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Artículo BIT
Y con las cosas de la interred no se puede jugar...
A Vuelapluma Y con las cosas de la interred no se puede jugar... -------------------------------------------------------------------------------- Carmen Fernández, nuestra directora adjunta, me llama y me escribe; me echa en cara que nunca vaya a Madrid (lo cual no es cierto) y, de paso, lamenta no acompañarme a algunos viajes Debe pensar que me paso la vida en un vuelo. Quizá considere que, de entre tantos compañeros como somos, miles, yo sea un gran viajero. Lo cual no es cierto: por ejemplo, Ramón Bermúdez de Castro anda de viaje siempre y conoce lugares exóticos como nadie. Pero no es ecritor, para bien de su alma. Eso quedó claro en la feria del libro de Coruña, que es feria de verdad, con casetas, libros y gente. Nos juntaron a hablar y lo dijimos: para escribir de viajes no hace falta sólo viajar sino ser escritor —vanidoso, pavoneante—... y salir de tour a veces. Bien. Primer viaje: semana en Barcelona, encierro sobre lo que nos obsesiona a unos cuantos y de lo que muchos hablan a tontas y locas. A la capital de Cataluña vinieron unos tipos del MIT que se referían a si mismos como "we, the academics" y que, más allá de tan académica pedantería, nos dieron una visión del estado de la realidad del comercio electrónico. Tenían una baba mala, venenosa. Presentaron un ".com cemetery", cementerio de empresas ".com" que ellos calculan difuntas en más o menos tiempo. No nos aclararon lo principal: cómo automatizar el paso entre las voluntades humanas conjugadas en modo web, icónico-sónico, y las órdenes de ejecución: o sea, los intercambios de datos, alfanuméricos, entre aplicaciones de las máquinas de gestión de los socios comerciales. Si hablasen con Miguel Merino y conmigo, talvez tuvieran idea de cómo hacerlo. Porque Merino, desde Vigo, y el que os escribe, desde Ferrol, vemos como avanzan los trabajos de un gran centro de encuentro virtual, verticalizado y horizontalizable, diseñado para un sector industrial que ya lleva quince años enredado en esta forma de comercio que algunos piensan nacida ayer... Barcelona, decía. Ciudad llena de gente, de rarísima gente, aparentemente invadida de paquistaníes, con una Plaça de Catalunya donde, al atardecer, se juntan criaturas coloridas, de piel y ropa, con grandes paquetes envueltos en plástico blanco. Admirable Barcelona, punta de playa para el asalto a la fortaleza europea. Se necesitaría el don de hablas, la ayuda del Espíritu Santo, para sacar provecho a tanta variedad. De Barcelona, hermoseada en verano, vuelvo con una frase en inglés: "from web to grid". La web se va superando. Más que en tela de araña, debemos pensar en malla. ¿Entendido? A la vuelta a Galicia se confirma el rumor: José Manuel Soto deja la dirección general de Intelsis y pasa a mandar en la Telefónica del nor-noroeste (Asturias incluída). Preocupante por un lado y de enhorabuena por otro. Nuevo viaje, esta vez por mar, en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano, desde Marín a Cádiz: olas, viento en las velas, delfines saltadores, una luna de misterio, bermeja, que se va hundiendo en la negrura del cielo. Y la limpieza de las constelaciones. Conversaciones sin fin. España como fondo. Los militares se muestran liberales; los civiles, conservadores. Un exministro socialista se atreve a decir que "los parlamentos regionales son cosas de la señorita Pepis". Otra curiosidad: el correo electrónico entre el Elcano y el mundo funciona con un enlace intermedio de HF. Sin perder noticia llegamos a Cádiz, que tiene tres mil años y parece la antesala de La Habana. En Ferrol ya, llega la llamada de Soto, y su explicación de compañero: uno ha de estar donde lo quieran, donde le dejen actuar. Hablamos de un negocio concreto, de comercio con técnicas de intercambio electrónico de documentos, que les interesa a su Telefónica y a mi CIS. Y quedamos para hablar más al retorno de un nuevo viaje. Salto a Manaus, al corazón de la Amazonia. Para volar, un libro, que las horas de avión y aeropuerto son veinticuatro. Excelente idea la del Manual de estilo para profesionales de las Telecomunicaciones. Aplaudamos a la Fundación Airtel y a la Universidad Antonio de Nebrija: los idiomas no son masa amorfa, chiclosa, masticable. Hay un "espíritu de la lengua" que debe prevalecer. Las personas se identifican por un idioma: el idioma condiciona su manera de pensar, es la raíz de su nación. Pero, ojo: revisen los redactores de la obra la voz "datagrama". Lo que dicen sobre el elemento base de las comunicaciones no orientadas a conexión es incoherente, absurdo. Y con las cosas de la interred no se puede jugar... De ellas hablamos en Manaus, profesores de universidades ibéricas y americanas. Es difícil resumir lo visto y oído en el Intercom 2000, en un hueco abierto en la selva. Pero queda en la memoria una palabra portuguesa, inventada en Brasil: conteudista. Es la nueva profesión, la de fazer conteúdos. Hay que hacer contenidos. Se necesitan contenidistas para la expresión en modo web. Viajando por los misterios de la selva inundada (con teléfono móvil de la Amazônia Celular), transpirando ríos de sudor, viendo pirañas, delfines rosados, monos, aves de gloriosos colores y ojos de jacarés, la palabra se repite: conteudista. Tomamos nota... De nuevo en tierras europeas de vino blanco y marisco, reunión de junta de Asociación. Recuento de cosas hechas. Aviso de gran fiesta, el 24 noviembre, con Birulés y Fraga, en la balnearia Illa da Toxa. Entregaremos premio García Campos. Seremos muestra de unión. Y viaje final, a Ourense, a la Expoenter, feria de avances telemáticos en ciudad de encrucijada –León, Galicia y Portugal— con autovía, parque tecnológico y facultad de informática. En una tertulia abierta al público, hablamos. Me acompañan cuatro colegas: César Alberte, de Comunitel, Francisco Rodríguez, de R, Guillermo Rey, de Telefónica, y Xavier Calvo, de Airtel A Calvo le cupo la mejor frase. Dijo que España no se pondrá al día en cuestiones de Internet "hasta que los ordenadores aparezcan en las listas de boda". O sea: hasta que los consideremos electrodomésticos imprescindibles para fundar un hogar. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
