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Vinos: Más vinos australes
Más vinos australes Los amigos argentinos se sentirían algo ofendidos si después de hablar en mi último artículo sobre los vinos chilenos dejara de referirme aquí a los suyos. De manera que allá va. La historia del vino en Argentina se remonta como en Chile a los primeros tiempos de la conquista. Tanto para la misa como para la mesa, los colonizadores exigían vino y, aunque ya las carabelas de Colón empezaron por transportarlo en toneles y pellejos, pronto hubo intentos transplantar vides españolas aunque con pobres resultados en las latitudes tropicales. No se desanimaron: en 1531 una real cédula aconsejaba llevar vides y olivos a las Indias y ante la elevada mortandad de los esquejes que hacían el viaje se llegaron a sembrar pepitas de uvas pasas, lo que originó una proliferación de plantaciones de características incontroladas y escasa calidad. Aún así los viñedos prosperaron bien en los climas templados al sur del virreinato del Perú, hasta el punto de que los exportadores de la península intentaron, con escaso éxito, prohibir la producción de vinos criollos, para defender sus intereses comerciales. La corriente viticultora peruana se extendió por tierras chilenas y desde allí atravesó los Andes tras la fundación de Santiago del Estero, donde el fraile mercedario Juan Cidrón plantó en 1557 las primeras cepas conocidas en lo que hoy es territorio argentino. Desde entonces en toda la franja que transcurre al pie de la cordillera andina, desde el Chaco hasta la zona septentrional de la Patagonia, se ha elaborado siempre vino, aunque las dificultades del transporte por mulas y carretas limitaban su salida hacia las zonas más pobladas de la Pampa y el Río de la Plata. Este panorama cambió favorablemente a mediados del siglo XIX por dos acontecimientos decisivos: la introducción por nuevos viticultores inmigrantes (sobre todo franceses e italianos) de técnicas modernas y variedades de calidad, y el desarrollo del ferrocarril que permitió la comercialización en gran escala hacia Buenos Aires y otros núcleos crecientes de población. Argentina es hoy el mayor productor de vino de las Américas, contando con viñedos apreciables en Salta, Catamarca, La Rioja (¡qué casualidad!), San Juan, Mendoza y Río Negro. Sin embargo más del 70% de la producción, y más aún si nos referimos a los tintos, procede de la provincia de Mendoza, seguida por la vecina San Juan y por el resto a gran distancia, predominando la elaboración de vinos blancos en el noroeste (Salta, Catamarca y la Rioja). Lo primero que salta a la vista si se pasea uno ante las estanterías de cualquiera de las magníficas tiendas de vinos de Buenos Aires es la abundancia de marcas monovarietales (vinos elaborados con una sola clase de uva) que resulta característica de gran parte de las bodegas argentinas de calidad. Así, una buena selección de estos vinos puede convertirse en todo un curso sobre los diferentes aromas y sabores que resultan de cepas tan renombradas como las tintas malbec, syrah, cabernet-sauvignon, merlot, pinot noir, barbera, sangiovese o tempranillo, y las blancas chardonnay, sauvignon, chenin, semillon, torrontés, o riesling. Por contra, choca la ausencia de un sistema oficial de denominaciones de origen, si bien hay un par de iniciativas de asociaciones privadas en los departamentos mendocinos de Luján de Cuyo y San Rafael. Bruselas y sus controles quedan muy lejos, como lo demuestra la alegre usurpación de términos como borgoña, o champagne para etiquetar vinos locales de esos tipos. Entre toda esta variedad es destacable la especial adaptación a los suelos y climas argentinos de la uva malbec, originaria de la región francesa de Burdeos, donde suele constituir una componente menor de los coupages (mezclas) mientras aquí da lugar en solitario a vinos en los que alcanza su máxima expresión. En el mercado internacional la marca más conocida es probablemente Trapiche. Esta bodega mendocina, fundada en 1883, comercializa actualmente buenos vinos varietales de malbec, cabernet-sauvignon y chardonnay, cada uno de ellos en dos versiones: jóvenes y criados en roble. También de Mendoza, pero más difícil de encontrar fuera del país, puedo recomendar, porque acabo de beber mi última botella, el excelente cabernet reserva del 94 Luigi Bosca, un tinto con cuerpo donde se juntan bien los aromas de la madera con los propios de esa variedad, ésos que los manuales describen como “recuerdos de pimiento verde”, pero que aquí son más cosas (frutas, especias, cuero…) sacadas de vides con más de 40 años. Dos cosas más cabe añadir antes de terminar. Una, que será poco probable que entren en España muchos de estos vinos mientras la inflación y la equiparación actual del peso al dólar sigan haciendo que cuesten al cambio algo así como el doble que los de aquí. Otra, que no se encuentran en Argentina más que libros de adorno (de ésos con muchas fotos en papel satinado y precio absurdo) sobre sus vinos. Si yo fuera editor publicaría ya alguna guía decente. En un país tan aficionado al vino y a la lectura no creo que faltara demanda.
