86 bit 164 AGO.-SEP. 2007 Luces y sombras del denominado “tigre ibérico ” de las economías desarrolladas La evolución de la economía española en los últimos 10 años constituye sin lugar a dudas un paradigma de éxito de la aplicación de políticas de crecimiento económico y creación de empleo entre los países desarrollados. La consecuencia de esta etapa de bonanza económica ha sido una espectacular mejora del nivel de vida de los españoles. Pese a los problemas de la vivienda, los bajos salarios de determinados colectivos, el endeudamiento y el precio de la vivienda, lo cierto es que a final de 2006 hemos alcanzado un 93% del PIB per cápita en paridad de poder de compra de la media de la Unión Económica y Monetaria (UEM), frente a 78,9% en 1995 (ver figura 1), una tasa de paro de un 8,3% sobre población activa (17,9% en 1995) y la cifra histórica de 20 millones de ocupados. Estas cifras macro constatan la mejoría de poder adquisitivo y por tanto de bienestar de los españoles, con independencia de otras consideraciones de naturaleza no económica. Por otro lado, asistimos en los últimos 3 años a una fase de expansión cuyos principales factores explicativos continúan siendo el impulso financiero derivado de la integración en el euro y la expansión demográfica. En el año 2006, la actividad económica se aceleró, con una tasa de crecimiento del PIB del 3,9% frente a 3,5% del ejercicio precedente y Luces y sombras del denominado “tigre ibérico ” de las economías desarrolladas Éxitos y desequilibrios de la economía española La evolución en la última década de la economía española resulta llamativa dentro del grupo de países desarrollado. Sin embargo, hay cuestión importante que este artículo tratará de responder: ¿qué nos depara el futuro? Sergio Pérez Saiz1 Técnico Comercial y Economista del Estado Ingeniero de Telecomunicación (UPM)
[email protected] Observatorio de economía Figura 1. Crecimiento y convergencia real de la economía española. Tasa de variación del PIB en porcentaje e índice EU-12=100 Fuente: INE, Comisión Europea y MEH. bit 164 AGO.-SEP. 2007 87 OBSERVATORIO DE ECONOMÍA. Éxitos y desequilibrios de la economía española 3,2% en 2005, al tiempo que se produjo un cierto reequilibrio de las contribuciones relativas del gasto interno y de la demanda exterior neta, lo cual contribuyó a un escenario de crecimiento más equilibrado que el de los últimos años (ver figura 2). Los éxitos y fortalezas de la economía española El crecimiento La economía española ha demostrado en los últimos 10 años su capacidad para crecer de manera sostenida y a una tasa superior en buena medida a la del resto de países desarrollados. Este diferencial de crecimiento absoluto con la UEM ha permitido converger con Europa en términos per cápita2. En las figuras 1 y 3 puede observarse como España ha crecido entre 1 y 2 puntos porcentuales más que la UEM desde 1997, y a una mayor tasa que los EE.UU. (a excepción de 2004, y con un diferencial de crecimiento con éstos mucho más variable). La capacidad de generar empleo España ha crecido en los últimos 10 años, especialmente, a base de incorporar al mercado laboral millones de nuevos trabajadores que antes estaban en sus casas sin producir, bien en paro o fuera de la población activa. Por lo tanto, el crecimiento de España ha sido fundamentalmente generador de empleo. Por la ley de los rendimientos marginales decrecientes, esta es precisamente una de las causas del bajo crecimiento de productividad3. Y aumentar la productividad del factor trabajo es precisamente una de las prioridades de política económica actual (véase artículo de esta sección del BIT nº 163). Así por ejemplo, en los últimos 2-3 años de fuerte entrada de población inmigrante al mercado de trabajo en sectores intensivos en mano de obra y poco cualificados, se ha registrado una reducción del crecimiento de la productividad del factor trabajo, tal y como era previsible. La estabilidad Las economías actuales requieren un marco de funcionamiento estable para que los beneficios de la liberalización económica puedan surtir efecto. Y los gobiernos pueden fomentar dicha estabilidad fundamentalmente mediante dos políticas: la política monetaria, y la política presupuestaria o fiscal. Respecto a la política monetaria, está orientada a la estabilidad (de precios), para lo cual la políti- Figura 2. Composición del crecimiento del PIB. Aportación en puntos porcentuales Fuente: INE y MEH. Figura 3. Evolución de la tasa de crecimiento del PIB de la UEM, España y EE.UU. Fuente: Banco de España 88 bit 164 AGO.