Las telecomunicaciones, instrumento asequible que hace vivir mejor
Las telecomunicaciones, instrumento asequible que hace vivir mejor Noite Galega das Telecomunicacións Hoy estuve en Madrid, y llovía. Una hora y cuarto entre Barajas y la ETSIT, y no quiero decir la cuenta de taxi Llegué tarde y no pude ver a Fernando Sáez Vacas, pero estuve hablando con Gregorio Fernández de asuntos informáticos. Anduve por la escuela con la sensación con que retorno al instituto de bachillerato: esperando que, en cualquier momento, la vida dé marcha atrás y podamos revivirla. Ahora escribo en compañía de mi perro y mi nieta. El perro duerme y la niña ha decidido tirar al suelo un montón de ejemplares del BIT desde el estante inferior de la librería. Ahora les “habla” a las caras de los colegas y les da besos a su modo: chupándolas. Muestra un especial cariño hacia Javier Nadal, supongo que por las gafas grandes y las barbas que le recordarán elementos de adorno en la faz de su abuelo ... Aquí, compañeros, seguimos como siempre, comandados por Gil Bernárdez y ayudados por las telecomunicaciones para conseguir juntarnos y hablar. Nada hay como la vídeoconferencia y esa sensación de encuentro que proporciona, ese engaño cinematográfico de estar donde están los otros, algo que no se logra con la multiconferencia telefónica (que también usa la junta de la AETG). Siendo de la profesión, deberíamos convertirnos en apóstoles de estos medios que ahorran viajes, gastos de combustibles fósiles que no van a llegar a nuestros descendientes. Aunque, claro, la gente también quiere juntarse, y tocarse —lo cual viene siendo terapéutico según los psiquiatras. Por eso nos juntamos, y no sólo los residentes en este impaís atlántico. El 24 de noviembre pasado se organizó asamblea y sarao anual de nuestra asociación y vinieron a vernos los compañeros de Madrid presididos por Enrique Gutiérrez Bueno. Yo llegué tarde a la gran junta de los telecomunicantes en la isla balnearia de los potentados. Esa tarde viajé desde Celeiro en la costa cantábrica hasta A Toxa. Iba de la sede de una cofradía de pescadores a un gran hotel, traía conmigo la sensación de lo mucho que queda por hacer en materia de telecomunicaciones para la pesca cuando la radio me asaltó con la noticia de un nuevo desastre: se había hundido un pesquero frente a la isla de Sálvora y no se pudo saber de los náufragos hasta que algunos de ellos fueron avistados. A Toxa: mala noche para llegar, bajo el temporal. Y poco me faltó para quedarme en la carretera, sobre A Gañidoira, alto de paso entre el Cantábrico y la Terra Cha lucense. Allí se juntaron lluvia y niebla y, de repente, surgieron los espectros: caballos salvajes cruzando en manada. Ya sabemos que la Transcantábrica no va a llevar trazado por esa zona, pero algo habrá que hacer para que nadie muera de tan primitiva forma, en choque contra bestias bravas del monte... Cuando conseguí estacionar el coche en los jardines del hotel, el reloj me indicó un final de ceremonia y principio de cena. Y así fue, al menos en parte. Ya se habían repartido los premios Gerardo García Campos a la gente joven; y no pude asistir a las galanuras correspondientes a Secundino Mauriz, que manda en Airtel por estos territorios, a quien se nombraba socio de honor de la AETG. Pero no importa: Mauriz, leonés, gallego irredento y galleguizado, es un colega de aventuras telemáticas por Galicia. Nos lo tomaremos en particular con vino. Y seguiremos dando la batalla diaria para que la gente se entere de que las telecomunicaciones son un instrumento asequible, que nos hace vivir mejor. Presidía el presidente Fraga, y faltó la ministra Birulés (quizá avisada del temporal sañudo). Fraga y Bernárdez hablaron, y es fácil que don Manuel tomase buena cuenta de lo que le decía el presidente de nuestra asociación, porque el viejo político siempre fue receptivo –y consecuentemente activo— en materias que nos conciernen. Hubo cena lujosa y animación de grupo grande, que ya se cuenta por muchos cientos. Los abrazos proliferaron cuando se fue disolviendo la etiqueta de comer. Una nostalgia de tiempos idos nos hizo recordar a Ángel Luis Gonzalo y aquella primera reunión de dos docenas de colegas en que se decidió crear un apéndice de la AEIT en Galicia. Alguno de los fundadores sugirió lo que tendría inmediata aceptación: una cena de la vieja guardia... Aplaudimos el nombramiento de Javier Franco como ingeniero del año y, mientras el temporal rugía y los cadáveres de los pescadores tocaban fondo (y sus familias saboreaban la sal de la tragedia, una vez más), nos pusimos serios, in vino veritas: Esto del sector no va bien en Galicia, porque sigue cojo, como cojo está por toda España. Aquí no se fabrica circuitería en la mínima proporción necesaria. La empresa de Esteban Solleiro sí produce equipos; como las empresas en que empeñara su vida Gerardo García Campos. Se defiende Arteixo Telecom con los diseños que le mandan y surge ante Italtel un reto de altura allá arriba en As Pontes, a la sombra de la chimenea desmesurada de la central térmica de ENDESA. Pero nada más. Esto no es como el sector textil, que nació de la nada, sin materias primas originadas en Galicia ni otra explicación que la inventiva y las ganas de imitar. Aquí no surgen fábricas de dispositivos de telecomunicación, y telecomunicar no es sólo dar servicios o desarrollar programación específica para el ramo. Allá van veinte años —o más— de asociación, no aparecen empresas de volumen y sigue la emigración de ingenieros gallegos a esos agujeros negros que se abren, voraces, en Madrid y Barcelona. En el cincuentenario de la muerte de Castelao se puede decir que Galicia sigue en lo mismo que él denunciaba genialmente. Sólo se ha progresado en sofisticación... Y en el punto final, la respuesta a un compañero que me escribe y pregunta por qué, usando el castellano en estas notas, escribo “Coruña” y no “La Coruña”: Porque es un galleguismo añadir el artículo que defienden los antigalleguistas. Los castellanos no acostumbran poner artículos a los nombres de lugar, mientras que los hablantes del romance galaico-portugués lo hacen frecuentemente. De ahí que “o Porto”, capital del norte portugués, suene a oídos castellanos como “Oporto”, que así escriben. Soy partidario de “a (con minúscula) Coruña” en gallego y de “Coruña” en castellano. De hecho, en Burgos tienen su Coruña del Conde y a nadie se le ocurre llamarle La Coruña, siendo el étimo —Clunia— igual para ambos topónimos, estepario y marítimo, de la vieja Hispania de los romanos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Compañeros con uniforme azul van a transferir seguridad de la Armada al entorno civil…
