Egipto, tierra de dioses y faraones Egipto es un regalo del Nilo, afirmaba el padre de la Historia, Heródoto en el siglo V antes de Cristo. Y no le faltaba razón, pues de hecho el Nilo ha sido y es la clave del desarrollo de una de las más grandes civilizaciones que han existido sobre la Tierra hasta nuestros días. Una civilización grande, muy grande. Me atrevería a decir que más que la nuestra, pues si hay algo que se puede comprobar en los grabados omnipresentes por toda esta tierra es que vivían felices. Podemos dividir Egipto en varias áreas de interés: El Bajo Egipto o zona del delta con Alejandría como ciudad más emblemática, el Cairo, el Alto Egipto o valle del Nilo (desde el Cairo hasta la frontera con Sudán), la península del Sinaí y las zonas de desierto. Una primera aproximación a este país debe comprender el Cairo y el valle del Nilo. Un crucero por el Nilo, por ejemplo desde Luxor hasta Assuán puede ser la mejor alternativa para comenzar. Además de las delicias habituales de este tipo de transporte, al remontar el curso del Nilo descubrimos un paisaje asombroso: en un primer plano el agua, con unas riberas exuberantes de vegetación entre las que asoman pequeñas aldeas que nos abren una ventana a la vida de sus gentes. Poco más allá y completando el hermoso cuadro de colores, el desierto, silencioso, imponente. Pero además de todo esto, el crucero posee un encanto adicional, el espectáculo diario de las incomparables puestas de Sol, un Sol que en esta tierra se llama Ra y adquiere carácter divino. Durante el viaje seremos testigos del esplendor del Egipto Faraónico.- Luxor, la antigua Tebas, capital imperial dividida en dos ciudades por el curso del Nilo. A la derecha, la ciudad de los vivos con los más impresionantes templos: El de Luxor, con una joven mezquita en su interior de tan solo 1.000 años y unido en su día al de Karnak. Este último, el gran templo de Amon con 40 siglos a sus espaldas. Importante centro religioso y de poder del antiguo Egipto que parece ser, llegó a tener más de 20.000 sacerdotes. Pero hay otra Tebas aún más fascinante, la de la orilla izquierda, entre el agua de la vida y el lugar donde cada noche muere Ra, a ambas laderas de una gran montaña de forma piramidal se encuentran los Valles de los Reyes y las Reinas, necrópolis de los faraones y sus esposas y donde los nativos incluso hoy en día temen pisar al caer la tarde. Un escenario sobrecogedor, idóneo para emprender un viaje a la Eternidad. Excavados en la montaña, los hipogeos. Dentro de ellos, la sensación es asfixiante. Calor, mucho calor y una gran sequedad no invitan a quedarse durante mucho tiempo. Estamos en los dominios de Osiris, el dios que enseñó a los hombres la agricultura y cuyo cuerpo recompuesto por su esposa y hermana Isis tras ser asesinado por su hermano Seth, renació así para la inmortalidad desde la que engendró a su hijo Horus. Es entonces cuando Osiris se convierte en rey de los campos de ultratumba y preside el juicio final. Pasado este los faraones emprenderán el viaje “de las 12 horas” emulando el que Ra realiza cada noche por el Más Allá para renacer puntual cada día al alba. En Esna, y mientras esperamos nuestro turno para pasar por la esclusa, seremos sorprendentemente abordados por una flotilla de comerciantes que nos lanzaran desde sus pequeños botes su mercancía de manteles y alfombras. Nos esperan, el templo de Horus en en Edfú, el de Sobek, el dios cocodrilo en Kom Ombo y el de Isis en Filé para llegar finalmente a Assuán, ciudad marcada por la construcción de la presa. Desde aquí, una excursión en faluca (barcas de vela que usaban los antiguos, tradicional medio de transporte en el Nilo) nos llevará hasta un poblado nubio en una zona aún más tranquila y paradisiaca del Nilo, donde se podrá dar un