-SEP. 2007 OBSERVATORIO DE ECONOMÍA. Éxitos y desequilibrios de la economía española ca monetaria está completamente delegada al Banco Central Europeo, quien la gestiona de manera independiente. Respecto a la política fiscal, ha sido la responsabilidad y buen hacer de los últimos gobiernos lo que lo ha permitido. No en vano, la estabilidad que permite unas cuentas públicas saneadas es, por distintas razones, una de las claves de la economía española actual. Casi de proporciones heroicas puede calificarse el esfuerzo de las AA.PP. (y especialmente de la Administración General del Estado, A.G.E.) por ajustar el gasto, reducir el déficit y la deuda pública (ver figura 4), e incrementar la eficiencia4. El resultado es que desde hace varios años las AA.PP. están en superávit presupuestario (como corresponde por una política fiscal contracíclica) y el nivel de deuda se ha visto reducido hasta menos del 40%. Y todo ello sin que se haya producido una reducción del nivel de prestación de servicios públicos a los ciudadanos. Los desequilibrios y debilidades La productividad Frecuentemente se dice que el reducido crecimiento de la productividad del factor trabajo es la asignatura pendiente de la economía española. La importancia del crecimiento de la productividad para una economía reside en que es el principal determinante del crecimiento de la renta per cápita en el largo plazo, por lo que sin un crecimiento significativo de ésta no hay crecimiento per cápita ni tampoco mejoras en el bienestar. En el caso de España únicamente un 28% del crecimiento del PIB per cápita en el periodo 2001-2005 se debe a la productividad por ocupado, y el 78% restante a factores demográfi- Figura 4. Déficit y deuda públicos. En porcentaje del PIB. Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda Figura 5. Descomposición del crecimiento del PIB per cápita, 2001-2005. % Fuente: Banco de España “En poco más de 10 años hemos avanzado 15 p.p. en PIB per cápita con respecto a Europa. Al ritmo actual, el sueño de la convergencia se hará realidad en pocos años” cos o especialmente de empleo (ver figura 5)5. De acuerdo a esto, el reto de España es lograr basar más su crecimiento en la productividad y no tanto en factores demográficos o de empleo. La competitividad exterior y el diferencial de inflación Respecto del sector exterior, los indicadores de competitividadprecio han evolucionado desfavorablemente en los últimos años (v.g. incremento relativo de los costes laborales unitarios, diferencial de inflación, ver figuras 6 y 7), observándose asimismo algunas carencias específicas en la estructura de las exportaciones, que siguen estando excesivamente concentradas en sectores y mercados maduros, con una demanda poco dinámica6. Con todo, en 2006 se produjo una ruptura en la trayectoria de creciente deterioro que venía mostrando la demanda exterior neta desde 2002, apreciándose una notable corrección de su aportación al crecimiento del producto, que pasó de –1,7 p.p. en 2005 a –1 p.p. en 2006 (ver figura 2), principalmente como consecuencia de la recuperación de las exportaciones de bienes y servicios, principalmente por la recuperación económica de los países de la zona del euro, que constituyen nuestros principales mercados. El endeudamiento de las familias En 2006, la expansión del crédito volvió a superar el aumento de las rentas de las familias, prolongándose un año más el perfil ascendente de la ratio de deuda sobre la renta bruta disponible, que finalizó el año en un 125% (figura 8). Este hecho, junto con la elevación en el coste de la financiación, determinó que, una vez atendidas las obligaciones financieras de los hogares, la capacidad de ahorro de las familias experimentara un nuevo retroceso. ¿Hasta cuando podrá seguir aumentando la deuda de las familias, como porcentaje de su renta disponible? La deuda no puede aumentar indefinidamente sin que afecte de alguna u otra manera al consumo. Por otro lado, la financiación de dicha deuda por parte de la Unión Económica y Monetaria no depende de la evolución del tipo de cambio, sino que se encuentra determinado por los mismos factores que influyen sobre el coste y la accesibilidad del crédito doméstico, en particular por la solvencia de los agentes que demandan recursos financieros. Éxitos y desequilibrios de la economía española Figura 6. Índice de competitividad con costes laborales unitarios de manufacturas (un aumento del índice representa una pérdida de competitividad y viceversa) Fuente: Banco de España Figura 7. Diferencial de inflación de España con la UEM. Tasas interanuales. Fuente: Banco de España El mercado de la vivienda La pujante demanda de los últimos años se traduce, por el lado de la oferta, a todas las ramas productivas, entre las que cabe destacar el sector de la construcción. Las razones para el crecimiento de la inversión en vivienda en los últimos años se deben, por el lado de la demanda, a factores sociodemográficos tales como la reducción del tamaño medio de los hogares, la llegada a la edad adulta de generaciones, y el rápido crecimiento de la población inmigrante. Otros factores de demanda como el crecimiento de la renta y los bajos tipos de interés, han contribuido de manera significativa. Y por el lado de la oferta, el control del suelo ha hecho que no haya sido suficiente el número de viviendas en construcción (ver figura 9), el mayor de Europa, provocando el consabido aumento de precios. Por otro lado, no existe consenso sobre si España se ha visto inmersa en los últimos años en una burbuja especulativa … o si por el contrario el aumento de los precios se explica por los factores de oferta y la demanda detallados en este párrafo. Las recientes noticias que señalan una desaceleración del mercado de la vivienda, o incluso las que apuntan, según diversas instituciones internacionales, a una posible crisis del sector a corto plazo, son una buena noticia para la economía nacional que podrá a partir de aquí, afrontar