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Bolonia, muchas cosas en juego
Bolonia, muchas cosas en juego En 1999, los ministros europeos de educación firmaron una declaración en Bolonia, según la cual todos los países debían adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior, estableciéndose dos niveles de formación, además del doctorado. Pasados casi ocho años, con propuestas divergentes y, en algunos casos, incluso opuestas, el mundo profesional contempla con preocupación las consecuencias de este proceso, pues se trata de una cuestión que desborda el entorno académico, que condicionará el futuro de las profesiones, los conocimientos de nuestros ingenieros y la competitividad de España en el concierto internacional. Frente a la necesidad de, al menos, 5 años lectivos para ejercer la abogacía, la arquitectura o la medicina en España, la última propuesta del Ministerio de Educación y Ciencia sugería la existencia de un único nivel de ingeniero, que estaría en los estudios de Grado, con 240 créditos, que equivalen a tres años lectivos y otro dedicado al proyecto fin de carrera, prácticas en empresas, etc., grado en el que se depositarían las atribuciones profesionales de cada rama de conocimiento. Según se proponía, sería este el perfil de ingeniero para nuestro país, dejándose los estudios de Master, sin concretar todavía, para especializaciones en el conocimiento. Propuesta que significaría la desaparición de esa ingeniería actual que ha venido gozando del prestigio y el reconocimiento allá donde hayan ido a trabajar sus profesionales. Tal posibilidad generó una lógica e inevitable alarma en las diferentes ramas de la ingeniería española, unidas frente a lo que sería una más que posible disminución de conocimientos y capacidades de nuestros ingenieros del futuro. Tan contundente respuesta de la ingeniería hizo rectificar al Ministerio de Educación y Ciencia, que ha creado un grupo de trabajo, con la participación de los afectados, para buscar la mejor solución para el futuro. La adaptación permanente a las nuevas demandas que plantea el desarrollo tecnológico, así como la necesidad de garantizar las mejores infraestructuras, la defensa del medioambiente, la seguridad industrial o la innovación en redes y servicios, requiere de profesionales capaces de gestionar realidades complejas, formados para ello. El fuerte dinamismo de recuperación experimentado por nuestro país en la última década ha sido posible por la existencia de empresas capaces, y, de forma especial, por la presencia de profesionales preparados. Ingenieros preparados con los dos niveles de conocimientos que se están asumiendo en Europa, con un nivel superior con periodos de formación entre cinco y seis años, como en Francia, Alemania, el Reino Unido, Suecia, Italia, Holanda, Finlandia, Portugal….., camino que debe seguir España. Bolonia no puede ser, en absoluto, un proceso de convergencia hacia una única titulación, sino un reconocimiento de las cada vez mayores exigencias en el campo de la ingeniería. Conscientes de ello, y consecuente con su compromiso con la sociedad, nuestro Colegio, unido a los demás Colegios de Ingeniería Superior de nuestro país, tratará de evitar, utilizando los mecanismos democráticos adecuados, lo que en estos momentos se presenta como una gravísima equivocación en el diseño de nuestra futura educación universitaria.