paseo en camello o bañarse en el río. Ya de amanecer y a más de tres horas por carretera atravesando el desierto en convoy, como en su día hacían las caravanas de camellos, llegaremos hasta Abú Simbel. Embustero fenómeno, el de los espejismos. Y ya, por fin Abu Simbel, la cueva astronómica, custodiada por cuatro colosos de 20m. de altura con la efigie de Ramsés II, y que como silenciosos centilas atemorizaban a las tribus invasores procedentes del Sur. En su interior, el santuario de los santuarios con las estatuas de Ptah, Amón, Ramsés II y Ra-Horakhty. El 21 de octubre, equinoccio de otoño y, durante apenas 20 segundos un rayo de sol incide entre las 2 plumas del casco de Amón, instante durante el cual pasa a ser Ra-Amón. El 21 de febrero, equinoccio de primavera, el Sol hace lo propio con Ra-Horakhty. En ambas fechas el Sol rayo acaba iluminado a Ramsés II en medio de ambos, pero jamás iluminará a Ptah, dios de la oscuridad. El conjunto se torna aún más impresionante cuando recordamos que fue cortado en piezas y trasladado piedra a piedra a un lugar cercano para evitar que muriera ahogado en el Nilo tras la construcción de la presa de Assuán. Continuaremos hacia El Cairo, una metrópolis por la que se mueven 17 millones de personas.- Mezquitas como la de alabastro en la ciudadela de Saladino, Ibn Tulun, Hassan, Er Rifai, con los mausoleos del rey Faruk y el sha de Persia, o la del Azhar donde aún hoy se imparten estudios islámicos. El Museo Egipcio lleno de tesoros, siendo uno de los que más brilla el de Tutankhamon. El tranquilo y misterioso barrio copto donde se respira en el ambiente un cristianismo primigenio con las iglesias de la Suspendida, construida a caballo entre dos torres de la antigua muralla romana, San Sergio en cuya cripta se refugió según la tradición la Sagrada Familia durante su huida a Egipto o San Jorge donde se podrá sentir el peso de las cadenas con las que éste fue martirizado. La ciudad de los muertos, imponente conjunto de mausoleos de sultanes y califas en un barrio a las afueras del casco antiguo, refugio utilizado hoy en día por los marginados, lo cual no hace muy recomendable su visita con fines turísticos. Bazares y zocos como el más popular del Khan el Khalili donde regatear se convierte en todo un arte. Y por fin la sorpresa, los conjuntos de Sakkara y Gize. El primero con la pirámide escalonada del faraón Zoser, pionera de este tipo de construcción, evolución del concepto de mastaba y escalera faraónica para subir al Cielo, el 7º cielo. Y las pirámides de Gize, nueva evolución arquitectónica, esta vez fruto de una nueva evolución, la de la religión, que ahora pasa por el culto a Ra. Keops (la única en pie de las 7 maravillas del mundo antiguo), Kefrén y Micerinos. Sorprendente descubrir 8 caras laterales en la pirámide de Keops, cuando mucho antes de albergar cuerpos reales se dedicaba a fines astronómicos, que aunque disimulados, son claramente observando desde unas de sus aristas. Y entrar en las pirámides, experiencia única. Descender por un estrecho y empinado pasillo primero y seguir por largos corredores después en los que resulta difícil mantener la verticalidad hasta llegar al fin a la cámara funeraria, un punto en el que el tiempo parece dejar de existir. Egipto es hoy día un pueblo que se encuentra inmerso en pleno desarrollo. Un pueblo acogedor, que trabaja en silencio sin afán de notoriedad. Un pueblo que está haciendo habitable el desierto, llevando agua a las zonas áridas, convirtiendo la arena en oasis y en estos construyendo auténticas ciudades: Un pueblo que en unos pocos años habrá cambiado su propia geografía. Un pueblo, en definitiva por cuyas venas sigue corriendo hoy la sangre de los faraones. Motonaves y falucas son los medios de transporte por el Nilo. Más cómodas