Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

Artículo BIT
Los políticos se empeñan en una definición incoherente de la “sociedad de la información”
Los políticos se empeñan en una definición incoherente de la “sociedad de la información” Escribo a la vuelta de una estancia breve en Oporto, y —¡por fin!— puedo leer el número de BIT anterior a este, en el que mi admirado Bernardo González da muestras de una sensibilidad propia de ingeniero: persona consecuente. Porque el centenario de Eça de Queiroz parece que hubiese pasado por Madrid en la mayor de las ignorancias por parte de literatos que se miran al ombligo y piensan que sólo se escribe en castellano (con rabia de no saber hacerlo en inglés). Y, por cierto, Bernardo, José Eça de Queiroz tiene una ventaja sobre José Saramago que lo hace, de momento, el novelista portugués insuperable: las obras del “afrancesado” arrastran, hacen pasar páginas. Las del “castellanizado” son “maçadas” (o sea, peñazos), al decir de los portugueses... En Oporto asistí al plenario de la Comisión de Trabajo Galicia-Norte de Portugal, bajo la presidencia de don Manuel, y con la presencia de Jesús Posadas, la ministra portuguesa de “Planeamento” y el director general que en la EU lleva los negocios regionales. Pertenezco a la subcomisión de Dinamización Económica, en la que priman (¡ojo al detalle!) las TICs; y, desde mi atalaya, pude observar que una gran proporción de los proyectos de recomposición de la vieja Gallaecia presentados al programa Interreg III llevan componentes relacionados con nuestros negocios telemáticos: somos unos tipos de lo más “horizontales”. No hay sector de actividad que se nos escape. Algo más, compañeros de toda España. Tomad nota de lo que va contra el centralismo en tiempos de demonización de los periferismos. Las paredes nobles del viejo edificio de la Alfándega portuense reverberaron con una palabra repetida: “policentrismo”. Europa (así lo manda Alemania y en este Eixo Atlántico se entiende bien) ha de ser policéntrica. Todo lo contrario de lo que muestra nuestra profesión aquí. Porque, por lo menos en Galicia, continúa la sangría. Se van a Madrid hasta empresas enteras. He ahí lo que Unión-Fenosa ha hecho con CESATEL. Mirad por dónde se encuentra a Eduardo Romero o a Enrique Fernández. Todos los anuncios de trabajo dicen “Madrid”; alguno, “Barcelona”; y sólo se ven iniciativas inteligentes, fidelizadoras para quien quiere vivir sin saudades, en empresas como Pragamalia, de la que iremos hablando en próximas crónicas. Pero son pocas, y yo sigo viendo caras de los que quisieran trasladar su puesto de trabajo: Hace días vino a verme Javier Domínguez, que ahora manda en Skypoint (otra empresa de nombre colonizador). Hablamos de su doctorado, que abandonó en Coruña; y de lo difícil que va a ser la vida de las empresas “de cable” como siga adelante el despliegue de las comunicaciones vía radio a alta velocidad (máxime si también da servicio el modem asimétrico sobre par). Después estuve con Ángel Aser, que tiene responsabilidades serias en Grapes (sólo a Fabián Plaza se le ocurre un nombre de empresa español, ¡coño!). Ángel va y viene entre Madrid y Vigo. Con él trato uno de los proyectos más destructores de las mentiras “punto com” que se anduvieron vendiendo —y que se realiza para un cluster empresarial (no puedo evitar hacer chistes con “Uvas” y “racimos”). Todos quisieran volver; y hacer vida práctica aquí, como nuestros compañeros de la Armada, que ahora se dedican a promover la transferencia de sus conocimientos al entorno civil. Entre ellos se distingue por su capacidad de organizar, y atraer empresas, el capitán de corbeta José Antonio López Moreno. Cuando nos dimos cuenta, había reunidos en el Centro de Innovación y Servicios de Galicia casi trescientos expertos y estudiosos de las tecnologías que hacen a los buques de guerra seguros, agresivos, destructivos y efectivos. Hubo discusiones de bulto (una muy interesante sobre FDDI y ATM en plataformas navales) y acabamos aprendiendo todos —hasta los políticos... Bien, compañeros: ahora los políticos se empeñan en esa otra definición incoherente de la “sociedad de la información”. Gil Bernárdez va a firmar algo importante para la AETG al respecto. Y dicen que José Manuel Soto —con mando en Telefónica— ya tiene solución para que en el rural de Galicia (recordad: la mitad de los núcleos de población de toda España) pueda haber acceso decente a las maravillas de la red de redes... Ah, un momento, que no se me pasen los rumores: Pensando en Soto me acuerdo de Intelsis. ¿Qué ocurre en Intelsis? ¿Cuánto tiempo va a Carlos Pedreira en pasarse a la competencia ourensana? ¿O tendrá que emigrar? Item más: Después de lo que dijo el rector de la universidad coruñesa en su toma de posesión, ¿va a haber escuela de Telecomunicación en el campus de Elviña, o va a estar en el de Esteiro? Los dedos apuntan a Viña (Ángel), que rima con el primer topónimo. Voy acabando: Para la próxima crónica os contaré de lo que se está montando en la Zona Franca de Vigo. Fernando Sáenz Vacas tiene confirmada asistencia. Y por culpa de su segundo apellido (toponímico, supongo), gente joven y atrevida dice que nos reúnen a las “vacas sagradas y antiguas”. Pobres infelices, no saben que los abuelos aún estamos para hacer hijos. También os diré cómo me fue por Noruega, en asuntos que debe seguir manejando sutilmente Antonio Rodríguez Rodríguez, quien considera a la técnica militar española dispuesta a competir en el mundo. Lo mío —anticipo— tiene que ver con pacíficas guerras productivas. Hasta luego.
