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"El Instituto de la Ingeniería de España: una oportunidad para la sociedad española del siglo XXI".
La importancia de la Tecnología y la necesidad de innovar en métodos, sistemas y servicios para que la humanidad avance en esa búsqueda incesante de bienestar y solidaridad, es hoy en el año 2000 más palpable que en ningún otro momento de nuestra historia. La contribución al crecimiento económico de un país, de su capital tecnológico es hoy tan evidente, que la Ingeniería y sus profesionales vuelven a estar en el centro de mira de las empresas y los gobiernos que quieren liderar el siglo XXI. El Instituto de la Ingeniería de España se acerca al siglo XXI con una renovada plenitud, con un estrenado convencimiento del lugar que la sociedad española y esa sociedad interdependiente, internacionalizada, e impregnada de tecnología le está exigiendo ocupar. Cargado de historia, el Instituto de la Ingeniería de España, Federación de todas las ramas de la ingeniería española, vigentes hasta fechas recientes y abierto a la incorporación de todas las que vayan apareciendo, va a cumplir 100 años. El 15 de Enero de 1905 se registra, pero fue soñado por los primeros cincuenta ingenieros en mayo de 1902. Hoy sus 70.000 ingenieros de Minas, Industriales, Caminos, Agrónomos, Montes, I.C.A.I., Aeronáuticos, Navales, Telecomunicación y Defensa, ratifican los ideales de antaño, la razón que les llevó a agruparse. Si entonces el objetivo era impulsar, llevar a cabo la industrialización de España, diseñar un sistema de transformación técnica de España, hoy lo es esa necesidad de situar a España en la sociedad post-industrial del conocimiento en el uso intensivo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones para dar el salto cualitativo como Nación, en la calidad de vida de sus habitantes, en su formación, en su asistencia social y sanitaria, innovando más, generando más empleo y más cualificado. Nombres como José Echegaray, Juan de la Cierva, Leonardo Torres Quevedo, Rafael Benjumea, Eduardo Torroja, Leopoldo Calvo Sotelo, Gregorio López Bravo, José Mª Oriol y Urquijo, Manuel Gil de Bernabé, Juan José Alzugaray y otros muchos que dieron y dan vida al Instituto están presente con intensidad. El impulso y la apuesta que en su día hicieron los Jefes de Estado (Alfonso XIII, General Franco) por hacer del Instituto una Institución de referencia, vuelve de nuevo con frescura renovada en el comienzo del siglo XXI. Los ingenieros son maestros en el arte de corregir la tradición sin desarticularla y así lo están haciendo. Conservando lo mejor. Saben que los requerimientos del siglo XXI son otros. Profundamente diferenciados. La complejidad y multidisciplinariedad de los proyectos y de las soluciones, la necesidad de una innovación tecnológica fuerte y sostenida, las exigencias de rigor y calidad precisan de instituciones como el Instituto de la Ingeniería de España que con carácter horizontal agrupe todas las especialidades para dar respuesta armónicas, sistémicas y aportando a los Centros de decisión lo que es su haber: el conocimiento. Pero al mismo tiempo, se precisa de un Instituto abierto, descentralizado, flexible, adecuado en su estructura y en su forma de organizarse. En el umbral del Siglo XXI, el Instituto de la Ingeniería de España puede ser una Estructura fija de Innovación donde se favorezca que los desarrollos de investigación que se lleven a cabo en las Universidades españolas se traduzcan en ideas tecnológicas para ser elaboradas por las Empresas y traducidas en productos y servicios. El Instituto puede ser un lugar de encuentro entre Universidades y Empresas tamizado por el saber hacer que representan las Asociaciones de Ingenieros. El Instituto puede ser esa Agencia que asegure que hay que financiar proyectos de innovación bien preparados para ser traducidos en productos competitivos. El Instituto de la Ingeniería puede ser ese Espacio en que día a día se realce el prestigio social del valor añadido español porque suministre los indicadores y las metodologías de referencia para que se conozca el estado del arte de la Innovación y la Tecnología en España, y dichos indicadores se comuniquen. El Instituto de la Ingeniería de España debería ser un objeto deseado y de atención de los poderes públicos, por lo que de apoyo de la Sociedad Civil a sus políticas podría suponer. Desde esta Tribuna así lo estimulo. María JesúsPrieto Laffargue Presidenta del Instituto de la Ingeniería de España Ingeniera de Telecomunicación
30 oct 2015
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Entrevista a Enrique Gutiérrez Bueno. Decano y Presidente del COIT y de la AEIT "Nuestros conocimientos garantizan la incorporación de todos a la Sociedad de la Información".
Enrique Gutiérrez Bueno es Decano y Presidente del COIT y de la AEIT, respectivamente, desde hace casi dos años. Durante este tiempo, se han emprendido todos los proyectos que fueron propuestos en sus candidaturas y se le ha dado a ambas instituciones un fuerte impulso para potenciarlas, estando actualmente inmersas en una inevitable renovación, para adecuarse a las necesidades de un sector tan estratégico como este. Muchos temas sobre la mesa, pero, fundamentalmente, una nueva filosofía, un nuevo enfoque de lo que los ingenieros de telecomunicación de hoy necesitan para afrontar el reto que supone adecuarse a la evolución de una sociedad marcada por las tecnologías de la información. Llevas dos años como Decano y Presidente ¿Qué retos destacarías, a medio plazo? Ante todo, uno: nuestra profesión tiene que lograr, como colectivo, y no solo de forma individual, el reconocimiento social como punto de referencia en la construcción de la Sociedad de la Información. Hasta hace bien poco, existía un cierto respeto al papel de cada profesión en la sociedad. Así, nadie discutía que, por ejemplo, la red de carreteras era responsabilidad de los ingenieros de caminos, la construcción de buques era cosa de los navales, y las centrales nucleares o la red de alta tensión eran de los industriales. Ahora, la cosa es bastante más complicada, nos ha tocado vivir tiempos más difíciles, y nuestra pelea consiste en lograr el reconocimiento de que las tecnologías que soportan la Sociedad de la Información, en especial las telecomunicaciones, son cosa nuestra. ¿Cómo responde el COIT al reto de consolidar ese protagonismo? El gran papel que están haciendo los ingenieros de telecomunicación allá donde desarrollen su trabajo es un fantástico punto de partida. Pero lo que hemos reforzado ha sido la respuesta como profesionales responsables de los proyectos de telecomunicación ante la sociedad, aquellos que las empresas, especialmente operadores e ingenierías, han de presentar ante las ventanillas públicas para construir todas nuestras infraestructuras de telecomunicaciones. El ingeniero de telecomunicación como responsable del proyecto y el COIT con su visado, conforman esa cadena de calidad que nuestra sociedad lleva aplicando desde hace muchas décadas. Esto, que es histórico en otras profesiones, es, en la magnitud actual, algo novedoso para nuestro colectivo, algo que nuestras instituciones, conscientes de lo que nos va en ello, están impulsando sin límites. Ahora se están visando más de 13.000 proyectos al año, cifra en constante crecimiento, y a todos ellos se les exige un control de calidad riguroso, que garantiza el nivel de los trabajos que el Estado y las empresas después hace suyos. Otro aspecto que creemos fundamental es hacer de nuestras instituciones punto de encuentro de los agentes involucrados en el sector y referencia en la difusión de conocimientos hacia la sociedad. La reciente edición del libro sobre regulación del GRETEL, que está teniendo un enorme éxito, o los numerosos cursos y jornadas organizados para ayuntamientos y para otras profesiones dirigidos a mejorar el papel de cada uno el establecimiento de las infraestructuras de telecomunicaciones, o el proyecto de Foro de las Telecomunicaciones que pensamos arrancar en 2001, son algunos de los muchos ejemplos de lo que estamos haciendo. ¿Cómo afronta el Colegio el reto de la descentralización? La existencia de Escuelas a lo largo y ancho del territorio nacional, hasta 19 en la actualidad, está suponiendo la presencia de ingenieros de telecomunicación en todas partes. Ahora, tras los ingenieros industriales, somos los más numerosos. Sin embargo, éramos, y seguimos siendo, una profesión demasiado centralizada, consecuencia de nuestros orígenes, pues durante muchos años sólo existió una Escuela en Madrid, y aún venimos arrastrando las consecuencias. Uno de los compromisos de la candidatura que encabecé fue proceder, con carácter de urgencia, a la descentralización de nuestras instituciones. Lo primero, e inmediato, fue impulsar que las Delegaciones de la AEIT se convirtieran en Asociaciones autónomas, para darles más vida, más relación con sus Comunidades Autónomas, más protagonismo. Lo siguiente fue el cambio de estructura para la descentralización del COIT, cuestión más compleja, que nos ha llevado algo más de tiempo, pero que ya es realidad, con el nacimiento, el pasado mes de Diciembre, de las Demarcaciones de Cataluña y de la Comunidad Valenciana, donde en breve se pondrá en marcha el visado de proyectos. ¿Es posible que el COIT pierda empuje con esta disgregación de fuerzas? En absoluto, más bien al contrario. El ingeniero de telecomunicación tiene que vivir en relación muy cercana los problemas de su entorno. Se trata también de responder a la realidad de España. Se ha buscado una solución que debe lograr mantenernos unidos, y que permite una casi total autonomía para actuar. Al sumar las capacidades alcanzadas en las comunidades autónomas, tendremos una profesión más fuerte. Este es nuestro reto. ¿Puede decirse que el papel del ingeniero de telecomunicación ante la sociedad está cambiando? Suelo decir que el ingeniero de telecomunicación vertebra la sociedad de hoy, cosa que antes no sucedía. Garantiza con sus conocimientos la incorporación de todos a la Sociedad de la Información, implementa los sistemas y servicios necesarios, diseña las redes que establecen los operadores, es experto en temas de consultoría de telecomunicación y cada vez está más implicado en las administraciones, tanto central, como autonómicas y locales; así que tiene una enorme presencia en todos los ámbitos. El COIT y la AEIT quieren colaborar con todas las instituciones donde el