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Calidad del servicio telefónico
55.- EDITORIAL Calidad del servicio telefónico. Desde hace ya varios meses estamos asistiendo a un auténtico aluvión de críticas, reflejadas en los medios de comunicación, sobre la calidad del servicio telefónico y por ende del funcionamiento de Telefónica. Desde aquí, intentamos dar una visión del tema, desde la perspectiva que da nuestra profesión, que no lo olvidemos, nació al tiempo que se desarrollaban las comunicaciones telefónicas. El concepto de calidad, que en principio parece tan sencillo, esconde una interrelación de variables y parámetros muy compleja, cuya comprensión se escapa de una visión unilateral, ya sea meramente técnica, económica o social. Para aproximarnos a dicho problema, utilizaremos un modelo que se emplea en Telefónica, en el que se definen unos índices que engloban los diferentes conceptos, a saber: Calidad del Servicio, Atención a la Demanda y Atención al Cliente. La Calidad del Servicio mediría por un lado la mayor o menor bondad técnica de la Red para soportar los servicios de telecomunicaciones, fundamentalmente el telefónico y por otro la eficacia de Telefónica en mantener la red y los terminales. La Atención de la Demanda, mide el grado de cumplimiento de las demandas de los usuarios, tanto en el servicio telefónico como en otros (lista de espera). La Atención al Cliente mide el grado de satisfacción de los clientes con el trato en los servicios de Telefónica (reclamaciones por cobro indebido, atención en las oficinas comerciales, etc…). La Calidad del Servicio, depende de los medios técnicos, Centrales de Conmutación de los diferentes niveles jerárquicos, medios de transmisión, que enlazan estas centrales y red del abonado. Estos medios se han quedado pequeños, ante el volumen de tráfico que aspira a circular por ellos. También ha incidido en la calidad, una disminución del nivel de mantenimiento de los mismos, como consecuencia de diferentes cuestiones que afectan al personal de Telefónica y que analizaremos posteriormente. Otro tema que incide aquí es el acelerado cambio tecnológico en el que está inmersa Telefónica y que exige una introducción en la Red de nuevos equipos y sistemas, que deben ser compatibles con los anteriores y que eleva fuertemente la complejidad de su operación y mantenimiento. La Atención a la Demanda, depende también de muchas variables. Entre ellas están: existencia de líneas vacantes en las centrales, disponibilidad de red exterior, buen funcionamiento del complejo sistema de gestión que se produce desde que el usuario solicita un teléfono o un circuito, hasta que se lo instalan en su domicilio o empresa. En este tema, aunque se ha aumentado fuertemente el número de teléfonos y circuitos instalados, se producen unos periodos de espera medios del orden de 6 meses para un teléfono, lo que en estos tiempos que corren, no es presentable. En cuanto al resto de servicios de telecomunicaciones, la situación no es mejor, con el agravante de la fuerte repercusión económica que en este caso tienen las demoras existentes, que afectan al funcionamiento de las empresas. La clave de la actual situación en este tema ha sido la incorrecta previsión de la demanda efectuada por Telefónica. Recordamos que el propio COIT ha dicho y publicado desde hace años en esta revista, que España mantenía un bajísimo nivel de inversiones en telecomunicaciones, sobre todo si se compara con los países europeos de la CEE. La Atención al Usuario depende, como no, por un lado del trato de los empleados de Telefónica a los mismos y por otro de la bondad de los procedimientos de gestión. En este tema, justo es reconocerlo, se ha producido una mejora respecto a situaciones anteriores, con la creación de las Oficinas de usuarios, introducción de servicios como el de facturación detallada, etc. además de un cambio general en las relaciones con los clientes. La propia Telefónica ha reconocido, por boca de su Presidente, que la Calidad de Servicio actual es mala y que se ha degradado fuertemente en los últimos años. Se han aducido diferentes razones que han motivado la situación actual. A nuestro entender, las principales han sido: - Una visión excesivamente economicista de la gestión de la empresa, que ha primado fuertemente los aspectos financieros (saneamiento financiero, salida a las bolsas extranjeras…) sobre cualquier otro. - Consecuencia de lo anterior, una política de limitación de las inversiones y contención de los gastos, que ha producido, especialmente en el tema personal, fuertes distorsiones. - La política de “crecimiento cero” de plantilla, mantenida desde el año 83 al 86, ha producido una fuerte disminución del personal operativo, resistiéndose el nivel de conservación de la Red. - Una disminución del nivel de motivación de los empleados, como consecuencia de un clima laboral deteriorado, producto fundamentalmente, de los fracasos en los intentos de solucionar el problema de la Caja de Pensiones (ITP). - Una totalmente incorrecta previsión de la demanda, que no ha sabido prever el gran incremento de la misma producido desde el año 85 hasta el actual. Esta previsión es fundamental, pues los procesos a poner en marcha para atenderla son muy complejos y requieren tiempo. - Una cierta confusión organizativa, producto de los continuos cambios en la organización de Telefónica. Estos cambios, no necesariamente negativos, sin embargo han chocado con la “Cultura Telefónica”, produciendo desconcierto en el personal. No está exenta de responsabilidades en esta situación la Administración, que ha hecho una dejación total de su responsabilidad de que el servicio público, se de en buenas condiciones. ¿Significa todo esto que el equipo de gestión de Telefónica lo ha hecho todo mal? Entendemos que no. Su gestión tiene, como todo en la vida, luces y sombras. Decisiones como el aumento de la proyección internacional de Telefónica, la colaboración en el proceso de reconversión de los suministradores, la captación de capital extranjero, son a nuestro entender correctas. No obstante se ha echado en falta una mayor atención al aspecto de servicio público y un mayor peso de las opiniones de los técnicos en la política de Telefónica. ¿Se concebiría que en el Banco de España la mayoría de los directivos fueran Ingenieros de Telecomunicación?