30 oct 2015
Artículo BIT
Se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas
Se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas Os decía en la anterior nota a vuelapluma que íbamos a hablar de dos asuntos notables: lo que se está definiendo en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo y lo yo que habría observado en viaje por un exótico país llamado Noruega Dicen los mentideros políticos que tras las elecciones autonómicas se va a crear algo para no perder el tren de la sociedad de la información El orden cronológico, sin embargo, fue inverso. Primero anduve por Bergen y Oslo. Después, justo a la vuelta, ocurrió el encuentro en el edificio impresionante del CZFV de Bouzas, con las islas Cíes cortando las vistas al mar abierto... Noruega está muy lejos, y los herederos de la furia viquinga lo saben: en el tiempo de llegar de Coruña a Bergen bien se puede estar poniendo el pie en tierras orientales americanas. Hay que dar muchos saltos para llegar a la Península Escandinava. Pero merece la pena: Para informe general de toda España, y particular de Galicia, con incidencia profunda en Ferrol, el asunto (que bien conocerán nestros colegas Rodríguez Rodríguez y Rey-Stolle) es que tenemos que comprar 20 o 30 mil millones de pesetas en equipamientos y tecnología, para compensar la venta de la fragatas F85 a la armada de esa antigua provincia danesa y sueca. Si los de Izar no andan ligeros, tendrán que pagar la juerga; y los noruegos advierten de que todavía non hay negocios a la vista, cuando podía haberlos. Seguid tomando nota: Una cosa son las compensaciones directas y otra las indirectas. No es lo mismo cuanto se vaya usar para armar los buques que lo que, por fuera de astilleros, haya que comprar. Y a esas gentes altas, rubias y de ojos claros les podemos comprar muchas aplicaciones útiles de lo que saben. Los noruegos son poquísimos (tan pocos que Oslo produce una impresión provinciana, con su avenida mayor rematada en palacio real insulso, de donde vi salir a la reina de Inglaterra ¡que puso sus ojos en mí!). Siendo pocos (porque acabaron con ellos la peste negra, las guerras y, supongo, la tristeza de vivir entre nieves como los osos), tienen condiciones importantes: son riquísimos y trabajadores. Pero carecen de mercado interior, y necesitan mantener su riqueza a base de la exportación. Por eso quieren exportar todo lo que produce su organización de centros de transferencia tecnológica a caballo entre la industria y la universidad. El catálogo de posibles transferencias es enorme y, curiosamente, son capaces de ordenarlo para vender. La parte correspondiente a las TICs sorprende: mirando su oferta se comprende en cuánto valoran la seguridad y la calidad de vida. Por discreción en los negocios, comprenderéis que no os cuente lo que ando tratando en fácil inglés, pero podéis echar la imaginación al vuelo (os adelanto -porque es público- que se prepara para el otoño un magno encuentro entre empresas noruegas y gallegas de nuestro ámbito). Noruega está lejos -os decía- y es espantosamente cara. Aún así, hay que ir allí y ver algo más que los fiordos (nada espectaculares después de conocer rías gallegas y senos patagónicos) o los mercados de pescado y marisco (insulsote éste, nada como los de Galicia o del sur de Chile). Un detalle final: el litro de gasolina cuesta 200 pesetas, en un país que no sabe qué hacer con el petróleo. Con todo -insisto-, hay que salvar el escollo de los 20.000 millones... Entre ese viaje y otro más vulgar, a Salamanca, para enseñar técnicas de acceso a las grandes redes, tuvimos en Vigo una junta de notables que presidió Fernando Sáez Vacas y a la que asistieron, por ejemplo, José Carrasco y Fernando Maristany: Por estos territorios del aplastantemente verde Noroeste, los pesos de las industrias de la madera o de la comida, del automóvil, del naval o del textil, no son capaces de ahogar los intereses de otras industrias. Tanto nuestra Asociación como los centros universitarios transmiten la necesidad de no perder el tren de la llamada -gratuítamente- sociedad de la información. Dicen los mentideros políticos que tras las elecciones autonómicas se va a crear algo, como en otros sitios; pero, mientras la Xunta (a la que informa Gil Bernárdez) anda en pensamientos sutiles y calculando votos de emigrantes, un organismo autónomo se ha lanzado a mover hilos. Es el Consorcio de la Zona Franca viguesa (que no hace mucho tenía 27.000 millones de pesetas para invertir, según me dijo su anterior presidente). El CZFV va a hacer un instituto serio, con soluciones que popularicen la telemática para todos, y que, cada día más, cierren la brecha histórica entre las dos Galicias: la del norte y la del sur del Miño. Como Bit está para que todos sepamos qué hacemos, espero que le encarguen a Miguel Merino una explicación de las acciones que Sáez Vacas situó en “tiempo ancho” y “tiempo largo”... Y voy terminando, con varios apuntes más: Hubo en Vigo una discusión sobre la falacia de tener que apagar los teléfonos móviles a bordo de los aviones. José Carrasco, con galaica prudencia de quien manda en Madrid, reconoció que existen intereses comerciales para mantener el susto del pasajero. Yo opino, colegas, que nuestro colectivo está haciendo el ridículo al no manifestarse sobre la imposibilidad física de las interferencias (o su posibilidad, si la hubiere). Y lo más triste es que nuestros sueldos son mínimos en comparación con los de los “comandantes” (quizá comisionistas de la futura telefonía tierra-avión). Otrosí: don Gonzalo Torrente escogió en la plaza mayor de Salamanca un bar con nombre inglés, Novelty, cual es propio de un ferrolano. Pero la estatua que allí le hicieron no concuerda con la realidad. Don Gonzalo parece corpulento, cuando era, como se diría en Ferrol, un “filusmías”. Y adiós, que salgo para Buenos Aires y Corrientes. A la vuelta (si logro volver) os diré como tratan por allá a los “gayegos”. Bit - Nº 128 Sumario Editorial Opinión (1) Opinión (2) A Vuelapluma T. Castilla y León H. Valencianos Murcia Cataluña Bit a Bit Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Perfil Café Redacción GRETEL ¿Qué es? Rincón Internet Pulso del Mercado Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor “El Consorcio de la Zona Franca Viguesa va a hacer un instituto serio, con soluciones que popularicen la telemática para todos, y que, cada día más, cierren la brecha histórica entre las dos Galicias: la del norte y la del sur del Miño” “Tuvimos en Vigo una junta de notables que presidió Fernando Sáez Vacas”
