Artículo BIT
Carta del Decano-Presidente del COIT
Estimados colegiados, Coincidiréis conmigo que estos dos últimos años se han convertido en uno de los periodos de transformaciones más intensos de las últimas décadas. En este periodo, se han desencadenado cambios que hace unos años nos hubieran parecido delirios de ciencia ficción. La mayor parte de estos se deben a las enormes tensiones subyacentes que suelen acumular los periodos de estabilidad, poco proclives a realizar reformas y generalmente más propicios a extender las condiciones de comodidad y bonanza más allá de lo razonable. También han emergido algunas fuerzas poderosas nacidas como consecuencia de la potencia transformadora de las nuevas tecnologías, principalmente TIC, y que han roto barreras tanto geográficas como temporales, derribando un modelo más adaptado a cambios incrementales que a las profundas transformaciones por ellas desencadenadas. No pretendo realizar una visión crítica de nuestro pasado más reciente, ni extraer lecciones que nos permitieran evitar en el futuro los errores cometidos hasta ahora. Siendo muchas las voces que desde diferentes tribunas públicas participan en este debate, cabe adivinar dos líneas claras perfectamente confrontadas, sobre las que diferentes opciones políticas están construyendo su discurso. Aunque pareciera a primera vista que cada una de estas líneas se acopla en lo fundamental con una de las dos alternativas políticas principales, la realidad es mucho más compleja. Una de estas líneas establece básicamente como deseablemente inmutables y permanentes el conjunto de condiciones vigentes durante este periodo de estabilidad, especialmente aquellas que se habían alcanzado tanto en lo laboral, como en lo mercantil y en el reparto de tareas entre las instituciones públicas y privadas. Ignorando, por una parte, las tensiones acumuladas por la falta, o al menos la parsimonia en la adopción de cambios adaptadores, esta corriente tampoco prestó atención al tsunami social y económico que suponía la ruptura de barreras comerciales, las nuevas realidades en la fabricación de bienes y provisión de servicios, las aplicaciones basadas en redes o la emergencia de nuevas empresas y países con una potencia insospechada. La otra, pretende realizar una serie de cambios que cree profundos, pero que en realidad son circunstanciales y sobre todo responden a coyunturas básicamente de tesorería. Por supuesto, esto es una generalización, pero puede resumir el debate existente en nuestro país en lo referente a los modelos económicos. Nadie que haya gestionado una empresa puede ignorar la importancia decisiva de la falta de liquidez. Pero ningún manual recomienda que la gestión de la tesorería marque a medio plazo la estrategia principal. Este principio es de alcance general. Y si bien la negación de la realidad para evitar adoptar cambios dolorosos se convierte en irresponsabilidad, tampoco privilegiar las medidas de recorte de gastos garantiza que se adopten las mejores soluciones a largo plazo. En este sentido el Colegio, que se encuentra inmerso también en un escenario rápidamente cambiante, vuelca todos sus esfuerzos en mantener como sus claves esenciales las tres líneas maestras que consideramos su razón de ser y a la vez adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones de contorno. Carta del Decano-Presidente del COIT Eugenio Fontán Decano-Presidente del COIT La primera de estas claves es el mantenerse como un actor de primer nivel en nuestro sector, manteniendo e intensificando las relaciones con todos sus componentes y aportando nuestras contribuciones en cuantos ámbitos sea necesario. Por este motivo, la veintena larga de grupos de trabajo se encuentran a pleno rendimiento y no dejan de realizar aportaciones en este sentido. Otra de las claves es nuestro papel como institución pública al servicio de la administración, principalmente de la Administración Central del Estado. Seguimos en estrecho contacto con ella, no solo con la SETSI, sino con todas aquellas instituciones que consideramos relevantes para nuestro ecosistema, como las relacionadas con la seguridad y defensa, educación, competitividad o fomento. A todas ellas les ofrecemos nuestra capacidad de identificación de oportunidades y riesgos, nuestro análisis y nuestras sugerencias. Siempre desde el respeto y la voluntad de servicio público. Una prioridad especialmente necesaria es la de ampliar nuestra base de colegiados y especialmente el proyectar nuestro punto de vista a los jóvenes recién incorporados al mercado profesional. Es quizá esta la más necesaria, dado que se orienta a personas individuales, con nombre y apellidos, únicas y merecedoras todas y cada una de ellas del cariño, apoyo y orientación de su Colegio. Además es la única fórmula para ampliar nuestro perímetro de acción y obtener un alcance multiplicador para nuestro proyecto mientras se revitaliza la institución que temporalmente nos ha tocado dirigir. Los jóvenes son el futuro de España, de nuestro sector y desde luego del Colegio. Para desarrollar todas estas líneas estratégicas es necesaria la más amplia colaboración. Solo con las aportaciones de un colectivo numeroso, comprometido y contento de colaborar es posible alcanzar los retos que nos hemos propuesto. A lo largo de los próximos números, incluyendo éste, tendréis ocasión de comprobar la seriedad de nuestro compromiso con cada una de las tres líneas mencionadas, la profundidad de nuestros objetivos y la necesidad de compartirlos con todos vosotros. Hace unos días en el I Encuentro de jóvenes colegiados #joventeleco, tuvimos ocasión de trabajar juntos más de 300 compañeros. Quiero anticiparos en esta carta las dos conclusiones más importantes del Congreso: el colectivo de los jóvenes ingenieros y su entorno de desarrollo profesional es, a largo plazo, lo más importante para nuestro Colegio y debe formar parte del núcleo esencial de nuestra responsabilidad y línea de actuación; en segundo, es prioritario fomentar la participación activa de todos los ingenieros y sobre todo de los más jóvenes, principalmente a través de las redes sociales, ampliando en la medida de lo posible los temas de discusión y las áreas de trabajo y rompiendo definitivamente las barreras geográficas y de edad que hasta ahora encajonaban y limitaban una adecuada participación. Quiero, como Decano-Presidente y en nombre de mis compañeros de Junta, añadir que este Congreso y el trabajo en él realizado han supuesto un hito para el Colegio y que nos comprometemos a profundizar y a desarrollar sus conclusiones y mantener el excelente clima que allí se creó. Un abrazo, EUGENIO FONTÁN
30 oct 2015