El COIT y la AEIT entregaron el pasado 26 de noviembre en el Casino de Madrid el galardón de ‘Ingeniero del Año’, en su XXVIII edición, a Luis Álvarez Satorre, en una cena-homenaje que reunió a los máximos representantes del sector de las Telecomunicaciones. La apertura del acto corrió a cargo del Decano- Presidente del COIT, Francisco Mellado, quién además de explicar los motivos para la elección del premiado, a quien destacó como un profesional “de larga trayectoria marcada por la globalidad, la polivalencia y la innovación sin miedo a retos“ expuso la preocupación del COIT por la inminente aprobación de la Ley Ómnibus y sus consecuencias para los colegios profeisonales. En este sentido declaró que “a raíz de la trasposición de la Directiva de Servicios, se ha puesto en tela de juicio la existencia de los Colegios Profesionales y su propia razón de ser como servidores de la sociedad y garantes del ejercicio profesional”. Francisco Mellado destacó la labor de los Colegios Profesionales como parte fundamental “de una sociedad civil viva, indispensable en los países más avanzados” y añadió que “el visado cumple una función propia del derecho público, sin coste alguno para las arcas públicas, y ha demostrado su eficacia como mecanismo de control y de garantía previos que evitan gran cantidad de futuros conflictos”. Durante su intervención, Luis Álvarez Satorre agradeció el homenaje como “el premio que más ilusión me podía Cena Homenaje a Luis Álvarez Satorre, Ingeniero del Año 2009 Francisco Mellado y el homenajeado posan con José María Pardo Horno, Presidente de la Junta de Edad de la AEIT. Reinaldo Rodríguez Illera (Presidente de la CMT e Ingeniero del año 2008), Francisco Mellado García,(Decano- Presidente del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación) y Luis Álvarez Satorre (Ingeniero del año 2009) Bernardo Lorenzo Almendros (Director General de Telecomunicaciones), Luis Álvarez Satorre (Ingeniero del año 2009), Francisco Ros Perán, (Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información) Reinaldo Rodríguez Illera (Presidente de la CMT e Ingeniero del año 2008) y Francisco Mellado García, (Decano-Presidente del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación) hacer” y destacó a su vez la labor de otros ingenieros presentes en la sala, que han sido una referencia para él en su carrera profesional: Francisco Ros Perán (Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información), Julio Linares (Consejero Delegado de Telefónica) y Francisco Román (Consejero Delegado de Vodafone), todos ellos premiados en ediciones anteriores y presentes en el acto. Además, Álvarez Satorre repasó todas las innovaciones en materia de telecomunicaciones que “han revolucionado nuestras vidas en los últimos años” y declaró que “España debe fomentar la diferenciación en la innovación, invertir más y mejor en tecnología y decidir en qué áreas debemos ser los mejores”, con este objetivo se hace preciso que el sector se apoye en “una regulación que favorezca una competencia justa y fomente las inversiones y un fomento de la creatividad y la capacidad para emprender entre los más jóvenes”. Su padre, Luis Álvarez Rodríguez, ingeniero de telecomunicación y presidente de la Asociación de Mayores de Telefónica y su esposa, Soledad Tamariz Martel, también ingeniera de telecomunicación, glosaron sus cualidades personales. Víctor Bravo, Vicepresidente de Operaciones de BT Global Services y también Ingeniero de Telecomunicación, realizó una breve y al mismo tiempo exhaustiva síntesis de la trayectoria profesional de Luis Álvarez y destacó la energía, optimismo, liderazgo y ambición únicas del premiado, que le han permitido encarnar “esa combinación de rigor cartesiano y de pasión por mejorar el mundo que hacen de la ingeniería ese cóctel que en algún momento nos embrujó a cada uno de nosotros”. El homenajeado charla durante la cena con Reinaldo Rodríguez Illera (Presidente de la CMT), Francisco Mellado (Decano-Presidente del COIT) y Bernardo Lorenzo Almendros (Director General de Telecomunicaciones) Discursos de homenaje de su padre, Luis Álvarez Rodríguez, ingeniero de telecomunicación y presidente de la Asociación de Mayores de Telefónica, su esposa, Soledad Tamariz Martel, también ingeniera de telecomunicación y Víctor Bravo, Vicepresidente de Operaciones de BT Global Services, que realizaron respectivamente la glosa personal y profesional de Luis Álvarez Satorre Hemos querido también incluir en este especial un extracto del discurso realizado por Luis Álvarez Satorre durante el homenaje. Concretamente, la última parte, posterior a los agradecimientos a su familia, sus compañeros de profesión, las empresas en que ha desarrollado su carrera profesional, sus profesores, sus compañeros de promoción, algunos ingenieros referentes para él y al propio COIT y AEIT. Reproducimos aquí la última parte del discurso en que Luis Álvarez Satorre glosó las aportaciones que los ingenieros de telecomunicación han dado a la sociedad en los últimos tiempos. “Me gustaría que este acto fuera, un año más, un homenaje para todos los ingenieros de telecomunicación. La contribución de nuestra profesión a la transformación de la sociedad en la que vivimos es incuestionable. Y, tal vez, no siempre reconocida. Esta verdadera revolución en nuestra forma de vivir y trabajar nos debe hacer sentir orgullosos por nuestra contribución determinante. Orgullosos por facilitar el acceso a la cultura y a la información incluso a los habitantes de puntos remotos del planeta. La radio y la televisión (hoy ya en sus