ingeniero de telecomunicación está trabajando sean empresas, administraciones, universidades, etc. para consolidar, como colectivo, ese trabajo tan excelente que cada uno hace a título individual. En general, creo que lo vamos consiguiendo, aunque, en esto, siempre queda mucho por hacer. Parece que el ingeniero de telecomunicación no sale, en general, de las áreas técnicas de las empresas. La formación del ingeniero está demasiado dirigida a resolver problemas de carácter técnico. Nos educan para ello. La empresa sabe que cuenta con un profesional muy capaz para resolver aquello relacionado con la tecnología. Pero también es necesario que sepa gestionar, liderar equipos de trabajo, implicarse en cuestiones y decisiones de carácter gerencial, llegar a dirigir empresas. Los contenidos de la enseñanza tienen que ir variando para adaptarse a los cambios, porque hay una tendencia general del teleco a trabajar en temas exclusivamente técnicos. Desde nuestras instituciones pedimos a las Escuelas, a través de nuestra activa participación en CODITEL, que reúne a todos los directores de las ETSITs de España, que mantengan sus cualidades actuales, pero que, además, preparen más a los alumnos para que, cuanto antes, lleguen a dirigir empresas. La demanda de profesionales está aumentando ¿es verdad que se detecta ya una carencia de ingenieros de telecomunicación? Existe una demanda creciente de profesionales de tecnologías de la información, y una menor oferta de lo que sería necesario. Pero no solo de ingenieros superiores de telecomunicación, que representan el extremo de arriba del abanico, sino de todas las profesiones que lo componen, hasta el nivel más elemental, quizá representado por los titulados de FP. Como somos conscientes de este hecho,el Consejo de Universidades, ANIEL y el COIT han decidido llevar a cabo un estudio sobre las necesidades reales de profesionales en el sector de la Sociedad de la Información. Ahí se va a recoger con todo detalle qué perfiles se necesitan, en qué número y qué medidas y acciones hay que tomar para resolver el problema. El proyecto se le ha encargado a un grupo de expertos dirigidos por nuestro compañero Gonzalo León. Lo que está claro es que este ciclo de estabilidad y crecimiento no va a durar toda la vida, y que épocas de baja demanda también habrá, pero seguro que nuestra profesión será de las menos afectadas, aunque algo le toque. ¿Qué pueden aportar nuestras instituciones a un sector como este, recién liberalizado, con tantos agentes involucrados y con intereses tan diferentes? Existe, en el debate sobre lo que se debe hacer para regular correctamente la incorporación de nuestro país a la Sociedad de la Información, una cierta falta de rigor, en el sentido de que cada uno de los participantes defiende, cosa lógica, únicamente su intereses de una forma directa e inmediata, buscando su beneficio, y no el del conjunto. En ese debate falta objetividad, generosidad y la defensa del sector a medio plazo. El Colegio cree que tiene un papel que cumplir, basado en su independencia, para lograr esa objetividad a la hora de planear el futuro de todos. Para ello, estamos proponiendo a los principales agentes involucrados la creación de un Foro de las Telecomunicaciones que suponga un marco de discusión más general, en el que se analicen las diferencias existentes y se busquen soluciones entre todos. ¿Qué esperas lograr en este momento? Solo que espero que el esfuerzo que desde las Juntas estamos haciendo para fortalecer la profesión e impulsar el papel de los ingenieros de telecomunicación en la sociedad sea valorado por todos. A todos lo ingenieros de telecomunicación les pide su complicidad para que, allá donde estén, nos ayuden a impulsar una mayor colaboración entre todos nosotros, y a mantener, con su excelente trabajo, las altas cotas de calidad y de reconocimiento que nuestra profesión tiene en la actualidad.
30 oct 2015
Artículo BIT
"Revisión internacional de las cifras de aportación al crecimiento y a la contención de precios del sector TIC".
A parte de las dificultades propias de toda valoración sectorial, la producción de bienes y servicios en el campo de las tecnologías de la información y las comunicaciones presenta dos problemas muy especiales: 1) definir su propio contenido en un sector nuevo y en profundo cambio y 2) calcular unos precios que tengan en cuenta las continuas variaciones de calidad. Con una caída de precios, en cualquier forma que se valoren, respecto a otros productos, el peso del sector es sensiblemente superior en unidades monetarias constantes que a precios corrientes. Pero además resulta clave el corregir la variación de precios, de los cambios en calidad que la propia evolución tecnológica suele incorporar a progresivas generaciones de productos TIC. En 1996 la Comisión Boskin estudia el problema general de los precios en EEUU y concluye que la inflación en términos de IPC estaba sobrevalorada en 1,1 puntos de porcentaje como consecuencia de dos aspectos básicos: 1) la ponderación fija en un año base en que los nuevos productos (de menor inflación) pesan menos y 2) la limitada corrección de las mejoras de calidad. A partir de 1995 el Bureau of Economic Analysis (BEA) establece un nuevo sistema de precios encadenados ("chain-weighted price") que cambia anualmente las ponderaciones de sus diferentes componentes. Respecto a los cambios por calidad, el antecedente es aún anterior y proviene de un proyecto conjunto BEA/IBM anterior a 1990, en que la Contabilidad Nacional de EEUU incorpora por primera vez índices de precios «hedónicos» para ordenadores personales, que en 1997 se extienden a todo tipo de ordenadores y en 1998 a semiconductores de diferentes tipos. Un precio hedónico descompone un producto en sus principales componentes (por ejemplo capacidad de memoria, velocidad, etc. en un ordenador) y asigna un precio a cada uno. De esta forma, al calcular la variación de precios entre dos modelos distintos se eliminan previamente las alteraciones de precios debidas a un cambio en los distintos componentes. Según un documento reciente de la OCDE elaborado por Paul Schreyer (The contribution of information and communication technology to output growth: a study of the G7 countries, STI Working Paper 2000/2, marzo 2000) sólo EEUU, Canadá, Japón y, parcialmente, Francia utilizan precios hedónicos dentro del conjunto de países de la OCDE. Para posibilitar comparaciones entre países, este documento propone utilizar los denominados índices de precios «armonizadosª TIC. La hipótesis de trabajo consiste en admitir que las diferencias entre las tasas de variación de precios observadas en EEUU entre bienes de equipo TIC y no-TIC utilizando índices encadenados y precios hedónicos (puntos de porcentaje), son similares a las que podrían darse en otros países. Esos diferenciales de inflación se calculan año a año para el período 1970-96 y se suavizan mediante un alisado que ofrece como resultado 10 puntos de porcentaje inicial y una tendencia creciente hacia 13 al final del período. Unos 12 puntos de diferencia anual, en promedio, durante los 25 años observados lleva a que un índice 100 inicial se convierta en 4. Dada la evolución observada de los precios de equipo no-TIC en un país, se pueden calcular los índices de precios armonizados y comparar estos con los índices oficiales. Los resultados del estudio de Schreyer para la OCDE, indican que en todos los países G-7 y desde 1985, los precios «armonizados» mantienen caídas medias anuales para productos de tecnologías de la información, del orden del 10% y tasas pequeñas (positivas o negativas, según los casos), para telecomunicaciones. Es evidente que partiendo de los datos de inversión TIC en unidades monetarias corrientes, una evolución de precios más baja supone ritmos de crecimiento más elevados, que se sitúan entre el 10 y el 25% anual para TI y entre el 2 y el 15% para TC, en distintos países G-7 y para el período 1990-96. De utilizar los índices de precios habituales o los corregidos por calidad, la aportación del sector de las nuevas tecnologías al crecimiento económico de un país puede duplicarse. Los resultados indican un efecto en los países europeos (con la excepción del Reino Unido) y Japón, del orden del doble: cuatro décimas en EEUU y sólo dos en Japón, Alemania, Francia o Italia. Por supuesto todas las valoraciones son parciales al no tener en cuenta la aportación del software informático que, según las nuevas normas de la Contabilidad Nacional (SEC-95), forman también parte de la inversión en TIC. En un reciente estudio (Perspectivas económicas y empresariales, Ceprede, diciembre 2000), hemos intentado reproducir el procedimiento de Paul Schreyer para España, a efectos de disponer de unos índices «armonizados» del tipo de los elaborados para los G-7. Para ello, hemos utilizado los IPRIs del conjunto de bienes de equipo y los específicos de «Máquinas de oficina y ordenadores» y «Material electrónico (excepto ordenadores)», calculando también el correspondiente a bienes de equipo no-TIC. Calculadas las tasas de variación de TIC (-0,3% en promedio anual 1992-2000) y no TIC (2,1%), estas últimas se reducen en la proporción para precios hedónicos observada en EEUU, obteniendo una caída media anual de precios TIC armonizados del orden del 10%. El gráfico adjunto muestra la evolución del índice oficial (IPRI) y del armonizado. Frente a la ligera caída del índice oficial (100 en 1990 y 97,5 en el 2000), se calcula una fuerte reducción en esos 10 años del precio corregido por calidad (de 100 en 1990 a 35,9 en 2000). Una reducción del orden del 10% anual, ponderada por una participación de la inversión TIC sobre el PIB privado no agrario cercana al 2%, supone una contención de precios de 2 décimas de punto. Si calculamos la contribución al crecimiento de la inversión en TIC, una tasa media de variación en corrientes del 13% en promedio de los tres últimos años apenas cambia en pesetas constantes utilizando un deflactor como el IPRI (-1%), pero se sitúa en el entorno del 25% al corregirla por precios armonizados (-10,6%). Al ponderar estas variaciones por el peso de la inversión TIC en el PIB privado no agrario (cercana al 2%) la contribución al crecimiento se sitúa en ? de punto de porcentaje, en promedio, con precios oficiales y casi ? punto con precios armonizados. Antonio Pulido (CEPREDE) Emilio Fontela (CEPREDE)
30 oct 2015
Artículo BIT
"La Administración española de las Telecomunicaciones".
LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y LAS TELECOMUNICACIONES No puede hablarse de la Administración Española de Telecomunicaciones sin hacer una referencia a la Constitución Española de 1978. El Titulo VIII, repartió las competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas de una manera bastante discutida desde un punto de vista de técnica jurídica. El artículo 148 identifica las materias sobre las que pueden asumir competencias las Comunidades Autónomas en sus respectivos Estatutos. No hay la menor referencia a las telecomunicaciones. El artículo 149 por el contrario, en cuyo apartado 1.21ª se reseñan las materias sobre las que el Estado tiene competencias exclusivas, cita expresamente las telecomunicaciones junto a correos, lo que podría ser interpretado como si se tratase del órgano de la Administración encargado de la materia, mientras que añade que las competencias exclusivas se extenderán a los cables aéreos, submarinos y radiocomunicación. Esta aclaración pone de manifiesto la falta de rigor técnico de los redactores. No existía hueco constitucional alguno para las Comunidades Autónomas, ningún Estatuto de Autonomía incluyó cláusula alguna relacionada directa o indirectamente con la materia telecomunicaciones y el Estado no tuvo problema para ejercer las competencias que le atribuyó la Constitución. Los conflictos surgidos fueron resueltos por el Tribunal Constitucional sistemáticamente a favor de la Administración General del Estado. Por todo ello, en un sentido estricto, solo tenía cobertura constitucional una Administración de telecomunicaciones, la del Ministerio encargado de las funciones en relación con esta materia. LA COMISIÓN DEL MERCADO DE LAS TELECOMUNICACIONES El cumplimiento de la normativa comunitaria obligó al Ordenamiento Español a introducir una nueva figura, la de la Autoridad Nacional de Regulación, tomada inevitablemente de las Administraciones norteamericana y de Reino Unido, que recogería una parte de las competencias que les otorgaron la serie de Directivas de Armonización1 y de Liberalización. Se crea la denominada Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones mediante un Decreto Ley de fecha 7 de Junio de 1996, convalidado posteriormente por el Congreso como Ley 12/97 de 24 de Abril. La Exposición de Motivos despacha el fundamento de su creación con dos renglones y menciona como causa determinante de su creación la salvaguardia del cumplimiento efectivo de la libre competencia, la transparencia e igualdad de trato de todos los partícipes en el mercado de las telecomunicaciones. Mediante el Real Decreto 1994/1996 de 6 de Septiembre se aprueba su Reglamento. El comienzo de sus funciones se produce mediante una Orden Ministerial de 31 de enero de 1997. En Abril de 1997 se amplían sus funciones mediante el Real Decreto-Ley 6/1996 y en Abril de 1997 se publica su Reglamento de Régimen Interior mediante una Orden de 9 de Abril. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones pertenece a una categoría sobre la cual no existe unanimidad ni sobre la denominación genérica. Entes con autonomía real para algunos, administración independiente para otros, autoridades administrativas independientes para la nomenclatura francesa, entes reguladores, entes con autonomía reforzada, organismos autónomos apátridas, entidades públicas empresariales. Independientemente de estas discusiones doctrinales, hay un acuerdo generalizado en que la independencia de estos órganos es bastante relativa. En nuestro caso se adscribió al Ministerio de Fomento (que dirigía en ese momento la Administración de Telecomunicaciones) y es una entidad de derecho público a la que se aplica la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento administrativo Común. No debe quedar duda de que nos encontramos ante un órgano administrativo cuya actividad tiene tanta más importancia cuanto más liberalizado se encuentre el mercado. Entrar en sus funciones en detalle excedería bastante de este pequeño resumen, sin embargo, creemos necesario resaltar que pese al nombre que incluye exclusivamente el término telecomunicaciones, su competencia se extiende teóricamente a mercados como el telemático, el de servicios interactivos y el audiovisual. El ámbito de los servicios telemáticos está liberalizado y apenas ha sufrido influencias desde los Gobiernos, y las directrices emanadas de la Comisión Europea en sus recientes propuesta de Directivas hacia el nuevo marco lo encuadran claramente dentro del ámbito de las telecomunicaciones, como hemos mantenido siempre desde una perspectiva exclusivamente tecnológica. Los terrenos del sector audiovisual y de los servicios interactivos presentan especial complejidad por la interferencia constante de los poderes políticos que pretenden controlar los medios directa o indirectamente y a través de ellos la opinión pública. No están los problemas en las infraestructuras y las redes, que ya se acepta que estén regidas por la legislación de telecomunicaciones, sino en los contenidos. Figura1. Organigrama de la CMT La CMT está organizada tal como se indica en la figura 1. Opera a través de Decisiones, Circulares e Instrucciones. Tiene autonomía financiera y presupuestaria. Sus ingresos provienen de tasas, cánones y precios públicos así como eventuales transferencias del Ministerio al que está adscrito. Nos encontramos sin dudar ante el órgano de la Administración de Telecomunicaciones responsable del mantenimiento de la competencia en unos mercados liberalizados. LA ADMINISTRACIÓN DE TELECOMUNICACIONES Y LA LEY GENERAL La Ley 11/98 General de Telecomunicaciones de 24 de Abril hace ya una aproximación clara a ese principio de la convergencia entre las infraestructuras de los servicios de telecomunicaciones de difusión (radio y televisión) y las infraestructuras de telecomunicaciones personales, que quedan sometidas a esta Ley, tanto en lo que respecta a interconexión como en lo que respecta a acceso. Dedica esta Ley su Titulo VI a la Administración de Telecomunicaciones, término que utilizaremos a partir de ahora cuando citemos las competencias del Ministerio de Fomento (que la dirigía en aquel momento). En el artículo 67 de la Ley, se señala que la Administración de Telecomunicaciones realizará la propuesta de política para facilitar el desarrollo y la evolución de los servicios públicos de telecomunicaciones, y propondrá asimismo las directrices aplicables a la participación del Estado en las organizaciones internacionales de telecomunicaciones y con los organismos y entidades nacionales de otros países, en coordinación con el ministerio de Asuntos Exteriores. Igualmente se atribuye en este artículo a dicha Administración las competencias para la otorgar autorizaciones generales y licencias individuales que no residan, de acuerdo con la Ley 12/97 de Liberalización de las Telecomunicaciones en la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. En el artículo 68 de la Ley General se atribuyeron a la Administración de Telecomunicaciones una serie de competencias para facilitar el desarrollo de la Sociedad de la Información, tales como de promoción del conocimiento, análisis de los diversos aspectos de los servicios en relación con ese tema, fomento y promoción, elaboración, gestión y ejecución de programas sectoriales de investigación, la promoción de la participación española en los programas internacionales de investigación y desarrollo de telecomunicaciones así como el fomento de una adecuada política de prototipos. El Título VIII de la Ley hace residir en la Administración de Telecomunicaciones mediante el artículo 76 la inspección de servicios y redes, de sus condiciones de prestación, de los equipos, de los aparatos, instalaciones y sistemas civiles, y en los artículos 77 a 85 reguló el establecimiento de las responsabilidades por infracciones y sus correspondientes sanciones. El resto de las competencias de la Administración de Telecomunicaciones se encuentran distribuidas por la Ley. Así ocurre con las competencias para la evaluación de la conformidad de equipos y aparatos, que es objeto del Título IV. El dominio público radioeléctrico es objeto de un Título V en el que nuevamente, el Gobierno parece atribuirse la gestión, administración y control. No se citan las competencias de la Administración de Telecomunicaciones, que parecen estar reducidas a la inspección y control de dicho dominio público. No se indica expresamente el papel que juega dicha Administración en la Planificación del espectro de la forma tan clara que lo hacía la Ley 31/87. Sólo el artículo 20 de la nueva Ley atribuye a la Administración de Telecomunicaciones la competencia para limitar el número de licencias a otorgar para garantizar el uso eficiente del espectro radioeléctrico. Se encuentran dispersas por el texto de la Ley otras funciones de la Administración de Telecomunicaciones. Así sucede con el tema de derechos de ocupación de dominio público, del dominio público local o de las posibles expropiaciones forzosas que aparecen en el Titulo III, artículos 44 a 47, en los que la aprobación de los proyectos técnicos por la Administración de Telecomunicaciones lleva implícita la declaración de utilidad pública, y que tiene asignada una función y por tanto competencias en la posible utilización compartida de bienes públicos o privados objeto del derecho de ocupación. Tiene la Administración de Telecomunicaciones la función de establecer las condiciones a cumplir por las diferentes categorías de servicios que requieren una autorización general, como se indica en la artículo 14 de la Ley y de las que requieren una licencia individual, como se indica en el artículo 16 de la Ley, y comprobar su cumplimiento, así como establecer las condiciones de nuevos servicios no regulados. También a la Administración de Telecomunicaciones tiene una función en relación con los Planes Nacionales de Numeración, mencionados en el artículo 31, ya que se le atribuye la propuesta del Plan, aunque en este caso dentro del Titulo II que regula la prestación de servicios y el establecimiento y explotación de redes en régimen de competencia. Hay que señalar la importancia de las funciones de la Administración de Telecomunicaciones en relación con los Servicios de Telecomunicaciones para la Defensa Nacional y la protección civil, que se mencionan en el artículo 5 (Titulo I). La Administración de Telecomunicaciones ha perdido parte de su importancia con la liberalización de redes y servicios, pero acaba de incorporarse a un mundo emergente en el que su papel en el enfoque dado al proceso de convergencia puede ser muy importante. Por otra parte la cada vez mayor utilización del medio radio incrementará su actividad como gestora del espectro. SITUACIÓN ACTUAL DE LA ADMINISTRACIÓN ANALIZADA El Real Decreto 557/2000 de 27 de Abril adscribió la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones al Ministerio de Economía, junto con otros entes de similar naturaleza como la Comisión Nacional del Mercado de Valores o la Comisión Nacional de la Energía, habiendo recogido también las competencias hasta ahora atribuidas al Ministerio de Fomento en relación con la regulación, establecimiento y control de las tarifas de los servicios de telecomunicación. Este último punto tiene ya capital importancia para mantener el despliegue de las redes por los operadores entrantes y sus efectos sobre el acceso a los mercados y será aún más relevante en el futuro. Mantiene por el momento la estructura antes descrita. Por el contrario el Ministerio de Ciencia y Tecnología a través de su Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información ha incorporado los órganos de la antigua Secretaríia General de Comunicaciones. Su organización puede verse en la figura 