quietos o animados. Nosotros, colegas, somos los obreros de la fabulación moderna. Trabajamos para que haya audio y vídeo en banda base, radio, televisión, internet, periódicos, revistas, hipertextos, hipermedia y multimedia, con todas sus realimentaciones. Estamos ofreciendo mucho más de cuanto la España del atraso endémico era capaz de usar. Tenemos a punto los conductos, y faltan los contenidos. O faltaban, porque ahora despiertan iniciativas como la de la universidad coruñesa, dispuesta a formar a los que, desde hace una década, las universidades brasileñas llaman conteudistas: contenidistas, creadores de contenidos. En ellos pondremos las esperanzas de que se cree una industria competitiva con lo americano (y japonés). Y trataremos de enseñarles los fundamentos de los multimedios interactivos y de las redes necesarias para que esos multimedia funcionen como sistemas... Decía que la pasión es vieja; y compartida. La revista Tempos novos del caluroso julio pasado dedi- lu A vuelapluma BIT 141 OCT.-NOV. 80 2003caba casi todas sus páginas a situar la Televisión de Galicia dentro de la sociedad anémica de los gallegos. Pusieron cara a cara a Fernando Pardo y a quien os escribe; nos preguntaron por qué se hizo así, y cómo la vemos a día de hoy. Creo que ambos estamos orgullosos, y que cualquier español con conciencia de supranación (nación de naciones, ¿vale?) entenderá lo que entendemos un asturiano –Pardo – y un manchego –servidor– con vidas gallegas: las ventajas de que, después de tantos siglos de Historia común y común desconocimiento, un habitante de Foz, rayano con Asturias, sepa cómo es Salvaterra do Miño, a un paso de Portugal, o que un vecino de Fisterra, superviviente de la oceánica brutalidad, conozca en vídeo la mansedumbre de los Ancares galaico- leoneses. Televisión de Galicia hizo país, e industria. Para llevarla a todos los núcleos de población de la comunidad (tantos como los del resto de España) hubo que hacer ingeniería, construcción y fabricación. Nacieron empresas, otras se desarrollaron; se crearon productos que valdrían para la exportación. Galicia se convirtió en algo diferente, ascendió un nivel cuántico: al de los países con medios de difusión masiva propios. Ese fenómeno de las televisiones regionales bien daría para un número de BIT en el momento crítico del salto a la transmisión digital. Mientras tanto, por estos pagos montañosos de población dispersa se anuncia una conferencia de peso con el título de "Trinta anos de Televisión en Galicia", de la que daremos cuenta... Bien, amigos: convocados por Ángel Viña, presidente de la AETG, el pasado 22 de septiembre nos fuimos a encontrar en el clásico gran hotel coruñés que mira al puerto. Hubo junta de la asociación con la peculiaridad de que a ella asistiese Carlos López Blanco, secretario de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información. Después comimos y hablamos de la vida, con una melancolía cierta, porque las cosas no van bien. De hecho, el secretario (puro entre dientes según cánones que marca en política un pontevedrés supuestamente gallego) nos recordó que los 90 fueron de vino y rosas pero que el sector lleva dos años en situación difícil. Señalaba como razones para ello la falta de confianza del sector financiero, el estancamiento de la telefonía básica y la incertidumbre regulatoria: el si o no de la tercera generación de móviles. Ah –continuaría su discurso con habano–, pero el gobierno tiene pensadas soluciones, a saber: medidas para preservar la competencia frente a la poderosa Telefónica dominante de todo, flexibilización ante la carga de garantías y avales de las empresas explotadoras de licencias, y una ley de las telecomunicaciones que mira por el bien común. Sí señor (Carlos López Blanco habla con aplomo), el estado se preocupa por sus súbditos y la economía va bien: hay ya menos incertidumbres, gozamos de una buena situación económica y es evidente el crecimiento del mercado de accesos a Internet y "a banda ancha" (sic, ya que este licenciado en Derecho toma palabras mal usadas por algunos ingenieros, pues debería decir "de alta capacidad")... El discurso acaba poético: las telecomunicaciones son cosa del siglo XX; el reto del siglo XXI es el desarrollo de la Sociedad de la Información. Se abre entonces un coloquio prosaico, que casi cierra Xoaquín Lameiro con la más acertada de todas las prosaicas preguntas. Cogida nota de lo dicho por López Blanco, lo requiere para explicar qué hay que hacer para que las empresas pequeñas se integren en la tal sociedad de la información. Y volvemos al trabajo. Muchas gracias, don Carlos, pero las cosas en otros países de la Unión van mejor. De Portugal a Escandinavia prospera el modelo de los agentes tecnológicos para las TICs (como los de extensión agraria de otrora en España). Esos van por delante visitando PYMEs, y los siguen los prescriptores universitarios que usted tiene en consideración... En fin, colegas, un abrazo a todos. BIT 141 OCT.-NOV. 81 2003 Vista de la reunión de la AETG 25 AÑOS
30 oct 2015
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... Se habla del exilio intelectual, forzado o voluntario ...
