Artículo BIT
Las agencias espaciales
El Sector Espacial Las Agencias Espaciales Tras finalizar el programa lunar norteamericano Apolo, un observador casual podría pensar que desde entonces nada significativo a ocurrido en el espacio. Sin embargo, las últimas décadas han presenciado el nacimiento de una nueva era espacial la de la estación tripulada permanente soviética la de las lanzaderas espaciales reutilizables las Telecomunicaciones, la navegación y la meteorología han sufrido una auténtica revolución China, India, Japón y la Agencia Espacial Europea han lanzado ya sus propios satélites. Texto Redacción BIT a industria espacial europea, e su aparición en el mercado962dl L hace su aparición en el mercado mundial en 1962, se ha desarrollado por etapas en más o menos veinticinco años. Se distinguen habitualmente, en este proceso de construcción, tres períodos de 1962 a 1970, Europa adquiere los elementos esenciales de 1970 a 1977, alcanza una capacidad autónoma y a partir de 1977, desarrolla actividades operacionales y comerciales. En el curso de la fase inicial, los países europeos operaron de forma dispersa, sin estrategia de conjunto y sin objetivos generales, de manera que un estudio detallado de este período debería centrarse en lo que se ha hecho en los diversos países. El caso francés ha sido sin duda el más significativo. Apoyándose en los resultados obtenidos por los ejércitos, el CNES Centro Nacional de Estudios Espaciales, creado en 1962, inició la construcción de un lanzador ligero, el Diamant, y de satélites científicos. La selección de industrias competentes y motivadas, condujo a la creación de dos compañías, Matra y la Aeroespatlale. Esencialmente, el esfuerzo se inscribe en el marco nacional contando algunas veces, como en el caso del satélite de telecomunicación Symphonie, con la cooperación alemana. Paralelamente, se crearon las instituciones europeas ESRO Centro Europeo de Investigación Espacial para los satélites científicos y ELDO European Launder Development Organisatlon para lanzadores pesados. Se llega así a la segunda fase, la del esfuerzo con etapa está marcada por la creación, en 1975, de la Agencia Espacial Europea ESA resultante de la fusión de la ESRO y de la ELDO Cuadro 1. La importancia del programa europeo obliga a que las estructuras industriales se adapten a unos retornos, es decir, a la obligación hecha a la ESA de proporcionar, país a país, el valor de los contratos obtenidos, equilibrando éste al valor de las contribuciones recibidas Cuadro 2. Si no se hubiese Impuesto esta cláusula, el financiamiento proporcionado por los estados industrialmente menos desarrollados hubiese contribuido a acentuar el avance de los más desarrollados, lo que es políticamente intolerable pero, desde el momento en que es aceptada, obliga a crear agrupaciones industriales multinacionales. Es así como la ESRO y luego la ESA se apoyaron en tres consorcios europeos MESH, Cosmos y Star, a partir de los cuales se construyó la capacidad industrial europea. En cuanto a los lanzadores Ariane, se siguió el proceso inverso las contribuciones nacionales se ajustaron de acuerdo a la labor industrial desarrollada por cada país, al comienzo del programa. La tercera fase está marcada por la evolución de las estructuras debido a los imperativos de explotación operacionales y de competencia comercial. En el caso de los satélites, se llevó a cabo una reestructuración de las cooperaciones alrededor de dos polos, Eurosatelite y Satcom International, consorcios industriales mucho mejor adaptados a la competencia en el mercado mundial que lo que estaban los consorcios de la ESA. Para los lanzadores, el dispositivo industrial se completó con la creación de una firma europea encargada de la comercialización Arlanespace, a pesar de que el desarrollo de un nuevo sistema bus, se incorpora al marco de las estructuras de la El programa Ariane se inscribe en la historia de los últimos veinte años. El éxito del programa del lanzador ligero Diamant, había permitido a Francia convertirse, en 1965, en el tercer miembro después de la URSS y de los EE.UU. del club de potencias que tenían acceso al espacio. La instrucción de un lanzador pesado en cooperación europea resultó un fracaso y fue interrumpido en 1972. in embargo, esta experiencia permitía identificar los fundamentales que debían evitarse para llegar Unidos, desarrollaron por su cuenta tres familias de el Scout, el Thor Delta y el Atlas. Por fin, un mercado potencial, apoyado en el rápido desarrollo de las telecomunicaciones espaciales, permitía