Compañeros con uniforme azul van a transferir seguridad de la Armada al entorno civil... Y, cuando nos demos cuenta, queridos compañeros, ya sólo faltará medio año para decirle adiós a la peseta, moneda que algunos conocimos en aleación dorada y en papel; en metal con la cara del Cerillita (versión ferrolana) o el Comandantín (versión ovetense) que se convertiría en Su Excelencia el Generalísimo... Y en papel, con una cara marrón y quijotesca que servía para las pipas, los pirulís y el cine... Ay, qué saudades del tiempo ido y qué dudas de futuro tiempo en una España donde toda va bien menos muchas cosas. Aquí, en Galicia, Fin de Europa -nación del euro- donde las Américas se anuncian con brutalidad marina, continúan los naufragios, las muertes de hombres que “ya nacieron para navegar”, como decía una viuda de marino. Todos los que vivimos y trabajamos mirando al mar sabemos de la fascinación de su furia, compañera de los vientos, que llega a aniquilar la voluntad de huir de ella. El mar es una prueba de caracteres, obliga a mostrar el temple de cuantos lo desafían y elige a los que sobreviven para contar angustias pasadas. Pero tampoco nos vamos a dejar arrastrar por la épica de la navegación. Tenemos que ser racionales, fríos, ingenieros: ¿Cuándo se vio naufragar un barco de guerra sin daños bélicos? Casi nunca, en tiempos modernos; mientras los mercantes se rompen por la mitad y los pesqueros son engullidos por las olas todos los días. Nuestros compañeros -ingenieros de telecomunicación- con uniforme azul han decidido ocuparse de transferir su conocimiento de sistemas de seguridad para buques y tripulantes desde la Armada al entorno civil. Ellos saben mucho, y en su saber incluyen precios no asumibles por los armadores de barcos que hoy capean temporales o que, desde hace tiempo, pueblan el inmenso cementerio de la humanidad viajera. Aquí, en esta región europea que suponen la mayor potencia pesquera de la Unión, vivimos el reto profesional de ayudar a introducir dispositivos electrónicos inteligentes conectados a sistemas de telecomunicación en “plataformas de alto riesgo laboral, móviles sobre un medio hostil”. Y todo ello por un precio adecuado al costo de dichas plataformas. Los que nos imagináis siempre difuminados por la bruma comprenderéis que la situación requiere urgencias porque Galicia sólo tiene sitio en los medios de comunicación de allende Pedrafita cuando aparecen -o no aparecen- cadáveres flotando. Y creemos que el asunto afecta a todos porque España es un país marítimo, a pesar de que su capital sea Madrid, donde “mar” se asocia con vacaciones, pescado y marisco... Bien: los temporales no pudieron con la primavera, que se esfuerza por mostrarse en bosques algodonosos, de un verde tierno, pálido, sin clorofila. Así nos sorprendió la muerte de Claude Shannon, autor de nuestro tecnológico evangelio; y discutimos quién fue más importante para el pasado siglo de los inventos, si Einstein o él. Luis Castedo me dio la noticia con la aflicción de quien enseña teoría de la señal, y prometió un obituario para BIT. Miguel Merino organizó una vez más el MITE (Mercado de la Informática y las Telecomunicaciones) en los espacios feriales de la Semana Verde de Galicia, donde público curioso se juntó a oyentes especiales para las jornadas técnicas. Allí pudimos conocer a otro compañero, Jesús Villasante, que desde Bruselas se dedica a promover la “sociedad de la información”. Quedamos amigos, después de oír su verbo fácil y ferviente, de convencido defensor de la e-Europe, cacofónica y gratuitamente inglesa. Por tanto iremos allá, a verlo en la ciudad descolorida de los mejillones insulsos y la cerveza rubia; y con él trataremos de cómo uniformizar el continente en materia telemática. También oímos en el MITE a Robert Cohen, vicepresidente de la Information Technology Association of America, quien nos explicó los porqués de que los negocios yanquis se muevan por la interred como en ningún otro mundo dentro del Mundo. Dio un conjunto de claves que apunté según las oía y que reproduzco sin traducir, ya que todos parecemos entender bien el inglés (por lo mucho que adornamos el castellano y otros romances con perlas de la lengua de Shakespeare). Cohen justificó las bases de la voluntad de hacer negocio con Internet por la generalizada “willingness to fail” a cerca de quien se mete a los negocios y porque, cuando se falla, se acepta “bankrupt as a badge of honor”. Consideró que allá en los EEUU hay ya una “critical mass” de usuarios de la red de redes que produce en los negocios un “bounce effect” amplificador. De manera que muchas empresas entienden lo que se hace en modo web no como un “market disrupter” sino como un “complementary facilitator”. Sólo mostró su preocupación por el “delicate balance” entre el “free flow of information” y los “private interests” que supone comunicarse por datagramas globalmente. Y terminó advirtiendo que el gran reto de la nueva manera de comerciar es -y más va a ser- regular sobre él la “taxation”. En resumen: pudimos aprender en el ferial de Silleda, y ya estamos pensando en visitar Oporto, capital europea de la cultura, que en su ferial ofrece un magno encuentro sobre tecnologías de nuestro ramo. Será en tiempo de jazmín florido y vino verde, cuando el Norte portugués, esmeraldino, se hace más apetitoso... Y, por la Asociación, ya sabréis: renovada la directiva -que repite-, continúa el torrente de ideas, que Gil Bernárdez intenta encauzar. Fluyen, presionan y obligan a seguir tocando en el tuétano de nuestra desgracia periférica: Siendo ubicuas las técnicas con que trabajamos, ¿por qué todo el trabajo está en Madrid? ¿Por qué, en tiempo de teleenseñanza y teletrabajo, España no se homogeneiza? Quizá en el Juicio Final tendremos la respuesta.