30 oct 2015
Artículo BIT
Retevisión: un nuevo paso
56.- EDITORIAL RETEVISIÓN: Un nuevo paso. Siempre ha sido criterio de COIT manifestarse antelas iniciativas y realizaciones de nuestro ámbito profesional, mostrando el papel que nos corresponde al acompañarlas en su desarrollo y criticarlas con la intención de que en ellas manden la racionalidad, la economía y los diferentes aspectos del “humanismo tecnológico”. Hoy nos enfrentamos a la gestación de Retevisión, y no podríamos por menos expresar nuestro criterio: En tiempos por fortuna pasados, nadie se preocupó por un servicio nacional de distribución, contribución y difusión de señales radiofónicas y televisivas “para todos”. Porque apenas se consentía la existencia de cadenas de radio no sospechosas y porque se entendía la televisión como un instrumento al exclusivo servicio del sistema. Más recientemente, al iniciarse la organización del estado de las autonomías, surgió una Ley de Terceros Canales que, mirando única y parcialmente a la televisión, planteaba el desarrollo de redes “autonómicas” apoyadas en la infraestructura de RTVE, que no se llegaron a materializar por dos razones principales: - Los entes encargados de gestionar servicios de radio y televisión autonómicos hicieron ver a sus correspondientes administraciones cómo, si creaban la infraestructura propia, ésta podría utilizarse para servicios integrados de la comunidad. - Además, el celo y las exigencias de RTVE dieron pie a que los parlamentos autonómicos –acogiéndose a la letra de sus estatutos de autonomía- autorizasen gastos para duplicar infraestructuras de redes bajo el pretexto de que así se evitaban indefiniciones de titularidad y patrimonio. En los últimos tiempos, tras los cambios de dirección general y dirección técnica de RTVE, cambiaron las voluntades y se inició una línea de colaboración no exenta de sospechas por parte de los periféricos (confirmadas en más de una ocasión futbolística), mientras Telefónica anunciaba la creación de una red de transporte de vídeo claramente dirigida a enlazar TV3, ETB, TVG, TVV y TVA… A lo largo de estas vicisitudes, los promotores de la televisión privada, preocupados por su futuro negocio, han venido exigiendo la creación de un ente transportador y difusor de señales en las que las empresas tuviesen parte de capital y capacidad decisiva. Apoyándolos, se manifestaron las tres televisiones autonómicas “históricas” y, en el entretanto, apareció la Ley de la Televisión Privada. Ante la nueva situación, Retevisión, como servicio “para todos”, es una necesidad indiscutible, sobre la que tenemos varias propuestas que hacer: Debe ser una entidad pública que se entronque en el Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Gestionará todo tipo de señales, de radio o televisión, que se generen en cualquier centro de producción –fijo o móvil- y hayan de llegar a otro centro productor o a los receptores finales. Por tanto, en la red que administre se han de apoyar tanto las televisiones privadas como las públicas, evitando que los nuevos “terceros canales” creen infraestructuras propias y que RTVE pueda actuar como “juez y parte” en la gestión de enlaces. El nuevo ente debe extender su gestión al ámbito de los enlaces y la difusión vía satélite, actuando, de momento, entre los radiodifusores y Telefónica, mientras trabaja por la consecución del satélite español y procura con su lanzamiento los máximos retornos industriales. Retevisión asumirá la realidad –ya de hecho- de la difusión por cable y la no lejana realidad de la televisión de alta definición. Su objetivo final, definido en criterios de planificación teórica y económica, ha de ser la unicidad de la red, teniendo en cuenta que el futuro de ésta sea la banda ancha, y que su modernización no sufra demoras a pesar de las circunstancias que rodean al caso. Aguardando el nuevo paso que Retevisión viene a significar en el camino de la racionalización de nuestras telecomunicaciones, sólo nos quedan por hacer dos apuntes finales: - Uno, de índole económica: Es un acierto la paralización del desarrollo de la red de vídeo que estaba montando Telefónica. - Otro, de tipo humano, sobre el colectivo profesional que hoy cumple funciones en RTVE y mañana las cumpliría en Retevisión: Son mujeres y hombres con una cualificación específica y alta, capaces y necesarios para que el proyecto sea realidad sin atrancos. Es de esperar que se les respete en todos los aspectos, humanos y profesionales. Que no sean “víctimas” de un trauma organizativo. Solidariamente, eso esperamos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Fusiones en la industria electrónica