2. La Dirección Gral. de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información tiene asignadas las funciones siguientes: a) Ordenación, promoción y desarrollo de infraestructuras y servicios b) Control y seguimiento de las obligaciones de servicio público y del resto de obligaciones impuestas a los operadores c) Elaboración y propuesta de revisión del servicio universal d) Elaboración de normativa del sector e) Elaboración de propuestas de normalización y coordinación de procedimientos internos f) Elaboración de normativa técnica referente a radio y televisión g) Resolución de controversias entre operadores y usuarios h) Propuesta de planificación, gestión y administración del dominio público radioeléctrico y otorgamiento de títulos habilitantes de su uso i) Elaboración y desarrollo de planes técnicos nacionales de radiodifusión y televisión j) Tramitación de ciertas autorizaciones y licencias para prestación de servicios, establecimiento de redes implicando el dominio público radioeléctrico k) Comprobación técnica de emisiones radioeléctricas l) Gestión de asignación de recursos órbitaespectro m) Planificación de recursos de numeración y encaminamiento de red y recursos de dominios de Internet ".es" n) Emisión de informes técnicos en tramitación de autorizaciones y licencias para la prestación de servicios y establecimiento de redes no implicando el uso del dominio público radioeléctrico o) Tramitación de asuntos relacionados con derechos de ocupación p) Designación de laboratorios de ensayo y la realización de pruebas para la comprobación de especificaciones técnicas de equipos y aparatos y evaluación de su conformidad q) Inspección y control de servicios e instalaciones, aplicación del régimen sancionador correspondiente r) Asistencia el Ministerio de Economía en materia de precios de servicios y valoración de costes de los prestadores s) Emisión de informes técnicos y tramitación de títulos habilitantes que correspondan a la Secretaría de Estado t) Estudio y propuesta de actuaciones sobre interconexión de redes y acceso a las mismas u) Estudios y propuestas de normas técnicas de equipos, instalaciones, interfaces de acceso y emisión de certificados v) Propuesta y seguimiento de actuaciones en materia de infraestructuras comunes de edificios w) Cualquiera que se atribuya el Ministerio sobre redes, infraestructuras y servicios de telecomunicaciones x) El ejercicio de las competencias otorgadas por la Ley en coordinación con el Ministerio de Defensa por una parte y el Ministerio de Interior y las Comunidades Autónomas sobre seguridad y protección Civil. y) La gestión económica-presupuestaria de gastos e ingresos del ámbito de La Dirección General, y en concreto las tasas en materia de telecomunicaciones y firma electrónica COMENTARIOS FINALES La actividad registral y arbitral de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones crece por momentos ante el incremento del número de operadores y los litigios entre ellos en numerosos temas como interconexión, acuerdos de confidencialidad y prácticas de negocios. El ejercicio de su potestad sancionadora, hasta hace relativamente poco bien escaso, inicia su andadura. No tardarán en crecer las reclamaciones de consumidores ante unas políticas comerciales extraordinariamente confusas y a veces engañosas y ante unas prestaciones de servicios en las que el cliente parece tener cada vez menos peso frente a las valoraciones bursátiles. Cuando éstas se convierten en el parámetro exclusivo que fija la gestión de los dirigentes de las operadoras la insatisfacción de los clientes por servicios deficientes resulta irrelevante. El acceso condicional, muy ligado al audiovisual representa otro de los temas clave en los próximos tiempos y así ha sido identificado por la Comisión Europea en su Informe de 1999 y en su propuesta de Directiva sobre acceso a redes. Los problemas causados por la bicefalia de órganos administrativos natos y reguladores dependientes de los poderes públicos han sido detectados ya por los servicios de la Comisión Europea2. La falta de homogeneidad en los tratamientos de las licencias individuales y las autorizaciones entre los países miembros es una realidad. En España se da también esa situación de bicefalia y el desenlace, que podría pasar por una Autoridad Reguladora Europea, todavía no está resuelto definitivamente, aunque en el tema del espectro podría comenzar a caminarse de alguna manera en esa dirección. Dentro de España podríamos hacer dos consideraciones. Vayamos con la primera. La evolución tecnológica por una parte, la toma de conciencia de las Comunidades Autónomas de la importancia de incorporarse a las Tecnologías de la Información de las cuales las telecomunicaciones constituyen su espina dorsal por otra, y finalmente el propio desarrollo de las instituciones autonómicas 22 años después de la aprobación de la Constitución Española y su artículo 149.1.21 con el que hemos iniciado esta colaboración, tenían que tener ciertas consecuencias que debemos reseñar aquí, partiendo de unos hechos que tenemos forzosamente que citar si no queremos cerrar los ojos a la realidad. Una serie de Comunidades Autónomas han desarrollado sus propias redes y sistemas de información y bastantes explotan sus canales de televisión y redes asociadas, llegando algunas a prestar servicios a terceros mediante su participación accionarial en operadoras de ámbito territorial limitado. Existen numerosos órganos de alto rango de la Administración autonómica que incluyen el término telecomunicaciones. Existen entes de derecho público con cierta autonomía que están implicados en tareas de investigación y desarrollo de telecomunicaciones en colaboración con las cerca de veinte Escuelas de Ingeniería Superior y otras tantas de Ingeniería Técnica y diversos centros de enseñanza de otras ramas de las Tecnologías de la Información. La mayoría de las Administraciones Autonómicas llevan a cabo tareas de fomento de innovación en Tecnologías de la Información. Existen ya numerosos profesionales de telecomunicaciones dentro de sus plantillas. Existen planes autonómicos de dotación de nuevas infraestructuras multimedia y redes de banda ancha. Las Comunidades Autónomas son conscientes de la importancia de establecer infraestructuras adecuadas y prestar servicios de telecomunicaciones cada vez más complejos y avanzados. El papel de la Administración en abstracto como elemento impulsor de la nueva Sociedad de la Información resulta indiscutible.¿ Constituye todo ese conglomerado de órganos de naturaleza o con participación pública el nacimiento de una nueva administración autonómica de Telecomunicaciones?. En segundo lugar y como punto final, hay que reconocer que sentencias del Tribunal Constitucional como la 208/1999 en el recurso de inconstitucionalidad en relación con determinados preceptos de la Ley 16/98 de 17 de Julio abren interrogantes incluso sobre posibles atribuciones de competencias a las Comunidades Autónomas sobre actos contrarios a dicha Ley que se circunscriban a sus territorios. Si las funciones ejecutivas de defensa de la competencia pueden ser un complemento necesario de otras competencias de las Comunidades Autónomas establecidas en sus respectivos Estatutos, la existencia de operadores de telecomunicaciones de ámbito local o de ámbito territorial circunscrito a las Comunidades Autónomas podría desencadenar la aparición de entes autonómicos de defensa del mercado. Tras un largo período en que la difusión pública y las comunicaciones privadas fueron objeto de tratamientos administrativos diferenciados, existe hoy día una visión casi unitaria que ha sido reforzada por los planteamientos de la Unión Europea más recientes. Finalmente se va a consagrar una clara separación entre los contenidos por un lado y las infraestructuras de emisión, transporte y recepción. Las propuestas de Directivas sobre una marco regulador común de las redes y servicios de comunicaciones electrónicos3 constituyen la manifestación clara de esta tesis. Pese a sus palabras los Estado Miembros no renunciaran fácilmente a su ámbito de intervención en temas que consideran básicos como la utilización de las Tecnologías de la Información para sus propios fines a través de sus Administraciones con forma más o menos tradicional. Juan Ignacio Sánchez Piñole GRETEL 2000 Jorge Pérez Martínez GRETEL 2000
30 oct 2015
Artículo BIT
Gestión y tecnología
Gestión y tecnología* El presente artículo trata sobre una cuestión a la que las actuales Juntas del COIT y la AEIT dan una enorme importancia, como es la formación en aspectos de gestión en nuestras escuelas, asignatura pendiente que lleva a que nuestros ingenieros de telecomunicación no lleguen a ocupar, en la medida de lo necesario y deseable, puestos de responsabilidad gerencial y directiva en las empresas del sector Este artículo trata de la enseñanza impartida en la Escuela de Madrid sobre materias de las áreas socioeconómicas y profesionales y en especial de la intensificación “Gestión de la Tecnología”, de quinto curso del actual plan de estudios. La redacción del artículo se inició con un propósito meramente informativo, pero posteriormente hemos aprovechado la ocasión para exponer algunas consideraciones de contexto, orientadas a sugerir cierta reflexión sobre la necesidad y el futuro de la enseñanza en estas áreas. Al carecer de espacio suficiente, no se describen los contenidos de las asignaturas enumeradas, por lo que invitamos al lector interesado a que visite a tal efecto las páginas web de la Escuela. El texto ha sido redactado en nombre de todos los profesores de las asignaturas que se mencionarán más adelante. Lo han leído y manifestado su conformidad. Un déficit educativo tradicional Desde hace por lo menos quince años, se nos viene diciendo, y venimos diciendo y escribiendo varios de nosotros mismos, que nuestros ingenieros reciben una buena formación científico-técnica, pero que “se presta poca atención en los planes de estudio a la formación del ingeniero de Telecomunicación hacia el entorno empresarial y el ejercicio de la profesión”1. El último aviso nos lo da un editorial de la revista del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación 2, con el que estamos básicamente de acuerdo, siempre que sus planteamientos se consideren extensibles a las empresas de todos los sectores, donde operan habitualmente nuestros ingenieros, y no sólo a las empresas del específico sector de nuestras tecnologías. El texto recién entrecomillado resume bastante bien casi todas las cosas que se han dicho a propósito de este asunto. No hace más que resaltar la necesidad cada día mayor de facilitar a nuestros futuros ingenieros su adaptación a las estructuras socioeconómicas, en las que de forma creciente las TIC juegan un papel transformador crucial, reconocido por todos (a veces por los demás antes que por nosotros). Ampliaremos este asunto con nuevas ideas en la segunda mitad del artículo. Ahora vamos a describir la situación actual del plan de estudios a este respecto, eliminando los detalles estructurales, demasiado complejos y engorrosos para quien no esté metido en el ámbito universitario. Estructura genérica del plan de estudios y docencia actual en gestión y tecnología Muy grosso modo, las asignaturas de nuestro plan de estudios se pueden clasificar en cuatro categorías: a) Científico- técnicas generales (Estructura de la materia, Fundamentos matemáticos I, Programación, etc.); b) Técnicas específicas (Tratamiento digital de la imagen, Comunicaciones ópticas, Redes de ordenadores, Sistemas de Telecomunicación, Instrumentación electrónica, etc.); c) Generales no tecnológicas (Economía, Organización. de Empresas, Dibujo con ordenador, etc.); d) Mixtas/Sociotécnicas (Investigación