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Artículo BIT
1992. Una oportunidad
47.- EDITORIAL 1992. Una oportunidad. Comienza a ser tópico hablar de la fecha de 1992 y de lo que representa para que España pueda dar un salto adelante en el camino de la prosperidad y el desarrollo. No obstante desde esta tribuna consideramos que no es tarea vana insistir en el tema para evitar que ésta sea una más de las oportunidades perdidas o no aprovechadas totalmente. El sector de las tecnologías de la información tiene cada día un peso superior en los países avanzados. El desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones se considera clave para que cualquier país pueda lograr cotas importantes de bienestar y prosperidad en los próximos años. Los acontecimientos de 1992 deben servir para impulsar y desarrollar la infraestructura de telecomunicaciones para que disminuya el retraso que tenemos en este terreno respecto a los países más desarrollados. Las importantes inversiones que se van a realizar deberán hacerse con la idea de integrar las diferentes redes de telecomunicaciones. En este sentido los distintos organismos responsables deben coordinar sus actuaciones, para que sea el espíritu de cooperación y no el de rivalidad el que impere. La Administración tiene en este terreno la responsabilidad de que los planes que se elaboren, coordinen las actuaciones de todos los organismos implicados. Para esta función la Administración debería crear un organismo específico que instrumentará dicha coordinación, bien mediante un organismo nuevo o revitalizando los existentes o previstos de nueva creación. Pudiera ser entre estos últimos, el Consejo Asesor de Telecomunicaciones, previsto en la LOT, o el Consejo Superior de Informática, prácticamente inoperante en la actualidad. Para la industria del sector deberá constituir también 1992 un reto importante. Asumiendo los riesgos propios de la actividad empresarial, la industria debe involucrarse desde el principio en el desarrollo de las distintas actividades y servicios. El reto a superar sería conseguir que después de 1992 haya disminuido fuertemente nuestra dependencia tecnológica del exterior y seamos un país capaz de desarrollar y exportar tecnologías de la información. Prepararse para que el año 1992 seamos capaces de aprovechar las oportunidades que nos brindan los acontecimientos de los Juegos Olímpicos y la Expo, es tema de hoy. Planificar y trabajar desde ahora son los instrumentos imprescindibles para lograr el éxito. De no hacerlo así, perderemos una vez más la oportunidad.
30 oct 2015
Artículo BIT
Por fin la LOT
48.- EDITORIAL Por fin la LOT. Por fin, con el envío al Parlamento de la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT), se ha dado un paso muy importante para la anunciada y necesaria modernización de este país. Aquí podemos aplicar el conocido dicho: “Más vale tarde que nunca”. Sabemos que el Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones y en concreto la Dirección General de Telecomunicaciones han tenido que sortear multitud de obstáculos para sacar adelante el proyecto. Desde aquí vaya nuestra felicitación a los protagonistas. El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación y la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación, que desde hace muchos años vienen reclamando la ley, que han trabajado duro sensibilizando a la opinión pública, a gobernantes y gobernados, que han presentado proyectos alternativos, sienten de alguna manera una satisfacción propia porque la LOT, esta vez sí, va a salir adelante. En este sentido tenemos que recordar que el COIT empezó a pedir la elaboración de la LOT en 1976. Hace ya 11 años que el COIT viene reclamando de los sucesivos gobiernos del país, que las Telecomunicaciones requerían una ordenación jurídica. Desde entonces se han elaborado alternativas, se han solicitado entrevistas con miembros relevantes de la Administración, se han organizado multitud de charlas y mesas redondas, con el objetivo de que la Administración de turno, sacara adelante la tan necesaria ley. Valoración positiva. El COIT valora positivamente el contenido del anteproyecto de la LOT. También tenemos que decir que