57.- EDITORIAL Fusiones en la industria electrónica. En los últimos años hemos asistido a procesos muy importantes en la economía española, que han sido profundamente tratados en sus aspectos económicos y menos profundamente desde el punto de vista profesional, nos referimos a reestructuraciones de sectores como el siderúrgico y el naval, o al proceso de fusión bancaria. Durante el último año, se trabajó intensamente y solamente conocido por personas o personajes muy próximos a los centros de decisión, en el análisis de lo que debería ser el sector industrial de la electrónica, a la vista de los retos que plantea el mercado único. De este proceso estaban excluidas las empresas multinacionales, y se puede decir que no precisamente como castigo, sino porque en su gran mayoría habían tenido todas las opciones posibles para su reorganización o dimensionamiento, contando con ayudas económicas importantes, y lo que es más discutible con la posibilidad de negociar parcelas de mercado. Como en todo proceso, es seguro que hay excepciones, y en este editorial no se plantea analizar el porqué. Una vez establecidos los principios del reparto de una tarta que se supone suculenta e importante, el objetivo parece ser “racionalizar” el esfuerzo industrial, con capital mayoritariamente nacional, y no se sabe bien si es para evitar una lucha fraticida, para consolidar una industria nacional potente, o para preparar la novia. Seamos positivos y pensemos que es para consolidar una industria nacional, si bien es oportuno recordar que el mayor comprador de telecomunicaciones, está presente en el juego de la reordenación, pero no parece que ponga mercado a disposición. El sistema diseñado, prevé crear tres, algunos dicen cuatro, grupos, en los que actuarían de motor inicial, una empresa privada caracterizada por su tamaño y la parte especializada de la empresa pública característica del sector. A esta cabecera o núcleo, se asociarían aquellas empresas (normalmente pequeña o mediana) que aportarán una especialización identificada con el área en cuestión. Antes de analizar el planteamiento, es oportuno aclarar, que en toda esta actuación, se ha previsto que sean criterios empresariales los que justifiquen todos los movimientos previstos, aportando como ideas, la combinación de los diferentes intereses, bien sea mediante la compra de activos, el intercambio de participación, la creación de nuevas empresas participadas o incluso la potencia de algún “holding”, y ofreciéndose en cierto modo el Ministerio de Industria como garante de la operación. El primer movimiento práctico de esta estrategia se hace público, con el acuerdo firmado a finales de Diciembre pasado entre los presidentes de Telefónica y el INI, por el que se inicia la estructuración de dos grupos: el de comunicaciones y el de software. Nada o poco se puede decir a actuaciones que están planteadas con criterios como los expuestos, como no sea el hecho de que ninguna de las partes que intervienen en el proceso, se encuentran respuestas sobre el proyecto empresarial que las mueve. ¿Es posible que no exista? ¿Se tratará con esta propuesta, de acallar voces que están pidiendo un mayor protagonismo en el mercado? ¿Se trata de sanear, aprovechando capacidades de gestión privadas, el sector público relacionado con esta industria? El discurso que se hace en relación con el establecimiento de una industria española que equilibre peso de las multinacionales en el mercado interno y que a su vez sea capaz de competir en mercados extranjeros, como otra multinacional, puede hasta carecer de sentido, cuando básicamente se oriente hacia mercados cautivos de Defensa, que además de exigir una madurez industrial suficiente para que sea aceptada por el usuario final (los diferentes Ejércitos) tiene una gran incertidumbre en los presupuestos. En relación con el software, ¿cuáles son los criterios? Ni siquiera este sector es homologable en sus características a los puramente industriales, y hasta es bastante probable que en este caso, haya más perdedores que ganadores, por la gran atomización de las empresas que basan su existencia en una alta especialización. Simultáneamente y pensamos que provocado por este movimiento, se iniciaron otros, que no parecen ser especulativos, pero cuya trascendencia puede ser mayor a la esperada porque pueden significar vías de cambio en los objetivos básicos de nuestras industrias, que podrán estar plenamente justificados si no se encuentra forma mejor de organizar el sector. Por mucho que se quiera vender la racionalidad de este proceso, que sin duda ninguna la tiene, existen muchas preguntas en el aire, a las que no se puede responder sólo desde la política. Es necesario ofrecer respuestas concretas, que incluso puedan facilitar la definición de las alternativas empresariales, no sea que las reacciones resulten ser negativas y el efecto justamente el contrario al esperado. En otros países de nuestro entorno, y muy recientemente, situaciones parecidas generan un gran debate. ¿Por qué no sucede esto en España? Este país está tan acostumbrado a que le presenten los hechos, que se autolimita el derecho de preguntar, hasta el punto de que se señale al que pregunta, este es uno de esos casos, en que además le asiste el derecho del contribuyente.