30 oct 2015
Artículo BIT
El comercio electrónico "de veras" se va definiendo
El comercio electrónico “de veras” se va definiendo Decía en la anterior que estaba saliendo para Argentina, acto vulgar en la vida de un argentino consorte, con intereses de familia, vocación y profesión en aquellos pagos. Fui, volví; marché de nuevo a Noruega —que ha entrado con fuerza en mi quehacer— y hasta anduve por Madrid cuando estábais fuera, de vacaciones, todos los condenados a ese bienquerido “pueblón castellano” (según Ernesto Guerra da Cal, ferrolano-neoyorquino inspirador de García Lorca). Argentina me recibió en lo más profundo del desasosiego económico que le es propio. Brillaba un sol invernal y el centro de Buenos Aires era un estruendo contra los “gayegos”. No paraba el bombo, ondeaba la bandera ofendida, con letreros acusatorios contra Iberia. Un colega y compatriota me dio su explicación: “Ya está bien, que nosotros tenemos que hacer vida aquí, y no os dais cuenta de que España ya se cargó la aerolínea de bandera de Venezuela y ahora se está cargando la argentina. A ver qué negocios hicieron Felipe González y el turco...”. El “turco” Ménem entró durante esos días en una prisión dorada; doradamente acompañado de su amor chileno. Yo anduve con sonrisa triste, y hablé de lo nuestro con Raúl Viñales. Porque Argentina no se va a parar y la telemática es un conjunto de técnicas que hay que seguir aplicando. Y enseñando. Llegamos a un acuerdo en Puerto Madero, mirando el marrón brilloso de la Mar Dulce. El comercio electrónico “de veras” se va definiendo. Muertas de peste especulativa las “punto com”, se empiezan a delinear las relaciones entre empresas con ayuda de la web, que no resuelve todo. En el acuerdo se introdujo enseñar los accesos con módem asimétrico sobre par de abonado; porque en Argentina la legislación —que separa voz en formato analógico de datos— hace casi innecesario hablar de RDSI... También estuve en Corrientes, donde el Paraná, en toda su inmensidad nutricia, lame la costa y sigue lentamente a formar el Río de la Plata. En jornadas de comunicación hablamos de creatividad, y de censura. Por tierras guaranís supe de lo que los censores franquistas tenían preparado para cuando se muriese Ortega y Gasset, lo que se debía resaltar y lo que era obligatorio ocultar. También, de que el correo electrónico en Cuba pasa por un “centro de compensación” que permite a los agentes de la tiranía castrista filtrar mensajes. Un filólogo brasileño nos propuso crear “uma comunidade ibérica”, arrasadoramente poderosa en el mundo de bloques a que nos condena la globalización –y yo lo apoyé. Una traductora brasileña sintetizó la peculiaridad de la traducción: “Ela é como mulher nova: quando bela, não é fiel; e quando fiel, não é bela”. En restaurante vacío (porque “no corre la plata”) comimos surubí –pez desmesurado– con mandioca y bebimos cabernet sauvignon de Mendoza. Hablamos de telecomunicaciones y todos me reconocieron que Telefónica y su competidora habían traído el servicio que la ENTEL llevaba años sin dar... Volver fue difícil. En la nueva terminal de Ezeiza empleados de Aerolíneas Argentinas se apretaba para no dejar pasar a los viajeros de Iberia hacia los mostradores. Forcejeando, pasamos. Y conseguimos volar. Aquí, mal tiempo, porque Galicia es así de chula y tiene sólo dos estaciones: la de ferrocarril y otra. En verano invernal encontré a Luis Castedo por los pasillos de la Facultad. Incidió una vez más lo que todos sabemos: “En España se acabó la industria de las telecomunicaciones. Lo nuestro son los servicios de telecomunicación, otra forma de turismo”. Bajo cielos grises y gallegos estalló la tormenta en el vaso de agua: la universidad de Coruña reclama un segundo ciclo de Telecomunicaciones y el “todo Vigo” lo toma como una ofensa. Los ofendidos llegan a decir que “Teleco” (¡qué horterada de abreviatura, coño!) es algo característico y consustancial para la ciudad olívica. Al rector de Vigo y al director de la Escuela de Telecomunicación quizá les convendría saber lo que otros podemos contar sobre la negociación para aquella “tercera escuela” de España. Yo nunca olvidaré una conversación con Aníbal Figueiras por mi playa de Cabanas. Y, señores, seamos serios: la escuela de Vigo se parece a las escuelas patéticas de las aldeas de hace un siglo, que preparaban a los rapaces para el oficio de emigrar... Pero no todo son amarguras en este impaís. Jesús Pardeiro organiza la “rapa das bestas” en Ferreira do Valadouro. El fabricante de emisoras es también silvicultor. Mira con cariño especial los montes que se cubren de eucaliptos y pinos, y por cuyas cumbres pacen caballos y vacas salvajes. Fiesta salvaje, con lucha de garañones. El Cantábrico al fondo. Las truchas, deliciosas. Y, después, Noruega: el negocio que va a juntar en Ferrol un buen número de empresas del sector de las TICs de aquel país y de España. Coincidimos con los barcos de la Cutty Sark. Bergen era un delirio de velas y banderolas contra el verde oscuro del bosque. Ya hablaremos del encuentro... En Madrid me crucé con José Carrasco. Él llegaba a dar clase y yo salía. Cuarenta mozos de las Américas nos escucharon en el calor imposible de la Universitaria en agosto. Todos quieren trabajar aquí. Los argentinos, desesperadamente. Y vuelta a la rutina. Acabamos de encontrarnos unos cuantos en las jornadas sobre teletrabajo y periodismo electrónico en las que eché de menos a Enrique Gutiérrez Bueno. Tuvieron lugar en Santiago y creo que aprendimos todos. Yo, especialmente del profesor Tapio Varis, finés, de la universidad de Tampere. Nos habló (en castellano roto, sin preposiciones) del “e-World”. Dijo que los tres instrumentos mayores del progreso del conocimiento humano son el alfabeto fonético, la imprenta y la telemática. Comentó las parecencias de Galicia con Finlandia, ambas “tierras periféricas”. Pero señaló una diferencia abismal: en la comarca de Tampere la mitad de la población tiene dirección de correo electrónica personalizada. (En Finlandia –recordad– hay fábricas de equipos de telecomunicación). Un abrazo a todos.
