Artículo BIT
El cuento de las escuelas de teleco
el número anterior de BIT apareció por primera vez esta sección RUIDO BLANCO, con el artículo Instalaciones Parabólicas en la Costa Levantina. Esta sección nació con el objetivo de ser una página abierta a todos aquellos que tengan algo que comentar sobre la aplicación práctica y cotidiana de la profesión de las Tecnologías de la Información. Por tanto, en RUIDO BLANCO cabe todo desde el comentario sarcástico o humorístico hasta la crítica o denuncia. Estamos pues en espera de su colaboración. ÜIDO .ANCO EL CUENTO DE LAS ESCUELAS DE TELECO Erase una vez un pequeño y modesto colegio profesional de un país fabuloso o sea. de fábula en el que cohabitaba, en un equilibrio un tanto curioso, el espíritu alegre y progre de sus miembros directivos bueno, ellos se lo creían con unas normas corporativísimas que decían los usos y leyes del lugar. En esta organización había gentes de muy gusto repre se repartían tareas de acuerdo con ellos. Así, unos se dedicaban a preparar seminarios, mesas redondas y cuadradas, conferencias y todo ese tipo de festines otros se dedicaban a organizar cursos de formación decían y otros a discutir que es muy sano o a figurar que luego nunca se sabe. Incluso algunos, que de pequeños sus papas y tías les decían que tenían muy buena letra, publicaban una revista de vez en cuando, que tenía cierto éxito. Y asi transcurría el tiempo, monotono y feliz, en este país tan fabuloso. creían, que se había desatado una especie de revolución silenciosa cuyo halo lo envolvía todo. Pero no se veían, por las calles, gentes con pancartas manifestándose ni nada de nada. La normalidad social era absoluta. Sin embargo, algo pasaba, se notaba movida, pero rara. Seré la famosa movida madrileña decían algunos, cual avestru No sentenció otro. El asunto es mucho más simple y grave. El populacho. Perdón, quiero decir, el pueblo uno nunca se acaba de la a prócere ición d había escapado de la mano, qui cosas no estaban tan agarradas a disculpó tiene mucha información, demasiada información diría yo. Y la información es poder bramaba ya, arengaba más bien y el poder es uno y, aunque grande, no puede ser libre no puede, no debe repartirse. No debemos repartirlo dijo ya a las claras. Hay que recuperar el control sobre la información Acudamos a la Y las Tecnologías de la pusieron de moda. Pero mú tras los políticos legislaban para el industrias ponían en el mercado en el hipermercado y en las tiendas de barrio, incluso toda suerte de aparatos que hacían de todo la información cada vez llegaba más lejos y con mayor abundancia. El desmadre era tremendo. A todo ésto, quiénes son los profesionales de esas tecnologías Insinuó alguien, tímidamente. Creo que son los telecos, apuntó otro que creía tener algún hijo o sería hija que estudiaba cosas raras. El caso es que, de repente, unos modestos ingenieros se convirtieron en gentes solicitadísimas y el colegio, alrededor del cual estaban asociados, parecía una cosa importante. Hasta sus directivos se lo creyeron sobre todo cuando del sector de las Telecomunicaciones se hablaba tanto en TVE. Entonces pensaron en hacer un estudio sobre el mercado de trabajo de los telecos, las perspectivas de futuro de la industria y todas esas zarandajas que se han inventado los economistas para dominarnos. Y el estudio se hizo y resultaron cosas que enorgullecían el ego de los telecos Qué buenos somos Cómo nos reclama la industria Cuánto se nos solicita Qué guapos saldríamos en la tele Nuestra profesión es vital para el país Hay que decirlo, hay que gritarlo, si cabe Y se gritó. Pues si no nos los proporcionan nuestros empleados de la Administración sentenció el gran procer construiremos nuestras propias fábricas. A ésto, tanta publicidad se dio al tema que llegó a TVE y, claro, 40 millones de españoles supieron del asunto. Y entre ellos, los más peligrosos los políticos los políticos generales, o sea, de todo el país y los políticos domésticos, es decir, los de las autonomías. Estos últimos vieron rápidamente, como linces que son, una oportunidad de oro. Y preguntaron a sus jóvenes Y nuestro grito halló oídos, porque a nuestra voz de aiarma eso debidamente documentada le guieron otras que, al controlar 1 entresijos de la publicidad, se apun todos los foros no se oía otra cosa q No hay lelecos suficientes Necesitamos más Hay que hacer algo Qué barios, generarlos, Pero la importación de titulados que curren a pie de obra, claro qué difícil y escasa es. Y robarlos Bueno, de alguna forma, es decir, pagando más, ya se hace pero se ha hecho ésto tan incómodo. Porque hoy te quito un ingeniero pero mañana me lo quitas a mí. Y qué nos queda GENERARLOS Pero. es que no hay fábricas. PUES, HÁGANSE YA Eso no es nada fácil No hay entornos favorables, no hay profesionales que se quieran dedicar a la Universidad no se les paga casi y los de las multinacionales, los de las transnacionales y, o que ya es el colmo, los de las modestas nacionales, incluso, se nos los comen del todo o por Cuando ss mayos, qué Queremos ser elecos Pues tendréis escuelas. si me votáis en las próximas elecciones. Y las escuelas de teleco surgieron por doquier Cataluña, Galicia, País Vasco, Cantabria, Valencia, Murcia, Andalucía, Canarias, Pero los jóvenes de la única Comunidad Autónoma que quedaba sin escuela de teleco reclamaban a su Consejero de Educación Nosotros también, nosotros también Por qué nosotros no El consejero, que conocía el compadreo, perdón, el procedimiento seguido por las demás Comunidades, pudo decir con segundad la única vez en toda su vida política Os prometo que el curso próximo habrá escuela de teleco en nuestra Comunidad y añadió, disculpándose y no la tenemos ya porque he estado malito. Yen este follón nos hallamos. Qué pasará Se extenderá la plaga de las escuelas de teleco a todos los pueblos de más de 200 habitantes Se vaciará la escuela central, que simboliza el orden establecido, para rellenar las escuelas locales, tan provincianas ellas Es que este plan está propiciado por los propios profesores de teleco de la capital que lo que quieren, a fin de cuentas, es poder ir a la playa todos los días No lo sabemos, el tiempo lo dirá pero, insisto Vaya follón tenemos
30 oct 2015