30 oct 2015
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El desarrollo de la LOT y otros retrasos
58.- EDITORIAL El desarrollo de la LOT y otros retrasos. En Diciembre de 1987 vio la luz en el BOE, la tan esperada y necesaria Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones. En dicha Ley se decía que en el plazo de un año, se publicarían los Reglamentos Técnicos de los Servicios, el Plan Nacional de Telecomunicaciones y el Contrato entre Telefónica y el Estado. Pues bien, ha pasado un año y medio y “aquí no aparece nada”. En este caso, es la Administración la primera que incumple los plazos, lo que no es muy buen ejemplo para los demás. Hasta aquí, simplemente una constatación, que el COIT-AEIT, quiere poner de manifiesto. Parece claro que el retraso en el desarrollo de la LOT, incluso después de la aprobación de la misma, produce una situación confusa, que a nuestro entender no es nada propicia para el desarrollo racional del Sector. Un ejemplo de esto podría ser la proliferación de terminales telefónicos “piratas”, que se favorece por la inexistencia de los Reglamentos Técnicos. ¿Cuáles son las razones de este retraso? A esta pregunta sería conveniente que contestaran los responsables políticos. Desde aquí nos surgen varios interrogantes: - ¿No sería utópico pensar que el plazo de un año era suficiente para el desarrollo de la LOT? - ¿Existe suficiente voluntad política para sacar adelante un tema tan complejo? - ¿Está el sector realmente interesado en que se realice el desarrollo de la Ley, o acaso ese interés es meramente formal y en la práctica no se demuestra? Un retraso excesivo en resolver estos problemas puede conllevar el riesgo de que la LOT quede sobrepasada por directivas de normativa comunitaria elaboradas por Bruselas, que pudieran no ser armónicas con la propia LOT. La Administración debe poner el máximo empeño en resolver de una manera no perfecta y excesivamente lenta, sino razonable, estas asignaturas pendientes. Para lo cual debe contar con personal técnico cualificado y motivado. El hecho de que en la Oferta Pública de Empleo de este año no existan plazas de Ingeniero de Telecomunicación, no ayuda precisamente a sacar la LOT adelante. Pero este es otro tema, que trataremos con más profundidad próximamente.
