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Búscate un Mentor
Búscate un Mentor Javier Sanz Arquitecto de Soluciones IMS [email protected] ntes de marchar hacia Troya, Ulises le pidió a un amigo que cuidara de su hijo Telémaco, formándole para reemplazarle en un futuro como rey de Itaca. El nombre de ese buen amigo era Mentor. Cuando Ulises partió para la guerra, Mentor tuvo que adoptar la figura de padre, maestro, modelo y, sobre todo, un consejero cercano y fiable, a la vez que instructor exigente. Mi mujer comenzó a trabajar hace pocos meses en el departamento financiero de un operador competencia de AT&T. “Me han enviado un correo sobre Mentoring Program Introductory Briefing”, me comentó. “Me gustaría apuntarme al programa, así que voy a buscarme un mentor. ¿Se lo pido a mi supervisor?”. Tras hablar un rato, llegamos a la conclusión de que era mejor aguardar unas semanas para que ella pudiese identificar, en su ámbito de trabajo, otros profesionales veteranos con quienes no tuviera una relación directa jefe-subordinado. Relación de confianza En efecto, a veces tendemos a confundir el papel del mentor, con el de un formador o con el de un manager/jefe/supervisor. No tiene mucho que ver; mientras que tu jefe se concentra en los resultados que día a día puedes producir, el mentor adopta una visión a largo plazo. Se trata de crear una relación “win-win”, como dicen los anglosajones, en la que el mentor y el “aprendiz” o “protegido” se beneficien mutuamente. Búscate un Mentor Javier Sanz terminó la carrera hace ocho años, y comenzó su desarrollo profesional en Londres. Es un ingeniero de nueva generación, cómo las redes en las que es experto. Pero lo que más me encanta es su entusiasmo por nuestra profesión. Hoy nos da un par de consejos para encontrar más fácilmente el camino profesional dentro de una gran multinacional. Búscate un Mentor En una relación de mentoring no se trata de supervisar o dirigir. Es una correspondencia recíproca en ambos sentidos, donde el mentor adapta su estilo a las necesidades del protegido, ambas partes son igualmente responsables de progresar y colaborar y, desde el principio, se establece una relación de confianza. El mentor hace partícipe al aprendiz de sus experiencias pasadas, y el aprendiz comparte sus aspiraciones y problemas personales y profesionales. Pruébalo: búscate un mentor ¿Es posible encontrar mentores en el ámbito profesional actual, donde parece que las relaciones entre profesionales veteranos y jóvenes están más orientadas a competir y salvar obstáculos, que a colaborar? Pues claro que sí. No se trata de “competición” sino de “asociación”. No es com-petir, sino com-partir, buscando el bien común. Dimensiones del mentoring Para que tengamos éxito al establecer una relación de mentoring, debemos tener en cuenta seis facetas o dimensiones: Inter-personal, donde mentor y protegido aprendemos uno del otro y, basándonos en una relación de confianza, el protegido practica la correlación entre emoción, pensamiento y acción. Nos marcamos metas claras en confianza y compromiso, y establecemos objetivos y confidencialidad de la relación. Valores como el del respeto mutuo entre protegido y mentor aparecerán de manera natural. Informativa, pues el mentor compartirá con el protegido experiencias, conocimientos, recursos... Sin embargo, en ningún momento el uno tomará decisiones por el otro. No obstante, el mentor podrá orientar al protegido hacia nuevas formas de encarar el problema y nuevas perspectivas de la situación. Facilitadora, ya que se trata de sugerir y apoyar un efectivo proceso de toma de decisión y resolución de problemas. El protegido demuestra ser proactivo, tomando por si mismo la iniciativa de mejorar su formación. Confrontadora, ofreciendo realimentación no solo sobre los resultados profesionales del protegido, sino sobre los planes y objetivos sugeridos por el protegido. Esta confrontación positiva solo puede tener lugar cuando mentor y protegido entienden los beneficios (“win-win”) de su relación, basada en confianza y compromiso. Motivadora, porque el mentor utilizará éxitos y experiencias pasadas para animar y guiar al protegido en los objetivos que él mismo se ha marcado. El protegido considera al mentor como modelo en determinadas áreas. Analítica, siendo el mentor quien adoptará un pensamiento crítico y sin emociones, evaluando y orientando los objetivos y estrategias del protegido. Resultado: la realimentación El recibir opiniones externas (realimentación) sobre cómo interactuamos con los demás es un tesoro valiosísimo. Idealmente, un proceso de realimentación efectivo y real nos debería ayudar a establecer un aprendizaje continuo, en el “Practicar en nuestro lugar de trabajo habitual las lecciones aprendidas es mucho mejor que hacer simulaciones en el típico cursillo de mejora de competencias” El mentor es una llave que te ayuda a abrir puertas cerradas Búscate un Mentor día a día. Practicar en nuestro lugar de trabajo habitual las lecciones aprendidas es mucho mejor que hacer simulaciones en el típico cursillo de mejora de competencias. Por otra parte, estos últimos implican el empleo de tiempo adicional para asistir el cursillo. Lo bueno del mentoring es que aprendemos y mejoramos sin estar a la defensiva, porque el proceso de realimentación es algo voluntario, buscado por el protegido. Desde el punto de vista del mentor, la realimentación debería estar tan adaptada al receptor como sea posible. La inmediatez también es importante, aunque siempre buscando el momento más oportuno, a ser posible previamente acordado. Obviamente, la realimentación debe ser beneficiosa para el receptor, constructiva, y que ayude al protegido a entender la importancia de su contribución personal al objetivo propio y de su equipo. Es una negociación Finalmente, como en toda interacción personal, en el mentoring no hay que olvidar los principios básicos de toda negociación y acuerdo: pensemos siempre en el win-win. No hay perdedores. Ambas partes obtendrán un beneficio. Para llegar a esa situación puedes seguir las siguientes pautas. Primero describe el problema de manera objetiva, sin prejuicios ni emociones. Una vez determinado claramente el problema, continúa explicando cómo te sientes y esfuérzate por entender los sentimientos de tu interlocutor al respecto. Llegados a este punto céntrate en tus peticiones, sugiriéndolas de manera clara (pero demanda algo razonable y alcanzable). No olvides acentuar la ganancia de la otra parte (¡win-win!), y finalmente, sólo da por terminada la conversación cuando te asegures de que la negociación ha sido completamente entendida y que tu petición o mensaje ha sido confirmados, verbalmente, por la otra parte. Mi mujer ha decidido pedirle a un ejecutivo de otro departamento que la ayude, como mentor, en su desarrollo profesional. Y dentro de unos días marcarán formalmente el inicio del mentoring con una reunión de trabajo de 2 horas, con una agenda previamente acordada. Yo, por mi parte, voy a hablar con mi mentor sobre si también puedo ser mentor de algún protegido que me sufra. Así ayudaré a mi empresa, ayudaré a alguien y también dejaré que alguien me ayude. Porque lo más importante no son las redes de nueva generación, sino las personas que las utilizarán y las personas que soñamos con ponerlas en marcha cuanto antes. “Lo importante de las Redes de Nueva Generación son las personas que las utilizarán y los que soñamos con ponerlas en marcha cuanto antes” ¿Te apuntas al sueño de poner las Next Generation Networks (NGN) en marcha?
30 oct 2015