30 oct 2015
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Jazz y más
Jazz y más Javier DENIS, nacido en Zaragoza en 1951, a los 9 años se trasladó con su familia a Málaga. Se le puede considerar un fenomenal compositor de jazz andaluz y toca impecablemente el saxo tenor y el saxo soprano. No sé si será actualmente el mejor saxofonista de jazz moderno en España pero, desde luego, pienso que no hay ninguno mejor que él. Ha colaborado, entre otros, con el gran guitarrista Ángel Rubio y con el sin par percusionista José Antonio Galicia, ¿para cuando un homenaje nacional a este último?. Recientemente ha aparecido un CD del cuarteto de Javier Denis titulado ORIGEN (sello Nuba Records-Karonte, ref. KAR 7764). Salvo el primer número, el popular “El Vito”, todos los demás temas son de Denis. Son composiciones originalísimas y pienso que ya querrían haberlas firmado, por ejemplo, Chik Corea o hasta el mismísimo Coltrane. Aunque con influencias de este último no considero a Javier Denis como un saxofonista coltraniano sino que tiene marcadamente su sello propio, su estilo individual. No obstante ya Coltrane grabó “El Vito” con el nombre de “El Ole” y aquí Denis digamos que le recuerda. Javier improvisa magistralmente en los temas rápidos y en los lentos y, en ambos, con una carga poética considerable, tanto si toca el saxo tenor como si lo hace con el soprano. En algún número se acerca incluso al free jazz. El último corte del CD tiene un sabor lorquiano. En él noto ecos del famoso tema popular “Anda jaleo” recogido por Federico García Lorca. Precisamente dos de los intérpretes son granadinos: el bajista Guillermo Morente (1956) y el baterista Julio Pérez (1957). Los dos son estupendos músicos al igual que el gran guitarrista Marcelo Saenz (Buenos Aires, 1962) afincado en Fuengirola, el cual hace unos solos espléndidos de guitarra eléctrica. En las primeras escuchas del CD eché en falta un pianista pensando que, en quinteto, el sonido habría sido más completo. Posteriormente me di cuenta de que no era necesario: el cuarteto tiene sobrada categoría para sonar por sí solo en este excelente disco de jazz andaluz. Bud FREEMAN. Reivindicó aquí la figura de este genial saxo tenor de Chicago (1906-1991) injustamente casi olvidado. Creador de un estilo con frecuentísima ausencia de vibrato (fluctuación de la frecuencia de una nota en torno a la frecuencia nominal) y que luego lo tuvo también, de forma parecida, el gran Lester Young, atribuyéndose generalmente a este último la revolución cuando el cambio importante lo hizo Bud Freeman, por muy personal y profundo que fuese Young. Bud Freeman fue un fenomenal músico de jazz clásico, del estilo llamado “de Chicago”, desarrollado en los años veinte y treinta a partir del estilo de Nueva Orleans, y con casi ausencia de vibrato, en oposición a éste. Recomiendo el CD titulado “BUD FREEMAN”, de la serie Planet-jazz (sello RCA VICTOR-BMG, ref. 74321/61240-2) con 14 números grabados con diversos grupos (todos músicos excepcionales) entre 1930 y 1964. Como curiosidad, en el primer tema Freeman toca con la orquesta de Hoagy Carmichael (creador de famosísimas composiciones como “Stardust” o “Georgia on my mind”) y cuyo centenario del nacimiento se conmemoró en 1999. Algunos centenarios de compositores importantes: Rodolfo HALFFTER nacido en Madrid (1900) y exilado en 1939 en Méjico, donde falleció en 1987. Recomiendo sus sonatas para piano de 1947, 1951 y 1967. Kurt WEILL, nacido en Dessau (1900), emigró a América huyendo del nazismo y falleció en Nueva York en 1950. Colaboró con Bertold Brecht. Recomiendo un CD de Louis ARMSTRONG. “The Great Permormer” grabado en 1965 (sello: TRADITIONAL LINT-EMI) que contiene el famosísimo tema “Mack the Knife” de la ópera “los tres peniques” de K. Weill. Aaron COPLAND (N. York 1900-1990). Aparte de la escucha de sus obras, todo aficionado o estudiante de música clásica debería adquirir su importante librito: “Cómo escuchar la música” (Ed. Fondo de Cultura Económica). Añadamos el 5º Centenario de los grandes vihuelistas Luis de Milán (Valencia, ha. 1500-1561), y del granadino Luis de Narvaez (ha. 1500-1555) a quien se atribuye la creación mundial de la “diferencia” (variaciones sobre los temas) ¡qué menos que un monumento!