30 oct 2015
Artículo BIT
Situación de la administración de las telecomunicaciones
59.1.- EDITORIAL Situación de la Administración de las Telecomunicaciones. Desde estas mismas páginas, ya nos hemos ocupado en repetidas ocasiones de la importancia creciente que el sector de las telecomunicaciones juega en el desarrollo de los países industrializados. También hemos tratado el papel que las administraciones deben desempeñar en un sector definido por la propia Constitución como estratégico, y que es aceptado por todas las fuentes económicas y gubernamentales como de previsible máxima expansión en los próximos años. Hoy queremos exponer, la situación en que se encuentran los Ingenieros de Telecomunicación que prestan sus servicios en la Dirección General de Telecomunicaciones, centro directivo de la Administración española encargado de asumir y desempeñar entre otras las siguientes tareas y funciones: - Estudios y propuestas sobre: política general en la materia, reglamentación y legislación. Elaboración de los reglamentos técnicos. Especificaciones técnicas y certificados de cumplimiento de equipos de telecomunicación. - Ordenación y planificación de las redes públicas y privadas. Elaboración del Plan Nacional de Telecomunicaciones. - Estudios y propuestas sobre tarifas de los servicios de Telecomunicación. - Concesiones, autorizaciones y licencias administrativas. - Comprobación técnica nacional e internacional de emisiones radioeléctricas. - Colaboración con el MINER en la definición de la política industrial del sector. - Colaboración con el Ministerio de AA.EE. en la coordinación internacional de las Telecomunicaciones. - Coordinación con el Ministerio de Defensa para la aplicación de las telecomunicaciones civiles a la defensa nacional. - Control y seguimiento de los planes y actuaciones de Telefónica de España. - Tareas en el campo de la I+D. - Inspección de Redes y Servicios civiles de telecomunicación. - Etc. Además, la DGTEL gestiona o participa en la gestión de programas y proyectos nacionales e internacionales, entre los que enumeramos: STAR, RACE, DRA, DRIVE, COST, COSINE, HISPASAT, RETEVISION, PRONTIC, RICO, etc. Hasta la creación de la DGTEL, por R. D. 1209/1985 de 19 de Junio, todas las funcione y tareas descritas eran desempeñadas por una serie de entidades como: Telefónica, Dirección General de Correos y Telecomunicaciones, Dirección General de Medios de Comunicación Social del Estado, RTVE, etc. Transcurridos más de cuatro años desde su creación, para hacer frente a todas las tareas y funciones mencionadas, cuyo carácter eminentemente técnico impone la necesidad de que sean desarrolladas en su mayoría por Ingenieros de Telecomunicación, la DGTEL cuenta tan sólo con unos cuarenta de ellos, sin que se haya previsto su ampliación, ya que en la oferta pública de empleo de 1989 ¡no se contemplan nuevas plazas! Por otra parte, el nivel retributivo y administrativo que se ofrece a los Ingenieros de telecomunicación en esa Dirección General, es tan bajo en la mayoría de los casos que, no sólo existe un continuo éxodo de los mismos, sino que en las ofertas públicas de empleo realizadas hasta la fecha, la respuesta ha sido muy baja, llegándose al caso de que no toman posesión de la plaza, candidatos que han superado satisfactoriamente las pruebas al conocer el nivel retributivo de los puestos que se les ofrecen. La ubicación física de la DGTEL, las condiciones de hacinamiento, así como la falta de medios para la realización del trabajo, impropios de una Dirección General moderna, que trata temas de la más avanzada tecnología, hacen dudar de la capacidad de la misma para desempeñar misiones de tanta envergadura, y de la voluntad real de conseguir una administración de Telecomunicaciones como la que el desarrollo socioeconómico español demanda en estos momentos. Queremos llamar la atención de nuestros gobernantes, desde estas páginas, para alentarlos sobre la necesidad urgente de tomar medidas que impidan la degradación de la capacidad técnica de la Dirección General de Telecomunicaciones, y con ella de una Administración de las Telecomunicaciones que deseamos fuerte y eficaz, elevada al rango de Ministerio o Secretaría de Estado en línea con los países desarrollados del entorno en que nos movemos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Nuevo director en la ETSITM
59.2.- EDITORIAL Nuevo Director en la ETSITM. El pasado 29 de Junio Don Vicente Ortega tomó posesión del cargo de Director de la ETSIT de Madrid. Un hecho de esta naturaleza, normalmente, habría sido recogido en las páginas de información del BIT. Sin embargo, lo sucedido en los dos meses transcurridos desde que Don Enrique Page presentase su dimisión y el resultado final: el nombramiento por la Junta de Gobierno de la UPM de un Director en funciones para un periodo de un año, merece en opinión de las Juntas del COIT y la AEIT, ser reflejado en este editorial. Vaya por delante el respeto de estas Juntas por la vida interna de una institución que desde estas páginas ha sido puesta en varias ocasiones como ejemplo de centro de excelencia de la Universidad española. Pero precisamente porque hemos dicho que la ETSITM es un modelo a imitar, nos sentimos con el compromiso moral de reflexionar sobre las causas que han producido esta situación y al proponer algunas soluciones, por arriesgadas y utópicas que puedan ser consideradas. ¿Cómo es posible que ningún profesor haya presentado su candidatura para dirigir un centro de tanto prestigio? La explicación se nos antoja sencilla: por un lado la LRU ha limitado significativamente las competencias del Director de Centro a favor de los Departamentos, por otro los profesores prefieren dedicar su esfuerzo a trabajos de investigación y docencia que son intelectualmente más agradecidos y por qué no decirlo, económicamente más beneficiosos. En efecto, al pasar las responsabilidades de investigación e impartición de las enseñanzas a los Departamentos, el Director de Centro debe asumir las ingratas tareas de administración, organización y control de las enseñanzas y representación del Centro en el exterior. Asumir un papel moderador con unos Departamentos poderosos, fuerte representación estudiantil y en una coyuntura interna más que complicada. Y sin embargo, a nadie se le oculta que una dirección débil puede tener consecuencias catastróficas a medio plazo en la formación de los futuros Ingenieros de telecomunicación y una pérdida de imagen que afectará negativamente a las relaciones entre los investigadores y las instituciones públicas y privadas. ¿Cómo fortalecer esta figura? Se nos ocurren unas ideas sencillas. En primer lugar, aliviar al Director de las tareas administrativas, mediante la contratación por la Universidad de un gestor. En segundo lugar, nos parece que un Centro de esta complejidad, necesita un Consejo Social, similar al que existe para la Universidad, formado por representantes de diversas fuerzas sociales y profesionales que pudieran trazar las líneas de política general del centro, que ayudaría a suavizar los conflictos internos del centro y que sería un apoyo importante de su Director. Queremos acabar esta editorial felicitando al nuevo Director por su nombramiento, y ofreciéndole la colaboración más generosa del COIT y la AEIT, en esta etapa tan difícil.