30 oct 2015
Artículo BIT
En el 2010, Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento
En el 2010, Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento De nuevo, compañeros, escribo a vuelapluma porque la vida no da para escribir. La salud –mientras la haya– hace actuar a los que no nacieron holgazanes: se vive y, como la vida es algo que se escribe, a veces se para uno a teclear. Tengo que hablaros de lugares. Primeramente de Vigo, donde me fui a encontrar con Alejandro Orero y Fernado Pardo; y con el primer compañero que ocupa un cargo referente a la profesión en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo. Allí convocó José Carlos García a un grupo de interesados y conocedores de las aplicaciones de las tecnologías de la información y la comunicación. Oímos a Orero, sobre los negocios electrónicos con técnicas de telefonçia móvil, y a Pardo en funciones de presidente de la Asociación Española de Comercio Electrónico. Lo de Alejandro marca futuro. Lo de Fernando mira a la consolidación del presente: en España, según estadísticas de la AECE, se negocia al año por unos 80.000 millones de pesetas en modo web, pero se superan los 4 billones en IED (EDI para colonizados) tradicional. El reto de la comunicación de entre aplicaciones –y de la empresa expandida– es telemático. Hay que aplicar todas las técnicas de redes y de programación con metadatos (léase XML a la inglesa) para que se popularicen los sistemas que hacen más productivos la industria y el comercio en plena e imparable globalización… Globalización, sí: “Europa como laboratorio de globalización” es frase oída en el encierro veneciano a que nos sometieron los responsables del programa marco de la Sociedad de la Información, entre ellos nuestro colega Jesús Villasante, que me hablaba sin darse cuenta en un inglés fluido y pronuciado “orgullosamente mal” como recomendaría Eça de Queiroz (a quien ahora descubren en Madrid, con un siglo de retraso). El e-2001 transcurre en un convento de Venecia, con patio, claustro y entrada onírica desde un canal, portal verdoso de agua y enrejado. Por el claustro, los de Galicia hablan con los del Norte de Portugal y unos vascos miran curiosos el “Spain” de nuestras identificaciones. Explicamos que con los portugueses (ya lo decía Campomanes hace mucho) hay en común algo más que el habla, confusiva para los que –como los vascos– componen ideas en castellano. Se oyen muchas hablas, pero todas conducen a una consigna, la que salió del “espíritu de Lisboa”: en el 2010 Europa ha de ser la primera economía mundial basada en el conocimiento. Se suceden las sesiones, con intervalos de comida, algo de café y muy poco tabaco. Cuando podemos, escapamos por las callejas de la ciudad que se hunde, tal vez del peso de tanto japonés canijo que la observa con su mirar estreñido. Todo gira alrededor del comercio electrónico, de la enseñanza electrónica, de la “inteligencia ambiental”. Rosalie Zobel anuncia casi 17.000 millones de euros para el próximo programa marco. Nos citamos en Praga dentro de un año. Será allí el e-2002. Presentaremos los trabajos prácticos del año. Adiós a San Marcos, no por revisto menos deseado. Jesús Villasante me da recuerdos para Fernando Maristany, compañero de estudios… Doy un salto a Trieste, en busca de la tumba de un antepasado de mis hijos, médico de la corte carlista en el exilio. Trieste es una ciudad germánica. Fue la base de la flota de imperio austro-húngaro, metida al fondo del Adriático, rodeada de territorio esloveno. Encuentro el “Palazzo dei Reali di Espagna in esilio”. Fue un fino edificio en el Lazzaretto Vecchio. Hoy es algo como una escuela de informática con nombre atómico: Enrico Fermi. Allí vivió el médico que embalsamaría a Carlos V y que no podría salvar la vida de un hijo y una nuera reales. Sigo. Voy al “Escorial de los carlistas”, la catedral de Trieste, donde –en la capilla de san Carlos Borromeo– yacen los restos de Borbones revoltosos: Carlos V, Carlos VI, Carlos VII y Juan III, junto a parientes menores, entre los que destaca Teresa de Braganza, reina de la ambición y la beatería… Voy al cimetero de Sant’Anna y encuentro la tumba del archiatra reale, tatarabuelo de mi mujer -y, con pena de ser español, hijo de un pueblo zarandeado por las potencias europeas, me dispongo a viajar a Noruega. En Noruega se me vuelve a demostrar el gran error español, la manía paleta de hacer empresa sólo en Madrid y Barcelona. Estuve en Halden y Stavanger, localidades difíciles de encontrar en los mapas. Pero tengo testigos de lo que vi y hablé en la periferia de las periferias, de la simplicidad con que las famosas TICs se manejan entre hielos nórdicos, de la capacidad para inventar y después vender en tierras de poderosos, de avanzados, desde los Estados Unidos a Australia. En Stavanger me encontré con Alfredo Gordo, nuestro compañero en la dirección de cooperación industrial de Izar. Que hable él de lo que tratamos, porque yo cuanto de más. De lo que tratamos con empresas noruegas y de lo que hablamos entre nosotros de viaje al fenómeno increíble del Púlpito, roca que mira la lámina del Lysefjord desde 600 metros de altura. Descubrí en Alfredo un buen compañero de viaje, rico conversador, prudente en los juicios, dispuesto a llevar a cabo una misión en la que los dos nos hemos comprometido… De retorno al Impaís gallego, me veo envuelto en algo más inmediato: una teleconferencia múltiple y en marcha. Preparamos la Noite Galega das Telecomunicacións. Gil Bernárdez convoca por teleconferencia a la junta de la Asociación. Varios conducimos y hablamos. Salen nombres y se toman decisiones. El ingeniero del año va a ser Ramón Bermúdez de Castro, responsable de los negocios internacionales de Televés. Para mí es una alegría grande: Ramón se moría de morriña en Madrid cuando nos encontramos hace más de veinte años. Me lo traje a su Coruña y empezó a vender conmigo desde Hispano Electrónica, hasta que Televés lo atrajo con su oferta de hacer país por el mundo entero… Bien. Alegre, me volví a marchar de viaje, a Póvoa de Varzim, a otra reunión europea sobre los observatorios tecnológicos, y a una feria en Oporto sobre la innovación. Vuelvo para la tal Noite y me encuentro con caras queridas de Madrid: Gutiérrez Bueno, Nogales, Méndez, Martín Badell. La fiesta corre fácilmente, compañeramente, masivamente. En la despedida, Ramón Bermúdez de Castro me da su nuevo destino: a Corea, a vender transmoduladores QPSK/QAM. Algún día me sentaré con él a tomar notas de su inacabable anecdotario de viajero de profesión; de convencedor de que en Galicia, además de madera, leche y pescado, también se produce electrónica. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
"(...) En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista (...)"