...Se habla del exilio intelectual, forzado o voluntario... Xavier Alcalá Después de trece horas de vuelo, el monstruo de aluminio realiza un esfuerzo final para superar los Andes, roca y nieve hasta donde la vista alcance. Engañosamente pareciera que la punta del ala del Airbus fuese a tocar la segunda cumbre del Globo, el Aconcagua herrumbroso. “En media hora más –pregona la azafata mal dormida- esperamos aterrizar en el aeropuerto de Santiago de Compostela”... Lindo lapsus. Os escribo desde Santiago de Chile, a donde me llega el mensaje de Carmen Fernández pidiendo textos. Hace calor. Restos de Navidad pasada llevan a pensar en lo de siempre cuando vemos a Papá Noel sudando: ¿por qué no se cambian las celebraciones en este hemisferio? Navidad el día de San Juan y viceversa. Total, es cosa de solsticios invertidos. Bien. Aquí estamos, iniciando centenario de Neruda, que tanto intelecto español trajo a bordo del Winnipeg; y recordando noticias del impaís gallego, patria indudable de Eduardo Blanco-Amor, prosista del exilio que nos dejó espléndida colección de crónicas trasandinas: Chile a la vista, recién reeditada en España por editorial Galaxia. En lo que a nuestra profesión hace, entre noticias gallegas no puede faltar la de Galicia TIC, aunque llegue con meses de retraso (impuesto por el paréntesis de un BIT extraordinario, conmemorativo). Fue en octubre y tuvo una incidencia grande en nuestra realidad periférica. Galicia TIC es empeño de Miguel Merino (siempre dispuesto a juntar telemática con organización de empresas), de una institución eficaz, la Fundación Empresa-Universidad de Galicia, y de la Consellería de Innovación, Industria y Comercio. Disfrutamos tres días intensos de conferencia mientras los mostos se iban convirtiendo en vino. Se expusieron realidades que representan el sí o el no de las empresas, como la seguridad de trabajo en red, la convergencia de técnicas de comunicación y la movilidad. Hubo presencias magistrales y frases para grabar en piedra. Sobre los disertadores de Europa y América brillaron tres españoles: Juan Soto, Joan Majó y Fernando Pardo. Nos dirigimos a las empresas pequeñas y se cumplieron sobradamente las expectativas de asistencia. En la próxima edición, para octubre de este año jacobeo, os esperamos a todos. No faltarán discusiones acaloradas ni albariños, ribeiros, mencías y godellos... El 28 de noviembre pasado, a la orden de Ángel Viña, nos juntamos en un lugar a donde me llevaban de pequeño a rastras porque olía a huevos podridos. Hoy no hay olores sulfhídricos en el ambiente de Guitiriz, y desde Coruña se tarda media hora en llegar al balneario. Por eso, siendo tantos los que asistimos al sarao de la AETG, la organización decidió derivar pernoctas a hoteles coruñeses. El conferenciante invitado, Jorge Pérez, nos dijo con minuciosidad cómo andan los atrasos de la atrasada España, donde la gente no entiende que un ordenador es un electrodoméstico. Corroboró lo que detectamos quienes trabajamos a diario auditando –formal o informalmente- el estado de las TICs en las empresas: el gradiente de informatización es agudo entre las grandes y las pequeñas (volviendo a Galicia TIC, una frase de Juan Soto: “A partir de un umbral de gasto informático, en la empresa se dispara la productividad”). Otros invitados de peso en nuestra tecnológica comunidad, Gutiérrez Bueno, Montalvo y Nogales, sabían a lo que venían y prometieron ayudar: aquí queremos vivir por nuestra cuenta, con demarcación y colegio. Volvemos a la España policéntrica: hay que hacerla posible. Tenemos que reconstruir la España de todos, a pesar de la capacidad bélica del centralismo que dirigía (y seguirá dirigiendo) quien no cree en la presente Constitución. Le dimos título de honra a un empresario, Antonio Portela, de Comunitel, que respondió con discurso aplomado; y nombramos ingeniero del año a Joaquín Alonso, que me emocionó relatando cuando, en aquel tiempo de la CRTVG, me tocara lidiar con los que mandaban señal de satélite no a Galicia sino a Galitzia. Gracias Joaquín. Unos nos fuimos a casa y otros se quedaron bailando en el balneario. Entre los que nos despachamos temprano hay quien piensa que ya llega de Noches, Nits y Noites. ¿Por qué no hacerlo de día y con buen tiempo? Tomen nota los compañeros de directiva da la AETG: “Romaxe de San Gabriel” allá por veranillo –29 de septiembre- de los higos con “pinga de mel”… Acabo, volviendo a Chile, que está como siempre, ordenadito, con grandes torres de telecomunicación pero sometido a un liberalismo económico que afea las calles con tanto cable. Aquí estamos hablando de Norte-Sur, de Este-Oeste y de Sur- Sur, en un seminario interdisciplinar que deberíamos trasladar a las universidades españolas, y hasta convertirlo en un debate interno español. Se habla del exilio intelectual, forzado o voluntario. En los EE.UU. hay 158.000 investigadores procedentes Iberoamérica, donde no llega a haber 147.000 investigadores. El desarrollo socioeconómico está ligado indisolublemente al I+D+i. El subdesarrollo tiene la culpa de las deudas externas y es momento de ajustar cuentas: a los países iberoamericanos los EE.UU. les deben 47.000 millones de dólares que les costó formar a su diáspora de científicos residentes en el Imperio del Norte, más todo el conocimiento cesante que generó el brain drain. Desde Santiago de Chile se trata de diseñar un sistema de recuperación de sabiduría (conocimiento más experiencia) para el Sur sumido en la eterna pobreza. Estamos hablando de sistematizar la captura y agregación de información, su elaboración y modos de entrega. Curiosamente –venimos a descubrir- Francia pretende utilizar las diásporas técnico-científicas asentadas en centros de investigación franceses, a través de un programa dirigido a reforzar las relaciones con los países y las culturas de origen. ¿Y nosotros…? (Como no ha de faltar espacio en BIT, volveremos al asunto). Un abrazo colectivo y una noticia de última hora: nuestro colega Rafael Couto Lestao se incorpora como gerente a la Universidade da Coruña. Enhorabuena y bienvenido, Rafa.
30 oct 2015
Artículo BIT
... No me olvido de las diásporas técnico-científicas ...