30 oct 2015
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Retos e incertidumbres de la integración en Europa
60.- EDITORIAL Retos e incertidumbres de la integración en Europa. La integración de España en la Comunidad Económica Europea está provocando un ajuste general en todos los sectores de nuestro país. Más acusado si añadimos que este proceso unilateral es simultáneo con otro que afecta a toda la Comunidad como es la creación del Mercado Interior. Las Telecomunicaciones, como pieza esencial en el desarrollo de la sociedad, son objeto de un cuidado especial por todas las instituciones que juegan un papel importante en el diseño de políticas y estrategias: la Comisión, el Consejo, los Estados Miembros, los operadores de red, las asociaciones de fabricantes, los países terceros… Tras la aparición del Libro Verde de la Comisión y de la Resolución del 30 de Junio de 1988 del Consejo, en las que se señalan las posiciones de ambas instituciones, nos hallamos en la fase caliente de adopción de decisiones en dos grandes temas: la liberación de servicios y su armonización. Parece claro que debe progresarse conjunta y simultáneamente en ambos terrenos, midiendo bien el impacto de las medidas a adoptar, teniendo en cuenta los diversos grados de desarrollo e involucrando a todas las instituciones en su adopción. De no hacerse así, se corre el serio peligro de generar un mercado desordenado, desequilibrar la balanza comercial del sector equipos, hoy positiva, y, desde luego, relegar a un ultísimo término la función social de las Telecomunicaciones. Es necesario pues acordar y establecer un escenario de servicios adecuado y un calendario para su puesta en marcha ajustado a las situaciones nacionales de partida. La pregunta ahora sería: ante toda esta avalancha ¿está nuestro país dando pasos adecuados para obtener los mayores beneficios de esta situación? Tal parece como si las rémoras creadas por una situación monopolística estuvieran impidiendo que tanto la industria como los prestadores de servicios, a pesar de conocer esta nueva situación, fueran incapaces de adaptarse a la nueva cultura. Por otra parte la Administración de Telecomunicaciones, que amén de defender nuestros intereses en los foros donde se elaboran estas disposiciones, deberá actuar de árbitro justo y neutral en el juego de la concurrencia, necesita fortalecer su posición y establecer un mecanismo de comunicación más eficaz que el actual con las entidades afectadas a fin de que se pueda conformar nuestra postura ante cualquier iniciativa comunitaria. En la Europa de los 90 cada vez van a ser más importantes las alianzas diplomáticas con otros países de intereses homogéneos y sobre todo presentar un sólido frente común nacional. ¿Seremos capaces de ponernos de acuerdo? Es claro que la misma LOT, en pequeña medida, y sus desarrollos, en mayor medida, se verán afectados por las normas comunitarias que se publiquen pero lo más importante es que el contenido de éstas y su calendario de aplicación, sean los más convenientes para un sector como el nuestro que se encuentra en pleno desafío de recuperación y modernización. Si no lo hacemos bien quedaremos subdesarrollados y lejos de los centros de decisión no sólo en temas industriales sino de servicios.