pensar Europa podía realizar de dos a tres por año, durante un decenio. En este contexto, en 1973, Francia proponía a sus colegas europeos, basándose en los estudios hechos por el Centro Nacional de Estudios Espaciales CNES, realizar el programa Ariane destinado a lanzar en 1981, dos satélites de la clase Atlas Centaur. Se trataba de asegurar la independencia de la Europa espacial, especialmente para las Telecomunicaciones. Francia aceptaba financiar los dos tercios del programa y de cubrir los gastos eventuales. El programa lo realizaría la Agencia Espacial Europea y la dirección se confiaba al CNES. Pero la realidad evolucionaba rápidamente. Los Estados Unidos, subestimando el rol futuro de los lanzadores convencionales, ponían el acento sobre la comercialización de un producto único el Transbordador espacial. La reducción de los costes de explotación era difícil y el mercado permitía orientarse hacia una explotación comercial fuera de Europa. El peso y el volumen de las cargas útiles aumentaban, implicaba, aún antes del primer lanzamiento del Ariane I, el estudio y el desarrollo de una versión más potente, el Ariane III y la posibilidad de lanzamientos dobles. El desarrollo del mercado de los servicios de lanzamientos comerciales conducía, el 26 de mayo de 1980, a la creación de Arianespace, sociedad anónima que tenía por accionistas principales, a industrias europeas que participaban en la construcción del Ariane, grandes bancos y la CNES. Esta sociedad tiene por objetivo la producción, el financiamiento, la comercialización y el lanzamiento de lanzadores operacionales Ariane desarrollados por la ESA, así como todas las operaciones relativas al lanzamiento de satélites. El 24 de diciembre de 1979, fecha histórica del primer lanzamiento del Ariane I, marcó la independencia de Europa en materia de lanzadores el 22 de mayo de 1984, fecha de la apertura de la primera línea comercial de transporte espacial, marcaba la entrada de la sociedad Arian espace en su fase de explotación, que no ha cesado de desarrollarse desde entonces. Pero, en razón de las necesidades del mercado, era necesaria aún una evolución. Dentro del mismo espíritu de adaptabilidad a las necesidades que había conducido del Ariane I al Ariane III, un nuevo modelo, el Ariane IV, estaba siendo estudiado. En enero de 1985, en el curso de las conferencias interministeriales de Roma, los Estados miembros de la Agencia Espacial Europea se comprometían a la construcción de un nuevo y poderoso lanzador, el Ariane V, que debería asegurar la competitividad de Ariane en el curso del período 19952010. En diciembre de 1985, el mercado mundial del seguro espacial, debido a las pérdidas importantes sufridas por los aseguradores en los años precedentes, condujo a Arianespace a fundar una filial de seguros. El objetivo de esta sociedad es ofrecer, paralelamente al contrato de lanzamiento una garantía de riesgo de lanzamiento. La creación de esta sociedad S3R, permite a los clientes obtener una cobertura de sus riesgos desde la firma del contrato de lanzamiento. Después de la explosión dramática de la nave espacial norteamericana, en enero de 1986, el Presidente Reagan definía las grandes líneas de una nueva políclalización de los servicios de la NASA a sociedades La comercialización del Ariane se basa sobre un cierto número de realidades y de medios que son sus mejores cartas El tejido industrial, que en toda Europa contribuye a la fabricación del lanzador. Cerca de 50 lanzadores se han construido ya, o están en proceso de construcción el programa Ariane emplea actualmente a 8.000 personas en Europa, cifra que deberá aumentarse fuertemente. Los lanzadores Ariane. El último lanzador Ariane I fue utilizado el 21 de febrero de 1986 para la puesta en órbita del satélite francés SPOT y el sueco Viking. El lanzador Ariane IV es operacional desde 1987 y se utilizará alrededor de 10 años. El Centro Espacial de Kourou, en la Guyana Francesa. Este lugar, escogido por CNES en 1965, está situado muy cerca del Ecuador, estando en condiciones muy favorables para acceder a la órbita geoestacionaria del Ariane se extiende desde Europa —mercado natural para un lanzador europeo— hacia los EE.UU. y al resto del mundo. Los años 1986 y 1987 han sido, en particular, los de la firma de los contratos con Canadá, la India y Japón. En suma, Europa ha superado con éxito las dificultades relacionadas con el carácter multinacional de sus estructura espaciales y han sabido desarrollar un programa de primer orden mundial. LA URSS La URSS ha emprendido el más