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Infoneurastenia (5). Unplugged
Infoneurastenia (5) Unplugged Profesor Fernando Sáez Vacas Universidad Politécnica de Madrid El título de esta columna parece evocar el famoso disco de Eric Clapton “Mano Lenta”, pero no, en mi caso sugiere más bien la necesidad de organizarse socialmente para limitar el tiempo de conexión humana a la tecnología. Un autor habla de “la interminable ampliación de la jornada de trabajo, que, explotando los medios de telecomunicación, no respeta espacios ni tiempos privados”. Muchos trabajadores están permanentemente enchufados, incluso sin cables y en movimiento. He viajado en coche con mi hijo sin que haya dejado de hablar por el móvil por asuntos laborales con su “manos libres” y su bluetooth, hasta agotar la batería. Con el pretexto de tomar café, hemos parado para enchufar unos minutos el terminal a la red eléctrica, y al llegar a casa, a la oficina o al hotel, sea la hora que sea, lo veo corriendo con el ordenador portátil (que literalmente forma parte de su vestimenta) a conectarse a Internet para seguir con el correo electrónico, la hoja de cálculo y demás herramientas imprescindibles. Todos sabemos cómo la tecnología ha potenciado el metabolismo socioeconómico de las comunidades más avanzadas y las loas a los beneficios de la innovación tecnológica constituyen ya un lugar común. No obstante, conviene prestar alguna atención a sus efectos “secundarios”. Hay expertos que asocian perjuicios empresariales a la agobiante presión de la jornada laboral tecnointensificada. Thomas Friedman, autor del reciente libro La Tierra es plana, advierte sobre la enfermedad de la atención parcial continua, por estar siempre conectados. Verse atrapados en una serie de actos continuos, a los que sólo prestamos una atención parcial, afecta a todas las parcelas de nuestra vida. ¿Y el famoso multitasking? Leo que el profesor Meyer asegura que “la gente que no se concentra más de diez minutos en una sola cosa puede costarle a la compañía entre un 20 y un 40% en términos de pérdida de eficacia”. Y que Fast Company recomienda ir a las reuniones sin móvil ni PDA. En 1996 escribí esto: “Si conectamos largamente nuestros cerebros con las superinforpistas, nos haremos una memoria confusa, inestable, formada por bits blandurrones y evanescentes”. He reflexionado sobre las prisas y el tiempo denso, porque me preocupa el uso de la tecnología, a la que considero como una de las obras maestras de nuestra especie.
30 oct 2015