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Vinos: ¿Cómo nos ven?
Vinos ¿Cómo nos ven? [Libros][Multimedia][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- Quiero decirle a los españoles, desde fuera y en materia vinícola, claro está. Seguro que la inmensa mayoría de los seis mil millones de extranjeros no nos ve de ninguna manera. Habría que seleccionar a la facción consumidora de vinos para empezar a encontrar algún caso de visión o de encuentro más o menos fugaz con nuestros blancos, tintos y rosados. Y esto todavía no centra mucho la cuestión, porque aunque la población sea ya menor, seguro que forma aún una turba demasiado variopinta. Eliminemos ahora a los turistas esporádicos (sus visiones no irían mucho más allá de la sangría), a los amantes interesados de la borrachera barata (¡olé!, ¡bravo!, etc.) y a los competidores (franceses e italianos nunca van a ser objetivos), quedémonos con la élite de los bebedores anglosajones, sabios, pudientes y desapasionados (aunque los gringos están cada día más suyos con la cosa de California), y hagámosles nuestra pregunta. Todavía son muchos, pero podemos escoger algún representante cualificado. Por ejemplo, Thomas Matthews, editor senior de la prestigiosa revista especializada Wine Spectator Magazine (www.winespectator.com), cuya opinión nos consta por escrito. ¿Cómo nos ve? Antes que nada, nos sigue viendo different por nuestras orgullosas tradiciones, que nos hacen resistir con nuestras uvas y estilos nativos a los estándares internacionales de chardonnays y cabernets, proporcionando así recompensas especiales al bebedor aventurero. ¿Y qué vinos prefiere? Los primeros en toda la gama de precios, los tintos de tempranillo, ya sean de Rioja, Ribera, Navarra o Toro; aunque señala también la aparición de mezclas con cabernet sauvignon, y la peculiaridad de las oscuras (obscure) variedades locales que dan carácter a otros vinos del Penedés, Priorato o Somontano. Destaca la clasificación de los vinos según sean sin crianza, de crianza, o reservas y grandes reservas. Los primeros le resultan ligeros y propios para consumo interno; entre los de en medio encuentra los tipos más valiosos; y teme que los grandes reservas, a pesar de recoger las mejores uvas de sus añadas, puedan llegar ya pasados para el gusto americano. A pesar de la declaración previa sobre los hábitos tradicionales, Matthews recuerda el orígen bordelés de los métodos riojanos de coupages y de crianza en barricas de roble, explicando la personalidad propia de sus vinos por la diferencia de las uvas y porque el roble suele ser americano. Expresamente menciona los nombres de CUNE, la Rioja Alta y Viña Tondonia, como ejemplos de riojas fieles a este estilo con vinos equilibrados y elegantes; los de Martínez Bujanda, Contino y Bretón, seguidores de un gusto más actual, con menos madera y más extracto; y a las bodegas más antiguas, Marqués de Riscal y Marqués de Murrieta, en armonía entre ambos polos. Los méritos de Rioja no le impiden declarar que en los últimos años encuentra más excitantes los tintos de la Ribera, impulsados por el clásico Vega Sicilia, y por el Tinto Pesquera del excéntrico visionario Alejandro Fernández. Ve también ejemplares notables en otras regiones, como los de Julián Chivite de Navarra, Mas La Plana de Penedés y Clos Mogador de Priorato, pero sobre todo ve riqueza escarbando entre la cantidad de tintos que se venden ¡bastante por debajo de los veinte dólares!. Los cavas catalanes le parecen cordiales y sinceros, aunque aconseja olvidarse de añadas y marcas especiales e ir directamente a los más normales. En cambio los vinos blancos no le merecen mucha confianza. Con ellos aciertas o la fastidias, teniendo mejores posibilidades con los de Rioja o Rueda de uva viura (la verdejo debe estar entre las variedades oscuras), o con algunos de Penedés o Galicia (albariños). No encuentra Matthews ninguna ventaja en la aclimatación de chardonnay ni de otras variedades foráneas. Por último, nuestro observador aconseja no subestimar el Jerez. Algo olvidados hoy, tras siglos de fama internacional, los generosos andaluces le impresionan con su enorme espectro. Secos finos y manzanillas, amontillados con sabores a nueces y miel y, de postre, esos vinos que parecen almíbar de ciruelas transformado en néctar, como el Oloroso Abocado Solera India de Osborne. Ahí queda eso. Pues eso, así nos ven. Manuel Gamella
30 oct 2015
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Multimedia: Disney: la animación por ordenador
Multimedia Disney: la animación por ordenador [Libros][Vinos][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- Desde hace muchas décadas, Disney nos regala con hermosas peliculas de dibujos animados. A lo largo de estas decadas se ha erigido como maestro en este arte sentando las bases respecto la tÈcnica y tecnología a emplear. Era cuestión de tiempo que emplease el ordenador a las técnicas de animación, produciendo varios largometrajes que hace nuestras delicias. Vamos a contar en esta articulo, no la crítica a la pelicula sino la trastienda de lo que conlleva una producción de este tipo. Fotograma versión para cine - Hablando de los saltamontes, Francis promete "¡Aplastarlos! Fotograma versión para vídeo - Se abrió el objetivo de la cámara para aumentar la altura del fotograma. Toy Story 2 Veamos las cifras y curiosidades que intervienen para realizar esta pelicula: En el proceso de generación de las imágenes, Pixar utilizó 120 servidores Sun Enterprise 4500 y discos de 4.5 terabytes de almacenamiento para la interpretación de gráficos. Cada uno de los servidores estaba dotado de 14 procesadores UltraSPARC II, lo que da un total global de 1.680 procesadores. El sistema operativo utilizado fue Solaris de Sun. Al trabajar en paralelo los procesadores de varios servidores sincronizados se logra reducir drásticamente el tiempo que lleva interpretar las imágenes, en comparación con el que necesita una supercomputadora de arquitectura vectorial. Por