“(...) En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista (...)” Vuelvo de viaje, de pasar frío, resfriado, y me encuentro con el mismo problema con que me marché: la ignorancia de los españoles sobre la física en que se basa la telecomunicación. Salía yo con maleta, bolso y abrigos, y, mientras me dirigía al aeropuerto, iba intentando explicar algo tan básico como la dosis de radiación y sus componentes: densidad de potencia, superficie expuesta y tiempo. Hablaba por medio de un teléfono móvil con colgajo, el auricular al oído y el micrófono a medio camino hacia el transceptor. Hablaba para una emisora de mucha audiencia en el impaís sin nombre fijo que unos llaman Galicia y otros Galiza. Se trataba, una vez más, de la espantosa plaga de cáncer que causan las antenas de las estaciones base... Volví de viaje y no pude asistir a la reunión de junta de nuestra asociación —no por culpa del trabajo, como calculé, sino porque me dolían los huesos y me retiré a casa, de nuevo con el colgajo por compañero. Gil Bernárdez, jefe de brigada conquistadora de un lugar para la AETG en la sociedad gallega, nos telerreunió y hablamos. Mientras tratábamos del susto falso de alcaldes que nada saben de física, uno de nuestros compañeros aguantaba un tumulto vecinal en Pontevedra. A lo largo de nuestra telejunta, otro contó las quejas de un vecino por una antena de Retevisión: se sentía atrozmente mareado por los efectos de un sistema radiante que no radiaba, sencillamente porque nunca había sido alimentado. Pero la demagogia manda, colegas. En la España carente de reválidas y preuniversitarios vivimos un ambiente oscurantista. Algún ignorante, regidor de ciudad industrial del sur de Galicia (¿queréis más datos?) ya ha tenido la idea genial de concentrar todas las antenas en una sola, sobre un monte que dé cobertura al burgo loado en cantigas del Medievo. Y, de momento, nadie le ha hablado de la potencia que tendría que radiar el transceptor portátil con que se valiesen los abonados al servicio móvil de telefonía; ni lo han advertido del tamaño de la batería necesaria. En fin, señores: si para que volvamos a aprender leyes como la de Ohm hace falta retornar al pasado, volvamos (aunque sea con un general Cerillita —Franco para los ferrolanos viejos— en figura de cera). Bien, ya que hablo de fantasmas del pasado, os comunico que falleció el Gliptodonte de la Alcarria, al que algunos hasta consideran gallego de verdad. Me enteré al llegar de los fríos nórdicos y no le mandé pésame a la Mercante (quiero decir, Marina) porque hace tiempo que no nos llevamos bien. No soy muy vengativo, pero creo que uno debe luchar por la dignidad de todos defendiendo la suya. Me queda por escribir una novela que titularé "San Marcos de Porcostela, memorias do grande hospicio". En ella saldrá el personaje de la locutora con la que ya no se sabía que hacer y fue enviada a entrevistar gallegos con un pié en el otro mundo. Y se hablará del madrileño pícaro (nacido en Galicia) que escribió dos grandes novelas y supo vivir el resto de la vida por cuenta de las glorias de su juventud. En esa novela quizá se cuenten "amores intereseiros" y la génesis de plagios burdos con los que quedan en ridículo cuantos aplaudieron las bufonadas de quien se burló de Galicia, de los gallegos y del idioma que, surgido en Galicia, dio piezas literarias merecedoras de algo más que un premio Nobel. No soy rencoroso, pero no quiero perdonar el abuso del que, valiéndose de su condición de escritor del régimen (véanse fotos de ministros llevando el ataud), me llamó "ladilla vicetiple" en primera página de un periódico que le jaleaba las gracias. Dio muestras de falta de humor propias de un imbécil. Tanta gloria se lleve como paz nos deja... Y —ahora en serio— vendieron Intelsis, a unos italianos. Que pagarán en euros, moneda de casi todos los europeos. El problema, amigos, no es gallego, sino español. Estamos en lo de siempre: no tenemos capacidad de hacer empresa que diseñe y fabrique. Multiplicamos las escuelas para no ser capaces de generar empresarios (de nuevo, la memoria de Gerardo García Campos, que insistía en formar gente de empresa con conocimientos de telecomunicación). Esta fue otra noticia que me llegó con retraso, quizá porque ando demasiado por fuera —buscando alianzas para hacer empresa dentro. Anduve una vez más por Noruega, siempre en la nieve: blanca en los jardines, marrón en las aceras, negra en las calles. La nieve en Noruega, donde el invierno ayuda a concentrarse sobre lo intangible, parece una alegoría racial: los países escandinavos no se libran de la invasión. Las pieles níveas —róseas con el frío— de sus primitivos habitantes dejan paso a las moreneces de africanos y asiáticos, de mediterráneos y amerindios. Trabajar en detalle asuntos telemáticos no impide observar a la gente, y llama la atención tanto niño boliviano o bengalí adoptado, tanto taxista somalí, tanto dinero destinado a mezquitas mientras los ancianos noruegos no tienen quien los cuide. El país traumatizado por la desventura vital de Knut Hamsun sufre las consecuencias del monstruo que el literato integral admiraba (como tantos noruegos de su época). Hitler hizo desaparecer a seis millones de judíos —europeos viejos, como los cristianos— y, a consecuencia de tanto horror, ahora la Europa despoblada ya cuenta con trece millones de musulmanes (por no contar a los inmigrantes animistas) que nada tienen que ver con la vieja superpatria continental... En Noruega traté ideas que andan también por Galicia. La empresa del breve nombre, R, piensa a la noruega en ciertos aspectos. No hace mucho que algunos de sus directivos —entre ellos, Francisco Rodeiro— nos explicaban su evolución, desde empresa "de cable" (mala traducción, y no de R sino de todos los colonizados que hacemos España) a "ASP" (en crudo inglés). La telemática se debate hoy en un enfrentamiento de ideas sobre el que todos tenemos razón. Se insiste en que la máquina es la red. Y así es: ya no vale la informática. Pero, ¿dónde ponemos los límites físicos y legales de los sistemas compartidos? Bien, y (perdonad por la manía de viejo) concluyo preguntándome sobre el código y la coherencia: No hace mucho oí a un compañero hablar de una "granja de servidores". Cualquier castellano-pensante imaginaría un sitio para criar criados, de esos que ahora se traen de Filipinas o de las Antillas. Pero no: se refería a un sistema informático que os dejo adivinar... Abrazos desde Ferrol, con una fuerte sudoestada, viento que los marinos llaman de travesía: de retorno desde nuestras Américas. Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
"Los españoles no investigan, dejan que se les sirvan las técnicas en bandeja"