30 oct 2015
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El debate en torno a las Redes de Nueva Generación
stamos en un momento crucial para el desarrollo de la nueva generación de redes (NGN), la generación que llevará la fibra óptica hasta los hogares (FTTH). Ya se está llegando al límite de uso de las redes basadas en el par de cobre, que, gracias al ADSL, están alargando su “defunción” y viviendo una época de gloria. Ahora, para que no se queden obsoletas las infraestructuras, es obligado desarrollar nuevas redes, con capacidad suficiente para soportar la demanda de ancho de banda y calidad de servicio que las nuevas aplicaciones multimedia demandan. Servicios como la televisión sobre IP, la televisión de alta definición, el vídeo bajo demanda, los juegos en la red, o los servicios avanzados para las empresas, dan una nueva dimensión a los requisitos de los usuarios, que, por ahora, sólo demandan un acceso de banda ancha de unos pocos Mbit/s, pero que, en un futuro muy próximo, necesitarán órdenes de magnitud muy superiores y garantías de calidad de servicio suficientes. El despliegue de las nuevas redes representa una nueva oportunidad para el sector, pero requiere de grandes inversiones, algo que solamente pueden abordar algunos de los operadores comprometidos con el despliegue de infraestructura propia. Para lograrlo, como ya se ha destacado en estas mismas páginas, se requiere un marco regulatorio estable que garantice el retorno de la inversión realizada. Se corre el riesgo, si no se regula correctamente, de desincentivar la inversión, y lograr un efecto contrario al pretendido, que debe ser, en todo caso, el fomento de la competencia efectiva, la existencia de modernas y potentes redes y la innovación en servicios. Este debate, de enorme actualidad, ha llevado a la CMT a generar una consulta pública sobre las Redes de Acceso de Nueva Generación, lanzada públicamente en mayo, que pretende recabar opiniones y sugerencias de los agentes que pudieran resultar afectados por cambios regulatorios futuros en el ámbito de las comunicaciones electrónicas, ante la profunda transformación que está teniendo lugar en las infraestructuras que soportan los servicios. La inversión prevista, de varios miles de millones de euros en los próximos años, es muy importante. Importante es, además, el hecho de que llegaría en un momento en el que las inversiones en redes móviles están reduciéndose considerablemente, al estar prácticamente ya desplegadas las redes de 3G. Siendo así, serviría para mantener el buen momento que está pasando el sector, con un crecimiento cercano al 10% el pasado año, para generar nuevos empleos para los profesionales y para acercar mucho más los servicios de la Sociedad de la Información a los ciudadanos, permitiendo disminuir el diferencial que aún mantenemos con los países de nuestro entorno. No podemos dejar escapar esta nueva oportunidad, en la que nos jugamos algo más que el futuro del sector. Nos jugamos, también, el de la competitividad del resto de sectores, pues las telecomunicaciones son, no lo olvidemos, un factor esencial en el desarrollo de toda la sociedad. bE El debate en torno a las Redes de Nueva Generación
30 oct 2015
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Hacia una nueva gestión del espectro
El desarrollo de las tecnologías inalámbricas es el factor crítico para la evolución del sector de las telecomunicaciones. Ello es así tanto por el enorme valor que la movilidad supone para los usuarios, como por su papel en la consecución de una competencia innovadora, efectiva y sostenible. En el desarrollo de las redes y los servicios soportados por sistemas radioeléctricos, la racionalidad en la asignación del espectro y la eficiencia en su uso se convierten en condiciones sine qua non para el desarrollo del sector en su conjunto. Como ejemplos concretos de ello se encuentran, en los momentos actuales, tanto el uso que se dé al excedente de espectro del “apagado analógico” en el paso a la televisión digital, como la asignación de bandas de frecuencia para el despliegue de nuevas tecnologías de banda ancha inalámbrica (como WiMAX), o el espectro de cara a un probable crecimiento en la demanda de servicios de comunicaciones móviles de tercera generación. En la actualidad, la práctica totalidad de las administraciones europeas considera al espectro radioeléctrico (recurso escaso o, al menos, limitado, dado el estado actual de la técnica), como un bien de dominio público y de competencia estatal, y, aunque sus actuaciones quedan supeditadas a los mandatos de organizaciones internacionales (UIT, CEPT o la propia Comisión Europea), corresponde a las administraciones nacionales dar los pasos necesarios para mejorar las condiciones de gestión del mismo. La gestión tradicional se basa en una detallada planificación ex ante del uso que debe hacerse de cada banda de frecuencias, especificando los servicios que pueden prestarse, la tecnología a usar y los operadores que podrán acceder al recurso. Las ventajas de este sistema son minimizar los problemas de interferencias perjudiciales, lograr una coordinación internacional que asegure la compatibilidad de los sistemas de comunicación y la creación de importantes economías de escala en el mercado de dispositivos electrónicos. Pero estos mecanismos tradicionales configuran un modelo de gestión compleja y poco flexible, que no se adapta bien a los recientes avances tecnológicos y que tiene una reducida eficiencia técnica, económica y social. Como respuesta a las deficiencias señaladas, ahora es posible introducir mecanismos de mercado en esta gestión, de manera que, manteniendo el objetivo de garantizar los requisitos técnicos de uso del recurso, se favorezca la flexibilidad, transparencia y rapidez de respuesta en la gestión al tiempo que se maximiza el excedente social del uso del espectro. Este nuevo enfoque, en línea con los objetivos del marco regulador europeo, se basa en la sustitución progresiva de las intervenciones ex ante por medidas ex post. Garantizándose la protección frente a interferencias, la calidad de los servicios y el fomento de la innovación, que pueden variar para cada banda y para cada servicio, es posible la introducción de innovaciones en los mecanismos de asignación primaria de espectro que favorezcan la transparencia y la eficiencia en esta asignación, la definición con precisión de los derechos otorgados a cada uno de los usuarios del espectro, la creación de un comercio secundario de espectro en el que los agentes pudieran transferir sus derechos de uso a otros operadores, y, finalmente, la paulatina adopción de medidas de liberalización o flexibilización del uso del espectro radioeléctrico que permita modificar las condiciones de uso de cada banda. Proceso de cambio que, garantizando y protegiendo explícitamente la prestación de servicios esenciales, puede comenzar por aquellas bandas donde la utilidad de introducir estos nuevos mecanismos de gestión resulte más sencilla. Pero que, en cualquier caso, requiere alcanzar un consenso entre los agentes implicados, ofreciendo información de forma transparente, coordinando las acciones de los reguladores y promoviendo el lanzamiento de consultas públicas detalladas que recaben las opiniones del sector. El proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el reglamento de uso del dominio público radioeléctrico, recientemente planteado en la Comisión Permanente del CATSI, podría ser la herramienta que posibilite este nuevo marco de funcionamiento perfilado. La cesión de derechos de uso del espectro y la transformación de los títulos habilitantes para el ejercicio del derecho de uso privativo del dominio público radioeléctrico, entre otras consideraciones recogidas en el proyecto de Real Decreto, permitirá una mayor apertura y uso del espectro, dinamizando el conjunto del sector. Los ingenieros de Telecomunicación estaremos a disposición de la SETSI para ayudar en esta labor. Hacia una nueva gestión del espectro
30 oct 2015
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75 años de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación
Fue en 1932 cuando los ingenieros de telecomunicación, entonces solo 69, decidieron crear una asociación profesional. La visión que ellos tuvieron, y la labor de todas aquellas personas que han intervenido en su ya larga vida, han hecho posible que ahora podamos conmemorar este aniversario. En el nacimiento de la Asociación influyeron tanto el hecho de que en 1930 se hubiera creado la Escuela Oficial de Telecomunicación, lo que permitía estudiar esta ingeniería sin necesidad de pertenecer al Cuerpo de Telégrafos, como el hecho de que en 1932 el 40% de los ingenieros estuvieran trabajando ya fuera de la Administración. Pero, con seguridad, un aspecto que no pasaría desapercibido a la hora de crear la Asociación fueron las atribuciones de los ingenieros de telecomunicación, que se habían publicado en el BOE en 1931, y que no fueron bien recibidas por otras ingenierías. La defensa de las atribuciones profesionales siempre estuvo presente entre los objetivos fundamentales de la AEIT, sobre todo en la primera época en la que aún no se había creado el Colegio. Fueron