...No me olvido de las diásporas técnico-científicas... Xavier Alcalá Queridos compañeros: Día gris de marzo sobre el burgo marítimo coruñés, metido en medio del Atlántico (New Hampshire enfrente). Ya pasó el ciclón electoral y en la calma hay recuento de muertos, notas sobre la barbarie, puerta abierta para el viejo odio al moro, tentación de negar Marruecos y África entera. Pero os recomiendo un libro desmitificante: Los otros españoles, de Pimentel, el ministro díscolo del ídolo caído. Leed y veréis que Tarik era visigodo; que el Islam entró en la Península Ibérica no porque lo trajesen los árabes (Arabia está infinitamente lejos) sino porque se fue extendiendo una fe nueva y con ella venían un idioma de cultura superior y los alfanges de creyentes africanos. Gentes de raza nórdica se entregaron a la religión meridional. En su esplendor, Al Andalus tuvo muchos jefes muladíes de barba roja... Bien, no nos desviemos. Decía que hubo elecciones y ahora hay interpretaciones. Pasé por Barcelona y pude tocar en vivo lo que se cocía; me vino a ver un colega vasco y me transmitió su impresión. En Galicia, ya vísteis: el PSOE se llevó los votos del Bloque porque la prioridad máxima era echar a Aznar y no dejar que gobernase su delfín; y el PP resistió donde la gente confunde comilonas y gaiteiros de los populistas enemigos internos de Rajoy (pronunciado Raxoi) con la capacidad de representación en Madrid (grave confusión, ya que la derecha centralista de Mariano teme las romaxes galegas que alientan el criptonacionalismo). España todavía no está consolidada. Mentes obtusas no entienden que sólo habrá solidaridad total en el policentrismo... Y con estos resultados veremos lo que pasa, cuanto se recoja de lo que nos contaron los representantes de los partidos en el Club de Prensa de Santiago. Allí hubo mesa redonda, manejada con acierto por Xavier Franco. La AETG apretó a los señores representantes de las formaciones que votan los gallegos. Valgan unas notas para definir sus compromisos: Xosé Díaz, –BNG.– Déficit tecnológico en Galicia. Encuesta de Cámaras de Comercio, atraso de la sociedad gallega en tecnologías de la información. “A Sociedade da Información é chave no crecemento das economías”. Plan estratégico, programa a medio y largo plazo, creación de empresas, colaboración con universidades y entre empresa privada y entes públicos. Xosé Luís Méndez, PSdeG –PSOE.– “Nestes 14 anos de goberno popular non existiu nada semellante a un Libro Branco nin a un Plan Xeral das Telecomunicacións”. Área muy poco comprendida en Galicia, como demuestra que las competencias estén en Cultura. Sobre la SI: desarrollo de Internet, creación de mercado de demanda, alfabetización digital, creación de un tejido empresarial adecuado. Ocasión única: los tres rectores de las universidades gallegas “proveñan deste campo”. Juan Casares, –PP.– Banda ancha, sustitución de la TRAC, conexión sin hilos, WiFi; acceso a banda ancha de la totalidad de centros educativos públicos y concertados antes de fines de 2005 (Advertencia de redactor: hay elecciones autonómicas en octubre de ese año); potenciar el uso de Internet en las PYMEs; SI accesible a todos los ciudadanos. “14 novas canles dixitais en aberto” permitirán relanzar definitivamente esta tecnología. La AETG pide debate sobre el servicio universal en un territorio con la mitad de los núcleos de población de toda España que se suburbaniza rápidamente: prestaciones, accesibilidad y costos. También pide cuidar especialmente el sector industrial electrónico gallego, mucho más importante que el de “outras rexións”, potenciar las nuevas empresas de aplicaciones, contenidos y software “mediante políticas activas de promoción”, capacitar las universidades mediante la articulación de centros de I+D+i en telecomunicación, desarrollar activamente la administración electrónica, financiar en serio la SI... Veremos, pues el panorama está revuelto y las aguas volverán a su cauce –si vuelven– con el objetivo de cambiar el signo político de la Xunta de Galicia, en la que don Manuel resiste, cual papa polaco, incapaz de su último servicio: retirarse a redactar las memorias de una de las mentes más poderosas que jamás dio España. Item más: estamos organizando la nueva edición de Galicia TIC. No sería malo que la AEIT mirase lo que hacemos por estos pagos extremos. El modelo se puede copiar en cualquier sitio (por ejemplo, en la Mancha, que me vio nacer). Otro avance: tendremos Congreso del Audiovisual con alto nivel técnico. Ya se sabe que Galicia cuenta con grandes centros de creación, únicos en España; pero –como en el caso anterior– la AEIT debía tomar nota, para expandir ideas; para generar policentrismo... Detrás de todo avance está la voluntad de innovación. Así nos lo vino a decir Joan Mulet, inolvidable profesor de Electrónica en la Escuela por antonomasia. Lleva tiempo siendo director general de COTEC y dio conferencia magistral (es un maestro de la claridad) en la presentación del Foro de Innovación Tecnológica de Coruña. Ojo a unas frases suyas, aviso para navegantes universitarios del I+D+i: “La innovación sólo vale cuando viene acompañada del éxito en el mercado. Si no, no es innovación”. Ese encuentro innovador, en la Cámara de Comercio coruñesa, fue de muchos y mucho se habló, hasta de Literatura, por lo de innovar y crear: ¿Sabíais que nuestro colega Enrique Sánchez, profesor de la Escuela de Vigo, es también escritor de novelas? Tomad nota de un segundo libro: La muerte de un hincha, en castellano, o A morte dun siareiro, en gallego. Enhorabuena, Enrique. Ánimo, que no es tu primer título y debemos demostrar que escribir no es cosa de literatos sino de escritores. Por cierto, que vino a vernos Nélida Piñón, autora de A república dos sonhos (la tenéis en castellano –La república de los sueños– y en unos cuantos idiomas más). La galaicobrasileña “inmortal”, presidenta de la Academia del inmenso país productor de novelas y telecomunicaciones, nos dijo en el Pen Clube de Galicia que la Literatura no le debe nada a ella; que es ella quien le debe todo a la Literatura... Y os dejo, porque me voy a Oporto con su Douro, que antes fuera Duero, y sus mil negocios portugalaicos. No me olvido de las diásporas técnicocientíficas. Sabréis de mí al respecto. Os despido con la última recomendación de lectura, España 1939: los frutos de la memoria. Habla de exiliados en Chile y os lo consigue el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica. Viva Extremadura, que sabe apostar. Un abrazo. P.S.: Sabéis que el COIT aprobó la demarcación del Colegio de Galicia, ¿no? Parabienes a Gutiérrez Bueno y Viña: así se negocia entre colegas.