30 oct 2015
Artículo BIT
Los políticos se empeñan en una definición incoherente de la “sociedad de la información”
Los políticos se empeñan en una definición incoherente de la “sociedad de la información” Escribo a la vuelta de una estancia breve en Oporto, y —¡por fin!— puedo leer el número de BIT anterior a este, en el que mi admirado Bernardo González da muestras de una sensibilidad propia de ingeniero: persona consecuente. Porque el centenario de Eça de Queiroz parece que hubiese pasado por Madrid en la mayor de las ignorancias por parte de literatos que se miran al ombligo y piensan que sólo se escribe en castellano (con rabia de no saber hacerlo en inglés). Y, por cierto, Bernardo, José Eça de Queiroz tiene una ventaja sobre José Saramago que lo hace, de momento, el novelista portugués insuperable: las obras del “afrancesado” arrastran, hacen pasar páginas. Las del “castellanizado” son “maçadas” (o sea, peñazos), al decir de los portugueses... En Oporto asistí al plenario de la Comisión de Trabajo Galicia-Norte de Portugal, bajo la presidencia de don Manuel, y con la presencia de Jesús Posadas, la ministra portuguesa de “Planeamento” y el director general que en la EU lleva los negocios regionales. Pertenezco a la subcomisión de Dinamización Económica, en la que priman (¡ojo al detalle!) las TICs; y, desde mi atalaya, pude observar que una gran proporción de los proyectos de recomposición de la vieja Gallaecia presentados al programa Interreg III llevan componentes relacionados con nuestros negocios telemáticos: somos unos tipos de lo más “horizontales”. No hay sector de actividad que se nos escape. Algo más, compañeros de toda España. Tomad nota de lo que va contra el centralismo en tiempos de demonización de los periferismos. Las paredes nobles del viejo edificio de la Alfándega portuense reverberaron con una palabra repetida: “policentrismo”. Europa (así lo manda Alemania y en este Eixo Atlántico se entiende bien) ha de ser policéntrica. Todo lo contrario de lo que muestra nuestra profesión aquí. Porque, por lo menos en Galicia, continúa la sangría. Se van a Madrid hasta empresas enteras. He ahí lo que Unión-Fenosa ha hecho con CESATEL. Mirad por dónde se encuentra a Eduardo Romero o a Enrique Fernández. Todos los anuncios de trabajo dicen “Madrid”; alguno, “Barcelona”; y sólo se ven iniciativas inteligentes, fidelizadoras para quien quiere vivir sin saudades, en empresas como Pragamalia, de la que iremos hablando en próximas crónicas. Pero son pocas, y yo sigo viendo caras de los que quisieran trasladar su puesto de trabajo: Hace días vino a verme Javier Domínguez, que ahora manda en Skypoint (otra empresa de nombre colonizador). Hablamos de su doctorado, que abandonó en Coruña; y de lo difícil que va a ser la vida de las empresas “de cable” como siga adelante el despliegue de las comunicaciones vía radio a alta velocidad (máxime si también da servicio el modem asimétrico sobre par). Después estuve con Ángel Aser, que tiene responsabilidades serias en Grapes (sólo a Fabián Plaza se le ocurre un nombre de empresa español, ¡coño!). Ángel va y viene entre Madrid y Vigo. Con él trato uno de los proyectos más destructores de las mentiras “punto com” que se anduvieron vendiendo —y que se realiza para un cluster empresarial (no puedo evitar hacer chistes con “Uvas” y “racimos”). Todos quisieran volver; y hacer vida práctica aquí, como nuestros compañeros de la Armada, que ahora se dedican a promover la transferencia de sus conocimientos al entorno civil. Entre ellos se distingue por su capacidad de organizar, y atraer empresas, el capitán de corbeta José Antonio López Moreno. Cuando nos dimos cuenta, había reunidos en el Centro de Innovación y Servicios de Galicia casi trescientos expertos y estudiosos de las tecnologías que hacen a los buques de guerra seguros, agresivos, destructivos y efectivos. Hubo discusiones de bulto (una muy interesante sobre FDDI y ATM en plataformas navales) y acabamos aprendiendo todos —hasta los políticos... Bien, compañeros: ahora los políticos se empeñan en esa otra definición incoherente de la “sociedad de la información”. Gil Bernárdez va a firmar algo importante para la AETG al respecto. Y dicen que José Manuel Soto —con mando en Telefónica— ya tiene solución para que en el rural de Galicia (recordad: la mitad de los núcleos de población de toda España) pueda haber acceso decente a las maravillas de la red de redes... Ah, un momento, que no se me pasen los rumores: Pensando en Soto me acuerdo de Intelsis. ¿Qué ocurre en Intelsis? ¿Cuánto tiempo va a Carlos Pedreira en pasarse a la competencia ourensana? ¿O tendrá que emigrar? Item más: Después de lo que dijo el rector de la universidad coruñesa en su toma de posesión, ¿va a haber escuela de Telecomunicación en el campus de Elviña, o va a estar en el de Esteiro? Los dedos apuntan a Viña (Ángel), que rima con el primer topónimo. Voy acabando: Para la próxima crónica os contaré de lo que se está montando en la Zona Franca de Vigo. Fernando Sáenz Vacas tiene confirmada asistencia. Y por culpa de su segundo apellido (toponímico, supongo), gente joven y atrevida dice que nos reúnen a las “vacas sagradas y antiguas”. Pobres infelices, no saben que los abuelos aún estamos para hacer hijos. También os diré cómo me fue por Noruega, en asuntos que debe seguir manejando sutilmente Antonio Rodríguez Rodríguez, quien considera a la técnica militar española dispuesta a competir en el mundo. Lo mío —anticipo— tiene que ver con pacíficas guerras productivas. Hasta luego.