importante programa espacial del mundo en cuanto al número de volumen de sus actividades. Los este respecto, son la URSS realizó 114. Sus instalaciones lo hacen i complejos de lanzamiento más modernos indicadores cuantitativos, a este respecto, son muy reveladores en 1986. por ejemplo, la URSS realizó 114 lanzamientos, contra doce de las otras potencias espaciales cada año una centena de lanzadores soviéticos colocan en órbita una carga total de 500 toneladas. Esta actividad, regular e intensa, se apoya en un sector económico muy desarrollado, beneficiado fuertemente por su disponibilidad de recursos humanos y materiales. Una estimación de los gastos financieros necesarios para realizar las actividades espaciales soviéticas, dan una cifra del orden de 25.000 millones de dólares para 1985, sólo comparable al presupuesto espacial norteamericano. El coste de la fabricación de lanzadores, de sondas espaciales, de satélites y de cohetes tripulados puestos en órbita por la URSS en un año, ha sido evaluado en alrededor de 10.000 millones de dólares. Tal cantidad debe ser aumentada aún por los costes de desarrollo de nuevos sistemas un lanzador pesado, una nave, una nueva generación de sondas planetarias, etc. y los costes de funcionamientos del Es en definitiva apoyándose sobre estos medios y argumentos, el que Arlanespace haya podido desarrollar tan rápidamente la comercialización que le había sido confiada. El mercado comercial de los servicios de lanzamiento está, por supuesto, muy ligado a los mercados de aplicaciones las telecomunicaciones, la transmisión de datos, la TV directa, la navegación y localización de móviles, la observación de la Tierra, la meteorología y la hidrografía, los satélites científicos o las ondas planetarias Giotto. El mercado de satélites comerciales que se desprende de estas aplicaciones se inicia a comienzos de la década de los sesenta y ha aumentado hasta llegar, en el período 19821984, de diez a alrededor de veinticinco satélites por año. A finales de 1985, Arlanespace ostentaba la mitad del mercado mundial, es decir, una posibilidad de lanzar de diez a doce satélites por año, cifra que puede reducirse a seis u ocho si se Después de la tragedia del Challenger, en 1986, y la posterior suspensión de algunos vuelos Ariane, occidente se vio totalmente privado de lanzamientos comerciales, sin cue otros países puedan tomar el relevo. Esta situación produjo a partir de 1987, un exceso de demanda por parte de los clientes con relación a la capacidad de lanzamientos, situación que se prolongará aproximadamente hasta el año 1990. Debido a ello, Arlanespace a previsto aumentar su producción y su ritmo a ocho lanzamientos por año, es decir, de doce a catorce satélites. La comercialización URSS conduce el primer programa espacial del mundo por la fracción de la riqueza nacional que representa entre un 1,5 y un 2 de su PNB. Este programa presenta unas especificaciones técnicas bien diferentes a las de los programas occidentales. En primer lugar, está caracterizado por la utilización prolongada de los materiales espaciales el cohete portador del Spoutník1, es aún la base del principal lanzador soviético el Soyouz, modernizado en diversas oportunidades, continúa transportando astronautas un cuarto de siglo después de haber sido diseñado en la Oficina de Estudios Experimentales OKB. Una segunda originalidad del programa soviético es la importancia de la serie de producción la descendencia del lanzador Spoutnik1 comprende más de 1.100 representantes y la serie del Soyouz y de satélites derivados se aproxima a 100 ejemplares. Se puede de los equipos el tablero de abordo del Soyouz ha sido adaptado, casi sin modificaciones, para las estaciones Saliout, y el propulsor de maniobras de las sondas planetarias de primera generación ha sido reutilizado en los satélites de telecomunicación Molniya. El programa espacial soviético utiliza el mayor tiempo posible sus máquinas. De esta manera, el nivel técnico y la fiabilidad de estos materiales espaciales aumentan regularmente, como lo testimonian los éxitos de misiones complejas, como la de las sondas Vega para el estudio de Venus y del cometa Halley. Esta progresión técnica, apoyada con la importante estructura industrial disponible, debería permitirá la URSS el emprender en el futuro programas extremadamente ambiciosos, como la puesta en órbita de estaciones El Sector Espacial más grandes que Mi r o el envío de hombres a la Luna o hacia Marte. Esta situación tan favorable es el fruto de treinta años de continuas inversiones que han permitido