30 oct 2015
Artículo BIT
... Coincidencia feliz la del Día de las Letras Gallegas y el Dia de las Telecomunicaciones
...Coincidencia feliz la del Día de las Letras Gallegas y el Día de las Telecomunicaciones... Xavier Alcalá “Maio longo, maio longo, todo cuberto de rosas”... Rosalía de Castro, poeta maior entre los románticos españoles, califica de “longo” —largo — a mayo porque ya los días duran mucho, y porque las flores cantan glorias de Natura, sobre todo en los países verdes. Estalló una primavera en la Península que nos lleva al verano, a las vacaciones, al gozo de lo que muchos de fuera ansían y quieren conquistar sin darse cuenta de que a nosotros, los españoles sin duda, nos costó dos mil años adquirir la nacionalidad y todos los derechos que conlleva. Sólo nosotros tenemos las claves; sólo gente como la que forma esa secretísima Irmandade dos Vinhos Galegos (a la que pertenecen secretamente significados ingenieros de telecomunicación, y hasta alguno asturiano) es capaz de mantener graves discusiones sobre los orígenes de la supranación española; y hacerlo en la capilla del Hostal de los Reyes Católicos, donde Rosalía Castro fuera secretamente bautizada para evitar escándalos por su condición de bastarda hija de cura. Allí discutimos sobre la batalla de Clavijo y lo mucho que se le debe al Santo Adalid, Patrón de las Españas, gracias al cual podemos beber vino a ríos, y comer jamón, invento superior de la Cristiandad (sobre todo el de Guijuelo). Para mayor poder de los ingenieros de nuestro ramo, fue uno de ellos, erudito, el que trajo a la discusión las investigaciones de historiadores italianos —por tanto, distantes y objetivos— que vienen a demostrar como la batalla transcendental de Clavijo (negada por algunos islamistas infiltrados) se ganó gracias a que los corceles de los cristianos habían almorzado sopas de caballo cansado: o sea, de cortezas de pan con vino. Compostela estallaba de turistas y peregrinos el día de tan profunda discusión. Los vinos de la cata en el patio del Hostal eran del Camino de Santiago, o de los caminos: empezaban en Burgos por un lado y por otro en la Bairrada portuguesa. A la próxima convidaremos al catador oficial de BIT... Tiempo de encuentros. Estuvo en Compostela —como sabia y periódicamente hace— Aníbal Figueiras, con una propuesta de peso para las telecomunicaciones y los medios de comunicación social. Hablamos de un libro: The world History of Telecommunications, de Anton A. Huurdeman. Nos escucharon miembros de la cominsión de ciencia, técnica y sociedad del Consello da Cultura Galega. Se impone una reflexión sobre la historia de cada ámbito técnico; del telecomunicativo en nuestro caso. De esa reflexión pueden surgir nuevas ideas, avances, por contraposición. Los humanos siempre tenemos las mismas necesidades básicas: queremos fabular, contar, comunicar, esparcir lo sabido. Y lo viejo, o no está suficientemente exprimido u obliga a pensar en cambios radicales. ¿Por qué no hay en todos los centros de formación materias de Historia de las Telecomunicaciones, o —para ser más aggiornati— de la Telemática? Historia. De camino a Vigo, en día de calor que solamente justificaba playas y cerveza, hablamos de la historia de la Escuela de Telecomunicación viguesa; y volvimos, pesadamente, a la vieja lamentación sobre por qué entonces no se recuperó el conocimiento gallego en la diáspora universitaria española, por qué no se vinieron a Vigo los profesores gallegos de Madrid y Barcelona. Lo pasado ya pasó, estamos en la realidad que nos envuelve y, en ella, la escuela de Vigo ya se consolidó. Ahora, a otros logros. En unos días, la consolidación del Colegio de Galicia. Y el reclamo de nuevos centros de formación sobre nuestra área profesional. Los señores de Caixanova tuvieron la paciencia de abrirnos su Centro Social en día festivo, el de las Letras Galegas, este año dedicado al etnólogo Xoaquín Lourenzo. Nos pasearon por su impactante colección reducida de pintura (que recomendamos a cuantos gusten del arte pictórico). Quedamos boquiabiertos ante los óleos enormes de Castelao sobre el retorno del indiano y de Lugrís sobre un Vigo onírico, soñado como todo lo que el vio en esta vida. Después, Viña, Armesto y Franco nos presentaron los símbolos de la AETG, el sistema de comunicación corporativa (ahora bien dicho, porque somos una corporación profesional) en modo web y el proyecto de diccionario de términos de la profesión en gallego. Lo del diccionario tiene calado —tomad nota— porque intenta marcar líneas de latinización (no sólo de galleguización) en una jerga profesional torturada por el inglés que nadie sabe hablar (ojo: en la reunión se comentaron perlas como “balanceador de ancho de banda para granja de servidores”). También nos impusieron la insignia de la AETG a los tres expresidentes que quedamos vivos: Argüeso, el que os escribe y Bernárdez. Hicimos un manifiesto, recordando a los gallegos que la coincidencia feliz del 17 de mayo de cada año no deja de ser eso, feliz coincidencia; pero que las telecomunicaciones son industria y sólo con industria desarrollada se producen excedentes económicos que permiten a una sociedad el lujo de las Letras. Hubo cocktail soleado y almuerzo sombreado. Hablamos mucho: de lo poco que somos por muchos que seamos y nos digan que somos importantes. La telecomunicaciones apenas facturan ni marcan porcentajes en el PIB. Y nos preocupa que en el manifiesto (enviado cordialmente a don Manuel y sus ministros) hubiésemos de incluir la vieja cantinela de “una vez más tenemos que llamar la atención sobre la necesidad de coordinar los esfuerzos de la Xunta de Galicia en materia de Telecomunicación y Sociedad de la Información”. Las competencias en esa materia están atribuidas parcialmente a distintas direcciones generales dentro de distintas consejerías, lo que lleva a “la dilución de resultados, a la pérdida de oportunidades y retornos”. Desde Galicia vemos con envidia el comportamiento de otras comunidades españolas en las que las telecomunicaciones no cuentan con la tradición profesional de este impaís atlántico (la AETG se gestionó hace cinco lustros) ni con empresas tan importantes como las aquí se fueron creando; ni, mucho menos, con la boca llena de hablar sobre el sector por parte del presidente y sus consejeros... Y no miremos al sur. Pasado el Miño, uno se sorprende de cómo se han estudiado las necesidades de las TICs en las PYMEs. Una vez más se ve la ventaja de Irlanda, Grecia y Portugal. Las cosas se estudian con poco esfuerzo y se hablan directamente en Bruselas. Españoles soberbios: conviene andar mucho por Portugal (aunque sólo sea para ver la interpretación portuguesa de la política, y ahí va muestra tomada por teléfono con cámara). Hacednos caso a los aportuguesados. Algún día, nuestro colegio gallego tendrá que tratar en términos de colaboración, o algo más, con la Ordem dos Engenheiros correspondiente. Un abrazo colectivo. Y a seguir, que la vida es lucha. AETG: MANIFIESTO DEL 17 DE MAYO DE 2004 Desde hace décadas se viene produciendo en Galicia una feliz coincidencia: cada 17 de mayo celebramos el Día das Letras Galegas y el Día Mundial de las Telecomunicaciones. Consciente de ella, la directiva de la Asociación de Enxeñeiros de Telecomunicación de Galicia quiere manifestarse de manera pública al respecto. Nos atrevemos a decir que el conjunto de las técnicas de nuestra profesión confieren a las Letras un enorme poder difusor, y que la telemática ayuda a reducir en tamaña proporción el gasto de tinta y papel. Lo decimos sabiendo que el lema de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones para el 17 de mayo de 2004 es “Abriendo el camino hacia el desarrollo sostenible”. En Galicia estamos los profesionales de las telecomunicaciones para apoyar todos los procesos de optimización que conducen al máximo de los servicios con el mínimo do gasto; mas, para cumplir con los objetivos sociales que nos corresponden, debemos recordarle a la sociedad gallega lo que le demandamos: Una vez más, llamamos la atención sobre la necesidad de coordinar los esfuerzos de la Xunta de Galicia en materia de Telecomunicación y Sociedad de la Información. La multiplicidad de órganos administrativos con alguna competencia en este campo conduce a la dilución de resultados, a la pérdida de oportunidades y retornos, cuando se impondría la concentración para alcanzar, horizontalmente, a todos los aspectos económicos y políticos del problema de estar o no en la modernidad. Sólo habrá una Galicia capaz de mantener el brillo de sus Letras si cuenta con la industria que las sostenga. Para que florezca la creación literaria, hija del excedente económico, es imprescindible que la investigación, el desarrollo y la innovación llenen los espacios universitarios, los de la transferencia tecnológica y los empresariales. “O noso tamén é cultura”, como diría Xerardo García Campos, que nos enseñó con su ejemplo: en nuestra cultura de técnicos está la sapiencia que mantiene país al país vivo, preparado para competir en espacios culturales cada día más amplios. En el otro extremo de Europa, diez países se incorporan a la Unión dispuestos a mostrarnos el camino que Galicia debe seguir. De esas otras culturas europeas, llenas de Artes y Técnicas, debemos copiar la idea de que la formación nunca está de más, la de que los centros de formación especializados nunca son suficientes. Frente a los nuevos incorporados y en buena lid, pedimos que las Telecomunicaciones se enseñen en todas las universidades gallegas; que la Telemática impregne todo el sistema universitario de Galicia. Para corregir una carencia estructural. Para que el progreso no tenga disculpa. Finalmente pedimos de la Administración y de las asociaciones empresariales la conciencia de país que lleve a que los impulsos políticos hacia el aumento de nivel telecomunicativo de los gallegos se den pensando en las posibilidades de la iniciativa autóctona, y en busca de experiencias posteriormente exportables. Una actuación negociadora de la Administración junto con el empresariado acabaría con la sangría emigratoria de los gallegos formados en las tecnologías de la información y la comunicación, y permitiría lograr la masa crítica que hiciese de Galicia un país de referencia en un mundo cada día más telecomunicado. Feliz Día das Letras, gallegos. Los ingenieros de Telecomunicación queremos alabar el espíritu ilustrado del Padre Sarmiento con una aportación de la que él se sentiría orgulloso: un “diccionario de voces galegas” de las técnicas con que trabajamos. Émulos menores del gran sabio, pretendemos sugerir soluciones latinas a las invenciones de nuestro gremio, muchas de ellas hechas en el inglés de la globalización. Esperamos que el diccionario sea una realidad en los próximos meses, y que sirva de ejemplo para toda la Latinidad que nos dio razón de ser como cultura. En el día dedicado a Xoaquín Lourenzo, promotor de la cultura artesana, y desde Vigo, paisaje de amor de Álvaro Cunqueiro, universal mindoniense, mil primaveras más para nuestra lengua, siempre sostenida por las telecomunicaciones.
30 oct 2015
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... La AEIT y las universidades deberían aprovechar tanto prejubilado, colaborador en potencia ...
