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El Espacio de Investigación Europeo y sus implicaciones en España
Opinión El Espacio de Investigación Europeo y sus implicaciones en España -------------------------------------------------------------------------------- El proceso de construcción europea se ha venido desarrollando con dificultades desde hace varias décadas, pasando por varios ciclos de aceleración y ralentización En estos momentos, una vez que el proceso de adopción de la Moneda Única Europea se ha estabilizado, la corriente de opinión favorable a una mayor integración europea tiene su vista puesta en nuevos retos entre ellos, disponer de una política exterior común, y construir una comunidad científica y tecnológica que apoye la mejora de la competitividad de Europa en un mundo globalizado. Si bien el primero de los retos mencionados es muy difícil de lograr a corto plazo debido a las diferentes sensibilidades nacionales, el segundo, la construcción de una comunidad científica y tecnológica europea, está recibiendo en los últimos meses un impulso especial. La Comisión Europea apoyada por las últimas presidencias, Portugal y Francia, ha concedido a este tema una gran importancia, apoyada también por el Consejo y el Parlamento Europeos. La Comisión Europea ha tomado la iniciativa con la publicación de un documento de reflexión sobre el "Espacio de Investigación Europeo"1. Todos los países europeos han iniciado debates internos sobre las propuestas de la Comisión y, en definitiva, sobre su visión de la configuración que debería tener un Sistema de Ciencia y Tecnología europeo más cohesionado. Figura1. El círculo virtuoso de la innovación Conviene pues, antes de adentrarnos en las consecuencias que este proceso tiene para nuestro país, analizar el papel que juegan las políticas públicas de apoyo a la I+D y a la innovación en sus niveles regional, nacional y comunitario. Posteriormente, revisaremos las principales ideas que subyacen en la creación del "espacio de investigación europeo", para analizar finalmente los retos que nuestro país va a tener que afrontar en los próximos años. Evolución de las políticas públicas de I+D En la última década, el papel jugado por las actividades de I+D en la mejora de la competitividad de las sociedades modernas ha sido puesto de relieve en numerosas ocasiones. Este hecho se refleja en la creciente atención prestada a la I+D y al dinamismo encontrado en los sectores empresariales de alta tecnología. No obstante, la distancia tecnológica de Europa con respecto a EEUU o Japón no disminuye, y el porcentaje del PIB destinado a I+D en los países europeos se ha mantenido estable, o ligeramente decreciente, en la última década. Esta situación ha conducido a un estado de preocupación permanente entre los responsables de la política científica y tecnológica de la Comisión Europea y de los Estados Miembros. En términos de objetivos globales, todas las políticas de I+D e innovación actuales están enfocadas a facilitar el desarrollo armónico del denominado "círculo virtuoso de la innovación". La figura 1 representa de forma gráfica este concepto: el conocimiento se convierte en bienestar y el bienestar en mayor conocimiento. En la figura 1 también se ha representado la idea de que las políticas públicas deberían aplicarse a todos los elementos de la cadena en vez de hacerlo únicamente a algunos de ellos y de manera aislada, como ha sido habitual en las últimas décadas. Únicamente cuando las políticas de I+D faciliten la realimentación entre el conocimiento y el bienestar, podrá mejorarse la situación actual. Un factor que se debe tener presente a la hora de definir políticas de I+D concretas se refiere al hecho de que ya no es posible formularlas de manera aislada en cada país. En este contexto, la pertenencia de España al conjunto de países desarrollados y, en especial, nuestra pertenencia a la Unión Europea hace necesario prestar atención a las políticas de I+D comunitarias Su interacción con las políticas nacionales dentro del proceso de integración europea aludido anteriormente cobra especial significado en estos momentos en los que el Gobierno español ha decidido, tras la aprobación del Plan Nacional de I+D+I, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología: y en la UE comienza un nuevo periodo de financiación de fondos estructurales (2000-2006), y la Comisión Europea desea abordar una nueva estructura de la I+D comunitaria. La interacción entre todos estos aspectos cobra una importancia política mucho mayor de la que tenía anteriormente. La política europea de I+D está incluida en el Tratado de la Unión Europea a través de la ejecución de diversos "Programas Marco"2. Diversos artículos del Tratado (artículos 163 a 173) establecen el marco de definición de las actuaciones en investigación y desarrollo tecnológico, así como la coordinación entre las políticas de I+D de los diferentes