el borrador no contiene todo lo que nos hubiera gustado, pero en lo fundamental lo consideramos correcto. - La LOT recupera para el Estado la regulación, ordenación y planificación de los servicios de Telecomunicación y de las redes asociadas, manteniendo el objetivo de la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI). - El Plan Nacional de Telecomunicaciones se configura como un elemento clave, en el camino hacia dicha RDSI, como instrumento regulador y unificador de las distintas redes. - Asegura un acceso al uso de los distintos servicios a todos los ciudadanos en condiciones equitativas. - La ley supone técnicamente un avance respecto a borradores anteriores en la definición de los diferentes servicios. La prestación de los servicios portadores y finales en régimen de monopolio, la consideramos totalmente necesaria para evitar inversiones paralelas y obtener una escala que suponga una capacidad de demanda importante, totalmente necesaria para la ordenación del sector industrial. - La prestación de Servicios de Valor Añadido en régimen de competencia va a producir numerosas oportunidades para el desarrollo del sector. - Valoramos positivamente que estos servicios deban utilizar las redes de los Operadores de Servicios Finales y no sean autorizados cuando exista un servicio final o portador equivalente. - Consideramos muy positiva la desaparición del borrador de las agrupaciones de usuarios como entidades capaces de dotarse de servicios particulares de telecomunicación, pues era ésa una ventana abierta al desarrollo de redes de telecomunicaciones paralelas o superpuestas a las públicas. - La liberación de terminales de servicios finales deberá hacerse con la suficiente cautela para proteger la industria nacional. En ese sentido es importante la labor del Consejo Asesor de Telecomunicaciones en el que participan todos los sectores afectados. Objeciones. No obstante esta valoración positiva, observamos en el proyecto algunas lagunas importantes. - Va a coexistir un gran operador de red de carácter privado (Telefónica) con dos operadores menores de tipo público (DGCT y RTVE). Esta situación puede dar lugar, de no existir una intensa labor de coordinación e inspección de la Administración, a una competencia entre los tres operadores, en lugar de una cooperación y coordinación de planes e inversiones. Nuestra opinión es que todas las entidades explotadoras de los servicios portadores o finales deberían tener mayoría de capital público, para asegurar dicha colaboración y por tanto la construcción de la RDSI. Este tema no se contempla en el anteproyecto. - La ley no prevé la dotación de medios económicos para poner en marcha las inversiones previstas en el Plan Nacional de Telecomunicaciones. Nuestra alternativa contemplaba la necesidad de cuentas consolidadas de los diferentes servicios para poder conocer así el volumen global de recursos generados por los mismos y los transvases de financiación entre unos y otros. Una política de telecomunicaciones. Esperamos y deseamos que la LOT sea aprobada rápidamente por el Parlamento. La LOT es importante, pero no es todo. Dentro de ella y al margen de la misma está toda una serie de temas que son decisivos para que este país tenga una política de telecomunicaciones que actúe como elemento de solidaridad y desarrollo de la industria nacional. La dotación de recursos humanos y técnicos por parte de la Administración, es fundamental para que puedan cumplirse todas las responsabilidades que la ley le encomienda. En este sentido, deberán reformarse radicalmente los mecanismos de contratación de personal y dada la situación de escasez de técnicos, ofrecer unos salarios más competitivos. Queda todo por hacer, los Planes Nacionales de Telecomunicaciones, un nuevo contrato entre Telefónica y el Estado, los reglamentos técnicos de los servicios, una política inteligente de homologaciones, etc., el reto empieza ahora. La política de telecomunicaciones, aunque el marco está puesto, está aún por hacer. Lamentamos por ello que el Ministerio carezca de los recursos humanos suficientes y se vea obligado a contratar una asesoría externa para el inicio del primer Plan Nacional de Telecomunicaciones.
