EL EUREKA HACIA ADELANTE Los ministros de Asuntos Exteriores y de Ciencia de 18 países de Europa occidental, entre ellos España, así como un miembro de la Comisión de las Comunidades Europeas, firmaron en la ciudad de Hannover República Federal de Alemania la declaración de principios de Eureka, carta fundacional de la Europa de la tecnología. El proyecto, lanzado hace menos de seis meses por el presidente francés, Frangois Mitterrand, se ha convertido, a lo largo de los debates, en un acuerdo de carácter eminentemente industrial y pragmático. Los ministros dieron el visto bueno, además, a una primera lista de 10 proyectos, que ha recibido ya oficialmente la etiqueta Eureka. Entre ellos figura uno financiado mayoritariamente 71 por la empresa catalana Biokit, en cooperación con los laboratorios británicos P.A. Technology, para el diagnóstico de la gonorrea por anticuerpos monoclonales. La Conferencia Ministerial logró en el último momento un acuerdo sobre el espinoso problema del secretariado permanente reclamado por Francia con el apoyo de otros países, incluida España. Eureka —una alternativa a la participación en la Iniciativa de Defensa Estratégica norteamericana— contará, según su carta fundacional, con un pequeño y flexible secretariado, encargado de reunir y distribuir la información y de asistir a las empresas y centros de investigación que deseen entrar en contacto con posibles socios. Las reticencias del Reino Unido y de la RFA, y sobre todo de la Comisión Europea, impidieron, sin embargo, fijar su ubicación. La cuestión será discutida de nuevo antes del 31 de enero próximo. Joan Majó, ministro español de Industria, afirmó que se había cubierto un camino enorme desde la anterior reunión celebrada en julio en París, y resaltó la aprobación completa del mencionado proyecto hispanobritánico de investigación médica. El programa tiene un presupuesto de unos 350 millones de pesetas. La empresa catalana podrá solicitar a los organismos gubernamentales una ayuda de hasta el 50 de su aportación total. El ministro explicó que en algunos casos se puede aumentar incluso ese porcentaje de financiación estatal. Majó señaló que en fechas próximas se concedería la etiqueta Eureka a otra lista de productos, los llamados de categoría 2, porque faltan algunos detalles por completar, y que en dicha lista figurarán los otros cinco proyectos presentados por España y posiblemente otros dos. Nuestro país no ha logrado aún insertarse en tres programas que le interesan, un francoportugués para la fabricación de un robot textil y otros dos, firmados por varios países, sobre el láser y una red europea de información, pero se va a estudiar una posible incorporación en el futuro. Eureka, terminó Majó, será un gran acicate para la industria española, sobre todo en los sectores que están en periodo de modernización, inalcanzable si no se hace cooperando con otras empresas de otros países. Majó estimó que, aun dejando la iniciativa al sector privado, el único capaz de decidir si un producto tiene mercado, los Gobiernos deberán desarrollar una importante labor de estímulo. La declaración de principios del proyecto Eureka, firmada en Hannover, establece que el objetivo esencial es aumentar la productividad y competilividad de las industrias y economías nacionales europeas en el mercado mundial, consolidando así las condiciones para un crecimiento durable y para la creación de empleos. Para ello, se promoverá y facilitará la cooperación industrial, tecnológica y científica en proyectos destinados al desarrollo de productos, sistemas y servicios que se basen en alta tecnología y que tengan potencialmente un mercado de escala mundial. Los proyectos Eureka —prosigue la declaración— tendrán finalidad civil y estarán dirigidos tanto hacia mercados privados como públicos. En una primera fase se concederá prioridad a los productos, sistemas y servicios que afecten a los siguientes campos de alta tecnología información y telecomunicación, robotica, materiales, biotecnología, tecnologías marinas, láser, manufacturas y tecnologías de la protección del medio ambiente y del transporte. La RFA insistió en incluir el medio ambiente porque está muy preocupada por la lluvia ácida que padecen sus bosques. Eureka está dirigido a empresas grandes, medianas y pequeñas, así como a todo tipo de centros de investigación. Para alcanzar la etiqueta habrá que cumplir los siguientes requisitos cooperación de empresas o centros de más de un país europeo, utilización de tecnología de punta, compromiso financiero adecuado por parte de las empresas participantes, curriculum vitae que haga suponer que dichas empresas poseen la capacidad suficiente para llevar a cabo su proyecto, seguridad de que el producto, sistema o servicio investigado supondrá un progreso tecnológico y seguridad de que la cooperación empresarial es real. Eureka, dice la declaración, recibirá apoyo adecuado de la CEE y de los Gobiernos de los países participantes. La realización de una vasta zona económica europea homogénea y abierta, es esencial. En esa perspectiva resultará útil la creación de un mercado interior en la CEE y la puesta en marcha de los acuerdos firmados por las comunidades europeas y la EFTA {Asociación Europea de Libre Comercio. Esto implica una aceleración en los esfuerzos actuales para lograr el rápido establecimiento de normas industriales comunes y la eliminación de obstáculos técnicos, como el reconocimiento mutuo de exámenes y certificados y la apertura de mercados. Los Estados firmantes y la CEE estudiarán otras medidas de apoyo suplementarias. El funcionamiento será el siguiente las empresas o centros que lo deseen solicitarán información sobre posibles socios en otros países para llevar a cabo un proyecto determinado. Ellas mismas fijarán el proyecto en sí, las modalidades de su cooperación, la dirección y la financiación, tanto con sus propios medios como recurriendo al mercado financiero y los fondos públicos a su disposición. Los Gobiernos darán su acuerdo si se han cumplido todas las condiciones e informarán a la conferencia ministerial de quien depende el último visto bueno. La carta fundacional del Eureka recoge las suspicacias de la Comisión Europea, al señalar que no se trata de sustituir la actual cooperación tecnológica europea, sino de prolongarla y completarla. La CEE puede participar como socio en todos los proyectos Eureka que