otra parte, la administración de la red es más sencilla que si se utilizara el mismo número de procesadores trabajando cada uno en una máquina separada. Fotograma versión para cine - La fiesta. Fotograma versión para vídeo - Fue remodelado moviendo la mano derecha de la hormiga al centro y reanimando sus movimientos. Téngase en cuenta que se trabajaba con resoluciones finales de 2.078 por 871 píxeles por imagen a 48 bits, lo que puede suponer hasta 10 Megabytes de información por cada archivo comprimido. Los objetos inanimados son a menudo los más impresionantes. La luz del sol que se filtra a través de las hojas de la hierba o la suave caída de una pluma son imágenes dotadas de una gran perfección. Pero quizá el efecto más asombroso se ha conseguido con el perro de Andy: cada uno de sus cuatro millones de pelos fue generado por separado, tanto el pelo en sí como su sombra, lo que permite obtener un gran realismo en los movimientos del animal. Otro efecto notable se obtiene con los extractos de la serie televisiva del vaquero de los años cincuenta. Para producir un auténtico aspecto retro, la animación fue generada en color, y luego convertida a vídeo en blanco y negro de NTSC, agregándole efectos de rasguños en la película, manchas, líneas de exploración y parásitos atmosféricos. Fotograma versión para cine - Atta, Flik y Dot despiden a los Insectos del Circo. Fotograma versión para vídeo - Se movió a Flik, Atta, Dot y la rama en la que estaban. Bichos una aventura en miniatura BICHOS: UNA AVENTURA EN MINIATURA fue hecha en formato 2.35:1 para la gran pantalla, con el fin ganar espectacularidad y naturalidad. Para el lanzamiento en formato VHS, los artistas de Pixar usaron las herramientas digitales de sus ordenadores para "remasterizar" las imágenes y produjeron la película en un formato 1.33:1. La totalidad de la película fue retocada, fotograma a fotograma, cuidando al detalle el trasladar los fotogramas del formato de la gran pantalla al formato de la televisión donde fue necesario acercar los personajes y accesorios. Más o menos la mitad de la película se volvió a pasar por el ordenador después de hacer los cambios en el campo de visión o movimientos de la cámara. Debajo puedes observar las diferencias entre la película de cine a la izquierda y el vídeo a la derecha. Rafael Pérez Ugena
30 oct 2015
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Jazz y más
Jazz y más [Vinos][Libros][Multimedia] Johann Sebastian Bach. Se cumple el 250 aniversario de este enorme músico (Eisenach, 1685-Leipzig, 1750), uno de los últimos barrocos y , para muchos el más grande compositor de la historia a pesar de no haber sido muy importante como evolucionador de la música. Recomiendo a los menos iniciados la escucha de alguna versión de sus seis Conciertos de Brandeburgo, por ejemplo la de la Akademie für Alte Musik de Berlin (estuche de 2 CD, Harmonía Mundi). Mis preferidos son el 2º y el 5º, aunque todos son estupendos. Para mayor profundidad, la gran obra Pasión según San Mateo, a ser posible en la emocionante versión de uno de los mejores directores del siglo XX: Otto Klemperer (estuche de 3 CD, sello EMI) dirigiendo el Coro y Orquesta Philarmonia y con grandes cantantes como la soprano Elizabeth Schwarzkoff, la contralto Christa Ludwig o el barítono Dietrich Fischer-Dieskau (que interpreta a Jesús), entre otros. Como anécdota, la viuda de Bach quedó en la miseria al morir éste. Su 5º hijo, Carl Philipp Emanuel Bach, protegió al más pequeño y decimoctavo, Johann Christian Bach, siendo ambos (hijos de distinta madre) dos grandes compositores del "estilo galante" –o rococó musical– que vendría después del barroco y antes del clasicismo vienés de Mozart, Haydn y el primer Beethoven. J. Christian protegió a Mozart y éste quiso proteger a Beethoven pero no pudo ser porque murió, así que Haydn enseñó a Beethoven. Angel Rubio. El guitarrista, compositor, arreglador y director de orquesta de jazz, asturiano residente en Madrid, nos ofrece en el CD "Jazz hondo" (sello NMP, tel. 91 356 95 81) un curioso ejemplo de eclecticismo musical, con mucho flamenco: interviene el joven y gran cantaor Paco del Pozo, máximo galardón en 197 en el famoso Concurso del Cante de las Minas de la Unión (Murcia); hay mucho jazz: a destacar, entre otros al gran saxofonista polaco Andrzej Olejniczak, residente en Bilbao ¡atención a su último CD: "Cycle Man"! (sello Satchmo Jazz), y también al batería José Vázquez "Roper", y al contrabajista Baldo Martínez. Se entremezclan diversas influencias: árabes, de la música clásica contemporánea, etc. Muy originales las composiciones y arreglos de Angel Rubio. No obstante, me hubiera gustado que en la "soleá" que interpretan se hubiese considerado el genuino ritmo de ese estilo, en lugar de sustituirlo por otra cosa, aunque la melodía está magistralmente interpretada por Paco del Pozo. Se notan en el CD diversas influencias, sobre todo de John Coltrane, tanto del anterior a 1965 como el del estilo "free jazz" que practicó en 1966 y 1967, antes de su muerte. Con menos protagonismo interviene en el CD el pianista Pedro Sarmiento un excelente improvisador que, al igual que el citado Baldo, o el mismo Angel, etc. Son auténticos músicos del siglo XXI. Otros CD’s de Jazz Mencionaré cuatro destacadísimos discos: "Convergence" del trompetista Dave Douglas (Soul Note), "Voice in the night" del saxofonista Charles Lloyd (ECM), "Requiem" del saxofonista Brandford Marsalis (Columbia) y el titulado "1 is not 1" del avanzadísimo pianista mallorquin Agustí Fernandez (Música Secreta). Libro La música como proceso histórico de su invención, por Adolfo Salazar (Fondo de Cultura Económica). Trata de la música, desde las culturas primitivas no europeas y europeas, hasta la música clásica de la primera mitad del siglo XX. Adolfo Salazar (Madrid, 1890-Méjico, 1958) fue un gran musicólogo, compositor y crítico de música en el diario El Sol entre 1918 y 1936. Desde 1939 vivió exilado en Méjico hasta su muerte. Fue discípulo de D. Manuel de Falla y sus diversos libros denotan la enorme ilustración, rigor y categoría de lo que es un auténtico entendido y sabio de la música. Mi modesto homenaje al recomendar este pequeño libro suyo. Juan José González