30 oct 2015
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Cine: Dancing in the dark de Lars von Trier
Cine Vinos | Jazz | Cine | Libros Dancing in the dark de Lars von Trier Hablar, hoy día, de Lars von Trier pasa, inevitablemente, por una referencia previa al manifiesto (cinematográfico) Dogma 95. Y ello con independencia de que se vaya a hablar de películas que, como DANCING IN THE DARK (Bailando en la oscuridad) o BREAKING THE WAVES (Rompen las olas), por citar únicamente las más conocidas de este director, no disponen del “certificado Dogma 95” que garantizaría su total concepción bajo los planteamientos y presupuestos de aquel manifiesto. Pero, ¿quién es este Lars von Trier? ¿En qué consiste dicho certificado? ¿De donde viene ese manifiesto? ¿Existe un movimiento Dogma?... Contestar a estas preguntas, así como a otras que con toda seguridad surgirán del desarrollo/lectura de estos comentarios, es entrar de lleno en un círculo vicioso que gira alrededor de términos como espectáculo y tecnología que atraviesan prácticamente la mayoría del cine que vemos, o mejor dicho del cine que se nos permite ver, y no del cine que se hace. Ver y hacer son cosas que en el terreno de la mirada, y particularmente de lo cinematográfico, están muy lejos no ya de ser lo mismo sino de tan siquiera parecerse. Ahora bien, vayamos por partes. Lars von Trier, director de cine danés, autor de una docena de películas, mimado por los festivales de cine de aquí y allá, irrumpe en el panorama de “los directores a seguir” y por lo tanto de la notoriedad, otra vez el espectáculo, a partir de la presentación en Cannes 96 de su film BREAKING THE WAVES (gran premio del festival). Curiosamente en este mismo Festival se proyecta LA PROMESE (La promesa) de Luc y Jean-Pierre Dardenne, una producción belga sobre la inmigración, clara y explícitamente fuera de ese círculo al que anteriormente hacía referencia, que estalla, como un vómito, en la cara limpia y bien lavada de la Europa comunitaria, la Europa de las buenas maneras y la moneda única. De Lars von Trier ya se habían visto aquí THE ELEMENT OF CRIME (El elemento del crimen) y EUROPA. La primera de ellas pasó por las pantallas cinematográficas prácticamente inadvertida a pesar del llamativo ejercicio de estilo que conllevaba. Con BREAKING THE WAVES Lars von Trier inicia la trilogía del Corazón de Oro. La última entrega ha sido DANCING IN THE DARK (Gran Premio del Festival de Cannes 2000 y mejor film europeo del año 2000 –European Film Awards–). En medio su única película Dogma: IDIOTERNE (Los idiotas). ¿En que consiste el manifiesto Dogma 95, también conocido como “voto de castidad” de Lars von Trier? Fundamentalmente, y resumiendo, en la eliminación, a la hora de concebir y realizar una película, de todos aquellos artificios narrativos y de registro que, a excepción del “aquí y ahora”, en el primer caso, y la cámara y los actores, en el segundo, vienen siendo utilizados para la puesta en imágenes de una historia o de la falta de historia. Así, escenarios, luz y sonidos artificiales, que no surjan de la propia narración, se evitan en beneficio de la impresión de “cine documental”, de “cine amateur” y, en última instancia, de “cine verdad”. Hasta el momento son 5 las películas que han saltado al mercado con certificados Dogma 95. Entre ellas: FESTEN (Celebración) (Dogma 1) Thomas Vinterberg, de la ya mencionada IDIOTERNE (Dogma 2), MIFUNE SIDSTE SANG (Mifune) (Dogma 3) de Soren Kragh-Jacobsen, LOVERS (Amantes) (Dogma 5) de Jean-Marc Barr. Los tres primeros directores junto con Kristian Levring conforman el colectivo de cineastas Dogma 95, fundado en Copenhague en la primavera de 1995, que podríamos identificar como “la banda del Dogma” al igual que se identificó, allá por los años 60, como “la banda de los 5” al colectivo de cineastas que dio a conocer el “nuevo cine suizo” y entre los que destacan Alain Turner y Claude Goretta. Dogma 95 ¿Operación de mercado o pliegue en el discurso fílmico? Posiblemente más lo primero que lo segundo ¿Qué ha hecho posible esta pequeña tormenta, este movimiento débilmente sísmico, allí donde no ocurría desde la irrupción de la “nouvelle vague”, quizás el último pliegue hasta el momento de un tejido que como el cinematográfico no es propicio a las deformaciones de su textura? Baste recordar que la óptica utilizada en el rodaje de una película prácticamente no ha cambiado desde Lumière o, lo que es lo mismo, desde los inicios del cine. Ha sido la aparición del registro digital, la aparición de la cámara de vídeo digital, la que ha hecho posible el nacimiento en Dinamarca del movimiento Dogma. Tecnología y mercado. Es, sin embargo, en el sector de la distribución, y no tanto en el de la producción, donde verdaderamente se producirá un salto cualitativo. No olvidemos que una imagen siempre será una imagen, con independencia del soporte en el que se nos presente. Ya lo decía Jean-Luc Godard en VENT D’EST (Viento del Este): “Ce n’est pas une image juste, c’est juste una image”. Evidentemente el registro digital permitirá procesos productivos más económicos y con ello la extensión cuantitativa de la producción de imágenes ¿al estilo de los juegos de vídeo, de la Play Station, de Internet, …? La multiplicación de la oferta no genera por sí misma el refinamiento de la demanda ni, desde luego, la calidad de la mercancía. Con DANCING IN THE DARK Lars von Trier no sólo no se sitúa en el Dogma, abandonando su voto de castidad, sino que se adentra de pleno en es círculo vicioso al que hacía referencia al principio del presente texto. Ya con BREAKING THE WAVES había amagado. Tecnología y espectáculo donde la manipulación de géneros: el melodrama y el musical; la manipulación de personas: Björk, responsable de la música y coautora de la letra de las canciones, además de intérprete de Selma, personaje protagonista del film; la manipulación de técnicas: pequeñas cámaras de vídeo digital (100) en las secuencias musicales, cámara en mano, procesos digitales de edición; se entremezclan para elaborar un producto perfecto del simulacro, organizado alrededor de una ambición: ¿neo-Holywood? Si en IDIOTERNE Lars von Trier ponía el nuevo instrumento ¿llamado a revolucionar las técnicas del rodaje? ¿llamado a romper una cierta mirada: la del ojo humano a través del ojo mecánico? al servicio de la “creación artística” y, posiblemente, de una nueva estética y una nueva economía cinematográfica, y, porque no, de una nueva economía de la representación, en DANCING IN THE DARK lo pone al servicio del espectáculo. Allí –IDIOTERNE– la innovación tecnológica era cuestionada al mismo tiempo que cuestionaba, allí el artificio no se escondía tras las apariencias, aquí –DANCING IN THE DARK–, sin embargo, la nueva herramienta es utilizada, en sus bondades e imperfecciones, para reincidir en la apariencia de verdad, y así, de esta manera, falsear una relación: la del sujeto deseante con la pantalla donde se ve, haciendo de ésta espejo de aquél. Y el espejo también en el cuarto de baño deforma. No debemos olvidar que el discurso lo es de la imagen y no de los personajes. Confundir ambos, imagen y personajes, pantalla y realidad, nos conduce de cabeza al espacio de la enajenación.