muchas las intervenciones de nuestra recién creada Asociación. Entre ellas, la continua incorporación de los nuevos conceptos dentro de los honorarios, o las actuaciones que hubo que llevar a cabo cuando el Instituto de Ingenieros Civiles1 realizó una propuesta de aranceles, exclusiva para los ingenieros civiles, que incluía trabajos específicos de telecomunicación, o las gestiones realizadas para que las empresas del sector exigieran el título de ingeniero de telecomunicación en determinados puestos y para que los proyectos estuvieran firmados. Quizá, por ello, uno de los objetivos que se planteó la AEIT durante sus primeros años fue su integración en el Instituto de Ingenieros Civiles, cuestión que, tras salvar diversos obstáculos, se logró en 1952. Junto a los ciclos de conferencias y los cursos de formación en las tecnologías y aplicaciones que iban apareciendo, cabe destacar la realización del I Congreso Nacional de Ingeniería de Telecomunicación en 1955, cuyas conclusiones, como ocurrió con las relativas a la televisión, fueron utilizadas por la propia Administración, pues, ya desde su nacimiento, entre los objetivos de la AEIT estaba la de ser órgano consultivo de la Administración. En 1967, la AEIT fuerza la constitución del Colegio Oficial, tarea que no fue sencilla, con el número de asociados del momento. A partir de entonces, las dos organizaciones empezaron a trabajar de forma conjunta y así lo continúan haciendo. En este devenir histórico hay que mencionar que la AEIT, ya en los años ochenta, empezó a abrirse territorialmente, a tener mayor presencia en las Comunidades Autónomas lo que permitió la creación de asociaciones territoriales con alto número de asociados y delegaciones de la AEIT en aquellos territorios con bajo número de asociados, lo que supuso una mayor presencia de los profesionales asociados en toda España. No podemos cerrar este editorial dedicado al 75 aniversario de la AEIT sin citar algunas de las actividades que la AEIT viene realizando en cuanto al sostenimiento del Instituto de Ingeniería de España y de sus Comités, las relaciones con el entorno universitario, el mantenimiento de relaciones internacionales, especialmente en la órbita europea, a través de FITCE, las actividades relacionadas con el mercado de trabajo y los estudios PESIT, los servicios al colectivo, la recuperación de la historia de las telecomunicaciones, la organización de jornadas técnicas, actos institucionales, entre otras muchas. Del mismo modo, es necesario agradecer a todos los que formáis parte de la AEIT vuestro apoyo y vuestro interés en que este proyecto, que empezó hace 75 años, siga vivo y logrando éxitos para los intereses generales de nuestro colectivo. 1 En el Instituto de Ingeniería Civil se encontraban federadas las ingenierías más antiguas. Hoy es el Instituto de Ingeniería de España. 75 años de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación
30 oct 2015
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Pérdida de competitividad y distorsión de la competencia
s un dato que Europa, y en especial España, están perdiendo competitividad en relación con otras economías. Una de las razones, objeto de estas líneas, son las deslocalizaciones industriales, consecuencia de la existencia de reglas de juego distintas para las empresas en unas partes y otras de nuestro planeta. Es también cierto que, según datos de la CMT, 2006, el sector ha perdido algo más de 5.000 empleos netos desde el año 2002, contando planes de prejubilaciones cada vez más difíciles de justificar como tales, lo que representa un alto “coste” para todos, por la pérdida de experiencia, capacidad de innovación y conocimiento que estas cifras implican. En el actual mundo globalizado, el esfuerzo competitivo no se centra ya en la llamada deslocalización de las cadenas de producción, batalla perdida hace tiempo en favor de entornos en las economías emergentes de Asia y Europa del Este. Ahora se trata de decidir dónde ubicar las factorías de conocimiento, las fábricas de ideas y conceptos, los “think-tanks” donde se conciban los productos y servicios futuros, y, en definitiva, los futuros centros y polos de I+D. Cuando no existen distorsiones en los mercados y todos los jugadores están sujetos a las mismas reglas de juego, es el libre comercio el garante de la competencia y la generación de valor para los consumidores y los accionistas de las empresas competitivas. Sin embargo, en el entorno globalizado actual existen grandes diferencias entre los distintos “espacios económicos”, en temas como condiciones laborales, cumplimiento de la