a la Unión Soviética el construir una economía espacial de una importancia sin equivalente en el mundo. LOS ESTADOS UNIDOS Se puede decir que con la creación de la NASA National Aeronáutica and Space Administraron en 1958, nace en los EE.UU. la industria espacial, propiamente dicha. Hasta esta fecha, el desarrollo de la tecnología de los lanzadores estaba destinada esencialmente a fines militares. Todas las series de cohetes norteamericanos Delta, Atlas, Titán se habían sector militar, la NASA y otras empresas decidieron desarrollar las aplicaciones espaciales civiles. Sin embargo, durante el primer decenio de vuelos espaciales, es difícil separar las actividades militares y civiles. El precursor de la industria actual de comunicaciones por satélite, proyecto SCORE Signal Communication by Orbiting Radio Equipment, fue enviado en 1960 por el lanzador Atlas del ejército del aire norteamericano. Los primeros navíos tripulados Mercury y Gemini fueron lanzados por los cohetes Redstone del ejército de tierra y los lanzadores Atlas y Tiran del ejército del aire, respectivamente. Hasta 1970, el único sector de la industria espacial que realizó ventas importantes los hizo por contratos de la Administración norteamericana ésta encargaba a empresas industriales la puesta a punto de los lanzadores y naves, bajo el control de la Agencia, para satisfacer así las necesidades espaciales del gobierno, tanto en el campo civil como en el militar. Este aspecto de la industria espacial es hoy la esencial de las ventas realizadas por las empresas que constituyen el potencial industrial norteamericano en este campo. El conjunto del presupuesto espacial federal para el ejercicio fiscal de 1986 considerando al Departamento de Defensa, la NASA y la NOAA alcanza los 23.000 millones de dólares Cuadro 4. de los cuales se estima que 15.000 millones se han destinado a la industria norteamericana en el marco de contratos destinados a proporcionar materiales y servicios y el saldo como remuneración del personal federal, las instalaciones y los gastos de explotación asociados. La única fuente de ganancias importantes de la industria espacial y no relacionado con la Administración federal, lo constituyen las telecomunicaciones por satélite, en las cuales se gastaron 5.000 millones de dólares en 1986 Ver cuadro 3. Esta actividad de los satélites de telecomunicación nació en los EE.UU. con el satélite Early Bird lanzado en abril de 1965. Este primer programa exitoso desarrollado conjuntamente por la NASA y ATT. Posteriormente, se creó Intelsat International Telecommunications Satelllte organization, para estimular y desarrollar un sistema mundial de comunicaciones. Esta organización ha resultado todo un éxito y numerosas empresas se han lanzado a las comunicaciones por satélite. La Great Wall Industrial Corporation GWIC es la única intermediaria de la industria espacial china. ORGANIGRAMA DE LA A nivel Directivo Venta de Satélites de Telec 2.600 2.400 2.200 2.000 1.800 1.600 1.400 1.200 1.000 CONTRIBUCIONES APROXIMADAS DE LOS PAÍSES MIEMBROS DE LA ESA AL PLAN A LARGO PLAZO, APROBADO EN LA HAYA, 19882000 Tendencia de Producción Espacial Mundial Estados Unidos, Europa, Japón e India en USA Creada por el Ministerio de la Industria Aeronáutica, es controlada por el Estado. Poco conocida antes de 1986, tanto en China como en el extranjero, se dio a conocer súbitamente cuando anunció, en 1985, que clientes extranjeros utilizarían sus servicios de lanzamiento para poner sus satélites en órbita. Ofrece estos servicios a precios inferiores en un 15 a los practicados por las agencias espaciales como la NASA, ESA o Nasda. Su principal actividad es la puesta en órbita de satélites, aunque igualmente se dedica a la importación y exportación de sistemas de comunicación, electrónica, circuitos eléctricos, vehículos espaciales, instrumental científico, aparatos médicos y trabajo de infraestructura. La GWIC agrupa alrededor de 100.000 personas, de las cuales una cuarta parte son ingenieros e investigadores repartidos en más de 300 empresas y laboratorios de investigación. Las capacidades de lanzamiento de la GWIC son de pon de dos etapas alrededor de la Tierra capaz de poner en órbita circular alrededor de la Tierra satélites de hasta 2,2 toneladas Longue Marche III, un lanzador de tres etapas capaz de poner satélites en órbita geoestacionaria Dos lugares de lanzamiento, en la provincia de Gansu. al noreste de China, para el lanzamiento de satélites en órbita baja con ios lanzadores LongueMarch II y de Xichangen en la provincia de