Artículo BIT
Wei Ji
wei ji Rafael Mompó. Master en Dirección Comercial & Marketing por el Instituto de Empresa [email protected] En el diccionario del uso del español actual (editado por SM y cuyo objetivo es facilitar la unidad del español), la palabra "crisis" hace referencia a la situación complicada de un asunto, hasta tal punto que está en duda su continuación. Cuando se escribe en el idioma chino esta palabra es la combinación de dos símbolos que significan "peligro" y "oportunidad". Fue John F. Kennedy quien popularizó esta visión de la palabra crisis en chino, gracias a un discurso que pronunció cuando quiso inspirar a los americanos para que se marcasen retos continuamente y para que convirtiesen los intentos fallidos en logros definitivos. También dijo Winston Churchill: “The optimist sees opportunity in every danger; the pessimist sees danger in every opportunity”; una frase que nada incita al equilibrio pues, si así fuese, quizá el mensaje iría orientado a una recomendación para ser pesimista y optimista al mismo tiempo. Ya se sabe, el equilibrio de las fuerzas. Según parece, cuando el chino de a pie utiliza la palabra “crisis” (wei ji), no parece estar pensando con mucho misticismo y con esa palabra está significando que las cosas se ponen feas y que hay que activar los estados de alerta. En eso parece que no somos muy diferentes. Pero bueno, vamos a pensar (la ignorancia nos hace atrevidos) que la palabra en cuestión proviene de alguna época ancestral en la que el pensamiento taoísta quiso hacer tangible, mediante el lenguaje, una realidad inherente a la propia vida: ¿acaso la entrada en crisis de un enfermo no es un mecanismo natural del cuerpo que activa los mejores recursos de nuestro organismo para su regeneración? Estamos inmersos en una crisis… En efecto, leo con tristeza una noticia en la prensa, relativa a la presentación en Bruselas de la quinta edición del European Innovation Scoreboard, esto es, el ranking internacional sobre el desempeño de los diversos países en cuanto a la innovación. Dice el informe que España se encuentra clasificada en el peor de los grupos posibles: el grupo de los que pierden terreno, junto a Estonia, Bulgaria, Polonia, Eslovaquia, Rumania y Turquía. Lo malo es que los resultados están por debajo de la media. Lo peor es la tendencia a ir hacia atrás en lugar de progresar. Dentro del cómputo global, España está en el puesto número 16 de entre los 25 miembros de la Unión Europea, lo que es una mala posición. Tenemos muchos universitarios, pero cada vez una peor formación de los jóvenes, y una muy deficiente formación a lo largo de la vida. Las empresas reciben numerosas subvenciones públicas y las universidades reciben muchos fondos de las empresas, pero la inversión de las empresas en I+D sigue siendo paupérrima. Donde peor estamos, con diferencia, es en innovación y espíritu emprendedor. Estamos en el puesto número 22. Resulta que nuestras pequeñas y medianas empresas no colaboran para innovar y el capital semilla invertido en la creación de nuevas empresas innovadoras es realmente bajo. ¿Qué está pasando? Muchos son los debates que se están produciendo continuamente sobre este preocupante asunto: por ejemplo, Antonio García Marcos, presidente del grupo Teldat (BIT 154 de Enero de 2006) se sorprende del poco interés que el tema industrial suscita, así como de la poca atención que se le dedica a los informes que los diversos gobiernos han ido encargando para encontrar soluciones al desarrollo de la Sociedad de la Información. Estupendo artículo de Opinión. Como bien dice, no sólo es cuestión de destinar recursos a la I+D sino también de controlar dichas inversiones. Me pregunto, ¿será que el dinero público destinado a la I+D no se está aprovechando adecuadamente? Si eso es así, aquí tendríamos una posible causa de lo que está ocurriendo. Es sabido que cuando existe un exceso de fondos públicos faltos de control se produce una utilización de los mismos de baja calidad. Algo similar comenta también Ventakaraman1, con relación al exceso de fondos para capital-riesgo, que conduce a un espíritu emprendedor de mala calidad el cual puede provocar que el ecosistema del espíritu emprendedor caiga en un círculo vicioso. ¿Será también extensible el hecho constatado por Ventakaraman a los resultados de las inversiones en I+D? Si así fuese, entonces el esfuerzo inversor de los fondos públicos para la I+D estaría provocando la entrada del sistema español de