...La AEIT y las universidades deberían aprovechar tanto prejubilado, colaborador en potencia... Xavier Alcalá Os hablaba en la anterior, queridos todos, de cómo nos habían ido las cosas en primavera, y en ésta tengo que hablar del verano y los calores. Con calor tuvo lugar en Santiago de Compostela el foro e-Gallaecia, que junta el prefijo inglés “e-“ al nombre con que los romanos designaban el territorio noroeste de la Península. Una vez más debo protestar contra los poderes que le concedemos a la lengua del Imperio actual. Pienso que ese foro debería llamarse Gallaecia-e, porque estamos en tierra de habla romance, no sajona, y en el espíritu de nuestras hablas latinas no está calificar una palabra anteponiéndole otra, sino haciendo lo contrario. ¿Cómo podemos estar hablando siempre –y siempre escribiendo — sobre términos compuestos que se inician con el dichoso “e-“? Bien. Aparte de la cuestión de nombre, en e-Gallaecia pudimos oír ideas de personas que, como me diría un alumno inteligente, son “verdaderos trofeos para un congreso”. Llega con su presencia. No haría falta que hablasen siquiera... También con calor, decano y vicedecano del COIT vinieron hasta la asamblea general en la que se nombró junta del Colexio Oficial de Enxeñeiros de Telecomunicación de Galicia. Ángel Viña, lógicamente, resultó decano del COETG, como presidente del grupo promotor de la demarcación en que nos encontramos. Enrique Gutiérrez Bueno hizo cesión estatutaria de facultades a la nueva junta colegial, ampliada sobre la de la AETG con seis nuevos compañeros, escogidos “pensando en reforzar fundamentalmente tres aspectos: la amplia diversidad de la profesión, la representatividad necesaria de los entes más significados del mundo de las telecomunicaciones de Galicia, y la importancia de la actividad colegial, en la que incide fundamentalmente todo aquello que requiere visados, informes o presencia del Colexio”. Bienvenidos, colegas. Ahora a demostrar que existimos... La asamblea fue numerosa y los que teníamos ocupaciones graves mandamos votos delegados. Porque sabíamos lo que nos estábamos jugando. Yo le dejé mi voto a Pepe Domínguez Legaspi y seguí para un mundo aparte, no obstante su cercanía. Apenas a un cuarto de hora del lugar de la asamblea, en el pazo de Mariñán nos reuníamos escritores en lenguas ibéricas, en un encuentro como el famoso de Verines. Éramos convocados por un nombre que fue capital allá en Asturias: Carlos Casares, cuya fundación nos invitaba. Mientras los representantes de mi profesión dilucidaban el progreso corporativo en el impaís un nombre gallego que fue, la vocación de horas libres me hacía moderar un coloquio que habría encantado a los ingenieros; porque en el, con rico verbo, fueron intervinientes principales Nélida Piñón, galaicobrasileña, y Luis González Tosar, argentinogalaico. Tuve que hacer esfuerzos para que el coloquio abierto a los demás se mantuviese en los cauces marcados de “Memoria y literatura”. Pero hubo derivas: Bernardo Atxaga y yo estamos convencidos de que en España hay voluntad de no publicar sobre la guerra civil, y la guerrilla posterior. Hay quien nos quiere mantener el en limbo de la Transición... Más calor. De Coruña a Madrid y vuelta. De Galicia se sale con humo de incendio forestal, de terrorismo que llega a quemar casas. Galicia tiene tres millones de hectáreas, dos de los cuales están a monte: el país es un bosque que se despuebla y al que le prenden fuego. ¿Quién? Nadie sabe, porque no hay policía de montes. No habría incendios si los montes se patrullasen. No se iniciarían si se investigase, si se infiltrasen informadores en los ambientes incendiarios. Castilla empieza con las cigüeñas. Torres de iglesia y torres de tendido eléctrico nos dicen donde estamos sobre la autopista. Y por fin Madrid se abre, inmenso, a los ojos del viajero. Es fácil llegar a la Escuela y emociona rever caras perdidas en la memoria hace más de treinta años. Una de las recuperadas evoca un laboratorio de Electrónica, con sus osciloscopios HP, analógicos, clásicos, sencillos. Treinta años no son nada. Probablemente: de eso me escribía no hace mucho Fernando Sáez Vacas. Lo que parece preocupante es una frase de otro compañero: “A nuestros años ya sólo se puede ser o profesor o prejubilado”. Terrible. Hágase la estadística: ¿cuántos ingenieros de Telecomunicación superan hoy treinta años de ejercicio profesional? Hágase y veremos el porqué del conocimiento cesante antes de tiempo, y del corte en la transmisión de sabiduría que se está produciendo en nuestro ramo. Estamos dejando la profesión sin sabios, personas con conocimiento más experiencia. O, mejor dicho: grandes genios de la economía y los recursos humanos están desgraciando la Telecomunicación. Prejubilados o profesores. Y ¿por qué no ambas cosas? Tomemos nota de la iniciativa de los prejubilados de Telefónica en Coruña. Con ahínco de quien no quiere llevarse al retiro toda su experteza, han conseguido hacer algo notorio, merecedor de visita y publicidad: el Museo Didáctico de Telecomunicaciones. Me invitó un técnico de raza, Ernesto López Naveiras (que conmigo comparte otra pasión: la defensa de lo mucho que los gallegos hicieron en Cuba, y que la tiranía de don Fidel el Eterno erosionó). Fui y me quedé pasmado: hasta recortaron los ejes de una Rotary para poderla reconstruir y mostrar en ejercicio de sus funciones. Todo lo que recogieron estaba achatarrado; no quedaba un manual de instrucciones. Tuvieron que interrogar a las compañeras ancianas que habían manejado los conmutadores manuales. Así dedujeron el funcionamiento de aquellas centrales primitivas. El museo hace ver al visitante como funcionaron y funcionan el telégrafo, el teléfono, el télex y la transmisión de datos, por todos los medios: pares, coaxial, fibra y aire. El ingeniero curioso puede llegar a gozos extremos viendo, por ejemplo, un amplificador telegráfico electromecánico. Una vez más (recordad lo que os decía en la anterior nota a vuelapluma sobre el libro de Historia de las Telecomunicaciones de Anton Huurdeman) el pasado excita la imaginación del futuro. Y cabe preguntarse lo que se podría hacer con toda la sabiduría de nuestros compañeros que hoy se dedican al footing o al golf. Por lo menos, que vengan a hablar con estos antiguos empleados de Telefónica. Que se fijen en lo que han conseguido y lo que pretenden. Yo diría más: la AEIT debía convocar el gran debate al respecto. Y las universidades deberían pensar qué se puede hacer con tanto colaborador en potencia, teniendo en cuenta que muchos prejubilados podrían enseñan durante –por lo menos— veinte años desde la prejubilación... Un abrazo a todos, especialmente fuerte para aquellos a los que no os dejan trabajar.
30 oct 2015
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... Que viva el otoño con sus noches alargadas...