“Los españoles no investigan, dejan que se les sirvan las técnicas en bandeja” La azafata, por orden de quien mande en Iberia exigió en castellano que los teléfonos móviles fuesen “totalmente desconectados”; y en inglés horrendo (de española que estudió idiomas ajenos poco y mal) sólo pidió que fueran “disconnected”, no “fully disconnected”. Cuando salíamos del avión no resistí la tentación de preguntarle si un teléfono móvil podría estar “parcialmente desconectado”. La cosa acabó en conversación amena con la tripulación y reconocimientos por parte del comandante y los suyos de que no sabían por qué razón científica la compañía los obligaba a temer por los efectos de los teléfonos móviles sobre los sistemas electrónicos de abordo. Juro que me esforcé por ser didáctico, pero, aún intentando explicar claramente lo poquito que conozco de esas cosas, apenas conseguí sembrar dudas en aquellas almas aterradas. Sí me tuvieron que admitir que, entre cientos de pasajeros, siempre hay alguno que se deja el móvil encendido y, a pesar de tan terrible amenaza (y de la incapacidad de detectar el maldito transceptor radiante perdido por cualquier cartera, bolso o chaqueta), normalmente los aviones aterrizan sin azar... Una vez más, colegas, desde estas páginas invito a nuestro colectivo profesional a que se manifieste como lo está haciendo, con Adrián Nogales al frente, a respecto de la epidemia de cáncer caprichoso que causan las radiaciones —no ionizantes— de las bases de radiotelefonía. ¿Por qué nos callamos con relación a la incertidumbre de los pilotos de aerolíneas? ¿Es que sabemos de la materia menos que ellos? Bien: en ese vuelo yo venía de Madrid. De un Madrid que sigue siendo el mío, pero que ya no lo es; y me explico: Es mío porque, en negocios de innovación, me fui a encontrar con Mulet, que dejó la Escuela (la Primera y Principal) para siempre; y con Ortega, que vuelve a ella. Con Figueiras, que me echó un rapapolvos del que hablaremos; y con Narciso, que no necesita apellido porque es el hijo de don Narciso, inolvidable Señor de los Campos Electromagnéticos. Pero la Capital no es ya como cuando yo era estudiante, porque en su metro no todos somos españoles, ni aparecen como personajes exóticos los paletos analfabetos de pana y boina que preguntaban por aquellas direcciones subterráneas tan bien cantadas en los letreros. La miseria de Madrid no reside en chabolas del Pozo del Tío Raimundo (se llamaba así, ¿no?), no es ya la de una España rural volcada al lucerío del Monumento al Centralismo que el Cerillita ferrolano acabó de montar, con Arco de la Victoria incluido. Ahora las tripas de Madrid en noche de lluvia y taxis ocupados están llenas de negros (casi tal es su color), moros (tal su color cetrino), amarillos (no es así el color pero se le parece) y amerindios (que tienen color de bronce y ojos rasgados como los amarillos). A ellos se añaden otros personajes blancos (de piel rosada) que hablan cualquier espanto y uno se siente más en París o en Londres que en la patria del chotis. En mi Madrid me encontré también a Ángel Viña, que se queja eternamente (y razonablemente) de lo difícil que es hacer empresa en estas provincias extremas, de gallegos desconfiados -como difícil resulta adelantar entre ellos intenciones de centros universitarios competitivos. Y no faltaron a la convocatoria de COTEC otros compañeros, como José María Vela, con quien comparto cursos de formación sobre algo concreto: la telemática de encuentro entre empresas de un determinado sector. O sea, lo que es comercio electrónico efectivo. Saludamos a Valentín Sanz Caja y hasta hablamos de los saltos de nuestra profesión en la Administración Central, que ahora nos abraza en todo un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Antes de separarnos -según indicaba más arriba- Aníbal Figueiras me recomendó “humildad” en los planteamientos de la escuela de Telecomunicación que se diseña en Coruña. Aceptado. Y no os preocupéis, que estoy muy mayor pero la memoria, con todo, no me traiciona: aún recuerdo los fallos de base de la escuela de Vigo... Bien: por aquí, ya sabéis, Carlos Casares se nos fue de viaje al País sin Retorno. Carlos era nuestro aliado literario, hombre de Letras convencido del valor de la telemática; que escribía todos los días una crónica con ayuda de ordenador y modem, sin parar de viajar; que echó a andar el proyecto de la web del Consello da Cultura Galega que presidía; que estaba viendo cómo poner textos de la Editorial Galaxia en modo web para el mundo. A mí me rescató una novela de manos de piratas que la editaban sin declarar, y me la publicó diez veces; me dio el cheque más importante de mi vida de narrador marginal; y me defendió como un varón de las añagazas de extranjeros sin humor y de sus cómplices españoles, cuando me quisieron lapidar por haber escrito lo que me dio la gana. Por aquí también, concretamente en Ferrol, tuvimos el encuentro de empresas españolas y noruegas del gremio, en relación con las compensaciones por venta de fragatas de Bazán (perdón, Izar) a la Armada de aquel país de los fríos limpios y marítimos. Las cifras cantan: dos docenas de compañías noruegas y casi tres de españolas. Hicimos un programa y salieron unos ciento cincuenta encuentros. ¿Y qué va a resultar de tanto encuentro? Negocios, sin duda, que los noruegos son metódicos como germánicos de estirpe. Y los españoles no investigan como ellos: necesitan que les den las técnicas servidas en bandeja. Otras noticias: José Manuel Soto sigue en Telefónica (no volvió a la administración autonómica, como se barajaba) y está contento porque ganó el gran concurso de servicios de voz y datos de la Xunta. Enhorabuena, amigo. Ahora queda (le quedará a Ignacio Otero) por resolver el drama del impaís con más núcleos de población de toda la Península Ibérica: ¿cómo llevamos hasta el rural la capacidad necesaria para acceder debidamente a la red de redes? ¿Y a quién se le va a encargar? Se admiten apuestas. Unas siglas (malditamente inglesas) a las que apostar son las de LMDS, y Soto ya sabe algo al respecto. Pero hay más soluciones: una de ellas orbita a treinta y seis mil kilómetros de distancia, geoestacionariamente... Bien: estalló la primavera. “Xa casaron os paxariños”, me dijo una paisana hace días. Y con la primavera, más Letras. Este año, las Galegas, dedicadas a un berciano ilustrado y genial, que, desde una celda de convento madrileño, supo entender España como civilización de culturas múltiples. Fray Martín Sarmiento hubiera sido explosivamente feliz si llega a imaginar todo lo que hoy sabemos de comunicación. Insisto en lo de siempre (los abuelos tenemos derecho a ser pesados): no hay Letras ni Ciencias. Sólo curiosidad intelectual. Un abrazo a todos. Bit - Nº 132 Sumario Editorial Opinión Entrevista A Vuelapluma H. Valencianos Cataluña Bit a Bit Display Display Empresa Gente Bit Especial Café Redacción GRETEL Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Pulso del Mercado Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