innovación en un círculo vicioso. Justo el efecto contrario al que se busca. Sería más inteligente aplicar otro tipo de medidas, como las propuestas por Antonio García Marcos en su artículo, que ya dieron buenos resultados en España en los años ochenta y principios de los noventa (Hispasat, las Olimpiadas…). Esto es, proyectos ambiciosos a varios años vista, que puedan ser aprovechados para el impulso público hacia despliegues de tecnologías inciertas en fases emergentes, o para la utilización de tecnologías no tan inciertas pero aplicadas a destapar mercados emergentes a nivel mundial. El resultado es el éxito empresarial visible, que anima a otras empresas (emprendedoras) a seguir el mismo camino, que ilusiona y motiva a los jóvenes y no tan jóvenes hacia la I+D de excelencia, pero con resultados industriales tangibles y, en definitiva, provoca la entrada en un círculo virtuoso; ese “tejido industrial” del que habla Antonio García Marcos. Julia Julia es una joven ingeniera que me escribió hace poco. Me decía que una vez terminada la carrera llega el momento de buscar trabajo y que, si quieres hacer algo medianamente interesante, la cosa no resulta tan fácil. Ella está ahora trabajando en una empresa de las líderes del sector, pero sigue buscando algo que realmente le guste. Hablamos del artículo del BIT anterior (el de los Mileurianos). Se sentía identificada. Me dijo que todos sus amigos están en proceso de búsqueda de empleo y de crisis existencial. Crisis existencial, ¿cómo es posible que nuestros jóvenes ingenieros se sientan así? En otro intercambio de correos me decía: “La verdad es que acabas la carrera bastante perdido, supongo que ya habrás pasado por esa experiencia….” Pues no, Julia, en 1988 no teníamos estos problemas profesionales que tenéis vosotros. Lo de ahora, es coyuntural. Y Julia seguía comentando: “ … y lo único que puedes hacer es consolarte viendo que tus amigos están más o menos igual, que no es poco, pero a veces se echa de menos la opinión o el consejo de alguien con experiencia”. ¿Sabes Julia?, todos pasamos en varios momentos de nuestra vida por situaciones en el trabajo en las que nos encontramos con encrucijadas. Incluso crisis. En estos casos, me suelo acordar de un antiguo disco de “Gabinete Caligari” que se llamaba “Privado” y en el que había una canción que se titulaba “Profesional”. La historia de la canción no tiene nada que ver con nuestro trabajo, sino con otras cosas, pero con ella entendí que el profesional no es el que da lo mejor de si mismo cuando hace lo que le gusta, sino el que es capaz de dar lo mejor de si mismo cuando lo que hace no le gusta. Para sobrevivir emocionalmente en ese caos, un truco es disfrutar de los 15 minutos de gloria que uno tiene de vez en cuando… y ser un trabajador duro el resto del tiempo. Lee “La practica de la Inteligencia Emocional” (Daniel Goleman) y también aprende a entrar en estado de flujo (lo explico un poco en el artículo “40/40/20” del BIT 152). Y así me quedé pensativo tras la conversación con Julia. Ciertamente, sacar adelante a estos chicos no es complicado, porque son buenos y están preparados. Conozco a muchos líderes, en la empresa y fuera de ella, que los impulsan estupendamente. No son los jóvenes los que están perdiendo oportunidades… sino la industria española. Oportunidades Las salidas que a los jóvenes os darán más satisfacción, a día de hoy, son las relacionadas con el sector transformador de las TIC (léase PAFET III), o la práctica del marketing guerrillero con fines emprendedores, tanto en empleos por cuenta ajena como en aventuras empresariales por cuenta propia. Muchos otros tenéis la posibilidad de, mochila al hombro, explorar oportunidades en cualquier país de la Unión Europea. Vamos… que esta crisis os ha levantado nuevas oportunidades. En unos años os vais a convertir en un robusto relevo generacional. Os esperaremos con ilusión y expectación. Nos divertiremos juntos. Mientras tanto, los que ya somos veteranos, seguiremos todos los días luchando duro, cada uno en nuestro puesto de trabajo, para sacar a España del número 22 del “ranking”. Nos alimentaremos con bocadillos de 15 minutos de gloria y así obtendremos la energía que nos hará fluir. Fluir para crear, fluir para innovar. Se me acaba el espacio. Otro día hablaremos de China. 1 Sankaran Ventakaraman. Regional transformation through technological entrepreneurship. Journal of Business Venturing 19 (2004), Elsevier, pp. 153-167
30 oct 2015