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Una primera lectura del PEIN II
52.- EDITORIAL Una primera lectura del PEIN II Saludamos desde estas páginas la salida a la luz del Plan Electrónico e Informático Nacional, que será vigente en el periodo 88-90 (PEIN II). Le ha costado trabajo salir, incluso se había pensado de él que se quedaría en uno de los múltiples borradores, pero parece ser que ha primado el compromiso adquirido por el actual equipo de la Administración y aprovechando que ya nadie hablaba de él, lo han sacado en su última versión. A pesar de su retraso, llegará como aire fresco definiendo una nueva línea de incentivación a la industria del sector, que supondrá una cifra que ronda los 20000 millones de pesetas a lo largo del trienio, en lo que se refiere al presupuesto a controlar por los organismos dependientes del Ministerio de Industria y Energía (CDTI, DGIIT y DGEI). El PEIN II está definido en un nuevo marco de actuación, identificado por la incorporación de España a la CEE, la evolución propia del sector, derivada en parte de la actuación del PEIN I, y la entrada en escena de otros planes nacionales (Plan Nacional de Telecomunicaciones y Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico) que le restarán protagonismo y parcelas de actuación. En este sentido se deberá requerir una fuerte colaboración con los Departamentos de la Administración responsables de los mencionados planes que, aunque identificada en las acciones del plan, se adivina complicada, máxime sin las fronteras de los planes no están claramente delimitadas. Dentro de este marco de actuación, se aventura el objetivo de crear un entramado industrial competitivo que pueda permitir a la industria nacional la participación en programas internacionales con un nivel adecuado a la aportación presupuestaria. Una primera lectura del PEIN II permite adivinar el planteamiento excesivamente generalista de las acciones, aunque éstas no sean de alcance general. Así, se abunda en expresiones como nivel adecuado y tecnología necesaria, y bien podemos adivinar que para alcanzar dichos niveles y tecnologías adecuados a que se refiere, el presupuesto podría resultar excesivamente raquítico. También se abunda en situaciones tecnológicas y tendencias más propias de un análisis del estado del arte de la tecnología y que no son correspondidos por las consiguientes acciones que estén en línea con las tendencias, dentro de un contexto general de falta de homogeneidad entre los diferentes sectores identificados. Una característica diferenciadora con el Plan anterior es la globalización presupuestaria, que resta consistencia a las acciones propuestas, dejando rienda suelta a la iniciativa derivada de la demanda del sector industrial, manteniendo las acciones del plan propuesto como directiva o línea de actuación a seguir por los organismos que administran el presupuesto a la hora de adjudicar los incentivos. Entre las razones que se dan sobre la globalización del presupuesto está la de fuerte crecimiento del que impide realizar previsiones a medio plazo, razón altamente preocupante viniendo de un organismo de la Administración que debiera poseer un profundo conocimiento del sector, incluidas las actuaciones industriales y previsiones, y más si es de un periodo de tiempo tal como el que el PEIN II trata. Otro aspecto diferenciador es el de la actuación de la Administración en el desarrollo de las acciones. El criterio de selectividad y concentración de las actuaciones a los planes de empresa o grupos de empresas deberá tratarse con realismo para producir un efecto positivo en el sector y no utilizarlo en actuaciones de salvamento de difícil supervivencia. También mediante este criterio se eliminarán pequeños proyectos, posibles generadores de tecnología y que requieren un relativo esfuerzo en las tareas de seguimiento por parte de la Administración. La falta de concreción de las acciones del Plan hace pensar que en su desarrollo éstas adquieren un mayor nivel de definición, lo que hará necesario una mayor potenciación de los organismos de control y seguimiento de la Administración (CDTI, DGEI). En caso contrario, se correría el peligro de dar cabida a algunos tipos de iniciativas industriales, que lejos de alcanzar un objetivo de desarrollo tecnológico se encaminarían a obtener una incentivación fácil por parte de un estamento poco exigente, lo cual no beneficiaría en absoluto a un sector industrial competitivo como del que se trata. Entre los aspectos positivos del PEIN II, merece la pena destacar la toma de conciencia acerca del déficit profesional en el sector electrónico e informático, aportando una solución de potenciación de cursos de especialización y reconversión que traten de recuperar profesionales de otras áreas de menor demanda. De cualquier forma, y vistos los resultados obtenidos del PEIN I, habrá que preguntarse si el PEIN II puede conseguir dentro de 3 años un sector competitivo para su participación en los programas internacionales. Dada la línea continuista del PEIN II respecto al anterior, la respuesta puede ser sencilla… respuesta que induce a la formulación de una nueva pregunta: ¿es realmente objetivo del PEIN II el desarrollo de una tecnología enteramente nacional? En resumen se puede concluir que las muchas modificaciones y cambios que se han producido en la elaboración del PEIN I, le hacen parecer más el fruto de una improvisación que el producto de un seguimiento y análisis de los resultados del Plan anterior.
30 oct 2015