30 oct 2015
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Libros: El libro de BIT
El libro de BIT Vinos | Jazz | Cine | Libros Hartman, A., Sifonis J. Net ready: Strategies for sucess in the e-conomy. McGraw-Hill ISBN 0-07-135242-2. NY 2000. 314 pág. Los vientos que últimamente corren para las empresas de las nuevas tecnologías no resultan todo lo apacibles que sus trabajadores desearían. Pioneras en hacer del binomio trabajo-capital una realidad cotidiana han sufrido el ataque de brutales vaivenes, no inherentes a sus métodos y expectativas, sino frutos de la voracidad especulativa. Pero sus nuevas ideas, métodos y formas de hacer empiezan a calar en los profesionales y las empresas. El libro de estos dos empleados de Cisco recoge con claridad los nuevos paradigmas de la e-conomia. Jauset, J. A. La investigación de audiencias en televisión: Fundamentos estadísticos. Paidós Papeles de Comunicación 28. ISBN 84-493-0904-2. Barcelona 2000. 342 pág. Hace referencia Jordi Jausset, al comienzo del capitulo noveno de su libro, a una frase de James T. Adams: cualquier astrónomo es capaz de predecir exactamente dónde estará cada estrella a las once y medía de la noche pero no puede hacer la misma predicción acerca de su hija. Y si no se puede con una persona: ¿Qué grado de complejidad adquiere la cuestión cuando el universo de estudio incluye varios millones?. Un excelente libro realiza una aproximación rigurosa y amena a la investigación de audiencias. Comercio y negocios en la Sociedad de la Información. Cámara de Comercio de Madrid y Cotec. Dep. legal M 48.885-200093-0904-2. Madrid 2000. 91 pág. La Fundación COTEC edita, desde hace algunos años, dos series de documentos sobre necesidades y oportunidades tecnológicas. La primera serie recorre los sectores industriales (automoción, lácteo, aguas residuales...) revisando su estado y deficiencias tecnológicas. La segunda serie pone el enfasis en las posibilidades concretas de desarrollo de cada sector o comunes a todos ellos: Sensores, biotecnológia, informática en la pequeña y media empresa... REDES 15, num 15, vol. 7 Revista de Estudios Sociales de la Ciencia. Universidad Nacional de Quilmes. Buenos Aires - Agosto 2000. 232 pág. Revisar el estado de la Ciencia no suele ser una tarea grata en algunas de nuestras áreas geográficas más queridas: Península Ibérica y Centro-Sur América. Pero la revista Redes 15 lo tiene asignado como su principal cometido. En el editorial –El Genoma es ajeno (las penas son de nosotros)- Mario Albornoz, su director, escribe: “Los beneficios de la ciencia no son iguales para todos. La ciencia reproduce la estructura social y se convierte en un instrumento que hace más ricos a los ricos, más fuertes a los fuertes y más pobres a los pobres. Finalmente, en la realidad prevalece el “efecto Mateo”: Dios le da más al que más tiene”. La revista del Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología trata de aportar argumentos para cambiar esta situación. En este numero, la mayor parte de las paginas lo ocupa un interesante dossier sobre las Redes de Cooperación Internacional. Fontela, E. y Guzmán J. La Telefonía Móvil en España II: Efectos sobre la productividad de las Empresas. Fundación Airtel. ISBN 84-930298-5-8. Madrid 2000. 96 pág. Esta publicación recoge el segundo trabajo de los Catedráticos de Economía, Aplicada Emilio Fontela y Joaquín Guzmán, para la Fundación Airtel. Como resultado más interesante se afirma que el 40% de las empresas encuestadas estiman que el impacto de la telefonía móvil sobre la productividad es superior al 5%, con un subconjunto del 10% que lo estiman superior al 20%. OTROS LIBROS RECIBIDOS Dittmar, A. Grabar CDs – Guía rápida. Data Becker. ISBN 84-95585-00-6. Dusseldorf 2000. 185 pág. Klau, P. Y M. MP3 – Guía rápida. Data Becker. ISBN 84-95585-04-9. Dusseldorf 2000. 185 pág. Gieseke, W. Internet Explorer 5.5 – Guía rápida. Data Becker. ISBN 84-95585-01-4. Dusseldorf 2000. 192 pág.
30 oct 2015
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Vinos pecaminosos
Vinos | Jazz | Cine | Libros Vinos pecaminosos No hace mucho una amiga piropeó al vino que nos había animado la comida y la charla llamándolo “impecable” (era un Viña Mayor crianza 97 de Ribera del Duero y estaba realmente bueno). Me sugirió algo chocante. Y es que, metidos en estas analogías, los vinos que me emocionan se me antojan más bien pecaminosos. Entendámonos, no pretendo ofender aquí convicciones morales de nadie, pero convengamos en que la idea del pecado como transgresión resulta extensible a algo tan humano como el impulso por evitar que las reglas y las rutinas nos ahoguen el gusto de vivir. Y el vino excelente transgrede, va más allá de la seguridad de lo habitual, y trastoca en alguna medida sensaciones y conciencias. Todo lo que vale tiene sus riesgos, contrólelos cada cual según su ética y su lógica. Sobre el sentido de lo pecaminoso, resulta ilustrativo el diferente enfoque adoptado por las culturas de raíz cristiana y por las basadas en el Islam (no me atrevo a decir nada de las más orientales que se me alejan demasiado). La moral cristiana tiende a considerar al pecado como algo intrínsecamente maligno y merecedor sin más de castigo, mientras que entre los musulmanes ciertas prohibiciones para esta vida (Al-lah tiene sus razones), no lo son para la otra, donde los justos podrán disfrutar más perfectamente de su abolición en un paraíso con huríes sin ataduras, y ríos de vinos almizclados y sin resacas. A despecho de interpretaciones más estrictas, la historia islámica está llena de condescendencias con actitudes que sólo vienen a suponer un pequeño adelanto para los fieles creyentes. Dios es compasivo y misericordioso. Si somos buenos no le parecerá mal que anticipemos un poco el premio. Para jugar a los vinos transgresores vale un tablero que aprendimos de pequeños. Primera casilla: caemos de bruces en un vino soberbio. La penitencia es una cura de humildad, reconociendo que siempre podemos buscar otros mejores, o al menos con otra soberbia diferente. Segunda casilla: avaricia. Cualquiera se hace avaro de un buen vino en su copa. Cedamos a ello, pero seamos también generosos compartiendo la botella con el prójimo. Un amigo recomienda una estrategia de compromiso: servirse poco en la primera ronda si hay posibilidad de apurar en la definitiva. Tercera: lujuria. Casilla arriesgada, me temo, pero importante en el juego. Un buen vino crea su clima, sus efectos desinhiben, su ardor es suave, sus aromas evocan sensaciones... el almizcle que perfumará los ríos de vino del paraíso se produce en glándulas de algunos animales como mensajero del estímulo sexual, pero ese mismo aroma aparece también naturalmente en viejas variedades de uva como la moscatel (muscat, moscato), cuyo nombre proviene precisamente del de esa sustancia (en árabe al-misk, en inglés musk). Cuarta: ira. Esta casilla puede saltarse si los dados nos han proporcionado suficiente capital para no indignarnos con el precio. Lo mejor suele ser caro. Es el coste del pecado. Quinta: gula. Todo buen vino es goloso, seco o dulce, solo o en armonía con los mejores bocados. Sin embargo es curioso observar una asociación más precisa del vino con la dulzura en muy diversas culturas, desde las musulmanas tradicionales, donde la poesía árabe, persa o turca está plagada de metáforas en este sentido (en turco el vino es sarap, palabra emparentada con jarabe y con sirope), hasta el moderno pop anglosajón (“…she had kisses sweeter than wine”). Sexta: envidia. Pecado ambiguo sin duda. Porque hay una envidia negra que nos puede llevar a desear el mal al prójimo al que envidiamos, pero ¿y la envidia sana que nos lleva a superarnos aspirando a lo que otros ya han logrado? Nuestra naturaleza social tiene en esta envidia una de sus mejores bases, y pobre del bebedor que no sepa aprovecharla con el ojo y el paladar abiertos a los hallazgos que sus colegas más avezados le señalen. Y séptima: pereza. Magnífica meta para acabar el juego y e imitar al Dios de la creación descansando gustosamente sin más esfuerzo que el de sorber un vino fresco en un entorno relajado. Por poner un ejemplo, podemos volver a los sabrosos moscateles. Contra lo que muchos creen, no todos son dulces como el almíbar, y su aroma intenso y almizclado puede también disfrutarse en blancos secos, jóvenes, ligeros y suavemente amargos, como el Sumarroca Muscat del Penedés. Por cierto que esta bodega ofrece también otros blancos monovarietales de uvas chardonnay, sauvignon blanc, riesling, gewürztraminer y hasta pinot noir (blanco de uvas negras), para poder tranquilamente comparar. Ya puestos, imaginémonos recostados en una terraza frente al mar, sobre alguna cala en la Costa Brava mientras cae perezosa una tibia tarde de verano. Y es que los vinos no sólo casan con comidas. También con momentos y situaciones. Pero esto ya es otra historia.
30 oct 2015
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Jazz y más
Jazz y más Manu Dibango. Nacido en Camerún en 1933 de joven escuchó impresionado la música de Louis Armstrong en la radio cuando sus padres le enviaron a estudiar a Francia. Llegó a tener todos los discos del gran trompetista pero él decidió ser saxofonista. También adoraba, entre otros, a Duke Ellington. En Dibango tenemos un ejemplo maravilloso de encuentro entre la música africana y el jazz. Recomiendo todos sus CD´s y en especial los que contengan grabaciones que hizo en colaboración con el gran teclista norteamericano de jazz Herbie Hancock. Uno de ellos, grabado en 1996, es el titulado Bao Bao (Intermusic Movieplay). En él se escucha a un pequeñito coro que va interpretando diversas canciones africanas en “esquema llamada-respuesta” con la réplica del saxo tenor de Dibango y con el apoyo de otros músicos (percusionistas, etc.) entre los que destaca, aparte del citado Hancock, el guineano Mory Kanté que toca la kora, instrumento africano de cuerdas conectadas a un mástil y que terminan en una gran caja de resonancia parecida a una calabaza. Música de gran calidad, perfectamente bailable e ideal para una fiesta –que aprendan las discotecas– y que me ha impresionado por la “soltura musical” (como si la música flotara en el aire). Los “estilos sueltos” son, en general, propios de artistas de mucha categoría y veteranía frente a la rigidez que, con frecuencia, se encuentra en los músicos jóvenes. Ejemplos de esa soltura los tenemos en músicos de jazz como Lester Young, Duke Ellington, Thelonious Monk, Stan Getz ó Miles Davis y en el flamenco, por poner dos ejemplos, en el legendario cantaor Manuel Torres, fallecido en 1933 (escúchense los 24 cantes disponibles en CD que ha rescatado el selo SoniFolk), o en la anciana cantaora, ya fallecida, Rafaela Montoya (“La Bolola!) a quién traté y escuché en 1978 en un pueblecito llamado El Portal cercano a Jerez de la Frontera. De ella aprendió mucho El Camarón de la Isla. En relación con la música africana y sus artistas recomiendo el librito de Mattew Clarke titulado Africa-Músicas del Mundo (Celeste Ediciones, 1995 y que también incluye la traducción de diversas canciones africanas. Collegium Vocale de Madrid. Está magnífica agrupación coral de cámara (9 mujeres y 9 hombres, incluido el prestigioso director Miguel Ángel Jaraba) se dedica al estudio e interpretación de música antigua desde los orígenes de la polifonía hasta el primer período de la época barroca, tanto en la vertiente sacra como en la profana. Anteriormente habían grabado el CD: Breviarium Hispanun (sello Lacrimae) con piezas polifónicas de cancioneros españoles significativos desde el siglo XII al XVII. En el segundo CD, titulado Danielis Prophetia nos ofrecen 24 cantos polifónicos desde el siglo XIII al XVII, en torno a la Navidad, con una apreciable variedad de temas anónimos medievales y renacentistas como Morales, Guerrero, Victoria o Melchor Robledo (éste último fallecido en Zaragoza en 1587, y desconocido para mi y extranjeros renacentistas como Dufay, Desprez, Palestrina o el esloveno Jacobus Gallus (también desconocido para mí hasta ahora). EL CD se completa con obras de dos compositores de la Reforma: el inglés Christofer Tye, fallecido en 1573 y el alemán Michael Praetorius (fallecido en 1624). Tanto Victoria como Gallus fueron precursores del barroco, y a Praetorius se le puede considerar ya un barroco, y a Praetorius se le puede considera ya un barroco en la última parte de su vida. Deseemos larga vida a esta agrupación, uno de cuyos miembros: Enrique Gómez es ingeniero de Telecomunicación en activo. ¡Enhorabuena!. Antonio Serrano. Nacido en Madrid en 1974 eligió la armónica como instrumento para tocar jazz moderno, singularidad importante ya que, salvo el veterano belga Toots Thielemans, pocos músicos han elegido dicho instrumento en jazz. Serrano toca con un conocimiento perfecto al igual que los otros tres músicos que forman el grupo en el CD recomendado y que son: el pianista Joshua Edelman (N. York, 1954), el contrabajista Lucho Aguilar (Valencia, 1958) y el batería Jimmy Castro (Sevilla, 1957), todos estupendos y muy creativos. El título del CD es: En el Central (sello Ingomúsica) ya que está grabado en directo en el Café Central de Madrid, entidad con 18 años de vida y que va para siete mil conciertos (casi todos de jazz) en su haber. Como curiosidad, al final del primer tema los músicos hacen una “chase” de ochos (o “cambio de compases” de ocho) de tal forma que la armónica y el piano se alternan con la batería, improvisando cada instrumento en diálogos sucesivos de 8 compases cada uno. Otro detalle es que Antonio Serrano hace de cantante en el 6º tema (What a wonderful world) en evidente homenaje a Louis Armstrong y, aunque sin llegar a la tremenda e inigualable soltura de éste, cumple bien su cometido y el público se lo pasa en grande, como a lo largo de todo el CD (se denota en los aplausos).
30 oct 2015
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Cine
Cine En estos días se va a proceder a la entrega de los Oscars 2001. En estos días, una vez más, se va a renovar la imagen de Hollywood con la puesta en escena del “espectáculo”. Entre las películas propuestas este año para llevarse alguno de los numerosos premios que allí se otorgan está QUILLS, con tres candidaturas: al Mejor Actor (el australiano Geoffrey Rush), a la Mejor Dirección Artística y al Mejor Diseño de Vestuario. Film dirigido por el norteamericano Philip Kaufman a partir de un guión de Dough Wright, autor de la obra teatral del mismo título. La película narra, de acuerdo con la sinopsis que se hace en la publicidad, “los últimos días del Marqués de Sade en el manicomio de Charenton donde, después de los excesos y relajación de las costumbres que trajo la Revolución, ha sido confinado por Napoleón Bonaparte. El abate Coulmier, sacerdote que permite al marqués continuar escribiendo a condición de que no salga de su confortable celda, regenta dicho manicomio. Pero Sade se vale de la bella doncella Madeleine, que comprende el alma en el fondo infantil del recluso, y se las arregla para entregar un manuscrito, el mítico JUSTINE, a un guapo correo de la editorial. El doctor Royer-Collard, famoso por sus métodos expeditivos de curación es enviado por Napoleón para convencer por las buenas o por las malas a Sade de que se abstenga de publicar. Pero gracias a la alianza con Madeleine y a la buena fe del abate siguen circulando sus perversos escritos. Entonces Royer-Collard tensa la cuerda en la que acabarán bailando justos y pecadores....”. Hasta aquí la sinopsis, lo que se nos dice cuenta la película. Texto paradigmático, por otra parte, de dos hechos fílmicos especialmente significativos. Uno, lo que Hollywood considera, y por supuesto valora, debe ser narrar la Historia y, dos, lo que Hollywood entiende y valora como ficción. Especialmente significativos por el control de los mercados del ocio y el acceso masivo a los mismos que ejercen las multinacionales americanas del sector de la comunicación y consecuentemente por la globalización que ello implica de un modelo de representación de la realidad y, en este caso, de la Historia. Tanto valora y considera esta forma de narrar la Historia que la Academia propone QUILLS, como ya hemos dicho, para los Oscars a la Dirección Artística y al Diseño de Vestuario. De nuevo el paradigma. Otra vez el viejo y conocido “modelo Hollywood”. La Historia reducida a una agradable y vistosa re-creación ¿artística? en la que el camino desde el referente (histórico) hasta el discurso (fílmico) es ocultado, reducido a la nada. De esta manera Historia y film entran en relación directa bajo una pretensión de realidad que evacua de la escritura imaginaria precisamente los aspectos creativos además de los condicionantes sociales e imaginarios que toda producción significante conlleva. Y evidentemente un film es escritura imaginaria y la producción de imágenes es producción significante. Pero, regresando a la sinopsis, ¿qué significan los puntos suspensivos con que finaliza? ¿qué esconden? ¿qué hay detrás de ellos? ¿hacia dónde conducen? La respuesta a todas estas cuestiones es más de lo mismo: reducir la ficción a una agradable, vistosa y ¿emocionante? re-creación histórica. Introducir el suspense allí donde no existe: la Historia. El suspense únicamente tiene cabida y sentido dentro de la ficción. Situar al espectador en el terreno de una complicidad no crítica, alienante, donde Historia e historia no se diferencian, donde la segunda sustituye a la primera. Que lejos se está, por citar dos ejemplos muy próximos a lo contado por la película, de los textos, uno reciente, de Gonzalo Suárez, CIUDADANO SADE, publicado en el año 1999 por Editorial Debate, y otro, más antiguo, pero no por ello viejo, de Peter Weiss, PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN PAUL MARAT REPRESENTADOS POR EL GRUPO TEATRAL DEL HOSPICIO DE CHARENTON BAJO LA DIRECCIÓN DEL SEÑOR DE SADE, publicado y puesto en escena por primera vez en Alemania en 1965 y del que Peter Brook realizó en 1967 el excelente film MARAT-SADE. Aunque en espacios productivos distintos al cinematográfico, él de la novela en el primer caso y él del teatro en el segundo, todos ellos, el texto fílmico, el novelesco y el teatral, tienen estrictamente el mismo referente: Donatien-Alphonse François, Marqués de Sade (1740-1814), si bien la novela recoge la trayectoria vital de Sade desde sus años como oficial del ejercito hasta su muerte en Charentón, los otros dos se sitúan en los últimos días del Marqués en dicho Hospicio. Y decimos que lejos están ya que en los textos de Gonzalo Suárez y Peter Weiss la ficción nace desde los grados de libertad, y llenando los espacios vacíos, que hay entre la Historia referida, no sujeta al “efecto de realidad” y si a ser leída, interpretada y representada, y el imaginario productivo, haciendo de la ficción subconsciente de la Historia y del texto transcripción del sueño. Hacer ficción de la Historia, hacer ficción con la Historia o, lo que es lo mismo, construir una historia a partir de la Historia no es confundir los territorios de lo narrado (la Historia), de la narración (la historia), del narrador, sino más bien al contrario, inscribir en la narración los rastros y los rasgos del narrador en cuanto interprete de la Historia y su representación. Entre el personaje histórico de lo narrado y el figurante histórico de la narración está el proceso de producción de significados y en última instancia de texto, de puesta en escena del deseo, el de proceso de simbolización en suma. En otro orden de cosas ¿dónde está la locura y/o el internamiento? ¿dónde está la Revolución Francesa? ¿dónde están los dos sujetos históricos más importantes de ese tiempo: finales del Siglo XVIII, y de ese espacio: las casas de salud, hospicios y manicomios, sin los cuales no puede figurarse personaje alguno para componer cualquier aproximación a la vida y obra de Sade? En el primer caso está en tres o cuatro clichés de vestuario y comportamientos de unos figurantes, no muchos, yo diría que tres, cuya presencia se reduce a servir de andamio al mismo tiempo que de lanzadera y comparsa para esos puntos suspensivos que incluye al final la sinopsis: el suspense. En el segundo caso, la Revolución, no lo sé, creo recordar que no está. Reducir, en el primer caso, a figuración simplemente inquietante y a objeto de ambientación el momento en que, como dice Michael Foucault en HISTORIA DE LA LOCURA EN LA EPOCA CLASICA (Editorial Fondo de Cultura Económica), la sinrazón, encerrada desde hace un siglo y reducida al silencio, reaparece, no ya como figura del mundo, ni tampoco como imagen, sino como discurso y deseo, el momento en que la transformación del internamiento en asilo se realiza por una reestructuración interna y no por una integración sucesiva de la medicina que hace del internamiento del loco más que la sanción de un estado de hecho la traducción en términos jurídicos de una abolición de la libertad ya adquirida a nivel psicológico. Y esto si que tiene que ver con Royer-Collard y no el tensar la cuerda. Confundir el texto sadiano con Sade, trasladar los fluidos (excrementos, sangre,..) desde los límites de la ficción (sadiana) a los límites del cuerpo (Sade), es confundir los órdenes del relato con los órdenes del sujeto (deseante), es sustituir la figura histórica (Sade escritor) por la figuración de sus gestos (escritos de Sade) ¿Dónde está la gran aportación de Sade al enciclopedismo del XVIII, el siglo del Diccionario? ¿Dónde está, como dice Marcel Hénaff en SADE, LA INVENCIÓN DEL CUERPO LIBERTINO (Ediciones Destino), la erótica de la contabilidad y de las sustituciones, la pasión de los rendimientos, la temporalidad abstracta de las programaciones,…? Están reducidas a la nada. Por cierto, Sade muere en el Hospicio de Charentón, encerrado por orden de Napoleón, casi ciego, obeso, enfermo, herniado el viernes 2 de Diciembre de 1814 a la edad de 74 años después de haber pasado más de un tercio de su vida en el espacio del internamiento (Vicennes, la Bastilla, Charentón) y después de haber sido ciudadano activo de la Revolución como miembro de la sección de Picas.