versiones digitales y de alta definición) complementadas con los servicios de internet ya sea a través de banda ancha, 3G, Wimax o comunicaciones por satélite van haciendo realidad lo que hace unos años llamábamos la “aldea global”. A mí me sigue pareciendo mágico (por mucho que Maxwell lo explique) ver en la tele lo que sucede a miles de kilómetros de distancia. Resulta impresionante además que una gran parte de los contenidos se generen por colaboración desinteresada de muchos de nosotros, ya sean en lugares como la Wikipedia, YouTube, las redes sociales, los blogs o los foros. Yo, que hice mi proyecto fin de carrera sobre algunas técnicas de compresión de imágenes, no podía imaginar que aquel tipo de soluciones revolucionaría tan radicalmente la forma en que los contenidos digitales fluirían por nuestras vidas. Orgullosos de los servicios móviles que son, sin duda, una de nuestras contribuciones de más calado en la última década. Unos servicios cuyo dispositivo se ha convertido en una especie de extensión de nuestro cuerpo hasta el punto que somos nosotros quienes “no tenemos cobertura” o quienes “nos quedamos sin batería” no nuestro teléfono. La telefonía móvil ha hecho realidad no sólamente que estemos siempre conectados sino también que en países de África los agricultores conozcan al día el precio de mercado de sus productos, pudiendo así negociar con más justicia los suyos o que haya nacido Grameen Telecom basada en un modelo de negocio en el que millares de mujeres de Bangla Desh han creado micro empresas a través de la reventa de llamadas desde un teléfono móvil. Y hablando de movilidad, cuántos nos hemos acostumbrado rápidamente a orientarnos y tratar de no perdernos usando el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) como si hubiera estado ahí desde siempre. Orgullosos también de nuestro impacto en la forma de hacer negocios. Como cuando un teleco desarrolla un nuevo servicio IP para Luis Álvarez Satorre posa con los representantes territoriales del COIT y la AEIT Extracto del discurso del Ingeniero del Año 2009 Luis Álvarez Satorre potenciar la colaboración entre varios centros de diseño de una compañía de automóviles esparcidos por el mundo y con ello se acorta el ciclo de fabricación de un vehículo a la mitad (caso de Fiat con el Cinquecento). O ver cuánto la propia actividad económico-financiera se ha hecho más eficiente gracias a las telecomunicaciones. No es sólo la inmediatez de la difusión de las informaciones de los mercados financieros, las propias operaciones de pago con tarjeta o la disponibilidad de acceso a nuestro dinero por múltiples canales la hemos hecho posible. Una satisfacción que se extiende al observar las mejoras en la productividad por la reducción de viajes gracias a los sistemas de videoconferencia de alta calidad o la mejor conciliación del trabajo y la familia con el teletrabajo. Y orgullosos, desde luego, cuando vemos que las mejoras en el rendimiento y la capacidad de la banda ancha están contribuyendo a que la telemedicina sea posible. Impresiona ver operaciones de cirugía a distancia, emociona que pequeños enfermos en hospitales puedan ver a sus abuelos por Internet y hasta sorprende que la información de pruebas médicas no tenga que viajar bajo el brazo de los enfermos de consulta en consulta. En suma, es un honor y una responsabilidad seguir contribuyendo a la mejora del entretenimiento, de la educación, de la salud, de los servicios a los ciudadanos y de la forma en que se hacen los negocios cada vez más: en red. De alguna forma podríamos decir que “Allá donde haya un bit habrá un teleco capaz de convertirlo en baudio para trasladarlo allí donde mejor sirva a nuestra sociedad”. Pero afortunadamente no está todo hecho. Partimos del orgullo de una profesión con un pasado que hizo desaparecer las fronteras físicas con el telégrafo o el teléfono y que acortó las distancias en el mundo con la radio y la televisión. Una profesión que hoy nos mantiene más comunicados que nunca. Y una profesión que se reta a sí misma buscando cómo hacer que la nanotecnología y las soluciones ópticas sigan evolucionando, cómo aumentar la disponibilidad de los contenidos con nuevas técnicas de compresión, cómo hacer que la energía solar sea cada vez más eficiente (no puedo dejar sin mencionar a Antonio Luque, otro “ingeniero del año”), o cómo permitir que el soñado interfaz hombre- maquina supere a las novelas de ciencia-ficción. En el fondo creo que es nuestra misión y responsabilidad mantener el liderazgo en la transformación social de la que somos silenciosos facilitadores. Y este papel se inicia asegurando el apoyo continuo y la exigencia de una formación universitaria que mantenga los más altos niveles de su especialización en el ámbito internacional. No debemos conformarnos con tener una merecida “buena reputación” en España. Es una oportunidad ir a la búsqueda del reconocimiento internacional. Queremos ser los mejores ingenieros de Europa al menos. Nuestro país puede y debe fomentar la diferenciación en innovación, la inversión en tecnología y la capacitación en nuevas áreas. Pero ello no es suficiente. Los retos de nuestra industria son muchos. Alcanzar modelos de negocio sostenibles donde la capacidad tiene precio fijo y el uso es ilimitado, acertar con la regulación que fomente una competencia justa y que potencie la inversión o desarrollar un entorno que incentive la creatividad y el valor de emprender son solo algunos de ellos. Seguro que ahora comprenderéis mejor por qué os decía al principio que ningún premio me podía hacer más ilusión que éste.