Música Compacta Radio Futura II [vinos][Jazz y más] -------------------------------------------------------------------------------- Los problemas internos del grupo se saldan con la expulsión de Javier (que sabemos que llegó a estar matriculado en la Escuela de Teleco) y el abandono de Herminio (que volvió a dedicarse a la publicidad); empezando el cuarteto una nueva etapa, como decíamos en el artículo anterior, claramente diferenciada con la incorporación de Solrac (que es Carlos escrito al revés) a la batería. Radio Futura renueva completamente su repertorio y se presentan con la que sería su formación definitiva durante mucho tiempo en la sala Marquee en marzo del 81 con un sonido mucho más duro. El grupo está en plena forma (a pesar de la mili de alguno de sus miembros) y aunque el abandono de las infuencias más poperas de sus comienzos desconcierta un tanto a sus seguidores, su nueva propuesta parece igualmente interesante, si no aún más atractiva. Hispavox no parece tenerlo tan claro y no se decide a meterles de nuevo en el estudio de grabación hasta un año después. Es entonces cuando se graba el excelente single "La estatua del jardín Botánico / Rompeolas". Efectivamente, el pop colorista y dinámico de sus comienzos se ha convertido en un par de años en un rock ecléctico, sólido y tremendamente personal. La cara A del single es una espléndida canción a medio tiempo que funciona relativamente bien, pero quizás lo mejor está en el reverso. Más vibrante y enérgica, "Rompeolas" (recientemente versioneada por los PROTONES de Madrid) es una de las mejores canciones de toda la carrera de Radio Futura, además de constituir toda una exhibición de cómo encajar una buena letra en una melodía imposible. Siempre particularmente hábil con los textos, Santiago Auserón demostraba que, aunque hay que currárselo mucho, el castellano es un idioma que puede funcionar muy bien en los esquemas melódicos del rock. El single sube muchos enteros en la cotización de la afición pop-rockera más atenta a nuevos descubrimientos, pero Radio Futura se han alejado notablemente de los gustos del gran público e Hispavox, tras un cuarto single de tramite "Dance Usted / Tus pasos", se convence de que no merece la pena volver a empezar de nuevo con el cuarteto. Tiene que pasar casi un año más para que en abril de 1984, aparezca por fin su segundo álbum, puesto en circulación por Ariola. El repertorio de aquel álbum estaba absolutamente rodado en directo, e incluso el público poco adicto a los conciertos lo conocía bien por las diferentes grabaciones que habían circulado por las emisoras de radio, lo que había contribuido a despertar una enorme expectación. Además, los cuatro años que se habían sucedido desde la edición de Música Moderna (nombre que el Zurdo reclama como suyo, y que utilizo como título de uno de sus libros) no habían pasado precisamente en balde. Radio Futura habían mejorado muchísimo, tanto en la composición como en el dominio de los respectivos instrumentos, incluyendo de manera especialmente destacable, la propia voz de Santiago. La ley del desierto, la ley del mar, por tanto, fue recibido con elogios generalizados por parte de la crítica y con auténtico alborozo por parte de un público en principio mucho menos numeroso que el que tuvieron con su primer LP, pero también mucho más determinado, específico y convencido; el público, en definitiva, que correspondía a un grupo como Radio Futura, y que con el tiempo, además, fue ampliándose generosamente. Dotado de un sonido bastante aceptable, su segundo álbum sienta las bases de lo que será a partir de ahora la carrera de Radio Futura. Notablemente alejados del pop pseudo-adolescente de su debut, éste es un disco de rock difícilmente etiquetable, en el que se intuyen múltiples influencias –desde Bowie a John Cale, pasando por el funk o, ya en 1984, por el rock latino- de las que resulta un sonido absolutamente personal, distinto y perfectamente reconocible. Además de una rotunda colección de espléndidas canciones, el disco cuenta con una poderosa arma para reinstalar al grupo en los circuitos comerciales. Se trata del single "Escuela de calor", un tema de pegada inmediata que funciona a la perfección como puente entre los seguidores más cercanos al grupo y el gran público. Radio Futura hace una extensa gira y, el intenso rodaje que habían hecho antes del disco les permite presentarse como uno de los mejores directores -¿el mejor?