30 oct 2015
Artículo BIT
Se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas
Se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas Os decía en la anterior nota a vuelapluma que íbamos a hablar de dos asuntos notables: lo que se está definiendo en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo y lo yo que habría observado en viaje por un exótico país llamado Noruega Dicen los mentideros políticos que tras las elecciones autonómicas se va a crear algo para no perder el tren de la sociedad de la información El orden cronológico, sin embargo, fue inverso. Primero anduve por Bergen y Oslo. Después, justo a la vuelta, ocurrió el encuentro en el edificio impresionante del CZFV de Bouzas, con las islas Cíes cortando las vistas al mar abierto... Noruega está muy lejos, y los herederos de la furia viquinga lo saben: en el tiempo de llegar de Coruña a Bergen bien se puede estar poniendo el pie en tierras orientales americanas. Hay que dar muchos saltos para llegar a la Península Escandinava. Pero merece la pena: Para informe general de toda España, y particular de Galicia, con incidencia profunda en Ferrol, el asunto (que bien conocerán nestros colegas Rodríguez Rodríguez y Rey-Stolle) es que tenemos que comprar 20 o 30 mil millones de pesetas en equipamientos y tecnología, para compensar la venta de la fragatas F85 a la armada de esa antigua provincia danesa y sueca. Si los de Izar no andan ligeros, tendrán que pagar la juerga; y los noruegos advierten de que todavía non hay negocios a la vista, cuando podía haberlos. Seguid tomando nota: Una cosa son las compensaciones directas y otra las indirectas. No es lo mismo cuanto se vaya usar para armar los buques que lo que, por fuera de astilleros, haya que comprar. Y a esas gentes altas, rubias y de ojos claros les podemos comprar muchas aplicaciones útiles de lo que saben. Los noruegos son poquísimos (tan pocos que Oslo produce una impresión provinciana, con su avenida mayor rematada en palacio real insulso, de donde vi salir a la reina de Inglaterra ¡que puso sus ojos en mí!). Siendo pocos (porque acabaron con ellos la peste negra, las guerras y, supongo, la tristeza de vivir entre nieves como los osos), tienen condiciones importantes: son riquísimos y trabajadores. Pero carecen de mercado interior, y necesitan mantener su riqueza a base de la exportación. Por eso quieren exportar todo lo que produce su organización de centros de transferencia tecnológica a caballo entre la industria y la universidad. El catálogo de posibles transferencias es enorme y, curiosamente, son capaces de ordenarlo para vender. La parte correspondiente a las TICs sorprende: mirando su oferta se comprende en cuánto valoran la seguridad y la calidad de vida. Por discreción en los negocios, comprenderéis que no os cuente lo que ando tratando en fácil inglés, pero podéis echar la imaginación al vuelo (os adelanto -porque es público- que se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas de nuestro ámbito). Noruega está lejos -os decía- y es espantosamente cara. Aún así, hay que ir allí y ver algo más que los fiordos (nada espectaculares después de conocer rías gallegas y senos patagónicos) o los mercados de pescado y marisco (insulsote éste, nada como los de Galicia o del sur de Chile). Un detalle final: el litro de gasolina cuesta 200 pesetas, en un país que no sabe qué hacer con el petróleo. Con todo -insisto-, hay que salvar el escollo de los 20.000 millones... Entre ese viaje y otro más vulgar, a Salamanca, para enseñar técnicas de acceso a las grandes redes, tuvimos en Vigo una junta de notables que presidió Fernando Sáez Vacas y a la que asistieron, por ejemplo, José Carrasco y Fernando Maristany: Por estos territorios del aplastantemente verde Noroeste, los pesos de las industrias de la madera o de la comida, del automóvil, del naval o del textil, no son capaces de ahogar los intereses de otras industrias. Tanto nuestra Asociación como los centros universitarios transmiten la necesidad de no perder el tren de la llamada -gratuítamente- sociedad de la información. Dicen los mentideros políticos que tras las elecciones autonómicas se va a crear algo, como en otros sitios; pero, mientras la Xunta (a la que informa Gil Bernárdez) anda en pensamientos sutiles y calculando votos de emigrantes, un organismo autónomo se ha lanzado a mover hilos. Es el Consorcio de la Zona Franca viguesa (que no hace mucho tenía 27.000 millones de pesetas para invertir, según me dijo su anterior presidente). El CZFV va a hacer un instituto serio, con soluciones que popularicen la telemática para todos, y que, cada día más, cierren la brecha histórica entre las dos Galicias: la del norte y la del sur del Miño. Como Bit está para que todos sepamos qué hacemos, espero que le encarguen a Miguel Merino una explicación de las acciones que Sáez Vacas situó en “tiempo ancho” y “tiempo largo”... Y voy terminando, con varios apuntes más: Hubo en Vigo una discusión sobre la falacia de tener que apagar los teléfonos móviles a bordo de los aviones. José Carrasco, con galaica prudencia de quien manda en Madrid, reconoció que existen intereses comerciales para mantener el susto del pasajero. Yo opino, colegas, que nuestro colectivo está haciendo el ridículo al no manifestarse sobre la imposibilidad física de las interferencias (o su posibilidad, si la hubiere). Y lo más triste es que nuestros sueldos son mínimos en comparación con los de los “comandantes” (quizá comisionistas de la futura telefonía tierra-avión). Otrosí: don Gonzalo Torrente escogió en la plaza mayor de Salamanca un bar con nombre inglés, Novelty, cual es propio de un ferrolano. Pero la estatua que allí le hicieron no concuerda con la realidad. Don Gonzalo parece corpulento, cuando era, como se diría en Ferrol, un “filusmías”. Y adiós, que salgo para Buenos Aires y Corrientes. A la vuelta (si logro volver) os diré como tratan por allá a los “gayegos”. Bit - Nº 128 Sumario Editorial Opinión (1) Opinión (2) A Vuelapluma T. Castilla y León H. Valencianos Murcia Cataluña Bit a Bit Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Perfil Café Redacción GRETEL ¿Qué es? Rincón Internet Pulso del Mercado Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor “El Consorcio de la Zona Franca Viguesa va a hacer un instituto serio, con soluciones que popularicen la telemática para todos, y que, cada día más, cierren la brecha histórica entre las dos Galicias: la del norte y la del sur del Miño” “Tuvimos en Vigo una junta de notables que presidió Fernando Sáez Vacas”
30 oct 2015
Artículo BIT
El comercio electrónico "de veras" se va definiendo
El comercio electrónico “de veras” se va definiendo Decía en la anterior que estaba saliendo para Argentina, acto vulgar en la vida de un argentino consorte, con intereses de familia, vocación y profesión en aquellos pagos. Fui, volví; marché de nuevo a Noruega —que ha entrado con fuerza en mi quehacer— y hasta anduve por Madrid cuando estábais fuera, de vacaciones, todos los condenados a ese bienquerido “pueblón castellano” (según Ernesto Guerra da Cal, ferrolano-neoyorquino inspirador de García Lorca). Argentina me recibió en lo más profundo del desasosiego económico que le es propio. Brillaba un sol invernal y el centro de Buenos Aires era un estruendo contra los “gayegos”. No paraba el bombo, ondeaba la bandera ofendida, con letreros acusatorios contra Iberia. Un colega y compatriota me dio su explicación: “Ya está bien, que nosotros tenemos que hacer vida aquí, y no os dais cuenta de que España ya se cargó la aerolínea de bandera de Venezuela y ahora se está cargando la argentina. A ver qué negocios hicieron Felipe González y el turco...”. El “turco” Ménem entró durante esos días en una prisión dorada; doradamente acompañado de su amor chileno. Yo anduve con sonrisa triste, y hablé de lo nuestro con Raúl Viñales. Porque Argentina no se va a parar y la telemática es un conjunto de técnicas que hay que seguir aplicando. Y enseñando. Llegamos a un acuerdo en Puerto Madero, mirando el marrón brilloso de la Mar Dulce. El comercio electrónico “de veras” se va definiendo. Muertas de peste especulativa las “punto com”, se empiezan a delinear las relaciones entre empresas con ayuda de la web, que no resuelve todo. En el acuerdo se introdujo enseñar los accesos con módem asimétrico sobre par de abonado; porque en Argentina la legislación —que separa voz en formato analógico de datos— hace casi innecesario hablar de RDSI... También estuve en Corrientes, donde el Paraná, en toda su inmensidad nutricia, lame la costa y sigue lentamente a formar el Río de la Plata. En jornadas de comunicación hablamos de creatividad, y de censura. Por tierras guaranís supe de lo que los censores franquistas tenían preparado para cuando se muriese Ortega y Gasset, lo que se debía resaltar y lo que era obligatorio ocultar. También, de que el correo electrónico en Cuba pasa por un “centro de compensación” que permite a los agentes de la tiranía castrista filtrar mensajes. Un filólogo brasileño nos propuso crear “uma comunidade ibérica”, arrasadoramente poderosa en el mundo de bloques a que nos condena la globalización –y yo lo apoyé. Una traductora brasileña sintetizó la peculiaridad de la traducción: “Ela é como mulher nova: quando bela, não é fiel; e quando fiel, não é bela”. En restaurante vacío (porque “no corre la plata”) comimos surubí –pez desmesurado– con mandioca y bebimos cabernet sauvignon de Mendoza. Hablamos de telecomunicaciones y todos me reconocieron que Telefónica y su competidora habían traído el servicio que la ENTEL llevaba años sin dar... Volver fue difícil. En la nueva terminal de Ezeiza empleados de Aerolíneas Argentinas se apretaba para no dejar pasar a los viajeros de Iberia hacia los mostradores. Forcejeando, pasamos. Y conseguimos volar. Aquí, mal tiempo, porque Galicia es así de chula y tiene sólo dos estaciones: la de ferrocarril y otra. En verano invernal encontré a Luis Castedo por los pasillos de la Facultad. Incidió una vez más lo que todos sabemos: “En España se acabó la industria de las telecomunicaciones. Lo nuestro son los servicios de telecomunicación, otra forma de turismo”. Bajo cielos grises y gallegos estalló la tormenta en el vaso de agua: la universidad de Coruña reclama un segundo ciclo de Telecomunicaciones y el “todo Vigo” lo toma como una ofensa. Los ofendidos llegan a decir que “Teleco” (¡qué horterada de abreviatura, coño!) es algo característico y consustancial para la ciudad olívica. Al rector de Vigo y al director de la Escuela de Telecomunicación quizá les convendría saber lo que otros podemos contar sobre la negociación para aquella “tercera escuela” de España. Yo nunca olvidaré una conversación con Aníbal Figueiras por mi playa de Cabanas. Y, señores, seamos serios: la escuela de Vigo se parece a las escuelas patéticas de las aldeas de hace un siglo, que preparaban a los rapaces para el oficio de emigrar... Pero no todo son amarguras en este impaís. Jesús Pardeiro organiza la “rapa das bestas” en Ferreira do Valadouro. El fabricante de emisoras es también silvicultor. Mira con cariño especial los montes que se cubren de eucaliptos y pinos, y por cuyas cumbres pacen caballos y vacas salvajes. Fiesta salvaje, con lucha de garañones. El Cantábrico al fondo. Las truchas, deliciosas. Y, después, Noruega: el negocio que va a juntar en Ferrol un buen número de empresas del sector de las TICs de aquel país y de España. Coincidimos con los barcos de la Cutty Sark. Bergen era un delirio de velas y banderolas contra el verde oscuro del bosque. Ya hablaremos del encuentro... En Madrid me crucé con José Carrasco. Él llegaba a dar clase y yo salía. Cuarenta mozos de las Américas nos escucharon en el calor imposible de la Universitaria en agosto. Todos quieren trabajar aquí. Los argentinos, desesperadamente. Y vuelta a la rutina. Acabamos de encontrarnos unos cuantos en las jornadas sobre teletrabajo y periodismo electrónico en las que eché de menos a Enrique Gutiérrez Bueno. Tuvieron lugar en Santiago y creo que aprendimos todos. Yo, especialmente del profesor Tapio Varis, finés, de la universidad de Tampere. Nos habló (en castellano roto, sin preposiciones) del “e-World”. Dijo que los tres instrumentos mayores del progreso del conocimiento humano son el alfabeto fonético, la imprenta y la telemática. Comentó las parecencias de Galicia con Finlandia, ambas “tierras periféricas”. Pero señaló una diferencia abismal: en la comarca de Tampere la mitad de la población tiene dirección de correo electrónica personalizada. (En Finlandia –recordad– hay fábricas de equipos de telecomunicación). Un abrazo a todos.