Sichuan, a suroeste del país, para el lanzamiento de satélites en órbita geoestacionaria, con los lanzadores LongueMarche III Una red de telemedición y de seguimiento, con el centro de control y operación de Wienan, en la provincia de Shaanxi. Los medios actuales permiten ofrecer doce lanzamientos al año a los clientes extranjeros. La GWIC espera obtener importantes contratos de lanzamiento de satélites en el mercado mundial. A finales de 1986, curso de los dos o tres años siguientes a la firma del acuerdo se trata del satélite sueco Mailstar, de los dos satélites por cuenta de Teresa Inc. y del satélite Westar VlS para la Western Union Telegraph, de los EEUU. Desde que se tomó una orientación comercial, la economía espacial china no es ya secreta. Cada cliente extranjero es invitado a visitar el lugar de lanzamiento y las instalaciones, antes de firmar los acuerdos. Los cuatro contratos de lanzamiento firmados en menos de un año demuestran que la GWIC es competitiva. Además de los bajos precios que propone para su servicios de lanzamiento, recibe el apoyo de la compañía de seguros del Estado chino, que le extiende primas más bajas para sus servicios. Se ofrece, de esta manera, un seguro interesante a tos clientes extranjeros por el lanzamiento de sus satélites. Hasta octubre de 1986, China había puesto diecinueve satélites en el espacio, dos de ellos en órbita geoestacionaria para Telecomunicaciones. Igualmente, recuperó con éxito los ocho satélites defectuosos. En definitiva, la tecnología china ha llegado a ser cada vez más competitiva en el campo de los lanzadores, la telemedida y el lanzamiento de satélites. JAPÓN El desarrollo de las actividades espaciales japonesas ha sido activamente sostenido por una fuerte industria espacial. A partir de 1955, desde el momento en que la Universidad de Tokyo lanzó un estudio sobre los propulsores a propergol sólido, se comienza a desarrollar un programa destinado a un primer lanzador de cuatro etapas el, que puso en órbita el primer satélite japonés, Ohsumi, el 11 de febrero de 1970. Es entonces cuando la Universidad de Tokyo, dando nacimiento al Instituto de Ciencias Aeronáuticas y Espaciales ISAS, construyó un lanzador, el Mu4S, cuyos modelos fueron sucesivamente mejorados. Los exitosos lanzamientos de los lanzadores de la serie Mu permitieron el desarrollo y la explotación del programa espacial japonés a finales de 1986, dieciséis satélites experimentales y científicos habían sido puestos en órbita desde el centro espacial de Kagoshima, dependiente del ISAS. Dos de estos satélites Sakigake y Suisei, fueron puestos en órbita con ocasión de la observación del cometa Halley en 1985. En 1960, y a iniciativa del Primer Ministro japonés, se creó el Consejo Nacional de Actividades Espaciales NSAC, que fue reemplazado en 1968 por el SAS Comisión de las Actividades Espaciales. En 1969 se funda la Agencia Nacional de Desarrollo de las Actividades Espaciales del Japón Nasda, una entidad industrial autónoma cuya principal responsabilidad es la ejecución de las aplicaciones de desarrollo espacial con fines civiles, quedando además encargada de los programas de desarrollo de las ciencias espaciales. Fue la Nasda quien desarrolló los satélites de aplicación y, con la asistencia norteamericana, el programa del lanzador NI, que puso en órbita el primer satélite geoestacionario japonés ETS2, desde la base de lanzamientos de la Nasda en Tanegashima, el 23 de febrero de 1977. El lanzador N 11, versión mejorada del N I, se utiliza desde 1980. Con la finalidad de mejorar su potencia, la Nasda desarrolló el H I, provisto de un motora oxígeno e hidrógeno líquido. La Nasda continua con este programa con el futuro lanzador H II, que será capaz de poner en órbita geoestacionaria satélites de hasta dos A finales de 1986, la Nasda había puesto en órbita un total de diecinueve satélites de aplicación dos de ellos no alcanzaron su órbita y tres utilizaron lanzadores de la NASA. En cuanto a futuros proyectos espaciales, la Nasda, se apresta a ejecutar, en 1990, la primera experiencia de tratamiento de materiales en el espacio FMPT, First Material Processing Test ene Space lab europeo. En 1991, se lanzará el satélite ERS1 Earth Resources Satélite del Ministerio de Comercio Internacional y de la Industria MITI y en 1993 se lanzará el módulo japonés previsto en el marco de la estación espacial internacional. Esta participación en el programa de la estación espacial internacional y las acciones del MITI, contribuirán al desarrollo de la industria espacial japonesa.
30 oct 2015