30 oct 2015
Artículo BIT
Tiempo de cosecha
49.- EDITORIAL Tiempo de cosecha Es el de Septiembre, un mes de recogida de frutos, de cosecha. La cosecha tiene para casi todos algún tipo de sentido: trigo, uvas, calabazas, aprobados, suspensos, beneficios o pérdidas son términos que a cualquiera dicen algo en ese preciso momento. En el próximo Septiembre van a coincidir en Madrid dos eventos que también, en alguna medida, darán el sentido de la “cosecha nacional” en lo que a tecnología se refiere. Hablamos, claro está, de la Feria TECNOVA, en su segunda edición, y de la Conferencia de Ministros que cerrará la presidencia española de EUREKA. Los ciclos tecnológicos no son necesariamente anuales como en la mayoría de los procesos agrológicos. Son de hecho más largos, y largo es el tiempo ya, en que, desde el COIT y la AEIT, claman voces en defensa de la tecnología nacional y de la estructuración correcta de los medios para conseguirla. Aunque lugares comunes, cabe recordar en esta reflexión algunas consideraciones sobre el “terreno” en que se asienta el cultivo tecnológico nacional, al menos en lo que a Sector Electrónico e Informático, que nos afecta como profesionales, se refiere. A saber: - No tenemos grandes empresas similares a las de nuestro entorno europeo, ni por tamaño, ni por tradición de I+D. - Lo último es consecuencia de una idea demasiado tiempo predominante: “que inventen otros”. - El país no está demasiado inclinado a la aceptación de retos y menos de riesgos, y el desarrollo tecnológico los conlleva sin duda. - Las políticas sucesivas son demasiado cambiantes, al ir muy estrechamente ligadas a las personas que las promueven. - Predomina entre nosotros de manera excesiva la improvisación. La lista de ítems podría ser larga para un editorial. Los últimos tres años han supuesto una especie de periodo de siembra, de la que, ahora, veremos los frutos. TECNOVA mostrará un ligero despunte, relativo al pasado, en lo que a desarrollo de tecnología nacional se refiere. De hecho, el sector ha crecido y cierto número de empresas han aprovechado bien este factor como para estar a punto de su consolidación en cuanto a tecnología propia. Sin embargo, hay que esperar hasta Septiembre para ver si el cierre de la presidencia EUREKA por parte española presenta un cariz positivo o negativo. Los factores estructurales, a que aludíamos antes, parecen pesar demasiado y se observa una participación global española en EUREKA más bien baja, tanto por el número de proyectos, como por el peso parcial de las empresas españolas en aquellos a los que acceden. Incluso los pocos proyectos con participación mayoritaria pueden estar atravesando en estos momentos serias dificultades que tienen su raíz en fenómenos de aventurerismo profesional, bajos niveles de control por parte de la Administración, e improvisación en general. Se recurrió en un determinado momento, ante la inexistencia de unidades empresariales poderosas y la falta de voluntad para crearlas, por el efecto de marketing-país que ello traía consigo, coincidiendo con la entrada en la CEE, al lanzamiento de grandes proyectos por medio de pequeños núcleos de gestión que supliesen aquellas faltas. Todos deseamos un éxito final de la participación española en un programa que pretende reforzar el tejido industrial europeo y la capacidad tecnológica de nuestras empresas al objeto de situar a Europa en una posición competitiva respecto a EE.UU. y Japón, y sería una lástima que las deficiencias todavía existentes en nuestro sistema Ciencia-Tecnología-Industria dieran al traste con estos buenos deseos, precisamente dentro del periodo de presidencia española. ¡Ojalá que septiembre no nos traiga sólo calabazas!
30 oct 2015
Artículo BIT
BIT, un órgano de comunicación digno de nuestra profesión
50.- EDITORIAL BIT, un órgano de comunicación digno de nuestra profesión. Este número 50 de BIT representa mucho más que la artificial redondez de un guarismo. Es la consagración de una idea acertada, el do de pecho de n esfuerzo continuado, el indicador de un objetivo alcanzado. Desde que las Juntas directivas de la AEIT y el COIT decidieron su creación, hace 10 años, no hemos regateado apoyos, presupuestos y esfuerzos para hacer de BIT un órgano de comunicación digno de nuestra profesión y del pujante sector de las Tecnologías de la Información. La decisión y el impulso de los directivos, la vocación y desinteresada entrega de los sucesivos directores y la profesionalidad de sus colaboradores han permitido llegar hasta el número 50 con un elevado nivel de aceptación entre lectores y anunciantes. La intención de todos nosotros es consolidar lo alcanzado, sin perder la orientación principal: medio de comunicación entre los ingenieros de telecomunicación, y de éstos con su entorno profesional, combinando la opinión con la información, y siempre al servicio de la sociedad española. Permítasenos esta pequeña autocomplacencia de pura satisfacción por el objetivo alcanzado, que compartimos con todos los asociados, colegiados y empresas de sector, incluidas las editoras de revistas comerciales especializadas, a las que no deseamos en todo momento sino ayudar. Y quedamos emplazados para celebrar un número aún más redondo cuando doblemos el camino andado. Por nosotros no va a quedar.
30 oct 2015
Artículo BIT
Las telecomunicaciones. Un reto político
51.- EDITORIAL Las telecomunicaciones. Un reto político. Aunque, por lo general, los ingenieros, economistas, sociólogos y comunicólogos solemos entretenernos asombrando a nuestros conciudadanos con la descripción anticipada de mágicas diabluras tecnológicas, lo que de verdad importa en materia de telecomunicaciones, se ventila hoy por hoy en un terreno genuinamente político. Y, por tanto, interesante para todos, no sólo para los iniciados. En efecto, en un rápido vistazo al tablero internacional, nos encontramos con que la forma de organizar el entramado de las telecomunicaciones se convierte en la principal punta de lanza de la ofensiva neoliberal que, tanto desde el Oeste profundo, como desde el más lejano de los orientes, cabalga hacia Europa en busca de mercados más cómodos y dóciles, mientras aplica el lado estrecho del embudo para proteger sus propios “cotos” nacionales. De los gabinetes donde se hornean los guisos ideológicos, salen menús como éstos: “para modernizar es preciso privatizar”; “reglamentado es lo mismo que anquilosado y antiguo”; “si quieres ser eficaz, desmonopoliza”. Privatizar, desreglamentar, desmonopolizar y liberalizar las telecomunicaciones parecen ser los platos preferidos de la nueva cocina internacional. Luego se van sazonando con los mismos condimentos los transportes, la sanidad, la educación, etc., y en unos cuantos banquetes queda engullido el famoso Estado del Bienestar… En lo referente a liberalizar y desmonopolizar, si consideramos la CEE como bloque geopolítico comparable a USA y Japón (si no, las diferencias de escala impiden toda comparación), resulta que la situación real de las telecomunicaciones en el país norteamericano es de una mayor concentración monopolística que en la Comunidad, donde hay al menos una entidad por cada país (en varios más de una) ofreciendo acceso a la red, tanto en ámbito local como transnacional (equivalente al tráfico de larga distancia cuasimonopolizado por ATT en USA). En Japón, la concentración y el nacionalismo son aún mayores, con barreras insalvables para las empresas occidentales. Así pues, no hay tal liberalización real en esos tres países, como pretenden hacer creer al resto en lo referente a la red de transporte y al servicio telefónico (90% del negocio hasta fin de siglo). Como mucho, podría hablarse del paso de un monopolio estricto sensu a un duopolio teórico (con fuerte liderazgo de uno de los dos actores, como en el Reino Unido), o un oligopolio de las comunicaciones locales, con un liderazgo monopolístico en las de larga distancia, como en USA. ¿Demuestra la teoría económica positiva que un oligopolio es más eficaz en el uso de recursos económicos y técnicos que un monopolio? ¿Es mayor el número de usuarios que obtienen un precio más asequible y una mayor calidad, en un oligopolio? No, y no. La teoría, según los expertos, no demuestra la superioridad del oligopolio, y las encuestas en USA y el Reino Unido recogen un creciente descontento de los usuarios domésticos, que pagan la utilización del teléfono cada vez más cara, frente a los grandes usuarios (empresas, instituciones), que obtienen ventajas económicas y de calidad. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Pues, lo primero de escalas diferentes: las medidas “liberalizadoras” que rompieron el imperio de ATT no pueden aplicarse al nivel de una sola de las administraciones de cada país europeo. Es el bloque europeo, en su conjunto, la dimensión a comparar. En segundo lugar, de otras cosas diferentes a la liberalización. ¿Tal vez de la desregulación, o desreglamentación? Tratamos de aclararlo en otro editorial posterior.