30 oct 2015
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Libros: El libro de BIT
Libros El libro de BIT [Vinos][Multimedia][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- El libro de BIT Sánchez, Enrique. El gol imposible. Colección Periscopio Nº 65. Edebé. ISBN 84-236-4771-4. Barcelona 1998. 219 pág. Muchas de las historias que leemos y oímos nos cuentan obsesiones, deseos llevados al último extremo, situaciones patológicas donde los protagonistas se ven implicados en un devenir de hechos que aunque a veces pueden anticipar, son incapaces de controlar. Detrás de grandes personajes reales e imaginarios suelen haber grandes obsesiones. La de Petrarca por Laura de Noves le dio la inspiración necesaria, durante veinte años, para escribir poemas que seguimos admirando. No hace mucho desde esta páginas recordábamos la obsesión por las ninfas de Huber, el protagonista en la Lolita de Nabokov. A poco que dediquemos unos minutos a pensar seremos capaces de encontrar ejemplos en cantidad y calidad. l gol imposible nos cuenta una historia sobre el mundo del fútbol. Javier Varela, un joven y extraordinario talento del Deportivo de A Coruña, alcanzó el cénit de su corta carrera ganando en un gran partido al Real Madrid. Aquel año el Depor no ganó el campeonato de Liga, ¡que magnífica ocasión perdió el autor de adelantarse con su escritura a acontecimientos recientes y sorprendentes!, porque Varela murió en accidente de circulación, camino de Oleiros, al termino del partido. Uno de sus admiradores, el periodista Regueiro, cree reconocerlo en Madrid y se despierta en él la curiosidad-obsesión por conocer la verdad del suceso. Regueiro y su mujer Marta podrían constituir un tandem de investigadores interesantes si nuestro compañero Enrique decide enfrentarlos a nuevos enigmas. La novela, que se lee con agrado, ha sido finalista del Premio Edebé de Literatura Juvenil y os recomendamos incluirla en vuestras lecturas. Guijarro, L. Redes ATM – Principios de interconexión y su aplicación. Ra-Ma. ISBN 84-7897-395-8. Madrid 2000. 155 pág. Las expectativas de llegar con ATM ( Asynchronous Transfer Mode – Modo de Transferencia Asíncrono ) a los puestos de trabajo de una red de área local se ha ido enfriando con el paso del tiempo, fundamentalmente por la rápida evolución que ha tenido Ethernet ( Fast y Giga ). Sin embargo, su amplia utilización en redes de área amplia y situaciones con altas demandas de calidad de servicio justifican una atención especial de los administradores de redes. En el libro monográfico de Luis Guijarro se sientan las bases para una adecuada comprensión de los conceptos y mecanismos necesarios para la puesta en marcha de redes ATM. Stuhrmann, J.C. Las mejores direcciones Internet 99. Marcombo Boixareau Editores. ISBN 84-267-1204-4. Barcelona 1999. 766 pág. Estos libros, dedicados a recopilar de manera crítica direcciones de servidores web en soporte tradicional, parecen inapropiados y una reminiscencia del pasado. Sin embargo su consulta nos descubre mundos no incorporados a los circuitos de localización de información impuestos por los buscadores tradicionales. Descubrimos, una vez más, que en Internet el bosque no deja ver los arboles. La orientación comercial de los buscadores hace que la investigación de contenidos nos de resultados fallidos y perdidas de tiempo en mas ocasiones de las que deseáramos. Y en proporcionar métodos que garanticen o mejoren los mecanismos existentes hay negocio... Caridad S, M. ( coord. ) La sociedad de la información. Política, tecnología e industria de los contenidos. Ed. Centro de Estudios Ramón Areces, S.A. ISBN 84-8004-406-3. Madrid 1999. 331 pág. Esta monografía realizada por los profesores de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III sintetiza los aspectos más relevantes de la sociedad de la información : sus políticas, infraestructura, tecnología y contenidos. OTROS LIBROS RECIBIDOS Davara, M. A. La protección de los intereses del consumidor ante los nuevos sistemas de comercio electrónico. Edición de CEACCU ( Confederación Española de Organizaciones de Amas de casa, Consumidores y Usuarios ). Dep. legal M-2.968-2000. Madrid. 236 pág. Bernardo González Palacios
30 oct 2015
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Vinos: Grandes (pero caros) vinos
Vinos Grandes (pero caros) vinos [Libros][Multimedia][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- Todavía hay clases (¿alguien lo dudaba?), aunque sea ahora el mercado quien impone unas diferencias que antes parecían bien establecidas por la alcurnia y la tradición. Todo esto viene a cuento del concurso para grandes vinos y bodegas montado por Sibaritas, suplemento de la revista Futuro (un futuro glorioso según parece). La cosa empezó por una generosa invitación a catar en el Palace los treinta y seis vinos concursantes, y otra al Casino de Madrid para la entrega de los premios al vino del año, la bodega del año, el vino revelación y la bodega del siglo, todo eso en España, se entiende. La lista de blancos, tintos, generosos y cavas era impresionante. Desde luego eran todos los que estaban, aunque sea imposible decir que estuvieran todos los que son. Para llegar a este evento se habían preseleccionado las cuarenta y tres marcas mejor puntuadas por guías y listas aparecidas en los medios de comunicación. Luego un jurado de treinta conocidos críticos y expertos retiró diez y añadió tres, formando así la lista definitiva que fue puntuada por cata ciega sobre muestras enviadas gratuitamente por las bodegas. Fallaron Pingus (Ribera del Duero), que al parecer no tenía ya botellas disponibles de su cosecha del 97, y de Valbuena 95 de Vega Sicilia (Ribera del Duero), cuyas muestras se consideraron defectuosas. Como