normativa de medio ambiente, seguridad e higiene en el trabajo, transparencia y limpieza financiera, respeto a patentes y derechos de propiedad intelectual, etc., lo que distorsiona drásticamente esas reglas de juego que todos deberían respetar. Se trata inevitablemente de conquistas sociales y elementos de seguridad jurídica para la sostenibilidad de la propia innovación, a las que no deberíamos nunca renunciar. Tal vez ha llegado el momento de instaurar algún tipo de marca como “Compañía Socialmente Responsable” que se asigne, tras un minucioso análisis por instituciones de prestigio internacional, a empresas que aseguren que tanto ellas mismas en sus operaciones cotidianas, como todos sus socios, colaboradores y suministradores, cumplen los principios básicos de respeto, transparencia y buenas prácticas de las que, eso sí, tanto hablamos. Y que ello afecte a todas las economías del mundo. El hecho cierto es que las empresas de la Unión Europea pueden difícilmente competir en las mismas condiciones con empresas asiáticas, cuya mayoría no cumplen las condiciones anteriores, independientemente de su competitividad en otros aspectos. Quedan dos salidas: hacer lo mismo … pero en Asia, o hacer cumplir las reglas de juego a todos. Si estamos de acuerdo en que hablamos de conquistas sociales y que son un logro más que un lastre, debemos exigir lo segundo. En caso contrario, queda claro que apoyamos una actitud cínica y aprovechada, que, tarde o temprano, pasará factura, poniendo en tela de juicio muchos de estos logros de los países desarrollados. Pero, hasta que eso suceda, nuestras empresas seguirán perdiendo empleo cualificado y competitividad. Pérdida de competitividad y distorsión de la competencia
30 oct 2015
Artículo BIT
La unión de la ingeniería
a ingeniería en España nació hace más de 150 años y, desde entonces, ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de nuestro país. Los enormes avances logrados estas últimas dos décadas, internacionalmente reconocidos, han sido posibles gracias a la existencia en nuestro país de empresas capaces; pero, no lo olvidemos, empresas capaces porque al frente de sus valiosísimos recursos humanos ha habido y hay dirigiendo y trabajando magníficos ingenieros con una sólida formación a sus espaldas. Además, las aportaciones de nuestros ingenieros a las infraestructuras y a muchos de los servicios que soportan la economía, el día a día y el progreso de nuestro país, han sido permanentes. Sin embargo, desde la sociedad no se percibe este hecho con la intensidad que se merece, en cualquier caso menor de la que, por ejemplo, tienen médicos o arquitectos, que cuentan con una presencia mediática y real de sus logros mayor entre la ciudadanía. Probablemente influya en ello la histórica desunión de las ingenierías, que han venido defendiendo en exceso los intereses sectoriales de cada una de las ramas por encima de los que representarían al conjunto, generando entre ellas diferencias difícilmente superables. Diferencias que, en demasiadas ocasiones, acaban en los tribunales, lo que ahonda aún más el distanciamiento entre unas y otras ramas de la ingeniería. Y la existencia de dos niveles en la ingeniería española, con enfrentamientos permanentes entre uno y otro no ha ayudado a mejorar esta situación. El nacimiento de la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros (UPCI), hace casi dos años, fue un primer paso para iniciar una intensa colaboración entre los Colegios de Ingenieros. El llamado proceso de Bolonia ha sido ahora de enorme importancia para superar esa situación, gracias a la fuerte unión en torno, primero, a la elaboración de una propuesta común de toda la ingeniería, y a su defensa razonada después. Ahora estamos a las puertas de la elección de Presidente para el Instituto de la Ingeniería de España. Quien de ese proceso salga elegido sabe que tiene ante sí la ingente labor de lograr que estos próximos cuatro años sean los de la unión de la ingeniería. Unión que estará enormemente condicionada a una reflexión conjunta sobre las fronteras de las atribuciones profesionales entre unas y otras ramas de la ingeniería, y el respeto a los conocimientos reales que cada uno atesora. Los Colegios a través de la UPCI y las Asociaciones con el IIE han de buscar, además, sinergias, objetivos comunes, y una misma visión de la realidad: la de resolver problemas y buscar soluciones, que ha de compartir toda la ingeniería. Quien sea el próximo presidente del Instituto de la Ingeniería de España sabrá que nos tiene dispuestos a ello, porque esta imagen de desunión no beneficia a nadie.