de operaciones, Innovación tecnológica, Sistemas de información de la empresa, Bioingeniería (considerada no esta asignatura concreta, sino el grupo de asignaturas de la intensificación así llamada), Política y regulación de las telecomunicaciones, etc.). El diagrama expresa el sentido constructivo de las asignaturas. La relación completa de las materias nos mostraría claramente que los fundamentos constructivos del currículo de nuestros ingenieros son mayoritariamente técnicos, con la excepción del conjunto de asignaturas “generales no tecnológicas”, que, además de jugar su papel formativo tradicional, aquí dotarían de fundamentos específicos sobre economía y empresas a las asignaturas del tipo d), entre las que podrían considerarse las que constituyen precisamente la intensificación horizontal llamada Gestión de la Tecnología. Situada ésta, como el resto de las intensificaciones, en 5º curso, la catalogamos de “horizontal” porque está abierta a los alumnos de cualquiera de las tres ramas de especialidad -Electrónica, Comunicaciones, Telemática- iniciadas en cuarto curso, que la prefieran a otra de las varias intensificaciones específicas de esas ramas 3, 4. Si se hace un repaso al actual plan de estudios se concluye que las asignaturas que responden aproximadamente a las dos últimas categorías, en su orientación de Gestión (incluyendo cuestiones sociales y profesionales), son, s.e.u.o., las siguientes (se señalan con * las asignaturas que se corresponden mejor con la categoría de “generales no técnicas”): Obligatorias: – Introducción a la Ingeniería (1º curso) – Economía (3º) (*) – Organización de Empresas (5º) (*) – Ingeniería y Sociedad (5º) – Elaboración de Proyectos de Ingeniería (5º) Optativas o de intensificación, todas en 5º, pertenecientes a Gestión de la Tecnología, salvo las dos últimas: – Investigación de Operaciones – Dirección y Administración de Empresas (*) – Laboratorio de Técnicas de Soporte a la Decisión – Sistemas de Información en la Empresa – Laboratorio de Sistemas de Información en la Empresa – Innovación Tecnológica – Política y Regulación de las Telecomunicaciones – Laboratorio de Sistemas de Información para la Gestión de Proyectos – Planificación de Servicios Telemáticos (intensificación Telemática) – Gestión de Redes de Telecomunicación (intensificación Telemática) La mera lectura de los objetivos y de los programas de estas asignaturas muestra de forma incuestionable el esfuerzo que ha hecho la Escuela para reducir el déficit arriba mencionado, aportando contenidos docentes sólidos y muy actualizados. Probablemente, constituirán una sorpresa agradable para quienes en uno u otro momento nos han hecho llegar sus consejos y por supuesto una sorpresa, sin más, para todos los ingenieros que hayan terminado sus estudios hace más de tres años . No obstante, conviene no perder el punto de vista autocrítico, con el que relativizar el impacto real de ese esfuerzo. En primer lugar, la práctica totalidad de esta clase de formación se concentra en quinto curso, en vez de distribuirse en los dos últimos (segundo ciclo), o tal vez, en los tres últimos cursos. Además, es indudable, que, en términos cuantitativos, los mayores impactos se producen con las asignaturas obligatorias, que alcanzan, todas y cada una de ellas, de forma promediada, a unos 350 alumnos, mientras que las asignaturas de intensificación u optativas relacionadas anteriormente serán cursadas aproximadamente por unos 35 a 40 alumnos (por citar extremos, algunas asignaturas son cursadas por 25 y otras por 65 alumnos). En función de las distintas modalidades de navegación por el plan de estudios, un estudiante puede cursar desde una de estas últimas asignaturas hasta cinco o seis, incluyendo un máximo de tres asignaturas de laboratorio. A efectos de comparación, es importante reseñar que, sin contar asignaturas de libre elección, el número total de asignaturas del actual plan de estudios es de alrededor de 140. Dadas las circunstancias actuales de profundísima imbricación de la tecnología en las estructuras sociales ¿es suficiente este impacto educativo? Un fenómeno nuevo: la turbo-secularización de la tecnología La pregunta que se acaba de plantear tiene un cierto aire retórico. Podría generar toda clase de respuestas, pero la realidad es que fueran cuáles fueran no cambiarían el hecho de que la Escuela está seguramente haciendo a este respecto lo máximo que le permiten su actual estructura de recursos y las normas de funcionamiento que la gobiernan. La cuestión, entonces, es si eso es suficiente para las necesidades de la sociedad. Estudios sobre la evolución profesional encargados por el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación muestran que sus primeros años de actividad los ocupa el ingeniero mayoritariamente en tareas de I + D y en Proyectos y Diseño. Las tareas de Producción y Ventas centraban su campana entre los 35 y los 55 años. Inexorablemente, el paso del tiempo conduce al ingeniero a desempeñar tareas de Gestión y Administración. En general, el ingeniero siempre utiliza técnicas, sólo que éstas van debilitándose en cuanto a los contenidos tecnológicos propiamente dichos y haciéndose más densas en contenidos y responsabilidades socioeconómicas, tales como toma de decisiones, planificación, recursos humanos, riesgos, etc., por citar algunos. Los resultados de un estudio sociológico se obtienen mediante una encuesta dirigida a un colectivo humano. Tienen el valor de la fotografía histórica que recoge el acumulado de las trayectorias de los encuestados, pero no puede reflejar los vectores de tendencia de esos precisos momentos ni tampoco el acortamiento y aceleración progresivos de los ciclos vitales y profesionales de los ingenieros. Por supuesto, tampoco tiene fácil registrar el hecho del multiencadenamiento y diversificación de varios ciclos personales a lo largo de una vida profesional más breve. Pero, sobre todo, no tiene capacidad para registrar el trascendental cambio que supone la imparable “secularización” de la alta tecnología, es decir, el traslado inmediato y programado de ésta desde el santuario de los técnicos al ámbito decisorio, funcional y operativo de otros sectores profesionales no técnicos. Subrayamos lo de “traslado”, al menos conceptualmente, e “inmediato”, de ahí lo de “turbo”. Probablemente sea más fácil percibir el cambio analizando los perfiles de muchos de los nuevos puestos de trabajo publicados en cierta prensa internacional y leyendo los excelentes “surveys” y suplementos técnicos y científicos de The Economist, BusinessWeek, Financial Times y otros medios prestigiosos, en papel o por Internet, que se han convertido en muy poco tiempo en referencias obligadas para quien pretenda estar al día sobre los pasos y las orientaciones que siguen el I + D y la industria tecnológica. Sin duda, este fenómeno, que hemos denominado muy plásticamente como de “secularización”, merece un debate aparte y profundo. Si alguna conclusión se desprende en lo que nos toca es que se requieren cada vez más técnicos profesionales para construir buenos puentes entre la tecnología y la sociedad: para dialogar responsablemente con la alta dirección y con otros profesionales cada vez mejor informados; diseñar estrategias corporativas y definir productos y servicios basados en las TICs; coordinar proyectos complejos; evaluar alternativas y decisiones complejas de empresa que involucran tecnologías concretas; asesorar a la dirección y a los poderes públicos en materia tecnológica; diseñar y conducir procesos de transferencia tecnológica; innovar; realizar estudios de mercado; montar y dirigir empresas; orientar fiablemente al gran público sobre cuestiones de tecnología, etc. Respuesta: necesidad de una cultura tecnológica bivalente La formación mixta, o híbrida, necesaria para desarrollar esta clase de tareas, no existe, hoy por hoy, en los niveles de grado. Ahora ya no estamos hablando de “déficit educativo”, concepto aplicable a insuficiencia de suministro de algo que ya existe, sino que podríamos estar hablando más apropiadamente de “vacío educativo”, por referirnos al suministro de un producto que en cierta manera hay que inventar, para dar respuesta al citado fenómeno inédito de la turbo-secularización. Es un fenómeno nuevo y perturbador (trastocador, dicho en buen castellano). Lo mismo que se ha acuñado el concepto de “tecnología trastocadora” (en inglés, disruptive technology) para señalar, por ejemplo, a aquellas tecnologías concretas que tienen el poder de cambiar radicalmente las bases de un sector industrial, podríamos nosotros reflexionar acerca de si nuestro sector educativo de la tecnología no se enfrenta acaso a una “disruptive technology secularization”. Si esta hipótesis fuera correcta, el impacto educativo de nuestras aportaciones en la docencia sobre gestión y tecnología sería meritorio, pero a todas luces insuficiente, porque lo que se plantea socialmente es otro género de respuesta más profunda, instituciones nuevas, capaces de preparar técnicos de alto nivel, formados en una cultura bivalente de la tecnología, que considera a ésta a la vez (léase subrayado “a la vez”), y con la misma o parecida intensidad, en su dimensión de objeto y en su dimensión de instrumento social. Instituciones nuevas para un entorno nuevo. Fijémonos en lo que significa este concepto esencial de cultura bivalente (dual, bidimensional, bimodal, mixta, híbrida, como cada uno prefiera). Hace unos años 5, escribimos para el BIT un artículo titulado “Gestión de la Tecnología: una Asignatura Pendiente”. En él se decía que hay un excedente de poder tecnológico y “un déficit de saber cómo aplicarlo a las estructuras económicas y sociales”. Esto último podría leerse como un déficit de conocimiento de la tecnología entendida como instrumento social, déficit que es precisamente una de las señas distintivas de la cultura monovalente de prácticamente todas las Escuelas de Ingenieros de orientación tecnológica en el mundo. Aunque resultaría difícil, debido a las extremas rigideces del sistema universitario español, no sería descartable que nuestra Escuela en los próximos años pudiera reunir recursos para mejorar y ampliar su oferta docente sobre gestión y tecnología. Podría, por ejemplo, abrir una especialidad en segundo ciclo (4º y 5º cursos), con el mismo rango teórico que las otras tres especialidades mencionadas, lo que resultaría en sí mismo muy positivo, aún quedándose en los límites intelectuales de una cultura tecnológicamente monovalente. Se llamaría como conviniese, eso ahora es lo de menos: Gestión de la Tecnología, Dirección y Gestión, o de otra forma. Una medida semejante convergería incluso con la maduración personal de la cerrada estructura demográfica de los docentes de nuestra Escuela, disparada sin remedio ya en una edad media actual (acercándose al punto central de la cuarentena6) muy por encima de los niveles considerados compatibles con la creatividad científico-técnica y óptima, por el contrario, en visión panorámica y experiencia organizativa. Pero lo verdaderamente difícil sería hacer permeable todo el plan de estudios a los requisitos de la cultura bivalente. Lamentable, porque, aunque pueda parecer dogmático, hoy sólo una cultura tecnológica bivalente puede constituirse en referente social en materia de tecnología. Hay, por último, una observación de orden psicológico y cultural a tomar en cuenta: Si pudiéramos imaginar nuestras tecnologías como un barco, podríamos decir que la mayoría de nuestros profesores y estudiantes prefieren psicológicamente, por tradición, estar en la sala de máquinas antes que en el puente, lo cual, mutatis mutandis, es bastante sorprendente para un país netamente clasificado como adoptador, no creador, de tecnología.