"...Los fenómenos de suburbanización complican los servicios telemáticos de la España verde"
“...Los fenómenos de suburbanización complican los servicios telemáticos de la España verde...” La vida, que es viajar, nos va llevando a diferentes lugares. El primero, Vigo, donde dos compañeros de profesión y junta de asociación —José Carlos García y Miguel Merino— mueven y remueven todo lo movible para que rueden los engranajes de la “sociedad de la información y el conocimiento”. Para allí nos llaman. Nos reúnen en Bouzas, en las instalaciones diáfanas de la Zona Franca. Desde ellas vemos cómo, cerca, se forman filas interminables de coches recién fabricados que van a embarcar. Y cómo, a lo lejos, las islas Cíes recuerdan que estamos en el Finis Terrae donde el mar es ya un todo, que todo envuelve. Sabiendo que desde que el hombre es hombre mandaron la información, el conocimiento y su gestión, hablamos, discutimos, definimos y escribimos: El objeto de nuestra reunión es lo que nadie se atreve a llamar “racimos de empresas” porque estamos en tierra de vino; son los clusters que, sin embargo, en otras tierras de vino y habla inglesa (Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, California) no se confunden con cámaras de viticultores ni, mucho menos, pandillas de negociantes borrachos. Pero en España, colegas, somos así de acomplejados… Tomamos posturas sobre los “clusters del conocimiento”: agrupaciones para la cooperación en los campos del saber y del cómo transmitir lo aprendido. Ahí tiene una función clave la telemática, como la tiene en el comercio electrónico. Ahora que nos van dejando de abrasar los periodistas con tanto B2B y B2C, afloran las herramientas informáticas y las redes de soporte de los servicios. Y lo mismo pasará con el knowledge management que, por suerte –porque es difícil de pronunciar— va a salvarse en su versión latina: gestión del conocimiento. Lo gestionaremos no de manera intangible, etérea, protoangelical, sino a fuerza de técnicas. Andan por ahí teóricos con pocas lecturas y ninguna experiencia haciendo sonar maracas que podrían inflamar de nuevo la codicia de inversores insensatos. Pero quizá llegue a puerto esta nueva aventura profesional porque fue demasiado larga la caída de las “punto com” y nadie está para encajar golpe tamaño en otra actividad emergente… Otro viaje nos lleva a una villa aún más fronteriza que la ciudad de Vigo: a Olivenza u Olivença. El viaje incluye un paso intermedio por Madrid, y en el avión charlamos con José María Vázquez Quintana. La charla tiene que ver con el fenómeno de suburbanización que complica los servicios telemáticos en la Iberia Verde. No es cierto que agricultores, silvicultores y ganaderos vayan a demandar grandes velocidades de transmisión en los accesos a la Internet, pero sí lo es que ya las demandan profesionales que gustan de vivir en la aldea, en la urbanización selecta o tal vez en la casa remozada de sus abuelos. Alrededor de las ciudades del norte rico en agua se extienden manchas de población a las que el TRAC les parece una burla, cuando usan el GPS y el GPRS (donde la cobertura lo permite). Y los gobiernos autonómicos de esas tierras húmedas quieren que, aparte de los vecinos ilustrados del rural, las dependencias municipales y las escuelas cuenten con la posibilidad de conectar ordenadores a la red de redes… Las soluciones técnico-socio-económicas que se barajaron sobrevolando ásperos paisajes castellanos tienen contraste frente a una muestra lujuriante de verdes del sur, extremeño-alentejanos, entre olivas, encinas, alcornoques y palmeras. En un lugar de ortografía dudosa, nuestro colega Jaime Grajera da la solución de la Junta de Extremadura: LMDS. Al lado español de la raya seca, en Ayuda o Ajuda, Jaime marca sueños de extremeño consciente: sólo el conocimiento evita el subdesarrollo y su Junta programa redes para un ordenador por cada dos puestos escolares. Ojalá. Quiera la diosa Fortuna, llena de caprichos, que tierras de tan buen comer y beber (excelentes sus mezclas de tempranillo con cavernet sauvignon) vean al mocerío gestionando mucho conocimiento con el apoyo de infinitos servidores de la web… El tercer viaje de estas andanzas tenía como objeto entrar a fondo en el sistema de promoción de la innovación en Francia; o, más precisamente, en el Noroeste francés, región regionalizada y desnacionalizada, que incluye tan clara nación –en agonía— como la Bretaña. De paso hacia destino, París nos sorprendió una vez más por sus adelantos: allí se puede ver el futuro de Europa, continente musulmanizado de cristianos. Por las calles parisinas son tantos los rostros oscuros que el viajero llega a preguntarse si la France centralista, asesina de culturas periféricas, será capaz de asimilar en su uniformidad francófona el flujo avasallador de gentes que huyen de las antiguas colonias neocolonializadas. Como una alegoría de lo que pretende “le facho” (el facha) Le Pen, van limpiando Nôtre Dame. Debajo de una piel que lo ensombrecía surge un monumento blanco, albo, apenas tenuemente coloreado en su portada… Francia ardía a nuestro paso. Inflamadamente, todo era “sauver la démocratie” mientras muchos se preguntaban si es –o no— típicamente francés cerrar los negocios en viernes y prohibir la entrada de mujeres en los bares. En Nantes, en el recinto donde la innovación era materia de muestra tangible, telemática, la vista sólo distinguía franceses vulgares, de tez clara y ropa común, quizá comprada en Zara, que tiene una más de sus infinitas tiendas sobre la línea del silencioso tranvía que lleva al recinto ferial. Visitando la casa-museo de Jules Verne, quien gozaría inmensamente con los inventos de hoy que él soñó, uno se pregunta si semejante visionario llegó a prever esta Francia donde la melting pot de los yanquis tampoco funciona. Pero Francia es mucho de lo que fue, todavía; y Le Pen representa un estupor de aquel pasado borbónico y napoleónico que gestó la destrucción de España, a la que no dejó levantar cabeza desde la guerra de la Independencia hasta la de Cuba. Francia, nuestro mayor socio económico, daba en Nantes a los viajeros españoles una lección de su cara buena. Mostraba su empeño por aprovechar sinergias para innovar. Los franceses cultos saben que la grandeza de las culturas se sustenta sobre el excedente económico; que ese excedente surge de la capacidad de las empresas para competir; que, en la lucha darwiniana de la nueva economía –que es la vieja con conocimientos gestionados—, impera un lema absoluto: innovar o morir. Francia, compañeros, tan ciega de orgullo, va siempre por delante. Bit - Nº 133 Sumario Editorial Opinión Entrevista A Vuelapluma H. Valencianos Teleco. R. Murcia Gente Bit Display Display Empresa Especial Café Redacción GRETEL Perfil Pulso del Mercado ¿Qué es? Tecn. Sociedad Rincón Internet Bit Recomienda N Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