...Que viva el otoño con sus noches alargadas... Xavier Alcalá Queridos colegas y amigos: quizá la cosa empezó a tomar forma para mí el día en que nos reunió Xavier Franco para hablar de la revista del Colexio Oficial de Enxeñeiros de Telecomunicación de Galicia. A Farruco (Rodríguez Moure) se le ocurrió un restaurante sobre el paseo marítimo de Coruña que tiene buena comida, espléndidas vistas y un pequeño defecto: falta de sitio donde estacionar el coche. El caso es que, mientras me devanaba los sesos intentando arrimar mi coche al restaurante elegido, recibí la llamada de un amigo que venía de despachar con don Manuel. A ese amigo, común con el presidente del Impaís Gallego, no le quedaban dudas de que había estado hablando con el candidato a continuar en la presidencia. Su comentario fue: “Si don Manuel se presenta, hay alguna probabilidad de que siga mandando el PP; si no se presenta, ninguna”. Todavía hacía calor y nos quedaba agosto por delante. Pasó agosto, los mortales vulgares volveríamos de las vacaciones y también retornarían los políticos con sus originalidades. Mariano el de los hilillos vendría a despachar con el Fundador del Partido y quedaría clarísimo lo que ya era claro: que don Manuel persevera; que vendrá otro lustro de fraguismo y todo seguirá igual en este mundo extremo… Me podéis preguntar que a qué viene escribir de política en una revista de colegio; pero es que quizá yo no os escriba de política sino de profesión; o, al menos, de vida, que para muchos de nosotros está directamente ligada con la profesión. Aclaro: por mucho que se les haya explicado a don Manuel y sus ministros (y de ello podemos hablar quienes fuimos presidentes de la Asociación en Galicia), las competencias políticas y administrativas concernientes a lo nuestro aparecen repartidas de forma incomprensible por el organigrama de la Xunta. Así no vale. No nos vale para la profesión, que viene a ser de pobres por falta de impulso político… Volviendo a la reunión sobre nuestra revista, os adelanto que no vamos a hacer un “Bitiño”, así calificable por pequeño y escrito en gallego, sino algo diferente a Bit, dirigido a nostros mismos y a la gente que nos rodea, para que vayamos y vayan sabiendo quienes somos y lo que hacen nuestras empresas o las instituciones para las que trabajamos. El COETG quiere recoger el hálito de nuestra vida peculiar y no va a dudar de ir introduciendo las visiones de compañeros a los que el mundo –y mucho más este impaís– se les queda pequeño. A ver si somos capaces de llegar a algo, escrito y formateado, mientras se avivan las mareas, descargan los primeros temporales, caen los últimos higos, las uvas se convierten en vino, salta el maíz de las mazorcas y se preparan magostos y matanzas. Que viva el otoño con sus noches alargadas. Que viva la invención. Que inventemos para emigrar menos, para que se nos vayan menos hijos que tanto costó educar. Que reflexionemos y exijamos. Que vayamos creando espacios grandes de actuación. Espacios como Europa, por ejemplo, desde Portugal a Grecia y Chipre. Empecemos por el inmediato Portugal –hacedme caso– y tomemos ejemplo de esos dos países extremos que llamaron la atención este año a través de los deportes, Portugal con su Mundial de Fútbol y Grecia con las Olimpiadas. Miremos sus orgullos de nación y sus capacidades de maniobra en Bruselas. En Portugal perduran las banderas futboleras después de meses de agua y viento. Grecia vive en este otoño todavía con la miel en la boca, calificando de “fantasmagóriki” (maravilloso, no “fantasmagórico”) lo que les ocurrió. ¿Por qué no nos fijamos en como funciona nuestro gremio en las antesalas europeas de África y de Asia, en las naciones marinas proyectadas a Occidente y Oriente? Por cierto, que estuve en Aveiro, “a Veneza portuguesa”, con sus canales y sus salinas. Tuve que sufrir toga y birrete en un tribunal de tesis, pero fui compensado con vinos que me vienen a demostrar la potencia aplastante de la Península Ibérica: entre blancos y tintos, hay que juntar el mundo para encontrar competencia digna a albariños/alvarinhos, dueros/douros y todo lo demás, desde nuestro Atlántico a nuestro Mediterráneo, Mancha y Aragón por medio. La universidad de Aveiro ya tiene tres décadas y edificios de Siza Vieira con aciertos técnicos como el de los lucernarios con sol y foco de la biblioteca. Allí se sabe de telemática y se piensa, al tiempo, en lo que se pueda hacer con checos y brasileños. Lo de la tesis iba de sistemas basados en lenguajes con metadatos, sobrecargas de procesado y transmisión frente a facilidad de programación y prestaciones. En el fondo, de información alfanumérica, sónica e icónica acerca del estado de cualquier ley en la Assembleia da República. En Aveiro surgió el Projecto Sabiá: un gran periplo en velero tripulado por universitarios que acompañan a muchachos con síndrome de Down; catorce meses de subir a Escandinavia y hasta penetrar por el Amazonas buscando Iquitos. Junto a ese proyecto sociológico, otro, telemático, Caravela digital, de conexión e interacción con el velero… Aveiro, y todas las ciudades “menores” y universitarias de Portugal, son lugares para volver, continuamente. No lo son por gusto (sólo si manda el trabajo) los del único país europeo que tiene por idioma cooficial el turco, aunque allí manden el griego y el inglés (y el ruso, curiosamente), al menos en una de las partes en que está dividido. Chipre (y con esto me despido) quisiera ser parte de Grecia y por esa voluntad de “enosis” fue invadido por los turcos. Pero no es Grecia, salvo en el idioma; no es un mundo amable y distendido como el griego; no es un país de tamaño suficiente como para navegar en los mares procelosos de Bruselas. En Chipre, mirando antigüedades helénicas entre sistemas de telecomunicación, uno se puede preguntar por las desproporciones de los estados europeos. Cuentan los chipriotas que, cuando Makarios fue a visitar a Mao, éste le preguntó cuántos habitantes tenía su país; y, al saber que eran medio millón entonces, comentó: “Un hotel grande”. ¿De que viven los chipriotas? En parte de quererles hacer la competencia a los canarios: algo de agricultura (incluso plátanos) y turismo; en parte de las navieras y –hasta entrar en la Unión Europea– del blanqueo de dinero ruso e inconfesable. El conflicto cultural y religioso está a la vista, con limpieza étnica, colonos turcos en el norte y mezquitas abandonadas en el sur. El atraso es manifiesto; el acceso a Internet, lento y caro (en los hoteles hay que pagar por minutos). Los que entienden de telecomunicaciones se atreven a decirlo: “Nosotros hemos entrado en Europa, pero ahora hace falta que Europa entre en nosotros”. Mirando al mapa, la cosa no es sencilla: Turquía, Siria, Líbano, Israel, Egipto están a tiro de honda… Un abrazo a todos.
30 oct 2015
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... No habrá quien duerma con tanto hablar por los móviles en los aviones...