30 oct 2015
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En el 2010, Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento
En el 2010, Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento De nuevo, compañeros, escribo a vuelapluma porque la vida no da para escribir. La salud –mientras la haya– hace actuar a los que no nacieron holgazanes: se vive y, como la vida es algo que se escribe, a veces se para uno a teclear. Tengo que hablaros de lugares. Primeramente de Vigo, donde me fui a encontrar con Alejandro Orero y Fernado Pardo; y con el primer compañero que ocupa un cargo referente a la profesión en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo. Allí convocó José Carlos García a un grupo de interesados y conocedores de las aplicaciones de las tecnologías de la información y la comunicación. Oímos a Orero, sobre los negocios electrónicos con técnicas de telefonçia móvil, y a Pardo en funciones de presidente de la Asociación Española de Comercio Electrónico. Lo de Alejandro marca futuro. Lo de Fernando mira a la consolidación del presente: en España, según estadísticas de la AECE, se negocia al año por unos 80.000 millones de pesetas en modo web, pero se superan los 4 billones en IED (EDI para colonizados) tradicional. El reto de la comunicación de entre aplicaciones –y de la empresa expandida– es telemático. Hay que aplicar todas las técnicas de redes y de programación con metadatos (léase XML a la inglesa) para que se popularicen los sistemas que hacen más productivos la industria y el comercio en plena e imparable globalización… Globalización, sí: “Europa como laboratorio de globalización” es frase oída en el encierro veneciano a que nos sometieron los responsables del programa marco de la Sociedad de la Información, entre ellos nuestro colega Jesús Villasante, que me hablaba sin darse cuenta en un inglés fluido y pronuciado “orgullosamente mal” como recomendaría Eça de Queiroz (a quien ahora descubren en Madrid, con un siglo de retraso). El e-2001 transcurre en un convento de Venecia, con patio, claustro y entrada onírica desde un canal, portal verdoso de agua y enrejado. Por el claustro, los de Galicia hablan con los del Norte de Portugal y unos vascos miran curiosos el “Spain” de nuestras identificaciones. Explicamos que con los portugueses (ya lo decía Campomanes hace mucho) hay en común algo más que el habla, confusiva para los que –como los vascos– componen ideas en castellano. Se oyen muchas hablas, pero todas conducen a una consigna, la que salió del “espíritu de Lisboa”: en el 2010 Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento. Se suceden las sesiones, con intervalos de comida, algo de café y muy poco tabaco. Cuando podemos, escapamos por las callejas de la ciudad que se hunde, tal vez del peso de tanto japonés canijo que la observa con su mirar estreñido. Todo gira alrededor del comercio electrónico, de la enseñanza electrónica, de la “inteligencia ambiental”. Rosalie Zobel anuncia casi 17.000 millones de euros para el próximo programa marco. Nos citamos en Praga dentro de un año. Será allí el e-2002. Presentaremos los trabajos prácticos del año. Adiós a San Marcos, no por revisto menos deseado. Jesús Villasante me da recuerdos para Fernando Maristany, compañero de estudios… Doy un salto a Trieste, en busca de la tumba de un antepasado de mis hijos, médico de la corte carlista en el exilio. Trieste es una ciudad germánica. Fue la base de la flota de imperio austro-húngaro, metida al fondo del Adriático, rodeada de territorio esloveno. Encuentro el “Palazzo dei Reali di Espagna in esilio”. Fue un fino edificio en el Lazzaretto Vecchio. Hoy es algo como una escuela de informática con nombre atómico: Enrico Fermi. Allí vivió el médico que embalsamaría a Carlos V y que no podría salvar la vida de un hijo y una nuera reales. Sigo. Voy al “Escorial de los carlistas”, la catedral de Trieste, donde –en la capilla de san Carlos Borromeo– yacen los restos de Borbones revoltosos: Carlos V, Carlos VI, Carlos VII y Juan III, junto a parientes menores, entre los que destaca Teresa de Braganza, reina de la ambición y la beatería… Voy al cimetero de Sant’Anna y encuentro la tumba del archiatra reale, tatarabuelo de mi mujer -y, con pena de ser español, hijo de un pueblo zarandeado por las potencias europeas, me dispongo a viajar a Noruega. En Noruega se me vuelve a demostrar el gran error español, la manía paleta de hacer empresa sólo en Madrid y Barcelona. Estuve en Halden y Stavanger, localidades difíciles de encontrar en los mapas. Pero tengo testigos de lo que vi y hablé en la periferia de las periferias, de la simplicidad con que las famosas TICs se manejan entre hielos nórdicos, de la capacidad para inventar y después vender en tierras de poderosos, de avanzados, desde los Estados Unidos a Australia. En Stavanger me encontré con Alfredo Gordo, nuestro compañero en la dirección de cooperación industrial de Izar. Que hable él de lo que tratamos, porque yo cuanto de más. De lo que tratamos con empresas noruegas y de lo que hablamos entre nosotros de viaje al fenómeno increíble del Púlpito, roca que mira la lámina del Lysefjord desde 600 metros de altura. Descubrí en Alfredo un buen compañero de viaje, rico conversador, prudente en los juicios, dispuesto a llevar a cabo una misión en la que los dos nos hemos comprometido… De retorno al Impaís gallego, me veo envuelto en algo más inmediato: una teleconferencia múltiple y en marcha. Preparamos la Noite Galega das Telecomunicacións. Gil Bernárdez convoca por teleconferencia a la junta de la Asociación. Varios conducimos y hablamos. Salen nombres y se toman decisiones. El ingeniero del año va a ser Ramón Bermúdez de Castro, responsable de los negocios internacionales de Televés. Para mí es una alegría grande: Ramón se moría de morriña en Madrid cuando nos encontramos hace más de veinte años. Me lo traje a su Coruña y empezó a vender conmigo desde Hispano Electrónica, hasta que Televés lo atrajo con su oferta de hacer país por el mundo entero… Bien. Alegre, me volví a marchar de viaje, a Póvoa de Varzim, a otra reunión europea sobre los observatorios tecnológicos, y a una feria en Oporto sobre la innovación. Vuelvo para la tal Noite y me encuentro con caras queridas de Madrid: Gutiérrez Bueno, Nogales, Méndez, Martín Badell. La fiesta corre fácilmente, compañeramente, masivamente. En la despedida, Ramón Bermúdez de Castro me da su nuevo destino: a Corea, a vender transmoduladores QPSK/QAM. Algún día me sentaré con él a tomar notas de su inacabable anecdotario de viajero de profesión; de convencedor de que en Galicia, además de madera, leche y pescado, también se produce electrónica. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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"(...) En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista (...)"