...Para que la Unión sea la primera economía mundial basada en el conocimiento, el comercio electrónico tiene que generalizarse
unca tanto burro creó un pseudobachillerato sin reválidas. Pero, con paciencia, vamos supliendo las cojeras del sistema. Mis alumnos de Medios de Transmisión ya saben valorar la constante “c” que relaciona frecuencias con longitudes de onda; ya entienden lo que el espectro tiene de espectral y su relación con las velocidades de transmisión digital. Estoy lejos, pero recibo por correo electrónico preguntas de tutoría. Una alumna cuestiona si Telefónica debe publicitar la “banda ancha” o la “alta velocidad” del ADSL. Porque —continúa— el ancho de banda es característico del medio, un “estrecho” par telefónico en este caso. Respondo que Telefónica no se caracteriza ni por ser precisa en definiciones ni por mandar ser didácticos a sus publicistas. Adelanto que con el ADSL se da un ensanchamiento de banda, porque las señales del módem logran superar la calidad pobre del medio penetrando por el espectro muchos kilohertzios más allá de la banda útil de voz. Y le propongo una solución española frente a las siglas inglesas: MABA, de Módem Asimétrico sobre Bucle de Abonado. La rapaza me responde dando las gracias, sobre todo por el MABA, que “suena tan fácil”. En fin: enseñar es un gusto. Y otro, mayor, aprender. Estamos en Polonia; en lugar que se escribe raramente a la latina, Lodz (con trazo en la ele y acento en la zeta), y se pronuncia Udch. Aquí se crió Roman Polanski, aunque no naciese en esta población de inmensas fábricas textiles desmoronadas. Nos enseñan la academia de cinematografía donde se formó el genio, con fotos solemnes de doctores honoris causa (entre ellos, Andrej Wajda), y nos llevan al museo del cine, que fue mansión de un alemán poderoso en tiempos de división — entre Prusia, Austria y Rusia— , cuando Lodz “tuvo la desgracia de tener que obedecer al zar”. Somos congresistas. Algunos de los presentes hace días que nos juntábamos en Compostela para oír detalles sobre el VI Programa Marco de la UE. Allí nos hablaba Serafín de la Concha. Aquí lo hace Rosalie Zobel, quien trae instrucciones de Bruselas: Para que la Unión sea la primera economía mundial basada en el conocimiento, el comercio electrónico ha de generalizarse. Y la gestión del conocimiento (que impulsa Jesús Villasante) tendrá que dejar de ser quimera. Nos reúnen en un hotel en medio de cualquier bosque de los infinitos que cubren el suelo de Acaba el curso pero no la preocupación. España va mal, compañeros: explicando la clasificación del espectro (que el señor Aznar llamó “espacio”) radioeléctrico, descubro que alumnos de tercer curso de Informática ignoran el valor de la velocidad de la luz. Y aún no han llegado a las aulas universitarias los procedentes de la ESO espeluznante. N ...Para que la Unión sea la primera economía mundial basada en el conocimiento, el comercio electrónico tiene que generalizarse... BIT 134/JULIO-AGOSTO 2002 18un país abierto, sin barreras naturales capaces de detener ni a teutones que desprecian a un pueblo eslavo ni a otros eslavos que lo malquieren por escribir con símbolos de Occidente y obedecer al Papa de Roma. Hemos venido a hablar de intercambio electrónico de datos y de comercio electrónico, pero hablamos de todo. Polonia, nación siempre defendida por su iglesia (que mantuvo el idioma de cohesión cuando se imponían el alemán y el ruso), conserva miedos históricos. Las personas mayores ven en la Unión Europea un medio para que Alemania recupere con dinero lo que perdió en la catástrofe provocada por Hitler. Pero los jóvenes son pragmáticos: el intercambio comercial con Alemania es inevitable, haya o no aduanas; y ponen los ojos en una Unión que les permita viajar hasta el país exótico de Carmen, la de Bizet —y trabajar en él. Mientras, las multinacionales miran a la población polaca como mercado y fuente de cheap labour; aterrizan en Polonia con necesidades de quick response y just in time, lo que induce a las universidades del país a trabajar en las aplicaciones de EDI tradicional y del basado en lenguajes con metadatos. En la X Conferencia Polaca sobre IED y Comercio Electrónico se presentan ponencias de autores locales, y de países como Finlandia, Alemania, Suiza, Italia, España, Estados Unidos y Australia. ¿En conclusión? A día de hoy, nada es definitivo. El IED tradicional, de sintaxis enemiga de los metadatos, es la norma de las grandes empresas “tractoras”. Las técnicas de transmisión nuevas vienen a ayudarlo: hoy los mensajes del ciclo documental pueden correr sobre criptogramas seguros. La web, como modo de encuentro para transacciones, y los nuevos lenguajes para programar mensajes se van asentando en el panorama del B2By del B2SB (business to small business). Se ensayan técnicas para el MB2B(mobile business to business). UN/EDIFACT y ebXML han de convivir hasta que el UMTSesté al alcance de todos. Los investigadores australianos traen datos de la “productividad de mensajes” de IED tradicional frente a la de los escritos con XML. Los finlandeses auguran cinco años de convergencia mundial hacia el nuevo modelo, que incluya la movilidad... Retornamos. En el país de los trigales que codician los prusianos el pan es un lujo. El vino, un prodigio. Quieren abrirse a Europa y no hacen las camas de los congresistas mientras dura el congreso. Osan decir que “España es como Polonia: un país grande, católico y atrasado, que entró en la Unión por benevolencia de los poderosos”. Es mejor callar, a eso y a otros espantos que nos sueltan, como, por ejemplo, el del final de los días de Karol Woytila: Qusieran traer al máximo símbolo nacional a su patria, pero comprenden que el Orbe Cristiano lo necesite. Por ello se resignan a que muera en Roma, y a que allí sea enterrado. Mas exigen que su corazón regrese a Polonia, como el de Chopin. De Chopin toma nombre nuestro hotel en Varsovia, ciudad plana, triste, rotosa, con grandes parques, tranvías veloces, algo habanera: mafiosa y plagada de anuncios de placer con formas femeninas. Preside tal planitud el edificio soviéticamente barroco del Palacio de la Cultura, coronado de sistemas radiantes de televisión. Lo acompañan otros, nuevos, “occidentales”, soporte de sistemas de telefonía móvil. Funciona el GSM. No el GPRS. El visitante español se afirma en la impresión de que lo nuestro ya era otra cosa, desde los tiempos en que nos empezaron a invadir los turistas europeos. Y tiene ganas de volver. Al refinamiento de una civilización capacitada para dar nombre propio, “arroba”, a un símbolo de la modernidad telemática; mientras en Polonia, a falta de historia, tienen que llamarle lo correspondiente a “mono” (simio o macaco). 1 Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación BIT 134/JULIO-AGOSTO 2002 19 U Xavier Alcalá 1Ingeniero de Telecomunicación 1Escritor
30 oct 2015