...No habrá quien duerma con tanto hablar por los móviles en los aviones... Xavier Alcalá De otoño a invierno. De norte a sur, por toda Galicia, sol. Entre temporales se vivía el efímero “verán de San Martiño”, en que vuelve la ilusión de sol a los cielos. Alternaba el verde con el ocre en el largo camino del Arco Ártabro al Miño, y del Miño al Sil. Ya en tierras de vino, al cielo esplendoroso se unía el agua mansa, su espejo. Y alrededor de las venas azuladas, los “sucalcos”, terrazas de vid milenaria que fue de romanos dominadores y después de monjes laboriosos. La vid tenía hojas castañas y rojas contra un paisaje abrupto, peligroso para el conductor. Dejamos el mar y el segundo aniversario del desastre que se puede repetir; quedan las rocas ennegrecidas de la costa bellísima y atroz que llaman “da Morte”, de la muerte con anuncio de sus peligros desde que los fenicios comenzaron a explorar una tierra abundante en estaño. Bajamos de Coruña a Santiago, donde Nunca Máis preparaba manifestación de recuerdo, hasta Ourense, burgo feliz, equidistante de Lisboa y Madrid por autovías; y trepamos hasta San Estevo de Ribas do Sil, monasterio grandioso, que fue ruina tras la desamortización y ahora es parador de turismo con derecho a unidad móvil de comunicaciones de Telefónica. Íbamos con capa y sombrero a un magosto, gran fiesta de las castañas, predecesoras de las patatas en las cocinas de la Iberia Verde. Hicimos cata de blancos y tintos y declaramos que el nacionalismo gallego se acaba en el tinto: sólo hay posibilidades en la Galicia Irredenta que llaman Bierzo. A esta convocatoria de la Irmandade dos Vinhos Galegos no faltaron ingenieros de Telecomunicación, alguno, como Fernando Pardo, con saberes enológicos. Otoño, os decía, dos años después del Prestige, sin remedio ni “remediación” (¿Remediation, mal traducido del inglés?). Se inició un nuevo curso y comenzamos a formar más emigrantes. Las estadísticas son las que son: todos para Madrid y el ochenta por ciento renegando de la ciudad grande sin razón de ser donde está, sin río ni mar, sin sentido de que España es país marítimo. Madrid hoy, desde Galicia, tiene la culpa de todo; y vale el viejo anuncio del Estatuto republicano: la vaca con la boca en Galicia y la ubre en el Monumento al Centralismo. Maragall concedía entrevista a un medio gallego y se preguntaba por qué no puede estar por estas esquinas la sede de cualquier institución del Estado. Pues porque no. Porque España no es de todos los españoles, o, mejor dicho, es más de unos que de otros, quizá en la idea orwelliana de Animal farm. Hay esa sensación en todas partes; llega hasta un despacho lleno de luz, de ventanal modernista, en la calle Real de Coruña, donde se reúne la redacción de A nosa rede, revista de la AETG. Alrededor de una mesa amplia y transparente se sientan sujetos tenaces, dispuestos a resistir en el yermo. Cuando se propone presentar en cada número un caso de empresa con éxito, hay alivio en los rostros al saber la larga periodicidad de la revista. Pero no exageremos, que aún hay esperanzas. Sólo un detalle: el foro de e-Gallaecia reunió a responsables de TICs de empresas e instituciones importantes en el Impaís de las guerras entre la boina y el birrete. Hizo de anfitrión Caixa Galicia. Se nos mostró un gráfico. En Galicia hay tres grandes centros de cálculo bancarios; alrededor de Galicia, ninguno. Hay que llegar al País Vasco para ver alguno. El mapa de los centros de ese tipo tiene los nombres de lugares que tradicionalmente concentran poderes políticos y económicos, en los que Galicia se viene vaciando desde hace siglos. Queda algo. Luego luchemos, compañeros. Hagamos negocio de las telecomunicaciones. Imaginemos que el Finis Terrae de Europa es solamente la antesala de América, con New Hampshire enfrente; creamos que hay el apoyo mínimo necesario para usar la palanca, y sigamos plantando ilusión. Eso es lo que en tarde aún de sol reunía en las instalaciones del Consorcio de la Zona Franca de Vigo a cuatro docenas de socios fundadores de INEO. Se trata de una asociación colaborativa de las que deberíamos llamar tal vez “racimo” para no usar malamente el idioma predilecto del profesor Aznar López de George(Bush)town. Puedo dar larga lista de compañeros presentes, pero diré sólo que nos convocaba José Carlos García y que nos honraba con su presencia José María Pousada, director de la Escuela de Telecomunicación de Vigo. Todos nos decíamos que hay que arrimar el hombro entre empresas; que hay que innovar e inventar. Que la telemática es un negocio vivo. Que no hay competitividad posible sin sus soluciones. Tesón, a contrapelo, adelante; y mandando aviso a los que quieran retornar. En Madrid (y en Barcelona) los magostos son falsos... Con tesonería, Miguel Merino montó en octubre el Galicia TIC. Gracias a esa conferencia anual tenemos ocasión de que visitantes ilustres nos conozcan y nos ilustren con sus conocimientos. Este año vino a vernos Mateo Valero, muy contento por su nominación como ingeniero del año. Lo felicitamos y nos metimos en una cháchara de mesa y sobremesa de la que esperamos se lleve recuerdos de humor por encima de todo. También vino Rafael Sagrario (y nos explicó que no tiene relación familiar con el siempre recordado don Antonio, quien nos enseñaba como funcionaban las válvulas). La AETG aprovechó para convidarlo a una comida-coloquio en la que, como era de esperar, se pusieron de manifiesto las necesidades, los lamentos de una región periférica europea que no supo hacerse nación como Irlanda (siendo Galicia el origen de aquella raza de tocadores de gaita, como ahora demuestran los ADNs). Y... Y podía describiros unas cuantas ilusiones que nos mantienen vivos por encima de temporales y dudas políticas (éstas tantas que ya no se puede dudar más). Pero Carmen Fernández me tiene muy advertido con los seis mil quinientos caracteres máximos del texto. En la despedida ya, algo sobre una manía mía que conocéis: el uso de los teléfonos móviles en los aviones. Airbus reconoce ahora que a los instrumentos de vuelo no les pasa nada porque funcionen teléfonos móviles en la cabina. Hasta anuncia que va a instalar dentro de cada avión una estación base para dar conexión —vía satélite— a los pasajeros con el mundo que queda abajo. Lo anuncia después de llegar al correspondiente acuerdo con Globalstar... Imaginemos lo que van a ser los viajes en un futuro inmediato. No habrá quien duerma con tanto hablar para matar el aburrimiento sobre las nubes. Pienso poner una reclamación contra todas las azafatas represoras que me persiguieron durante los últimos diez años. Un abrazo.
30 oct 2015