30 oct 2015
Artículo BIT
Globalización y creatividad en
Globalización y creatividad en Ingeniería Lo realmente nuevo y propio de la Sociedad de la Información, es que lo que era privativo del transporte en estos intercambios, en el siglo XX pasó a serlo de las telecomunicaciones, por lo que la información se convirtió en instantánea –y con ella el flujo de capitales, convertidos en bits–, mientras que el transporte pasó de la velocidad de las caballerías a la del avión. Y esto ha ocasionado cambios tales como un mercado en tiempo real que exige una competitividad que sólo puede obtenerse con la productividad para vencer a la competencia; y el conocimiento o creatividad para generar nuevas oportunidades en un mundo de libertad de mercado, pues, en puro empirismo, autarquía es sinónimo de ruina. Las benéficas consecuencias vitales de la globalización tiene un exponente indicativo, como es el de la esperanza de vida al nacer: en 1820, era de 26 años en el planeta; en 1900, había pasado a 31 años; en 1950 a 49 años y al acabar el siglo pasado iba por 66 años (64 años para el Tercer Mundo y 78 para el Primero –en España, las mujeres superan hoy los 83,7 años–), cuando hace un milenio ambos grupos tenían una esperanza de vida de 24 años. Y la población pasó de 1.041,1 millones de habitantes en 1820 a 6.225 millones en 2002, por lo que las predicciones de Malthus han quedado destrozadas, ya que para morirse en la ancianidad hace falta haber cubierto ciertas necesidades, las alimenticias en primer lugar. Es el éxito de la Globalización y la instantaneidad permitida por las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC), que configuran la Sociedad de la Información o post-industrial, y de las que los ingenieros de telecomuni- “Si algo distingue a nuestra sociedad actual es el crecimiento del sector Servicios, y dentro de él el definido como Cuaternario o estrictamente de la Información, en el que la creatividad es imperativa, tanto como la inversión en investigación de TIC” El concepto de globalización es tan antiguo como procedente de la unión en 1580 de los imperios español y portugués en la monarquía hispana de Felipe II. De un extremo a otro de la Tierra, los capitales y mercancías circulaban desde entonces por el orbe conocido, circundándolo tras la expedición Magallanes-El cano de 1522, mediante galeones y caballerías que hasta la invención del ferrocarril fueron el precedente de lo que en siglos posteriores imitaron los grandes imperios. cación somos técnicamente gestores, según el Título que nos da la sociedad por nuestros estudios. Ciertamente, el mundo no parece justo en aras de la igualdad: el 14% de la humanidad produce el 73% de los recursos del Planeta en PIB. De los tres bloques que lo dominan, los EE.UU. con el 4,65% de la población mundial controlan el 31,5% del PIB planetario, mientras que los 25 países de la UE, con el 7,35% de la población controlan el 27,17% del PIB, y Japón, con el 2,07% de la población controla el 14,41% del PIB. En otras palabras, y como promedio, la RPC de un estadounidense o japonés es casi siete veces superior a la media del planeta, mientras que la de un europeo es casi cuatro veces superior a la media mundial. Precisamente, la política está para arreglar estas desigualdades, y la tecnología, que es nuestro campo profesional, para crear los medios, entre los cuales los de las TIC, básicas en el desarrollo, nos son privativas. Nuestra profesión tiene una componente del sector secundario o industrial, pues sin construcción de equipos y diseño de sistemas no hay software que desarrollar, pero si algo distingue a nuestra sociedad actual es el crecimiento del sector Terciario, o de Servicios, y dentro de él el definido como Cuaternario o estrictamente de la Información, en el que la creatividad es imperativa, tanto como la inversión en investigación de TIC. Mientras en los EE.UU. esta inversión del 3,5% del PIB, en Europa es del 3%, superando al Japón en sólo tres décimas. Teniendo en cuenta que España posee un PIB per cápita que es el 97,6% del de la UE, nuestra posición debería ser la media europea tanto en investigación como en productividad, pero resulta que en (I+D)/PIB ocupa el puesto 14 de 25, mientras en pro- Los derechos de los usuarios José Manuel Huidobro Director de BIT Por fin. Ya era hora de que los “sufridos” usuarios de los diferentes servicios de telecomunicaciones –telefonía fija, móvil o Internet– tuvieran unos derechos regulados que, hasta ahora, se le reconocía pero que les era casi imposible ejercitar, lo que hacía que tuviesen que pasar todo un calvario ante cualquier reclamación por la mala calidad del servicio recibido, errores en la facturación, intento de darse de baja del mismo o de cambiar de operador. La situación de indefensión de los consumidores, ante los abusos cometidos por algunos operadores en algunas ocasiones, era manifiesta y buena prueba de ello es la ingente cantidad de reclamaciones, que ocupan el segundo lugar, tras la vivienda. Si para darse de alta en un servicio, todo eran facilidades, la baja era misión imposible, y dejar de pagar por un servicio que no se recibía, aún más. Los abusos en los servicios de tarificación adicional han dado lugar al cierre de cientos de números y a