30 oct 2015
Artículo BIT
Seguridad en redes: un enfoque holístico
Seguridad en redes: un enfoque holístico En este artículo se analizan cuestiones clave relacionadas con la seguridad de las redes de empresa desde una perspectiva de actualidad: el reto que para los sistemas de información de las compañías supone la cada vez mayor apertura de los mismos como consecuencia de la generalización de Internet y del acceso remoto de los usuarios. Se abordará la seguridad desde un enfoque holístico, es decir, entendiendo la seguridad con un enfoque global, distribuido y completo A la hora de abordar la seguridad en redes, lo primero que constatamos es que la realidad actual es radicalmente distinta a la de hace unos años. Aunque el objetivo último sigue siendo el mismo – minimizar el riesgo protegiendo los sistemas y la información crítica de las compañías de la perdida o uso indebidos – ni los peligros a los que los sistemas están expuestos ni las condiciones de entorno tienen mucho que ver con la situación actual. Hasta hace no mucho los sistemas de información eran sistemas eminentemente cerrados. Por un lado, contar con una tecnología propietaria aseguraba en buena medida el aislamiento exterior. Por otro lado, las diferentes áreas departamentales de las compañías contaban con sistemas de información propios y a menudo aislados del resto de los sistemas de la compañía. Evidentemente, el principal problema de seguridad al que se enfrentaban estas compañías era la pérdida accidental de los datos por fallos de los sistemas, problema que se solventaba a través de sistemas de backup o sistemas redundantes. Sin embargo, como se ha mencionado más arriba, la realidad de las compañías ha cambiado radicalmente, apareciendo nuevos retos de seguridad a los que es necesario enfrentarse. Estos retos vienen y vendrán en un futuro inmediato de: – Nuevos usuarios internos y externos: Las demandas de acceso a los sistemas de información de las compañías están creciendo a pasos agigantados. Por un lado, los clientes quieren acceder a la información de la compañía, y lo hacen frecuentemente a través Internet. Por otra parte, cada vez es más frecuente que los trabajadores de las compañías se encuentren fuera de las oficinas centrales, donde la seguridad está garantizada: trabajadores desplazados, trabajadores que realizan su tarea en las dependencias del cliente, agentes comerciales… Todos ellos necesitan acceder a información crítica de la compañía y lo hacen a través de redes públicas como Internet. – Interconexión de áreas departamentales: Hoy en día, dadas las crecientes exigencias en la atención al cliente, es impensable que los sistemas de información de cada departamento sean islotes autosuficientes y sin interconexión. El cliente demanda información y quiere tener un único interlocutor. El departamento comercial o de atención al cliente necesita acceder de forma directa a datos de diferentes áreas: comercial, personal, financiera, producción, etc. Por tanto, el añadido en seguridad que procedía del aislamiento desaparece. – Comercio electrónico: Que la seguridad y el comercio electrónico son dos asuntos íntimamente relacionados es un hecho que nadie discute. Se ha hablado hasta la saciedad de que uno de los condicionantes fundamentales del despegue del comercio electrónico es la seguridad. Esto presenta además dos facetas: por un lado, hay que asegurar las transacciones entre cliente y proveedor. Por otro lado, comercio electrónico supone miles de usuarios entrando a nuestros servidores a la búsqueda de información. Nos encontramos de nuevo ante un nuevo reto de seguridad. – Multiplicación de usuarios y dispositivos: Hasta la fecha el número de internautas ha sido relativamente pequeño. Esté número se va a incrementar exponencialmente con tecnologías como WAP y la futura telefonía móvil de banda ancha, sobre todo en países como España con una importante base instalada de usuarios. Hay que añadir la aparición de multitud de dispositivos diferentes que permitirán el acceso a Internet. Todo ello representa una amenaza para la seguridad. – Conectividad permanente: Entrar en el mundo Internet supone empezar a jugar con sus propias reglas. Internet es conectividad permanente las 24 horas durante 365 días al año. No vale apagar los servidores cuando se cierra la oficina. En ese tiempo, alguien, desde la otra punta del globo puede comenzar sus ataques justo cuando la última luz del edificio se apaga. Un enfoque holístico Nuevos retos exigen nuevos enfoques. Hasta ahora, la seguridad de las redes se ha venido gestionando en mi opinión de una manera tradicional. Se han utilizado los mecanismos y sistemas que se han utilizado tradicionalmente en los sistemas cerrados, implantando soluciones de seguridad concretas a los nuevos problemas que van surgiendo. En mi opinión, el nuevo paradigma requiere un enfoque radicalmente diferente y de visión global, que vaya más allá de soluciones “locales”. Este nuevo planteamiento lo podríamos denominar “holístico” Se denomina holístico – de origen griego- a aquel planteamiento que considera que una realidad compleja es algo más que la mera suma de todos sus elementos, y que constituye un sistema global regido por leyes propias. En mi opinión, la seguridad de una red debe entenderse de manera holística: requiere de un enfoque global, distribuido y completo, es decir ha de ser: – Global: La seguridad debe entenderse como una arquitectura. Debe abarcar toda la infraestructura de red e integrar e un mismo sistema los diferentes elementos que integran los diferentes sistemas de seguridad: firewall, VPN, IDS, etc. Es asimismo imprescindible que todo el sistema esté basado en estándares, que aseguran la total integración. – Distribuida: “Una cadena siempre se rompe por el eslabón más débil”, dice un viejo proverbio. Los sistemas de seguridad no sólo deben proteger y residir en el núcleo de nuestro sistema de información. El nuevo paradigma apuntado anteriormente exige que todas las ramificaciones de la red, tanto físicas como virtuales, locales y remotas, estén totalmente protegidas. – Completa: La seguridad debe abarcar todo el camino que recorre un usuario desde que accede a nuestra red por el punto de acceso hasta que alcanza su objetivo. El objetivo es seguir la pista a ese usuario en todo momento, asegurándonos de que es auténtico y de que está autorizado. Sólo así se puede tener el control en las máximas condiciones de seguridad. La infraestructura de seguridad desde un punto de vista holístico debe ser una capa transversal que abarque todos los sistemas de la red: gestión, infraestructura de routing y switching, redes privadas virtuales, accesos “wireless”. En conclusión, creo que este enfoque es el más adecuado en lo que respecta a seguridad, habida cuenta de los retos a los que se enfrentan las compañías hoy en día en este ámbito, máxime si se tiene en cuenta que día a día aparecen nuevos desafíos para las redes corporativas. El desafío fundamental es conseguir que nuestro sistema de información satisfaga cuatro elementos clave: velocidad, flexibilidad, fiabilidad y seguridad, todo ello al servicio de los clientes externos y externos las 24 horas al día durante 365 días al año. Adoptar un enfoque holístico en seguridad nos permite cumplir con todos los requisitos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Madrid, nodo de comunicaciones por satélite
Madrid, nodo de comunicaciones por satélite Es suficientemente conocido que en la Comunidad Autónoma de Madrid uno de los sectores tecnológicos importantes es el aeroespacial, tanto el subsector aeronáutico como el espacial, y ambos con dos orientaciones diferenciadas, como son el mercado civil y el militar. De hecho existe un cluster específico, aprovechando, entre otras cuestiones, la existencia de importantes implantaciones en la zona Norte (especialmente en Tres Cantos) y en el corredor del Henares. Igual ocurre con el sector de las telecomunicaciones, donde un porcentaje muy elevado de los operadores de ámbito nacional y de los fabricantes de equipos, con sus centros de I+D, están ubicados en la Comunidad, y dónde, como corresponde a la capital de la nación, el grado de utilización de los diferentes servicios es superior a la media del país. En estas circunstancias es natural que subsectores que están a caballo de ambos, con fronteras difíciles de definir, como son las telecomunicaciones y la navegación por satélite, tengan un desarrollo claro en nuestra Región, aunque, al contrario de los dos casos anteriores, sea un aspecto poco conocido y por tanto no valorado por la sociedad. Por ello, la iniciativa de la Revista BIT de dar a conocer las capacidades existentes en este campo, físicamente localizadas en un radio de 40 kms alrededor de Madrid, merece nuestro apoyo. Como ejemplo de esa realidad, basta recordar que Arganda del Rey, de amplia tradición radioeléctrica, cuenta hoy con el Centro de Control de Satélites de Hispasat, y los “hubs” o estaciones terrenas de Retevisión; Robledo de Chavela, con la estación de la NASA; Villafranca del Castillo con la Estación de Seguimiento de Satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA); Buitrago con la Estación asociada al INTA; Torrejón de Ardoz con el Centro de Tratamiento de Imágenes de la Unión Europea Occidental; Prado del Rey con las instalaciones de RTVE; la Ciudad de la Imagen, con los telepuertos de Telefónica y otras operadoras, además del propio Madrid, que también cuenta con importantes instalaciones, son los principales enclaves para el control y la explotación de los satélites que nos rodean. Desde el planteamiento del Gobierno de la Comunidad de Madrid no hay que olvidar que uno de los objetivos prioritarios es la creación de empleo. Nos hemos comprometido a crear 225.000 nuevos empleos entre 1999 y 2003, y posibles formas de conseguirlo consisten en aprovechar las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías para la creación de nuevas empresas o mediante el establecimiento del entramado adecuado para que resulte atractivo a las empresas foráneas instalarse en la Comunidad. Por eso, con ese enfoque, destacaría los aspectos siguientes: Posibilidades que brinda Hispasat: Desde 1989, España cuenta con un operador de satélite español, Hispasat, empresa privada constituida por Retevisión, Telefónica, BBVA, INTA