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COVID-19: llega el momento de las apps

Las aplicaciones móviles (apps) han tenido y seguirán teniendo una importancia fundamental en la gestión de la pandemia de la COVID-19. Desde el inicio de la emergencia sanitaria los epidemiólogos han necesitado conocer los patrones de expansión de la enfermedad, un objetivo al que han contribuido las apps. También han ayudado a reducir el riesgo de contagio y a atender mejor la acumulación de peticiones de información sobre el coronavirus por parte de la población.

La primera región del mundo donde las ventajas de las apps se han puesto de manifiesto ha sido el este de Asia. Concretamente en China, foco originario de la pandemia, el gigante del comercio electrónico Alibaba Group ha utilizado, una aplicación ya existente para realizar pagos -y de uso masivo- para abordar la crisis sanitaria desde el inicio.

Esta aplicación ha sido modificada con el fin de que genere un código QR específico para cada persona. Entonces, en función de una serie de datos de salud proporcionados por el mismo usuario, el QR varia de color, indicando con ello el grado de riesgo de contagio.

El código de colores es muy básico y fácil de comprender: el verde da libertad de movimientos; el naranja implica cuarentena de una semana y obligación de introducir cada día los datos de salud, y el rojo comporta una cuarentena superior y la misma obligación de reportar que el naranja.

Éxito del modelo coreano

Corea del Sur ha sido definida por Naciones Unidas como ejemplo a seguir en la lucha contra la COVID-19. La peculiaridad de la estrategia coreana se ha basado en la realización de test masivos a la población (más de 15.000 diarios) independientemente de su sintomatología, así como estrictos controles de temperatura a todos los viajeros.

Esta estrategia se ha completado con la instalación obligatoria para toda la población, así como para los visitantes extranjeros de larga estancia, de la app Self-quarantine safety protection. Su funcionalidad más importante es detectar la ubicación de las personas que se encuentran en cuarentena.

La cuarentena se ha establecido para todos aquellos que hubieran entrado en contacto con un contagiado. Al igual que en el caso de la app china, las personas bajo cuarentena deben informar periódicamente de su estado de salud.

Tanto la app de Alibaba en China como la de Corea del Sur han permitido conocer el estado de buena parte de la población así como sus movimientos, lo que ha tenido una influencia decisiva en frenar los contagios. 

Europa y la privacidad

Después de constatar el éxito de las apps asiáticas, la Unión Europea ha reclamado también la construcción de un escenario donde las aplicaciones para combatir la pandemia tengan protagonismo. Lo ha hecho a través del Diario Oficial de la UE con la publicación de una Recomendación.

El texto pide un “enfoque paneuropeo para el uso de aplicaciones móviles” así como un plan común de “datos anonimizados”, si bien deja a los Estados miembros “adoptar estas medidas urgentemente y en estrecha coordinación entre sí, con la Comisión y con otras partes interesadas”.

Una diferencia importante entre la iniciativa europea y las asiáticas, aparte de que las segundas han tenido un uso masivo y efectivo, es la voluntariedad de las europeas frente a la obligatoriedad establecida por China y Corea del Sur.

Otro aspecto muy destacado en el ámbito Europeo es que se ha abierto un debate entre dos grandes modelos para la adopción de las aplicaciones: el modelo centralizado por los gobiernos, con una cierta erosión de la privacidad, y el descentralizado, donde esta se preserva gracias a la encriptación. La protección de datos es una preocupación central en la UE.

También para la desescalada

La Comisión ha sugerido a los Estados miembros que colaboren para reactivar la economía con la desescalada por fases y con el establecimiento de corredores seguros entre los países que hayan alcanzado puntos similares en cuanto al control de la pandemia. Entre las medidas para hacerlo, ha destacado precisamente el uso de las Apps.

La interoperabilidad es otro factor relevante. Bruselas ha descartado una aplicación única para todo el territorio europeo, pero ha subrayado que las aplicaciones de distintos países deben poder hablar entre sí y compartir información.

La Agencia Europea de Sistemas Globales de Navegación por Satélite ha realizado una amplia selección de apps, europeas y de otros países, que ayudan a monitorizar el COVID-19 con una precisa descripción de cada una de ellas.

Apps en España

En nuestro país el gobierno central ha puesto en circulación una aplicación oficial: Asistencia COVID-19 con una triple finalidad: permitir que el  usuario puede realizarse un autodiagnóstico;  y descongestionar los teléfonos de atención sanitaria; y ofrecer información de confianza a la ciudadanía.

Algunas Comunidades Autónomas también han desarrollado sus propias apps. Es el caso de Cataluña, la primera en hacerlo; Madrid con CoronaMadrid,  o el País Vasco con COVID-19.eus.

Por otra parte, Canarias ha sido escogida para la puesta en marcha en el archipiélago del proyecto piloto de una aplicación móvil de rastreo de contagios por coronavirus. Esta app registra los movimientos de las personas que han contraído el virus y avisa a sus contactos de que han podido estar expuestos a un posible contagio, lo que contribuye a controlar la expansión de la pandemia. Además, es interoperable en toda la Unión Europea.

Más allá del contagio

Las apps sirven también para consultar información de manera más ágil que por otros canales como serían por ejemplo los medios de comunicación tradicionales. Un ejemplo, en este sentido, es el de IBM, que ha contribuido al combate contra la pandemia ofreciendo de forma gratuita durante tres meses su herramienta Watson Assistant for Citizens.

Esta herramienta permite responder de forma automatizada y con un lenguaje natural a las consultas más frecuentes en relación con el COVID-19. En España, Andalucía ha lanzado un asistente virtual basado en esta tecnología que es accesible a través de la app de Salud responde.

La información no es la única necesidad ante el impacto de la pandemia. El confinamiento obligatorio ha llevado a una modificación abrupta de los hábitos de vida y a la necesidad de apps que contribuyan a conllevar la nueva situación. Estas apps cubren ámbitos muy distintos, como la consecución de la eficiencia en las tareas, la práctica de ejercicio, la cocina, o la reducción del estrés y la ansiedad.

De modo indirecto, pueden ser consideradas como apps de salud, debido a que están dirigidas a paliar los efectos negativos de la cuarentena en la población que han sido subrayados por publicaciones de prestigio en el ámbito médico como The Lancet (Foto: ICS/Depositphoto).

Os recordamos que en el número 215 de nuestra revista BIT se publica un especial sobre Salud Digital. De este especial, os recomendamos como lecturas complementarias a este artículo, dos reportajes: