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Nuevo Presidente del Instituto de la Ingeniería de España
31.- EDITORIAL Nuevo Presidente del Instituto de la Ingeniería de España. Se acaban de celebrar elecciones a la presidencia del Instituto de la Ingeniería de España, tras terminar el mandato del anterior Presidente, el ingeniero del ICAI, don Augusto López Zuriaga. Un nuevo Presidente, el ingeniero naval don Manuel García Gil de Bernabé, ha obtenido la confianza de 40 de los 73 componentes del Consejo de Representantes del Instituto, y deberá, por tanto, coordinar durante los próximos cuatro años las actividades de esta Federación en la que estamos encuadradas las nueve Asociaciones de Ingenieros Superiores del país. Es un buen momento, por tanto, para revisar la trayectoria del Instituto durante los últimos e importantísimos años, y tratar de reflexionar sobre los temas más importantes de nuestra casa, con vistas al futuro. En términos generales, el análisis retrospectivo arroja un resultado claramente negativo, incluso podría decirse que catastrófico, pues el Instituto no ha sido capaz de hacer que la voz de la ingeniería española estuviera presente en los innumerables momentos decisivos que la transición y modernización que la sociedad española ha vivido y sigue viviendo. Siendo los ingenieros depositarios de una amplia gama de conocimientos, adquiridos fundamentalmente gracias a haber disfrutado de la oportunidad de pasar por unos centros universitarios, que a pocos españoles les fue dada, sobre todo en el pasado, su aportación a la orientación y resolución de los principales problemas económicos, técnicos y sociales no solamente es útil para la sociedad, sino que constituye un inolvidable deber, siendo precisamente el Instituto el mejor cauce del que dispone la ingeniería española para tratar de pagar la deuda social anteriormente indicada. Desde las vergonzantes dudas y rechazo final con que en la tarde del 23 de Febrero de 1981 se acogió la propuesta de nuestro Presidente y Decano de enviar en aquellos cruciales momentos un telegrama de adhesión a la Jefatura del Estado y a la Constitución, hasta la generalizada atonía institucional, que ha mantenido apagada la voz del Instituto ante problemas tan importantes como la reconversión industrial y reindustrialización del país, por citar sólo un ejemplo, pasando por la falta de una acción decidida en cuanto a la reorientación de ese gran fracaso de la ingeniería española, que es la previsión común, no se encuentra prácticamente ningún motivo para estar satisfechos del comportamiento de nuestro Instituto durante estos últimos años. Por esa razón nuestra Asociación, ante el pasado proceso electoral, mostró su apoyo a la persona que nos parecía más indicada para tratar de recuperar el tono y el pulso del Instituto. Esta persona es Ramón Boixadós, Presidente de la Federación de Asociaciones Nacionales de Ingenieros Industriales, que, por su amplio conocimiento de la vida del Instituto, y por sus características personales y profesionales, podría haber sido sin duda un eficaz coordinador de los esfuerzos de cuantos pretendemos fortalecer el Instituto. Naturalmente, quienes venimos defendiendo y practicando las reglas de juego democráticas en el Instituto desde 1973, defendemos ahora el resultado de las recientes elecciones, y ofrecemos nuestro apoyo al nuevo Presidente, encaminándolo incondicionalmente a la superación de este peligroso bache en que ha estado sumida la actuación del Instituto, y que desearíamos concretar a la mayor brevedad posible en acciones orientadas a culminar el proceso de reorganización territorial del Instituto, de acuerdo con la estructura autonómica; a la definitiva clarificación de las relaciones Instituto-AMIC, reestructurando en la medida de lo posible la hasta ahora disgregadora e insolidaria política seguida por esa Asociación, absolutamente contraria al espíritu de prevención común que debería mantenerse en el colectivo de la ingeniería; la creación de cauces internos suficientemente ágiles como para captar la participación de los propios compañeros en tareas que tiendan a hacer presentes nuestros criterios en el proceso de cambio social, económico y técnico que se está operando en España. En definitiva, nos gustaría poder trasplantar a la actividad del Instituto una buena parte de las ilusiones que hemos venido poniendo en juego dentro de nuestra Asociación durante estos últimos años. Sr. Presidente del Instituto de la Ingeniería de España, enhorabuena por su elección y tiene Vd. la palabra.
30 oct 2015