muchas lágrimas de los usuarios que recibían, sorprendidos, las facturas. Se han abierto numerosos expedientes, con sanciones millonarias, a los números de información telefónica que comienzan por 118. La confidencialidad de los datos de carácter personal no llegaba a ser tal y así recibimos cantidad de publicidad y correos basura (spam) cada día, sin saber de dónde han podido sacar nuestros datos. Parece que todo esto, en gran medida, se va a terminar con la reciente aprobación del reglamento que desarrolla la Ley General de Telecomunicaciones y que establece las obligaciones de los operadores de telefonía al tiempo que amplia sensiblemente los derechos que disponen los usuarios (http://www.usuariosteleco.es) frente a las empresas operadoras de servicios. ductividad por empleado ocupa el lugar número 12, lo cual es flaco consuelo teniendo en cuenta que Irlanda ocupa el lugar número tres, y con que una política adecuada consiguió superar la RPC de España en 1993 y en la actualidad supera a la media europea de 100 por un coeficiente de 134,2. La creatividad da resultados. Nuestros dos grandes campos de actividad son los Servicios y la Industria. Mientras en los Servicios el aumento es progresivo (del 52,5% de ocupados en 1987 en España al 63,8% en 2003), en el sector industrial la disminución es progresiva, pues en este período varió del 24,2% al 18,7%. Sólo se colocarán en la industria una minoría, siendo el mayor campo de actividad de nuestra profesión el de servicios. A este respecto, el mercado de Servicios de Telecomunicación en 2002 según la CMT fue de 31.584 millones de Û, mientras que el de equipos de telecomunicaciones, según ANIEL, fue en ese año de 3.767Û (casi la tercera parte de fabricación nacional). Todo el Sector ocupa el 10,2% del PIB. Como dato complementario y orientativo, de las 26.990 empresas del sector de TIC en el año 2001 en España, el 52,83% de su volumen de negocio corresponden a empresas de Telecomunicaciones; el 27,89% a empresas de Servicios Informáticos y el 19,28% restante a Servicios Audiovisuales. Pero no deja de ser importante que las empresas de menos de 4 personas ocupan al 82,63% de las de Servicios Informáticos; al 70,83% de las de Servicios Audiovisuales y al 66,41% de las de Telecomunicaciones (en las que sólo el 3,7% de empresas con más de 99 personas facturan el 96,26% de este sector). En conclusión, la creatividad es posible como ha demostrado Irlanda, y es factible mediante la asociación profesional de un pequeño grupo de expertos altamente cualificados que trabajen o creen en empresas pequeñas y que gestionen las grandes con conocimientos técnico- empresariales que eviten los aparatosos errores que generaron la crisis del año 2000 debida a la inexperiencia de una gestión que no estaba en manos de conocedores del negocio. Y desarrollar las TIC es desarrollar la economía española, pues el problema es que mano de obra no muy altamente cualificada, es lo que empieza a sobrar en Europa con más de 20 millones de inmigrantes con fronteras abiertas, por lo que la formación continua y empresarial es una necesidad para el nuevo Ingeniero de Telecomunicación en este privilegiado Primer Mundo cuyo deber social es crear riqueza y en el que la Ley de Moore, vigente por otros 15 años al menos, nos garantiza la obsolescencia de los conocimientos específicos dirigidos al equipo concreto. Creatividad es la meta en la sociedad globalizada. Las Escuelas deben preparar para eso. El usuario, por una parte, sabrá de sus derechos y forma de actuar en caso de disconformidad, y los operadores, por otra, deberán aplicar las medidas oportunas para resolver los conflictos planteados, con la debida diligencia. Los operadores deberán fijar en los nuevos contratos la calidad de servicio ofrecida y disponer de un servicio especializado de atención a los clientes, vía web y/o call center y, por ejemplo, rescindir el contrato a todo cliente que lo solicite, en el plazo de 15 días, indemnizar de forma automática por cortes del servicio y requerir el consentimiento expreso para la primera vez que los datos vayan a figurar en las guías telefónicas. En caso de que no reciba respuesta o la solución ofrecida no sea satisfactoria, el usuario podrá presentar dentro de los tres meses siguientes su reclamación ante la Oficina de Atención al Usuario, dependiente de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la SI, para requerir una solución antes de seis meses, y que además llevará a cabo una labor de información sobre derechos. No cabe duda de que todas estas medidas, requeridas por muchas asociaciones desde hace tiempo, contribuirán a una mejora de los servicios que reciben los usuarios, ya que los operadores y proveedores de servicios en competencia se deberán esforzar para mantener a sus clientes satisfechos, porque en ello les va el negocio. Si esto se consigue, todos habremos ganado y las telecomunicaciones serán una valiosa herramienta para el impulso de la Sociedad de la Información. “Los abusos en los servicios de tarificación adicional han dado lugar al cierre de cientos de números y a muchas lágrimas de los usuarios que recibían, sorprendidos, las facturas” Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación [email protected]
30 oct 2015