una etapa de crecimiento más equilibrado. Conclusiones Por lo visto anteriormente, la economía española afronta diver- Éxitos y desequilibrios de la economía española Figura 8. Ratio de endeudamiento. Fuente: Banco de España Figura 9. Viviendas iniciadas y en construcción. (e) Variación anual: viviendas iniciadas menos viviendas terminadas. Fuente: Banco de España sos retos a futuro de primera magnitud. Dos cuestiones se plantean. La primera cuestión es ¿desmerecen los resultados alcanzados los desequilibrios anteriormente descritos? En absoluto. Todas las economías desarrolladas que gozan de buena salud tienen en mayor o menor medida desequilibrios y han crecido en parte gracias a éstos. Lo importante es saber si éstos son lo suficiente importantes como para hacer retroceder todo lo avanzado llegada una crisis7. No parece que éste sea el caso de España: el boom de la construcción y el desequilibrio exterior no es exclusivo de nuestro país, y el crecimiento se ha basado también en la creación de empleo y la liberalización de determinados sectores. La segunda cuestión, y no por ello menos importante, es ¿qué nos depara el futuro?. Lo que sí es cierto es que el crecimiento no se puede mantener indefinidamente (estaríamos ante un hecho insólito, la inexistencia de ciclos económicos). Por tanto, llegada la crisis ¿será ésta diferencial como fue la del año 93? Mi visión personal para el futuro es optimista, por varias razones. Primero, a diferencia del año 1993, nos encontramos con unas tasas de actividad y desempleo relativamente cercanas a las de los mejores países de la OCDE. En segundo lugar, nuestros mercados se encuentran mucho más liberalizados y en general flexibles que a principios de los años 90. Por último y de manera especial, el sector público está saneado, y en disposición de soportar una crisis, y mejor aún, en disposición de encadenar varios años de política fiscal expansiva que permita compensar en parte una posible crisis (que algunos dicen en ciernes) sin que el nivel de deuda se dispare hasta niveles insostenibles. Pese a todo, no podemos negar la urgente necesidad de afrontar o continuar las reformas actuales desde el lado de la oferta: reformas en la economía real que permitan aumentar la productividad de los trabajadores mediante la inversión en capital humano (educación) y tecnológico, y permitir así un cambio en el patrón de crecimiento; potenciar la innovación y la I+D con objeto de crear nuevos productos y servicios que mejoren nuestra capacidad de competir y contribuyan a crear una “marca España” en el exterior; vigilar y reducir el endeudamiento de las familias y empresas; continuar con la mejora en la eficiencia del sector público y los sistemas impositivos no distorsionantes; profundizar en la productividad y eficiencia del sector servicios, causante en buena medida del diferencial de inflación actual; y lograr un aterrizaje “suave” de los precios de la vivienda. Notas 1 A semejanza de otros “tigres” de la economía mundial: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán son los “tigres asiáticos” mientras que la república de Irlanda es el llamado “tigre celta”. 2 Ceteris paribus el resto de variables, es decir, asumiendo un crecimiento poblacional igual, el aumento del PIB produce aumento del PIB per cápita. 3 La incorporación de varios millones de personas al mercado laboral se produce normalmente en puestos de menor productividad, tales como el sector de la construcción, servicio doméstico etc., lo que reduce el crecimiento de la productividad media hasta que nuevas inversiones en capital físico, tecnológico y humano permiten que ésta aumente. 4 Tanto es así, que durante varios años la tasa de reposición de empleo dentro de la A.G.E. ha sido de un 25%, lo que significa que sólo 1 de cada 4 empleos que se perdían (por ejemplo por jubilaciones de funcionarios) era sustituido por un funcionario de nuevo ingreso. Igualmente significativos han sido los esfuerzos de mejora de la eficiencia y racionalidad del gasto público con la introducción de nuevas técnicas de gestión presupuestaria, nuevas formas de ejecución etc. 5 Esta descomposición proviene de: 6 En particular, destacan la escasa proyección de los productos españoles en los mercados asiáticos o la excesiva dependencia de la industria del automóvil, donde, a la debilidad de la demanda en los años más recientes, se suman también presiones competitivas crecientes de los países de Europa del Este y de las economías emergentes de Asia. 7 De nuevo, un caso paradigmático de crecimiento desequilibrado es el español. El crecimiento de los años 60 se produjo en buena medida gracias a lo que el profesor Fuentes Quintana denominó “los pasivos del crecimiento económico”, que cobraron factura en los 70 con una crisis de inusitada intensidad y duración con respecto a Europa. De manera semejante, el elevado crecimiento de la segunda mitad de los 80 produjo unos desequilibrios que desembocaron en una crisis en 1993 de también insultad intensidad. Éxitos y desequilibrios de la economía española “Pese a la necesidad de continuar en las reformas, no puede decirse que existan desequilibrios fundamentales que pongan gravemente en riesgo la senda de convergencia y desarrollo en la que nos encontramos”