Artículo BIT
"...La longitud de onda de las señales portadoras de la telefonía móvil es aproximadamente igual a la de las portadoras de televisión..."
a hablaremos de lo que aquí se trata, pero dejadme entrar en materia sobre las noticias que os debo partiendo de un pequeño, y cordial, incidente: Esta mañana disertaba un profesor español acerca de la computación nómada y un colega mejicano lo advirtió: “No se olvide, por favor, de que no somos periodistas, sino científicos”. Eso me evoca un incidente del verano que se nos fue. A comienzos de julio califiqué en público de “burrada” una frase, y rebajé de sus alturas periodísticas a quien se anuncia como profesor de comunicación (y resuelvemundos desde la dirección de Le Monde Diplomatique). Ignacio Ramonetescribió lo que someto a vuestro juicio: “El transistor, al independizar la radio de la electricidad (sic) y hacer del aparato un objeto nómada…”. Podéis consultar en la hemeroteca de La Voz de Galicia. Me mantengo en la calificación y me preocupa que haya tanto demagogo antiglobalizador a quien los papanatas progres no se atreven a juzgar. Uno de los que comparten ignorancia con esos atrevidos que les dan doctrina quiso defender al gurú ofendiéndome. Pero no pudo. No supo cómo porque, como dicen los cínicos, a fin de cuentas “un periodista es un mar de conocimientos con un milímetro de profundidad”. Y me da muchísima pena, porque no hay oficio más lindo que el de informar. ¿No habría manera de educar mejor a los periodistas?, ¿no conseguiríamos que preguntasen a quien sabe sobre lo que van a escribir? Tenemos dudas: en Ferrol nos juntamos para explicarles que nos deben escuchar, ya que en sus manos está transmitir la información que evitaría la alarma social innecesaria. Yo acompañaba a Adrián Nogales, Jesús Cañadas y Jaime Vázquez. Adrián fue rotundo: enfrentó radiación a radiactividad. Una periodista se enfadó y se fue de la rueda de prensa conjunta del COIT, la AETG, la Xunta y el MCYT. Hablábamos en el Centro Cultural Torrente Ballester, en un auditorio que fuera capilla del Hospital de Caridad. Al acabar, en el atrio nos prometimos seguir luchando por la verdad física que no varía, la que no apren- Queridísimos todos: os escribo desde Mérida de Venezuela, en un descanso de congreso en la Universidad de los Andes. Y ...la longitud de onda de las señales portadoras de la telefonía móvil es aproximadamente igual a la de las portadoras de televisión... BIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 20de nadie en el bachillerato sin reválidas: cosas simples como el valor de la velocidad de la luz; y que ese valor, constante universal, es igual al producto de la frecuencia por la longitud de onda de una radiación. No hay manera de explicar (si no ayudan los periodistas) que la longitud de onda de las señales portadoras de la telefonía móvil es aproximadamente igual a la de las portadoras de televisión. Que en Galicia hay cientos de micro-reemisores de televisión al lado de las casas de otras tantas aldeas y nadie ha pensado en que le causasen cáncer. Si los periodistas no entienden la relación entre longitud de onda y tamaño de estructura biológica afectable, ¿cómo lo van a expresar? Si no saben distinguir –por la longitud de ondaentre radiaciones ionizantes y no ionizantes, ¿de qué vale que nos desgañitemos? Después de las batallas contra los irmandiños odiadores de las estaciones base de telefonía móvil, en la escalinata de la ferrolana capilla dieciochesca nos prometimos acabar con la prepotencia de las azafatas, que se sienten como los monaguillos de otrora cuando tocaban la campanilla para que la cristiandad toda de una iglesia se arrodillase: ya está bien con la murga de apagar “completamente” los móviles. Despidiéndonos, Jaime Vázquez contó algo revelador. En un vuelo reciente de Alitalia, el piloto –tipo informado- pregonó la libertad: que cada cual hiciera con su teléfono lo que le diera la gana… No tardé, sin embargo en comprobar que los pilotos de Iberia necesitan clases de radiocomunicación: saliendo hacia Viena, el avión dio unos frenazos en pista y allá sonó la voz de la campanillera-sobrecargo pidiendo que se revisasen los móviles. ¡Puf! En Viena funciona el GPRS, como todo, germánicamente, al lado del Danubio majestuoso, azul y lento. Después, Liubliana, y Bled, unas bellezas alpinas que parecen salidas de las postales. Y un congreso de comercio electrónico en que los españoles brillaban por su ausencia. No así los yanquis, y los australianos –ellos todos muy preocupados por algo que la España que va bien ya sumió en el olvido: el atentado contra las fibras de Telefónica. Bled reúne desde hace quince años a los sabios del intercambio electrónico de datos de todo el mundo. Eslovenia –ya en tiempos de Tito- quiso salir a los mares a través del puerto de Koper (pues le quitaron el de Trst, sin vocales: Trieste para los italianos) y se empeñó en hacerlo bien, con telemática. Esta Austria eslava, de lengua imposible (alucinen los galaico- portugueses con una palabra que se repiten en los carteles: CONA), pregona que ahí, en Koper, se inicia “la nueva ruta de la seda”. Pregona y trabaja. Entérense los del “punto.com” fracasado en esta España de especuladores de cuanto se cuece en comercio electrónico verdadero por las universidades eslovenas; y lo que pretende al respecto el gobierno de un país independiente con 2 millones de habitantes y 20.000 kilómetros cuadrados de extensión… Bien, sigamos, sobrevolemos Hungría, veamos al lago Balatón como una mancha azul en los llanos magiares, secos por el estío; pasemos la Serbia de los nacionalistas perversos, excluyentes, veamos como el verdor serbio se seca sobre Macedonia, hagamos caso al piloto cuando nos manda mirar el Olimpo, tan alto que sólo los dioses podrían habitarlo, y vayamos tomando tierra en el aerodromio de Atenas. Grecia, una vez más en su historia, va a ser el fulcro de la balanza entre Oriente y Occidente. Esta vez, en la transferencia de conocimientos tecnológicos. Pero no nos emocionemos, dejemos el país de las amalgamas y las islas para notas a vuelapluma en otoño. Digamos sólo que, después de sufrir los calores de Atenas, por el Pireo se sale hacia otros calores, con una meditación: basta ver en el Museo Arqueológico Nacional la evolución de las técnicas del metal y del vidrio para comprender que la globalización es casi eterna; que se coloniza haciendo dependientes a los colonizados: ellos quieren disfrutar de lo que no saben producir y pagan la regalía… Creta. El Líviko Pélagos, Mar de Libia. Nada como un descanso soleado en aguas cristalinas de playas sin gente. Mas todo acaba, y de noche. Kalinighta, Kriti. Nuestra civilización nació en Creta, se desarrolló en Grecia; Roma, por fortuna, se la impuso a toda la Europa que haría las Américas… Nuevo salto. Washington bajo el terror. El Pentágono casi reconstruido. La Casa Blanca aislada con piezas divisorias de autopista. América, temerosa y convertida en Israel para los visitantes, a quienes escrutiniza hasta el ridículo, sigue, sin embargo, marcando el ritmo de los acontecimientos: paga la ciencia, que genera tecnología y convierte la tecnología en técnica aplicable, vendible. Desde que los del norte barrieron a los del sur a cañonazos, apuestan por las técnicas militares; que después transfieren a la industria civil. Y triunfan. Porque guerras nunca faltaron ni van a faltar. 1 Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación BIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 21 U Xavier Alcalá 1Ingeniero de Telecomunicación 1Escritor
30 oct 2015