y SEPI/CDTI, es decir, con capital totalmente español. Con los sucesivos satélites puestos en órbita desde 1993, se dispone del mejor sistema para dar cobertura a España y Portugal, siendo además el primer satélite europeo en ofrecer capacidad trasatlántica, permitiendo la cobertura de todos los paises iberoamericanos y Estados Unidos. Y todo ello sin incluir a los futuros satélites en la nueva posición orbital concedida a Hispasat. Disponer en la Comunidad de Madrid de industria e infraestructuras de emisión y distribución de contenidos vía satélite, como es el caso de Hispasat, puede convertir a la Comunidad en el centro neurálgico del sector industrial de desarrollo de contenidos multimedia para las redes de banda ancha. Si añadimos otras facilidades, y valoramos y explotamos adecuadamente nuestra mayor riqueza, el idioma común, tenemos la obligación de constituirnos en el punto de unión virtual entre Europa y América, con todos las aplicaciones y servicios que las nuevas tecnologías permiten, de manera que se pueda emular al puerto de Cádiz, cuando era el punto de paso y referente comercial con el continente americano. El Proyecto Galileo Además, en el tema de los satélites, cada día surgen nuevas posibilidades, en las que la Administración española cree firmemente. Un ejemplo puede estar en la navegación por satélite. Es significativo que al programa Galileo,recientemente puesto en marcha en la Unión Europea, España aporte un 11% al proyecto, cuando nuestra contribución típica media a los programas de la Agencia Espacial se sitúa alrededor del 4%. Para obtener el retorno adecuado, AENA, CASA, GMV, HISPASAT, INDRA y SENER han constituido el consorcio “Galileo Sistemas y Servicios” (GSS) con el objetivo de promover el desarrollo, la operación y la explotación comercial de aplicaciones y servicios basados en el futuro sistema de navegación por satélite europeo. Es seguro que esta nueva generación de GPS permitirá un sinfín de aplicaciones y con ello la aparición de empresas de desarrollo de software, terreno propicio para jóvenes emprendedores formados en las diversas Universidades con que cuenta la Comunidad, por lo que estamos dispuestos a favorecer la puesta en marcha de esas iniciativas. Esa labor será más fácil si las instituciones públicas y privadas somos capaces de estimular la colaboración entre las empresas, centros de formación e instituciones afectadas, para que se comporten como un auténtico cluster. Entorno favorable. Lo anteriormente descrito indica ya algo sobre la existencia en esta zona de factores que estimulan este tipo de actividades. A ello habría que añadir la presencia de importantes centros fabriles de los dos grandes consorcios europeos, Alcatel Space y Astrium, amén de un número considerable de empresas independientes, de tamaño variable, en los diferentes eslabones de la cadena de valor de las actividades comentadas Momento oportuno. Las telecomunicaciones por satélite no sólo han desempeñado un papel hegemónico en la distribución de las señales de televisión. sino que muchas de las grandes empresas españolas, públicas y privadas, han configurado vía satélite sus redes corporativas, estando alguna de ellas entre las mayores redes VSAT de Europa. Pero en estos momentos, con la explotación de los servicios en régimen de competencia, el abaratamiento esperado de los equipos por las economías de escala que la televisión digital por satélite permitirá alcanzar, por la necesidad de disponer de soluciones de banda ancha para acceder a internet, la convergencia con tecnologías IP, etc, etc, están configurando un escenario diferente donde nuevas oportunidades de negocio son posibles para ofrecer servicios y aplicaciones que permitan a España avanzar en la consolidación de la Sociedad de la Información. Bit - Nº 127 Sumario Editorial Opinión (1) Opinión (2) A Vuelapluma T. Castilla y León Islas Baleares Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción FITCE 2001 Bienvenida. FITCE Perfil GRETEL Galería Operador ¿Qué es? Rincón Internet Pulso del Mercado Tecn. y Sociedad Bit Recomienda N Alberto Ruiz Gallardón Presidente de la Comunidad de Madrid Nuevas oportunidades de negocio son posibles para ofrecer servicios y aplicaciones que permitan a España avanzar en la consolidación de la Sociedad de la Información Disponer en la Comunidad de Madrid de industria e infraestructuras de emisión y distribución de contenidos vía satélite, puede convertir a la Comunidad en el centro neurálgico del sector industrial de desarrollo de contenidos multimedia para las redes de banda ancha
30 oct 2015
Artículo BIT
El espacio europeo de educación superior
El espacio europeo de educación superior En los primeros días del pasado mes de mayo se hizo público un Anteproyecto de Ley de Educación, del que se venia hablando desde hacía algún tiempo y del que se esperaban reformas en varios aspectos de importancia en la Educación Universitaria Efectivamente entre los artículos del anteproyecto destacan los que se refieren a la creación de un Consejo de Coordinación Universitaria, el nuevo procedimiento de acceso a la carrera docente del profesorado universitario, la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación, el establecimiento por las Universidades de procedimientos para la admisión de los estudiantes que soliciten ingresar en los centros de las mismas, un nuevo sistema de elección de los Rectores y la creación de un Catálogo de Títulos Universitarios Oficiales. En el desarrollo posterior de la normativa sobre titulaciones el articulo 62 dice: “No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, y con el fin de cumplir las líneas generales que emanen del espacio europeo de enseñanza superior, el Gobierno podrá, previo informe del Consejo de Coordinación Universitaria, establecer, reformar o adaptar las modalidades cíclicas de cada enseñanza y los títulos de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional correspondientes a las mismas”. ¿Cuál es ese espacio europeo de enseñanza superior, al que en una ley de esta trascendencia se le da suficiente importancia como para establecer, reformar o adaptar las modalidades cíclicas de cada enseñanza y los títulos de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional ?. Pues bien ese Espacio Europeo de Enseñanza Superior es el objetivo, que pretende conseguir, antes del 2010, la llamada Declaración de Bolonia, firmada en la ciudad italiana, el día 19 de junio de 1999, por los ministros de Educación de veintinueve paises, entre ellos España, lo que implicaba reformas en áreas específicas. Las reformas quedaron bajo la responsabilidad de cada país, pero orientadas a introducir cambios hacia desarrollos comunes. Desde aquella fecha de junio de 1999 se ha desarrollado todo un proceso en el que han tenido lugar reuniones y seminarios para analizar situaciones y proponer soluciones y algunos países ya han llevado a cabo reformas en línea con los objetivos prioritarios de la Declaración. Aunque en el anteproyecto de Ley del ministerio español solo se cita el espacio europeo en el articulo indicado y en el 140 al tratar de la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación, parece que, salvo las dos cuestiones que han suscitado polémica como acceso al profesorado y la organización de los centros, está inspirado en el contenido de la Declaración, por lo que creo que es interesante hacer una presentación de dicho documento y del proceso seguido hasta la Convención celebrada en Salamanca los pasados días 29 y 30 de marzo, preparatoria de la nueva reunión de Ministros de Educación que ha tenido lugar en Praga los días 18 y 19 de mayo. Con ocasión del 800 aniversario de la Sorbona, el Ministro de Educación de Francia invitó a sus homónimos de Alemania, Italia y el Reino Unido a asistir a una reunión en París, en la que participaron autoridades académicas, representantes de sindicatos y de asociaciones profesionales, delegados estudiantiles y destacados científicos. Como consecuencia el día 25 de Mayo de 1998, los Ministros firmaron la llamada Declaración de la Sorbona para el desarrollo de un espacio europeo de la educación superior. Uno de los objetivos era adoptar una estructura común de titulaciones en los cuatro países y para ello hicieron referencia al llamado modelo Anglosajón de BA, MA y PhD como una herramienta potencial para conseguir la unificación. Al año siguiente, en Junio de 1999, el Ministro de Educación de Italia devolvió la invitación pero esta vez ampliada a todos los países europeos dispuestos a llevar a cabo reformas en su desarrollo académico. La reunión tubo lugar en Bolonia, asistieron 29 Ministros con unos doscientos representantes de la Educación Superior en Europa. El día 19 de Junio de 1999 los ministros firmaron la Declaración que lleva el nombre de la ciudad y que trato de explicar. La Declaración no cabe duda de que es un documento clave que marca un “punto de giro” en el desarrollo de la Educación Superior Europea. Los países que firmaron la Declaración, se comprometen a: “alcanzar los objetivos de la Declaración” y “abordar sus políticas en coordinación”. Es un compromiso adquirido libremente por cada país signatario para reformar sus propios sistemas de Educación Superior con objeto de crear una convergencia global a nivel europeo; pero no es una reforma impuesta a los gobiernos nacionales o a las instituciones de educación superior. Por otra parte refleja la búsqueda de respuestas comunes Europeas a problemas comunes Europeos debidos a: el crecimiento y diversificación de la educación superior, los nuevos empleos de los graduados, la escasez de conocimientos en áreas claves, la expansión de la enseñanza privada y transnacional, etc. Para ello se consideran importantes reformas coordinadas, sistemas compatibles y acciones comunes. Los principales objetivos que en la declaración de Bolonia se consideran prioritarios para conseguir establecer el espacio europeo de Educación Superior y para promocionar el sistema europeo de Educación Superior en todo el mundo, son los siguientes: Adopción de un sistema de títulos de fácil interpretación y comparación, mediante la implantación de un Anexo al Diploma (Diploma supplement) con objeto de favorecer el empleo entre los ciudadanos europeos y la competitividad internacional del sistema