“(...) En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista (...)” Vuelvo de viaje, de pasar frío, resfriado, y me encuentro con el mismo problema con que me marché: la ignorancia de los españoles sobre la física en que se basa la telecomunicación. Salía yo con maleta, bolso y abrigos, y, mientras me dirigía al aeropuerto, iba intentando explicar algo tan básico como la dosis de radiación y sus componentes: densidad de potencia, superficie expuesta y tiempo. Hablaba por medio de un teléfono móvil con colgajo, el auricular al oído y el micrófono a medio camino hacia el transceptor. Hablaba para una emisora de mucha audiencia en el impaís sin nombre fijo que unos llaman Galicia y otros Galiza. Se trataba, una vez más, de la espantosa plaga de cáncer que causan las antenas de las estaciones base... Volví de viaje y no pude asistir a la reunión de junta de nuestra asociación —no por culpa del trabajo, como calculé, sino porque me dolían los huesos y me retiré a casa, de nuevo con el colgajo por compañero. Gil Bernárdez, jefe de brigada conquistadora de un lugar para la AETG en la sociedad gallega, nos telerreunió y hablamos. Mientras tratábamos del susto falso de alcaldes que nada saben de física, uno de nuestros compañeros aguantaba un tumulto vecinal en Pontevedra. A lo largo de nuestra telejunta, otro contó las quejas de un vecino por una antena de Retevisión: se sentía atrozmente mareado por los efectos de un sistema radiante que no radiaba, sencillamente porque nunca había sido alimentado. Pero la demagogia manda, colegas. En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista. Algún ignorante, regidor de ciudad industrial del sur de Galicia (¿queréis más datos?) ya ha tenido la idea genial de concentrar todas las antenas en una sola, sobre un monte que dé cobertura al burgo loado en cantigas del Medievo. Y, de momento, nadie le ha hablado de la potencia que tendría que radiar el transceptor portátil con que se valiesen los abonados al servicio móvil de telefonía; ni lo han advertido del tamaño de la batería necesaria. En fin, señores: si para que volvamos a aprender leyes como la de Ohm hace falta retornar al pasado, volvamos (aunque sea con un general Cerillita —Franco para los ferrolanos viejos— en figura de cera). Bien, ya que hablo de fantasmas del pasado, os comunico que falleció el Gliptodonte de la Alcarria, al que algunos hasta consideran gallego de verdad. Me enteré al llegar de los fríos nórdicos y no le mandé pésame a la Mercante (quiero decir, Marina) porque hace tiempo que no nos llevamos bien. No soy muy vengativo, pero creo que uno debe luchar por la dignidad de todos defendiendo la suya. Me queda por escribir una novela que titularé "San Marcos de Porcostela, memorias do grande hospicio". En ella saldrá el personaje de la locutora con la que ya no se sabía que hacer y fue enviada a entrevistar gallegos con un pié en el otro mundo. Y se hablará del madrileño pícaro (nacido en Galicia) que escribió dos grandes novelas y supo vivir el resto de la vida por cuenta de las glorias de su juventud. En esa novela quizá se cuenten "amores intereseiros" y la génesis de plagios burdos con los que quedan en ridículo cuantos aplaudieron las bufonadas de quien se burló de Galicia, de los gallegos y del idioma que, surgido en Galicia, dio piezas literarias merecedoras de algo más que un premio Nobel. No soy rencoroso, pero no quiero perdonar el abuso del que, valiéndose de su condición de escritor del régimen (véanse fotos de ministros llevando el ataud), me llamó "ladilla vicetiple" en primera página de un periódico que le jaleaba las gracias. Dio muestras de falta de humor propias de un imbécil. Tanta gloria se lleve como paz nos deja... Y —ahora en serio— vendieron Intelsis, a unos italianos. Que pagarán en euros, moneda de casi todos los europeos. El problema, amigos, no es gallego, sino español. Estamos en lo de siempre: no tenemos capacidad de hacer empresa que diseñe y fabrique. Multiplicamos las escuelas para no ser capaces de generar empresarios (de nuevo, la memoria de Gerardo García Campos, que insistía en formar gente de empresa con conocimientos de telecomunicación). Esta fue otra noticia que me llegó con retraso, quizá porque ando demasiado por fuera —buscando alianzas para hacer empresa dentro. Anduve una vez más por Noruega, siempre en la nieve: blanca en los jardines, marrón en las aceras, negra en las calles. La nieve en Noruega, donde el invierno ayuda a concentrarse sobre lo intangible, parece una alegoría racial: los países escandinavos no se libran de la invasión. Las pieles níveas —róseas con el frío— de sus primitivos habitantes dejan paso a las moreneces de africanos y asiáticos, de mediterráneos y amerindios. Trabajar en detalle asuntos telemáticos no impide observar a la gente, y llama la atención tanto niño boliviano o bengalí adoptado, tanto taxista somalí, tanto dinero destinado a mezquitas mientras los ancianos noruegos no tienen quien los cuide. El país traumatizado por la desventura vital de Knut Hamsun sufre las consecuencias del monstruo que el literato integral admiraba (como tantos noruegos de su época). Hitler hizo desaparecer a seis millones de judíos —europeos viejos, como los cristianos— y, a consecuencia de tanto horror, ahora la Europa despoblada ya cuenta con trece millones de musulmanes (por no contar a los inmigrantes animistas) que nada tienen que ver con la vieja superpatria continental... En Noruega traté ideas que andan también por Galicia. La empresa del breve nombre, R, piensa a la noruega en ciertos aspectos. No hace mucho que algunos de sus directivos —entre ellos, Francisco Rodeiro— nos explicaban su evolución, desde empresa "de cable" (mala traducción, y no de R sino de todos los colonizados que hacemos España) a "ASP" (en crudo inglés). La telemática se debate hoy en un enfrentamiento de ideas sobre el que todos tenemos razón. Se insiste en que la máquina es la red. Y así es: ya no vale la informática. Pero, ¿dónde ponemos los límites físicos y legales de los sistemas compartidos? Bien, y (perdonad por la manía de viejo) concluyo preguntándome sobre el código y la coherencia: No hace mucho oí a un compañero hablar de una "granja de servidores". Cualquier castellano-pensante imaginaría un sitio para criar criados, de esos que ahora se traen de Filipinas o de las Antillas. Pero no: se refería a un sistema informático que os dejo adivinar... Abrazos desde Ferrol, con una fuerte sudoestada, viento que los marinos llaman de travesía: de retorno desde nuestras Américas. Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015