- que se puede ver en España en aquel tiempo. Un segundo single, "Semilla Negra", sirve para redondear la jugada, de la que salen claramente triunfadores. El éxito, esta vez, no ha venido gracias a una masiva campaña promocional, sino que ha sido el propio grupo el que se ha acercado a su público a base de conciertos absolutamente convincentes, apoyados en un disco enormemente rico y mucho más duradero que su precedente. Su siguiente entrega se graba en Londres entre febrero y marzo del 85, con producción de Jo Dworniak. De un país en llamas es un disco más contundente y vigoroso que su antecesor y, por encima de todo, contiene nuevamente un montón de buenas canciones en las que, además de las influencias características en el grupo, se nota un mayor peso del blues y del soul, así como de ritmos caribeños, aunque todavía no demasiado evidentes. Las excelentes y siempre personalísimas guitarras de Enrique Sierra y la voz de Santiago son los protagonistas absolutos. La edición en single de la magnífica "No Tocarte" y la sabrosa "El Tonto Simón" empujan el disco nuevamente hacia un éxito notable. La canción de Juan Perro, editado un par de años más tarde cierra una trilogía imprescindible para cualquier aficionado interesado en el rock español de los 80. Más brillante y colorista, con el mismo productor, el disco se mueve en diferentes direcciones (soul, reggae, rock latino, ...) con excelentes resultados. Por estas fechas Solrac ha dejado su lugar en los palillos a Carlos Torero (que había tocado previamente con Mercedes Ferrer), quien se incorpora también en la accidentada gira correspondiente -serios problemas de salud impiden a Enrique tocar con el grupo-. Además se ha incorporado un teclista y, en el estudio, se hacen efectivos y vistosos arreglos de viento. Como siempre, el álbum mantiene un equilibrio perfecto entre calidad y comercialidad, y temas como "37 Grados", "A cara o cruz" o "La negra flor", funcionan muy bien en los circuitos comerciales, con un sorprendentemente fiel apoyo de la crítica y de sus más veteranos y adictos seguidores. A partir de entonces, sin embargo, el grupo va perdiendo fuelle. La siguiente jugada es la edición del consabido disco doble en directo, Escuela de calor. El directo de Radio Futura, un disco que, además de no aportar absolutamente nada –como ocurre con el 99% de los discos en directo-, parece una tomadura de pelo al incluir solamente 11 canciones. En fin, que hay que esperar a 1990 para encontrar nuevo material en estudio del grupo. Este año aparece Veneno en la piel. No es que se trate de un mal disco, pero Radio Futura da la impresión que el filón de ideas y talento que habían venido explotando con tan formidables resultados ha empezado a agotarse. Aún así el disco tiene muy buenas canciones como la que lo da título, "Condena de amor" o "El amigo desconocido". La vena latina de Santiago asoma con fuerza en "Corazón de tiza", que será remezclada, estirada y adornada con un rap en un maxi cuyo mayor valor está en la portada, un precioso dibujo de Max. Santiago comienza a partir de entonces su misión de proselitismo del son cubano, editando en España una exhaustiva recopilación de sabrosos originales del genero. En marzo del 92 aparece un nuevo álbum, Tierra para bailar, que no es otra cosa que una colección de viejas canciones remezcladas desde la óptica caribeña del converso Santiago. Hay, eso sí, un par de novedades, una versión del "Tierra" de Caetano Veloso y un tema nuevo llamado "El puente azul", pero ni una ni otra son gran cosa. El grupo, en cualquier caso, está ya separado. Santiago adopta el nombre de Juan Perro y hace una gira con Kiko Veneno, sacando luego un par de albumes en solitario sin demasiada gracia. Lo mismo ocurre con el disco de Enrique Sierra y los Ventiladores y con las dos entregas de Luis Auserón. Todos los discos de Radio Futura están reeditados en CD en serie barata y, aunque nos costa que no pasan apuros económicos, estas últimas Navidades se ha editado otro nuevo grandes éxitos de remezclas (15 cortes) titulado Memoria del porvenir (CD BMG-ARIOLA 74321571572, 1998) que es el motivo último de esta crónica. Por último los autores de estas líneas desean agradecer públicamente a Don Eduardo Tejedor su amabilidad al prestarnos las carátulas de los CDs que ilustran esta crónica. Claudio Feijoo / José Palau