estimación del regalo, el precio de compra de todas las muestras necesarias hubiera rondado el millón de pesetas. Resultados: Los nominados (como dirían en Hollywood) incluían ocho riojas, cinco navarros, cinco cavas, cinco riberas, tres jereces, dos prioratos, dos de la Conca de Barberá, un montilla-moriles, un valdeorras, un ribeiro, un penedés, y dos castellanos sin denominación. Diecinueve eran tintos, ocho blancos (dos de ellos dulces de moscatel), cinco cavas y cuatro generosos (dos pedro ximénez, un fino y un palo cortado). Las cosechas iban del 94 al 97 en los tintos y del 96 al 98 en los blancos. Y los ganadores fueron: Vino del año L’Ermita 97 (Priorato), bodega del año Fernando Remírez de Ganuza (Rioja), vino revelación Grans Muralles 97 (Conca de Barberá), bodega del siglo González Byass (Jerez). Curiosidades: Los cinco cavas quedaron al fondo de las calificaciones (¿comparaciones odiosas con el champagne?). Con más candidaturas que nadie, la Rioja no llegó a colocar sus vinos entre los doce primeros calificados. Los vinos generosos ocuparon buenos puestos (a partir del cuarto), pero sin llegar al éxito de otros concursos. Vega Sicilia compensó el fallo de sus Valbuenas con el tercer puesto del Alión 96, destacable además por su buena relación calidad/precio (relativamente, porque son unas 2.500 pesetas). La cata de degustación abierta en el Palace tuvo el pequeño defecto de que ya a media tarde se habían agotado las botellas de L’Ermita, Grans Muralles y Clos Mogador (Priorato), lo que no debió gustar mucho a los que tuvieron que pagar 4.000 pesetas por la entrada. Afortunadamente, tras convencer al representante de la importancia de mis críticas en el BIT, conseguí probar los restos escondidos de una botella de L’Ermita: un buen vino realmente, corpulento, complejo, especiado, pero ¡ay! a unas 25.000 pesetas la pieza. Como recompensa a la labia, pude catar fuera de concurso el Finca Dofí 98 de la misma bodega: muy rico aunque algo más áspero (unas 6.000 pesetas). Sorprende saber que el principal componente de estos vinos es la humilde uva garnacha. En blancos, muy sabroso el chardonnay navarro de Chivite Colección 125 o el ribeiro Casal de Meín, y muy interesantes los moscateles suaves, como el también navarro Ochoa. La entrega de premios fue fastuosa, con bellas bailarinas mostrando los vinos triunfadores y Pepe Peñín actuando de máximo oficiante para recordarnos, por si llegábamos a olvidarlo, que lo bueno se vende caro y que la mejora en calidad de nuestros vinos parece que hay que pagarla. Esto ya es nueva economía, dominada por inversores ansiosos que apuestan porque no pinche el globo de una demanda de vinos bien apañados pero desconocidos por lo general hasta ayer mismo. Me encontré en la fiesta a un viejo amigo, un emprendedor que descubrió este mundillo a partir de catas y cursillos organizados en mi tienda y que llegó a ser gerente de la Denominación de Origen de Ribera del Duero. Ahora acaba de dejar ese puesto para promover una nueva bodega, respaldada por un consorcio de accionistas que ha fichado en plan futbolístico al antiguo técnico de Vega Sicilia con objeto de elaborar, por ahora con materia prima comprada, un vino de reserva que se llamará Aalto, como el famoso arquitecto finlandés con el que quiere compartir la obsesión por el diseño exclusivo. Las primeras botellas no saldrán hasta el 2002, y sólo espero que mi amigo se acuerde entonces de mí y me invite a probar algo, porque no sé ya si mi bolsillo me permitirá pagarlo. Menos mal que aún quedan vinos decentes a precios un poco más asequibles, pero en cuestión de gollerías la curiosidad se nos ha puesto por las nubes. Manuel Gamella
30 oct 2015
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Multimedia
Multimedia [Libros][Vinos][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- El juego es la actividad que permite a los niños y niñas investigar y conocer el mundo que les rodea, los objetos, las personas, los animales, las plantas e incluso sus propias posibilidades y limitaciones. Es el instrumento que le capacita para ir progresivamente estructurando, comprendiendo y aprendiendo el mundo exterior. Estos conocimientos que adquiere a través del juego le dirigen a reestructurar los que ya posee e integrar en ellos los nuevos que adquiere. Jugando, el niño desarrolla su imaginación, el razonamiento, la observación, la asociación y comparación, su capacidad de comprensión y expresión contribuyendo así a su formación integral. A nadie se le escapa la importancia del juego en la infancia como elemento integrado en la sociedad y de desarrollo personal. Por ende, estamos empezando a ver la informática en nuestros hogares y en nuestras escuelas como algo cotidiano y los niños acceden a ella a edades cada vez más tempranas. Este extraordinario aumento en el uso de la informática y sus aplicaciones nos ha llevado a muchos profesionales a preguntarnos a qué edad se debe introducir a los niños pequeños, ya que los niños actualmente asumen el desarrollo tecnológico y lo incorporan rápidamente tanto a su forma de aprender como a sus juegos. El uso de la nueva tecnología y en particular de la informática se está convirtiendo en algo cotidiano alrededor del mundo. Afecta fuertemente nuestras vidas desde cómo trabajamos hasta cómo jugamos o aprendemos. ¿Qué se puede y debe conseguir mediante esta tecnología? Las nuevas tecnologías ofrecen al niño una gran variedad de juegos y alternativas Desde finales de los años ochenta los juegos electrónicos han invadido el mercado. El éxito masivo de los juegos electrónicos se podría explicar en función de varias vertientes. Indudablemente constituye una importante forma de ocio en nuestra sociedad, y está estrechamente relacionada con el desarrollo tecnológico que estamos viviendo. Además, debemos tener en cuenta el componente de carácter psicológico que explicarla el gran atractivo que ejercen los juegos electrónicos sobre sus usuarios, puesto que principalmente