europeo de Educación Superior. Adopción de un sistema esencialmente basado en dos ciclos principales, pregraduado y graduado. El acceso al segundo ciclo requerirá haber completado con éxito el primer ciclo, con una duración mínima de tres años. El titulo obtenido al terminar el primer ciclo estará orientado al mercado de trabajo europeo con un nivel adecuado de calificación. Implantación de un sistema de créditos – basado en el sistema ECTS – como medio adecuado para fomentar la más amplia movilidad a los estudiantes. Los créditos también podrán conseguirse fuera del contexto de la enseñanza superior, incluida la experiencia, siempre que sea referida a la titilación correspondiente. Promoción de la movilidad, mediante la eliminación de obstáculos al ejercicio efectivo de la libre movilidad con atención particular a: Para los estudiantes, acceso a las oportunidades de estudio y practicas y a los servicios correspondientes. Para los profesores, investigadores y staff administrativo, reconocimiento y valoración de los períodos de estancia en un contexto europeo de investigación, docencia y trabajo, sin perjuicio de sus derechos estatutarios. Promoción de la cooperación europea en garantía de calidad mediante el desarrollo de metodologías y criterios comparables. Promoción de las medidas europeas necesarias en educación superior, particularmente con vistas al desarrollo curricular, cooperación interinstitucional, esquemas de movilidad y programas de estudio, practicas e investigación. Junto con la necesidad de “conseguir mayor compatibilidad y comparabilidad en los sistemas de Educación Superior a nivel intra europeo, la Declaración desea “asegurar que el sistema de Educación Superior Europea adquiera a nivel mundial el mismo grado de atracción que ha tenido su extraordinaria tradición cultural y científica” y que resulte atractivo a los estudiantes de otras regiones del mundo. Se dice “los títulos europeos no son generalmente aceptados en el mundo si ellos no son generalmente aceptados en Europa”. En el acto de la firma, el Ministro de la República Checa ofreció acoger una nueva reunión ministerial en Praga en Mayo de 2001, en la que los representantes de la Educación Superior Europea presentaran a las autoridades políticas sus puntos de vista para el desarrollo posterior. Para preparar esta presentación, las instituciones de Enseñanza superior europea decidieron celebrar una Convención seis semanas antes, a finales de marzo en Salamanca. Para el seguimiento de la Declaración de Bolonia los Ministros decidieron, en septiembre de 1999, crear una estructura que consta de un “grupo extenso” formado por representantes de todos los países signatarios, la Comisión Europea, la Confederación de Conferencias de Rectores de la UE y la Asociación de Universidades Europeas (CRE), la ESIB- The National Union of Students in Europe, el Consejo de Europa y EURASHE y de un pequeño “grupo de seguimiento” constituido por los países que sucesivamente ostentaran la Presidencia de la UE, durante los dos años entre Bolonia y Praga (Finlandia, Portugal, Francia, Suecia y Bélgica), la República Checa, la Comisión Europea, la Confederación de conferencias de Rectores de la UE, y la Asociación de Universidades Europeas (CRE). Hasta marzo de 2001 los países que han ostentado la Presidencia de la Unión Europea han organizado reuniones de los grupos de seguimiento y seminarios sobre cada uno de los objetivos prioritarios, que han tenido lugar en: Helsinki, noviembre 1999, Lisboa, enero 2000, Lisboa, junio 2000, Paris, octubre 2000, Leira, noviembre 2000, Paris, diciembre 2000 y Estocolmo abril 2001. Durante los días 29 y 30 de marzo tubo lugar en Salamanca la Convención preparatoria de la reunión de ministros en Praga, estuvo organizada en base a seis temas discutidos cada uno de ellos por dos grupos de unas cuarenta personas. Entre las conclusiones puede destacarse: un fuerte apoyo a los ECTS y al Anexo al Diploma como factores de la Movilidad. También que ha aumentado la evidencia de que la Empleabilidad es una preocupación en toda Europa, por lo que los títulos de los dos ciclos deben preparar para el mercado de trabajo. Así mismo que las titulaciones deben de ser fácilmente readaptables y comparables y que el Anexo al Diploma será un instrumento para facilitarlo. Existen mas esfuerzos en regular el primer nivel, muy diverso actualmente, que en converger en el segundo nivel. La mayoría de los países están interesados en la Competitividad y en todos ellos se está tratando de organizar la Garantía de Calidad y ya hay bastantes que se orientan hacia agencias de acreditación independientes. Con motivo de esta convocatoria, el día 31 de marzo tubo lugar en Salamanca la Asamblea General de constitución de la Asociación de la Universidad Europea (EUA) como resultado de la fusión de la Asociación de Universidades Europeas (CRE) y de la Confederación de Conferencias de Rectores de la Unión Europea. En esa asamblea se redactó un documento en el que se manifiesta su apoyo a la Declaración de Bolonia y a la creación del Área Europea de Educación Superior y se justifica la creación de la entidad como el medio mas eficaz para hacer oír su voz a los gobiernos y a la sociedad. Poco antes, los días del 22 al 25 de marzo, los estudiantes celebraron una Convención en Göteburgo al final de la cual hicieron publica una Declaración, cuyos puntos principales son: la implicación social de las instituciones de educación superior, asumiendo que los estudiantes no son consumidores de un servicio de educación comercial, asegurar que los programas son compatibles e intercambiables, los estudiantes deben participar en el proceso como una de las principales fuerzas de cambio. Bien es verdad que la pagina web de la ESIB (Unión Nacional de Estudiantes en Europa) ha sido la que ha proporcionado la mayor documentación e información sobre el proceso de Bolonia a Praga a lo largo de todo el desarrollo. Efectivamente así se les ha considerado en la Conferencia de Praga, los días 18 y 19 de mayo, en la que en la primera jornada, se presentaron los informes del Grupo de Seguimiento y las conclusiones de la Convención de Salamanca presentadas por la Asociación de la Universidad Europea EUA y la declaración de Göteburgo presentada por la ESIB. En la segunda jornada se reunieron tres grupos que discutieron sobre: Contenidos curriculares basados en la articulación de los estudios en dos ciclos, Coordinación de las instituciones de enseñanza superior como medio de facilitar la movilidad y Evaluación de la calidad y acreditación. Como final el Ministro de Educación y Ciencia de Suecia presentó el “Comunicado de Praga”. A la reunión asistieron representantes de 32 países, España estuvo representada por el Secretario de Estado de Educación y Universidades. Al final de la reunión se hizo público un comunicado en el que se resalta que la educación superior debe de considerarse como un bien publico, que debe quedar bajo la responsabilidad pública y que los estudiantes son miembros de pleno derecho de la comunidad de educación superior. Se revisa el grado de coordinación en cada uno de los objetivos de Bolonia y en cuanto a la estructura en dos ciclos se pone de manifiesto que en varios países europeos los títulos equivalentes actuales pueden obtenerse en Universidades y otras instituciones de educación superior, lo que no es el caso de España, como consecuencia deberán adaptarse las orientaciones hacia las necesidades académicas y laborales. Como novedad los Ministros dan importancia al termino “lifelong learning” como elemento esencial en el futuro de Europa construido sobre la base de una economía y una sociedad del conocimiento. Se acepta la incorporación de Croacia, Chipre y Turquía. Se decide que la nueva reunión de ministros tenga lugar en Berlín en la segunda mitad del 2003 y se confirma la necesidad de una estructura de seguimiento formada por dos grupos, uno de seguimiento y otro preparatorio. El grupo de seguimiento estará formado por representantes de todos los signatarios, de los nuevos participantes y de la Comisión Europea y estará presidido por el representante del país que ostente la Presidencia de la Unión en cada momento. Esos dos aspectos de Competitividad y Garantía de Calidad se tienen en cuenta en el anteproyecto de Ley español, mediante las pruebas de acceso independientes a cada centro, basadas en que como consecuencia del descenso de natalidad ya no es necesario repartir mesas y sillas, principal objetivo de la Selectividad, y en el Distrito Único que permite a los alumnos elegir el Centro que consideren mas atractivo a la vista de las evaluaciones de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación y de la aceptación en el mercado de trabajo, lo que dará lugar a la competitividad entre los centros Es importante resaltar en los informes de los países el significado que tiene la formación profesional superior, precisamente en los países mas representativos y tradicionales. Alemania tiene de siempre una magnifica formación profesional. Francia impulsor de la Declaración de Bolonia, destaca en su informe que ha igualado los títulos de las Universidades y Grandes Escuelas con la denominación de Mastair y que ha creado un “level II”, de dos años de duración, a un nivel intermedio entre técnico cualificado e ingeniero o senior en management. El Reino Unido a petición de los empresarios, esta estudiando la posibilidad de un titulo de Fundation de dos años de duración, que no reemplazaría al tradicional primer grado. Bélgica cree que su actual sistema se adapta a Bolonia, aunque en formación profesional el primer ciclo es solo de dos años. También es este un aspecto que preocupa en España y que afecta especialmente a las titulaciones técnicas ya que da lugar a confusionismo en cuanto a las carencias de profesionales, por ejemplo en este momento en tecnologías de la información, y al mismo tiempo sería una opción para evitar el fracaso escolar en la Universidad y la prolongación de los años de estancia en ella, que es uno de los problemas que dieron lugar a la Declaración de Bolonia. Parece que también en este aspecto tanto el ministerio de Trabajo como el de Ciencia y Tecnología y el de Educación tienen en marcha medidas coyunturales y un proyecto de Ley de Formación profesional.
30 oct 2015