30 oct 2015
Artículo BIT
Una primera lectura del PEIN II
52.- EDITORIAL Una primera lectura del PEIN II Saludamos desde estas páginas la salida a la luz del Plan Electrónico e Informático Nacional, que será vigente en el periodo 88-90 (PEIN II). Le ha costado trabajo salir, incluso se había pensado de él que se quedaría en uno de los múltiples borradores, pero parece ser que ha primado el compromiso adquirido por el actual equipo de la Administración y aprovechando que ya nadie hablaba de él, lo han sacado en su última versión. A pesar de su retraso, llegará como aire fresco definiendo una nueva línea de incentivación a la industria del sector, que supondrá una cifra que ronda los 20000 millones de pesetas a lo largo del trienio, en lo que se refiere al presupuesto a controlar por los organismos dependientes del Ministerio de Industria y Energía (CDTI, DGIIT y DGEI). El PEIN II está definido en un nuevo marco de actuación, identificado por la incorporación de España a la CEE, la evolución propia del sector, derivada en parte de la actuación del PEIN I, y la entrada en escena de otros planes nacionales (Plan Nacional de Telecomunicaciones y Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico) que le restarán protagonismo y parcelas de actuación. En este sentido se deberá requerir una fuerte colaboración con los Departamentos de la Administración responsables de los mencionados planes que, aunque identificada en las acciones del plan, se adivina complicada, máxime sin las fronteras de los planes no están claramente delimitadas. Dentro de este marco de actuación, se aventura el objetivo de crear un entramado industrial competitivo que pueda permitir a la industria nacional la participación en programas internacionales con un nivel adecuado a la aportación presupuestaria. Una primera lectura del PEIN II permite adivinar el planteamiento excesivamente generalista de las acciones, aunque éstas no sean de alcance general. Así, se abunda en expresiones como nivel adecuado y tecnología necesaria, y bien podemos adivinar que para alcanzar dichos niveles y tecnologías adecuados a que se refiere, el presupuesto podría resultar excesivamente raquítico. También se abunda en situaciones tecnológicas y tendencias más propias de un análisis del estado del arte de la tecnología y que no son correspondidos por las consiguientes acciones que estén en línea con las tendencias, dentro de un contexto general de falta de homogeneidad entre los diferentes sectores identificados. Una característica diferenciadora con el Plan anterior es la globalización presupuestaria, que resta consistencia a las acciones propuestas, dejando rienda suelta a la iniciativa derivada de la demanda del sector industrial, manteniendo las acciones del plan propuesto como directiva o línea de actuación a seguir por los organismos que administran el presupuesto a la hora de adjudicar los incentivos. Entre las razones que se dan sobre la globalización del presupuesto está la de fuerte crecimiento del que impide realizar previsiones a medio plazo, razón altamente preocupante viniendo de un organismo de la Administración que debiera poseer un profundo conocimiento del sector, incluidas las actuaciones industriales y previsiones, y más si es de un periodo de tiempo tal como el que el PEIN II trata. Otro aspecto diferenciador es el de la actuación de la Administración en el desarrollo de las acciones. El criterio de selectividad y concentración de las actuaciones a los planes de empresa o grupos de empresas deberá tratarse con realismo para producir un efecto positivo en el sector y no utilizarlo en actuaciones de salvamento de difícil supervivencia. También mediante este criterio se eliminarán pequeños proyectos, posibles generadores de tecnología y que requieren un relativo esfuerzo en las tareas de seguimiento por parte de la Administración. La falta de concreción de las acciones del Plan hace pensar que en su desarrollo éstas adquieren un mayor nivel de definición, lo que hará necesario una mayor potenciación de los organismos de control y seguimiento de la Administración (CDTI, DGEI). En caso contrario, se correría el peligro de dar cabida a algunos tipos de iniciativas industriales, que lejos de alcanzar un objetivo de desarrollo tecnológico se encaminarían a obtener una incentivación fácil por parte de un estamento poco exigente, lo cual no beneficiaría en absoluto a un sector industrial competitivo como del que se trata. Entre los aspectos positivos del PEIN II, merece la pena destacar la toma de conciencia acerca del déficit profesional en el sector electrónico e informático, aportando una solución de potenciación de cursos de especialización y reconversión que traten de recuperar profesionales de otras áreas de menor demanda. De cualquier forma, y vistos los resultados obtenidos del PEIN I, habrá que preguntarse si el PEIN II puede conseguir dentro de 3 años un sector competitivo para su participación en los programas internacionales. Dada la línea continuista del PEIN II respecto al anterior, la respuesta puede ser sencilla… respuesta que induce a la formulación de una nueva pregunta: ¿es realmente objetivo del PEIN II el desarrollo de una tecnología enteramente nacional? En resumen se puede concluir que las muchas modificaciones y cambios que se han producido en la elaboración del PEIN I, le hacen parecer más el fruto de una improvisación que el producto de un seguimiento y análisis de los resultados del Plan anterior.