lo que determina su éxito viene a ser común a la mayoría de estos. Pues bien, cualquier forma de comportamiento se caracteriza por la consecución de una serie de metas, que en Psicología del aprendizaje se denominan Reforzadores. Así pues, esta forma de juego plantea unos reforzadores que pueden explicar su introducción masiva dentro de los hábitos lúdicos de muchos jóvenes y niños. La mayoría de estos juegos, además de tener una meta clara, conectan con las expectativas del jugador, incluyen diferentes niveles de dificultad, lo que hace que aumente la motivación, y permiten un feedback que resulta fundamental en la adquisición de aprendizajes complejos, puesto que todas las acciones se siguen de inmediato de una consecuencia o existe un sistema de puntos que ayuda a saber si se ha actuado correctamente o no. Si además incluyen información oculta que se revelará progresivamente al jugador, o emplean elementos de fantasía con audio y video, el interés aumenta, del mismo modo que lo hacen los reforzadores que mantienen la atracción sobre esta forma de ocio. Evidentemente, ésta como cualquier otra actividad, puede resultar perniciosa si se lleva hasta sus últimas consecuencias; pero en muchas ocasiones una actitud negativa proviene del desconocimiento que se posee de estos juegos y de una experiencia escasa o nula en informática, unido a la información sensacionalista y poco objetiva que en muchas ocasiones poseen algunos sectores de la opinión pública. Sin embargo estos juegos pueden proporcionar un sentido de control y constituir una forma de aprendizaje y de entrenamiento para futuras actividades. Es más, estos juegos pueden promover y desarrollar la coordinación óculo-manual y enseñar habilidades específicas de visualización, matemáticas y lenguaje. Los niños pueden adquirir también estrategias para "aprender a aprender" y aplicarlas en materias de estudio e iniciarse en los requisitos de la informática. Los niños que utilizan la informática a una edad temprana tienen la ventaja de crecer con la tecnología y usarla para su provecho a lo largo de su vida. Un aspecto muy importante que debemos resaltar en estos juegos es que facilitan una interacción con los adultos difícil de conseguir con otras actividades o juegos de este tipo. Se parte de la base de que el niño necesita la ayuda del adulto en muchas ocasiones y se especifican tareas que pueden hacer mientras y después del juego, lo que le permite al adulto interaccionar con el niño, explicarle dudas, ampliar sus conocimientos comentándole curiosidades o pasar un rato agradable, y al niño le permite saber qué es la interacción social y las actividades que requieren el trabajo con otras personas. La importancia de las relaciones basándolas en el desarrollo infantil y su influencia en la personalidad y la socialización del niño o niña han sido objetos de estudio durante décadas. En ellos se ha destacado el papel de los padres y madres como agente socializador y representantes de la cultura y de la determinación psicológica y social de sus hijos. Las relaciones que se establecen entre los distintos miembros que integran una familia se convierte en un sistema natural de aprendizaje de conceptos y actitudes que de forma permanente refuerza y motiva los logros infantiles. El juego puede servir para ampliar el campo de acción de las relaciones padres y madres hijo. El juego une a niños y niñas con los adultos. Jugar equivale a conocerse mejor, a dialogar y crear lazos más entrañables. Tengamos siempre presente que el mejor juguete para el niño o niña, e imprescindible hoy en día, son los adultos y sus juegos. Al jugar con tu hijo estimularás su iniciativa y le abrirás la puerta de su imaginación creadora. Es el mejor medio de conocer a tu hijo y que él te conozca, es el mejor regalo que puedes hacerle y a la vez será una gran forma de educar. Sin embargo también existe el otro lado, el lado oscuro, aquel que se crea con el abuso en el empleo o la falta de madurez en el niño o niña para entender el proposito del juego o discernir entre realidad y ficción. En la mente de todos tenemos los juegos e rol o la acción de Parlamentarios italianos que piden la retirada de Pokémon tras la muerte de un niño o este otro tipo de noticias: Un niño, ingresado tras sufrir epilepsia por exceso de videojuegos pues durante toda la mañana, sus ojos absorbieron un cóctel de imágenes, luces, fuertes sonidos... Hasta que cayó al suelo agitándose, con baba por la boca, presa de una crisis epiléptica. La conclusión final es que los juegos electrónicos o informáticos no son ni buenos ni malos, depende del uso, o abuso, que de ellos se realice. Y naturalmente hablamos de buenos juegos, aquellos que despiertan el interés o motivan alguna faceta humana, artística o científica, no aquellos que potencian valores éticos de dudosa valía. Rafael Pérez Ugena
30 oct 2015
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Jazz y más
Jazz y más [Vinos][Libros][Multimedia] Roscoe Mitchell , compositor, saxofonista y flautista norteamericano (Chicago, 1940), es uno de los mejores músicos del mundo en la actualidad, y no sólo de jazz, ya que lo que compone y ejecuta suele estar fuertemente influido por la música clásica contemporánea. Maestro del "free-jazz", también interpreta a veces música tonal que es más comprensible por la generalidad del público. La música atonal, sin embargo, al parecer se almacena en otra parte del cerebro, y eso contribuye al inicial rechazo del oyente no acostumbrado. Hace muchos años estuve escuchando varios meses la "sinfonía Opus 25" compuesta en 1928 por Anton Webern, hasta que me entró y disfruté con esa música doblecafónica o serial a la que me acostumbré, lo mismo que me paró con muchas de las asignaturas que estudié para hacerme Ingeniero de Telecomunicación. Roscoe Mitchell estuvo influenciado por los saxofonistas Ornette Coleman y Wayne Shorter, entre otros músicos, y fue miembro fundamental del famoso quinteto "Art Ensemble of Chicago", hoy