Estados Miembros entre sí y con la Comisión Europea. La figura 2 representa la relación que existe, en la práctica, entre las políticas europeas de I+D y las de los Estados Miembros de la UE. Se puede observar cómo las políticas de educación comunitarias, fuertemente relacionadas con la sociedad del conocimiento, no guardan apenas relación con las de I+D que incorporan de forma integrada sus propias actuaciones relacionadas con los recursos humanos, atendiendo fundamentalmente a las necesidades de movilidad o especialización de los investigadores ya formados. Evaluación de la política comunitaria de I+D El peso que tiene la I+D en el presupuesto comunitario no es muy elevado. La figura 3 representa esta situación en la que se puede ver globalmente el peso que tienen la Política Agrícola Común y la de Cohesión (asociada fundamentalmente a los fondos estructurales). Las actividades de I+D en la distribución presupuestaria para el año 2000 suponen únicamente el 4% del total de las políticas internas de la Unión Europea. Estos recursos se utilizan para financiar el Programa Marco de I+D de la UE. Bien es cierto que dentro de la política estructural, los Estados Miembros pueden incluir, como es el caso de España, actuaciones de I+D orientadas al desarrollo regional. Pero esa es una decisión de los EEMM y no del conjunto de la UE. Figura2. Interacción entre políticas nacionales y europeas Como puede sospecharse, la capacidad de influir decisivamente sobre el establecimiento de las prioridades nacionales es muy escaso. Es interesante indicar que España aporta el 7,25% del presupuesto comunitario lo que en el caso de la I+D representa una cifra aproximadamente del 7% del presupuesto español dedicado a investigación y desarrollo. Un porcentaje bajo para que su influencia sea decisiva. Los retornos que se están obteniendo por nuestro país son del orden del 6,4% (ligeramente inferior a la aportación). Los Programas Marco financian de forma competitiva actividades que implican a más de dos instituciones (empresas, universidades, etc.) de al menos dos EEMM aunque, generalmente, implican a muchos más miembros. Por otro lado, el principio de subsidiariedad indica que las actuaciones que deben financiarse con el presupuesto comunitario son aquellas que no puede o no conviene realizar a nivel nacional. Este principio limita bastante las posibilidades de actuación comunitaria y coloca la responsabilidad de la financiación de la I+D que no tenga un claro valor añadido europeo en cada uno de los estados miembros. Derivado de ello, ha existido una tendencia desde hace cinco o seis años en "concentrar" las actividades del Programa Marco en un número reducido de temas en los que Europa deba competir a nivel mundial. La consecuencia derivada de esta situación es un cierto sentimiento compartido entre los Estados Miembros de la UE de que algo diferente debería hacerse en el futuro si se desea superar las limitaciones de la situación actual. Hacia un Espacio de Investigación Europeo En el contexto que acabamos de resumir, y como ya hemos indicado, la Comisión Europea publicó el pasado mes de enero un documento titulado "Hacia un Espacio de Investigación Europeo" con el fin de promover un debate entre la comunidad científica y tecnológica europea, las instituciones de investigación, el Consejo, el Parlamento Europeo, los EEMM, etc. con vistas a incrementar la coordinación entre las políticas nacionales de I+D y establecer las bases del futuro Programa Marco que constituye según el Tratado de la Unión Europea el procedimiento operativo de financiación de las actuaciones de I+D. En respuesta a este documento, la mayor parte de los países pertenecientes a la Unión Europea, entre ellos España, así como diferentes instituciones académicas e industriales, han presentado documentos de posición, iniciándose un amplio debate. Es importante destacar que detrás de este proceso se encuentra el interés de la nueva Comisión Europea en establecer diferencias con su antecesora y el de algunos Estados Miembros fuertes en I+D en tomar un protagonismo mayor dentro del concepto de "cooperación reforzada" existente en el Tratado y que cobrará mayor importancia habida cuenta de que ya no es necesario aprobar en el Consejo Europeo las decisiones relativas a I+D por unanimidad sino por mayoría cualificada. Seguidamente, analizaremos los puntos fundamentales en los que se centra la discusión con mayor influencia sobre la I+D de cada uno de los países. Movilidad de los investigadores La movilidad de los investigadores europeos tiene como objetivo a largo plazo permitir la existencia de una "carrera científica" a nivel europeo facilitando el movimiento de los investigadores de un centro de excelencia a otro. Ello requerirá una progresiva armonización de las condiciones laborales, fiscales, de seguridad social, etc. en las que se desarrolla la actividad en los centros públicos de investigación. Existe