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Dividendo digital y contenidos audiovisuales. Dividendo digital y contenidos audiovisuales.
de vista] Maite Arcos Directora General de REDTEL Todo ello ha tenido como resultado una oferta más rica y variada para los usuarios españoles. Desde los nuevos modelos de explotación de contenidos de las cadenas tradicionales de televisión a través de sus webs, hasta los Voddler o los Wuaki, pasando por los contenidos audiovisuales a través de otros modelos de negocio colaborativos o basados en redes sociales. Todos tienen algo en común: necesitan unas redes de banda ancha capaces de soportar sus servicios para llegar a sus clientes. Asimismo, los operadores de telecomunicaciones han ayudado al usuario en el proceso de aprendizaje para conocer estos nuevos servicios, mejorando las interfaces de usuario y apostando por la innovación en el desarrollo de aplicaciones. Y, también, no lo olvidemos, subvencionando el coste de los terminales hasta que los usuarios nos hemos familiarizado con los servicios que surgían. Hace ya muchos años que los operadores de cable y los operadores de TvIP vienen subvencionando los SetTopBoxes necesarios para disfrutar de la televisión a través de las redes de banda ancha fijas. Igualmente, los operadores móviles han venido subvencionando la adquisición de unos terminales cada vez más inteligentes y costosos. Todo esto se ha hecho de forma silenciosa. Tan silenciosa que quizá ha llevado a que sea minusvalorada o, al menos, a que haya pasado injustamente desapercibida. ¿Alguien imagina alguna cadena de televisión tradicional subvencionando la adquisición de televisores? Pues esa entelequia viene ocurriendo, para beneficio del usuario, desde hace bastantes años en España en el caso de la televisión a través de redes de banda ancha. En cualquier caso, el proceso no ha terminado. Si miramos hacia el futuro, el fuerte crecimiento de la demanda exige a los operadores mantener la apuesta inversora. Y en ello están. Además de las inversiones, bien para realizar upgrade o despliegue de nuevas tecnologías en redes fijas, hay que sumar la apuesta de los operadores móviles que el año pasado comprometieron 2.000 millones de euros en la adquisición de nuevas bandas de frecuencia. No sólo eso. Para prestar servicios sobre ese espectro radioeléctrico, los operadores móviles van a tener que realizar inversiones en sus redes que comportarán para España, según el Ministerio de Industria, 1.200 millones de euros y 40.000 puestos de trabajo. En definitiva, en un entorno poco favorable como el actual, en el segmento de los servicios de banda ancha estamos viviendo la conjunción afortunada de dos elementos muy positivos para la sociedad española. Por un lado, usuarios que demandan servicios interactivos intensivos en ancho de banda, como los audiovisuales, y de otro, las ganas y la apuesta de unas empresas dispuestas a continuar invirtiendo y generando empleo. Una apuesta que encaja perfectamente con las necesidades de nuestro país en estos momentos y que, debería verse, reconocida y respetada por el legislador y por la sociedad en general.3 n un plazo relativamente corto de tiempo los usuarios nos hemos encontrado con la posibilidad de disfrutar de contenidos audiovisuales a través de múltiples vías y terminales. Esto ha sido posible gracias al progreso tecnológico pero también, y sobre todo, a las cuantiosas inversiones realizadas en innovación en servicios de banda ancha, tanto fija como inalámbrica. Hemos desterrado de nuestros hábitos de consumo audiovisual la estricta relación biunívoca entre servicios-redes-terminales. Ahora, demandamos el mismo servicio audiovisual a través de diferentes redes de telecomunicaciones (banda ancha fija, banda ancha móvil, TDT, satélite) y a través de diferentes terminales (televisor conectado a Internet, tablet, smartphone, Pc, consolas de videojuegos, etc). Una auténtica revolución que, sin embargo, se ha producido en el backstage de forma silenciosa. El usuario únicamente percibe las ventajas, dispone de nuevos servicios y ha visto como se multiplicaban las posibilidades de uso. Esta revolución silenciosa realmente ha corrido a cargo de los operadores de telecomunicaciones, quienes, con sus inversiones, han obrado el “milagro”, el giro espectacular que ha trasformado y seguirá transformando la forma en la que consumimos contenidos audiovisuales. El tráfico de datos se ha multiplicado exponencialmente fundamentalmente por el incremento de la demanda de servicios audiovisuales, que ya representan un 75% del tráfico de datos en las redes de telecomunicaciones. Crecimiento que ha sido posible porque previamente se realizaron las inversiones necesarias para contar con unas redes de banda ancha, tanto fijas como móviles, capaces de hacer frente sin ningún problema a ese tráfico. Pensemos que el tráfico de banda ancha fija crece más de un 30% anual y el de redes móviles se duplica cada año. Ninguna otra infraestructura se ha visto obligada a hacer frente a un crecimiento similar de su demanda. Y las redes de telecomunicaciones españolas han pasado el examen con nota. Han sido necesarias además otras inversiones, las destinadas al adelanto de servicios plenamente interactivos y de banda ancha desde el primer minuto, que han sido el campo de juego, y por qué no decirlo, de batalla, para una carrera de innovación en el desarrollo de diferentes aplicaciones de múltiples agentes. La revolución silenciosa en los servicios audiovisuales de banda ancha
30 oct 2015