inexistente, al haber fallecido hace unos meses el gran trompetista Lester Bowie. Roscoe ha tenido y tiene otros grupos y ha colaborado con músicos diversos de primera fila de jazz de vanguardia como el pianista Richard Abrams, los trombonistas, Gracham Moncur III y George Lewis, el baterista Sunny Murray, los saxofonistas Anthony Braxton y Henry Threadgill, etc. Aparte de los numerosos discos con el Art Ensemble of Chicago (cada vez me gusta más su baterista: Don Moye) se pueden encontrar otros a su nombre. En 1999 se editó un CD titulado "Nine to Get Ready" (ECM – Nuevos Medios) en el que intervienen tocando en los mismos números, dos pianista, dos contrabajistas y dos baterías simultáneamente. La formación recuerda al doble cuarteto del saxofonista Ornette Coleman en el célebre disco "Free – Jazz" de 1960 que dio nombre a un nuevo estilo. En este CD de Rocoe también tocan el trombonista George Lewis (no confundir con el antiguo clarinetista de estilo Nueva Orleans del mismo nombre) y el trompetista Hugh Ragin. El CD fue recientemente presentado en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid con un concierto en el que participó Roscoe con doble trío. Allí hubo música atonal y tonal, free jazz y bop al igual que en el disco. Recuerdo que el baterista madrileño Carlos González (también conocido como "Carlangas" o "Sir Charles"), una de las máximas autoridades de jazz en España, comentó que durante sus numerosos años de afición este concierto había sido quizás el que mayor intensidad emocional le había producido. María Escribano. De esta importante compositora española se editó en 1996 un CD titulado "Sortilegio" interpretado por la gran pianista, sabia de la música y presentadora de un importante espacio en Radio Clásica, AnaVega – Toscano; colaborando en dos números la sin par cantante Fátima Miranda y el singular y el singular compositor, e intérprete de campanas, Llorenç Barber. Veo esta música como un auténtico y "roussoniano" intento de volver a la naturaleza pero con gran categoría no como un alto porcentaje de esa música catalogada como "New Age"", estilo en el que tanto abunda una música pobre, pretendídamente de alta calidad sin tenerla, engañando a principiantes que creen a menudo que están escuchando algo fuera de serie. La música de María Escribano, siendo internacional tiene "sello español". En uno de los temas, aparece el ritmo de los tientos andaluces, etc. En el cuarto número; "Solar"; se alían el piano y la electroacústica: un logradísimo tema con auténtica música de altura de hoy; como los titulados Sortilegio I y II. El CD está editado con la colaboración del "Consell Insular de Mallorca" y producido por Unió Músics (Telf. 971516501). LIBRO Aprende tu solo Jazz, por Rodney Dale, Ediciones Pirámide, (1999, 239 páginas). Nos describe la historia del jazz llegando incluso a tratar hasta la figura del vanguardista Ornette Coleman. Dedica otra parte a los instrumentos del jazz, y una tercera - y muy importante para los estudiantes de música - dedicada a las notaciones técnicas musicales en el jazz. Añade un apéndice con el año de nacimiento (y muerte, en su caso) de músicos destacados. Como anécdota el libro nos recuerda que el año de nacimiento de Louis Armstrong fue 1901 y no 1900 como se ha creído: Ya lo decía "Dictionaire du Jazz" editado en París por R. Laffon en 1994. Juan José González
30 oct 2015
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Libros: El libro de BIT
Libros El libro de BIT [Vinos][Multimedia] -------------------------------------------------------------------------------- Universitarios de hoy No ha sido costumbre de BIT publicar relatos literarios. Si se han publicado, con distintas excusas y motivos, fábulas moralizadoras y ejemplarizantes. Pero las malas costumbres estan para romperse. Estas páginas quedarán periódicamente abiertas a vuestra imaginación. Incluimos en este número un relato corto de nuestro compañero Enrique Sánchez. Carmen, es decir, mi esposa, y yo coincidimos en el mismo trabajo durante una buena temporada. Ambos realizamos nuestras tesis doctorales en un laboratorio de la Escuela de Telecomunicación de la Politécnica de Madrid. Trabajamos juntos, aunque en temas de investigación distintos, desde mediados de 1978 hasta principios de 1983. Luego, ella se convirtió en profesora den la Facultad de Físicas de la Complutense, mientras yo terminaba mi tesis y, después, en septiembre de 1984, me incorporaba a un Instituto oficial. Por aquella época, los dos teníamos muy claro que nunca más volveríamos a coincidir en el mismo trabajo. Pero, las cosas de la vida, el caso es que en 1990 nos trasladamos a vivir a Vigo, con nuestros tres hijos, y volvimos a coincidir, esta vez como profesores de la Escuela de Telecomunicación de esa ciudad. Había muchas diferencias entre los que habíamos hecho antes y lo que íbamos a hacer en Vigo. Pero al margen de ellas, Carmen jugaba con una ventaja importante. Ella lleva ejerciendo como profesora universitaria varios años. Por el contrario, para mí era la primera oportunidad en la que tenía que preparar una asignatura y contársela a los alumnos que se habían matriculado en ella. Por una de esas casualidades que siempre ocurren, a Carmen le tocó dar clases en primero y segundo de carrera, mientras que a mí e correspondía una asignatura del último año. En lo relativo a mí, eso supuso una ventaja importante; a fin de cuentas, los alumnos de quinto tenían veintitrés años como mínimo, y ello implicaba que estaban en posesión de un grado de madurez importante. Aunque sólo fuera porque los profesores de los cursos inferiores habían contribuido en gran medida a que los estudiantes adquiriesen esa madurez. Así que me incorporé a la docencia universitaria sin mayores dificultades. En cambio, Carmen parecía sufrir una especie de trauma. Lo que ocurría era que ella siempre había dado clase en los cursos superiores de la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid, y ahora se veía