30 oct 2015
Artículo BIT
Europa: estamos pero no vamos
53.- EDITORIAL Europa: estamos pero no vamos. En esta circunstancia histórica por la que atraviesa España en la actualidad, nuestro país se ve sometido a tensiones de sentido contradictorio, que dificultan la eficacia de muchas de las bien intencionadas acciones de transformación y racionalización de nuestras estructuras. Por una parte, hay una tensión desagregadota, fruto del proceso de consolidación de las Autonomías, que demanda continuamente la reducción del ámbito de actuación política, económica y social hasta dominios que en muchos casos son bastante inferiores al 1/17 de la dimensión nacional. Es una tendencia hacia la miniaturización. Por otro lado, existe otra tendencia de sentido contrario nacida de nuestra integración en la CEE que nos invita a plantearnos los problemas en un ámbito ocho veces y media superior al de nuestra nación. Es una tendencia hacia el gigantismo, hacia el aumento de la escala. No es extraño, que nuestras administraciones públicas, nuestras empresas y nuestros colectivos profesionales atraviesen por momentos de perplejidad, bajo los efectos de este doble y diabólico proceso de desagregación-agregación. Descartada la posibilidad de un milagro, sólo el esfuerzo y capacidad de organización de todos nos puede evitar un resultado catastrófico en ambos sentidos, curiosamente denominados bajo un sólo epígrafe común: Comunidades. Si bien es verdad que en el sector de las telecomunicaciones se está más a cubierto que en otros respecto a la acción desagregadota de la descentralización estatal, la dimensión internacional de aquél acentúa sensiblemente las necesidades de dedicación al proceso de agregación europeo. Las políticas globales, tanto de servicios como industriales se establecen ya en el ámbito europeo, y esto será irreversible y cada vez más cierto a partir de 1992. La orientación de los fondos supranacionales dedicados a la investigación y el desarrollo en las grandes líneas que han de marcar la evolución tecnológica de las Telecomunicaciones europeas, se establecen en foros igualmente comunitarios. Lo mismo ocurre con las normas y recomendaciones que van ahormando los esquemas tarifarios, las prestaciones de los equipos y las características de los servicios. También provienen de Luxemburgo, Bruselas y Estrasburgo las prioridades aplicables a las acciones promotoras de nuevas parcelas de mercados emergentes, en las que nuestra Comunidad Europea pretende hacerse un hueco al lado de los norteamericanos y japoneses, tal como ocurre en los sectores espacial, de servicios de información electrónica y otros. Pero todo este enorme contingente de prioridades, normas, políticas y orientaciones que nos encontramos a diario en el Diario de la CEE no nacen por generación espontánea, ni siquiera procede todavía de ningún sistema experto. Es la poderosa maquinaria funcionarial de los diversos organismos comunitarios quien posee una mayor capacidad de influencia sobre el proceso. En muchos casos, incluso mayor que los propios representantes políticos de los Estados miembros al más alto nivel. Dicho de otra forma, si un país, una facción política o un grupo de intereses desea influir en alguna de las prioridades emanadas desde el corazón europeo, tiene que estar presente en dicha maquinaria. ¿Cuál es nuestra situación actual por lo que se refiere a esta presencia? Si nos fijamos en el porcentaje de españoles integrados en las plantillas funcionariales de la Comunidad, la situación es todavía muy deficitaria para nuestro país, probablemente debido al escaso tiempo que llevamos “dentro del club”. Si se analiza la asistencia de funcionarios españoles a los distintos foros comunitarios donde se discuten y perfilan las decisiones, parece que el esfuerzo de la Administración Española de las Telecomunicaciones empieza a alcanzar un cierto nivel, pero aún es insuficiente. En lo referente a la participación de las empresas españolas en esos mismos foros, salvo la ya conocida tradición de Telefónica, que durante años ha venido cubriendo el hueco de la propia Administración, son muy pocas las personas que dedican un tiempo razonable a esta tarea. Si, finalmente, miramos a nuestras Embajadas tanto en Europa como fuera de ella, la situación resulta verdaderamente lamentable, pues a estas alturas de nuestro acontecer histórico, todavía se carece de Agregados Científicos y/o Tecnológicos que ayuden a profundizar, agilizar y “desfolklorizar” los instrumentos de cooperación científica, técnica, industrial y comercial de nuestro país. En resumen, “estamos, pero poco” y, muchas veces, con prisa. Desde nuestro punto de vista, y por lo que se refiere exclusivamente al sector de las Telecomunicaciones, se deberían propiciar urgentemente los mecanismos necesarios para que un suficiente número de Ingenieros de Telecomunicación pudieran adquirir la formación complementaria suficiente como para poder integrarse en el entramado funcionarial de los diferentes organismos internacionales, bien en representación de las Administraciones españolas, bien del mundo empresarial o bien a título de meros ciudadanos europeos. Esto siempre será más eficaz que sobrecargar aún más las alforjas repletas de temas urgentes y prioritarios que nuestros escasos funcionarios de Exteriores suelen arrastrar por los pasillos de las grandes sedes internacionales. Una vez más, reclamamos profesionalidad para una tarea sobre la que descansa una buena parte del futuro de nuestro sector. Profesionalidad de nuestra Administración, profesionalidad de nuestras empresas y, naturalmente, profesionalidad de nuestros ingenieros.