las primeras, más genuinas las segundas. En cuanto a los transportes terrestres y dejando a un lado el camello, auténtico protagonista del país (como en los aviones, sujétense bien durante el despegue y el aterrizaje, pero no dejen de probarlo), el medio más recomendado es el taxi, pues sus precios son asequibles. Eso sí no se olvide de negociar el precio antes de ponerse en marcha y de asegurarse de que el taxista le confirme que se ha enterado a donde quiere ir. Tampoco se extrañe cuando al indicarle al taxista que hace calor, este le dé un manubrio que insertado en el lugar indicado de la puerta y accionado de forma circular se consigue el efecto de bajar la ventanilla. No obstante, si en el Cairo desea descubrir otros medios pruebe el metro, aunque habrá de asesorarse sobre el itinerario en las taquillas, pues dentro de las estaciones no encontrará planos y en los únicos que hay fuera no entenderá demasiado. Con los autobuses pasa lo mismo. Si aún desea integrarse un poco más pare una de las furgonetas que circulan con las puertas abiertas y en las que asoman unos tipos vociferando el supuesto nombre del lugar hacia el que se dirigen y comparta vehículo hasta llegar al destino. Como podrá fácilmente imaginar el precio es decreciente en cada uno de estos medios. En cualquier caso, desista de conducir si no ha pasado por un curso de conducción especial, pues aunque ellos se sienten muy cómodos y confiados usted no ha nacido allí y si no se le cruza un peatón se encontrará un carro cargado de sandias tirado por un burro de frente en un callejón sin asfaltar. Estos también se los puede encontrar en un carril de una autopista, pero lo realmente curioso en estas es ver como los vehículos cambian de sentido realizando un giro de 180º atravesando la mediana a menos de 10 m. de la policía. Eso sí allí nadie parece extrañarse lo más mínimo. Algunas recomendaciones.- La primera recomendación que haría es si acaso la más difícil de cumplir: Aproveche el invierno para viajar a Egipto y evite el verano. En cualquier caso, lleve cremas protectoras, gafas de sol y compre algo que le cubra la cabeza (si esto último se le olvida, no se preocupe, no saldrá de allí sin que le hayan vendido un turbante). Los antidiarreicos tampoco le han de faltar. Tanto si bebe agua sin embotellar como si deja de beber la embotellada - son los efectos de la deshidratación, (aunque por experiencia les diré que las farmacias locales suelen tener remedios bastante eficaces). Por encima de todo, acostúmbrese a llevar siempre agua y beba, beba mucho, aunque no tenga sed, pues sino se irá deshidratando paulatinamente. La temperatura del agua automáticamente pasa a ser un factor secundario y uno logra acostumbrarse a apreciarla aunque no esté fresca. En cuanto a la seguridad, no se preocupe, pues antes se hartará de ver policías a sentirse inseguro (quizás incluso llegue a sentirse más seguro que por estos lares). Respecto al idioma, aunque no se encuentre my confiado con el inglés no se preocupe pues ellos ya se encargarán de saludar a su amigo con su hola, hola pepsi cola para comunicarle que en su comercio se vende más barato que en Andorra (el Corte Inglés o Carrefour en sus últimas versiones). Algunos enlaces de interés www.egipto.com www.egiptomania.com www.newton.cam.ac.uk/egypt/ Vinos | Jazz | Cine | Libros | Viajes Bit - Nº 129 Sumario Editorial Opinión A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit H. Valencianos Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Perfil Rincón Internet Portal Ingeniería ¿Qué es? Marco Regulador Tecn. y Sociedad Gale. Operadores Bit Recomienda N Juan José Sánchez Aguila-Collantes Ingeniero de Telecomunicación por la UPM --e-Relationship Programme Manager. División Airtel. Ericsson España, S.A.
[email protected]