obligada a lidiar con alumnos de menos edad. De ese modo, y aunque pueda parecer paradójico, al final resultaba que el cambio había sido más fácil para mí que para ella, cuando era Carmen quien había insistido en que tal cambio se produjera. Cuando hablábamos del tema, a medida que se desarrollaba el curso 1990-1991, daba la impresión de que éramos incapaces de entendernos. Carmen se maravillaba de lo rápido que me había adaptado a la rutina de las clases, pesar de que yo siempre había insistido en que no me gustaba la docencia. Y a mí me sorprendía que ella, con toda su experiencia anterior, llegara a casa muchas tardes con la moral por los suelos. -Es que tú no sabes cómo son los chavales de dieciocho años recién salidos del instituto. David, no sabes lo que es eso –me decía, mientras yo la escuchaba incrédulo. Tuve ocasión de saberlo años más tarde. Fue como consecuencia de una reestructuración de tareas en el departamento en el que ambos estábamos integrados. Yo debía seguir con mi asignatura de quinto, pero también estaba obligado a echar una mano en una de primero. Y, diez días después de empezar las clases, ya entendía perfectamente lo que mi esposa había sido incapaz de explicarme durante cuatro o cinco años. Sobre todo, porque cada semana tenía ocasión de ver el contraste entre los alumnos de quinto y los de primero. Aquéllos eran pocos (apenas veinte o veinticinco seguían mis clases), en tanto que los segundos eran excesivamente numerosos (casi cien en cada sesión). Los de quinto, atendieran o no, se interesaban por la asignatura. Bien al acabar mi exposición, bien en mi despacho, me planteaban sus dudas y me sugerían cómo hacer más interesantes o más prácticas mis clases. Es más, no era raro que, tras las preguntas que se referían concretamente a la materia que yo impartía, la conversación derivase hacia sus planes para cuando terminasen la carrera, o las posibilidades de empleo de los ingenieros de telecomunicación. En más de una ocasión me sorprendió algún estudiante que apenas aparecía por clase o que, cuando lo hacía, estaba dormido mientras yo hablaba comentándome, con la mayor sensatez del mundo, algún aspecto que yo había explicado o queriendo saber más detalles acerca de lo que había dicho en el aula. Además, me trataban de tú, lo cual no dejaba de suponer un cierto alivio para una persona como yo, que rondaba los cuarenta años. Los alumnos de primero constituían otro mundo. Me trataban de usted, tanto en clase como en las raras ocasiones en que venían a mi despacho a preguntar dudas, pese a mi insistencia en que me apearan aquel formulismo. Además, y pese al usted, muchos se burlaban de mí y me sacaban defectos. Bueno, no me quejo de eso especialmente, porque en ese aspecto se portaban exactamente igual con los profesores que les daban otras asignaturas. Lo que me fastidiaban era su actitud en clase. No se dormían como los de quinto. Pero su estrategia me daba cien patadas. Los mejores no paraban de escribir todo lo que yo decía de palabra o escribía en la pizarra. Y eso a pesar de que les había advertido de que era preferible que me atendiesen, porque, si querían algo por escrito, ya lo tenían en los apuntes que mis compañeros y yo les habíamos preparado, o, sobre todo, en una multitud de libros escritos por distintos autores, que explicaban la materia de forma maravillosa. Era igual; ellos tomaban notas sin parar, cometiendo cien mil errores por culpa de su apresuramiento, cundo podían leer lo mismo, y mejor explicado, en nuestros apuntes o en aquellos libros. Los otros hacían poco más o menos igual que los buenos, pero, además, añadían otras características particulares. Tomaban apuntes a ratos, pero la mayor parte del tiempo la dedicaban a hablar con sus compañeros de banco, a morrearse con la persona del otro sexo más próxima, a escuchar música a través de auriculares, o a buscar cualquier cosa del profesor de la que pudieran reírse. Vista aquella actitud, en los primeros momentos traté de contemporizar. Insistí una y otra vez en que no era necesario que tomaran apuntes, o tan siquiera que asistieran a clases; a fin de cuentas, ni yo ni mis compañeros pasábamos lista de los presentes en el aula. También recalqué que, si se iba a clase, era para atender, no parar dedicarse a las múltiples actividades a las que se entregaban mis alumnos (y eso que los teléfonos móviles todavía no estaban tan de moda como ahora). Pero todo era inútil; mis advertencias caían en saco roto, y yo me desesperaba a cada día que pasaba. -¡No lo entiendo, Carmen, no lo entiendo! –le decía a mi esposa, por la noche, en casa, cuando lo que sí empezaba a comprender era el desaliento de ella-. Les dices a los alumnos de quinto que no es necesario que vayan a clase, que lo tienen todo en los apuntes o en los libros, y no te aparece ninguno. Es más, los que te van no te dan la lata, y, o se duermen, o escuchan atentamente. Los de primero escriben como cosacos, no se enteran de nada, y te vuelven loco con mil y una estupideces. Creo que eso se lo dije a Carmen, un día tras acabar de corregir un examen final de la asignatura de quinto. Yo era generoso para corregir, pero sólo en al frontera entre el suspenso y el aprobado. Ahí, en caso de duda, me inclinaba por el alumno. Pero lo que no hacía era regalar notables o sobresalientes. Con exámenes dudosos de ese tipo, yo me inclinaba por calificación más baja. En otras palabras, si no sabía a qué carta quedarme entre un suspenso y un aprobado, me inclinaba indefectiblemente por lo segundo; si la disyuntiva era entre un aprobado y un notable, o entre un notable y un sobresaliente, el estudiante se quedaba con la nota inferior. Entre condenar y premiar a alguien en situaciones dudosas, mi criterio variaba radicalmente dependiendo del riesgo para el alumno. Resultaba que, en aquella ocasión, yo acababa de otorgar la primera matrícula de honor en mi asignatura de quinto. Y le correspondía, precisamente, a una chica que no había aparecido por clase en todo el