30 oct 2015
Artículo BIT
Adiós, Sr. Ministro, bienvenido, Sr. Ministro
54.- EDITORIAL Adiós, Sr. Ministro, bienvenido, Sr. Ministro. Cada vez que se produce un relevo en la máxima jerarquía política de las Comunicaciones, las Juntas Directiva y de Gobierno de la AEIT y del COIT nos planteamos un esquema parecido: tratamos de trascender el plano de la pura cortesía del “hola” y del “adiós”, repasando la lista de cuestiones pendientes, tanto para valorar la actuación del ministro saliente, como para informar al entrante. Pues bien, sucesivos análisis del sector de las Telecomunicaciones nos llevaron a establecer ya en 1981 un cuadro de problemas básicos (véase el número 17 del BIT dedicado al Libro Blanco de las Telecomunicaciones), que venían a sintetizarse en los siguientes puntos: - Ausencia de una ley modernizadora del entramado jurídico de las Telecomunicaciones, y de reglamentos para regular los distintos servicios. - Poca dedicación de la Administración a las Telecomunicaciones, baja tecnificación de la misma y nivel insuficiente de la máxima jerarquía dedicada exclusivamente a la política sectorial. - Ausencia de objetivos públicos para el desarrollo de los servicios existentes y la implantación de otros nuevos, asumidos tras el necesario debate político. - Bajos niveles de penetración de los servicios existentes, lo cual frena la modernización de la economía española. - La comparación internacional, la demanda encubierta, los bajos índices de extensión de los servicios y la capacidad industrial justifican y permiten un ritmo muy superior de la expansión y renovación de las redes existentes. Insistimos, esto quedó escrito en 1981. ¿Dónde estamos en este momento? El Sr. Barón, como buen parlamentario, puso en marcha los primeros intentos de llevar al BOE la LOT, y dejó la carambola casi preparada para que otro parlamentario, el Sr. Caballero se anotase el punto. Algo parecido sucedió con la creación de la Dirección General de Telecomunicaciones, que no es aún la solución definitiva al problema del bajo nivel administrativo y político de este sector. Otra actividad conocida del Sr. Caballero se centró también en el plano legislativo, en el tema de la televisión, con un esquema más que razonable. Aumentó el número de plazas funcionariales destinadas a tecnificar las dependencias del Ministerio, pero sin dotarlas a tiempo del nivel suficiente, y encarriló el tema del añorado satélite español, después de excesivas dudas y retrasos. Como balance resumido, debemos decir que la orientación general de las actuaciones del último ministro coincidía bastante con las líneas fundamentales defendidas por la AEIT y el COIT, pero la profundidad de las acciones era más bien limitada, y el ritmo excesivamente lento, comparado con la evolución natural del sector. En cuanto al talante, siempre nos pareció demasiado tímido, retraído y poco agresivo para ser ministro. Tal vez por eso no abordó el necesario debate político sobre el futuro de las Telecomunicaciones españolas; no marcó con nitidez los objetivos globales del sector; ni globalizó sus aspectos económicos, tecnológicos e industriales en una auténtica política estratégica. Es decir, no, “mandó” lo suficiente en las Telecomunicaciones, por lo cual se lleva a casa una buena parte de responsabilidad en el deterioro actual del servicio telefónico. Sr. Barrionuevo: nos consta que Vd. está muy acostumbrado a tomar decisiones. Bienvenido.
30 oct 2015