30 oct 2015
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Mirando al futuro
Mirando al futuro Como es conocido por la gran mayoría de vosotros, el pasado mes de abril se produjo un relevo al frente del Colegio y la Asociación. Para la sucesión de cargos en el equipo (tras la renuncia de tres de sus miembros) se han aplicado los mecanismos previstos por los estatutos y reglamentos de régimen interior. Este relevo en nuestras instituciones se enmarca dentro del normal funcionamiento de las mismas. Queremos de nuevo insistir en nuestro agradecimiento a la excelente labor que nuestros compañeros han desarrollado durante todos estos años al frente del COIT y la AEIT, a su constante y decidida dedicación a este colectivo y a su manifiesta disposición a seguir trabajando por el mismo en el futuro. En todo momento ha habido en el seno de las Juntas unanimidad sobre el contenido del programa de gobierno, respaldado por las urnas, sobre los objetivos para el periodo 2007-2011 y sobre la manera de conseguirlos. El equipo, que se formó alrededor del grupo promotor de la candidatura que resultó elegida democrática y legítimamente en las elecciones de 2007, continúa su labor bajo los mismos principios, con los mismos objetivos y con las mismas ganas de trabajar a favor de los ingenieros de telecomunicación y del prestigio de las instituciones que representa. Las Juntas siguen contando, como hasta ahora, con la colaboración de todos, sin exclusiones, para trabajar en el proyecto común que es la defensa y promoción de nuestra profesión. Ese es y sigue siendo el objetivo de las personas que trabajamos para desarrollar el programa de gobierno que respaldasteis. Con ese objetivo estamos a vuestra entera disposición.
30 oct 2015
Artículo BIT
La televisión
En las últimas cinco décadas, la televisión se ha convertido en un elemen-to tan cotidiano en nuestras vidas que ya no reparamos en la complejidadtecnológica que permite la recepción diaria de las imágenes. La evolu-ción de la televisión ha sido paralela a la de las tecnologías que la soportan.Se ha pasado de la televisión en blanco y negro con tubos de rayos catódicosvoluminosos a la televisión digital con pantallas de plasma, adaptándose tam-bién a las necesidades y exigencias que nuestra evolución social iba marcan-do.Un hecho tan relevante ha querido ser destacado por nuestras institucionescon la próxima publicación de un libro sobre la historia de la televisión y sudesarrollo en nuestro país. Con esta obra, realizada por el Grupo de Trabajodel COIT/AEIT “Foro Histórico de las Telecomunicaciones”, queremos conme-morar esta efemérides de la televisión en España, reconociendo el papel queha jugado la ingeniería de telecomunicación en este proceso. Son funcionesque se ha realizado en unos casos detrás de las cámaras y en otros en labora-torios, empresas o centros de investigación, pero sin las cuales no hubiera sidoposible que la televisión se convirtiera en lo que es actualmente. Una excelente labor realizada gracias a las características que configurannuestra profesión y que han sustentado el prestigio que ha conseguido duran-te estas décadas. Características, por cierto, que deben quedar garantizadas enla inminente y esperemos que inequívoca denominación de nuestra profesiónfruto del proceso de Bolonia: Máster Ingeniero de Telecomunicación.Prestigio logrado gracias a una sólida formación que ha permitido estable-cer soluciones eficaces e innovadoras, que han hecho de la televisión el mediode comunicación tan directo e influyente que todos conocemos. Prestigio tam-bién que nos vincula y compromete para el futuro a la hora de proponer solu-ciones igualmente eficaces e innovadoras ante los nuevos retos de una comu-nicación global y convergente. En el libro se trata una parte de nuestra historia reciente que también nospermite comprender cómo el sector de las telecomunicaciones ha contribuidoal desarrollo social de España, convirtiéndose en uno de los pilares de su eco-nomía. Y supone una magnífica referencia porque, asimismo, la Sociedad dela Información será el gran factor de progreso social, económico y humano delsiglo XXI, y las telecomunicaciones serán también, como en el caso singularde la televisión, su soporte fundamental. Los ingenieros de telecomunicación volvemos a tener la responsabilidad yel honor de asumir ese reto y esperamos estar a la altura de los colegas que tanbrillantemente lo han conseguido en el caso de la televisión. Desde este edi-torial queremos felicitarlos por la labor realizada.ELa televisión
30 oct 2015