curso. Pero su examen era impecable. Ni mirándolo con lupa podía encontrar un fallo que pudiera ponerme en dudas acerca de la matrícula. Y aquello hacía más patente el contraste con lo que ocurría en primero. Lo grave del asunto era que se suponía que teníamos en nuestras manos a los mejores alumnos de Galicia. Por lo que fuera, se había corrido la voz de que la carrera de Ingeniero de Telecomunicación era especialmente difícil, y eran pocos los que aspiraban a ingresar en nuestra Escuela. Cuando nuestro cupo de entrada era de doscientos alumnos por años, había veces que quedaban varias plazas sin cubrir. Y ello pese a que las perspectivas de empleo para los ingenieros de telecomunicación crecían cada vez más. Pero se suponía que éramos muy duros y eso retraía a los estudiantes que superaban la selectividad. No voy a hablar ahora de eso; sólo quiero recalcar que parecía que llegaban a nuestra Escuela los mejores alumnos de los institutos y colegios privados de Galicia. ¡Pues si ésos eran los mejores...! Carmen, otros profesores y el que suscribe estas líneas ya habíamos discutido hasta la extenuación sobre el tema. ¿Por qué era tan difícil dar clase en primer curso? Apuntamos un millón de soluciones y ninguna nos convenció. Al final lo mejor que pudimos hacer fue separar el problema en distintos aspectos. Uno de ellos era, naturalmente, el relativo a la actitud. Podíamos culpar a los profesores de Enseñanza Media; a la permisividad, que se estaba convirtiendo en algo habitual entre los padres; al gobierno, por sus leyes educativas; o a Perico el de los Palotes. Daba igual, la actitud era la que era y teníamos que adaptarnos a ella. Otra clave la aportaron mis hijos. Carmen y yo tenemos la costumbre de comentar muchas cosas en familia; eso suscita en ocasiones discusiones apasionadas. Una de las más movidas fue la relativa al planteamiento de los exámenes. No voy a hablar de lo que dijeron mis hijos pequeños, todavía en enseñanza primaria. Pero Ana, ya en el instituto, se escandalizó cuando su madre y yo aseguramos que los exámenes en la Universidad no son para preguntar un tema determinado, sino para comprobar si un alumno, a partir de los que se le ha explicado, es capaz de razonar sobre una situación nueva. -¡Pero eso no es justo!- estalló Ana. O sea, que uno estudia y estudia, y luego resulta que vosotros vais y le preguntáis por cosas que no le habéis dado. -Pero Ana- intentó explicar Carmen.-, de eso se trata precisamente. Bueno, al menos en ingeniería la cosa no es que te sepas de memoria el puente de Rande, que ya está construido, sino que tengas la capacidad de hacer otro puente en otro sitio. ¿No lo entiendes? No, Ana no lo entendía. A ella tenían que ponerle en un examen los mismos problemas que le habían explicado en clase. Carmen y yo, aterrorizados ante semejante razonamiento, aportamos nuevos elementos a la discusión que se estaba prolongando indefinidamente entre los profesores de la Escuela de Telecomunicación de la Universidad de Vigo. En lo que tocaba a la asignatura de primero que yo impartía en colaboración con otro compañero, la brutal observación de Ana nos llevó a plantear un tipo diferente de exámenes. Evidentemente, no íbamos a pedir a los alumnos que nos repitieran, con pelos y señales, un tema, cualquier tema. Pero podíamos intentar otra estrategia. Mi compañero aceptó mi idea, y así empezamos a diseñar nuestros problemas de examen, no para que los alumnos obtuvieran la respuesta final de golpe, sino como el resultado de una serie de pasos encadenados. El nuevo planteamiento de los exámenes de nuestra asignatura pareció funcionar durante un par de años. De hecho, nuestro porcentaje de aprobados fue tal que llegamos a deshacernos de la bolsa de suspensos que habíamos acumulado en los cursos pasados. Nos encontramos con que, si entraban doscientos alumnos en la Escuela, nosotros éramos capaces de aprobar a doscientos cincuenta por curso. Es decir, nos sacábamos de encima a una buena parte de los que habían quedado atascados en ella en cursos anteriores. Y, a continuación, llegó el desastre. En un examen idéntico al que habíamos puesto hacía unos pocos meses, resultó que el porcentaje de aprobados no llegó al treinta por ciento, cuando habíamos estado moviéndonos en cifras del cincuenta y sesenta por ciento. ¿Qué había ocurrido? Bien, mi compañero y yo seguimos dándole vueltas al asunto. Y no encontramos ninguna respuesta. Voy a contarles algo de ese examen, a ver si a ustedes se les ocurre algo. Había un problema en el que pasaban cosas en diversos instantes de tiempo. Los instantes que a nosotros nos interesaban eran cien milisegundos, un segundo y cien segundos. Pues bien, un porcentaje importante de alumnos indicó en sus respuestas que cien milisegundos eran menores que cero( es decir, que se trataba de un tiempo negativo) y que, por consiguiente, problema carecía de solución. En otro problema se daba una serie de datos y se preguntaba por el valor de uno que faltaba. Lo había preparado yo, y casi podría decir que estaba dispuesto a encontrarme con cualquier cosa a la hora de corregir. Un estudiante llenó seis páginas de cálculos (lo sé, por que yo lo corregí) y concluyó con esta frase: "lo siento profe, pero no puedo calcular lo que se me pide porque me falta ese dato". Por si sirve de algo, añadiré que el alumno en cuestión era repetidor y que había asistido a todas mis clases del año, el segundo que él cursaba la asignatura. No voy a seguir. Mi compañero y yo seguimos preguntándonos si hemos corregido un examen o si hemos sufrido una pesadilla. Pero eso no es lo peor. Cuando le conté estas cosas a mi esposa, Carmen se limitó a sonreír irónicamente y a preguntarme si no me acordaba de lo que me había dicho hacía unos años (tiene una memoria de elefante y a veces la odio por eso). -Es que tú no sabes cómo son los chavales de dieciocho años recién salidos del Instituto. David, no sabes lo que es eso. ¿Fue eso lo que te dije o no? Enrique Sánchez
30 oct 2015