un consenso general sobre las ventajas que ello reportaría, aunque todos los países reconocen las dificultades existentes en el proceso de armonización. Especial atención se desea prestar al papel de las mujeres en la ciencia, cuyo número en niveles de responsabilidad es muy bajo. Estructuras estables de investigación En estos momentos, Europa posee centros de investigación de gran calidad aunque con escasa masa crítica para abordar todas las necesidades que se plantean en algunos sectores. De manera similar a como en el sector privado se asiste de forma continua a un proceso de concentración de las capacidades tecnológicas y de producción mediante mecanismos de fusiones y alianzas estratégicas entre empresas, podría ser conveniente realizar algo similar en los centros de investigación europeos. El Consejo Europeo ha acordado establecer un "mapa de la excelencia europea" y apoyar el establecimiento de redes que incluyan a los mejores grupos de I+D europeos, buscando el apoyo a aquellos centros de excelencia que dispongan de la suficiente masa crítica de calidad. Asimismo, la mayor parte de los países europeos poseen grandes instalaciones científicas (generalmente dotadas de grandes equipamientos) que, aunque están abiertas a científicos de otros países, su construcción y operación es un asunto nacional. De alguna manera, se asiste a un proceso de "europeización" de las grandes infraestructuras nacionales. Apertura progresiva de los programas nacionales Actualmente, cada uno de los Estados Miembros de la UE dispone de sus propios programas de investigación y desarrollo orientados a la financiación de sus grupos de investigación y empresas. La Comisión esta impulsando un proceso de apertura progresiva de estos programas a la participación de investigadores o empresas de otros países, de incorporación de evaluadores internacionales, intercambio de información sobre la ejecución de los diferentes programas, etc. Evolución futura Figura3. Distribución del presupuesto comunitario Para los próximos Programas Marco, la necesidad de incluir el apoyo a centros de excelencia y grandes instalaciones, así como la posibilidad de que algunos países decidan acometer programas complementarios (a la carta) con apoyo financiero de la UE (algo que el Tratado de la Unión Europea permite), va a modificar profundamente la arquitectura del futuro VI PM. El proceso mencionado en los apartados anteriores será más o menos sencillo en función de tres factores básicos: •	El desarrollo económico asociado a la sociedad del conocimiento. La nueva economía descansa mucho más en la producción de intangibles que de tangibles. Tan pronto como este hecho se incorpore a los mecanismos implícitos de toma de decisiones, los recursos públicos y privados para la innovación pueden crecer. •	La percepción pública sobre la integración europea. La disponibilidad de más recursos económicos en los Estados Miembros no implica necesariamente que se utilicen para financiar programas de I+D en el ámbito comunitario comunitario. Este factor dependerá de la percepción por el ciudadano europeo de las ventajas que le reportaría de alcanzar un nivel de integración superior, en el que la I+D se convierte en un ingrediente básico. La consolidación política de la nueva Comisión Europea y el papel que jugará en el futuro el Parlamento Europeo serán elementos básicos. •	Los logros visibles de los actuales programas marco. El impacto sobre la competitividad de los programas marco basados en la financiación de muchos proyectos relativamente pequeños constituidos por diferentes entidades de diversos países (consorcios), junto con acciones de movilidad de investigadores de un país a otro y algunas acciones de acompañamiento, no es suficiente. Sus consecuencias para España no son despreciables. España ocupa en ciencia y tecnología una posición de debilidad con respecto a otros países de la UE tanto en términos de porcentaje del gasto en I+D respecto del PIB como en número de investigadores o porcentaje de empresas innovadoras. Para España, este momento constituye, por un lado, un desafío, y por otro una enorme oportunidad en el proceso de internacionalización de la ciencia y la tecnología españolas. Un desafío porque la posición de partida en esta carrera no es buena y requerirá un gran esfuerzo económico. Una oportunidad porque la presión externa desde Europa puede acelerar los necesarios cambios internos y provocar una modernización de nuestro sistema de ciencia y tecnología. La posición española ante este reto ha sido abierta y positiva 3 aunque con precauciones. Si los países europeos fuertes en I+D deciden impulsar un proceso de cooperación reforzada, la existencia de una Europa a varias velocidades en I+D es inevitable. En este caso, nuestro país tendrá que hacer un esfuerzo adicional para estar en la "primera velocidad". Gonzalo León Dpto. de Ingeniería de Sistemas Telemáticos ETSIT UPM
30 oct 2015