30 oct 2015
Artículo BIT
Libros
Libros Vinos | Jazz | Cine | Libros Eca de Queiroz, José María. El crimen del padre Amaro. Literatura Clásicos – Alianza Editorial ISBN 84-206-3432-8. Madrid 1998. 508 pág. Habíamos prometido dedicar uno de nuestros monográficos a José Eca de Queiroz ( 1846-1900) con la excusa de la reciente celebración del centenario de su muerte. Aburridos del modelo historieta-tomo, aplicado en la mayoría de los libros que pueblan las listas de ventas, hemos decidido volver a los clásicos: cientos de historias con las que disfrutar en cada volumen, sin dosificación, ni especulación con el numero de paginas. Y con Queiroz la diversión esta asegurada. El unánimemente reconocido como más grande novelista portugués, al menos hasta Saramago, nació en Povoa de Varzim. Los veintisiete primeros años de su vida los paso en Portugal: Estudios de abogacía en Coimbra, como la manda la tradición medio-burgesa, primeros trabajos en Lisboa y Evora. Los veintisiete últimos, a partir de 1873, fuera de su país en las representaciones consulares de las Antillas Españolas, Cuba, Newcastle, Briston y París. Murió, en Neully, el 16 de agosto de 1900. Los largos periodos pasados fuera de Portugal motivaron su caracterización como “afrancesado” y otros epítetos nacionalistas provenientes de sectores sociales acertadamente retratados en sus novelas, influenciadas por Flaubert, Zola, O Crime do Padre Amaro, parece haber surgido durante su estancia en Leiria. Publicada por primera vez el año 1875 en la Revista Ocidental, no alcanzo su versión definitiva hasta su tercera edición, en 1893. La obra es una impresionante descripción de la vida en una pequeña ciudad de finales de siglo dominada por el clero. El drama del celibato en la Iglesia romana, un tema no resuelto todavía, un siglo después. Su obra maestra es Os Maias (1888) donde retrata irónicamente la vida de la alta burguesía. Según Miguel de Unamuno “La ironía de Queiroz no es la de Anatole France. A éste – creo que un solterón le molesta que sus compatriotas sean como son (...) mientras que a Eca de Queiroz, portugués, y, lo que es más, padre de portugueses, le duele Portugal. Cuando de éste se burla, óyese el quejido. Todo su arte europeo, un arte tan estrictamente europeo, no logra encubrir su espíritu ibérico. Se le oye el sollozo bajo la carcajada”. Buenas lecturas para este verano... Oferta de Servicios de Telecomunicaciones en España. Guía Web AUTEL ha presentado su Guía en CD-Rom, con una alta concentración en cuanto a contenidos sobre Servicios de Telefonía Fija, Servicios Corporativos y de Red Inteligente, Servicios de Telecomunicaciones IP, Valor Añadido, Móviles, Comunicaciones Vía Satélite, audiovisuales y Nuevas Tecnologías. Se añade un Cuadro de Operadores con licencia individual entre otras informaciones. La Guía se complementa con la web AUTEL, que a modo de portal ofrecerá acceso a las páginas de los suministradores que ofrecen servicios. LIBROS EN INTERNET Esta sección vamos a iniciarla con Don Quijote, el enlace para obtenerlo es : www. elquijote.com. Si tenéis la curiosidad de leerlo en inglés, el enlace es: www.vt.edu/vt98/academics/ books/cervantes/quixote en traducción de John Ormsby. En esta dirección se encuentran también muchos clásicos griegos, latinos y literatura en inglés. Trigo Portela,J. Y Cases, L. Barreras de entrada en las infraestructuras de telecomunicaciones Cuadernos Fundación Retevisión. Dep. legal: M-28580-2000. Madrid 2000. 56 pág. Dos nuevas colecciones especializadas en el mundo de las telecomunicaciones han hecho aparición recientemente bajo el paraguas de la fundación Retevisión. La colección Biblioteca aborda, en monografías con extensión de unas doscientas paginas, los temas que más controversia y preocupación despiertan en el sector : comercio electrónico, contenidos de Internet, seguridad y certificación, estrategias empresariales... Con una extensión más reducida, en la colección Cuadernos se abordan temas más concretos y coyunturales : barreras de entrada en las infraestructuras, nueva regulación de precios, modelos de interconexión... La carátula de presentación de ambas colecciones asegura que los libros se actualizaran anualmente y estarán disponibles en (www.retevision.es/fundación). OTROS LIBROS RECIBIDOS Gual, J. y Ricart, J.E. Estrategias Empresariales en Telecomunicaciones e Internet. Biblioteca Fundación Retevisión. ISBN 84-9315442-4-5. Madrid 2001. 270 pág. Costas,A. y otros. La nueva regulación de precios máximos IPC-X. Cuadernos Fundación Retevisión. Dep. legal: M-28499-2000. Madrid 2000. 104 pág.
30 oct 2015